Capitulo 9

Había ya amanecido y todo el equipo 7; junto a Haku, se encontraba en la salida de Nami no Kuni esperando por el barco que los llevaría hasta el muelle. El señor Tazuna junto con su familia y demás aldeanos salieron a despedirlos y darles sus mejores deseos. Inari quien se encontraba escondido tras de su madre llamo a la rubia para que se acercase, Narumi obedeció colocándose a la altura del niño. El pequeño se acercó al oído de la rubia y le dijo:

- Hermanita Naru, cuando crezca quiero que te cases conmigo pero hasta entonces espérame. – Dijo el niño dejando sorprendida a la rubia que no esperaba semejante atrevimiento de parte del niño.

- Y yo espero que te conviertas en un buen hombre. – sonrió Narumi mientras le revolvía el cabello al niño, todo indicaba que ella no había tomado en serio las palabras del pequeño.

El camino a Konoha fue más corto debido a que ningún inconveniente estropeo su regreso a casa. Ya era tarde en la aldea y las luces de la calle recién comenzaban a ser encendidas y las puertas de la entrada acababan de ser cerradas.

- Llegamos a tiempo. – dijo Kakashi mirando las puertas. – Muy bien chicos les sugiero que vayan a casa a descansar yo mismo me encargare de hacer el reporte de la misión para el hokage así que ya pueden retirarse. – los genin se despidieron de su sensei y comenzaban a alejarse cuando nuevamente Kakashi hablo. – Por cierto Naruto, necesito que tu y Haku se presenten en la torre a las 7 am para arreglar lo de su estadía en la aldea. Es necesario que sean puntual. – dijo mientras desaparecía en una nube de humo.

Una vez que se quedaron solos, Narumi le sugirió a su nuevo compañero de apartamento que fueran a cenar a Ichiraku. Y le aseguro que ella se encargaría de los gastos de la cena, Haku acepta encantado pues no traía mucho dinero consigo y por lo que escucho de Kakashi su "amigo" era muy obstinado y no aceptaba negativas. Llegaron al puesto de ramen y fueron recibidos por Teuchi y su hija, la rubia ordeno los especiales de la casa, Ayame curiosa pregunto por el joven:

- ¿Y quién es el joven que está contigo Naru? –

- Él es Haku a partir de ahora viviremos juntos. – Dijo la rubia sin pensar acerca de los que los mayores y el genin, Kiba, que pasaba por allí interpretarían.

- ¡No puedes vivir con un hombre tu sola! – grito Kiba irrumpiendo en el puesto, afortunadamente los únicos clientes que se encontraban en ese momento eran la rubia y su acompañante.

- ¿Por qué no? Como sabes mi apartamento es grande para una sola persona y no me vendría nada mal algo de compañía. – respondió sin mirarlo mientras se concentraba en comer.

- ¿Qué sucede si te embaraza? – Replico de nuevo el joven con Akamaru acompañándole con algunos ladridos. Haku confundido por el rumbo de la discusión decidió que debía interferir en esa discusión.

- Disculpa no voy por "ese lado" y los chicos no se embarazan. – Dijo mientras sonreía.

- ¿Aun no le dijiste? – pregunto mirando a la rubia que se encontraba pidiendo otra ración de ramen.

- Se me olvido por completo pero Kiba ¿No crees que estas siendo muy melodramático? Ya he besado, accidentalmente, a Sasuke y no quede embarazada. Por lo que a mí concierne eso no eso no debería importarte. – decía Narumi viendo a su amigo directo a los ojos y dejando entender a los presentes que la niña no sabía nada sobre la reproducción y el método biológico por el cual nacen los niños. Ninguno de los presentes sabían si explicarle en ese mismo momento como nacían o si sería demasiado para ella. Decidieron no decir nada por el momento y encargarle después a su tutora que hablase con ella.

La discusión aun siguió volviéndose más a acalorada en cada momento que avanzaba. Ninguno de los jóvenes daba el brazo a torcer.

- Aun así me preocupo por tu seguridad ¿si quiera sabes algo de él? No tienes idea de lo que te estás metiendo. – decía Kiba llegando al límite de su paciencia con la rubia.

- Exageras mucho Kiba. Pienso que estas inmiscuyéndote demasiado en mi vida. – Narumi estaba cansada ya de discutir. – De todas formas no te preocupes. Estoy segura que eso no pasara. – aseguro mientras volvía su atención al tazón.

- ¿Cómo estás segura? –

- De ser necesario evitare besarlo o que me bese así que no te preocupes. – bromeó la rubia guiñando un ojo.

- Solo no hagas ninguna tontería. Eres muy ingenua y bajas la guardia muy fácilmente cuando estás en confianza. –

- Nunca he bajado la guardia. – se defendió.

- Esta discusión no va a ningún lado. – dijo Kiba mientras tomaba distancia y respiraba hondo.

Ya ninguno hablaba, reinaba un silencio incomodo en el lugar solo hasta que la rubia vio el reloj de la pared para darse cuenta de la hora que rompió el silencio.

- Es tarde. Haku vamos a casa también debes estar cansado por el viaje. – dijo mientras pagaba la cuenta.

- Tienes razón. – respondió Haku mientras se levantaba del asiento y seguía a la rubia fuera del puesto de ramen. Mientras caminaban camino al complejo de apartamentos acompañados por el joven Inuzuka.

El camino fue incomodo pues Kiba solo se dedicaba a mirar mal al nuevo amigo de Narumi, Haku trataba de ignorar las miradas amenazantes que le lanzaba Kiba iniciaba pequeñas conversaciones con Narumi pero todas eran interrumpidas por Kiba quien comenzó a caminar en medio de los jóvenes.

Una vez llegaron a su apartamento Narumi les indico que pasaran, les ofreció té y le dijo a Haku donde estaba su nueva habitación.

- Espero que te sea cómoda la habitación y si quieres después de hablar con el abuelo hokage puedo ayudarte a instalarte por completo. – dijo mientras sacaba un cobertor y unas colchas del armario que estaba en la habitación.

- Está bien no necesitas preocuparte. – respondió el joven mientras recibía el cobertor junto a las colchas y las colocaba en la cama mientras Kiba seguía mirándolo mal.

Narumi ya cansada por el largo día se acerco al Inuzuka, lo tomo del brazo y se lo llevo a rastras hasta la puerta de entrada.

- Lo siento Kiba pero voy a pedirte que vayas a casa y descanses también. Hablamos luego. – dijo mientras abría la puerta.

- Sigo estando en contra de que vivas con él. A pesar de su apariencia sigue siendo hombre y es por ello que no debes dar por sentado que no te hará nada. –

- Agradezco tu preocupación y me encargare de explicarle mi situación. Además tú también te has quedado en mi casa e incluso me viste desnuda y en ningún momento trataste de aprovecharte de mí ¿o me equivoco? – Kiba se tenso cuando escucho las palabras de Narumi al recordar cuando toco sus pechos para cerciorarse de que eran reales.

- PERO AUN ASÍ. –

- Baja la voz. Molestaras a los vecinos. – dijo rápidamente mientras tapaba la boca del joven con sus manos. – Es tarde, luego hablamos. – El joven se despidió rápidamente de la rubia, algo molesto, ya que no lograba comprender el capricho de la rubia. No se sentía cómodo de dejarla sola con un extraño que apenas conocía.

Haku permaneció al margen de la conversación que llevaban a cabo desde hacía unos minutos. No necesito mucho más para hacerse una idea del porque la actitud de Kiba hacia su persona. Solo necesitaba que se lo confirmaran.

Narumi cerró la puerta cansada se metió en el baño y abrió la llave del agua caliente de la bañera, dejo que se llenara y se dirijo a la sala de estar donde se encontraba Haku.

- He preparado el baño así que puedes pasar primero y lamento lo de mi amigo. – se disculpo mientras recogía las tazas para llevarlas a la cocina y lavarlas.

- Descuida… tu amigo es todo un personaje. – dijo mientras ayudaba a la rubia con los trastes.

- Lo sé. Desde que descubrió que soy una chica él comenzó a comportarse un poco más servicial. – dijo mientras rememoraba todo lo que había vivido con el Inuzuka.

- Sin ánimos de ofender; si no hubiese sido por tu amigo nunca no me hubiese percatado de que eras una chica. – se excuso.

- Puedo decir lo mismo de ti. Si no me hubieses dicho de que eras un chico jamás me habría enterado. – tanto Haku como Narumi rompieron en risas automáticamente.

- Entonces… ¿Realmente te llamas Naruto? –

- Por supuesto que no. Mi verdadero nombre es Narumi pero no muchos lo saben. –

- ¿Y a que se debe? –

- Es difícil de explicar. – eludió. – tal vez en otro momento quiera contarte. – se apresuro a decir mientras dejaba una toallas limpias en la baño y salía para darle paso al joven que la miro confundido.

- Me da curiosidad el saber cómo alguien como tu amigo desabrió que eras una chica. – Narumi sonrió con toda naturalidad y respondió:

- Me vio desnuda. – no dio más explicaciones, salió del baño dejando solo al joven con más preguntas que respuestas.

Al día siguiente

Haku había sido el primero en madrugar, levantándose a las 6 am, como acostumbraba, se dirigió al baño para acerarse. Una vez que termino de alistarse se dirigió a la cocina para preparar el desayuno, abrió la alacena para buscar lo que necesitaría pero lo único que había era ramen instantáneo. Se fijó en el refrigerador y solo había leche, cuya fecha ya había caducado hacia mucho.

Después de buscar comida y no encontrar nada que fuera apto para un desayuno se dirigió a la habitación de Narumi. Golpeo dos veces la puerta: – toc toc. – No recibió respuesta. Golpeo una segunda vez y nada aun. A la tercera vez no espero respuesta abrió cuidadosamente la puerta para hacer la menor cantidad de ruido posible, busco a la rubia por la habitación hallándola finalmente en el piso durmiendo con las sabanas enredadas entre sus piernas.

Haku por unos instantes sonrió por la apariencia desalineada que mostraba Narumi, ahora entendía a lo que se refería Kiba cuando decía que la rubia bajaba muy fácilmente la guardia. La contemplo unos minutos más. Traía el cabello desordenado, aun más que de costumbre, aunque lo veía más largo de lo normal. Presto especial intención en sus facciones, su rostro era redondo y sus pestañas eran largas y espesas. Entre más la veía se daba cuenta que en realidad era una bastante bonita aunque un surco de saliva seca que recorría su mejilla no le favorecía mucho en ese momento.

Con suma delicadeza toco el hombro de la rubia, Narumi se movió un poco pero aun no despertaba probo hablándole:

- Narumi, Narumi. Es hora de que despiertes. – Seguía sin hacer caso. Al ver que nada funcionaba para que la rubia despertara busco un recipiente con agua y aguantando la risa se lo arrojo directo en el rostro.

- ¡ME AHOGO! ¡ME AHOGO! – gritaba exasperada mientras Haku reía con fuerzas al grado de sujetarse las costillas en un intento para calmarse. Esta pequeña broma no le hizo ninguna gracia por lo que termino por aventarle una almohada que golpeo el rostro del chico. – No es gracioso. – dijo mientras comenzaba a quitarse la camiseta frente al muchacho el cual al ver que la rubia se estaba desvistiendo salió rápidamente de la habitación.

Después de que Narumi terminase de vestirse, se dirigió a la cocina. Caminó hasta el refrigerador en buscar de que comer. No encontró nada. Hizo exactamente lo mismo que había hecho el muchacho anteriormente sin hallar absolutamente nada decidió sacar dos potes de ramen instantáneo para desayunar.

- Haku... ¿quieres desayunar ramen? – pregunto la rubia mientras calentaba el agua.

- Creo que paso. – dijo disculpándose. – Además ya son las 7, deberíamos estar con el hokage ahora mismo. –

- No creo que nos digan algo por llegar un poquito tarde. –

- No me parece correcto hacerlo esperar. – dijo mientras se colocaba las sandalias. – Es mejor si vamos ahora y terminamos cuanto antes con todo el asunto.

- Está bien supongo que podría hacer las compras nuevamente en cuanto todo se haya acabado. – dijo Narumi mientras se calzaba.

Salieron de la casa rumbo a la oficina del hokage por el camino Narumi trato de ignorar los murmullos de los aldeanos que la veían pasar con Haku en la calle. El muchacho pregunto en varias ocasiones si se sentía bien a lo que la rubia siempre respondía con una sonrisa forzada diciendo que no era nada.

Cuando llegaron a la oficina del hokage fueron bien recibidos por el tercero, quien los ya los estaba esperando. El anciano les explico que debían realizar un procedimiento de rutina para saber si no se trataba de un espía, no había nada de qué preocuparse siempre y cuando no encontraran nada sospechoso.

- ¡ESPERE UN MOMENTO! – interrumpió Narumi golpeando el escritorio. – ESO ES UN ABUSO. LO ESTARIAN TRATANDO IGUAL QUE A UN CRIMINAL. – gritaba indignada ante la situación.

- Naruto siéntate y guarda silencio. Ya he escuchado el reporte de Kakashi pero debes entender que esto es solo parte del protocolo. – dijo con voz tranquila mientras daba algunas caladas a su pipa. – Él estará en buenas manos así que no debes preocuparte por nada. –

- Naru, descuida todo estará bien. – dijo Haku dedicándole una confortante sonrisa. Narumi asintió levemente, no podía evitar sentirse preocupada por él.

El procedimiento rutinario comenzó, fue interrogado por anbus especialistas los cuales después de interrogar al joven en busca de intenciones maliciosas y no hallando nada dieron por finalizado el interrogatorio.

Narumi espero alrededor de dos horas, las cuales les parecieron eternas, en la sala de espera frente a la oficina del hokage. En más de una ocasión irrumpió en la oficina preguntando porque tardaban tanto y en más de una ocasión la sacaron por la fuerza. Finalmente pudo relajarse cuando vio llegar a su amigo.

- Ya podemos irnos. No estuvo tan mal como creías. – dijo mientras sonreía y caminaba a la par de la rubia.

- Supongo que podríamos ir a una casa de té y luego a comprar algunos víveres como para reponer la despensa. – dijo animadamente mientras salían del edificio.

Llegaron a una casa de té donde desayunaron tranquilos y conversaban sobre algunas trivialidades también aprovechando la hora, Narumi le enseño un poco más la aldea a medida que hacían las compras.

De vez en cuando el joven regañaba a Narumi cuando metía algunos potes de ramen en el carrito. La excusa de Narumi era que se trataban de ejemplares de edición limitada y que sería una pena no comprarlos ahora. Por su parte él trataba de hacerle entender que ese tipo de comidas no eran para nada nutritivas, demostrando saber como llevar la economía doméstica, aunque Narumi también supiera manejarla no le daba esa impresión a su acompañante.

Mientras caminaban con las compras a cuestas Haku algo aburrido inicio una conversación con la rubia, pero no se le ocurría nada así que le pregunto sobre la falta de comida en la casa de la rubia:

- Por cierto Naru ¿por qué no tenías nada de comida? – pregunto el joven.

- Cuando me fui de misión deje mucha comida en la alacena y algunos huevos pero como también a veces suele quedarse en casa Yūgao debió asaltar la despensa. –

- ¿Y qué pasa con la leche cortada? – volvió a preguntarse pues por lo que le había contado su nueva amiga la mujer que la cuidaba era algo desastrosa.

- Pregúntale a ella, allí esta con su novio. – dijo señalando una casa de té diferente a la que habían estado. – Vamos a saludarla. – dijo nuevamente con entusiasmo.

Iba avanzando hacia la casa de té pero sintió que una mano la detenía se giró para ver por qué no la dejaban avanzar, miro que era Haku que la estaba deteniendo.

- Creo que es mejor que esperes aquí unos momentos, al parecer está sucediendo algo. – dijo mientras la sujetaba con suavidad. Narumi observo en silencio la escena.

- Se le está proponiendo. – dijo suavemente Narumi con el rostro rojo y voz temblorosa, se sentía feliz por Yūgao. Trato de imaginarse a sí misma en esa misma situación con Iruka – seria genial que Iruka-sensei hiciera lo mismo conmigo, aunque no necesariamente casarnos pero sí que se quede conmigo. – Pensaba, a pesar de que le dijera que se rindiese y que buscase a: alguien más acorde a su edad; la rubia simplemente no podía pensar en nadie más que en él. Nuevamente fue invadida por un sentimiento, pero en lugar de felicidad fue tristeza no pudo evitar llorar al recordad como la persona que más quería la había rechazado de esa forma.

- ¿Narumi? – pregunto el joven al ver que ella comenzaba a llorar. – ¿Te encuentras bien? – Narumi asintió levemente mientras se secaba las lágrimas con el puño de su chaqueta.

- No es nada… solo estoy feliz por Yūgao. –

- Vamos a casa, te hare algunos dulces ¿quieres? – La rubia asintió regresándole la sonrisa.

- Eso me gustaría mucho. – el joven sonrió, había escuchado a la rubia decir que le fascinaban los dulces pero como debía fingir ser un chico no podía darse el lujo de comerlos tan seguidos como ella quería.

Permanecieron en silencio todo el camino de regreso, Haku no hacía preguntas y Narumi agradecía eso ya que en esos momentos lo menos que deseaba hacer era forzar una conversación. Cuando llegaron al departamento en la puerta de esta se encontraba una persona esperando a la rubia con una sonrisa muy brillante.

- Iruka-sensei. – susurro Narumi logrando retener una lagrima traicionara.