La Fuerza del Pasado

UnrealDreams

Capítulo 10

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El chico durmió durante los siguientes dos días manteniéndose gracias a las pócimas revitalizantes que Mini y Wini le administraban. Mientras que Harry simplemente continuaba con su horario. Finalmente un día, Harry tuvo que quedarse a vigilar el sueño del niño porque las elfinas necesitaban un descanso, así que se bajó con varios libros a sentarse junto a la cama del chico leyendo atentamente, en ese año había avanzado bastante cosa que alegraba a Harry, pero no pensaba dejar de estudiar ni un segundo ya que quería terminar de aprender todo para cuando los dos años exactos se cumplieran. Tan metido estaba en su lectura que no se dio por enterado cuando un par de ojos gris casi púrpura se abrieron y se posaron en su figura.

"¿Dónde estaba?" se preguntó el muchacho en la cama despertando, no reconocía el sitio y al ver aquel mago que aunque no parecía ser muchos años mayor que él, sentado al lado de su cama leyendo atentamente, se sintió nervioso, conforme pasaban los minutos fue tranquilizándose al mirar la posición calmada y seria del mago. Sobretodo se había calmado al ver que preciso un mago lo encontró y no unos muggles, sin embargo, aún no entendía del todo que había pasado.

-Oh, ya despertaste – La voz suave y agradable del mago pelirrojo a su lado le hizo salir de sus pensamientos topándose con la mirada dorada de este acompañada de una sonrisa amable – Nos estabas comenzando a preocupar ¿cómo te sientes? – Le preguntó Harry mientras marcaba su libro, cerrándolo y dejándolo en su regazo. El niño movió ligeramente la cabeza como para decirle que estaba bien.

-¿Dónde estoy? – Preguntó con voz queda y algo afectada por el poco uso, intento sentarse pero su hombro dolió en ese momento y volvió a caer contra las almohadas con un gemido, las manos del mago le ayudaron a volver a recostarse cuidadosamente.

- Cuidado, esa herida no ha terminado de sanarse, te encuentras en mi hogar, Hidden Manor ¿cómo te llamas? – Le preguntó mientras, sentado a su lado buscaba alguna poción entre las que estaban a un lado - Ten bebe esto te calmara el dolor – Le aconsejó, y obedeció ya que sentía demasiado dolor.

-Damien – Murmuró – Damien Swuin – Se sintió mucho mejor luego de tomar la poción. Intentó recordar que había pasado, ¿por qué estaba herido? Entonces, como una pesadilla recordó al hombre lobo persiguiéndole, como este se le lanzó mordiéndole el hombro y como apenas logró escapar –Dios – Murmuró palideciendo y se llevó una mano a la herida ya vendada pero la mano grande de Harry pero delgada, de dedos largos y ágiles se la sujetaron suavemente devolviéndola a su antiguo lugar.

-Calma, logramos encontrarte a tiempo, es una suerte que mi casa estuviera cerca y pudieras llegar – Le tranquilizó, pero Damien no se sentía nada reconfortado.

- Me mordió, me mordió un hombre lobo ¿cómo puedo estar bien? – Casi chilló en la cara del mago, el cual le miró con atención y seriedad, su mirada le hizo callarse y tragarse los gritos que quería dar de indignación.

-Estás vivo Damien, estás sano, estás en un sitio seguro, me parece que deberías verlo por ese lado, te mordió un hombre lobo ¿y qué? Si bueno, es posible que estés infectado, pero el que seas un hombre lobo no te hace menos Damien, no por eso dejas de ser un mago, ni por eso dejas de ser tú – Le dijo seriamente, Damien hipó, y luego de eso se soltó a llorar abrazándose a Harry pillándolo por sorpresa ese gesto pero al final le abrazó por los hombros y le dio unas suaves palmaditas en la cabeza tranquilizándole, Damien lloró hasta que volvió a quedar dormido por el cansancio y Harry le volvió a acomodar en la cama arropándole.

Le miró atentamente, preguntándose si todo iría bien, Damien seguramente iba a estar apunto de recibir su carta de entrada al colegio, y era evidente que era hijo de magos, pero seguía sin entender por qué no estaba en su casa en vez de haber estado vagando por un bosque.

-¿Quién eres tu Damien Swuin? – Suspiró volviéndose a sentar en el sillón y retomó su lectura, Wini y Mini no tardarían en subirles a ambos la cena, cosa que el chico necesitaba con urgencia, le había notado muy delgado cuando lo abrazó.

Para la noche, Damien despertó de nuevo conociendo finalmente a las elfinas quienes ahora le cuidaban en lugar de Harry.

-El señorito Damien debe de cenar, no ha comido nada desde que llegó – Habló con tono dulce Wini ayudándole a sentarse contra las almohadas tras habérselas acomodado. Y Mini le acomodó la charola con una crema de champiñones de muy buen aspecto y pan recién hecho muy suave. El estómago de Damien gruñó de acuerdo con las palabras de la elfina y usando su mano sana comenzó a comer con apetito, ante las miradas sonrientes de las elfinas, de pronto Mini dio un saltito saliendo de sus pensamientos.

-Debo llevarle su cena también al Señorito James – Chilló esta antes de desaparecer, Damien imaginó que el "señorito" James, era el mago pelirrojo de ojos dorados que le había vigilado en la mañana. Wini seguía a su lado y pelaba cuidadosamente una manzana para él ya que cuando se la ofreció había admitido que no le gustaba la piel de las manzanas.

-Wini ¿quién es el "Señorito" James? – Preguntó a la elfina, esta le miró tranquilamente con una sonrisa cálida antes de volver su atención a la manzana.

-El amo James Evans, es el dueño de la casa Señorito Damien, le llamamos Señorito por que al amo no le gusta que le llamemos, amo, o Señor – Le explicó. Aunque Damien siguió en las mismas no conocía a ningún James Evans, pero cosa que no era rara él no conocía a muchos magos.

-¿Dónde se encuentra? – Le preguntó mientras terminaba su plato y daba un trago sediento al jugo de calabaza frío que le habían servido. La elfina le colocó la manzana pelada y cortada en el plato a un lado, y señaló en dirección sobre sus cabezas.

-Arriba, tal vez en la biblioteca, el Señorito James, trabaja muy duro estudiando arriba – Contestó con voz alegre, Damien casi podía jurar que detectó cierto embeleso en su voz, entonces calló en cuenta del aspecto de las elfinas, no iban vestidas con la clásica toalla o servilleta o funda de almohada, en realidad llevaban unas bonitas túnicas blancas y encima atadas a su cintura unos como mandiles con vuelos y en sus pies unos especies de huaraches cómodos, eso no lo había visto nunca antes, sin mencionar que iban realmente limpias y arregladas.

Damien dirigió su vista arriba, preguntándose quien sería este tal James Evans, quien parecía ya haber terminado sus estudios en el colegio y ahora aprendía por sí mismo algo. Había algo que se le hacia extrañamente conocido pero no sabría decir el qué.

Damien no vio a James el resto del día, hasta en la tarde siguiente, cuando este entró llevando la charola con la comida.

-Buenas tardes Damien – Saludó colocando la charola en el buró y le ayudó a sentarse contra las almohadas antes de sentarse en el sillón a su lado. –Bien, creo que no hemos tenido mucha oportunidad para hablar – Declaró acomodándole la charola en su regazo. Damien asintió comenzando a comer.

Harry le miró atentamente comer con evidente apetito intentando pensar en como hacerle las preguntas adecuadas para poder conseguir la información sobre el por qué había huido de casa, incluso pensó en practicar un poco de Legeremens en él, para ver si había avanzado tanto como creía, pero prefirió dejarlo como última opción en caso de que no le contestara.

Si Harry se hubiera visto en ese momento en un espejo, sentado calmadamente en el sillón con los dedos entrelazados apoyados en su regazo con la cabeza un poco inclinada y mirando atentamente a Damien comiendo frente a él huyendo de su mirada, habría tenido una especie de Deja vú.