NI LOS PERSONAJES, NI LA HISTORIA DE CANDY CANDY ME PERTENECEN, ÉSTE FIC, ES MI PEQUEÑO HOMENAJE A LA MISMA, TOTALMENTE CON FINES DE ESPARCIMIENTO

10. Celos

Candy, noble como siempre, optó por separarse un poco de Albert accediendo el paso a la pelirroja

-Eliza tiene razón, deberías bailar con las integrantes de la familia – dijo intentando soltarse pero el rubio la sujetó firmemente

-Señorita Leagan, no quisiera insultarla, pero me temo que tendrá que ser en otra ocasión, esperemos que mientras tanto, se vaya acostumbrando a mi presencia y le resulte menos… "repugnante" –dijo el rubio educadamente, dejando a Eliza parada en medio de la pista con una expresión furibunda y dando certeros giros con Candy para alejarse de ahí

-Pequeña, prometiste no abandonarme y a la primera oportunidad tratas de huir

-Claro que no Bert, - dijo la chica sonrojándose- pero ¿Por qué le dijiste eso a Eliza?

-Es una larga historia, luego te cuento, ahora vamos a disfrutar de la magnífica orquesta

Y así entre miradas tiernas y sonrisas, pasaron tres melodías más.

-¿Deseas algo de tomar mi princesa? ¿O tienes hambre?

-Bert, he llegado a la conclusión de que yo siempre tengo hambre –dijo riendo

Se dirigieron a la mesa principal donde se hallaba la tía abuela, los Cornwell, el señor Leagan, Elisa y George. Albert inmediatamente fue abordado por el señor Leagan:

-Señor Andry, quiero ofrecerle disculpas por la inapropiada conducta de mi hijo y mi esposa…

-Señor Leagan, Raymond ¿Verdad? No se preocupe ahora, disfrute la fiesta y mañana lo espero a primera hora para charlar tranquilamente de lo que procederá. Sería bueno que su familia lo acompañe. –dijo tranquilamente el rubio

-Claro señor Andry, como usted diga –contestó apesadumbrado el sr Leagan

La deliciosa cena fue servida y con ello coartados los intentos de otras personas a dirigirse hacia Albert, pues sería de pésimo gusto interrumpir sus alimentos. Terminando, se acercaron Paty y Annie, a quienes Candy abrazó de buena gana. Todos se sorprendieron gratamente del aspecto de Paty, quien a últimas fechas había adelgazado considerablemente y su figura resultaba espectacular. Ella les contó que su terapia para sacar la tristeza, consistía en correr diariamente por la playa y luego nadar un buen rato en el mar. Incluso la tía abuela estaba tan maravillada con el aspecto de la joven, que insistió a Albert, para que la sacara a bailar, a lo que éste, accedió cortésmente. Primero brindaron por estar reunidos, por los que deberían estar allí: los padres de Albert, Rosemary, Anthony, Stear… posteriormente, comenzaron a bailar. Candy bailaba con Archie y Annie con su papá, mientras Paty, lo hacía con Albert

-Gatita, luces espectacular, me alegra que siguieras mis consejos, ahora no te alejes de Albert, yo sé lo que te digo

-Archie, muchas gracias, tú también te ves muy bien.

-Gracias, elegí al mejor diseñador del país, más vale que me vea bien con la fortuna que le pagué

-Jajaja, Archie, con tu estilo te verías bien aunque usaras ropa de segunda mano –declaró sinceramente la rubia ante el gesto horrorizado del chico

-Ni hablar Candy, no vivirás para ver eso.

-bueno, cambiando de tema, me gustó mucho tu brindis, felicidades. –dijo sinceramente Candy- Y respecto a Albert, no creo que necesite mi ayuda, yo lo veo muy tranquilo, además me gustaría pasar un rato con las chicas.

Pero la aparente calma, no podía durar mucho, el gran patriarca, se estaba convirtiendo rápidamente en objeto de deseo no solamente de varias damas, sino de varios caballeros que rápidamente pensaban en la manera de emparentarlo con sus hijas. Y como lo habían presagiado Archie y Annie, días atrás, el desfile comenzó…

Primero fué el socio más importante de los Andry, quien le insistía en que bailara con su hija, su petición era tan amble, que William, no podía negarse, resultó ser una morena bellísima, de cabello rizado y exuberantes formas, que sugestivamente se contoneaba al son de la música, cuidando de no caer en lo vulgar.

Candy no podía creer que una mujer tan guapa bailara de tal manera con Albert, y ¡En medio de la pista! Aunque a ella le pareciera una descarada, Albert no era ciego, e incómodo, no se notaba, más bien, sonreía gustoso.

Candy no podía concentrarse en la animada charla de sus amigas, apenas escuchó que Paty se hospedaba con Annie, superficialmente les comentó los planes de la fiesta sorpresa en el Hogar de Ponny, y ellas, entusiasmadas, comentaban algo acerca de la comida que llevarían para ayudarla, pero seguía sin poner mucha atención, por lo que decidió ir a refrescarse, pues el coraje que empezaba a sentir, hacía que sus mejillas se sintieran muy calientes. Para su mala suerte, saliendo del tocador, observó a lo lejos, a Albert bailar muy sonriente con una pelirroja de lacia cabellera y un trasero bastante prominente, que, junto a la estrecha cintura de la mujer, lucía bastante bien. Candy se recargó en un pilar a observar la escena, sin atreverse a volver a su mesa, desde ahí tenía una buena perspectiva de lo que sucedía en la pista, y no la iba a abandonar.

Antes de que terminara la melodía, otro hombre muy elegante, se acercaba al rubio presentándole por supuesto a ¡Otra mujer! Y para colmo ¡Guapa! Esta vez se trataba de una rubia que pegaba demasiado su cuerpo al de Albert, y él por su parte, ¡Continuaba sonriendo! Definitivamente no lucía desesperado por ayuda como había pronosticado, en cambio, lucía calmado, hasta disfrutando. Candy, en cambio, sentía en la mandíbula un ligero temblor, las manos frías, la respiración ligeramente agitada, y apretaba tanto los puños que cada vez lucían más blancos, aunado a una sensación de opresión en el pecho que nada tenía que ver con el apretado corsé que la tía abuela le había obligado a usar. ¡Jamás se había sentido así! ¿Por qué estaba tan molesta? Acaso eran… ¿Celos?

-¿Qué pasa Candy? ¿Pensaste que el tío abuelo iba a bailar toda la noche con una sirvienta? –Le dijo la pelirroja que acababa de pararse junto a ella al otro lado del pilar

-Hola Eliza, siempre, es un placer hablar contigo. Y no, obviamente, él va a bailar con todas las señoritas que merezcan su atención. Seguramente estarías entre ellas, si no supiera que le considerabas repugnante, como estoy segura que sucedió, antes de conocer su identidad- afirmó la rubia muy segura de si

- Eso fue un error, porque lo creía inferior, pero eso se arreglará fácilmente con la intervención de la tía abuela. En cambio tú, jamás dejarás de ser una huérfana ambiciosa, que se le metió a la cama con aspiraciones matrimoniales, pero ¿Sabes qué? Mosquita muerta, tú no eres digna de él, sólo te usó, vivió contigo como un vil vagabundo, en secreto, ocultándote de la gente, sin usar su apellido y claro, sin tomarte en serio

-¡Eliza! Para empezar, yo no me le metí a la cama ¡No digas estupideces! –dijo Candy ya bastante enojada

-¡Todo el mundo lo sabe! Neal incluso te vió. Por eso Terry prefirió a Susana y por eso te despidieron del hospital. Eres una mujer sin moral, a la que el tío despreciará tarde o temprano, creíste que acostándote con él, lo atraparías pero la familia jamás lo permitirá, el patriarca requiere de una verdadera dama para estar a su lado, no de una dama de establo, sin apellido, vulgar y cazafortunas. Ahora que recuerdo, también por eso te expulsaron del san Pablo, si desde chica empezaste a…

En ese preciso instante, son interrumpidas por un hombre que se acerca por detrás:

-Señorita Candy, ¿Me haría el honor de concederme esta pieza? – ofreciéndole su mano

-¡George! –exclamó la sobresaltada rubia, intentando calmarse- Si… sí, está bien

Se dirigían rumbo a la pista, cuando para sorpresa de la chica, George volteó y se dirigió a Eliza:

-Señorita Leagan, le aconsejo que mida sus palabras, especialmente si se refieren a un distinguido miembro de la familia como lo es la señorita Candice y no necesito recordarle los graves problemas que conseguirá si sus malas interpretaciones se refieren al patriarca de la familia. –Y dando la vuelta, se encaminó a la pista dejando a la furibunda Eliza boquiabierta.

Comenzaron a bailar ante la mirada intrigada de Albert, ya que la cercanía de ese par no era muy común.

-George, lamento que escuchara esa conversación tan desagradable, pero gracias por intervenir antes de que perdiera los estribos

-Señorita, si no los perdía usted, los iba a perder yo –contesto George algo resignado

-Candy, por favor, sólo Candy

-Muy bien, luego de tantos años, será Candy; estoy seguro que la inoportuna intervención del joven Neal, aunado a la provocación de la señorita Eliza, no podrían ser sino una bomba de tiempo para que usted estallara

Candy rió relajada ante tal aseveración

-George, llevo años tratando con ese par, y sin embargo, cuando pienso que no pueden hacer algo peor, lo consiguen. Pero este es el evento de Albert y no me permitiría arruinárselo

-Eso me recuerda –dijo curvando una sonrisa- que usted iba a ayudarle a evitar bailar con mujeres desconocidas.

-Pero míralo, parece estar pasándolo bastante bien –afirmó la rubia casi en tono de reproche

-Candy, que William sea amable, no significa necesariamente que la esté pasando muy bien

-¡Pero si se la pasa sonriendo!

-Candy, usted y yo, sabemos todo lo que ese hombre puede llegar a ocultar perfectamente; créame, si él le pidió apoyo, eso es seguramente lo que está esperando

- Tiene razón George, Albert podría ganar una fortuna jugando póker –dijo la rubia muy seria, ocasionando que el hombre estallara en carcajadas ante la mirada incrédula de varios invitados y del propio Albert

-Candy, usted lo conoce mejor que nadie, dígame ¿Esas sonrisas son por placer o por amabilidad?

-Por lo que sean, Albert merecería darse la oportunidad de conocer alguna chica de esas elegantes y de familias destacadas ¿No lo cree?

-Candy, usted pertenece a una familia destacada, es una Andry

-A pesar de lo amable de sus palabras, todo el mundo sabe que eso en verdad no es cierto –dijo la rubia con pesar

-Legalmente lo es, y aunque sé que jamás se ha valido del apellido para salir adelante, ante la sociedad usted es una Andry. William era demasiado joven para adoptarla él mismo como su hija, lo cual a mi parecer es una ventaja, pues bajo su tutela es usted un miembro más de la familia y no podrían haber especulaciones malintencionadas acerca de su estrecha relación

-Pero George…

-Candy, permítame interrumpirla, le voy a confiar mi propia historia ¿Sabía que yo también fui adoptado por los Andry?

-¿En serio?

-Sí, el papá de William me tomó bajo su tutela desde muy chico, me brindó la mejor educación y un estilo de vida con el que jamás había soñado. Le debo a él todo lo que soy. Sin embargo, nunca realizó una adopción de manera legal, me brindó todo menos su apellido. Le estoy sumamente agradecido pero soy consciente de que sin un apellido de respaldo, jamás habría podido aspirar a cortejar una dama de alta sociedad.

-Y déjeme adivinar, usted se enamoró de una ¿No es así?

-Así es, yo no me atreví jamás a decirle lo que sentía porque sabía que no era lo mejor para ella, que su familia no me aceptaría, ni siquiera lo intenté. A ella sin embargo, no le importaban las diferencias sociales y terminó casándose con alguien de diferente estatus, me enorgullece decir que yo la ayude, la ayude a ser feliz

-Pero es usted un buen hombre, digno, trabajador y pudo…

-Eso no era suficiente Candy, no para su familia, ni para la sociedad, ni para la época. William no quiso que usted se viera impedida a realizar sus sueños por un apellido, de casarse con quien usted lo desee, por eso hizo todo legal, y no la dejará renunciar al apellido, hasta que se case y decida tomar el de su esposo. Para mi, ahora es tarde, pero siempre tuve la duda de qué hubiera pasado si lo hubiese intentado… No cometa mi error Candy, no renuncie al amor sin intentarlo…

La chica se sonrojó completamente y musito ante la sonrisa de George:

-¿Es tan obvio?

-Sí Candy, y usted es lo mejor que a ese solitario chico podría pasarle. No tenga miedo. Recuerde que ésta, es algo así como su primera fiesta en familia, y él desea estar con su familia, ¿Por qué no lo saca a bailar usted? O invítelo a refrescarse en la terraza. Ayúdelo a disfrutar, a que su sonrisa sea por placer…

-Gracias George, ¡Muchas gracias! –dijo Candy muy entusiasmada

-Candy, no contaré su secreto, y le pido que no cuente el mío –añadió George escoltándola a la orilla de la pista

Pero el entusiasmo no le duró mucho a la chica, al buscar a su hermoso rubio con la mirada, lo encontró charlando no con una mujer, sino ]¡Con tres bellísimas mujeres! -"¿Pero de dónde demonios salía tanta beldad? Acaso la tía abuela había invitado únicamente a chicas guapas?" – Pensaba molesta, y de pronto, la verdad cayó ante sus ojos, - "La tía abuela quiere que Albert encuentre una novia, seguro esto es obra suya, sí, debió invitar sólo familias con chicas aceptables para ella, aparte de las mujeres de la familia, creo que todas las féminas en esta fiesta son casaderas. Bueno , pues tal vez pueda ayudarla a cumplir su deseo". Secretamente, le solicitó a un mesero un pequeño favor, y se preparó para el movimiento que consideró el más audaz de su vida, un pensamiento bastante radical, considerando que había viajado de polizón en un trasatlántico y que había vivido sola con un hombre. Con toda la seguridad que le habían conferido las clases de etiqueta y protocolo de la tía abuela, caminó directo a su objetivo, ignorando la cháchara de sus amigas, que la observaron extrañadas pasar de largo junto a ellas.

-Caballero, ¿Me concedería esta pieza? –dijo en el tono más formal que pudo, sin intimidarse ante la mirada estupefacta de las tres bellezas que coqueteaban con éste

-Por supuesto bella dama –contestó el rubio divertido, con una mirada chispeante –Me disculpo señoritas, con su permiso

Se dirigieron directo al centro de la pista sonriendo con complicidad, como si ambos hubieran hecho una travesura de la que solo ellos se enteraron

-Pequeña, te tardaste mucho, ¿Y mi damisela rescatadora?

-Pues no te ví muy incómodo que digamos, parecías disfrutar las atenciones de todas las chicas guapas que te acosaban –dijo Candy con su contagiosa risa

-¿Qué? ¡Teníamos un acuerdo! ¡Esperaba que llegaras en cualquier momento! –dijo sorprendido el rubio

-¡No te hagas! ¿Desde cuándo William Andry necesita que lo rescaten? Podías haberlas eludido tú… Si hubieras querido, claro

-¿Y desde cuándo soy William Andry para ti? –contestó indignado

-Pues Albert, siempre me cuidó y me rescató a mí, al parecer el tío abuelo "William" no es tan valiente, imagina que supuestamente, teme alejarse de las mujeres que lo acosan, especialmente si son lindas ¿No será por que en realidad lo disfruta? –dijo Candy con la mirada encendida

-¿Lindas? Jajaja, pero si yo solo quiero estar con mi hermosa princesa –dijo seductoramente Albert, mientras la acercaba más a su cuerpo en el baile- ¿No será que estás celosa?

Candy inmediatamente se sonrojó, y nerviosamente estalló en carcajadas

-¡Bert, pero qué cosas dices!

-¡Fue una broma! ¿Por qué te pones roja? –dijo el confundido chico, la carcajada había golpeado un poco su ego

-¡Pues por el baile! Hace calor ¿No crees? ¿Me acompañas a tomar un poco de aire en el balcón?

-Está bien, pequeña, si con eso me redimo; vamos.

Una de las lindas chicas de la concurrencia, pareció notar que los rubios terminaban de bailar, así que se lo señaló a su padre y se dirigieron rumbo a ellos, pero fueron interceptados inmediatamente por George, que no perdía detalle de nada, y rápidamente se acercó a saludar al padre de la chica, quien era otro hombre de negocios, y lógicamente, no desaprovecharía la oportunidad de charlar con la mano derecha del señor Andry.

La mirada de Albert se agrandó, y sorprendido, encontró en la mesita del balcón, una botella de vino abierta, dos copas y un platito con postres. Inmediatamente miró a Candy entre curioso y desconcertado

-¿Tú hiciste esto? O nos estamos colando en una fiesta privada…

-Esta es tu fiesta Bert, quería brindar contigo y darte un respiro entre presentaciones, hombres desesperados por hablar de negocios y mujeres bellas, aparentemente acosadoras –afirmó la rubia con una destellante sonrisa

-¡Gracias pequeña! ¡Pues vamos a aprovecharlo! – dijo evidentemente feliz, al tiempo que servía el vino y le ofrecía una copa

-Estoy muy orgullosa de ti Bert, sé que lo vas a hacer bien. –dijo mirándolo fijamente a los ojos

-Gracias pequeña, yo también estoy orgulloso de ti, sabes que te apoyaré en lo que decidas hacer ¿verdad?

-Lo sé –sonriéndole -¿Quieres una fresa? Sé que te gustan – dijo ofreciéndole el platito y dejando la copa

Albert, sonriendo, tomó una fresa cubierta con chocolate, se la puso a Candy frente a la boca y le dijo:

-Que conveniente, especialmente porque a tí te encanta el chocolate, prueba

Candy mordió suavemente la mitad de la fresa, en un gesto que al rubio le pareció tremendamente sexi, absorto en su boca, le quitó el plato de las manos y lo colocó distraídamente en la mesita, tomó una servilleta le limpió la comisura de los labios, al tiempo que la chica tragaba nerviosamente.

Fue en un instante, él se encontraba sugestivamente cerca de su rostro, mirándola absorto, y ella, sintiendo el corazón latiendo desenfrenadamente, intempestiva, como era siempre, lo decidió, era el momento que anhelaba; le tomo el cuello, cerró los ojos, y pegó su boca a la de él.

Sorprendido en primer instante, la tomó posesivamente por la cintura y la atrajo más hacia su cuerpo, intensificando el beso a un ritmo lento y sensual…

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Gracias a todas las chicas que me leen, que me siguen y especialmente alas que me dejan reviews porque me incentivan a continuar. No tienen idea la felicidad que me da leer cada comentario. Mil gracias y abrazos a cada una

Gatita Andrew, Amy CL, y Magnolia A: No chicas, ¿cómo creen que iba yo a permitir que Eliza bailara con el buenote de Albert? Nooooo, la tipa ya manipuló a sus otros galanes alguna ocasión, ¡pero éste güero, no se va a dejar!

Black cat 2010, Stear´s girl y miluxD: Albert no es un debilucho que se deje manipular ni amedrentar por nadie, incluida la tía jajaja. ¡al fin se puso las pilas la pecosa y le dio el esperado besooo! ¿qué tal?

Lady Lyuva: un poquito más de intervención del buen George, que es como el hermano mayor de nuestro rubio

Verito: Tal vez lo encuentre.. tal vez

Lucy, Fersita92 y Nelly: Ya, ¡Al fin la continuación, no se desesperen, seguimos con 2 caps por semana.