El retorno de los Gundam

Por Noriko Ukai

Disclaimer: Los personajes de la serie Gundam Wing no me pertenecen pero lo que respecta a todos los demás sí

Parejas: 1 x 2, 3 x 4, 5 x S, 6 x 9, Sei x Van, Jean x Saki, Adler x ...

Géneros: Shonen ai, Shoujo

Categoría: Romance, Acción, Drama, Angustia

Clasificación: Mayores de 16 años

Advertencia: Esta historia no contiene escenas de sexo o violencia explícitas pero hay situaciones que pueden herir la sensibilidad del lector, si crees que no estas apto para leer mejor regrésate. En éste capítulo hay una escena entre Sei y Van que no sé si entra de lleno en la categoría de Lemon pero de todos modos hago el comentario

Capítulo 10. Hacia la Batalla

"" La guerra es la frontera entre la vida y la muerte; el camino que conduce a la supervivencia o al exterminio "" – El arte de la guerra (Sun Tzu)

- Comandante Zoe ¿me escucha? - se oye una voz a través del intercomunicador en la base de los Rebeldes en la Colonia XS-605

- Sí - responde tranquilamente después de beber un poco de agua

- He recibido un comunicado de Nigel, dice que estemos en alerta, nos atacará un Gundam - dice el sujeto detrás de la bocina con una voz cargada de desesperación, en cambio el chico que escuchaba desde la base sonríe complacido, comenzaba a aburrirse y necesitaba desentumirse un poco por lo que la llegada del Gundam sonaba muy divertido

- Entendido... - contesta apacible y enseguida se pone de pie para dirigirse a la bodega donde tenía su Mobile Suit, hacía semanas que no lo piloteaba. Zoe era un chico bastante hábil, desde muy pequeño había aprendido a pilotear Mobiles Suits por lo que representaba un peligro inminente para Adler aunque en apariencia seguía siendo un chiquillo, contaba con apenas 14 años de edad, era chaparrito, apenas si alcanzaba el metro con 40, afroamericano de ojos cafés oscuros, cabello color negro de corte mediano y casi siempre estaba sonriendo, era bastante alegre... - no tardes, estúpido Gundam - piensa mientras se prepara para subir a su Mobile Suit; cuando ha subido los mecánicos que se encontraban en la bodega le abren la puerta para que pueda salir, Zoe se detiene frente a la Base donde esperará la llegada de ese Gundam, ya se sentía impaciente por enfrentarlo

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Sei y Van llegan al gran comedor que se encontraba dentro del cuartel donde se encontraban todos los que trabajaban en él, el primero en notar su llegada es Jinx que se muestra aún más molesto que antes cuando ve que ambos tienen el cabello mojado, una chica que se encontraba frente a su compañero nota la mirada que éste había dirigido hacia la puerta y voltea enseguida dándose cuenta al instante de los motivos que Jinx tenía para haber puesto esa cara, su antiguo compañero Van estaba junto a un chico bastante apuesto, ambos traían el cabello mojado y estaban bastante cerca uno del otro, la chica sonríe al pelirrojo pero él no le contesta la sonrisa a pesar de que había visto que aquella iba dirigida a él, Sei nota la mirada de Van y coloca su mano sobre la barbilla de su novio para hacerlo voltear hacia él

- ¿Qué pasa? ¿quién es ella? - pregunta intrigado pero Van solo mueve su cabeza a los lados varias veces dándole a entender a Sei que no importaba su identidad

- Por favor tomen asiento - se escucha una voz a sus espaldas y ambos voltean, la encargada del comedor les señala una mesa y enseguida le toman la palabra y se sientan, la mujer se retira para servirles, había recibido instrucciones de que tratara muy bien al hijo de la Ministro y por eso ella les sirve personalmente mientras que los demás se servían solos

- Ahora vengo, voy al baño - Van se pone de pie y se aleja para ir al baño mientras que Sei se queda ahí completamente tranquilo, no quería meterse en problemas, por eso ni siquiera volteaba a ver a Jinx que estaba sentado en otra mesa pero él aprovecha que Van está solo para también ponerse de pie y seguirle al baño

- No puedo creer que me hayas olvidado tan pronto - Van voltea hacia la puerta del baño cuando escucha la voz de Jinx y lo mira fijamente, el chico en la puerta comienza a caminar hacia el pelirrojo que se pone un poco nervioso sabiendo las intenciones de su ex novio

- Por favor déjanos en paz Jinx - pide amablemente y tranquilo pero Jinx solo sonríe mientras sigue acercándose a Van hasta estar muy cerca de él, a escasos centímetros

- Lo haría pero sé que aún sientes algo por mí - responde a la petición con bastante arrogancia y una gran sonrisa, Van se enoja de que Jinx aún esté convencido de ello y sin estar dispuesto a enfrentarlo decide mejor salir del baño pero cuando intenta pasarle de lado al chico él lo agarra con fuerza del brazo y lo avienta hacia la pared que estaba a escasos metro y medio de ellos, Van se queja por el golpe y mira a Jinx bastante molesto pero él no dejaba de sonreír acercándose otra vez hacia Van atrapándolo con su cuerpo contra la pared, el pelirrojo se sorprende cuando Jinx lo sujeta con fuerza de la cintura con una mano mientras con la otra le sujeta el mentón obligando a verlo

- ¿Qué... haces? - pregunta nervioso sin dejar de verlo a los ojos

- Sé que aún me amas, no me lo puedes negar - responde sonriendo más ampliamente intentando acercar más su rostro al de Van para besarlo pero él gira su cabeza hacia el otro lado topándose los labios de Jinx con la mejilla del chico, Jinx aleja su rostro pero aún con el cuerpo de Van entre su mano

- Es cierto que me dolió mucho que me dejarás, lloré en silencio varios días y me avergonzaba que me vieran en los pasillos porque sabía que murmuraban cosas de mí, viví días de profunda soledad cuando te sentí lejos pero ya pasó, yo amo a Sei, entiéndelo - explica tranquilamente pero Jinx se molesta, no estaba dispuesto a perder a Van

- ¡Mentira! Tú aún me amas, ya aprendí la lección, solo me quieres dar celos, pero no volverá a suceder, no volveré a dejarte - la voz de Jinx era desesperada y mientras hablaba apretaba más el cuerpo de Van contra el suyo pero él solo se queda tranquilo escuchando las absurdas afirmaciones de su ex novio y aún sin voltear su rostro, de pronto las manos de Van se colocan en el pecho del chico y lo aleja, Jinx suelta el cuerpo de Van sin poner resistencia, el pelirrojo voltea a ver a Jinx y nota que en sus ojos están a punto de brotar las lágrimas lo cual le hace sentir mal

- Sabes que ni tu mismo puedes engañarte ¿verdad? tú momento pasó, nuestro tiempo pasó, ahora amo a otro, debes entenderlo, déjame ir, Arisa te quiere, dale una oportunidad - Van estaba realmente triste, no le gustaba ver así a Jinx, se conocían desde hace años y le dolía que estuviera sufriendo, Jinx deja caer sus lágrimas acercándose con furia a la pared dándole un fuerte golpe, Van cierra los ojos cuando escucha el golpe y los abre cuando gira su rostro hacia Jinx

- Por favor dime... dime que no has tenido sexo con él - la petición de Jinx sorprende al pelirrojo pero no le contesta, se queda callado por varios segundos, Jinx entiende con eso que Van ya se acostó con Sei y cierra con fuerza los ojos

- No, aún no - los ojos de Jinx se abren al escuchar a Van y voltea a verle con una gran sonrisa, al menos tenía ese consuelo

- Pero, él en tu habitación, el cabello de los dos... - Jinx tenía más de una prueba para inculpar a Van pero él le decía que aún no tenía sexo con Sei ¿acaso lo hacía solo para hacerlo sentir mejor?

- Anoche solo dormimos y hoy solo nos bañamos juntos, es todo - responde con una sonrisa tierna y un ligero sonrojo, Jinx lo mira unos segundos y sonríe también con ternura acercándose a Van y colocando su cabeza sobre el pecho del chico

- Gracias... me dolería saber que con él si quisiste y conmigo no - el rostro de Van se sonroja más cuando escucha las palabras de su amigo y coloca su mano derecha sobre el cabello del chico acariciándolo un poco permaneciendo los dos en esa posición durante varios segundos. Van y Jinx salen del baño y Van se sorprende cuando ve a Arisa sentada en la mesa donde estaba sentado Sei y frunciendo el ceño se acerca a los dos posicionándose a un lado de Sei y mirándolo acusadoramente

- ¿Hola? - pregunta con sarcasmo llevándose ambas manos a la cintura, Arisa lo mira y ríe por lo bajo, Van la escucha y voltea a verla fríamente, poco después llega Jinx y agarra el brazo de la chica jalándola para que se ponga de pie, ella no deja de sonreír mirando a Van

- ¿También me quieres quitar a Sei? - pregunta molesto dirigiéndose a la chica pero a pesar del tono ella no deja de sonreír

- Tranquilo amigo, solo estaba saludando a tu nuevo amor, que pronto te olvidaste de "mí" Jinx - responde ella con burla pero a Van no le causa gracia, Jinx aprieta un poco más el brazo de la chica y ella se queja por el agarre mientras Sei solo mira a los tres sin entender de que hablan

- Vámonos Arisa - comenta Jinx comenzando a caminar y llevándose a la chica que se quejaba por la forma en la que el chico la estaba tratando, Van enojado se sienta en la mesa cruzándose de brazos, Sei lo mira fijamente aún sin entender

- ¿Me vas a explicar? - pregunta enarcando una ceja, Van voltea hacia él y suspira antes de comenzar a contarle a Sei, primero le cuenta acerca de Arisa que era una chica bastante caprichosa que estaba enamorada de Jinx desde hace tiempo y cuando ellos eran novios solía hacer cosas para intentar separarlos, Sei se molesta un poco de que aún Van estuviera resentido con ella pero ya había entendido que ahora Van lo amaba a él así que no tenía caso discutir por esas cosas, después Van le cuenta lo que acababa de suceder en el baño lo cual pone muy molesto a Sei pero se calma cuando Van le termina de contar diciéndole que ahora sí le ha dicho adiós para siempre a su relación con Jinx

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- ¿Un Mobile Suit? - Adler acababa de llegar a la colonia XS-605 piloteando a su Gundam y desde el cielo había visto el Mobile de Zoe esperándolo afuera de la Base, ahora sabía que ese tal Hamit no era ningún tonto, ya había puesto alertas en sus Bases, Zoe mira a lo lejos al Gundam y sonríe complacido, ese Mobile Suit se veía bastante potente, sin duda se iba a divertir mucho jugando con él

- Bienvenido - la sonrisa de Zoe se amplía cuando el Gundam de Adler se detiene a unos metros de él aterrizando su Mobile frente al del chico, por largos segundos ambos examinan las máquinas contrarias, Adler no estaba seguro de nada, no podía leer aún bien las intenciones del adversario, no sabía si era conveniente atacar primero o esperar a que el otro atacara primero, en cambio Zoe estaba convencido, él no atacaría primero por lo que espera alerta el primer movimiento del Gundam

- ¿Qué demonios estará pensando el piloto de ese Mobile Suit? Ésta es su Base, seguro espera a que ataque primero pero... demonios, creo que no aprendí nada este tiempo - Zoe sonríe divertido cuando ve un pequeño movimiento por parte de su adversario, estaba estudiándolo y ahora sabía que se trataba de alguien inseguro. Adler revisa sus provisiones y se da cuenta que ha perdido bastante energía y que no le quedan muchas balas pero estaba seguro que era él quien debía atacar primero

- Vamos estúpido Gundam - a pesar de la desesperación por encontrarse ya con el primer ataque de su enemigo Zoe no dejaba de sonreír, ahora pensaba que mejor era atacar él primero, ahora se daba cuenta que el piloto del Gundam era un tonto y nunca se iba a animar a atacar primero así que sin dar tiempo a que Adler se prepare enciende la turbina del Mobile y se acerca con gran velocidad al Gundam de Adler propinándole un fuerte golpe con el brazo del Mobile lanzando a Almagesto a varios metros de distancia, Adler se agarra con fuerza de los controles que hacían mover los brazos del Gundam y antes de que el Mobile de Zoe le de otro golpe levanta la maquina y acerca a Almagesto dándole ahora él un golpe al Mobile contrario pero sin lanzarlo a varios metros como él había hecho, Zoe sonríe ampliamente y se acerca de nuevo al Gundam con los brazos del Mobile Suit extendidos y Adler responde con los brazos de Almagesto en la misma posición atrapándose las manos de ambos Mobile Suits comenzando a forcejear, para Adler resultaba muy difícil pues su energía comenzaba a agotarse, además no era la primera batalla que tenía, ni siquiera había dormido, en cambio Zoe ni siquiera mostraba esfuerzo, tan solo estaba probando la potencia de su adversario y al comprobar que no es la que esperaba pone un poco más de fuerza en el forcejeo lanzando de nueva cuenta al Gundam a varios metros de distancia, Adler no cae al suelo pero cuando intenta volverse a acercar al Mobile, Zoe se le adelanta con gran velocidad dándole un par de golpes al Gundam haciéndolo trastabillar pero antes de que Almagesto caiga al suelo el chico saca una de las armas de fuego de su Mobile y ataca con varios disparos al Gundam de Adler hasta dejarlo indefenso y mientras Almagesto cae al suelo Adler con una gran herida en la cabeza de la cual emanaba sangre cierra los ojos poco a poco

- Perdónenme - Almagesto cae derrotado al suelo quedando Adler inconsciente mientras Zoe ríe a carcajadas, que tonto era ese piloto, después de todo no tenía porque temerle a la aparición de los Gundam, eran unos inútiles

---- Flash back ----

Un nuevo día acababa de llegar y sus ojitos se abren poco a poco encontrándose con los resplandecientes rayos del día que daban en su cara, una sonrisa aparece en su rostro cuando recuerda que ese día su papá había prometido llevarlo al cine, había una película muy interesante que tenía ganas de ver desde hace varios días, apenas era un niño y no entendía de buen cine pero el hecho de que su papá le cumpliera esa clase de gustos le resultaba muy divertido así que de un salto sale de la cama y sin ponerse zapatos sale contento de su habitación dirigiéndose a la de sus padres, solía siempre llegar y subirse a la cama de ambos para despertarlos cada vez que un nuevo día llegaba y ese día no iba a ser la excepción aunque recibiera por parte de Trowa un regaño por traer los pies sucios y subirse a la cama pero cuando llega a la habitación se sorprende de solo ver a uno de sus padres, era muy temprano y nunca solían despertarse temprano pero ese día estaba Trowa ahí solo en la cama sentado, con los pies por fuera de la cama y mirando hacia abajo, el niño se acerca lentamente mientras lo mira fijo, su papá se veía extraño, como ido, jamás lo había visto así por lo que se preocupa

- ¿Que tienes papá? - pregunta con angustia colocando sus manitas sobre la pierna de Trowa que no le responde, el niño se preocupa más y jala la tela de los pantalones pero Trowa sigue sin contestar por varios segundos

- Pronto llegará, seguro por la tarde llega, dijo que hoy haría una deliciosa comida... seguramente hay ingredientes difíciles de conseguir y tardará... pero seguro llega - Adler no comprende todo lo que Trowa dice y tampoco entiende porque a pesar de estar su rostro cubierto de lágrimas su papá sonreía

- Papá ¿qué pasa? - pregunta otra vez el niño con mirada triste observando fijamente a su papá pero él lo mira de reojo unos segundos

- No soy tu papá, tú no tienes padre - Trowa vuelve su mirada hacia abajo mientras que los pequeños ojitos del niño se abren desmesuradamente y aprieta con más fuerza la tela del pantalón de Trowa, pronto también sus ojos se ven cubiertos de lágrimas y poco a poco suelta la tela del pantalón comenzando a caminar hacia atrás viendo con tristeza como Trowa se agacha hasta topar su cabeza con sus rodillas ignorando su presencia por completo, el niño no resiste más y comienza a correr buscando a Quatre por toda la casa recorriendo todos y cada uno de los rincones

- ¡Papá ¿dónde estas! mientras corría Adler se secaba las lágrimas con sus manitas buscando por segunda vez en todos los rincones de la casa pero no obtiene ninguna respuesta así que vuelve a la recámara de Trowa y lo ve en la misma posición, el niño se acerca al ropero y lo abre rápidamente pero estaba casi vacío, Trowa no tenía mucha ropa y solo estaba la de él, de nuevo el niño se acerca a Trowa y lo mueve varias veces pero él no le responde... - ¿Dónde está mi papá? ¿a dónde se fue? - preguntaba con desesperación sin dejar de llorar y Trowa seguía sin responderle... - Papá ¿a dónde se fue mi papá? - insistía llorando con más fuerza sin entender que es lo que pasaba pero cansado de tanta pregunta Trowa levanta su cabeza y mira al niño a los ojos, Adler se asusta por la mirada fría que su papá le dirigía pues era la primera vez que la veía

- ¡¡Deja de decirme papá, ni Quatre ni yo lo somos... tu padre está muerto y Quatre nos abandonó ¿qué no entiendes!... - el cuerpo del niño comienza a temblar al escuchar el grito de Trowa y sus ojos continúan derramando lágrimas pero él estaba estático, no podía reaccionar, estaba muy asustado, Trowa se da cuenta de lo que acababa de decirle al niño y la reacción que tiene y lo mira sorprendido, Adler ya ni siquiera lo miraba a él, tenía la mirada completamente perdida, Trowa reacciona y se acerca al niño hincándose frente a él y dándole un fuerte abrazo - ... Perdóname, Quatre se fue pero te prometo que nunca te dejaré solo - a pesar del fuerte abrazo y las palabras de Trowa Adler seguía sin reaccionar quedándose completamente estático, una pequeña parte de él se había ido también con Quatre

---- Fin Flash back ----

- ¡Muere infeliz! - Zoe estaba decidido a darle el tiro de gracia al Gundam sacando su arma más potente pero sin esperárselo Almagesto saca también su arma de fuego y comienza a dispararle al Mobile Suit que estaba casi encima del suyo haciendo que comience a retroceder por los impactos de las balas, mientras Adler estaba inconsciente había recordado en sueños aquel día en que Quatre se había marchado de L3 y sin explicarse la razón había podido despertar antes de que Zoe pudiera darle el tiro de gracia, el Mobile Suit de Zoe no se comparaba con el Gundam de Adler ya que éste era más resistente a las armas de fuego y aunque Zoe era mucho mejor piloto no había podido ganarle a Adler. El Mobile Suit enemigo cae completamente al suelo ya derrotado y Almagesto cae también en el suelo pero sentado, Adler respiraba con dificultad y su herida no dejaba de sangrar, estaba completamente débil, comenzaba ya a ver nublado y la sangre caía en uno de sus ojos pero su Gundam estaba casi sin energía, solamente quedaba la de reserva y debía emplearla en el momento más adecuado. La cabina del piloto del Mobile Suit que piloteaba Zoe se abre y él bastante herido sale, Adler lo mira desde su Gundam y se sorprende bastante, había peleado con un simple chiquillo, hasta se alegraba de que siguiera con vida aunque el Mobile se veía bastante dañado, Zoe a duras penas se pone de pie y voltea hacia Almagesto sonriendo, Adler no entiende porque el chico sonríe hasta que de pronto siente que le atacan por la espalda, con la poca energía que queda Almagesto logra ponerse de pie y se gira hacia atrás viendo Adler como otro Mobile Suit se acerca para atacarle, se trataba del Mobile de Nigel quien iba llegando apenas a esa colonia para auxiliar a Zoe

- No puedo creer que haya vencido a Zoe, estos Gundam son de cuidado ¿o serán los pilotos los de cuidado? - Nigel estaba realmente extrañado de que hayan vencido a Zoe, seguro que el chico no había tenido tiempo de mostrar sus grandes habilidades, Adler estaba totalmente vencido aunque haya podido ganar a Zoe y estaba convencido de que sería el final pero estaba contento porque había podido ayudar en algo al destruir varias Bases enemigas, ahora solo quedaba esperar la muerte y que Sei y los demás hicieran el trabajo restante, él ya había perdido las fuerzas, aún así con esas pocas fuerzas intentaría huir, sabía que iba a ser imposible escapar de la muerte, pero por lo menos no iba a permitir que Almagesto cayera en las manos enemigas y pudieran descifrar los secretos detrás de su grandioso Gundam. Adler hace uso de toda la potencia que le queda de su Gundam y prende la turbina emprendiendo la huída rumbo al espacio, casi al instante Nigel se da cuenta del plan y poco después del Gundam también echa a andar su Mobile Suit para seguirle pero para su impresión y a pesar de que Almagesto estaba muy dañado, Adler logra llevarle ventaja perdiéndose un poco a lo lejos, así que Nigel deja de seguirle y regresa... - ¡Maldita sea! se me escapó - Nigel observa el camino por el que ha huido el Mobile Suit enemigo y después se gira hacia Zoe mirándolo por algunos segundos... - Vaya, resultó otro inútil -

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- Adler... - súbitamente Quatre se pone de pie haciendo que Wufei voltee a verle sorprendido, ambos estaban en el Hospital cuidando de Trowa y estaban tranquilamente platicando hasta que el árabe se había puesto abruptamente de pie, su cuerpo temblaba y sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas sin poderlas derramar, Wufei se pone de pie preocupado mirando fijamente a Quatre quien lentamente voltea su rostro hacia su amigo comenzando a salir las lágrimas de sus ojos... - No, él no - Quatre se lanza a los brazos de Wufei comenzando a llorar amargamente y él sin preguntar también le abraza entendiendo que su amigo había sentido algo malo con respecto a Adler

- Estará bien - es todo lo que Wufei puede decir pero Quatre no estaba convencido, había sentido dentro de él algo que le había hecho estremecer, sentía que la presencia de su hijo iba disminuyendo hasta desvanecerse, sentía un profundo dolor que no podía siquiera describir, estaba casi seguro que Adler había muerto

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- Es una lástima que tengan que partir - dice Jinx a Sei y Van, los tres estaban a pies de la nave en la que habían llegado los pilotos Gundam

- Pero seguiremos en contacto - responde Van con una sonrisa, su ex novio le responde con otra sonrisa pero a Sei no le resulta nada conveniente ese comentario, además a él no le interesaba mantenerse en contacto con Jinx

- Entonces... adiós - Jinx se acerca a Van y le da un tierno beso en la mejilla, Sei lo mira de reojo y gruñe enojado pero había acordado con Van que no iba a tener ninguna clase de pleito con Jinx así que no tiene más remedio que aguantarse, Jinx se separa de Van y mira detenidamente a Sei por varios segundos, él le regresa la mirada, Van mira a ambos y suspira resignado, parecía que nunca iban a llevarse bien. Jinx cambia de expresión en cuestión de segundos y con semblante rudo da un paso hacia el frente en dirección a Sei estrellando su puño con fuerza contra el estómago del chico, Sei cae al suelo apoyándose con una sola rodilla y colocándose la mano derecha en el estómago, Van se apresura y se acerca a Sei para ver como está, después ambos voltean a ver a Jinx no de forma amigable

- Cuida de él por mí... - una sonrisa cruza los labios del chico, Van y Sei ablandan su mirada, Jinx y Sei se miran fijamente a los ojos y también Sei sonríe - Vayan con cuidado - concluye el chico haciéndoles una seña con el dedo pulgar y dándose media vuelta mientras comienza a caminar alejándose de la nueva pareja, ahora sí comprendía que lo suyo con Van había acabado completamente, el pelirrojo ayuda a Sei a ponerse de pie y ambos suben a la nave que los llevaría primero a donde se habían enterado por medio de Jinx que Trowa estaba internado y después se dirigirían a visitar a Relena, tal como habían acordado el día anterior

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A pesar de que era su día de descanso Saki no dejaba de practicar un poco, Jean la observaba desde la ventana de su habitación como practicaba una especie de Arte Marcial, él no sabía de esas cosas por lo que no sabía exactamente de que disciplina se trataba pero la chica se veía bastante concentrada, Jean estaba un poco triste, el día anterior le había confesado a su compañera que le gustaba mucho y ella no le había dado respuesta alguna, tenía herido el orgullo porque era la primera chica que lo rechazaba pero más que eso se sentía triste, él era un conquistador empedernido y por su vida habían pasado muchas chicas pero ninguna como Saki, además él no era de esos que se enamoraban pero por alguna extraña razón se había enamorado de la piloto

- "Saki, me gustas mucho" - por más que trataba de despejar su mente esas palabras revoloteaban en su cabeza como si de un pájaro se tratara, siempre había sido una chica que se alejaba de las personas y era la primera vez que le decían ese tipo de palabras por lo que no sabía siquiera que sentir, por una parte sentía felicidad pero por otra sentía tristeza porque sentía que no merecía ese tipo de sentimientos, ella tenía un oscuro pasado, había asesinado a varias personas, su conciencia jamás iba a estar tranquila, además en el pasado había sufrido una decepción amorosa terrible lo que hacía aún más intenso su temor de volver a amar... - Estúpido Jean ¿por qué tenías que decirme eso? - la chica se enfada de su práctica y decide regresar a su habitación para tomar un baño antes de la comida, al llegar a su habitación avienta la toalla al suelo y se suelta el cabello dejándolo caer caprichoso sobre su espalda, Saki siente que no está sola en la habitación y voltea rápidamente hacia atrás encontrándose con Jean que la miraba desde atrás de la puerta, el rubio estira su mano y avienta la puerta para que se cierre, Saki lo mira detenidamente y poco después vuelve a voltearse mientras Jean se acerca a pasos lentos hacia ella

- Hola - por primera vez desde que lo conocía la voz de Jean tenía ese tono, ni siquiera sabía como describirlo, sonaba triste pero también amable, Saki intenta darse otra vez media vuelta para ver a Jean pero las manos del chico sobre sus hombros la detienen

- ¿Qué... es lo que quieres? - al igual que Jean, Saki estaba nerviosa, no tenía idea de las intenciones de Jean pero conociéndolo no podían ser buenas así que intenta darle un codazo pero antes de que pueda hacerlo siente como los brazos del chico se cierran sobre su cintura atrayendo el cuerpo de la joven hacia el suyo, Saki no sabe como reaccionar y se queda helada ante el abrazo solo para sentir como una de las manos de Jean se acercan a su cabello y lo apartan de su cuello

- Te amo - las piernas de la chica tiemblan al escuchar la confesión mientras que Jean se acerca un poco más y deposita un beso en el cuello de Saki, al sentirlo ella reacciona por instinto dándole a Jean un fuerte codazo en las costillas pero él no la suelta de la cintura

- Déjame - ordena la chica bastante molesta pero Jean no obedece

- Necesito saber tu respuesta - responde tranquilo, le dolía el golpe pero no estaba dispuesto a irse sin una respuesta por parte de la chica

- No puedo... - con un poco más de fuerza Saki vuelve a darle un codazo a Jean en las costillas pero ésta vez el rubio si la suelta, con el rostro completamente sonrojado Saki se da media vuelta dándole la cara al chico... - vete por favor - esta vez no sonaba a orden, la chica le pedía a Jean que se fuera pero él solo la mira a los ojos

- Quiero que me lo digas de una vez, yo no estoy dispuesto a rogarle a nadie, si me dices que no me quieres comprenderé y te dejaré en paz ¿qué me dices? - por primera vez Jean sonaba firme y decidido, el rubio era de carácter alegre y amable pero ésta vez no lo parecía

- Sal de mi habitación - nuevamente la voz de la chica sonaba imperativa pero sus ojos mostraban una gran debilidad, Jean se da cuenta de su expresión y sonríe casi imperceptiblemente, no podía determinar si Saki estaba enamorada de él pero de lo que si estaba seguro es que no le era indiferente a la chica

- Esta bien, me iré... - resignado Jean se da media vuelta y Saki creyendo que efectivamente se irá baja la guardia pero antes de que pueda volverse a dar media vuelta Jean se la da primero y se acerca a ella con un movimiento rápido logrando tumbarla sobre la cama cayendo él encima de ella, los ojos de la chica se abren con sorpresa y se paraliza ante el contacto de sus cuerpos, las manos de Jean sujetaban con fuerza los brazos de la chica sobre la cama para asegurar que no se fuera - ¿Me amas? - pregunta sin rodeos, necesitaba a toda costa saber esa información y lo iba a conseguir aunque fuera a la fuerza

- Suéltame - Saki no sabía como manejar la situación, nunca antes había vivido circunstancias parecidas, para eso no estaba entrenada

- Lo haré hasta que me lo digas - Jean también estaba algo confundido, no sabía como manejar a alguien como Saki, la chica era bastante firme en sus convicciones

- No, no te amo - responde desviando su mirada de la mirada que hasta hace pocos segundos le miraba insistente, Jean no cree la respuesta de la chica y le aprieta un poco más los brazos

- Mírame a los ojos y repítelo -

- No te amo - obedece la chica mirando a los ojos a Jean pero el chico no le cree las palabras, los ojos de Saki le decían otra cosa, apenas tenía poco más de un mes de conocer a la chica pero le conocía lo suficiente como para saber cuando mentía. Jean sonríe poco después y Saki no entiende porque lo hace si acababa de decirle que no lo quería pero la acción siguiente de Jean le hace entender la reacción pues el chico se agacha hasta depositar un suave beso sobre los labios de Saki sorprendiendo por completo a la chica

- Lo sabía - nuevamente en los labios de Jean se asoma una sonrisa y de nuevo se agacha para poder besar a Saki, ésta vez ella trata de mover con fuerza sus brazos para soltarse del agarre de las manos de Jean pero sin obtener éxito, los labios del chico seguían caprichosos sobre los de ella y Saki bastante sonrojada comienza a cerrar los ojos correspondiendo enseguida al beso de Jean sin poner resistencia

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- ¿Estas mejor? - pregunta Wufei a Quatre mientras le entrega un vaso con agua, el rubio toma el vaso con ambas manos pero en lugar de beber solo se le queda viendo, Wufei se sienta a su lado izquierdo y le coloca una mano sobre el hombro derecho atrayéndolo hacia él, Quatre si decir nada solo recarga su cabeza sobre el hombro de su amigo mientras continúa mirando su vaso... - Adler estará bien, él es fuerte - Wufei no sabía como manejar la situación pero estaba firmemente convencido de que Adler era un piloto muy capaz

- Ya no lo siento, no siento su esencia - sin siquiera tratar de evitarlo las lágrimas de Quatre comienzan a caer, se había prometido así mismo ser muy fuerte pero ante esa circunstancia no podía, Trowa y Adler eran su vida

- ¿De verdad crees que está muerto? - para el chino Adler también era muy especial, cuando era apenas un niño solía jugar con él, nunca había sido bueno con los pequeños pero ese niño era también para él especial, le había tomado mucho cariño y el hecho de que Quatre afirmara que no estaba bien le resultaba doloroso pero también quería ser positivo y necesitaba darle ánimos a su amigo

- No lo sé con certeza pero su presencia se ha ido - lentamente Quatre se levanta del hombro de Wufei y bebe un poco de agua

- Pondré a mis hombres a investigar al respecto - consolar a Quatre era bastante difícil pero al menos podía ser útil en algo así que al decir aquellas palabras se pone de pie y habla a través de su móvil con algunos contactos para movilizarlos y tener noticias de Adler, a pesar de todo sus hombres eran bastante capaces, había logrado dar con Trowa después de la destrucción de L3 así que dar con Adler seguro también sería fácil

- Gracias Wufei - con dificultad Quatre mira a Wufei y le regala una sonrisa, el chino también le sonríe, parecía que sus palabras habían dado resultado, Quatre se vuelve nuevamente hacia el vaso con agua y ambos se quedan en silencio por un tiempo... - ¿Sabes? yo encontré a Duo - al instante la mirada de Wufei se centra en Quatre y lo observa con sorpresa, tenía desde el día anterior junto al rubio y él no le había dicho nada con respecto a Duo

- ¿Dónde está? ¿esta bien? - Wufei se pone de pie y comienza a atacar a su amigo con una lluvia de preguntas pero Quatre solo voltea a verle unos segundos y después de nuevo fija su mirada en el vaso que está entre sus manos, Wufei se tranquiliza y vuelve a sentarse

- Me pidió que no le dijera a nadie donde está - Wufei se sorprende por la respuesta ¿qué Duo no quería que alguien supiera donde está? ¿tan mal estaba que no quería que lo vieran?

- No entiendo - el chino no comprendía el porque de aquella decisión, él se había empeñado esos años en saber del trenzado sin tener resultados y ahora que tenía una mínima noticia de él Duo se negaba a que supieran donde se encontraba, se sentía triste, debía admitirlo

- Esta bien de salud pero... lo sentí frío, no es ni la sombra del Duo que conocimos - el corazón de Wufei se oprime al escuchar las palabras de su amigo, lo que él más recordaba era la hermosa sonrisa del trenzado y su temperamento fuerte y alegre, pero ahora él le decía que del Duo de aquellos años no quedaba ni la sombra, eso lo hacía sentirse profundamente triste

- Cuéntame todo por favor, quiero saberlo todo - aunque la verdad doliera necesitaba saberla, tal vez así podría comprender un poco del Duo de los nuevos tiempos aunque fuera solo por palabras ya que Quatre jamás delataría a Duo diciéndole a alguien de su paradero

- Me contó sobre la muerte de Heero - Wufei se sorprende por la confesión, sabía que el ex soldado perfecto había muerto en L2 pero no tenía idea de que Duo supiera la historia detrás de su muerte, ahora estaba más que interesado en la historia y Quatre estaba dispuesto a contársela pero unas voces a lo lejos les interrumpen, Quatre voltea hacia el final del pasillo y ve como dos chicos van llegando al pasillo donde están Wufei y él, Quatre ve detenidamente a uno de los chicos y reconoce en él al instante al hijo de Heero, no podía equivocarse, esos ojos lo decían todo, Van y Sei miran fijamente a Quatre mientras continúan caminando hacia ellos

- Sei ¿quién es ese señor tan guapo? - a Sei no le parece el comentario de Van y le da un ligero coscorrón, el pelirrojo se agarra la cabeza y se queja pero continúa caminando sin apartar la vista del rubio, los chicos llegan hasta donde están los ex pilotos y saludan a Wufei, él les responde el saludo pero no amigablemente, habían llegado en mal momento, en cambio Quatre sonríe aunque estaba sorprendido, Sei estaba ya bastante grande

- ¿Sei cierto? - el rubio coloca una mano sobre los cabellos del chico y los revuelve un poco pero Sei tenía el ceño fruncido, ese sujeto era raro... - Así se parecen un poco más - Quatre sonríe ampliamente pero Sei lo continuaba viendo feo

- Mucho gusto, yo soy Van Hagen, 17 años, mi signo zodiacal es Leo - el pelirrojo estira su mano en dirección a Quatre para saludarlo, tenía el rostro ligeramente sonrojado, Quatre baja su mano de la cabeza de Sei y con una sonrisa estira su mano para saludar también a Van pero antes de que lo haga Sei estira su mano y le da un pequeño manotazo al rubio, el chico se molesta por lo que su novio hace pero en cambio Wufei no puede evitar sonreír, parecía que el tiempo compartido con Sei en esos días no había sido en vano, en cambio Quatre solo sonríe amable, también había comprendido la situación

- El es Quatre Raberba Winner, ex piloto Gundam - Sei se sorprende de saber quien era ese hombre y también se apena un poco, se había comportado grosero

- Con razón, sabía que lo había visto antes, claro que con años menos - Quatre se sonroja un poco por las palabras de Van, los años habían pasado pero no se consideraba tan viejo así que no puede hacer más que sonreír

- Basta de presentaciones ¿dónde está Adler? - la tensión vuelve al ambiente y tanto Quatre como Wufei bajan la mirada, Sei más que Van se preocupa y se acerca a Wufei con enojo

- No sabemos de él, salió bastante enojado de aquí, fue a la escuela y se llevo a su Gundam, poco después recibí de Milliardo la confirmación de que fue solo a atacar a Hamit - Sei se horroriza con la historia, Adler había ido a enfrentar a Hamit entregándose a una muerte segura y parecía que a ellos no les importaba, eso lo pone aún más enojado

- ¡Le hubieran detenido! - Sei intenta jalar a Wufei de la camisa pero Van se apresura a tratar de tranquilizarlo

- Calma Sei, mañana también ayudaremos y sabremos de él, Adler es un chico bastante hábil ¿se te olvida? Estará bien, no te preocupes - las palabras de Van tranquilizan a Sei y él se aleja de Wufei aún mostrándose enojado pero a pesar de la situación Quatre comienza a reír un poco, los tres voltean a verle como cuando uno ve a alguien que cree loco

- Lo siento pero, de verdad me da alegría que se sigan queriendo... de niños hasta se bañaban juntos - ahora era a Van a quien no le parecía conveniente el comentario del ex piloto por lo que se apresura a acercarse a Sei y tomarlo del brazo mirando con el ceño fruncido a Quatre mientras que Sei se mostraba sonrojado, Wufei en cambio decide no prestar atención, había cosas mucho más interesantes a las cuales dirigir su atención

- Mejor no pierdan el tiempo y váyanse, Trowa está bien y seguro Adler lo estará, creo que ya no tienen nada más que hacer aquí, disfruten su día de descanso, vayan y tengan una cita romántica o algo así - Wufei estaba desesperado porque los chicos se fueran para que así Quatre terminara de contarle con respecto a Duo; Sei y Van un poco sonrojados aceptan la orden de Wufei y deciden irse, debían pasar a la mansión Peacecraft para que Sei viera a su madre

- Esta bien Wufei - Van se acerca a Wufei y le da un beso en la mejilla, después se acerca a Quatre pero no queriendo más problemas solo le da la mano para despedirse, Sei no se despide de ninguno y ambos se dan media vuelta para salir, Quatre y Wufei les miran marcharse hasta que ya no se alcanzan a ver. Sin perder tiempo Wufei voltea a ver a Quatre

- Ahora sí, cuéntame todo - la mirada de Wufei vuelve a ser la de antes de la intromisión de Sei y Van; Quatre voltea a verle regalándole una gran sonrisa, como se notaba que aún por el pasar de los años los sentimientos de Wufei no habían desaparecido

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El choque de la mano de Saki sobre la mejilla de Jean se escucha por la habitación y Jean comprende que la chica realmente no quiere estar con él a pesar de que le ha correspondido su beso por algunos segundos

- ¿Por qué? - pregunta secamente pero Jean no comprende el sentido de la pregunta… ¿Por qué te has enamorado de alguien como yo? No lo comprendo - ambos se miran a los ojos, los de Saki mostraban una gran confusión, en cambio los de Jean estaban como siempre, con una mirada amable, el rubio sonríe al cabo de unos segundos y suelta del todo a la chica bajándose de su cuerpo y sentándose en la cama a un lado de ella, Saki también se sienta y le mira fijamente en la espera de su respuesta

- ¿Por qué? yo tampoco lo comprendo - Jean gira su mirada hacia Saki y nuevamente sonríe

- ¿No sabes? - más que enojada Saki se mostraba confundida, ese muchacho si que era bastante raro

- A decir verdad desde el primer momento en que te vi me gustaste mucho, y desde el primer momento supe que quería algo contigo, una simple aventura tal vez - Saki mira fríamente a Jean cuando menciona lo de la aventura, pero él se apresura a aclarar - pero... inexplicablemente comenzaste a ser importante para mí, y ¿qué te puedo decir? Simplemente me enamoré ¿acaso ha habido alguna vez una explicación al amor? - la chica no podía creer lo que estaba oyendo, la respuesta de Jean no le convencía, ella necesitaba respuestas claras y concretas, no términos tontos y románticos, ella necesitaba saber porque alguien tan seco y vacío como ella gustaba a alguien tan alegre y perspicaz como él, eso simplemente no lo podía entender... - ¿no me dices nada? - Jean en todo momento no había apartado la mirada de la chica y ahora le tocaba a ella responder pero Saki estaba completamente callada... – entiendo, te he desconcertado ¿cierto? La mayoría de las veces suelo hablar estupideces y las personas se acostumbran así que no me sorprende que cuando hablo en serio nadie comprenda – el rubio emite una pequeña risa y mirando por última vez a Saki se levanta de la cama permaneciendo de pie mientras se acomoda la camisa; Saki aún estaba muy pensativa, por más que le buscaba no encontraba una razón lógica para ese amor que Jean decía sentir por ella, le parecía algo completamente irracional, pero Jean tenía razón en algo, buscar lógica en algo tan ambiguo como el amor resultaría completamente difícil... – bien, en vista de mi humillante fracaso me iré – a pesar de que estaba muy triste Jean no dejaba de sonreír, le dolía la indiferencia que Saki mostraba pero aunque sabía lo fría que era la chica, una parte de él siempre había confiado en que iba a poder tocar su corazón. El rubio da solo un paso al frente cuando siente como unos brazos le detienen cerrándose sobre su pecho, Jean se queda quieto en silencio

- Yo también te amo - Jean se sorprende completamente, después de todo no esperaba para nada esa respuesta, sabía que no le era indiferente a Saki, lo había visto claramente en sus ojos pero aquellas palabras eran palabras mayores, algo que jamás habría creído que pasaría. Saki recarga su cabeza sobre el hombro izquierdo de Jean y aprieta un poco su abrazo

- Saki yo... - nuevamente Saki aprieta un poco más el cuerpo de Jean haciéndolo callar, él sonríe y coloca sus manos encima de los brazos de Saki que estaban sobre su pecho y cierra los ojos, ambos se quedan así por mucho tiempo, cualquier palabra dicha en esos momentos estaba de más

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En menos de una hora Van y Sei estaban en el planeta Tierra, la colonia donde estaban Quatre y Wufei no estaba lejos del planeta por lo que no les toma mucho tiempo llegar. La nave donde viajaban los pilotos llega a la casa de Relena en el reconstruido reino de Sanc, la Ministro esperaba a Sei desde el día anterior pero le da mucho gusto que por fin su hijo haya llegado aunque con un día de retraso

- Sei, estoy nervioso - la nave aún no se detenía por completo pero ambos chicos ya estaban listos para bajar, o al menos Sei pues Van estaba algo incómodo y nervioso

- ¿Por qué? no seas tonto - responde al comentario de su novio sonriendo un poco

- ¿Por qué? no es lo mismo estar frente a la Ministro siendo un piloto que siendo el hombre que sale con su hijo - un ligero sonrojo adorna las mejillas de Van, y Sei solo lo mira serio por algunos segundos sonriendo ligeramente después

- No digas tonterías, además prefiero no hablarle de eso por ahora - el pelirrojo voltea enseguida a ver a Sei al escucharlo decir semejante cosa ¿qué no hablarían de su relación con Relena? Eso le parecía bastante tonto

- ¿Por qué? ¿te avergüenza salir con un hombre? - molesto Van le voltea la cara a Sei y se cruza de brazos, Sei borra su anterior sonrisa y también algo molesto se acerca más a Van y coloca sus manos sobre los hombros del chico moviéndolo hacia él, Van se sorprende un poco y le mira fijo a los ojos recibiendo sin aviso un beso por parte del chico, Van abre sus ojos considerablemente y deja de cruzar los brazos poco a poco apareciendo enseguida un rojo ligero sobre la piel de sus mejillas, Sei abandona los labios de Van y le mira directo a los ojos mientras Van aún está un poco asombrado, la nave no era muy grande y el piloto les había visto... – Sei... –

- No se te ocurra pensar de nuevo en eso - la mirada de Sei era determinante, era la primera vez que se fijaba en un hombre pero él amaba a Van y jamás iba a avergonzarse de los sentimientos que tenía... – si no le quiero decir es porque prefiero hacerlo cuando todo esto de la guerra termine ¿entiendes? – Van se apena un poco por el reclamo que le había hecho a su novio, Sei tenía razón, mejor era esperarse a que todo terminara aunque Sei ignoraba por completo sus intenciones de matar a Relena

- Perdóname Sei, fui egoísta - Van se acerca a Sei y tiernamente recarga su cabeza sobre el pecho del chico, Sei sonríe y le abraza con un solo brazo, de pronto la puerta de la nave se abre lentamente y sin pensar en otra cosa más que disimular Sei avienta a Van cayendo éste sentado en el suelo quejándose con un sonido por el golpe, la puerta se abre del todo y afuera ya estaba Relena esperándoles... - pedazo de... -

- Bienvenidos - la voz de Relena llama la atención de Van y se abstiene de insultar a Sei por el aventón, en cambio sonríe ampliamente a la Ministro

- Hola Ministro Peacecraft - Van se pone de pie y mira feo a Sei, él en cambio solo se rasca un poco la cabeza y hace caso omiso a la mirada

- No te esperaba pero gracias por acompañar a Sei, seguro que le has hecho muy bien compañía - Relena también le sonríe ampliamente a Van y él se sonroja un poco

- "No sabe cuanto" - piensa el piloto de la nave mientras sonríe ampliamente. Ambos chicos salen por fin de la nave, Sei le da un beso en la mejilla a su mamá para saludarla y los tres entran a la casa quedándose en la nave el piloto que se había negado a entrar, él solo cumplía las órdenes de Wufei y esperaría a los chicos hasta el día siguiente para llevarlos con Milliardo

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- ¿Cómo te sientes? ¿Qué piensas? Hace minutos que estas callado - después de la larga explicación de Quatre, el ex piloto del Nataku no podía siquiera hablar, imaginaba que Duo no iba a pasarla bien en esos años después de la muerte de Heero pero lo que le contaba su amigo no era nada alentador, en lo más mínimo

- Quatre, tú siempre lo supiste, incluso antes que yo, sabías de mis sentimientos por Duo, siempre me has comprendido mejor que nadie, no deberías preguntar - Wufei estaba un poco agachado y su mirada estaba hacia el suelo, Quatre en cambio miraba hacia el frente, sonriendo un poco, era el único que había logrado escuchar la verdadera voz de Wufei, sabía a la perfección como se sentía con respecto a lo que acababa de contarle

- ¿Sabes Wufei? Cada uno de nosotros decidió vivir su propio infierno - el comentario del rubio llama la atención de Wufei y sorprendido se levanta un poco volteando a verle, Quatre seguía mirando hacia el frente aún sonriendo

- No entiendo - pregunta un poco confundido, Quatre borra su sonrisa y aún volteando al frente explica a su amigo

- Yo decidí alejarme de Trowa, no importaba cuanto me dolía y no importan las razones, yo decidí alejarlo de mi vida, al igual que a Adler; Trowa decidió hundirse cuando me alejé volviendo a ser el de antes, sin poder sonreír, incluso Adler tuvo que pagar su forma de hundirse; Heero cometió un error con Relena y le costó su propia felicidad, él decidió quedarse al lado de su hijo sobre el amor que sentía por Duo y él decidió perder a Heero y ahora vive en la oscuridad de su amargura - Wufei miraba y escuchaba atento a Quatre, el rubio tenía bastante claro todo... - ¿Pero y tú Wufei? ¿qué infierno decidiste vivir? - cuestiona seriamente mientras gira su cabeza hacia su amigo observándolo fijamente, a Wufei le sorprende bastante la pregunta de Quatre y se toma algunos segundos para contestar

- Mi único infierno ha sido seguir con vida - la mirada de Wufei se llena de melancolía mientras se pierde en el vacío, Quatre sonríe al cabo de unos segundos y se pone de pie para dirigirse a la habitación de Trowa, había pasado casi todo el día al lado de Wufei y aprovechando que ahora él necesitaba estar solo entra a ver a su amado dejando a su amigo sumido en sus pensamientos

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Habían pasado un par de horas charlando en la sala, Relena preguntaba a Sei y Van sobre su entrenamiento tan pesado y sobre sus días en la vieja escuela, Sei casi no hablaba de sus vivencias pero en cambio Van charlaba alegre y despreocupado mientras la Ministro escuchaba sonriendo, ese chico era muy alegre, seguro él y Sei eran buenos amigos, eso le alegraba porque nunca antes había visto que su hijo tuviera amigos

- ¿Saben chicos? Me dio mucho gusto poder charlar con ustedes pero si me disculpan debo atender unos pendientes - aún sonriendo Relena se pone de pie y camina hacia su hijo depositándole un beso sobre la frente, después se acerca a Van y se inclina ligeramente hacia el frente, el pelirrojo amablemente se pone de pie y hace lo mismo que Relena, la Ministro se aleja de ahí saliendo por fin de la sala, Van suspira aliviado y voltea a ver a Sei

- Algo tenso ¿cierto? Tu mamá hace muchas preguntas - comenta sonriendo, Sei en cambio permanece un poco serio, Van se extraña y vuelve a sentarse a su lado

- No confía en ti - dice Sei un poco preocupado mirando después a Van que no entiende

- ¿Cómo lo sabes? - pregunta desconcertado

- La conozco muy bien y lo veo en sus ojos, para ella es difícil confiar en las personas y tú no te has salvado de su suspicacia - explica Sei a un sorprendido Van, se notaba que entre la Ministro y él había una fuerte conexión, sin duda sería terrible para Sei enterarse de la verdad que aún desconocía

- Entonces tendré que ganarme su confianza... así como me gané la tuya - sonriendo Van se acerca a Sei y estira sus manos colocándolas sobre sus mejillas, ambos cierran sus ojos y lentamente acercan sus rostros, las manos de Sei rodean la cintura de Van haciendo menor la distancia que separaba sus cuerpos, Sei inclina ligeramente su cabeza hacia la derecha tocándose las narices de ambos mientras abren ligeramente sus bocas, estaban a escasos milímetros de besarse pero...

- ¡Seiii! - se escucha una voz de mujer no muy lejos de ambos, los dos se detienen y con los rostros completamente colorados abren sus ojos volteando al mismo tiempo hacia la dirección donde provenía la voz, Sei se sorprende bastante, en cambio Van no comprende quien es esa chica que está al marco de la entrada de la sala, Sei aún tenía sus brazos en la cintura de Van y él sus manos en las mejillas de Sei

- Ka... Kanari - musita Sei soltando poco a poco la cintura de Van mientras él quita las manos del rostro de su novio y ambos se giran hacia la chica, ella mira a Sei con el ceño fruncido y sin aviso corre hacia él lanzándose a sus brazos cuando llega, Van mira atónito la energía de la chica no creyendo lo que ve, esa niña se lanzaba a los brazos de Sei como si nada y él en vez de rechazarla no hacía nada para evitarla, no podía evitar sentirse celoso, ella era bastante bonita, cabello quebradizo, rubio platinado cortado arriba de los hombros, ojos grandes color turquí, algunos centímetros más bajita que él, delgada y con un rostro bastante fino y perfilado

- Te esperaba Sei, te esperaba con ansia - dice la chica sollozando pero bastante feliz, Sei pone sus manos sobre los hombros de la chica intentando alejarla pero ella se aferra a su cuello decidida a no soltarlo

- Disculpe señorita... - con una sonrisa y una pequeña gota surcándole la cabeza Van intenta decirle que suelte a Sei pero ella voltea rápidamente hacia el pelirrojo mirándolo fríamente, Van se hace un poco hacia atrás riendo nerviosamente

- Kanari, suéltame - ordena Sei con tono cansado, siempre que la chica lo veía ocurría lo mismo pero ella voltea a verlo con una gran sonrisa abrazándolo con más fuerza

- ¿Por qué me tenías tan abandonada? Eres malo - dice la chica con un puchero pero Sei solo suspira y haciendo un poco más de fuerza logra quitarse a la muchacha de encima

- No seas grosera y saluda - pide Sei amablemente pero ella voltea hacia Van y nuevamente le lanza una mirada fría

- ¿Quién es éste y por qué te hace cosas raras? - pregunta la chica señalando acusadoramente a Van que se apena sonrojándose por completo

- No hagas eso Kanari, discúlpate - pide Sei amablemente pero ella se cruza de brazos y le voltea la cara a Van, Sei y él voltean a verse unos segundos y después voltean a verla a ella

- ¿Una amiga Sei? - pregunta tranquilo, después de todo no iba a ponerse celoso de esa niña

- No, es mi prima, te presento a Kanari Peacecraft - contesta Sei señalando a Kanari, ella mira de reojo a Van... - Kanari, él es Van Hagen, mi compañero y... mi novio - dice un poco apenado, ella voltea a verlo sorprendida y también se sonroja

- ¡ ¿Eres gay! - pregunta muy sorprendida, los tres se sonrojan, Kanari se acerca a Sei y lo mira detenidamente comenzando a analizarlo, mirando su rostro, su cuerpo de pies a cabeza por detrás y por delante, sus manos, su nuca, todo, también hace lo mismo con Van, ninguno de los dos entiende que hace la chica, Kanari mira a ambos por última vez con los ojos bastante abiertos... - Nunca había visto a un homosexual, menos a dos, se ven iguales que las demás personas - comenta tontamente la chica haciendo que Van y Sei casi caigan al suelo pero sin suceder esto ambos chicos se sonrojan aún más

- Kanari, deja de decir tonterías y ve a saludar a mí mamá... por cierto, no le comentes nada de Van y yo ¿entendiste? - ordena Sei a su prima, ella voltea a verle con el ceño fruncido y le saca la lengua antes de irse, saliendo por fin de la sala, Sei suspira aliviado y Van le mira fijamente

- Tu prima es rara - el comentario de Van hace sonreír a Sei

- Sí, está un poco loca, lo cual se me hace muy raro, tío Milliardo y tía Lucrecia no son así, no parece hija de ambos... pero eso no importa mucho, ¿te muestro mi habitación? - Van sonríe y acepta la propuesta de Sei moviendo la cabeza afirmativamente

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En la ciudad conocida como La Jaula, hace un par de horas Hamit había recibido por parte de Nigel la noticia de que el Gundam que les estaba causando problemas se les había escapado tras derrotar al comandante Zoe. Hamit se sorprende por la noticia ya que Zoe era uno de sus mejores hombres, más sin embargo no se preocupa por el dichoso Gundam, después de todo ya había desaparecido y probablemente no resistiría mucho tiempo dado que había estado ya muchas horas en batalla, incluso dudaba de que el piloto siguiera con vida, sobre todo porque consideraba a aquellos unos inexpertos y como no pensarlo si apenas habían tenido un escaso mes para entrenarse en el manejo de Mobile Suit, el único que realmente le preocupaba era el susodicho protegido de Wufei, Van Hagen, de quien era el único junto con Sei que tenía conocimiento que era uno de los pilotos, por los otros tres desconocía sus identidades

- Mañana será el día - se escucha una voz seria desde la puerta de la modesta habitación donde se planeaban las estrategias por parte de los rebeldes que eran comandados por Hamit

- No te oí llegar Andy - responde el jefe dibujándose en sus labios una media pero firme sonrisa mientras miraba por la pequeña ventana de ese lugar, una figura esbelta sale de entre las sombras acercándose al líder de los rebeldes a paso lento y decidido deteniéndose a escasos centímetros del hombre

- Han pasado cinco meses desde la última vez que nos vimos, querido Hamit - responde mientras baja lentamente hacia la figura en la silla abrazándole por la espalda depositando sobre su cuello un beso, Hamit no borraba su sonrisa

- Siempre tan cariñosa - responde girándose sobre la silla obligando a la chica a apartarse, los ojos de él se posan firmemente sobre la chica que acababa de llegar, aparentaba 20 a pesar de sus 30 años, morena clara de cabello azulado cortado apenas a la altura de sus hombros, ojos negros con una mirada tranquila pero con cierto dejo de frialdad, vestida con ropa entallada color negro de dos piezas, pantalón y blusa corta, y unas botas de tacón alto

- Me alegra saber que no me has olvidado - una sonrisa amplia se asoma en el rostro de la chica y nuevamente se acerca a él estirando sus manos hacia su rostro y agachándose con la intención de besarlo pero cuando está a punto de tocar sus labios Hamit gira su rostro hacia la izquierda, la chica abre sus ojos mirando con rudeza al chico y alejándose un poco pero aún sosteniendo su rostro, Hamit vuelve a girar su rostro chocando las miradas de ambos

- Gracias por atender mi llamado - dice secamente sin dejar de mirar a la chica, ella suspira y suelta a Hamit retrocediendo solo un paso sentándose en el escritorio cruzando su pierna derecha y apoyando ambas manos sobre el escritorio

- Para que me hayas llamado debes estar planeando algo grande - dice Andy sonriendo con malicia, conocía a Hamit desde hace tiempo y sabía que solo la llamaría si realmente la necesitaba, y claro que ella iba a aceptar porque estaba enamorada de él

- Así es, tienes una gran experiencia en manejo de armas y espionaje entre otras cosas, el arma perfecta contra una Ministro idiota y su pequeño bebé - afirma con gran seguridad, ante la confianza que le tiene el chico la morena sonríe complacida lanzándole una mirada provocativa

- Me agrada lo que oigo, cuenta conmigo - contesta tranquila y satisfecha, servir a Hamit siempre le resultaba un privilegio. En ese momento la puerta de la pequeña habitación se abre entrando por ella Nigel, Hamit mira de reojo hacia el joven mientras que Andy gira su cabeza hacia atrás y al observar que se trata de Nigel sonríe ampliamente, en cambio él la mira con el entrecejo fruncido y una mirada de odio

- Buenas noches - saluda Nigel secamente, Andy se baja del escritorio y se gira hacia el chico que está en la puerta pero sin prestarle mucha atención vuelve a girarse quedando ahora frente a Hamit

- Me voy querido, mantenme al tanto de todo, espero tus órdenes - cerrándole el ojo y mandándole un beso, la chica se da media vuelta y camina hacia la puerta pasándole de lado a Nigel sin siquiera mirarlo, él la mira de reojo cuando está a su costado y cuando se va voltea hacia Hamit, cruzando ambos miradas, Nigel se acerca al escritorio quedándose de pie frente a él a un metro de distancia

- La llamaste después de todo - comenta un poco desilusionado, habían discutido el día en que Hamit había tomado la decisión de llamarla para darle un particular trabajo, cosa que a Nigel no le había agradado en lo más mínimo

- Eso no cambia las cosas... - contesta Hamit poniéndose de pie dándole vuelta al escritorio quedando frente a Nigel, bastante cerca lo que ocasiona el sonrojo del subordinado - ... Seas tú o sea ella, yo jamás sacaré de mi cabeza a Jean - los ojos de Nigel se abren más de lo normal tras la confesión, Hamit levanta su mano hasta la barbilla del chico y le regala un ligero beso sobre los labios alejándose enseguida del chico y saliendo después de la habitación

- Jean, no sabes que ganas tengo de que desaparezcas por completo - expresa Nigel de forma fría mientras aprieta con fuerza sus manos

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En la mansión Peacecraft, Sei y Van estaban en la habitación del primero, llevaban ahí un par de minutos, el pelirrojo curioseaba entre las cosas de su novio y podía darse cuenta claramente de que Sei no era nada sociable, otros chicos tenían en su habitación fotografías, trofeos o regalos hechos por alguien, entre otras cosas, pero Sei no, su habitación estaba completamente exenta de todo aquello

- Sei ¿tú no tenías amigos? - pregunta curioso cuando termina de echar un vistazo a la habitación del chico, Sei lo mira fijo y cerrando los ojos niega con la cabeza

- No siento que los necesitaba - responde sinceramente mientras se acerca a Van, el pelirrojo estaba sentado en la cama y al escuchar la respuesta por parte de Sei agacha la cabeza, le parecía triste que pensara de esa forma, Sei se sienta a su lado y le observa fijamente, después le coloca una mano sobre el hombro y lo atrae hacia él

- ¿Por qué esa cara? - cuestiona de forma simple, Van levanta el rostro y voltea a ver a Sei

- ¿Y no te sientes solo? - la mirada triste de Van hace sonreír a Sei y acercándose lentamente le da un beso en la mejilla

- Te tengo a ti, es todo lo que me importa ahora - Van se sonroja un poco por la respuesta, incluso para él era sorprendente que Sei lo tratara de esa forma, admitía que sentía celos incluso de Allyson, ella había estado al lado de Sei por mucho tiempo; el pelirrojo recarga su cabeza en el pecho de Sei y cierra sus ojos, él abraza a Van y también cierra sus ojos, lo quería mucho, le parecía sorprendente querer a alguien de esa manera, todo había sucedido tan rápido y sin darse cuenta ya se había enamorado, algo había en Van que le provocaba sensaciones extrañas

- Sei ¿puedo hacerte una pregunta? - Sei se pone serio cuando escucha a Van ya que siempre que el chico preguntaba eso terminaba cuestionándolo acerca de su padre y eso le incomodaba, no le gustaba hablar de Heero

- Sí, claro - responde secamente, Van se aleja un poco y Sei lo suelta, ambos se miran a los ojos y Van se sonroja un poco, Sei no entiende porque pero espera la pregunta

- Es que yo... quiero saber si tú... si tu y Allyson tuvieron sexo alguna vez - al igual que Van, Sei se sonroja y también se sorprende, sabía que tarde o temprano Van lo iba a preguntar así como él también lo quería saber respecto de Jinx pero no se imaginaba que fuera a ser en ese momento. El de ojos miel lo mira expectante pero Sei estaba callado, Van se impacienta y frunciendo el ceño intenta obligar a Sei que le diga la respuesta pero en ese momento se abre rápidamente la puerta de la habitación hasta azotarse con fuerza en la pared, ambos chicos voltean hacia allá

- ¡Sabía que no te debía dejar solo con éste pervertido! - grita Kanari desde la puerta señalando acusadoramente a Van y mirándolo de forma fría

- ¿Per... pervertido? - cerrando sus ojos y encogiéndose de hombros una gota sale de la cabeza de Van mientras el rojo en su rostro se intensifica, Sei se pega en la frente con la mano y niega con la cabeza varias veces, la rubia se acerca corriendo a Sei y se avienta a sus brazos acostándose los dos en la cama, Sei sujetando los brazos de la chica para alejarla y Kanari intentando recargar su cabeza en el pecho de su primo, los dos forcejean mientras son observados por Van

- "¿Son realmente primos?" - pregunta para sí suspirando profundamente, Sei gana a su prima alejándola de él y haciéndola caer en el suelo, Sei se acomoda el cabello pero Kanari le mira con los ojos húmedos comenzando a poner cara de niña regañada

- ¡Que cruel eres! - comienza a llorar caprichosamente lanzando mares de lágrimas, Van mira a la chica enarcando una ceja, Kanari se comportaba como una niña chiquita, se notaba que era una consentida, en cambio Sei mira hacia todos lados asustado, si llegaba su mamá seguro le regañaría por tratar así a su prima pero eso no era lo que le preocupaba, le preocupaba que Kanari en su estado fuera a hablar sobre su relación con Van y por eso se apura a acercarse a la chica hincándose a un lado de ella tratando de calmarla

- Lo siento Kanari, ya no llores por favor, te vas a poner fea - trataba de calmar Sei pero sin éxito, pues cuando menciona lo de fea Kanari comienza a llorar con más fuerza... – No no no, quiero decir, si sonríes te ves muy bonita – poco a poco y moqueando la chica deja de llorar limpiándose las lágrimas y sonriendo feliz

- ¿De verdad soy bonita? - pregunta entusiasmada y Sei afirma con la cabeza colocando su mano sobre la cabeza de la chica, Van los miraba confundido ¿realmente eran primos? Se volvía a preguntar

- Kanari, por favor ya no le digas esas cosas a Van, yo lo quiero mucho, no es ninguna clase de pervertido ¿lo entiendes? - la chica se cruza de brazos y frunciendo el ceño voltea a ver a Van, el pelirrojo se intimida un poco por aquella mirada recordando la primera vez que había visto a Milliardo cuando Wufei los había presentado, esa chica se le parecía bastante

- Esta bien, solo porque tú lo quieres... - comenta volteando a ver a su primo - ... pero no me agradas y no quiero que le hagas cosas extrañas ¿oíste? - amenaza la chica al pelirrojo mirándolo determinantemente, Van solo sonríe a la chica sin contestarle nada, la rubia se levanta y voltea enseguida hacia Sei... – Mi tía dijo que fueras, te espera en la sala, y quiere que vayas solo – explica la chica, Sei y Van voltean a verse extrañados, podían darse una idea de lo que quería la Ministro pero ninguno dice nada, Sei sale de su habitación para ir a la sala en encuentro con su madre dejando a Van y a Kanari solos en la habitación, la rubia lo miraba fijamente con el ceño fruncido y cruzada de brazos como tratando de decirle que lo tenía vigilado, Van solo sonreía amablemente pero seguía sintiéndose intimidado

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- ¿Seguro que estarás bien? - preguntaba Wufei a Quatre mientras se ponía la chamarra, hacía varias horas que estaban en el Hospital, el rubio no pensaba separarse de Trowa pero Wufei tenía cosas que hacer, el día siguiente iba a ser determinante en las vidas de todos, oficialmente se iniciaba la guerra aunque ésta ya hubiera empezado hace tiempo, en ésta ocasión ambos bandos estaban por darlo todo ¿pero eran solamente dos bandos los que actuaban? ¿Pacifistas y Rebeldes? ¿o había algo más detrás de los intereses de ambos grupos? Wufei lo sabía, Quatre lo sabía y sin embargo ninguno decía nada, en ésta ocasión el destino les iba a poner en bandos contrarios, en ésta ocasión esa delgada línea entre el deber y el querer se iba a interponer ¿cómo iba a terminar todo? Eso era algo que ninguno sabía pero fuera el resultado que fuera seguirían siendo amigos

- Sí, estaré bien, vete sin cuidado - responde tratando de sonreír sin éxito, miles de cosas pasaban por su mente, Adler, Trowa, Wufei, Duo, le dolía la cabeza de tanto pensar, Wufei en cambio si sonríe y coloca su mano sobre el hombro de su amigo

- No te preocupes, ya te dije que Adler estará bien - vuelve a decir Wufei, de vez en cuando se lo decía a su amigo para tranquilizarlo, Quatre le regala por fin una sonrisa y afirma moviendo su cabeza, el chino sin quitar su mano del hombro del rubio atrae su cuerpo hacia el suyo atrapándolo en un abrazo, Quatre se sorprende un poco pero también corresponde... – Cuídate mucho amigo – dice tras algunos segundos de silencio mirando fijamente hacia el frente

- Tú también - contesta el rubio cerrando sus ojos unos momentos, ambos se sueltan y se miran a los ojos por última vez... – hasta pronto – se despide Quatre sonriendo y Wufei solo asiente dándose después media vuelta comenzando a alejarse, el rubio borra lentamente su sonrisa observando el camino por el cual Wufei ha desaparecido y pasados unos segundos saca de su bolsillo su móvil... – Se ha marchado, vigílenlo – dice Quatre a la persona detrás del otro móvil apagándolo tras dar su mensaje, el rubio aprieta con fuerza el móvil llevándoselo en dirección al pecho mientras aún en el Hospital pero en el pasillo de al lado en el cual se encontraba el rubio, Wufei había escuchado las palabras de su amigo y cerrando los ojos comienza a caminar, ahora sí para salir del lugar, desde el momento en que había visto a Quatre sabía que algo no muy bueno pasaba con él, al menos eso pensaba

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- ¿Querías verme? - pregunta Sei a su mamá que estaba sentada en un mueble de la sala leyendo un libro, Relena levanta su mirada y observa fijamente a su hijo sonriéndole, el chico en cambio estaba muy serio

- Sí hijo, siéntate por favor - contesta tranquila y amable

- Así estoy bien - dice Sei sin apartar la mirada de Relena, la mujer deja su libro a un lado y también se pone seria

- Sei ¿por qué vino Van contigo? - cuestiona directa frunciendo un poco el ceño, Sei se mantiene impávido mirando firmemente a su madre

- ¿Te molesta? Mañana nos reuniremos con tío Milliardo - responde tranquilo

- Yo no confío en él - las palabras de Relena no sorprenden a Sei puesto que ya se había dado cuenta de eso mucho antes, pero lo que no entendía era el porque de la desconfianza

- ¿Por qué? Van es buena persona - defiende al chico acentuando su mirada en la mirada de la mujer, Relena suspira un poco sin dejar de observar a su hijo

- Estuve investigando, no confío tampoco en los otros tres - declara sin rodeos sorprendiendo a Sei, no entendía que podía haber en el pasado de sus compañeros para que su madre no confiara en ellos, tal vez podía comprender que Relena no confiara en Jean porque antes formaba parte del equipo de los rebeldes, pero no comprendía porque no confiar en Van y los demás

- Yo creo que estas equivocada, ellos son mis amigos y sé que son buenas personas - a Relena no le agrada el comentario de Sei y la forma de decírselo, su hijo a veces podía resultar impertinente con ella y eso no le agradaba, estaba acostumbrada a que se siguiera a sus mandatos

- No discutiremos eso, solo quiero que tengas cuidado, sé que te entusiasma la idea de tener amigos, de formar parte de algo, pero puedes resultar lastimado - Relena sonaba bastante preocupada por el bienestar de su hijo, Sei la mira unos segundos y tras algunos de silencio sonríe, ella lo mira fijamente

- ¿No fuiste acaso tú la que me metió en esto? - la respuesta de Sei sorprende bastante a Relena quien aprieta sus manos en la tela de su falda, el chico borra su sonrisa y se da media vuelta, ya no había más que pudieran hablar

- Sei - la voz de Relena detiene los pasos del chico pero no voltea hacia ella, solo se espera un poco - ... Tienes razón, perdóname - Sei se da media vuelta otra vez hacia su madre

- Mamá, Van es mi amigo, realmente lo aprecio, tienes que confiar en él - la mirada de Relena se ablanda y asiente resignada, seguía desconfiando de Van pero ya no comentaría nada al respecto, lo que menos quería en ese momento era un pleito con su hijo

- Esta bien hijo... y también te llamaba para pedirte un favor... ¿podrías subir al ático? A partir de mañana los empleados y la servidumbre me acompañarán a un refugio, quiero saber si hay algo allá que nos sirva - expone sin hacer una sola pausa, Sei solo afirma y se retira por fin de la sala rumbo a su habitación para pedirle a Van que le acompañara, cuando el chico se va Relena vuelve a agarrar su libro pero en vez de comenzarlo a leer solo se queda pensando.

Sei llega a su habitación encontrándose a su novio y a su prima tal cual como se habían quedado tras salirse de la habitación, la chica seguía vigilando al pelirrojo y él continuaba sonriendo nervioso, Van al ver llegar a Sei se acerca a él un poco preocupado, Sei se veía más serio de lo normal

- Aléjate de Sei - sentencia la chica aún con los brazos cruzados pero ninguno le presta atención, ambos se miraban fijamente

- Van, acompáñame al ático - pide seriamente y Van asiente comenzando ambos a caminar hacia fuera de la habitación siendo seguidos por Kanari... – No vengas – ordena Sei con voz seria y Kanari solo se detiene mirándolos marcharse, cuando Sei le hablaba de esa forma siempre le hacía caso al instante. Sin decirse nada en el transcurso del camino hacia el ático los chicos por fin llegan a ese lugar, la mansión Peacecraft era bastante grande

- Te dijo algo de mi ¿cierto? - pregunta Van un poco triste, si la Ministro sin saber de su relación amorosa no confiaba en él, seguro que cuando supiera lo de su relación iba a odiarlo, Relena era una mujer dura, al menos eso era lo que había escuchado de labios de Wufei, que la Ministro había cambiado mucho en esos 20 años

- Si pero no me importa lo que piense, te quiero Van, eso es lo que me importa - contesta seriamente mirando hacia el frente abriendo la puerta cuando llegan al ático, los dos entran y cierran la puerta, al prender la luz ambos se sorprenden de ver muchas cajas ahí, incluso Sei que vivía en esa casa desconocía que en el ático se guardaran muchas cosas

- Vaya ¿a qué venimos? - pregunta el de ojos miel, Sei se acerca a la caja más grande y la abre saliendo de ella mucho polvo comenzando el de ojos azul cobalto a toser

- A revisar todas estas cajas y ver si nos sirve algo - responde al tiempo que saca de la caja un viejo cuadro de un paisaje y suspira aburrido, les esperaba una larga noche

- Ya veo, hay que abrirlas todas - contesta entusiasta al ver la cara de Sei tras observar el cuadro, al menos debía darle un poco de ambiente a la aburrida situación

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Después de haberse hecho compañía durante un par de horas Jean deja dormida a Saki, el rubio platicaba a la chica sobre algunas de sus vivencias como rebelde y a pesar de sus esfuerzos no había logrado sacarle nada a la chica sobre su pasado, en cambio Saki ahora podía decir que lo sabía casi todo sobre Jean, la situación de ambos había cambiado, se podía decir que eran pareja aunque no habían dejado establecido aquello, eventualmente Jean lograba robarle un beso a la chica pero nada más había pasado entre ellos, ahora ella no se ponía a la defensiva y se permitía un poco de buena compañía, al menos ya era un comienzo y Jean no se podía quejar

- Dulces sueños - dice Jean sonriendo tiernamente mientras acaricia los largos cabellos de la piloto y tras mirarla fijamente por un tiempo se retira hacia la ventana cerrándola porque comenzaba a hacer un poco de aire frío, el rubio apaga después la luz y por último sale de la habitación de Saki con una gran sonrisa, para él era como un sueño que Saki hubiera correspondido de alguna forma a sus sentimientos. Jean camina contento hasta que al final del pasillo divisa la figura de Wufei que le observa fijamente, Jean se pone un poco nervioso pero continúa caminando hacia él... - ¡que onda...! - Jean intenta saludar a Wufei de forma alegre sonriendo ampliamente pero antes de que pueda terminar de hablar siente como el puño del chino se estrella fuertemente sobre su rostro haciéndolo caer al suelo, Jean cae sentado y se agarra la mejilla con fuerza mientras observa confuso a Wufei

- Te advertí que no te le acercaras a Saki - dice con voz imperativa, ambos se miran retadoramente a los ojos y Jean se levanta lentamente soltándose la mejilla

- Dijiste que ella no era uno más de mis juguetes y es verdad, yo me enamoré de ella, no es lo que piensas - confiesa sorprendiendo a Wufei que le mira incrédulo ¿Jean enamorado? Eso era algo que no se veía todos los días, le costaba creer semejante cosa

- Si la lastimas, te mato - sentencia de forma siniestra asustando un poco a Jean, esa mirada y esa voz nunca las había visto en Wufei

- Si sí, no te esponjes... amo a Saki y no le haré daño - Wufei se convence un poco de las palabras del chico y mirándolo por última vez se da media vuelta y comienza a alejarse, Jean se lleva una mano al pecho y suspira profundamente, Wufei a veces le daba miedo y ni siquiera entendía porque se preocupaba tanto por la chica, de hecho si lo pensaba, tanto él como Van, Saki y Adler estaban relacionados de alguna forma con Wufei, no en vano los había seleccionado como pilotos y una pregunta le ataca de repente ¿si Sei no hubiera sido impuesto por la Ministro como piloto a quién habría escogido Wufei?

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Llevaban apenas cinco cajas y aún faltaban algunas más, de entre esas cinco no habían encontrado absolutamente nada de utilidad, había cosas valiosas como libros, reliquias o herencias familiares como cuadros pero nada interesante para alguna emergencia, Sei ya comenzaba a bostezar, eran después de las nueve de la noche y mañana les esperaba un gran día, debían reunirse con su tío bastante temprano, debía admitir que sentía flojera solo de pensarlo, en cambio Van se mostraba aún entusiasta, de no hacerlo Sei se le dormía entre las cajas

- Mira, ésta caja es pequeña en comparación a las otras, además tiene más polvo que cualquiera - dice el pelirrojo con gesto de sorpresa y voz tonta como de niño que encuentra algo que le parece interesante, Sei voltea hacia él y mira la caja, deja un alhajero viejo que tenía entre las manos y se acerca al chico quitándole la caja y poniéndola sobre otra caja cuya altura les pasa de la cintura y la abre

- ¿Qué tiene adentro? - pregunta un curioso Van asomándose un poco al interior pero Sei no responde, al frente de todo el contenido estaba un viejo revólver lleno de polvo, Sei lo saca de la caja y ambos lo observan, el de ojos miel se lo quita a Sei y revisa si tiene balas pero el arma estaba vacía por lo que Van la deja sobre la caja grande, después le siguen un par de libros viejos, literatura y algunas ciencias aplicadas, cosas aburridas según Van que comienza a sacar todos esos libros encontrándose casi al final una libreta, a Sei le llama la atención y la saca soplándole sobre la superficie para quitar el polvo y después la abre

- Heero Yuy - lee con voz baja Sei tras leer ese nombre en la primera página, el de ojos azul cobalto endurece su mirada y cierra enseguida la libreta dejándola sobre la caja grande, Van mira la libreta y después mira a Sei

- ¿No vas a ver? - pregunta serio

- No me interesa - responde fríamente aventando la caja al suelo la cual ya estaba vacía, en cambio Van abre la libreta pasando a la segunda página

- ¿Un diario?... - pregunta inseguro con voz baja pero aún así Sei lo escucha... – no, una bitácora – se responde al dar vuelta a la tercera y después cuarta hoja, Sei voltea a ver la libreta observándola fijamente

- Deja eso - ordena con voz baja pero Van en cambio pasa a otra hoja haciendo que Sei se moleste y sin aviso intenta arrebatarle la libreta pero en lugar de quedársela ésta cae al suelo saliéndose de ella una foto, Van se sorprende de la actitud de Sei pero él solo observa aquella fotografía agachándose para juntarla junto con la libreta

- Lo siento, no debí meterme... - se disculpa apenado bajando la mirada pero Sei no le hace mucho caso, Van levanta la vista y ve a Sei observando fijamente lo que parece ser una fotografía, su novio se veía algo pálido y se preocupa un poco - ... ¿qué pasa Sei? - pregunta preocupado asomándose hacia la fotografía sorprendiéndose un poco al ver quienes estaban retratados ahí

- Papá - susurra Sei, Van mira fijamente a Sei y después vuelve a ver la fotografía, en ella estaban retratados los 5 ex pilotos Gundam en lo que parecía ser un parque, de izquierda a derecha estaban Wufei, Trowa, Quatre, Heero y Duo; el de ojos negros como siempre estaba un poco apartado de los cuatro, se encontraba sentado en el pasto con las piernas cruzadas al igual que los brazos a la altura de su pecho, vestía su anterior pantalón blanco con la camisa azul sin mangas, salía de perfil y miraba de reojo hacia la cámara; a menos de medio metro estaban Trowa y Quatre, ambos estaban sentados en el pasto, Trowa con las piernas estiradas al frente y Quatre con las suyas encogidas hacia atrás, el de ojos verdes abrazaba al rubio por el hombro y él recargaba su cabeza en el hombro de su novio apoyándose con una mano en el pasto y con la otra en el pecho de Trowa, los dos también vestían su habitual ropa de antes y miraban hacia la cámara, Quatre sonriendo con un ligero sonrojo en el rostro y Trowa completamente serio aunque sus ojos eran los que realmente expresaban que estaba feliz; y por último Heero y Duo, el trenzado con su ropa negra de siempre pero Heero vestía unos pantalones color azul y una camisa de manga corta color blanco, ambos miraban hacia la cámara, Duo sonriendo ampliamente y Heero sonriendo un poco, el de ojos azul cobalto mantenía las piernas cruzadas, una mano la tenía sobre el pasto y la otra agarrando la mano de Duo que estaba sobre su pecho porque el trenzado estaba hincado atrás de Heero abrazándolo por la espalda con un solo brazo mientras con la otra mano estirada al frente figuraba un sigo de amor y paz con sus dedos. Sei se queda un poco helado, ese muchacho abrazaba afectuosamente y con mucha confianza a Heero, y su papá, como nunca lo había visto sonreía ¿qué significaba eso? sentía que el estómago se le revolvía y se había quedado sin habla, en cambio Van miraba la foto con melancolía, Wufei tenía una igual y siempre que la sostenía en su mano le contaba sobre su pasado, seguro que cuando Sei se enterara la iba a pasar muy mal

- Sei, yo creo que mejor no seguimos - propone al instante, mejor era no remover las cosas pero Sei no le hace caso, continuaba mirando la foto

- Es él... - dice Sei apretando un poco la foto en su mano y mientras continúa mirándola comienza a recordar algo

---- Flash back ----

(NA: Escena del capítulo 7 desde la perspectiva de Sei)

- ¿Y este niño? - alcanzó a escuchar desde el sillón donde jugueteaba con el hombre rubio a quien el otro niño llamaba papá y al no reconocer la voz volteo para ver de quien provenía encontrándose frente a él a un hombre de larga cabellera castaña que le observaba extrañamente con los ojos bastante abiertos con signo de confusión lo cual le causa un poco de miedo – Heero – vuelve a escuchar la voz, ésta vez en susurro reconociendo al instante que ese es el nombre de su papá, tal vez ese hombre lo conocía pero aún así le infundía una especie de miedo sobre todo cuando comienza a acercarse lentamente hacia donde él estaba tras escuchar de labios de Wufei que su nombre es Sei... – Que bonito nombre – dice el sujeto al tiempo que estira su mano para acariciarle la mejilla pero a él no le agrada e intenta retroceder pero ese hombre insiste en acariciarle, pero a él no le gustaba, tenía miedo de la mirada perdida y por eso comienza a llorar

- Tengo miedo - dice Sei a Quatre pero él le sonríe tratando de calmarlo

- No le temas Sei, él es bueno - le decía el hombre rubio pero él no estaba convencido, ese hombre no tenía cara de bueno, le seguía dando miedo y a pesar de que el otro niño por órdenes de su papá Trowa lo tomaba de la mano para llevárselo a jugar él no podía dejar de mirar a ese hombre cuyas lágrimas le llenaban el rostro

---- Fin Flash back ----

- ¿De qué hablas? - pregunta Van sacando a Sei de sus pensamientos, los ojos cobalto mostraban confusión ¿por qué ahora recordaba todo eso? parecía como si una parte de su pasado hubiera sido borrada de su memoria porque ahora recordaba incluso a ese rubio que estaba en el Hospital con Wufei ese día e incluso recordaba a Adler de niño, todo eso lo confunde llevándose una mano hacia la frente, Van se preocupa y mira a Sei inquieto

- Este hombre de la foto, creo haberlo visto antes - comenta en voz baja, Van se sorprende pero también se preocupa, ahora Sei no iba a estar tranquilo hasta esclarecer todo

- Se llama Duo Maxwell - contesta Van, el de ojos azules voltea enseguida a verle y deja la foto sobre la caja grande, el de ojos miel lo miraba con tristeza

- ¡Claro! Que idiota soy, entonces éste es Trowa - comenta señalando al de ojos verdes en la foto - …son los ex pilotos - A pesar de ser bastante obvio Sei apenas lo deducía y es que él jamás había visto alguna foto de ellos, esos que alguna vez lo habían dado todo por la paz de la Tierra y las Colonias habían sido olvidados por las personas, nadie les reconocía nada, nadie les agradecía absolutamente nada, eran como la mayoría, simples héroes anónimos, en las memorias de las personas como casi siempre solamente se guardaban los nombres de aquellos que daban su cara políticamente, personas como Relena que eran como una especie de símbolo de paz, pero las personas que siempre eran olvidadas eran aquellas que realmente terminaban una guerra, los cinco ex pilotos no eran la excepción

- Sei, vámonos ya - insiste Van pero Sei vuelve a ignorarlo, intentaba recordar algo más pero por el momento le resultaba imposible... – Sei ¿me oyes? – pregunta desesperado y ésta vez su novio le hace caso volteando a verlo seriamente

- ¿Tu sabes algo? ¿por qué mi padre sonríe? En 13 años jamás le vi sonreír ¿por qué sonríe con éste hombre a su lado? ¿por qué están tan cerca? - la voz de Sei sonaba desesperada, exigía una pronta respuesta y Van solo lo miraba sin responder, el hijo de Heero se molesta por no recibir respuesta y colocando ambas manos sobre los hombros de Van comienza a sacudirlo, seguro que él sabía algo ya que Wufei le tenía mucha confianza y era bastante probable que le hubiera contado algo pero aún así Van no le iba a contestar nada

- ¡Suéltame! - ordena el pelirrojo, cansado de que Sei lo sacudiera

- Contéstame - la voz de Sei era dura pero ésta no intimida a Van, al contrario, el chico ojos miel intensifica su mirada frunciendo el ceño

- No te contaré nada, no me corresponde - contesta con determinación, Sei se molesta y lo suelta lentamente, ambos se miran a los ojos y segundos después Sei se aleja de Van dirigiéndose hacia la puerta deteniéndose ahí antes de girar la perilla

- Entonces lo sabes... no te perdonaré que me lo hayas ocultado - sentencia de forma hiriente saliendo después del ático, Van aprieta un poco los dientes y cierra los ojos, aquellas palabras lo habían lastimado profundamente

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- ¿Qué nos espera a partir de mañana? - pregunta Noin a Milliardo que le abrazaba afectuosamente acostados en la cama mientras ambos miraban hacia la pantalla de la televisión, los créditos de una película que acababan de ver aún pasaban, su hijo menor Kareshi, estaba dormido en la parte inferior de la cama casi sobre sus pies

- No lo sé, pero pase lo que pase yo los protegeré Lucrecia, lo prometo - responde solemnemente depositando después un beso sobre el cabello de la mujer pero ese comentario no le agrada a Noin que enseguida aprieta el cuerpo de su esposo contra el suyo

- No digas pase lo que pase por favor - suplica Noin cerrando sus ojos

- Yo te prometo que todo va a estar bien, tú, los chicos (NA: Se refiere a sus hijos y a Sei) y Relena son lo más importante para mí, y si es necesario volvería al campo de batalla - afirma de forma convincente pero nuevamente a Noin no le agrada el comentario y ésta vez asustada se aparta un poco del rubio observándole fijamente

- Eso no, tú no estas en condiciones de luchar y si algo te pasa me muero - Milliardo sonríe por la ímpetu de su mujer, le alegraba que siguiera siendo la misma de la que se había enamorado, tan entregada a él como siempre

- ¿No has oído acaso que hierba mala nunca muere? - bromea de forma tonta levantándose de la cama siendo observado por su mujer que aún tenía semblante de miedo, Milliardo llega hasta los pies de la cama y observa tiernamente a su hijo llevando su mano hacia los cabellos cortos del chico y acariciándolos, Noin también se levanta de la cama y se acerca a su esposo, ambos observan a su hijo menor... – Sabes que no hay cosa que no haría por ustedes mi amor – dice al tiempo que voltea a ver a Noin para después regalarle un tierno beso en los labios y después agarrar a su hijo entre sus brazos para cargarlo, ambos caminan hacia la habitación de su hijo, Milliardo lo deja sobre la cama y sin dejarlo de mirar permanece de pie a un lado de la cama con Noin tomándole por el brazo

- También me preocupa Sei - comenta Noin y Milliardo la apoya asintiendo con la cabeza

- No sé que pretende Relena enviándolo al campo de batalla, estoy seguro de que Heero habría querido que su hijo llevara una vida normal - expone el rubio y ésta vez es Noin quien secunda su opinión asintiendo con la cabeza, Noin suelta a Milliardo para agacharse y darle un dulce beso a su hijo en la frente, ambos le miran unos segundos más para después salir de la habitación cerrando la puerta y volviendo hacia su habitación, debían dormir bien y estar tranquilos ya que el día de mañana no seria como cualquier otro

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- ¡¿Quién demonios fue Duo Maxwell! - preguntó Sei con coraje a su madre quien ya se encontraba acostada sobre su cama en bata de dormir, Relena se sobresalta cuando escucha a su hijo irrumpir en su habitación y prende la lámpara más cercana a su cama observando molesta a Sei, él también estaba muy molesto con su mamá, no le gustaban las mentiras ni los misterios

- Ya lo sabes, fue piloto del Deathscyte hace tiempo - responde enojada severamente tratando de acostumbrarse a la luz de la lámpara pero la respuesta no satisface la curiosidad del chico que se acerca un poco más a la cama

- No me refiero a eso ¿quién fue Duo Maxwell en la vida de mi padre? - especifica su pregunta logrando que la sangre del cuerpo de Relena baje hasta sus pies, si Sei preguntaba eso y en ese tono era porque algo sospechaba y muy seguramente la culpa de eso la tenía el tal Van, claro, siendo muy amigo de Wufei seguro que lo sabía todo, por eso no le tenía confianza

- No sé de que me hablas - dice Relena tratando de sonar convincente pero Sei no se convence, él sabía que su madre le mentía, la conocía bastante bien y si no le quería decir nada seguramente era porque no se trataba de nada bueno

- Lo sabes, ellos tenían algo ¿cierto? ¿eran solo amigos o eran amantes? ¿fue antes de ti o te fue infiel? Necesito saberlo - confundido y lleno de dudas Sei miraba acusadoramente a su madre, Relena no sabía por donde comenzar y obviamente no podía decirle la verdad, decirle que Heero siempre había amado a ese hombre, decir que ella le había obligado a dejarlo para casarse con ella y separarlos, decirle que todo ese tiempo si Heero nunca había sonreído ni había sido amable con él era porque la tristeza había acabado con sus ganas de vivir y no porque no lo amara como padre; decirle que todo lo que había creído hasta ese momento de su vida se trataba de una mentira resultaba arriesgado, podía perder a Sei para siempre y eso jamás lo iba a poder soportar, por eso era mejor mentirle, como siempre decirle una mentira que lo salvara momentáneamente del dolor, una mentira que después iba a ser más dolorosa impugnar, pero no tenía otra salida

- Fue su amante por un tiempo, ya habías nacido tú - responde observando fijamente a su hijo a los ojos como si realmente le estuviera diciendo la verdad, la respuesta cae como balde de agua helada a Sei ¿cómo había sido capaz su padre de algo así? ¿tener una aventura con su antiguo compañero de batallas siendo ya un hombre casado y con un hijo? Ahora más que nunca lo detestaba, ese hombre había sido despreciable en vida. Relena estaba inquieta esperando alguna reacción, ojalá Sei creyera sus palabras; el chico se molesta bastante y sin decir nada se va enojado de la habitación de su madre... - Duo, espero que en estos momentos estés muerto ¿hasta cuando dejaras de ser una sombra? - Relena comienza a llorar apretando con fuerza las sábanas de la cama, odiaba al trenzado en el alma, por eso no había hecho nada cuando había recibido hace años notificaciones de que L2 era propensa a un ataque terrorista, pero lamentablemente ese sujeto seguía con vida, lo sabía gracias a sus fuentes, solo esperaba por el día en que pudiera verlo tres metros bajo tierra, tal vez así por fin iba a sentirse en Paz.

Sei llega a su habitación azotando la puerta, Van le había visto llegar desde el otro lado del pasillo pero no se atrevía a acercarse, el chico se veía bastante molesto y seguramente en esos momentos lo que menos deseaba era verlo, por eso era mejor esperar hasta el día de mañana, el día en que se iba a decidir todo

- ¿Cómo pudiste ser capaz? - pregunta Sei con enojo mientras observa el techo de su habitación, realmente le incomodaba lo que acababa de saber, además le resultaba extraño, su padre era un sucio, había engañado a su madre y además de eso la trataba mal, había sido mal esposo y mal padre, difícilmente iba a poder perdonarlo algún día.

Van estaba indeciso, no sabía si ir a la habitación de Sei y enterarse de lo que había pasado o si esperar a que las cosas se calmaran un poco y preguntarle al día siguiente, en ese momento sale Kanari de una de las habitaciones de huéspedes y se posiciona atrás del chico pero él no se da cuenta de su presencia

- Estas planeando entrar a su habitación para hacerle cochinadas ¿verdad? - cuestiona con mala intención asustando de paso a Van que no se esperaba que la chica estuviera ahí, el pelirrojo se gira hacia Kanari, extrañamente la chica le sonreía

- No, yo no pensaba en eso - se defiende con el rostro rojo. Por momentos ambos permanecen en silencio, Kanari se pone seria lo que extraña por completo a Van, apenas la conocía pero desde que la había visto ella solo miraba desafiante cuando se trataba de él y de forma alegre cuando se trataba de Sei pero en esos momentos parecía estar triste

- ¿Podemos hablar? - pregunta la rubia amablemente, Van la mira atento, definitivamente algo estaba muy diferente en ella, el pelirrojo asiente sin decir algo... - Acompáñame al jardín - pide la chica comenzando después a caminar rumbo a las escaleras, Van la sigue segundos después, ambos caminan en silencio, Kanari abre la puerta del jardín al llegar a ella y ambos salen, hacía un poco de frío, el viento soplaba ligeramente pero ninguno parecía inmutarse, Kanari se detiene al estar lo suficientemente retirados de la casa y se sienta con los pies estirados, Van la observa y poco después también se sienta con las piernas abiertas y flexionadas colocando sus brazos sobre sus rodillas. Van estaba un poco impaciente, habían pasado algunos minutos y la chica seguía con su mirada fija hacia el frente sin emitir palabra alguna, no entendía que es lo que quería pero no deseaba presionarla... - ¿Realmente quieres mucho a Sei? - cuestiona tranquila y decidida, a Van no le sorprende la pregunta y enseguida se la contesta afirmativamente, Kanari se queda callada y encoge las piernas sosteniéndolas con sus manos, poco después sonríe... – Yo también lo quiero mucho, amo a Sei – confiesa sin pena, Van se sorprende completamente pero se queda callado observando fijo a la rubia ... – Sé que no puede ser porque somos primos y porque no me quiere como yo a él, pero no puedo ignorar mis sentimientos, por eso la detesté a ella y te detesto a ti – sentencia de forma un poco dura pero con voz y mirada triste, sus ojos se veían humedecidos, Van continuaba sin habla, no sabía que decir ni que hacer, sentía pena por la chica... – Aún así debo de reconocerlo, su mirada es distinta, Sei no miraba a Allyson como lo hace contigo... él también debe quererte mucho – culmina con un pequeño nudo en la garganta y después comienza a llorar, Van no podía dejar de sentir pena por la pobre chica y sin decirle nada solamente coloca una mano sobre el hombro de la chica y ella se agacha para llorar sobre sus rodillas, el resto del tiempo se acompañan en silencio

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Era bastante noche pero Quatre no se apartaba de Trowa, estaba sentado en una silla al lado de la cama, acababa de leerle un libro, estaba convencido de que su amado se enteraba de todo a su alrededor, a pesar del coma seguro que lo escuchaba atentamente, lo sentía porque ellos tenían una conexión bastante fuerte. El ex piloto deja el libro a un lado y acerca un poco más su silla

- No sabes lo que daría por volver a ver tus hermosos ojos - expresa sonriendo, sentía mucha tristeza por ver a Trowa así pero también tenía esperanzas en verlo recuperado pronto, su mano aparta los cabellos de Trowa sobre su rostro y llevándose dos dedos a los labios los besa y después los coloca sobre los labios del castaño... - ¿Te confieso algo? Le mentí un poco a Wufei - comenta borrando su sonrisa y tomando con delicadeza la mano del paciente... – Duo solo me pidió que no le dijera a él donde está, a pesar de todo Duo se preocupa por los sentimientos de Wufei – confiesa con melancolía, era sabido por él y por Trowa que el 05 había confesado sus sentimientos al 02 siendo rechazado por Duo, herida que nunca había cerrado a pesar del tiempo vivido al lado de su amada Sally. Quatre se baja de la silla y la retira para hincarse a un lado de la cama y apoyar su cabeza sobre ella abrazando la mano de Trowa... – Confieso que tengo miedo, si Wufei continúa con todo esto yo tendré que matarle – no aguantando más el rubio comienza a llorar quedito cerrando sus ojos, sabía desde el inicio los planes desquiciados de su amigo pero la sola idea de quitarle la vida le hacía temblar. Quatre continúa llorando hasta que siente un pequeño movimiento en la mano del 03 y enseguida levanta la cabeza observándolo sorprendido, su amado continuaba igual, sin despertar pero ese movimiento le hace sentir muy feliz, eso quería decir que Trowa escuchaba todo a la perfección, el rubio sonríe mientras seca sus lágrimas

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Kanari ya había subido a su habitación después de haber llorado en compañía de Van, el pelirrojo sube a los minutos después pero no lo hace con intenciones de entrar a su habitación sino de ir a la de Sei, el hijo de Heero aún no podía dormir, no dejaba de darle vueltas al asunto y la imagen de aquella foto maldita no se podía despejar de su mente; la puerta de la habitación se abre, Sei estaba acostado en la cama y al escucharla voltea hacia allá, Van se queda parado al marco, se veía tímido, Sei lo mira fijamente y lo ignora volteándose después, Van se entristece pero no quería que el chico estuviera enojado con él por lo que entra sin permiso a la habitación cerrando la puerta caminando después hacia la cama y también sin permiso se sienta en ella cerca de los pies de Sei, él continuaba ignorando a su novio

- Por favor háblame - pide con tristeza, misma que es ignorada por Sei, el pelirrojo se molesta un poco, Sei se estaba comportando de forma infantil... – Eres injusto, sabes que quiero y respeto mucho a Wufei ¿por qué no comprendes la posición en la que me pones? – reclama con carácter, Sei reacciona y voltea a verle, aún con el ceño fruncido pero realmente estaba meditando las palabras del chico ojos color miel

- Se trata de mi padre, no es cualquier cosa - responde después un poco indignado aunque en el fondo comprendía a Van, Wufei era alguien importante para él

- Te amo Sei y me duele que me trates así - Van miraba de forma dulce a Sei lo que logra conmoverle por completo, comprendía al pelirrojo porque a él también le dolía esa pequeña discusión, pero aquella era la última noche antes de que comenzara la batalla y no podían desperdiciarla en tontas discusiones, ambas posiciones eran correctas, ninguno estaba equivocado pero pelear por eso no los llevaba a ningún lado

- Lo sé, perdóname - Sei se sienta sobre la cama sin bajar alguno de sus pies y Van sonríe por las palabras acercándose un poco más hasta abrazar afectuosamente a su novio, el de ojos azul cobalto también lo abraza en respuesta... – Gracias, fui un poco egoísta – se disculpa, enseguida Van se separa un poco de él, después de verse a los ojos ambos los cierran y se acercan comenzando a besarse, de forma lenta y tierna, hace horas que no se regalaban un beso, antes de que comenzara a faltar el aire se separan, Sei abre primero sus ojos y sonríe, Van recarga su cabeza en el pecho de su novio sin abrir sus ojos aparta su mano de la espalda de Sei y la lleva a su pecho comenzando a acariciar por encima de la ropa... - ¿qué pasa? - pregunta Sei un poco sonrojado

- No me respondiste si hubo algo más íntimo entre tú y Allyson - inquiere con un poco de pena sonrojándose también, Sei tarda en contestar

- Sí - responde al fin con voz baja, Van detiene su mano y abre sus ojos pero sin apartar su cabeza del pecho de Sei... - ¿Y tú? ¿estuviste con Jinx? - pregunta un poco inquieto

- No, ni con él ni con nadie - contesta enseguida causándole a Sei una sonrisa, tal vez resultaba egoísta querer que Van tuviera su primera vez con él aún cuando no fuera la primera vez para él pero no podía evitarlo. Van se separa al fin mirándolo a los ojos... – te alegra? – cuestiona sintiéndose un poco inseguro pero Sei no le responde, parecía ser una pregunta capciosa

- Te querría igual - aunque la respuesta era buena Van quería un Sí o un No como respuesta a su pregunta original, pero no iba a indagar en eso porque podía desencadenar otro pleito entre los dos. Tras haberse mini confesado los dos se quedan callados, era un silencio muy incómodo, tanto que no sabían como terminarlo, ni siquiera se miraban a los ojos, Sei miraba a Van pero él tenía la mirada fija hacia abajo... - ¿Te molesta que la respuesta haya sido Sí? - el pelirrojo voltea a ver a Sei mirándolo detenidamente...

- Te quiero igual - responde en venganza, el de ojos azules enarca una ceja sintiéndose un poco confundido, en cambio Van no aguanta más y comienza a reír, Sei también no lo puede evitar y ambos ríen por unos segundos, Van se pone un poco serio y enseguida también Sei lo hace, las mejillas de Van se tiñen de un ligero rojo y de nuevo se acerca a Sei, ésta vez dándole un pequeño beso apenas rozando sus labios, su mirada se compenetra con la de Sei y sin palabra alguna ambos se entienden... – Por favor... regálame ésta noche – pide con la voz baja sonrojándose por completo, Sei sonríe tiernamente y lleva su mano derecha hacia el rostro del chico acariciándole la mejilla

- ¿Estas seguro? - pregunta sonrojándose también, él estaba seguro de querer estar con Van pero no sentía que el chico estuviera muy convencido, aún así le alegra cuando el pelirrojo asiente y pasando su mano derecha de la mejilla a la nuca de Van lo atrae lentamente hacia él, Van abre ligeramente la boca y cierra los ojos recibiendo el beso por parte de su novio, a pesar de los besos que se habían dado aquel parecía el primero, bastante lento y tímido, sin pretensiones; Sei lleva tímidamente su mano hacia el pecho de Van acariciándolo por encima de la ropa, bajando de forma lenta hasta pasarla por debajo de la prenda, acariciando el estómago, envolviendo la delgada cintura después con ambas manos, los labios del pelirrojo son abandonados por los de Sei quien comienza a besar con sutileza su cuello, Van mantenía los ojos cerrados agarrando las sábanas de la cama, mientras que Sei miraba atento cada centímetro de piel, misma que disfrutaba besando, sus manos un poco indecisas levantaban la camisa del pelirrojo, Van suelta las sábanas dejando a Sei quitarle la camisa decidiéndose a abrir los ojos, su novio le miraba fija y tiernamente desistiendo momentáneamente de quitarle la prenda... – No quieres ¿cierto? – inquiere un poco triste, Van solo se queda callado lo que pone a Sei un tanto inquieto... – Van yo... – sus palabras dulcemente cortadas por un cálido beso lo confunden un poco más, el pelirrojo lleva sus manos al rostro de su chico y lo rodea con ellas, su beso es correspondido al instante, Van se sube a la cama apoyándose sobre sus rodillas y Sei le corresponde con sus manos en su esbelta cintura hasta que por falta de aire sus labios se apartan

- No pienses eso... quiero demostrarte cuanto lo deseo - sin duda alguna Van se quita la camisa sacándola por encima de su cabeza, con la mirada color miel fija en la azul cobalto el pelirrojo sonríe, su mano derecha se aparta del rostro de Sei pasándole un poco de cabello hacia atrás al mismo tiempo que con sus pies empuja sus zapatos haciéndolos caer al suelo haciendo lo propio con sus calcetines aunque estos le causan un poco más de dificultad, detalle que realmente no importaba pues nuevamente sus labios se ocupaban de la calidez de un beso; al quitar por completo sus calcetines Van acomoda sus rodillas a los lados de las piernas de Sei quien sentado cerraba sus brazos en la espalda de Van, las manos del pelirrojo desabotonaban la camisa de dormir que Sei llevaba puesta hasta el último de los botones y sin demoras la retira tirándola al suelo, poco a poco el beso es cortado por el chico de ojos color miel mientras aparta un poco a Sei colocando sus manos sobre el pecho de su novio, el hijo de Heero se acuesta completamente observando desde abajo a Van que le sonreía, tímido pero sin dudar el pelirrojo comienza a desabrocharse el pantalón, sus miradas no se perdían por un solo segundo, lentamente comienza a inclinarse al frente hasta estar su pecho a la par con el de Sei, regalándose otro tierno beso mientras las manos de Sei le ayudan a bajarse la prenda desabrochada dejando el resto a los pies de Van que al quitarlos por completo también los tira al suelo, sin demoras abandonando el beso y sin levantarse el pelirrojo también se quita su última prenda, los brazos de Sei cerrados en su espalda aprietan el delgado cuerpo, valiéndose de un ágil movimiento el hijo de Heero logra colocarse encima y sin ayuda se quita el pantalón de la pijama junto con su prenda íntima teniendo ésta el mismo destino que la de Van. Sus cálidos cuerpos desnudos posados sobre la amplia cama y como si el tiempo se hubiese detenido su mirada azulada se enfoca por completo al hermoso rostro de su amado ligeramente sonrojado, cualquier palabra era sobrada, solamente importaba el momento, los labios de Sei se posan después sobre el cuello de Van y comienza a explorarlo con sus labios regalando a su vez algunas caricias en su pecho estudiándolo por completo, descendiendo lentamente con sus besos por aquel hermoso cuerpo, el sonrojo en Van se intensifica, más aún cuando siente la boca de Sei regalándole el más dulce de los placeres, involuntariamente sus manos acarician los suaves cabellos y sus miradas nuevamente se cruzan por unos momentos hasta que Sei la aparta, en cambio Van no podía dejar de mirarle, había fantaseado con la acción más de alguna vez pero jamás habría imaginado que llegaría a amar a alguien como en esos momentos amaba a Sei, no temía de estarse entregando a él, no temía de lo que al día siguiente les deparara el futuro, no temía ni a la guerra ni a Relena Peacecraft, su único temor era algún día perder a la persona que más amaba, a aquella que en esos momentos también se entregaba a él.

Con la ímpetu propia de la pasión juvenil Sei invadía cualquier signo de intimidad en el pelirrojo deseando con todas sus fuerzas no ser odiado algún día por el chico pero Van no le odiaba, más allá de lo poco o mucho humillante que fuera y más allá del dolor existía el amor y esa pasión con la que él se entregaba por decisión propia, sus uñas se enterraban sutilmente en aquella amplia espalda regalando a su vez dulces besos en el hombro, Sei temía mirarle a los ojos y ver que le hacía daño, sus gemidos se lo decían insistentemente, las uñas enterradas en su piel se lo recordaban a cada instante pero más importante que eso estaba sentir aquellos dulces besos, los que le hacían entender que no era culpable de nada, en cuestión de segundos lo había entendido, ahora podía ver a Van a los ojos, había un brillo en ellos; de forma tierna Sei retira de la frente del pelirrojo algunos cabellos que se pegaban por el sudor y la besa delicadamente, los ojos miel se cierran, su mano izquierda se entrelaza con la derecha de Sei apretándola con fuerza sobre la cama y poco después la pasión de ambos estalla al unísono, sus respiraciones se mostraban alteradas y había sudor en sus cuerpos, Sei abre sus ojos observando el rostro relajado de Van que mantenía sus ojos cerrados, aún sus manos estaban unidas

- Te amo - los ojos color miel se abren al escuchar las palabras y Sei recibe como recompensa la sonrisa más hermosa que pudiera imaginar, sin soltarse las manos Sei se baja del cuerpo cansado de Van que enseguida busca el cuerpo de Sei para acurrucarse a su lado volviendo a cerrar sus ojos, sentía mucho cansancio

- También te amo - responde con voz suave antes de quedarse profundamente dormido, Sei aprieta más el cuerpo de Van contra el suyo y también comienza a quedarse dormido, casi era media noche y al día siguiente les esperaba un futuro lleno de trampas, tal vez aquella primera noche también sería la última

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El reloj marcaba las tres con treinta minutos de la mañana, en media hora ella y Jean debían de estar en la oficina de Milliardo la cual se encontraba en una colonia no muy lejana del planeta Tierra, tenía despierta desde la dos de la madrugada y después de haber entrenado un poco se había dado un baño, ahora se encontraba alistándose para pronto partir en su Dark Psycho hacia la batalla que decidiría su futuro y el de sus compañeros. Se encontraba amarrándose las agujetas de sus botas color negro, vestía unos pantalones también color negro casi entallados a su cuerpo y una blusa color verde seco, con tirantes y ceñida a su cuerpo, al terminar de amarrarse los zapatos se acerca al espejo y amarra su largo cabello en una coleta, ya se encontraba lista para partir, solamente le faltaba lo más importante, el único recuerdo que tenía de su madre, una cadena de plata con un Dije en forma de media luna, Saki lo coloca y se mira fijamente al espejo sujetando el Dije con fuerza

- Nuevamente te pido perdón madre - con mucho pesar en su alma por todas las vidas que ha arrebatado en su corta vida Saki derrama un par de lágrimas antes de salir por fin a la batalla contra los rebeldes, batalla que quizás no sería la única que tendría que librar.

Al igual que Saki el piloto del Albatros terminaba de arreglarse, vistiendo unos pantalones de mezclilla azul rotos de las rodillas y parte de las piernas, camisa negra con mangas cortas, chaleco color café y zapatos negros. El rubio sentía un poco de nervios, ahora que sabía que su amigo de la infancia era ahora su enemigo le hacía dudar de su papel en aquella absurda pelea, antes luchaba en contra del gobierno autoritario de Relena y ahora luchaba a su favor, no podía dejar de sentir confusión pero no sabría realmente que lugar ocupar en la batalla hasta no estar frente a frente con Hamit y pelear contra él. Jean estaba listo para partir, la noche anterior se había desvelado observando la fotografía que conservaba de Hamit para tratar de entenderlo un poco más sin encontrar una respuesta, ahora estaba dispuesto a averiguarlo, por eso estaba más decidido que nunca a encararlo; el francés sale de su habitación encontrándose en el pasillo con Saki, ambos se observan fijamente a distancia, la chica avanza hacia Jean y en silencio ambos parten hacia el hangar donde se encontraban los Gundam

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Wufei no había dormido en la vieja escuela, después de encontrarse con Jean se había marchado a la que era oficialmente su casa, se encontraba a unas cuantas ciudades de la vieja escuela, también el antiguo piloto estaba preparado, se había vestido y había comido algo ligero, no tenía hambre puesto que era bastante temprano pero no perdía aquella costumbre que Sally le había enseñado de no salir nunca con el estómago vacío, sonreía siempre cuando recordaba los regaños por parte de la mujer, era en esos momentos cuando más le extrañaba, el otro lado de la cama cada mañana estaba vacío, era ahí cuando más sentía culpa por no haberle amado tanto como se lo merecía, por nunca haberse sacado a Duo de la cabeza, por nunca haberse entregado completo, pero no había marcha atrás, Sally ahora ya no estaba a su lado, el único anhelo que tenía ahora era poder ver algún día a Duo y borrar a Relena por fin del mapa, porque si la Ministro vivía era solo porque Wufei así lo había decidido, ningún sentido tenía quitarle la vida solamente y darle el descanso eterno, la mujer debía primero sentirse destruida en todos los sentidos para que por fin el pudiese saborear su muerte, esa era su venganza en nombre de Heero y Duo, aunque para eso incluso Sei tuviera que desaparecer

- Por fin después de diecisiete años te veré en el hoyo estimada Relena, pagarás por cada sonrisa que borraste en Duo - Wufei sonreía retorcidamente acariciando la foto donde estaban él y sus cuatro amigos, la misma que Sei había encontrado en el ático de su casa, sus ojos sin vida estaban un poco húmedos pero se encontraba muy feliz, al fin iba a cumplir uno de sus más grandes deseos. El ex piloto guarda aquella foto en un cajón de su tocador y de ahí mismo saca una foto de Sally, aquella la guarda en una bolsa de su camisa y parte por fin para culminar su venganza

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Milliardo también estaba preparándose para en escasos veinticinco minutos recibir a los nuevos pilotos y darles un par de instrucciones, como temía Adler había terminado mal por culpa de sus impulsos, todos ignoraban si vivía o si había muerto pero no podían detenerse por aquello, debían mirar al frente y luchar, era la única alternativa que tenían, sobrevivir o morir, no había más. Noin se había levantado también temprano para despedir a su esposo y también para prepararle el desayuno aunque fuese muy temprano, algo le decía que debía hacérselo, como cuando se siente que se va hacer algo por última vez y mientras lo prepara Milliardo entra a la habitación de sus hijos donde solo dormía Kareshi ya que Kanari había ido de visita a casa de su hermana, el hombre se sienta en la cama y observa a su hijo menor dormir tranquilamente, el rubio estira su mano y revuelve los cabellos oscuros del chico de apenas 11 años

- Te prometo un futuro de paz - Como despedida Milliardo se agacha y besa la frente del chico y después se pone de pie para salir de la habitación y bajar a la cocina donde lo espera su esposa con el desayuno ya preparado

- Es el día - comenta la mujer sonriendo con desgano

- Quiero que cuides mucho de los muchachos - pide con seriedad, Noin lo mira con tristeza tratando de aguantas las ganas de llorar pero sus ojos comienzan a humedecerse y pronto unas lágrimas silenciosas recorren sus mejillas, también en silencio Milliardo la toma de la cintura y la abraza con fuerza... – No te preocupes, todo saldrá bien – el rubio intenta consolar de alguna forma a su mujer pero sin resultado, Noin solo asiente y se separa un poco de él para sonreírle, Milliardo también le sonríe y secando las lágrimas le besa ambas mejillas... - debo irme, dale un beso a Kanari de mi parte -

- ¿Y tu desayuno? - pregunta preocupada, Milliardo voltea a verlo y nuevamente le sonríe a su mujer

- Lo comeré cuando regrese - responde soltando poco a poco a su mujer y camina hacia la puerta de salida de su casa y Noin le sigue para despedirle, Milliardo sale de la casa y se detiene a unos metros moviendo la mano despidiéndose, Noin hace lo mismo con expresión de tristeza hasta que por fin el rubio se marcha

- Regresa con bien - la mujer cierra la puerta, se dirige hacia la cocina de nuevo y se sienta en el desayunador acostando su cabeza en la mesa mientras observa fijamente el plato con el desayuno que había preparado para su esposo y que él no había comido, ahí mismo esperaría su regreso

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Sus ojos color miel se abren al escuchar el sonido de la alarma, el reloj marcaba que faltaban quince minutos para las cuatro de la mañana, hora en la que debían estar en la Base de Milliardo en una colonia no muy lejos de la Tierra, Van se estira al abrir por completo sus ojos, a su lado estaba Sei completamente dormido, el pelirrojo sonríe ampliamente al ver lo tierno que se ve así, parecía un pequeño niño durmiendo plácidamente después de haber jugado, enseguida su rostro se tiñe de rojo al recordar la noche anterior, noche que jamás olvidaría y podría pasar horas mirándole si no fuera porque debían pronto marchar, sus Gundam iban a ser llevados directamente a la Base de Milliardo y el piloto asignado por Wufei los llevaría a ellos hasta dicha Base donde estaba la oficina de estrategias militares, el piloto del Vulcano mueve el cuerpo de su novio con sutileza para despertarle, sin ganas Sei abre sus ojos poco a poco y al ver a Van a su lado sonríe

- Hola - dice con una tierna sonrisa, Van también le sonríe y se agacha para darle un beso en los labios, después de éste ambos se miran a los ojos, Sei estira su mano izquierda y pasa hacia atrás los cabellos rojizos de su chico dejando después su mano sobre la mejilla... - ¿estas bien? - pregunta un poco preocupado, Van se sonroja completamente y afirma moviendo su cabeza, Sei vuelve a sonreír e intenta darle otro beso pero Van sella sus labios con su dedo índice

- Se hace tarde - recuerda al de ojos azules, Sei mira el reloj y ve que ya es muy tarde lo que le preocupa un poco

- Wufei nos va a matar - reconoce enseguida Sei haciendo reír a Van

- A ti tal vez - contesta en broma y Sei sonríe, aquello sonaba lógico

- Démonos prisa - pide el de ojos azules y después se levanta rápido de la cama para dirigirse al baño, Van se queda en la cama aún bajo las sábanas por algunos segundos y después se levanta para también bañarse pero cuando intenta quitarse las sábanas de su desnudo cuerpo la puerta de la habitación se abre enseguida, era Relena quien llegaba y lo que ve le hace asombrar por completo, Van también la mira impresionado, sus miradas chocan duramente, la Ministro comienza a temblar un poco tapándose enseguida la boca con una mano, no podía creer lo horrible de la situación, Van estaba desnudo sobre la cama de su hijo y había ropa tirada en la habitación, asco y repulsión era lo que sentía, bastante shokeada Relena se retira casi corriendo hacia su habitación sin siquiera haber cerrado la puerta, Van también estaba muy impresionado. La mujer llega a su habitación y enseguida se deja caer de rodillas al suelo cerca de la cama y comienza a llorar mientras el coraje comienza a invadirla

- Maldito seas Duo, tú tienes la culpa, tú engatusaste a Heero y ahora Sei... Sei... - bastante encolerizada Relena se agarra con fuerza los cabellos llorando aún más fuerte, más que nunca odiaba a Duo Maxwell.

Sei sonríe al ver a Van entrar al cuarto de baño pero el chico se veía extraño lo que lo preocupa... - ¿Qué pasa? - pregunta observándolo fijamente, el pelirrojo alza su cabeza mirándolo también

- Tu mamá entró y me vio - contesta apenado, Sei se incomoda por la situación pero no teme a la misma, tarde o temprano su mamá se iba a enterar. El hijo de Heero abraza afectuosamente a Van

- No te preocupes, por lo pronto debemos darnos prisa - el pelirrojo asiente y Sei lo suelta regalándole una sonrisa y después ambos entran a la regadera, ya era bastante tarde, seguro recibirían un buen castigo.

Un baño rápido y un desayuno demasiado ligero, Sei y Van estaban por irse, la nave que los llevaría con Milliardo también estaba ya lista pero el hijo de la Ministro estaba un poco impaciente, su mamá no aparecía y él debía pronto partir, seguramente la mujer estaba muy molesta por lo que acababa de ver pero también seguro que le entendería, después de todo era su madre y debía de apoyarlo, al menos eso pensaba él

- Sei, ya vámonos, tu mamá no vendrá a despedirte - explica Van a Sei pero el duda bastante, es cierto que ya iban tarde pero él quería despedirse de su mamá, por eso seguía esperando afuera de la nave, faltaban ya menos de cinco minutos para las cuatro, seguro que ya todos los esperaban y Sei seguía con esperanza en que su mamá lo despidiera... – Cuando las cosas se calmen en el campo de batalla te das un tiempo para verla pero ya vámonos – pide por última vez, en ésta ocasión Sei hace caso y comienza a subir los escalones para subir a la nave pero antes de subir el último siente que alguien le observa y voltea hacia atrás para mirarle, se trata de Relena, Sei sonríe y baja de nuevo para acercarse a su mamá y despedirse pero cuando llega hasta ella sin tiempo a nada Relena le propina una fuerte bofetada a su hijo

- ¡Sucio! - grita con coraje al tiempo que le estrella la mano en la mejilla dejándole la marca de sus dedos, los ojos de Sei estaban abiertos a más no poder y Van también estaba muy sorprendido, había visto aquella acción desde la nave, pero más sorprendido estaba Sei, en toda su vida su mamá nunca le había pegado, ni siquiera cuando era niño y hacía las peores travesuras, ni siquiera cuando era un poco más joven y tomaba a escondidas o cuando tomaba sin permiso el auto para manejar sin rumbo cuando se sentía fastidiado, nunca, hiciera lo que hiciera Relena lo había tocado ¿y ahora lo hacía por saberlo amante de otro hombre? ¿por haberse enamorado? Realmente no lo podía comprender. Relena temblaba completamente, se sentía culpable por haberlo abofeteado de esa forma tan dura pero era mayor el asco que sentía solo de pensar que su hijo era homosexual; Sei por su parte estaba confundido, no sabía si sentirse enojado o decepcionado, aquella bofetada había dolido más que cualquier cosa, pero no había tiempo de discutir, una batalla les esperaba

- Creí... que me entenderías - expresa tristemente llevándose una mano hacia la mejilla y sin voltearla a ver, después se gira y rápidamente se dirige hacia la nave subiéndose sin dudar, ahí le esperaba Van, el de ojos azules daba la espalda a su madre y el de ojos miel la encaraba con mirada fría, Sei toma la mano de Van y la aprieta comenzando después a cerrarse la puerta de la nave, las miradas del nuevo piloto y de la Ministro se retan duramente hasta que la puerta se cierra por completo y la nave arranca

- ¡¡Aaarg... que asco... ¿por qué le hiciste esto a nuestro hijo?... es tu culpa! - reclama de forma desquiciada mirando al oscuro cielo de la madrugada mientras que en la nave tanto Van como Sei estaban completamente callados aún tomados de la mano, Sei apretaba fuertemente la mano de su novio reflejando sus ojos una expresión de tristeza, estaba muy decepcionado pero no debía dejar que eso interfiriera en su misión, aquel era el primero de muchos días de guerra

Fin del capítulo 10

NA: ¡Uf! No saben el trabajo que me costo terminar éste capítulo, me demore bastante en actualizar pero también he hecho el capítulo más largo de la historia y ni así pude sacar a Duo, tenía planeado que saliera en éste capítulo, hasta tuve que cambiar el título jeje, pero les prometo que en el siguiente capítulo aparecerá nuestro amado Shinigami, por lo pronto espero que les haya gustado éste capítulo aunque está algo tenso ¿o que piensan ustedes? Es que a veces siento que soy muy cruel con todos pero pues bueno ¿qué se espera de una historia de guerra? aún así me resulta difícil escribir, no crean que tengo corazón de piedra, por eso también he intentado hacer escenas más ligeras, intento de comedia, intento de romance, cualquier cosa para no escribir un capítulo muy tenso lleno de malos momentos aunque confieso que siento feo con los recuerdos, es horrible saber que antes era de una forma y ahora es de otra ¿no? pero pues así es la cosa. También les comento que hay dos escenas que aunque no lo parezca me tomó más de dos horas escribir, una de ellas es la de Van y Sei (si, ese fallido intento de lemon) y la otra donde Jean y Saki se confiesan, aunque ésta no me tomó tanto así como 2 horas pero me tomó mucho tiempo, no sé porque no se me da mucho el romance pero pues bueno, espero que al menos no hayan quedado todas chafas. En cuanto a los nuevos personajes, Zoe dudo que vuelva a salir en la historia protagonizando una batalla, la verdad es que solo lo saqué para poder retirar a Adler del capítulo y hablando de éste chico no me pregunten si esta vivo o muerto porque tampoco lo sé, desde el principio tuve dos opciones con la historia de éste personaje, se las comento en otro capítulo. Andy no es un personaje que vaya a tener trascendencia pero más adelante saldrá de nuevo para cumplir su misión, claro, si Wufei no se le adelanta, en cuanto a Hamit y Nigel desde un principio cree a Nigel como el antitesis de Jean, él esta enamorado de su jefe desde hace mucho, y aunque él no le corresponde pues han tenido sus "encuentros" (ustedes me entienden). Kanari es un personaje que cree desde un principio y que apenas se dio la oportunidad de sacarlo, digamos que ella es muy complicada pero es buena persona, me imagino que el gen empalagoso Peacecraft solo afecta a las mujeres, por eso es algo arrimada con Sei pero ella no se interpondrá entre Van y él, así que no la odien por favor, como ya dije es buena chica, solo algo loquita. Y bueno, eso es todo lo que tengo que contar acerca de los personajes, del capítulo no tengo mucho que decir, bueno, más bien tengo demasiado que decir y no los quiero aburrir así que cualquier duda pues espero que me la hagan saber, si me dejan un correo donde poder contestarles mejor ya que se supone que no contestemos reviews dentro de los capítulos (que malos son ¿ne?) pero bueno, hasta aquí la dejo y me despido dejándoles ahora dos fichas de personajes, les toca a las ex parejas de mi pareja principal, hasta pronto y cuídense mucho

Gracias a: Suky, Charo Nakano, Akuma Akai, Forfirith y Cuky por sus reviews, lamento si no contesto por este medio pero ya ven que nunca falta el acusador y nos dan de baja el fic, pero si me dejan sus correos con gusto se los contesto, ciao

FICHAS:

Nombre: Allyson Rice

Edad: 17 años

Color de ojos: Verde claro

Color de cabello: Rubio oscuro

Estatura: 1.56

Peso: 45 kg

Tipo de sangre: A

Signo Zodiacal: Géminis

Origen: Americano

- Cualquier parecido con Relena es mera coincidencia -

FICHAS:

Nombre: Jinx

Edad: 18 años

Color de ojos: Verde agua

Color de cabello: Grisáceo (plateado)

Estatura: 1.59

Peso: 60 kg

Tipo de sangre: AB

Signo Zodiacal: Acuario

Origen: Desconocido

- Este personaje no sabe mucho de su pasado, incluyendo su apellido -

GRACIAS POR LEER

- Noriko Ukai -

Ryuuichi Sakuma