CAPITULO 9: TERCER ANIVERSARIO
El día de mi partida estaba cerca, la verdad es que estaban todo listo, podía irme ahora si quisiera pero… la verdad es que no me he ido por qué… aun no he sabido como decirle a Tom que me voy.
Hoy es el día de nuestro tercer aniversario, Tom y yo cumplíamos tres años de ser novios. Me encontraba en mi cuarto, sentada en la silla de ruedas, le daba los últimos retoques a mi maquillaje frente al espejo. Tom pasaría a recogerme en menos de veinte minutos. Cuando termine de maquillarme el timbre sonó y a los segundos Tom apareció en la puerta de mi cuarto.
—Hola—dije con una sonrisa.
—Hola, querida—se acerco a mí y dio un tierno beso en mis labios— ¿lista?
—Sí.
—Bien, primero te voy a vender los ojos.
—Está bien.
Tom coloco una venda en mis ojos, después lo sentí que comenzó a empujar mi silla. No podía ver nada, solo oía la silla moverse y escuchaba puertas abrirse y cerrarse. Unos minutos después se detuvo y me quito la venda de los ojos. Estábamos en el jardín de su casa pero lo había acomodado de manera que se viera más hermosos, había una mesa en el centro, flores y pétalos hacían un camino de donde estábamos hasta la mesa y decoraban el lugar.
— ¿Qué hacemos en el jardín de tu casa? —pregunte.
—Bueno, quería que esto fuera algo muy especial, sencillo pero romántico y además lo hice con mis propias manos, yo hice todo, la comida, acomode la mesa y las flores.
—Tom—murmure y vi de nuevo todo el lugar—es perfecto—sonreí ampliamente y el corazón me dolió.
Tom me acerco a la mesa y comenzamos a comer, todo estaba demasiado delicioso. Ambos conversábamos animadamente y muy felices entonces de pronto los dos nos pusimos serios. El momento de la verdad había llegado tenía que decirle a Tom lo que tanto había ocultado.
—Tengo algo que decirte—dijimos los dos al mismo tiempo—No, tu primero… bueno yo… no, tu primero—Tom me tapo la boca.
—Tu primero, querida.
Mierda, no podía, no… necesitaba más tiempo, tome todo el aire que mis pulmones pudieron contener y después lo solté en un gran suspiro.
—Tom… nos vamos a mi ciudad—dije.
—Perfecto—dijo él con una sonrisa y yo me quede confundida—solo déjame preparar mis males y nos vamos—rayos, pensaba que él también venia, baje mi mirada—espera… cuando dices "nos" te refieres a….
—Mis padres y yo—murmure.
— ¡¿Qué?! ¿Por… por qué?
—Es lo mejor para los dos.
—No, no es cierto—dijo molesto—si haces esto por que estas en silla de ruedas sabes que no me importa—rayos, me conocía bien.
—No es eso—mentí.
—Si es por lo que dijo Kat, eso no es nada.
—Nada comprado a lo que piensan los otros.
— ¿Y lo que yo pienso no importa?
—Eres muy joven para saber lo que quieres.
— ¡¿Qué?! Debes de estar de joda. ¡Soy más grande que tú!
—Tom, solo soy una carga para ti.
—No—dijo tajante. No me estaba dejando otra opción.
—Mira Thomas, esto se acabo—dije sin dudar.
—No te voy a dejar ir si no contestas esta pregunta—me miro a los ojos— ¿ya no… me amas?
Lo siento Tom, pero me obligaste a decirte esto.
—No—dije sin dudar.
—Eso cambias las cosas—murmuro.
—Sí y lamento haber dejado que esto llegara tan lejos, Tom prométeme algo.
—Ah….
—Prométeme que no me buscaras jamás y y te prometo que esta será la última vez que me veras, todo será como si yo jamás hubiera existido—To me miraba totalmente en shock como si apenas estuviese proseando todo lo que había dicho—adiós Tom.
Me acerque a Tom para darle un beso en la mejilla, comencé a salir del jardín moviéndome yo sola en la silla y después Trenton vino a mí para ayudarme, Luke nos alcanzo en la puerta.
— ¿Qué pasa? —pregunto Luke.
—Le dije y… hazme un favor.
—Dime.
—Préstame un jet.
—Pero…
—Por favor—suplique.
—Bien.
Luke me llevo a la casa de mis padres mientras comenzábamos a subir rápido todo para las maletas y me subían a mí al auto. Cuando todos estábamos listo vi por atrás que Tom venía corriendo.
— ¡Vámonos! —le grite al chofer y este arranco rápido y solo vi como la figura de Tom se alejaba.
