Tori:- hooola terrícolas. Sí, como podrán darse cuenta hace un ademán a su rededor. La cámara enfoca una habitación con tecnología de punta, mueblería, y un espacio para la cocina y su indumentaria. Y también están todos, menos Rapunzel, Eugene y Elsa. La cámara vuelve a la castaña- quiero agradecer por sus revs y por los vistos. Las votaciones se han cerrado e Hiccup y Astrid tienen que escoger el nombre.

Jack: aparece detrás de Tori, con una manta sobre la cabeza- ya no estoy enfermo, gente- exclama, sonriendo ladeado y luego se va y se sienta en uno de los sofás-.

Vanellope: -pero igual de molestoso como si estuviese enfermo.

Jack: rueda los ojos-.

Tori:- sí, hemos tomado medidas extremistas- se muerde el cuero de las uñas- porque…

Brutacio:-¡el virus tomó a Elsa y Eugene!

Se escucha en "Dan Dan Daaaaaaan" a todo volumen.

Fred: arquea una ceja- ¿siempre andas tan bien equipada?

Tori: jadea dramáticamente-¡por supuesto! Sin eso no soy yo.

Allen: mira a Fred- te aconsejo que no profundices en ese tema.

Fred:-¿por qué?

Marcos: se estremece- hazle caso.

Mérida: gruñe-tori, da la noticia- se remueve, impaciente-.

Tori: sonríe ampliamente- ¡oh, cierto! Pues, terrícolas, este fic, no se si les alegre o moleste, tiene una segunda temporada- cae confeti- y hasta este capítulo queda la primera. No les daré spoiler- saca la lengua de lado y se tumba en un sofá-.

Astrid: se quita varios confetis de la cabeza, con el ceño fruncido-¿Quién limpiará este desastre- gruñe, cruzando los brazos. Está sentada en un sofá, siendo abrazada por Hiccup-.

Chimuelo: escupe confeti- Olaf.

Todos: abren bien grande los ojos- ¡Olaf!

Capítulo 10: estúpido vestido

Las gemelas estaban llegando a su casa, viajaban en las patinetas. Eran, tal vez, las seis o siete de la tarde del viernes, habían ido al centro comercial para comprar los vestidos, y aprovecharon, astrid pasó a la tienda de musica, mérida fue a la tienda de videojuegos, y brutilda fue a la tienda de chocolates. Así que, la tarde no estuvo completamente pérdida. Solo faltaba un día para el baile, no habían tenido clases por los arreglos del jardín- donde sería el baile-.

-que cansancio- murmuró mérida, intentaba darle con más fuerza a la patineta, pero andar por todas las tiendas buscando algo que le gustara, no fue nada facil. Usaba una falda de jeans, unos leegins anaranjados, una camisa holgada, sin mangas, de cuello en v, verde, sus conversse grises tachonados, su cabello aplastado por el casco, suelto.

-hasta decirlo cansa- bufó astrid, el cansancio suyo se debía al estrés de esa tarde, ningun vestido era bonito, a sus ojos, ella prefería unos pantalones de cuero ajustados, una camisa holgada, y sus botas militares verdes, pero era la "norma"- sobre la cual quería escupir-. Usaba sus botas afelpadas, su falda de cuero marrón tableada, los mallones negros, su camisa de tiros blanca, sobre la cual tenía la chaqueta de cuero con tachones, marron, cu cabello en su trenza, sobre el cual estaba el casco.

-no puedo creer que hayamos tardado tanto en escoger unos simples e incomodos vestidos- se quejó la pelirroja, alzando la bolsa que tenía en su mano derecha. Ya casi llegaban a su casa.

Astrid suspiró mientras asentía, de acuerdo con ella.- que hiccup ni piense que me pondré tacones- hizo una mueca de irritación, culpaba a su amado novio, era su culpa, si no le hubiera pedido que lo acompañara, ella muy bien podía decir que estaba enferma y faltar, aun podía hacerlo… -no- negó con la cabeza, ya se lo había prometido a hiccup.-estupido hiccup- volvió a bufar.

Mérida negó al comentario de su gemela- no lo creo, a menos que quiera que te veas más alta que él- ambas rieron por lo bajo, tenía razón, su novio era un poco más bajo que ella, unos pocos centimetros, nada de que preocuparse.

Llegaron a la casa. Bajaron de las patinetas, y se diriguieron a la entrada. Las hermanas entraron a la casa, haciendo la menor cantidad de ruido posible, era viernes por la tarde así que…

-aghhh- se escuchó un gemido desde la cocina. Las gemelas estaban llegando a las escaleras.

-iagh no pueden hacerlo en otro sitio- mérida gruñó en un susurro.

-yo no sé, parecen conejos en celo, recuerdalo- astrid se estremesió, se había escuchado otro gemido.

-si, pero, por lo menos los conejos no duran todos los años de nuestra corta existencia- se quejó la pelirroja, poniendo cara de asco. Ambas habían vuelto a intentar subir las escaleras.

Astrid iba a contestar, pero se cortó al escuchar como su madre gritaba el nombre de su padre- que asco, no podrían ser más antiguienicos- se estremecieron de nuevo, esta vez subiendo más rapido las escaleras. – no piensan en nuestras traumadas mentes- astrid tenía un tic en el ojo.

Mérida lo pensó. Su padre gritó. Negó con la cabeza- no lo creo- ambas bufaron. Eso pasaba todos los viernes desde antes que las dos tuvieran memoria, era raro que no tuvieran hermanos menores, pero bueee…

-.-.-.-.-

Estaban sentadas en la puerta de su cuarto, recostadas de ella. Astrid se quería arrancar los cabellos, y tenía aun el tic en el ojo. Mérida se mecía agarrando su piernas, pegandolas a su torso, en posicion fetal, murmurando cosas.

-dos horas- gimió con la cara enterrada entre las rodillas- se quieren comer- volvió a gemir.

Astrid asintió- de acuerdo contigo- murmuró con pesadez- creo que… será mejor dormir…- su madre gritó un "ay odin". A astrid se le salió un gruñido- tapadas con las sabanas, y con los audifonos, y la musica a todo volumen- mérida solo levantó la cara de entre las rodillas, para luego salir corriendo a gatas, directa a el armario. Astrid se paró con cansancio, restregandose los ojos al pararse.-deberían callarse en algún momento- en ese instante su madre gritó " no pares". Astrid sollosó- tienen hijas- gritó para que le escucharan, no hizo efecto, parecían dentro de su propia burbuja. Volvió la restregarse la cara, intentado que el tic se fuera con eso.

Mérida gimió desde el armario- desde aquí se escuchan más- gritó, se le escuchó un sollozo.

Astrid hizo una ravieta, saltando lo más fuerte posible- tapate los oidos- le aconsejó mientras caminaba a donde ella estaba.

-no funciona- sollozó la pelirroja.

Astrid hizo un puchero- creo que los mataré- sollosó entrando al armario.

Su padre gritó un " tengamos hijos"-te apoyo- gritó mérida a pesar que su hermana estaba frente a ella.

Astrid bajó la mirada- necesito una aspirina- murmuró.- ya las tienen- les gritó, nada, sus padres siguieron con su juego de ser conejos.

-.-.-.-.-

Era sabado. Casi la hora de el baile. La casa de las gemelas estaba tranquila, sus padres durmiendo- despues de toda la accion del dia anterior-, y las hermanas se encontraban sentadas en la sala de estar, esperando por sus novios, y por los gemelos, planeaban irse todos juntos, brutilda iría como pareja de su hermano, a ella tampoco le interesaba mucho el baile.

Veian televisión, en silencio, si hacían el más minimo de los ruidos sus padres se despertarían, y era algo de los cual las chicas tomaban precaución.

-este vestido es incomodo- mérida se removia cual gusano en lodo. Su vestido era sencillo, de color verde, el largo era hasta un poco más arriba de las rodillas, la falda era suelta, escotado, en corazon, una cinta negra de aros, unos shorts de jeans hasta un poco por debajo de la rodilla, con algunos agujeros, sus botines conversse negros. Su cabello seguía siendo una maraña alborotada.

-no está tan mal- mérida vio a su hermana como si le hubiera crecido otra cabeza. Astrid sonaba sería- si no te mueves, claro, intentalo, es menos incomodo- astrid parecía una estatua, rigida y sin su postura despreocupada. Mérida suspiró aliviada, esa era su hermana. El vestido de astrid era azul marino, de escote cuadrado, sin mangas, los tiros era gruesos, su falda era pomposa y en capas, hasta un poco sobre las rodillas, tenía un cinturon de calaveras de metal, sus mallones blancos con los huesos de las piernas en negro, sus botas militares verdes. Su cabello estaba en su trenza, había hablado con hiccup, y a él no le había importado.

-aghh- mérida echó la cabeza hacía atrás- esté maldito vestido se sube- se jaló la falda. Astrid le dio una mirada comprensiva.

-tranquila. Creo que será mejor salir, estoy empezando a escuchar los ronquidos de papá, ¿tu no?- le miró curiosa.

Mérida agudizó el oido… ¡tenia razón!- siii, y como siempre, suena como un oso- ambas rieron por lo bajo. Se levantaron con lentitud. Salieron por la puerta, cerrandola con suavidad.

-estuvo cerca- murmuró mérida al cerrar la puerta. Estuvo relajada, pegada de la pared, cuando… se acordó de algo- los celulares- exclamó por lo bajo. Astrid le miró con un puchero.

-no puede ser verdad- negó con la cabeza, pero lo confirmó al intentar tocar su celular dentro de su bota derecha- gran escondite-… nada. – maldición-murmuró por lo bajo. Los celulares no eran de gran importancia, pero si alguno de los chicos- lo más probable, brutilda- le llamaba, sus padres despertarían, y ellas moririan jovenes.

Mérida reprimió el berrinche que quería hacer, lo unico que hizo fue jalarse los cabellos, con irritación- ¿Quién va?- preguntó entredientes.

Astrid lo pensó seriamente, su hermana era algo torpe…-yo lo haré- merida levantó las manos en señal de rendición, aun que ambas sabían que hubiese hecho un buen berrinche si su hermana se lo hubiese pedido a ella.

Astrid entró con cuidado, mérida se quedó, vigilando la calle. Vió como los copos de nieve caian con lentitud, con cierta gracia. Durante años se imaginó volver a pasar un invierno allí. De pequeñas salían a corretear perros callejeros para raparlos- lo sé, lindos recuerdos-, subirse a los arboles llenos de nieve, usar poca ropa, competir por ver quien duraba más sin ponerse azul, compartir las grandes tazas de chocolate caliente frente a la chimenea, pelear en la nieve, comer porquerías hasta reventar- eso aun lo hacían siempre, no hay diferencia-, o vomitar, lo que ocurriese primero, quedarse despiertas hasta entrada la noche, viendo las estrellas.

Suspiró con nostalgia. Se alborotó un poco el cabello. Donde habían estado viviendo- florida- no era un lugar frio, más bien era calido, algo a lo que astrid nunca se acostumbró, pero, ella lo hizo un poco, hasta llegó a broncearse un poco en la playa, sin embargo, siempre volvía a estar palida como si el sol nunca le hubiera pegado alguna vez en su vida.

Suspiró de nueva cuenta, con tristeza esta vez. Recordó a su abuelo, razón por la que se habían ido, y razón por la que habían regresado. Él… había muerto…

-oye, locaaa- la voz divertida de su consanguínea le sacó de sus cavilaciones. Se volteó, estaba a su lado, recostada de la puerta, con el telefono de carcaza roja en su mano- llevo llamandote desde hace como tres minutos- tenía una sonrisa ladeada.

Mérida sonrió victoriosa- siii, jeje- rió nerviosa- gracias- carraspeó. Le tendió la mano, y astrid le dio el celular. Ella se lo metió en el bolsillo del pantalon- short, lo que sea-. Se recostó a su lado- que bueno que no se despertaron- murmuró para ambas.

Astrid asintió con suavidad, sin verla, mirando hacía el frente, cruzada de brazos. Se mordió el labio, mérida sabía que solo podían ser dos cosas, nervios o incomodidad, eso con el contexto, porque su hermana tenía varios usos para esa costumbre suya. Iba a preguntar, pero astrid habló- ¿Cómo me veo?- esa pregunta salió brotando de sus labios con lentitud y con un tono timido.

Su hermana ¿timida?, le llevaba conociendo de toda la vida, y nunca le había visto así, a pesar de ser la persona que tal vez mejor la conocía, acompañada del haddock. No contuvo la sorpresa en su voz- a-astrid… ¿Qué?- se quiso dar a si misma un golpe, que le dejara incosiente.

Astrid le volteó a ver de reojo, sonriente, ¿era una broma a caso?, pues si lo era ella le tambien golpearía. Astrid seguía mordiendose el labio, sin dejar de sonreir- no le tomes importancia, es solo que- se encogió de hombros, restandole importancia- al regresar me miré, incosientemente, al espejo, y, me formulé esa pregunta. Y tu sabes- movió los brazos, intentando explicarse- odio este tipo de ropa, la cual es incomoda por cierto- ambas no controlaron la risa ante esa parte-, y, pues, yo no se declararme a mi misma como me veo, porque a mi parecer paresco un perro rapado- rieron. Se acomodó el flequillo, para volver a cruzarse de brazos-, y, no soy una experta para decir como te ves tú, porque te conosco, y te voy a decir lo que creo, no soy quien para saber si esto es feo o no a la vista de los demás.- suspiró- el punto- suspiró de nuevo- quiero saber como me veo desde tu punto de vista- botó aire, enderezandose un poco. A su hermana podia soltarle lo que pensaba, y ella sabría como ayudarle, aunque no era la unica que le ayudaba así.

Mérida miró al frente, pensando. Había captado todo lo que su hermana le había planteado. Se volvió para mirarla, de ariba abajo, de abajo a ariba, se tomó su trabajo bien en serio. Le miró a la cara, con una sonrisa ladeada- te lo diré si tu me lo dices a mi- se cruzó de brazos, recostandose de costado.

Astrid levantó una ceja, mirando, de reojo, a su hermana, de ariba abajo con lentitud innata, escudriñando y analizando. Le devolvió la mirada- comienza- le hizo un ademán con una mano.

Mérida asintió- nada mal, seguro hiccup se babea todo- añadió con rapidez- eso si, que no se sobre pase, porque le metes una patada donde no le pege el sol- le señaló amenazadoramente, en broma. Las gemelas rieron con ganas, hiccup no era ese tipo de adolecente con hormonas alborotadas.

Astrid asintió con satisfaccion- muy bien, gracias. Tu estás para que jack se vuelva más loco de lo que está- ambas rieron. La rubia, para devolverle la broma, añadió- pero claro, le metes un puñetazo si te hace insinuaciones, o lo hago yo- rieron hasta que las lagrimas salieron. Jack si parecía ese tipo de adolecente.

Y como si hubieran sido llamados, la voz de un rubio confundido, se escuchó- y ustedes ¿Quiénes son?

Las gemelas pararon, y se voltearon a ver hacía el frente, limpiandose las lagrimas con los dorsos de sus manos.

Ahí estaban. Brutilda con su vestido de tirantes, sencillo, terracota, hasta un poco sobre las rodillas, escote cuadrado, falda recta, unas medias gruesas negras,sus botines deportivos grises, y su cabello suelto, con dos trenzas, una a cada lado. Brutacio estaba a su lado, con un traje gris, de camisa verde, zapatos deportivos amarillos, su cabello… más despeinado de los normal. Hiccup al lado del pelirrubio, un traje negro de corte elegante, una camisa roja carmesí, botas conversse verdes bosque, su cabello… igual de alborotado que siempre, ya se habían acoplados los mechones así. Jack al otro lado de brutilda, su traje era blanco, camisa azul, conversse uno rojo y otro azul, su cabello estaba algo peinado hacía atrás.

Las gemelas sonrieron al ver a sus respectivas parejas. Hiccup y jack se sonrojaron al lograr contemplar por completo a sus respectivas novias, la luz de la casa, que atravesaba las ventanas, les golpeaba con suavidad, delineando sus contornos de una manera perfecta, acoplada a sus figuras.

Brutilda sonrió victoriosa- ellas- señaló a las hermanas- son astrid y mérida- no se molestó en explicarle a su hermano. A su vista, sus mejores amigas habían hecho unas buenas elecciones.

-ohhh- brutacio logró comprender.

Mérida, bajó despacio, más por la incomodida que por quererlo. Astrid hizó el esfuerzo para no fruncir el ceño al intentar bajar así vestida. Un dato curioso, las hermanas tuvieron que cambiarse en el piso de abajo.

Llegaron a donde estaban los demas. Hiccup estaba embobando y embelesado por la belleza de su novia, ella, a sus ojos- y a los de muchos, para su disgusto-, era perfecta tal y como era y vestía con normalidad, pero ese vestido, bueno, ese vestido… no tenía palabras. Su sonrisa boba lo demostraba- hola- murmuró con timidez.

Astrid sonrió enternecida, se acercó con rapidez a su mejilla y le plantó un beso calido en ella- hola- su nariz roja, sus mejillas enrojecidas, demostraban el rato que estuvo parada en frente de su casa, y mérida lo compartía, sus pecas se denotaban con menor facilidad siendo rodeadas de tanto rojo. Estaban a tan poca distancia sin saberlo, y felices asi.

Jack sacudió su cabeza, estaba aturdido, por culpa de su pelirroja, suya, y de nadie más, ese día, con mayor razon que en los otros dias, no la separaria de su costado, habían demasiados chicos que se pondrían a fantasear con su merida.-hola- se le acercó con maestría y le plantó un timido beso en la punta roja de su nariz.

Mérida la arrugó ante el contacto de los calidos labios de jack, calidos comparados con la frialdad que tenía su piel en esos momentos.- ¿Qué hay?- murmuró mirandolo a los ojos.

Los gemelos, viendo que sobraban en esa escena, se hicieron notar- hey, será mejor irnos, este vestido me congela los brazos- gruñó brutilda, cruzada de brazos para mantener calor.

Las parejas salieron de sus burbujas- tienes razon- exclamó hiccup de acuerdo. Los demas solo asintieron de acuerdo con los dos, iniciando la caminata hasta el instituto.

Iban, brutacio, jack, merida, astrid, hiccup, brutilda, en ese orden. Merida tomó del brazo a astrid y le inclinó un poco, estaba sonrojadisima- creo que será él quien me golpee a mi por mis insinuaciones- susurró a su oido, dandole una mirada a su jack. Casi y babeaba.

Astrid se mordió el labio, dandole una mirada a su hiccup. Se inclinó otro poco- y yo creo que será él quien me de una patada donde no me pege el sol- susurró de vuelta. Se estaba comiendo a hiccup con la mirada.

Se miraron y sonrieron con picardía, de acuerdo en lo declarado.

-.-.-.-.-

El instituto estaba completamente iluminado, tanto por la luna como por las luces titilantes guindadas en los arboles, rodeandolos, en las ventanas, y algunas pocas sobre la puerta de entrada. Era sencillo y para nada extravagante, tomando en cuenta que los encargados de elegir la decoración fueron goober y la profesora de quimica. Los copos de nieve daban a la fachada un aire de suavidad y romantico. Los montones de nieve acumulados sobre los arboles, en el suelo y sobre el edificio- hasta sobre la fuente- daban ese toque final.

Las siluetas rapidas de los adolecentes que llegaban, y rapidamente entraban en el edificio para resguardarse del frio, se mostraban en las paredes exteriores del edificio central.

La sombra de la directora, la mujer extravagante, se mostraba cerca de la entrada, que como se notaba que era ella, facil, su vestido de corte princesa y pomposo hasta en las mangas, más su cabello recien planchado, eran faciles de distinguir entre las otras sombras.

La señorita gothel, como gustaba ser llamada, una mujer mayor y huesuda, deseosa de ser joven de nueva cuenta. Tenía cierta capacidad de obtener que sus docentes le odiaran con todo el alma, hasta goober, un hombre por demás amable y jugueton. Loca y extravagante como ella sola. Anelante de volver a ser una adolecente, había decidido- hace ya más de veinte años- tener su propio instituto, y, siendo viuda de un gran multimillonario, le fue facil obtener la propiedad; le ayudó el tener el titulo de educadora.

-señorita, su nieta le llama por celular- llegó a su lado uno de los profesores, el profesor de matematica.

Gothel bufó por lo bajo- le debo de acordar a rapunzel que cuando llegue me diga tía- murmuró para si misma, volteandose, con dificultad, a donde estaba el profesor al que le amargaba la existencia con solo escucharla hablar de la juventud eterna.

-.-.-.-.-

El grupo estaban llegando al lugar. Debían admitir que no estaba mal.

-quiero sentarme- venía quejandose mérida. Todo el camino no se había callado, ella era quien era, y si no le querían, pues bien podrían irse hiendo a la…

-ya lleguamos, pronto podras sentarte- le intentó tranquilizar jack, sin exitos, su novia hizo un puchero muy tierno, y el no aguantó y le cargó en brazos.

-yo tambien quiero ser cargado- exclamó brutacio como niño pequeño, todos se alejaron un poco de él.

-callate, y entremos- brutilda le dio un sape, para luego empezar a subir los escalones. Todos le siguieron el paso. Jack tuvo que mantenerse equilibrado para no caer junto con mérida. La pelirroja iba bien relajada en los brazos del peliblanco, feliz de lograr lo que quería.

Astrid subía con algo de esfuezo, la falda se movia y le incomodaba como nunca. Sus brazos iban rectos, a los lados de su cuerpo, sus puños completamente cerrados y apretados. Se mantenía rigida y firme, ocultando con gran facilidad las ganas que tenía de rascarse. ¡Le estaba matando!

Este comportamiento no pasó desapercibido para la persona que tenía a un lado, su novio. Hiccup, algo preocupado, le tomó uno de los puños, el cual se relajó con algo de dificultad, para luego el entrelazar sus dedos con los de ella. Se acercó a su oido, astrid no dejaba de estar rigida con el resto de su cuerpo- my lady, ¿Qué tienes?- sususró con suavidad.

Astrid parpadeó, procesando la pregunta- nada- intentó a hablar con la mayor calma, lo que menos quería era preocuparlo. Uno de los volados le rozó la cintura.- ¿Por qué lo dices?- ella misma cavó su tumba.

Hiccup frunció el ceño, estaba determinado a sacarle la verdad, sabía que le estaba mintiendo.-astrid, la verdad- sin saberlo, ambos se estaban atrasando, hiendo más lento que los demas.

Astrid tenía que inventar una escusa, y ya sabía cual- ehh, yo- se paró y se volteo a verlo- debo ir al baño, ya regreso- y sin más, salió a lo que más podian sus piernas, sin importarle que el insoportable vestido siguiera rosandole.- adelantate- le gritó a lo lejos.

Hiccup solo se quedó, mirando por donde se había ido la sospechosa de su rubia. apretó los labios, no se saldría con la suya.

-.-.-.-.-.-

El jardín estaba bien diseñado, asi que era facil que cupiera tanta gente en el, y se pudiesen mover con mayor facilidad. Las mesas y sillas estaban en un sitio algo apartado, rodeado de arboles iluminados, con nieve a sus faldas. La pista de baile, era un piso de madera de roble, hermoso, en sus esquinas algunas flores, capaces de soportar ese frio. Las mesas de comida estaban cerca de las mesas. Y el escenario estaba frente a la pista, dandole la espalda a las mesas.

La directora estaba parada a un lado del escenario, hablando con una pelirubia de ojos verdes, su cabello largo caia sobre sus hombros y espalda.

-rapunzel, te he dicho miles de veces que digas tia- le hablaba por lo bajo.

La joven, de tal vez 18 años, bufó- y yo te he dicho que eres mi abuela- ambas rodaron los ojos, molestas con la otra.

Algunas horas despues…

En una mesa algo alejada estaba el grupo de amigos. Mérida había logrado olvidarse un poco de la incomodidad de su vestimenta. Astrid no disfrutaba de la misma posibilidad que su adorada hermana, la comezón era mucho peor a horas antes. Jack intentaba divertir más a su novia. hiccup cada vez le preocupaba más su novia, a tal punto de no quitarle la mirada de encima, realmente estaba desesperado por saber que tenía. Los gemelos solo se divertian, y justo en ese momento no estaban en la mesa, estaban jugando lejos, tal vez jugandole alguna broma a un pobre inocente.

Era la hora del discurso de la directora.

Merida miró al escenario de manera distraida, encontrandose con la vieja. Señaló con incredulidad-¿Qué hace esa vieja ahí?- preguntó con curiosidad y burla, por lo bajo a las otras tres personas que le acompañaban en la mesa, las mesas eran de seis puestos.

Los demas voltearon a ver donde ella señalaba, esa mujer casi se caia con esos altos tacones. Hiccup se encogió de hombros- tal vez un intento de suicidio- los demas rieron un poco, eso realmente sería bonito de ver.

Astrid sonrió, empezando a olvidar la picazon- deberiamos sacar los celulares, y grabar- pero en lo que se fue a agachar, la picazon volvió de golpe, un volado le había rozado un costado. Se estremeció.

Hiccup no pasó desapercibido ese extraño movimiento, especialmente porque astrid estaba sentada a su lado- a su otro lado estaba jack, y en las piernas de este, mérida-, se acercó a su oido-¿tienes frio?- fue lo que pensó que tenía.

Astrid se sobresaltó.- no- aguantó las ganas de decirle lo que tenía-vamos astrid, aguanta. Maldita sea- le regaló una leve sonrisa forzada, sin mirarlo, su cara estaba desviada al escenario.

Hiccup se estaba hartando de este extraño comportamiento en su novia, no lo culpen, es demasiado curioso.

Pero, en lo que iba a contestarle, la directora habló. Astrid usó esto para distraer a su novio.

-buenas noches, jovenes. Me alegra que se estén divirtiendo, esta noche será una de sus mejores noches. Dj- llamó, y el hombre detrás de ella empezó a tocar una canción muy movida, tal vez de los ochenta- ahora, parense- nadie lo hizo- es una orden- el grito molesto de la mujer causo algo de miedo en los alumnos, que acataron la orden sin chistar.- muevanse, bailen- esa mujer enserio estaba loca.

Merida tuvo que levantarse, de mala gana, de las piernas de jack. El peliblanco medio agradeció esto, ese vestido se alzaba… ¡se alzaba! Una tortura para el peliblanco, se podría decir.

La rubia, usando toda su fuerza de voluntad, se paró de su asiento. No logró moverse mucho, hasta que…

-auhh- sin quererlo, una chica, que estaba demas de energica, había empujado a astrid, haciendola tropezar y caer de espaldas. Astrid hizo una mueca de dolor, el vestido, el puto vestido que parecia venir del mismisimo puto infierno, le estaba matando, dejandole marcas.

La chica salió corriendo, despavorida, astrid tenía su reputación en esa escuela.

Hiccup miró, sorprendido, la escena. Jack y merida estaban en la pista, la musica había cambiado a una lenta y romantica hace un rato. Se apresuró a ayudarle, preocupado por la extraña- si, extraña, normal hubiese sido que le diera un golpe en la mandibula a la chica- reacción de su rubia. se agachó frente a ella- astrid, tu tienes algo- le miró con seriedad, pero la rubia vio la preocupacion en sus ojos esmeraldas.

Ella bufó, cansada, e irritada. Frunció el ceño- solo ayudame a parar- todo lo que le causaba el vestido, que ella sabía provenía del infierno mismo, lo estaba pagando con él, el unico chico que le amaba con todo su ser.

Hiccup frunció los labios. Se paró y le tendió la mano, tambien se estaba irritando, pero porque su novia no quería decirle que tenía. Astrid le cogió la mano y tomó el impulso.

Al pararse, hizo algo que hiccup no se esperaba, salió corriendo a quien sabe donde. Lo unico que quería era quitarse ese endemoniado vestido.

Hiccup quedó pasmado por algunos segundos. Su novia, esa no era astrid. Le persiguió, quería ayudarla.

-.-.-.-.-.-

La pareja de peliblanco y pelirroja estaban balanseandose al compas de la musica. Mérida solo había aceptado por diversión, con la intención de pisarle cada que pudiese los pies a jack. La incomodidad, hace rato que se le había olvidado.

-jack- le llamó en un susurro, su voz algo abollada por tener la cara en el cuello del peliblanco.

Él solo le apretó más el agarré en la cintura- mhn- estaba algo perdido en ese momento.

Mérida lo percató, le preguntaría despues.- enserio te quiero- murmuró contra su piel.

Jack sonrió con dulzura, nunca se cansaría de ella- yo tambien enserio te quiero mérida- murmuró a su oido. Le dio un beso en la cabellera. Y siguieron balanseandose.

No había sido lo que esperaron pero…

-.-.-.-.-

Astrid se había ido corriendo sin dirección alguna. Mientras iba por uno de los pasillos logró divisar el cuarto del conserje, le pareció buen lugar. No miró para tras sabiendo que ella corría bien rapido, asi que a hiccup ya le llevaba una gran ventaja. Aumentó el paso, y entró de sopetón al cuarto, cerrando la puerta con algo de fuerza, arrepintiendose al instante al acordarse de que hiccup podía seguir el ruido. Se golpeó la cara-mierda- se recostó de la pared y dejó caer, recogiendo las piernas hasta el pecho. El vestidito dichoso se mueve causandole comezon e irritación.

Hiccup corría, buscando a astrid. Los pasillos estaban vacios, le hacían las cosas más faciles, si astrid fuera de esas que corren lento, claro está. Resopló cuando creyó que su novia ya debía estar fuera. Pero, escuchó un golpe. Era ella. Corrió a donde creia que había venido el ruido. Corrió, y paró donde estaba la puerta del conserje, rezando porque estuviera allí.

Paró y se pegó a la puerta, especificamente, la oreja. Intentó escuchar algun ruido, hasta el más minimo… un roce.- astrid, se que está ahí- intentó sonar seguro. Escuchó un resoplido de… ¿frustración? Y un choque, un golpe. Se preocupo un poco más- rubia, ahora, dime que tienes- pidió con suavidad, pero lo suficientemente alto para que ella escuchara, y supiera que lo tenía a él.

Se escuchó un suspiro- me pica- fue lo unico que contestó.

Hiccup se confundió- ¿Qué?- quiso tenerla de frente, pero no era posible.

Astrid resopló cansada- el vestido… el maldito vestido me está matando, haddock- creyó haber escuchado un solloso, pero, no era posible, ¿o si?.

Bajó la cabeza, entendiendo. Pensó en algo para que ella pudiera estar bien, y, minimo, disfrutara de algo en la fiesta. Supo que hacer- quitatelo- sonó como una demanda.

Se la imaginó confundida, como debía estar en ese momento- ¿Qué? Hiccup ese plan no lo entiendo- le escuchó golpear la madera. Estremeciendolo a él, que estaba pegado a la puerta.

-te lo explico, te lo quitas, y yo te doy mi saco- se empezó a quitar la prenda mencionada, colgandosela del antebrazo. Esperaba convenserla.

-¿seguro?- le escuchó vacilar.

Hiccup asintió, sabiendo que ella no lo vería- tienes un top debajo, ¿verdad?- se sonrojó al imaginarsela tan… deja de pensar eso hiccup. Pero el sentimiento de posesion y el de celos llegaron casi de inmediato, no se le iria de su lado, esos compañeros suyos eran tan…

-si, tengo uno- ella le sacó de sus pensamientos de golpe. Se la imaginó sonrojada, sonrió como un bobo.

-entonces, listo. Abre la puerta, por favor- sonrió suavemente, queriendo darle fuerzas sin que lo viera.

Astrid abrió lentamente la puerta, con vacilación.- babe- llamó por lo bajo. La puerta solo le había abierto en una ranura, dejando a la vista su brazo.

-aquí estoy- se acercó con rapidez, feliz de que su novia saliera.

La rubia asomó la cabeza, dejando mostrar su ceño levemente fruncido.- dame el saco- se movió un poco dejando mostrar una parte de su hombro descubierto.

Hiccup logró quedar embelesado por ver esa suave, tersa y blanca piel. Pero se acordó de la realidad.- s-si, toma- le tendió, temblando, el saco.

Astrid tomó le saco con confusion. Ladeó la cabeza- ¿Qué tienes?- preguntó curiosa, sin darse cuenta que involuntariamente estaba logrando que su novio se pusiera nervioso.

Movió la cabeza.- nada, nada- negó con rapidez. Astrid entrecerró los ojos, mirandolo con desconfianza, sin creerlo.

-esta bien- murmuró alargando las palabras- ya salgo- hiccup asintió, ella iba a cerrar la puerta, pero, decidió agradecerle a su atento novio. Sonrió con cariño mesclado con picardía- acercate- pidió.

Ahora era hiccup quien le miró con desconfianza, astrid no planeaba nada bueno cuando ponía esa sonrisa, y otras más, había que tener un especial cuidado al mirar sus expresiones, cuidado que hiccup siempre ponía, solo con ella.-¿para?- se acercaba con lentitud y vacilación, inclinando su torso hacía atrás.

Astrid frunció los labios- vamos hiccup, no muerdo… a veces- susurró con diversión, jugando con su sensible novio.

Hiccup puso cara de terror, sabía que esa era su astrid, pero así era peor, no se podía esperar nada bueno de ella. Siguió acercandose con cautela.

-haddock- gruñó la rubia con impaciencia- si no te acercas ahora, te morderé encerio- frunció el ceño, esa advertencia, o amenaza, hizo que hiccup se acercara de zopeton.- asi esta mejor. Ven, baja un poco- le hizo una seña con la mano. Hiccup se acercó, algo temeroso de que ella le mordiera, pero igual, solo perdería un pedazo de carne, ¿cierto? ¡¿cierto?! . Astrid sonrió, complacida, le tomó la barbilla, y le dio un suave beso en la mejilla. Hiccup sonrió ladeado, y aliviado, disfrutando del gesto. Astrid duró un poco más de lo normal con sus labios pegados a su piel. Se separó con lentitud, para luego voltearle otro poco la cara, hasta tener frente a ella su oreja, que, extrañamente- para ella-, estaba roja. –espera aquí, el otro te lo daré cuando me cambie- susurró, causandole un escalofrió al castaño. Con un ultimo, rapido, beso en la mejilla, cerró la puerta.

Dejó a un impaciente haddock, que ademas estaba completamente rojo.

Esperó algunos pocos minutos para que ella saliera. Astrid abrió la puerta con rapidez, dejando mostrarla, su trenza normal, los mallones, las botas, el top negro sobresalía un poco, el saco estaba abotonado por completo- los tres botones- y las mangas arremangadas. Ninguna señal del dichoso vestido.

Hiccup quedó seriamente embobado por su vista. Astrid le miró y le regaló la sonrisa más sincera que pudo, aun que halla sido leve, pero demostraba su agradecimiento.-muchas gracias, babe- murmuró con suavidad, musica para los oidos del castaño. Astrid siempre fue caracterizada por ser una chica impulsiva y directa, asi que, tomó de las solapas de la camisa a hiccup y le dio un torrido beso en los labios, ese era la segunda forma de agradecerle.

Hiccup le tomó de la cintura con suma delicadeza, disfrutando del momento. Los pulgares de astrid acariciaban el cuello de hiccup, mientras el resto de sus dedos no soltaban el agarre.

Se separaron al dejar de sentir el oxigeno, y cuando sus cuerpos lo pedian a gritos. No dejaron de estar abrazados, astrid pasó sus brazos por su cuello. Juntaron sus frentes, sintiendo los acelerados latidos del otro.

-no hay de que, te lo dije antes, lo que sea- susurró sobre los labios de la rubia, no había explicación, pero hiccup siempre se ponía mucho más romantico despues de ese tipo de besos con su rubia, hay teorias de que es a causa del embriagador perfume natural que emana la ojiazul.

Astrid se mordió levemente el labio.- ¿hasta esperar que ash cresca?- preguntó en un susurró, ese tipo de comentarios le parecían graciosos. Sus dedos jugaban distraidamente con los mechones de su nuca.

Hiccup sonrió ladeado- y mucho más- y, como si le diera un arranque de valentía, la jaló y le plantó un suave y tierno beso, que muy bien y podía dejar a astrid algo mareada despues, pero, valía la pena ese costo porque el le besara así.

La noche fue especial a su manera.

… fue mucho mejor.

NOTITAS BONITAS:

Anna: hiperventilándose- ¡¿Cómo pudimos olvidarnos de él?!

Kristoff:-pues casi era un alivio el creerlo extrañamente callado- Anna le golpea el hombro-.

Hiro: -¿alivio?- o mir con extrañeza- mas bien milagro- se sacude el cabello-.

Mérida: suspira- oh vamos, Olaf no es taaaan malo- todos le miran como si estuviese locos-.

Marcos: con una ceja arqueada- de seguro la falta de oxigeno le afectó.

Mérida: le da una mirada de muerte-.

Empieza el parloteo y el alboroto.

Astrid: gruñe y se tapa con un cojín-.

Hiccup: tiene un tic en el ojo- ¡CÁLLENSE!-.

Todo queda en silencio.

Hiccup: suspira- ¡ya! Mantenga la calma. Tori- mira a la castaña- sal rápido de los reviews. Los demás- mira a todos- intentemos recordar cuando fue la última vez que lo vieron.

Todos asienten, sumisos.

Astrid: se destapa la cara, y exhala, menos irritada-.

Tori: aturdida-bueeeeno- sacude la cabeza y mira a la cámara- espero que el capítulo les hayan gustado. Hubo "romance" (mi definición de romance) y un intento de humor "negro". Ahora, con los revs.

REVIEWS:

YOLOSWAGY: ohhhhh, graaacias. Pues no habría problema con nada de eso- se escuchan los quejidos de la mayoria, el grito de alegria de Astrid, Tormenta, los gemelos, y Mérida- pero lo hablamos por PM, para arreglar todo, ¿te parece? Espero que este capítulo haya sido de tu agrado.

AILEEN: GRACIAS. Con mucho gusto…

Tori: va a donde el rubio, y le da un puñetazo que lo aturde-.

de nuevo, gracias y gracias. Sí, Astrid es rara- la rubia en cuestión le da un zape. Se empieza a sobar- creo que me sacudió el cerebro- murmura entredientes.- sí, yo a veces me pongó así. Hay, tu recuerdo me dio una idea- ríe maniáticamente. Se calma- pobre de ti, a mí también me a pasado, así que te comprendo. Sí, si que lo son, más la mamá. Gracias. Espero que este capítulo también te haya gustado.

Tori: mira a los demás- ¿alguan idea?

Hans: no veo la razón de tanto alboroto. Así es mejor- sonríe altaneramente-.

Tori: sonríe amplia y forzadamente- ¿y si te botamos a ti?

Hans: jadea- ¡¿Qué?!

Hiccup. Sonríe molestosamente- así es mejor.

Allen:-menos molestias-sonríe forzadamente.

Astrid:-ya me estabas hartando- lo mira siniestramente-.

Marcos: sonríe ladeado- menos molestias.

Todos los demás:-sí.

Tori:-chicos, sáquenlo.

Tori Berk.