-CAPITULO 10: EL REY LOCO; TIRO DE GRACIA-

QUE ONDA A TODOS, AQUI BRAVETHUNDER REPORTANDOSE CON OTRO CAPITULO DE ESTE FIC. EL ATRASO A ESTE CAPITULO FUE PORQUE TUVE ALGUNAS DIFICULTADES PARA HACER ALGUNAS ESCENAS Y ADEMAS QUE CREI QUE YA LO HABIA PUBLICADO PERO NO FUE ASI, IGUAL. ESTE CAPITULO SERA LARGO PERO CRONOLOGICAMENTE HABLANDO, ESTE ARCO DE HISTORIA OCURRE UN DIA DESPUES DE QUE ANGEL PIERDE LAS ALAS (ALGO QUE NO INCLUI EN REENCARNACION) Y CUANDO TERMINE ESTE ARCO YA ESTARAN ACORDE A LA LINEA DE TIEMPO QUE ESTABLECI. HABLANDO YA DE MIS OTROS PROYECTOS. YA TENGO EL CAPITULO PILOTO DE UN PROYECTO PERO AUN NO TENGO EL TITULO PARA ESE FIC POR LO QUE EN ESTAS SEMANAS YA PENSARE EL TITULO. PARA ALGUNOS QUE TAL VEZ NO SEPAN DE QUE VA, SE ACERCA UN POCO A UN ANIME. A UN ANIME LLAMADO "TO ARU KAGAKU NO RAILGUN" HABLANDO TECNOLOGICAMENTE Y NO POR LAS "ESPERS" YA QUE SI INCLUYO TECNOLOGIA MAS AVANZADA SERA MAS DIFICIL PARA MI Y SE APEGARA A OTRO PROYECTO QUE TENGO INCOMPLETO Y NO QUIERO ESO. PERO IGUAL LO TERMINARE CUANDO TERMINE O TENGA UN BUEN AVANCE EN ESTOS FICS. ESO FUE TODO POR ESTA SEMANA, NOS VEMOS LA PROXIMA CON MAS CAPITULOS DE MI VIDA EN EQUESTRIA. ESPERO LES GUSTE EL CAPITULO.


-HOSPITAL GENERAL DE CANTERLOT, 04:55 PM-

-¡DOCTOR!-Corrimos desesperadas mientras tenía a Arturo inconsciente sobre mi lomo, estaba totalmente desesperada. No tenía nada en mente, solo salvar la vida de Arturo. El doctor LemonHeart reacciono a mi grito de ayuda corriendo junto con un grupo de enfermeras a su lado atravesando el gran recibidor del hospital-¡AYUDELO POR FAVOR!

-¿Qué sucedió?-El doctor tomo de la muñeca de Arturo tomando su pulso.

-le dispararon-El doctor me miro extrañado pero casi al instante volvió a seguir tomando el pulso, el gesto que hizo no fue tan motivador.

-Tiene bajo el pulso, debemos llevarlo a Quirófano ahora mismo-El doctor corrió hacia el quirófano y le seguí desesperada mientras tenia a Arturo en mi lomo cubriendo mis alas con su cuerpo. El doctor es el descendiente de un fiel amigo mio. El Doctor LemonHeart quien cuido de mi en mis años mozos, el sigue teniendo su aspecto. Parece que es su reencarnación solo con la excepción de que el es unicornio, mi viejo amigo era pegaso. Era pelaje marron con una melena dorada con una franja verdosa con una jeringa blanca con una cruz medica verde. Entramos al quirófano observando una gran camilla en el centro con lámparas medicas rodeándola-Recuéstelo Reina. Empezaremos ahora mismo con la cirugía. Le pediré que salga-El doctor saco sus instrumentos médicos. Apenas cruce la puerta blanca un grupo de enfermeras y enfermeros entraron con una gran prisa.

Voltee a ver el cuerpo de Arturo viendo el agujero provocado por el disparo. Se quién fue el causante de esta tragedia, el único quien tiene acceso al armamento humano y manejarlo con tal destreza. Knives. Camine hacia la sala de espera con un pequeño grupo de ponys mirándome a los ojos. No me miraban con la clásica sonrisa y respeto. Me miraban preocupados y con pena. Me senté a su lado y ellos no decían nada, solo me veían tratando de compadecerse de mí. Mi corazón está destrozado. Se supone que hoy sería un buen día, un dia en el que convivirá como una yegua común y corriente pero en cambio, mi espíritu fue quebrantado. No se que decirle a mis hijas. Ellas no saben lo que le sucedió a su padre pero de igual manera están destrozadas. Miraba el suelo de porcelana tratando de contener el llanto, no quería que estas cosas pasaran, es mi culpa. Es mi culpa que Arturo pasara por estas cosas, si tan solo hubiera dejado en lado mi miedo hacia el doctor tal vez estaríamos mejor que nunca. Mi miedo y mi duda causaron estas cosas. No me percate cuando empecé a llorar nublando mi vista, era un llanto contenido. Mis lágrimas salían por voluntad propia cayendo al blanco piso de porcelana como se llenaba de mis lágrimas de tristeza. ¿Por qué no puedo ser feliz? ¿Por qué siempre que encuentro a alguien que me complemente me lo tienen que arrebatar? ¿Acaso es una maldición por ser de la realeza? ¿Acaso es la maldición de FeatherTail? ¿Por qué a mi? ¿Por qué? De pronto, sentí una cálida sensación rodear mi cuerpo mientras me ahogaba en mis penas, era una sensación reconfortante. Alce un poco la vista donde una pequeña potra caminaba hacia mi. Con ella, una rosa. Su pelaje era de color rosa pastel con una melena amarilla. Se acercó hacia mi dándome su pequeña rosa con una ligera sonrisa pero su mirada era otra. Tome su pequeña flor con una sonrisa y con esto pude liberarme. Vi a mi alrededor a los ponys que estaban sentados a mi lado abrazándome fuertemente. Me daban su amor atraves del abrazo, me querían apoyar sobrepasando sus problemas, era una hermosa sensación. Nunca antes había sentido esto, me daban su fuerza y su voluntad para que no decaiga. Mis emociones no soportaron mas y rompí en llanto.

Mi llanto quebrantador, mi llanto en gritos. Mi llanto de tristeza. De pena, llore con mas intensidad desahogándome por completo. Mi rostro estaba empapado de lágrimas mientras mis súbditos. No, mis hermanos y hermanas me abrazaban con su amor y bondad. Su amor me ayudaba mientras lloraba quitándome de encima la tristeza y el miedo trayendo la esperanza y fe. Conforme lloraba sentía más su bondad, tenía a mi alrededor a todos los ponys apoyándome en mi tristeza. Era la primera vez que lloraba de esta forma y la primera vez que ellos me ven llorar. Una pequeña sensación se colocó en mi pecho. Era una pequeña sensación inocente. Podía sentir su suave melena acariciar mi cuello. Su inocencia se convirtió en voluntad. Mi tristeza en fuerza y pena en alegría. Mis lágrimas habían cesado al recibir su amor. La magia del amor.

-Muchas gracias ponys, muchas gracias por apoyarme en estos momentos difíciles-Todos los ponys sonrieron al verme con una sonrisa-Les debo mucho por haberme ayudado.

-No agradezca Reina. Lo hicimos por amor-Una vieja Yegua. De edad avanzada me respondió con esa sonrisa arrugada. Tenía un casco lastimado y una venda cubriendo su melena-Usted siempre ha estado cuidando de nosotros. Ahora nosotros cuidaremos de usted-Todos los ponys asintieron con esa sonrisa bondadosa y caritativa hacia esta vieja yegua en tristeza cual nombre es Celestia.

-No nos debe nada Reina, lo hicimos con gusto y amor hacia ustedes. Sabemos a la perfección que usted ama al Rey y nosotros por igual y le deseamos lo mejor. Espero puedan atrapar al culpable de este horrible regicidio-Un Semental, de pelaje rojizo con una venda en su torso con un moño de Cutiemark me miraba con una gran convicción y odio hacia el desconocido causante de esto.

-Claro que pagara por esto, no te preocupes. Ahora mismo mis hijas acaban de contactar a una vieja amiga. No deberá tardar en llegar-Esto alegro al semental manifestando una gran sonrisa al igual que los demás, no aprobaba la venganza pero deberé hacer excepciones pero al final, me encargare yo misma de Knives.


-¿Ya viste a nuestra madre Shanalotte? ¿Qué opinas?-Mi hermana menor, Celeste. Se veía deprimida por esto, pero no era la única que se sentía así. Todas nos sentíamos devastadas y confundidas por esto.

-No lo se, mi madre fue tomada por sorpresa al igual que nosotras-Mi mirada estaba centrada hacia el interior del hospital la cual nuestra única separación era la puerta de cristal-Pero ya contacte a la princesa Featherhope. En poco tiempo estará aquí.

-¿Cómo crees que este papá Shanalotte?-Baje la vista mirando a Teresa sentada en el suelo tomada de las piernas con una gran preocupación en su voz.

-Desconozco Teresa, es la primera vez que experimento estas cosas. No se lo que impacto pero parece que lo dejo en coma y en un estado de salud deplorable.

-¿No puedes usar tu magia para curarlo Shanalotte?-Teresa se veía desesperada por nuestro padre pero quería controlarse.

-No creo que funcione, porque según mi madre. Es un proyectil que se incrusta una vez que impacta a alguien y si uso mi magia de curación sanara la herida pero el proyectil seguirá adentro causándole graves daños en el cerebro. De igual manera mi madre no trato de curarlo en primeras-Teresa bajo la vista adolorida por mi explicación, por desgracia. No podía experimentar un dolor tan grande como el de ellas. Me lo tenía prohibido estrictamente. No quería sentirme débil ante los demás. Veía del otro lado de la puerta de cristal a mi madre siendo abrazada por los demás ponys. Me alegraba un poco esto, me da gusto saber que ellos quieren a mi madre.

-¿Estas sonriendo?-Celeste me saco de mi trance mirándome extrañada-¿Por qué sonríes en esta situación?

-Disculpa, es que vi algo interesante-Me puse nuevamente mi capucha apenada por esto, a estas alturas debería controlar mis emociones pero a veces me dejo llevar por las mismas. ¿Sera por la dichosa pubertad?

-Aunque, te ves bien cuando sonríes. Rara vez lo haces-Celeste me miro nuevamente mientras veía el cielo de Equestria observando a los pegasos volando sobre nosotros-Hace años que no lo haces, ¿No es así Teresa?

-Claro, la última vez que vimos a Shana sonreír fue cuando nosotras teníamos 7 años. Pero luego cambiaste. Te hiciste fría como la roca-Entre la preocupación de mi hermana me mostro sus intrigas hacia mi persona pero era lógica su intriga-Y quiero a la Shana alegre.

-Lo siento hermana por haber cambiado. Pero, así me siento más cómoda-Teresa volvió a acomodarse abrazando sus brazos mientras yo regresaba la vista hacia la puerta de cristal.

-Eres una aguafiestas Shanalotte. No sé porque eres la favorita de nuestro papá-Celeste no paraba de ver el cielo mientras me daba a exponer sus incomodidades. Era normal que mi hermana lo hiciera, cuando nada le parece mejor lo dice y no se queda con ningún rencor.

-¿Lo soy?

-Claro que lo eres, eres su favorita. Desde que volvió siempre ha estado a tu lado pidiéndote consejos y cosas así. Inclusive el día en el que te mando al calabozo lo hizo con dolor.

-Se que lo que hice estuvo mal, yo soy la culpable de haber ayudado al Doctor en sus planes. Pero, no puedo decir que soy su favorita. Y soy la que carga con esta culpa por haber hecho esto. De no haber ayudado ahora mismo nuestro padre no estaría ahora mismo entre la vida y la muerte-Celeste y Teresa me miraron fijamente escuchando mis palabras tratando de darle un poco de lógica a las mías y coherencia para que entendieran mi punto-También se que no puedo experimentar emociones como la de ustedes, tal vez ustedes nunca lo comprendan pero si llegasen a entender. Entiéndanme, no soy perfecta. También cometo errores. Trato de hacer lo mejor posible para hacer feliz a mi padre-Celeste me miro bajando la vista guardándose sus palabras. Espero haberle dado a entender mi punto sin causarle una inconformidad.

-Me agrada tu madurez Hija mayor, pero esa misma madurez tiende a ser peligrosa-Di media vuelta viendo a FeatherHope junto a sus guardaespaldas NobleSoul y BraveThunder portando sus capuchas a excepción de ella, su pelaje blancuzco provocaba un hermoso brillo similar al del sol solo que la diferencia eran sus ojos carmesí y melena maltratada de color azul verdoso.

-FeatherHope. Me alegra verla aquí-hice una ligera reverencia de saludo frente a ella y ella por igual hizo uno.

-¿Cómo está tu padre?

-No lo sabemos, todavía es un incierto.

-¿Cómo está tu madre?

-Devastada, es una pena. ¿Qué planean?

-No tenemos muchos planes por el momento, queremos discutirlo con tu madre para llegar a un acuerdo.

-¿A un acuerdo?-La princesa FeatherHope bajo la vista observando a BraveThunder y NobleSoul quienes la veían mortificados.

-De que nos den asilo en Equestria, como hemos viajado durante tantos años por lo que perdimos nuestra nacionalidad Equestre. y nos hemos quedado sin alimentos por haber ayudado a los demás que lo necesitaban-La princesa FeatherHope alzo la vista mirándome con esa preocupación, era la primera vez que escuchaba ese tono de voz de su parte.

-Lo que quiere decir la Capitana es que a cambio de capturar al tal doctor nos den asilo en Equestria.

-No es necesario que lo pidan, ustedes son buenos amigos de mi madre. Ustedes pueden quedarse las veces que quieran. Se muy bien que el viejo templo de la Princesa FeatherHope está localizada en la cima de la montaña por lo que también las hace parte de este reino, siempre serán bienvenidos-La princesa FeatherHope esbozo una pequeña sonrisa al igual que sus escoltas, caminaron hacia el interior del hospital pasando de largo dejándome con mis hermanas.

-Por eso eres la favorita-Celeste volvió a mencionar el tema pasado pero ahora mirándome a los ojos.

-¿A qué te refieres?

-Eres honesta, comprensiva, inteligente, eres todo lo que un padre hubiera deseado mientras que nosotras siempre estamos detrás de ti, en tu sombra.

-No digas eso hermana mía, no soy como lo que describes. Soy solo una hija más.

-Mi hermana tiene razón Shana, desde que tengo memoria siempre has sobresalido mientras que nosotras nos quedamos detrás de ti.

-Pero, ustedes están detrás mío no porque sea mejor que ustedes. Sino porque ustedes me detendrán cuando caiga. ¿No recuerdan esa vez en la escuela mágica? ¿Cuándo nadie quiso estar conmigo por ser diferente? ¿Cuándo ellos me ignoraban a pesar de ser hija de la reina? Ustedes estuvieron allí para apoyarme y alentarme a pesar de ser mas jóvenes estuvieron conmigo en esa difícil etapa. Sin ustedes no hubiera llegado tan lejos y sin ustedes no sería lo que soy ahora-Ambas me sonrieron captando con gusto mis palabras. Me alegra que comprendan mi situación actual.

-¿Deberemos entrar Shana? Me esta empezando a doler la espalda-Teresa se levantó mirando hacia el interior del hospital donde estaba la Princesa FeatherHope con mi madre y ese grupo de Ponies.

-No lo creo, dejémosla sola-Mire a mi hermana estirándose en el suelo tratando de recuperar la movilidad y querer quitarse el entumecimiento-Se te ve la ropa interior. Son rosas.

-¡SHANA!


Pasaron unas dos horas, fui visitada por FeatherHope junto con Bravethunder y NobleSoul. Tenía tiempo de no verlos pero tenían ya un objetivo. Buscar al Doctor Knives, ahora no era investigación. Quería tenerlo frente a mi y cobrar el daño que hizo hacia nosotros y más con Arturo. FeatherHope me prometió que haría todo lo posible para traerlo frente a mí para que se haga justicia por sus crímenes hacia Equestria y tentar con la vida de mi esposo. Después de esa corta y directa platica continúe mi espera por los resultados de Arturo pero no había nada, conforme pasaba el tiempo el grupo de ponys que me rodeaban se iban yendo hacia sus hogares pero con sus respectivas despedidas y apoyo hasta estar sola en la sala de espera pero no fue tanto ya que mis hijas entraron a hacerme compañía hasta el anochecer. Mi hermana debió haber ocultado el sol y alzar consigo la noche. Shanalotte, al momento del anochecer envió una carta a Cadence y a mi hermana explicando nuestra ausencia sin dar detalles tan explícito avisando por igual que no volveríamos al castillo por al menos por esta noche. Espero comprendan.

Pasaron unas cuantas horas hasta que el doctor LemonHeart finalmente salió del quirófano agotado y con unas cuantas manchas de sangre en su bata y pelaje. Tenía consigo una pequeña charola plateada en la boca y al estar frente a nosotras la dejo en el suelo viendo los restos del proyectil con sangre.

-Fue todo lo que encontramos en el cráneo de su esposo pero tengo malas noticias-El doctor saco de su bolsillo una hoja blanca con unos escritos. Mi corazón latía a mil por hora. ¿Qué paso con Arturo? ¿Ha quedado gravemente herido? ¿O habrá muerto? No, no quiero pensar eso pero ¿Qué hare si eso pasase?-Según los resultados de su análisis de sangre encontramos una fuerte toxina desconocida mezclada con la del veneno de broma la cual le ha causado grandes daños a su sistema nervioso.

-¿Qué tan grave es doctor LemonHeart?

-Lo suficiente como para cambiar al Arturo que conocen y tanto aprecian. Temo decir que el Arturo que está a punto de despertar sea alguien nuevo.

-¿Podemos ir a verlo?

-Temo también decir que usted es la única que puede ver al Rey. No sabemos cómo actuaria si ve a sus hijas-Me levante del suelo dejando a mis hijas por detrás. Espero no estén desesperadas por ver a su padre. El Doctor tomo la charola con los restos de la bala caminando hacia la sala del quirófano atravesando la puerta llevándonos una gran sorpresa.

-Hola Reina Celestia, ¿Dónde has estado?-Arturo estaba sentado en la camilla rodeado por los ponys quienes lo veían mortificado, trague saliva viendo a Arturo quien me veía con una gran serenidad tenebrosa.

-¿Arturo? ¿Eres tu?

-Por supuesto, hablas con David Arturo Rivera. Reina Celestia. ¿Alguien podría traerme un poco de agua?-Arturo bajo ligeramente la vista viendo a una enfermera. Quien era una pequeña potra de pelaje color crema con una melena rosada quien rápidamente corrió por un pequeño vaso de agua saliendo de la sala.

-¿Cómo te sientes? ¿Te duele algo amor?

-Para nada, estoy en buen estado. No comprendo tu preocupación-Camine hacia el y el me seguía con la mirada. Un detalle preocupante era que no parpadeaba.

-¿Sabes quién soy?

-Claro, eres la Reina Celestia. Gobernadora de Equestria y mi esposa. ¿Por qué el atrevimiento?

-¿Qué opina Doctor LemonHeart?

-No lo se Reina. Es la primera vez que tratamos con algo así, tardara un tiempo en encontrar una cura-La pequeña regreso con el vaso de agua dándoselo a Arturo y el lo tomo manteniéndolo en sus manos sin apartarme la mirada-¿No piensa tomar agua?

-No tengo sed.

-Recomiendo que se quede un día en observación para seguir haciéndole análisis médico. ¿Usted qué opina Reina?

-Está bien Doctor, si así le va a ayudar que asi sea.

-¿Por qué se preocupan por mí? Si estoy en excelentes condiciones-Arturo nos veía sin parpadear y con esa misma tranquilidad inquietante-De hecho quiero dormir un poco si no les molesta-Arturo le dio un pequeño sorbo al vaso y se lo dio a la pequeña potra y ella lo tomo temerosa con su casco. Arturo se recostó en la cama y casi al instante se quedó dormido. Todos nos quedamos confusos ante la actitud errante de Arturo.

Salimos de la sala en total silencio para no perturbar su sueño. A pesar de que diga que está tranquilo está bajo los efectos del veneno y si lo que dice el doctor LemonHeart es verdad alterarlo un poco podría ser dañino. Para nosotras. Regresamos a la sala de espera donde se encontraban mis hijas pero dos de ellas dormían una sobre la otra. Teresa y Celeste mientras que Shanalotte estaba de pie esperando por nuestro regreso sin cansancio alguno.

-¿Cómo está mi padre?-Shanalotte me miro con esa misma serenidad y calma de costumbre pero quería encontrarle una preocupación pero no parecía mortificada.

-Está bien, salió de la operación pero todavía tienen que hacerle unos estudios. ¿Usted cree que Arturo pueda salir hoy mismo?

-¿Bajo estas condiciones? De ninguna manera Reina Celestia. Como he mencionado antes, su condición física es normal pero debido al veneno de broma y al otro veneno su mente está hecha un desastre. Podría inclusive matar a alguien si no se controla a tiempo por lo que insisto en que se quede en observación hasta que estén listos sus resultados-El Doctor insistió nuevamente con su análisis medico pero no lo veía convencido, su mirada agotada y cansancio constante decían otras cosas.

-Entonces me quedare para acompañarlo. Shanalotte necesito que regreses al castillo junto con tus hermanas. Cualquier cosa no dudes en enviarme una carta.

-Temo decirle Reina que tampoco puede quedarse aquí, al menos no hoy-El doctor se tallo los ojos con su casco mientras me negaba la visita hacia mi esposo. Yo me disguste un poco y a la vez me preocupe por esto. Sería la primera vez en años que pasaría la noche sola. Creí que no volvería a experimentar esa sensación desde que Arturo había fallecido esa vez.

-Está bien Doctor LemonHeart, le encargo mucho a mi esposo. Mañana vendré a visitarlo-Di media vuelta tomando a Teresa y Celeste con mi magia acomodándolas en mi lomo estirando mis alas para evitar que se caigan por los lados-Vámonos hija, mañana veremos a tu padre.

-Está bien-Shanalotte miro por unos escasos segundos la sala de operaciones donde se encontraba su padre durmiendo y camino detrás mío con esa misma tranquilidad habitual.

Salimos del hospital observando las calles nocturnas de Canterlot. Donde en los días es una metrópoli donde ponys van y vienen cada segundo ya sean foráneos o habitantes de esta ciudad. Siempre están de un lado a otro comprando utensilios para su hogar. Recuerdo muy bien cuando Canterlot se alzó sobre los demás. Cuando Canterlot era apenas un pequeño pueblo, aún más pequeño que la propia Ponyville y solo teníamos de habitantes algunos ponys nómadas. Si no me equivoco ahí conocí al bisabuelo de la señora Smith Apple. Pero eso ahora es historia. Ahora estamos viviendo en una hermosa ciudad hecha de piedra y hermosos detalles dorados, la ciudad capital de mi hermoso y glorioso reino pero. ¿Cuánto durara? Roma no estuvo en la cúspide del mundo por mucho tiempo. Su vanidad y orgullo hicieron que Roma cayera sobre sus falsos cimientos. Espero eso no suceda con mi reino, y de ser así tratare de evitar el colapso de mi reino. Pero, prefiero no pensar en ello aun. Mire ligeramente a Shanalotte y ella se mantenía entretenida leyendo un libro. No era el libro habitual que había escrito hace una década. Si no era otro, era un pequeño libro del tamaño de su mano con un separador hecho de seda roja. Esto me llamo mucho la atención ya que el libro tenía una característica algo peculiar. Estaba en blanco.

-¿Qué es lo que lees hija?-Shanalotte no despego la vista del libro pasando de hoja.

-Es un libro en el cual vienen remedios curativos de origen natural.

-Pero el libro esta blanco.

-Claro que no madre, el libro está repleto de conocimientos en forma de texto. Es un libro del viejo StarSwirl el cual uso un hechizo para ocultar su contenido para evitar falsificaciones. Se escuchara descortés pero como dice un personaje de un videojuego que tanto gusta mi hermana y cito: Si no puedes verlo es porque no tienes ojos-No me sentí ofendida para nada pero, no sabía que mi viejo maestro tuviera más textos ocultos. ¿Dónde lo habrá sacado? Con tan solo saber que fue de mi apreciado maestro StarSwirl me llegan viejas emociones de añoranza y nostalgia. Me gustaría volver a esos días.

-No te preocupes hija, no me ofendió pero es curioso seguir viendo libros de StarSwirl. Hace siglos que no veía ninguno.

-Es interesante el libro. Tiene muchos remedios curativos desde el uso de plantas hasta el uso de polvo cósmico.

-¿Viene algo sobre cómo tratar a tu padre?

-Por el momento nada interesante sobre curar a mi padre pero he aprendido hechizos de curación y de resucitación. Parece sacado de un libro de ciencia ficción.

-Sera mejor no investigues más sobre eso, no es bueno intervenir en el descanso eterno de los demás.

-Como digas madre.

Después de unos minutos de camino salimos de la ciudad de Canterlot llegando nuevamente hacia el castillo con un ligero cansancio. Un merecido descanso después de un día agotador. Espero Arturo este mejor para mañana porque si no sería un gravísimo problema. Lo dejo en tus cascos. FeatherHope.

-¿Y bien? ¿Cómo le fue en su experimento?-El Rey sombra se veía impaciente por el resultado del experimento que Knives tanto había anhelado probar, tenía cientos de hipótesis en la mente y miles de resultados posibles en su cuadernillo mientras tenia a ellos esa desconocida máquina de color plateado donde anteriormente había traído aquel centauro del antiguo mágico y olvidado mundo humano.

-Cumple con las expectativas Doctor, De hecho. Ya no tarda en llegar-El Doctor se levantó del sólido y sucio suelo dejando su cuadernillo en el suelo caminando hacia la puerta metálica donde estaban refugiados.

-¿De quién hablas? Explícate o enfrentaras mi ira.

-No desespere, que la respuesta no es una hipótesis. Es un hecho-El doctor abrió la puerta metálica creando un rechinido agudo que se escuchó por la sala mostrando del otro lado una figura peculiar. Esto alegro al Doctor Knives esbozando una gran sonrisa que recorrió su viejo y arrugado rostro mostrando sus dientes marrones por la suciedad. El doctor Knives se hizo a un lado permitiéndole al malvado y sínico Rey Sombra ver de quien se trataba, de igual manera se sorprendió pero contuvo su sorpresa con un gesto de repudio. Este ser cruzo la puerta caminando tranquilamente deteniéndose frente al Rey Sombra. Eta figura no parpadeaba en lo absoluto y lo miraba a los ojos con una tranquilidad perturbadora-He aquí, ante nosotros. El Rey de Equestria. El Rey Arturo.