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ENCONTRÉ EL AMOR EN EL FIN DEL MUNDO
"Porque el destino puede jugarnos de maneras extrañas cuando se trata de amor"

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CAP10: ¡¿El príncipe tiene familia?!

Todavía le molestaba lo que había expresado el idiota príncipe de hielo y ese sábado no lo iba pasar en casa. ¡No señor! Tendría que verlo y era lo que menos quería. Tan enfadada había llegado ayer que nadie, ni los guardias ni las sirvientas que la habían estado buscando por horas, se dignaron en preguntar la razón y se encerró en su habitación hasta la mañana siguiente.

Se bañó y contempló las fundas de compras a una esquina de la habitación. Permaneció así por varios segundos hasta que supo lo que tenía que hacer— ¡Visitaré a los muchachos! —expone alegre al recordar a Hinata y Kiba.

Ese día, el idiota príncipe pasaría todo el tiempo en casa y no quería verlo ni de broma.

¿Que mejor manera de pasar un buen día, sino es de paseo con los amigos?

Abrió los paquetes y se puso un nuevo interior; le combinaba con el brasier. Al mirarse en el espejo sonrió al notar lo bien que se veía.

Quedó en shock.

Sacudió la cabeza y se puso el pantalón que le ayudó a comprar Hinata— ¡Esto es más cómodo-ttebayo!

¡De nuevo en shock!

Sacudió su cabeza con brusquedad y dejó de pensar tantas pendejadas.

Tomo una camiseta anaranjada con un graffitti negro de estampado, convers oscuros, una sacudida rápida con la toalla en su cabellera y lo recogió en una coleta alta. Toma la gorra que estaba sobre la cama desordenada.

Abrió la puerta y bajó con normalidad.

— ¿Vas de salida, Naru?

— Llegaré tarde, papá.

— Cuídate. —Minato no podía negarle a su hijo una salida. Después de todo no ganaba nada diciéndole que no, porque eso sólo le molestaría al creer que por tener cuerpo de mujer no podía dejar la casa. Además de que su hijo sabía defenderse bien.

Ya en la entrada, cuando estaba a punto de sonreír con éxito, un grupo de hombres la rodean— ¡¿Pero qué mie-?!

— Si no vas conmigo, entonces usarás los-

— ¡No iré a ningún lado con ellos! —apretó los puños— ¡Apártense!

— Ellos están aquí para cuidarte cuando no estoy a tu lado. Podría lastimarte algún enemigo de mi gobierno.

— ¡Yo nunca pedí que estés a mi lado! —los guardias estaban incómodos entre la disputa, así que poco a poco se apartaron— ¡Si corro peligro, ¿por qué no te alejas de mí-dattebayo?! —colocó la gorra en su cabeza y se alejó con los cachetes inflados y las manos en sus bolsillos.

Sasuke permaneció en silencio y levantó la mano para que los guardias regresaran al palacio.

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Descubrí tu debilidad, Sasuke-niisama.

En un cuarto oscuro con varias pantallas encendidas mostrando el mismo lugar desde diferentes ángulos –se podía apreciar la vivienda Uzumaki– estaba una sombra sentada en un trono. Otras pantallas indicaban el rostro de Naruto y la pelea que tuvo con Sasuke por los guardias.

— Su joven Majestad, las coordenadas ya han sido descifradas.

— ¡Perfecto! —junta sus manos y sonríe divertido— ¡Activa la entrada! Tengo muchas ganas de conocer ese planeta llamado Tierra.

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Sasuke observa a su hermosa y testaruda prometida alejarse. Pensaba en las palabras que le dijo minutos antes; tenía razón. La mejor manera de asegurar su vida era dejarla sola. Porque si no hay lazos entre los dos, no le harían daño.

— Su Majestad. —de la Gran Puerta aparece el mayordomo con un rostro endurecido y serio— Tiene que terminar los tratados de comercio para Lord Yahiko III. —cerró los ojos por un segundo e ingresó al Castillo. Al fin de cuentas ella no estaría en casa y sería mejor adelantar el papeleo.

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Refunfuñando, maldiciendo y pateando una lata desde hace varios minutos, la rubia avanzaba por un sendero distinto al que acostumbraba ir para la casa de sus amigos.

— ¡Nee-san, nee-san!

Tan distraída estaba en sus pensamientos, que no se percató cuando un muchacho de la edad 11 o 12, como su hermano, se acercó por delante y se aferró a su cintura; sumergiendo la cara en los pechos.

Le dio un coscorrón en la cabeza.

— ¡Nee-san! —el niño arrugó su frente— ¡Eres loca! Necesito ayuda y tú...

— ¿Ayuda? —la rubia curva las cejas. Observa un mapa en sus manos— ¿Estás perdido?

— ¡No! —expresa molesto y oculta el mapa— Sólo necesito llegar a una dirección que no encuentro.

— (Eso es estar perdido...) —le recorre una gota por la cabeza.

— ¡¿Me vas a ayudar o no?! —arruga la frente, se acerca al pelinegro y le vuelve a pegar en la cabeza; le quita el mapa.

— ¡Trata a tus mayores con respeto, mocoso!

El muchacho de cabello negro picudo y notables ojos negros se mordió la lengua y calmó un poco su actitud— ¿Serías tan amable de llevarme a esta dirección? —expresa entre dientes.

— ¡Así esta mejor-dattebayo! —sonríe complacida y revuelve sus oscuros cabellos.

Empiezan a caminar. Mientras Naru observaba el nombre de las calles para guiarse con el mapa, el chico la seguía desde atrás. Ella nota lo incómodo del ambiente a pesar de ser una linda mañana y decide iniciar una conversación para calmar al chico.

— ¿Por qué estás solo? ¿Vienes de otra ciudad? ¿Estás con alguien más?

— Eres muy preguntona. —curva las cejas un poco mientras continúan caminando.

— Sólo evito que estés inquieto. —el chico baja la mirada con algo de molestia sin que la rubia lo note.

— Quiero encontrarme con alguien. He escuchado mucho de él, pero no lo conozco; sólo sé que es mi medio hermano. —la rubia abre los ojos muy asombrada.

— Y si nunca lo has visto, ¿por qué lo bu-?

— ¡Mira! —señala la entrada de un parque de diversiones luego de caminar por más de 20 minutos.

— ¿Eh? —Naru revisa el mapa una y otra vez— Esto indica que llegamos.

— ¡Entremos! —paga las entradas de ambos.

— ¿Tu hermano trabaja aquí?

— No.

— Entonces llamemos a tu madre o a-

— Mi madre murió hace varios años. —interrumpe de manera tajante mientras camina delante de la rubia para no mostrar su rostro— Y aunque mi padre estuviera vivo, nunca se interesó por mí desde que nací, así que... —Naru sintió algo punzante en su pecho que reflejó en su rostro. El chico volteó— ¿Qué? —arruga las cejas— ¡¿Acaso me tienes lástima?!

— No. —se acerca y coloca su mano en el hombro— Has pasado mucho a tan corta edad. ¡Eres muy fuerte-dattebayo! —el chico sonríe algo incómodo.

— Eres... eres extraña. —aparta la mano de su hombro— Seguro tienes cosas más importantes y yo quitándote tu tiempo, ¿verdad, nee-san? —baja la cabeza pero la mira con el entrecejo arrugado y una ladina sonrisa.

No... —rasca su nuca y mira hacia un costado— Y no me digas "nee-san" porque yo...

— Porque antes eras hombre, ¿verdad? —exclama con un tinte lento y algo siniestro. Como si cada letra de su nombre fuera un cómico juego de niños. Pero ella no se percató de aquello.

— ¡EXACTO! —grita eufórica— ¡Le he contado a varias personas que ese maldito príncipe de otro planeta me convirtió en mujer y nadie se pone de mi lado-ttebayo!

— ¡Yo estaré de tu lado! —comenta con una sonrisa que ocultaba algo en particular— Pero, nee-san, seguro lo hizo para salvarte.

— Bueno... Sí. —expresa rascando su mejilla.

— Entonces... Debes sentir algo por él, —su cabeza se dirige al cielo, pero sus oscuros irises la miran con expectativa— ¿verdad?

— ¡¿S-sentir algo por ese teme?! —arruga la frente.

— ¡Claro! —se cruza de brazos y cierra los ojos— Como respeto, admiración... ¿Algo así?

— ¡Ni eso ni nada! —expresa molesta— ¡El hecho de que me haya salvado no lo exime de haberme hecho esto! —caminaba de un lado a otro queriendo algo con qué liberar tensión— Desde que me hizo esto mi vida se va cuesta abajo. ¡Es un arrogante, prepotente, idiota, pervertido y lastima a otros sin medir las consecuencias! —pensaba en cada detalle malo que ha sucedido desde ese día, cuando despertó con un cuerpo que no era el suyo— ¡ES LA PERSONA QUE MÁS ODIO-DATTEBAYO!

Pateó un tacho de basura, que recogió rápido antes de que la expulsaran del parque. El chico volteó y caminó hacia un asiento mientras sonreía de una manera perturbada.

Eh... —se aproxima y suda un poco— No... No tenías que haber escuchado eso.

— Es bueno desahogar las emociones malas. No importa. —sonrió como si todo aquello no lo hubiera escuchado. Naru observó un puesto de helados.

— Mejor sigamos buscando a tu hermano y, de paso, comemos algo. —señala el lugar con una sonrisa, y el pelinegro ensombreció su rostro.

— ¿Acaso quieres envenenarme?

— ¡Claro que no, tonto! ¡¿Por qué haría eso?!

— Bueno... —levanta la cabeza, y con una sonrisa muy fingida la contempla— Así murió mi madre. —el enfado desapareció de su ser y el muchacho se levantó de la banca— Este lugar está lleno de personas alegres y despreocupadas... ¡Las detesto! —Naru arruga la frente y curva las cejas mientras una fuerte brisa mueve sus cabelleras.

El ambiente lleno de euforia y conversaciones de personas divirtiéndose en familia, empieza a volverse asfixiante y la sensación de estar frente a ese muchacho la ponía intranquila.

— ¿Quién eres? —se atreve a preguntar cuando nota al chico contemplándola de una forma peculiar. El chico volteó con una sonrisa muy abierta y se quita los googles de los ojos.

— Me llamo Obito Uchiha... ¡y soy el hermano menor del Príncipe del Universo!

— ¡¿Hermano menor?! —sus ojos se abrieron tanto que le dolió.

— Incluso en tu planeta existieron reyes, así que debes saber que no sólo tenía a su esposa; la Reina. —la miraba fijamente— El Rey se casó con una mujer de cabellera negra y tuvo dos hijos, el segundo es a quien conoces, —Naru aún sentía una extraña sensación en el ambiente que la rodeaba y quería alejarse, pero no podía dejar de escuchar con mucha atención— y ella falleció después de su nacimiento. El Rey no se volvió a casar, pero tomó a la princesa de Kamui como su diversión personal y así me convertí en el hijo bastardo del Rey.

La rubia abrió mucho los párpados— Yo... yo no lo sabía.

— Hasta ahora nunca lo he visto en persona, — continuó sin prestar atención a las palabras de la rubia— y hace poco me enteré que se convertirá en el Rey Supremo. —comenta con un dejo de molestia e ironía.

— ¿Y yo qué tengo que ver en todo eso? —pregunta un poco inquieta. Obito arrugó un poco las cejas y esbozó una gran sonrisa; dio unos pasos hacia ella hasta quedar a menos de un metro de distancia.

— Naruto, —su respiración se detiene un leve instante al escuchar su nombre— ¿acaso no quieres volver a ser hombre? —dice con una falsa sonrisa.

— ¿Ser un chico... de nuevo? —su temor desapareció— ¡¿PUEDES?! —reemplazado por una ligera llama de esperanza; olvidando que el joven pronunció su nombre sin haberlo mencionado antes.

El chico mete la mano en un bolsillo de su largo suéter azul y le enseña una pequeña botella, tan pequeña que sólo había un trago en ella.

— Esta medicina se llama Gender Revers y sólo se fabrica para la realeza. —la rubia miraba el frasco con mucha curiosidad— Si la tomas volverás a ser el de antes... y recuperar tu vieja vida. —sonríe abiertamente dispuesta a agarrar el frasco, pero cuando se estiró para tomarlo, este se desvanece como en un torbellino.

El chico cierra los ojos y se eleva de hombros.

— Hay una condición.

— Vamos, ¿Qué es? ¡¿Qué es-dattebayo?! —estaba muy animada en tener ese frasco en sus manos, no sentía esa aura oscura a su alrededor.

— Ayúdame a deshacerme de mis preocupaciones. —su rostro se nubló y la emoción de Naru mermó hasta desaparecer. El cielo pareció oscurecer solo para ambos— Estoy asustado... No... ¡No duermo al pensar que el siguiente a quien mate sea yo! —sus pupilas divagan en el suelo sin permanecer en un punto fijo.

— ¿De qué estás hablando? —un escalofrío recorrió su espalda.

El chico empezó a temblar.

— ¡Mi presencia es un obstáculo para la herencia al trono! —parecía ocultar su temor tras odio— ¡Mi hermano mayor mató al suyo para obtener la sucesión! —Naruto contuvo la respiración al oír esas palabras— Sasuke-niisama, mató a su hermano... ¡De la misma madre! Un... un día vendrá por mí. ¡Estoy seguro de ello!

— ¡MIENTES! —vocifera— ¡Él no mataría a su hermano! ¡Él no te mataría a ti-dattebayo!

— ¿Tú qué puedes saber? —empezó a sonreír, ocultando claramente la sensación de miedo— Toda la realeza es igual. ¡¿Crees que no serían capaces de matar a un niño de 5 años?! —aún alterada, Naru parpadeó al escuchar sus palabras— Hay muchos bandos cuando se trata del heredero al trono. ¿Quién crees que mató a mi madre? ¡DIME!

— ¡Los hermanos no se harían eso!

¡ja! —coloca los googles de regreso sobre sus ojos— Un seguidor de los ideales de Sasuke-niisama envenenó mis alimentos cuando sólo tenía cinco años. Mi madre me quitó el plato y dio un mordisco porque... porque ella lo sabía.

— ¡Pero no se lo ordenó Sasuke!

— ¡¿Y eso qué?! —le gritó, pero cuando notó que estaba perdiendo la falsa tranquilidad respiró y volvió a usar esa máscara de felicidad y venganza— Él mató a su hermano mayor con sus propias manos... Cualquiera en el reino lo sabe.

La montaña rusa se detiene y cuando iban a descender del vagón, los asientos de seguridad se traban y arranca antes de que puedan bajarse. Los seguros automáticos no servían y la velocidad del juego aumentaba con rapidez. Los gritos de las personas sonaban completamente diferentes a los de disfrute y los murmullos de aquellos familiares preocupados por el bienestar de la gente, empezó a dispersarse en las cercanías del juego.

Ambos estaban ubicados a una distancia prudente y la rubia llevó sus topacios hacia la escena. Logró distinguir unos extraños rayos lila en el carril de las vías, como los que salía del príncipe cuando se enfadaba. Mira a Obito.

— ¡Para! ¡DETÉN ESTO!

— Naruto, —ignoró sus palabras— mi petición es muy sencilla. —en su mano aparece un pequeño frasco de vidrio con una solución transparente— Sólo debes darle a beber esto al Príncipe y podrás volver a ser un hombre.

— ¿Qué es eso? —era un poco lenta para ciertas cosas, pero indagó en ello aún con esa mala espina en la respuesta.

— Es una solución que debes diluir en agua. Tranquila, sólo lo pondrá a dormir.

— ¡¿Dormir?!

— Sí. Sólo pondrá a Sasuke-niisama en un laaargo sueño. Con el pasar de los días, sin comer ni beber, llegará su fin.

— ¡Eso igual lo matará! —aprieta el puño y, dispuesto a darle un golpe para detenerlo, un brazo sujeta los suyos y mira por sobre su hombro— ¡Qué demo-!

— Creo que no estás midiendo las consecuencias, Naruto-neesan. —un sujeto de aspecto lúgubre con una máscara de color negro y blanco bajo una capucha verdosa, suelta su mano— Ahora que sabes todo sobre mí, no tienes otra opción. —se acerca y extiende el frasco— No querrás que algo malo le suceda a tu padre o... a tu hermano, —arruga la frente y aprieta su mandíbula— incluso podría pasar algo terrible con las personas de este planeta.

— ¡No tienes el poder!

— Ya debes conocer las habilidades destructivas del príncipe. —entonces recordó cuando destruyó el poblado o cuando destrozó el bosque en su mundo— Es lo único que el Rey me dio... Quiero pensar que es un regalo.

La montaña rusa se detuvo, pero los demás juegos se encendieron al mismo tiempo... y los gritos no se hicieron esperar. Las pupilas de la rubia viajaban de un lugar a otro, su respiración estaba agitada y el sudor en su frente descendía con lentitud cuando varios sujetos con máscaras blancas aproximándose. Obito realiza una extraña mueca que se asemejaba a una sonrisa— Por cierto, ¿no dijiste que... era la persona a la que más odiabas?

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Sentado tras su escritorio meditaba las palabras de su amada: "¡Si corro peligro, ¿por qué no te alejas de mí-dattebayo?!"

Desde que nació estuvo rodeado de todo tipo de personas, y ninguna valía la pena para tener presente en su mente, menos en su corazón— ¿Tienes razón? —murmuró para sí y se quitó los lentes, colocó los codos sobre el escritorio y ocultó el rostro entre sus manos.

El mundo...

Quizá no todo, pero...

Si lo analizaba con cuidado, llegaban a su mente los bailes y reuniones donde siempre se escuchan murmullos entre los aristócratas, la hipocresía entre la realeza, las influencias negativas del ejército, los grupos de poder que luchan contra los ideales del Rey, las traiciones entre gobiernos...

Quizá... —estaba dispuesto a aceptar lo que decía su Naru. Preferiría estar sólo el resto de su vida, que perderle.

— ¡Joven Sasuke! —la puerta de su despacho se abre de golpe e ingresa Juugo— ¡Nuestra barrera de defensa informática a sido desbloqueada y han robado las coordenadas de las Gran Puerta! —Sasuke se levanta de inmediato temiendo lo peor.

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La entrada en el jardín se abre como siempre y de ella aparece Sasuke. El sitio se sentía particularmente silencioso y el cielo estaba tornándose naranja. Los oscuros irises revisan los alrededores y nota una pequeña abertura entre unas macetas, donde claramente había la marca de tierra; nunca se movían.

— «Hay bombas en el jardín, y no dudaría que por el resto de la casa.»

En la Central de Información e Inteligencia Interplanetaria se encontraba su mayordomo y mano derecha, junto a un gran número de soldados, el Consejero Koi y los subalternos políticos.

— «¡Majestad, debe regresar!» —expresa a viva voz el hombre regordete.

— «No han detonado.» —comenta el moreno por medio del intercomunicador que les permitía a los de la Central, escuchar sólo los pensamientos que el Príncipe quería transmitir; así como escuchar a las personas del lugar— «Nadie se atreva a cruzar esa puerta.»

Empieza a caminar a casa. Abre la puerta como siempre y escucha el agua correr en la cocina; el resto estaba sumido en el silencio. Ingresa y observa a la rubia lavando los platos como siempre.

— ¿Dónde están los demás? —pregunta para romper la tensión del ambiente.

— Salieron por un rato. —le responde sin mirarlo— ¿Qué haces aquí? —su tono de voz no era el de siempre y tardó más de dos minutos en enjuagar el plato en sus manos; cosa que hace en segundos— No pensé que llegarías a esta hora, no te guardé almuerzo.

Estaba inquieta.

Él nota en sus pequeñas fallas que ella sabía lo de las bombas, entonces un olor agridulce se percibe con sutileza y, mientras toma asiento en el comedor, se percata de que el aroma proviene de una jarra con agua.

Ese indiscutible aroma indicaba veneno.

Cuantas veces no había sido un blanco fácil con los alimentos. Tantas veces que estuvo cerca de ello le creó un agudo sentido del olfato para evitar ingerirlo.

Todo tenía sentido.

Quien haya robado la información sobre las rutas de la Gran Puerta, contactó a su amada para que lo envenenara y así evitar problemas con dicha potencia. Y si se negaba, la vivienda y su familia serían desaparecidos.

Su cabello creó una sombra en la mitad de su rostro y dibujó una sonrisa ladina.

(No quería que pasaras por esto...) —levanta la cabeza— Comí en el palacio, sólo dame un poco de agua.

Naru permanece inmóvil por un diminuto instante.

— ¡Se-seguro! —toma un vaso y sirve un poco del líquido de la jarra; realiza la acción con mucha lentitud.

— «Si su respeto hacia mi gobierno no era una farsa,» —la voz de su Alteza se escuchaba por el parlante en la Central— «mi última orden es que protejan a Naruto.» —cortó la comunicación antes de escuchar los gritos de su Consejero.

La rubia voltea y se aproxima a Sasuke; su flequillo cubría sus ojos y el moreno decidió contemplar sus pequeñas manos para que la presión de lo que iba a hacer no permanezca en su memoria. Extendió la mano para sujetar el vaso; ella lo mantenía cerca de su pecho y temblaba levemente.

Sasuke se detuvo cuando una gota cristalina y cálida cayó en la mesa. Levantó la mirada sólo para toparse con esos profundos ojos azules cubiertos en lágrimas que rodaban por sus mejillas marcadas por tres lineas.

Un diminuto susurro escapó de sus rosados labios hasta llegar a los oídos del príncipe— Teme...

Antes de que pudiera reaccionar, ella llevó el vaso a su boca y bebió todo el contenido de golpe.

Su cuerpo languideció rápidamente frente a sus ojos...

... y el vaso se quebró al impactar con el suelo.

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Da-chan: Niñas, niños... la trama se me puso ¡dramática! D: Cuando llegué a esta parte en el manga me infarté. Espero les pase lo mismo :3

Sensuales respuesta a las fanas :v

Uzumaki Oriana-chan: Lo de la comida... ¡puajajajaja! xD Si fuera el caso, mi madre no me quiere —con eso de que debo bajar de peso por salud— Así que no si me ama o no... con las porciones que me sirve :'v

Natzumy08: ¡Onee-san! (o serás imouto?) Siglos que no te leo... :3 ¡Holis!

Fran.s: Sí, pero se molestan :v y luego también me dicen gorda :'V Pero bue~ Yo también me quiero de ir de shopping ): ¿Sabes? ¡Vamonos juntas! xD ... :/ ¿Te pareces a Hinata o a Naruko? Porque yo soy más del estilo Naru-power :v Rechazando mi ¡NOTORIO! lado femenil xD ... :/

¿Reviews? :3 ¡PLIS! :D


Besos y abrazos en papel... ¡bomba!