Hola:
Muchas gracias a las personas que leyeron, espero la continuación sea de su agrado ^^
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Capitulo diez "La Separación"
Volvió a pasar el tiempo, Sesshoumaru ya no tenía nada más que enseñarle a Seremity, ella sabía usar sus Garras de Fuego, las Garras de Veneno, purificar veneno, usar a Colmillo de Fuego y a transportarse como lo hacía él, convirtiéndose en una esfera de luz. Seremity ya estaba acostumbrada a que Sesshoumaru no la tomara en cuenta, como Jyaken y Sesshoumaru se habían acostumbrados que cada vez que había luna llena ella se convirtiera en humana.
- ¿Cuántos llevo esta semana, Jyaken?- le pregunto Seremity.
- Con este 108- dijo Jyaken- Menos que la semana pasada.
- De seguro cuando vallamos al río nos encontramos con otros- le dijo Seremity.
- Con tres más y ya pasas los de la semana pasada-le dijo Jyaken- Aunque ya no se ven tantos demonios.
- Es verdad- dijo Seremity- ¡Ya acabe con todos! ¡Soy la más fuerte!- mientras decía esto estiraba los brazos hacía arriba.
- ¡Si!- le dijo Jyaken.
- Vamos al río-le dijo mientras corría, aunque lento para no dejar atrás a Jyaken.
Cuando llegaron al río, Seremity se paró en la orilla y dio un golpe en el agua sacando cuatro peces. Mientras Jyaken hacía la fogata. Pusieron los pescados en el fuego para que se asaran y cuando estuvieron listos empezaron a comer. Al rato después llegó Sesshoumaru.
- Estos pescados están deliciosos- dijo Jyaken mientras se comía el segundo.
- Es cierto- dijo Seremity.
- ¿Cuántos llevas?- pregunto Sesshoumaru.
- 108- respondió Seremity- Según Jyaken los demonios ya se acabaron.
- Esperemos que mañana nos valla mejor- dijo Jyaken.
Terminaron de comer y Seremity apagó la fogata y se acostó un poco más lejos de ella, Jyaken llegó a su lado y también se acostó.
- ¿Qué tanto miras en el cielo?- le dijo Jyaken- Es una noche como todas las otras- pero no era así, esa noche había mucha quietud y tranquilidad, además ninguna nube se veía en el cielo.
- Las estrellas- dijo Seremity.
- ¿Estrellas?- dijo Jyaken confundido.
- Los puntos blancos que están en el cielo, Jyaken- le dijo Seremity.
- ¡Ahh!- exclamo- ¿Qué tienen?- dijo después.
- Nada- respondió- Solo busco a mi padre.
- ¿A tu padre?- le dijo Jyaken- Pero si él murió hace un año.
- Si se- le dijo Seremity- Pero una vez me dijo que cuando el muriera se iría a las estrellas para poder cuidarnos y vigilarnos- dijo sin dejar de mirar las estrellas.
- ¿Y lo ves?- pregunto Jyaken.
- Si lo viera, no lo estaría buscando- le dijo Seremity riéndose- Cuando yo muera también me iré a las estrellas.
- ¿Y a quién vas a cuidar?- le pregunto Jyaken.
- A mis pequeños sobrinitos- le dijo Seremity- Por ahora sólo tengo dos Makoto y Saori, pero ya Shinta y Susume tendrán más.
- ¿Y tus futuros hijos?- le dijo Jyaken- ¿A ellos no los cuidas?
- Nunca he pensado en tener hijos, pero si los tuviera también los cuidaría- le dijo Seremity.
- Te enteraste de muchas cosas cuando fuiste a tu Reino- le dijo Jyaken.
- Si, alcance a llegar justo a tiempo para despedirme de mi padre- le dijo Seremity- No se como lo supe pero sabía que tenía que ir para allá.
Seremity se puso de pie y fue a donde Sesshoumaru.
- ¿Podemos pasar la noche aquí?- le pregunto.
- Haz lo que quieras- le dijo Sesshoumaru.
- Jyaken, hoy dormiremos bajo la custodia de mi padre- le dijo Seremity.
- ¿Qué quieres?- le dijo Sesshoumaru a Seremity que se estaba sentando en frente de él.
- ¿Puedo hacerte una pregunta? Pero, esta vez respóndeme- le dijo Seremity.
- Habla- le dijo Sesshoumaru.
- ¿Por qué me entrenaste? Si mi padre le hizo la promesa a tu padre no a ti- le dijo Seremity.
Sesshoumaru no dijo nada por un buen rato, Seremity no dejaba de mirarlo, pero él miraba hacía el cielo y no la tomaba en cuenta. Cuando Seremity se empezó a parar Sesshoumaru le dijo:
- Mi padre me hizo prometerle que si alguna vez le pasaba algo- dijo cortantemente- Yo entrenaría al hijo híbrido que tuvieran Makoto y Seremity.
- ¿Y por qué…- Seremity no alcanzo a terminar la pregunta.
- Era solo una pregunta- le dijo Sesshoumaru.
Seremity se paró y fue a donde estaba acostada antes, cerca de Jyaken.
- ¿Tu hermano le puso el nombre de tu padre a su hijo?- le dijo Jyaken a Seremity que se estaba sentando al lado de el.
- Si, ¿por qué?- le dijo Seremity.
- Si tu tuvieras un hijo ¿Qué nombre le pondrías?- le dijo Jyaken- Ya que el de tu padre esta ocupado.
- Yo le pondría…Jyaken- le dijo Seremity mientras se acostaba y se reía de lo que le había dicho a Jyaken.
- Sería un niño muy lindo- dijo Jyaken.
- Yo diría que tendría cara de rana- le dijo Seremity.
- Eso no es chistoso- le dijo Jyaken, pero Seremity tenía la vista pegada en las estrellas y ya no lo estaba escuchando.
Al otro día Seremity se despertó temprano y salió a recorrer cerca de donde estaban Jyaken y Sesshoumaru, se encontró con algunos demonios y los mató con facilidad, después de todo era muy fuerte ya que había sido entrenada por el demonio más fuerte de todos. Cuando llegó a donde Jyaken, Sesshoumaru no estaba allí.
- ¿A dónde se fue Sesshoumaru?- le pregunto a Jyaken- No lo siento cerca.
- Se fue al rato después que tú te fuiste- le respondió Jyaken aún molesto por lo que le había dicho en la noche.
- Jyaken, no seas enojon, sólo fue una broma- le dijo Seremity riéndose- Debes sumar cinco más a la cuenta- le dijo mientras estiraba los brazos.
- Ya son 113, pasaste los de la semana pasada- le dijo Jyaken.
- Vamonos- dijo Sesshoumaru que acababa de llegar.
- Si, pero aún no acaba la semana- le dijo Seremity a Jyaken mientras empezaban a caminar.
Caminaron largo rato y se detuvieron en el bosque, que conocían muy bien, ya que la mayoría de los entrenamientos fueron allí, también fue donde Ethan la hirió y conoció a Inuyasha.
- ¿A qué venimos aquí?- le pregunto Seremity a Sesshoumaru.
- Ahora seguirás tu camino sola- le dijo Sesshoumaru mirando a Seremity a los ojos.
- Pero, ¿por qué?- le dijo Seremity que no entendía la reacción del demonio- Te prometo que nunca más te diré nada.
- Señor Sesshoumaru, pero que dice- dijo Jyaken pero fue ignorado.
- Mi deber era entrenarte para que protegieras tu Reino- le dijo Sesshoumaru- Ya te sabes defender sola, es hora de que cumplas con tu deber.
- Como quieras- le dijo Seremity, demostrando que no le importaba pero en el fondo era todo lo contrario- De todas maneras no te necesito.
- Seremity- dijo Jyaken- Yo… cuídate mucho- le dijo tristemente porque el debía seguir a su amo.
- No te preocupes Jyaken, estaré bien- le dijo Seremity.
- Vamos- le dijo Sesshoumaru a Jyaken dándole la espalda a Seremity.
- Adiós Sesshoumaru- le dijo Seremity dándose la vuelta y empezando a caminar en dirección a su reino.
Sesshoumaru dio vuelta su cabeza y vio como Seremity se marchaba.
- ¿Esta seguro de lo que hace Amo?- le dijo Jyaken, pero como respuesta sólo recibió una pisada de Sesshoumaru.
Seremity camino en dirección a su reino por varias horas, pero al sentir un olor familiar se desvió. Mientras caminaba recordaba a Sesshoumaru y no entendía porque la había alejado de su lado, después de todo hace varios días que el entrenamiento había acabado "se habrá molestado por algo que dije", pensó Seremity, pero no lo lograba entender. El olor familiar se intensificaba y Seremity decidió apurarse. Llegó a donde había un árbol enorme, sentía que de allí provenía el olor, pero no veía a nadie, recorrió el árbol y vio a un joven de cabellera blanca y orejas de perro, vestía un traje rojo como el de ella. El muchacho estaba atrapado por una flecha que lo mantenía inconsciente.
- ¡Inuyasha!- grito Seremity mientras daba un salto para llegar a donde estaba.
Inuyasha no le respondió dormía tranquilamente bajo el poder de la flecha sagrada, Seremity intento despertarlo y quitarle la flecha pero no pudo.
- ¿Quién eres y qué haces con Inuyasha?- se escucho una voz femenina que le hablaba.
- Tu hueles como Kikyo- le dijo Seremity- ¿Dónde esta ella?
- Te pregunte ¿Quién eres demonio?- le dijo apuntándola con una flecha.
- No huelo a Kikyo por aquí. ¿Dónde estará?- dijo Seremity pero la joven apunto y disparó. Seremity esquivo el ataque y de un salto tomó a la joven del cuello y la mantuvo en el aire- No quiero hacerte daño- le dijo mientras la bajaba- Sólo dime que le paso a Inuyasha.
- Mi hermana lo sello- dijo la joven- Mi nombre es Kaede y soy la hermana menor de Kikyo.
Seremity no entendía nada, se supone que Kikyo e Inuyasha estaban enamorados, ¿por qué habrá pasado esto? Se dio cuenta que la joven tenía un ojo lastimado y no debía de tener mas de diecisiete años.
- ¿Cuándo paso esto?- pregunto Seremity.
- Hace unos años- respondió Kaede.
- ¿Dónde esta Kikyo? Si ella lo sello, ella podrá sacarlo- dijo Seremity.
- No queremos sacarlo- dijo Kaede- El nos hizo mucho daño, mira me saco un ojo y destruyo la aldea.
- Inuyasha es incapaz de hacer eso- le aseguro Seremity.
- Pero lo hizo- dijo Kaede- Además… por su culpa… mi hermana murió.
- ¿Qué? ¿Cómo que Kikyo murió?- dijo Seremity.
- Inuyasha la mató- dijo Kaede- Antes de que ella lo sellara, él la atacó hiriéndola de muerte.
- Ahora como sacare a Inuyasha de allí- dijo Seremity- Me iré a buscar a alguien que me pueda ayudar.
Seremity se fue dejando a Kaede y a Inuyasha. Se fue dando saltos y preguntando a las sacerdotisas sobre como podía ayudar a Inuyasha, pero ninguna le daba respuestas suficientes. Pasaron varios años, Seremity busco por todos lados una respuesta, pero nadie la ayudo. Hasta que se canso y se fue con Inuyasha, ya las raíces lo estaban empezando a cubrir, le sacó algunas y le prometió que lo sacaría de allí, pero ahora iba a descansar, se subió a un árbol cerca de donde estaba Inuyasha y se sentó en una rama, mientras pensaba en todos los años en que estuvo buscando una respuesta para liberar a Inuyasha sin encontrar nada, lo único bueno fue que aprendió un nuevo poder, con una sacerdotisa que tenía el poder de curar heridas y esta se lo enseño. Se acordó que unos años atrás, cuando los gatos leopardos atacaron y Sesshoumaru fue a pelear, ella lo siguió, Jyaken había ido a buscar a Inuyasha, pero no llegó con él, "ya debió de haber estado sellado", Jyaken no quiso contarle esa vez porque Inuyasha no había ido. Empezó a anocher, esa noche no habría luna, se dio cuenta que el cuerpo de Inuyasha empezó a cambiar igual que el de ella cuando había luna llena y se dijo a si misma "por lo menos no soy la única" y se quedó cuidando a Inuyasha hasta que amaneció.
Continuara...
