AN: Siento haber tardado tanto epro tengo asuntillos familiares que me tienen muy ocupada. Espero que os guste, os queiro mucho y por favor comentad :)
Ya etsaban en la tercera semana de visitas supervisadas con Ana que ha estado en todas ellas pero en las dos últimas parecía no estar muy sobria y a los 20 minutos se fue. Jesús todavía estaba enfadado con ella y no quería seguir yendo a las visitas. Solo llevaban un par de meses con ellas y él ya había empezado a llamarlas mama y mami y diciendo que tenía un hermano mayor que se llama Brandon y que toca muy bien el piano. Mariana era un caso aparte, quería más y más visitas para ver a su madre y dejó de hablar otra vez, actuando como la primera vez que la vieron. Y Stef estaba preocupada porque sabía que Ana los volvería a abandonar y entonces Mariana estaría devastada. Hoy era el día de otra visita y ya llevaban esperando 30 minutos sin que Ana diera señales de vida.
Una de las secretarias llamo a Stef y ésta se reunió con Bill.
-Stef, Ana ha llamado y nos ha dicho que no vendrá nunca más a ninguna otra visita. Al parecer la policía la ha vuelto a arrestar y no saldrá de rehabilitación en unos años. Nos ha dicho que los mellizos están mejor con vosotras y que no quiere esa responsabilidad. Ha renunciado a sus derechos sobre los niños.
-Vale, gracias por informar pero ¿me puedes explicar cómo les digo a esos niños que su madre no los quiere y que los ha vuelto a abandonar?
-Lo siento mucho Stef pero estoy seguro de que esos niños estarán a salvo con vosotras. Necesitare hace visitas periódicas una vez cada dos meses por un año entero y después podréis adoptarlos. ¿Vale?
-Perfecto, estaremos en contacto, ¿vale?
-Si, adiós Bill
-Adiós Stef
Stef inform a Lena sobre las noticias y las dos suspiraron, sin querer darles la noticia a los niños:
-Eh chicos, tenemos que deciros una cosa –Lena cogió a Mariana y la sentó en su regazo y Stef hizo lo mismo con Jesus y besó su cabecita.
-A ver. He ido a preguntar porque vuestra madre no estaba aquí y me han dicho que no iba a venir nunca más –Stef los miró a los ojos para observar su reacción: la cara de Jesus al principio mostró tristeza y sus ojos se llenaron de lágrimas pero después expresaron enfado y cruzó los brazos, enfadado. Mariana experimentaba una mezcla de emociones: primero confusión como si tratara de procesar todo lo que le habían dicho y cuando finalmente se dio cuenta de que no iba a ver a su madre biológica de nuevo lloró en brazos de Lena –Shh, estás bien con nosotras y nsootras te vamos a querer tantísimo que serás muy, muy feliz.
-NOOOO, NOOOO, ¡YO QUIERO A MI MAMI!
Mariana se zafó del abrazo de Lena y se fue a la calle. Stef dejó a Jesús con Lena y fue tra ella pero cuando no la encontró cerca comenzó a preocuparse y le entró el pánico. Siguió corriendo hasta que vio a una anciana que iba a cruzar la calle.
-Perdone, ¿ha visto a una niña pequeña, latina, de ojos y pelo marrones, con un vestido azul y sandalias? Es bajita y delgada, no creo que haya llegado muy lejos.
-Sí, tiene el pelo largo, ¿verdad?-Stef asintió esperanzada de poder encontrar a su hija-la vi irse hacia el parque, estaba llorando y fatigada. Buena suerte encontrándola.
-Gracias, muchas gracias.
Se fue al parque y empezó a llamar a Mariana pero no obtuvo respuesta, siguió llamándola y buscándola en cada rincón del parque: no estaba en lso columpios, ni en el tobogán pero la encontró debajo de un árbol. La abrazó y la niña la agarró bien fuerte.
-Mariana, no vuelvas a hacer eso nunca más, nunca, ¿me has entendido? –asintió y siguió llorando en brazos de Stef quien le acarició la espalda intentando calmarla y cuando Mariana dejó de llorar la sentó en su regazo. Informó a Lena de que la había encontrado y que se veían en casa –Mirame pequeña, mirame.
Mariana miraba hacia abajo, no queriendo mirar a su madre de acogida a los ojos pero Stef le levantó la cabeza y la hizo mirarla a los ojos porque así todo lo quedaría más claro.
-Sé que estás triste porque no verás a tu mamá nunca más y porque os volvió a dejar solos –los ojos de la niña se llenaron de lágrimas-sé que estás enfadada porque os prometió que no lo volvería a hacer y que se quedaría con vosotros para siempre esta vez –Mariana lloró más –Y sé que tienes miedo porque no sabes que va a pasar ahora, ¿verdad?
-Sí –dijo en un pequeño susurro.
-Y también sé que todavía no nos consideras a Lena y a mi tus madres pero nosotras somos las que te vamos a dar la permanencia que necesitas y la familia que tanto tu como tu hermano necesitais. Y no vamos a rendirnos, incluso si nunca hablas con nosotras, no hay presión, ¿vale?
-Vale- volvió a susurrar Mariana.
Le cogió la mano a Stef y ambas fueron andando hasta casa. Una vez allí Jesus y Brandon la abrazaron y se fueron con Stef a bañarse para que Lena pudiera hablar con Mariana. La pequeña le sonrió y se sentó junto a ella en el sofá, abrazándola fuerte: Princesa, nos has asustado mucho a mami y a mi, estábamos muy preocupadas. Sé que tienes miedo porque no tienes a tu madre pero te prometo que con nosotros estás a salvo. Nos tienes a mamá y a mi, a Jesús y Brandon que jugaran siempre contigo; mamá siempre te columpiará y yo siempre te tendré como mi ayudante de cocina. Eso te hace feliz, ¿Verdad?
Mariana asintió y lloró silenciosamente en el hombro de Lena.
AFAFAFAFAFAFAFAFAFAFAFAFAFAFAFAFAFAFAF
-Gracias por quedarte con Jesús también papá, está deseando ver un partido de los Padres contigo, ¿te parece bien?
-Suena fantástico hija, ¿y Mariana?
-Mariana tiene una cita con la psicóloga hoy porque estamos intentando ayudarla a hablar y dejar de ser timida. Ha hecho avances pero necesita más.
-Vale Stef, ¿los recogéis en dos horas?
-Sí, gracias papá.
Han pasado dos meses desde que Ana renunció a sus derechos. Jesús tenía muchas dificultades y siempre estaba corriendo, saltando o botando en la cama antes de acostarse, lo que volvía loca a Lena y en el colegio siempre estaba distraído: nunca se quedaba quieto en su silla o en su sitio de la alfombra donde jugaban, se levantaba sin permiso y ha tenido ya dos peleas con niños de su clase pero hace poco que el terapeuta le había mandado medicación para ir controlando su TDH. Mariana es la niña más dulce que jamás han conocido, ayuda a Lena a cocinar galletas y pasta, también le gusta jugar con el maquillaje de Lena e ir al parque con Stef. Su vestido de Bella iba con ella a todas partes, lo ha llevado al colegio desde que sus madres se lo compraron meses atrás hasta hoy: un niño la ha empujado y al caerse el vestido se ha desgarrado pero su amiga, lexi Rivera (ahora mejor amiga) la ayudó a levantarse y juntas fueron al despacho de Lena donde se cambió de ropa y después se fue a jugar con su nueva mejor amiga. En estos meses ha dicho algunas frases más: quiero esto o esto, beunos días, buenas noches, hola, adiós, no te vayas por favor, no me dejes sola por favor y poco más por eso iban añ psicólogo hoy.
-Buenos días Mariana, ¿Cómo estás hoy?
-bien, muy contenta
-¿Sí? ¿Y porque?
-Porque tengo una nueva major amiga y hemos jugado en el patio del colegio y me ha contado historias graciosas sobre sus primos.
Las tres mujeres miraron a Mariana con los ojos muy abiertos: la niña nunca había hablado tanto. Ahora sabía hablar mejor en inglés pero nunca había hablado abiertamente con nadie sobre nada.
-Wow, veo que no llevas tu vestido de Bella, ¿Qué le ha pasado? ¿Te has aburrido de él? –Las madres no podían hablar en las sesiones, solo estaban presentes para que Mariana se sintiera segura pero para nada mas aunque estaban desesperadas por abrazar y besar a su hija.
-No –Mariana puso cara triste- me caí al suelo y se rompió así que mi amiga Lexi me ayudó a levantarme y fuimos al despacho de mami que me dio el vestido tan bonito que llevo hoy.
Lena soltó un gritito de sorpresa y sus ojos se llenaron de lágrimas, Jesús ya les había llamado Mama y mami hace semanas pero Mariana las solía llamar Stef y Lena, esta era la primera vez que la llamaba mami.
-Oh, ya veo, ¿dónde están hoy tus hermanos?
-En casa del papá de mama, mi hermano quería ver un partido de los Padres.
Stef sonrió cuando Mariana la llamó mama, por fin, después de tanto tiempo esperando. La terapeuta estaba sorprendida pero tenia una idea del porque del cambio de Mariana. Las madres le habían contado como le habían mostrado todo su amor y cariño a la nña, teniendo tardes y mañanas especiales con ella: El DIA DE MARIANA lo llamaban y como Brandon la había abrazdo y jugado con ella en varias ocasiones asegurándole que era su hermana pequeña y siempre lo sería. Le hizo más preguntas hasta que fue la hora.
-Vale Mari, creo que nos veremos en un mes y será nuestra ultima consulta pero estoy muy orgullosa de ti y de los cambios que has hecho. Sigue así, yo sabía que eras lista y podías hablar y finalmente te has dado cuenta de que eres parte de esa familia pequeña.
Mariana le enseñço una pequeña sonrisa y Stef espero fuera con ella mientras Amanda hablaba con Lena: creo que este mes ha sido importante para ella, teniendo momentos especiales con vosotras, dándole cariño y teniendo amigos en el colegio le han hecho sentirse más segura y confiada y sabiendo por Brandon y Jesús que vuestra familia es permanente la ha cambiado. Y Lexi, tener una amiga como ella ha sido de gran ayuda también. Seguir haciendo lo que estáis haciendo pero os aviso que a partir de ahora vais a tener más problemas con ella porque no va a dejar de hablar y va a estar tan a gusto que se meterá en problemas así que no dudéis en disciplinarla.
-Vale, gracias Amanda, has sido la mejor ayuda que Mariana y Jesús podrían tener, te mereces el mundo entero.
-Es mi trabajo Lena, no te preocupes.
Fueron a casa de Frank para recoger a los niños. Jesús estaba en el regazo de Frank viendo el baseball con los ojos bien abiertos vistiendo una sudadera de los Padres. Brandon estaba en el suelo tocando el piano con los cascos puestos para que así solo él pudiera escuchar la música. Mariana corrió hasta Frank y le dio un beso sentándose al lado de Jesús en el regazo de su abuelo.
-Hola señorita, estamso contentas hoy ¿no?
-Sí abuelo, estoy muy feliz, he tenido un buen día en el colegio, mis mamis me han regalado un nuevo juguete y Mandy me ha dicho que está muy orgullosa de mi. ¿Tú estás orgulloso de mi?
Frank se había quedado también sin palabras porque en los tres meses que conocía a los mellizos nunca había escuchado hablar a Mariana pero estaba, de hecho, orgulloso de ella así que se lo dijo y ella se puso más contenta pero enseguida se cansó del partido y se fue con Brandon y Lena a jugar al jardín mientras Stef y Jesús se quedaban con Frank. Media hora después ya estaban en el coche y de camino a recoger a los abuelos´: Dana, Stuart y Sharon llegaban hoy para conocer a los mellizos por primera vez incluso si ya habían hablado por FaceTime querían abrazar a sus nietos.
Brandon vio a sus abuelos primero y corrió hacia ellos, abrazando a Sharon primero y después Stuart agarró fuerte su mano para que no corriera por el aeropuerto otra vez. Cuando los abuelos llegaron con los demás, Mariana se escondía detrás de Lena y Jesús detrás de Stef aunque asomando la cabeza, ellos ya habían visto a los abuelos por video llamada y habían hablado con ellos pero siempre eran tímidos con los extraños. Dana se puso a la altura de Mariana y Stuart a la de Jesús para poder mirarlos a los ojos.
-Hola Mari, ¿por qué eres tan tímida? Si me conoces, sabes quién soy, hemos hablado por teléfono, ¿te acuerdas? –Dana extendió la mano y la puso sobre la pequeñita de Mariana y la besó –Tenemos una cita en unos días para ir a un spa y pintarnos las uñas, ¿estás emocionada? Yo no puedo esperar más.
Mariana enseguida sonrió y abrazó a Dana porque le trasmitió muchísima confianza viendo lo parecidas que eran, se abrazó a su cuello y la apretó fuerte. No quería soltara desde ese momento. Stuart también habló con Jesús:
-Hola chico, soy Stuart, ¿te acuerdas de mi, verdad? –Jesús asintió -¿Recuerdas que te dije que te traería una pelota?
-¡Sí! Pero no veo ninguna pelota. ¿Dónde está la pelota? –Stuart le dio la pelota que había estado guardando bajo su espalda todo el tiempo- ¡UNA PELOTA! ¡BRANDON, MIRA, UNA PELOTA!
Brandon y Jesús jugaron con la pelota todo el trayecto en el coche meintras Dana y Mariana charlaban sin parar, Mariana le decía lo emocionada que estaba de pasar un día en el spa con ella y con su mami.
-Vale pequeñajos, quiero que vayáis al baño, estaré con Mariana en diez minutos y mami estará con vosotros en diez minutos también mientras vuestros abuelos preparan la cena, ¿os parece bien?
-Por supuesto Stefanie, estaremos aquí mismo, esperándoos.
Después de bañar a los niños y de cenar con los abuelos estaba claro que los mellizos los adoraban pero todos estaban muy cansados tras los eventos del día así que los llevaron a dormir. En el momento en el que la cabeza de Brandon tocó la almohada se quedó frito así que le besaron en la frente y le susurraron un buenas noches. Jesús todavía estaba nervioso pero tras un cuento corto y varias caricias también se quedó durmiendo profundamente y Mariana las esperaba porque quería decirles algo que consideraba importante antes de irse a dormir.
-Quiero deciros que estoy muy contenta de estar con vosotras, que os quiero mucho y que nunca quiero dejaros. ¿Siempre?
-Siempre.
