ENAMORANDOME DE TI
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"Detención"
…
Las clases terminaron, y a Lucy, no le quedaba de otra que ir a detención con los culpables de la mancha en su impecable registro de conducta. La molestia se notaba en su mandíbula tensa, y la despectiva mirada que le lanzaba de vez en cuando a ambos busca problemas.
Caminó con aspereza por los pasillos hasta llegar al salón donde le habían asignado. Tomó la manija y la giró abriendo la puerta. Pensó que estaría acompañada por algunos otros revoltosos pero al parecer ese día, no había nadie más salvo ellos tres.
Dejó su mochila a un lado y se sentó en una de las carpetas de adelante. Natsu se sentó detrás de ella, mientras el rubio a su lado. "Dentención" estaba escrito con tiza, en letras bastante grandes en la pizarra. Natsu se desparramó sobre la carpeta, olvidándose del mundo, Lucy sacaba una libro, mientras Sting abría una de las ventanas, para calcular que tan letal sería un salto desde esa altura.
Quizá escapar no sería tan buena idea.
Miró en dirección a la rubia, se iba a disponer a hablar, pero sus labios quedaron entreabiertos al sentir alguien entrar. Un profesor, algo senil, con unos gruesos anteojos, caminó hasta llegar a su escritorio.
—¡Oh! ¡Pero qué sorpresa! ¿Señorita Heartphilia? —Comentó confundido
La nombrada solo bajó su mirada un tanto apenada.
—Bueno, no quiero saber cómo pasó. Ambos se quedaran acá, dos horas, sin aparatos…—Se paró quitando los audífonos de los oídos de Natsu, y quitándole el Ipod a Sting quien se burlaba segundos antes —ni libros — Lucy también se había quedado sin distracción.
—¿Qué? Pero es un libro, es educativo — Se quejó, algo molesta, no recibió respuesta, el profesor se sentó, alzando sus pies sobre el escritorio, sacando una revista.
Natsu sin música que abarcara sus pensamientos, se quedó mirando al frente, los delgados cabellos rubios caían sobre su mesa, rozando sus manos, tomó su cabello entre sus dedos, sobándolo delicadamente para que Lucy no se diese cuenta. Era sedoso y suave.
—¿Qué pretende que hagamos dos horas aquí? — La voz de Sting lo obligó a soltar su cabello casi al instante.
—No sé, ese es su problema — Sting, se cruzó de brazos sobre su asiento.
Pasaron unos largos diez minutos en lo que nadie decía o hacía algo. El profesor se había quedado dormido, Harto de la situación, Natsu se puso de pie, con su mochila cargando de uno de sus hombros, a unos metros de la puerta, sintió que alguien lo tomaba de la parte de atrás de su camisa, jalándola un poco.
—¡Oye! — Susurró frunciendo sus cejas — ¡No te puedes ir! ¡No es justo! — Natsu sonrió con arrogancia, acercando su rostro al suyo.
—Entonces ven conmigo — La cercanía de ambos, la obligó a retroceder un poco, evitando su mirada.
Sting se encontraba molestando al profesor, colocando quien sabe que cosa en su bebida, pero su maliciosa sonrisa indicaba que no era algo bueno.
Inspeccionó su alrededor, lo miró desafiante. Esto iba contra todos sus estándares.
Tomó su mochila, y su libro, que descansaba sobre el escritorio del profesor, y salió casi disparada del salón. Lo que causó una sonrisa en Natsu, la siguió de cerca pero sintió un empujón por parte del rubio.
—¡Imbécil! — Soltó con rabia, mientras Sting se le adelantaba, el peli rosa alzó su pie dándole detrás de la rodilla causando que cayera de una pierna.
Soltó una risa tajante en burla. Estaban a punto de pelear de nuevo, cuando la puerta del corredor de abrió. Ambos se echaron a correr, ya seguros en la entrada del edificio, se dieron una envenenada mirada para irse cada uno por su lado.
Lucy, a quien la culpa le carcomía por dentro, caminaba fuera de la academia, su casa no quedaba muy lejos, y no había llamado a alguien para que la recogiera, pensó tomar el bus, pero se sentiría más cómoda caminando.
Girando en uno de los muros que dividían las afueras del lugar, chocó con una delicada figura.
—Lo siento — Se anticipó, apenada ofreciendo su mano a la peli blanca —¿Lissana? — La nombrada sonrió en respuesta, aceptando su apoyo.
—Perdón, no me fijé por donde iba — Se disculpó limpiando su falda, alzó su mano en saludo y se retiró por su lado, pero al divisar a cierto peli rosa subiendo a su moto, mordió su labio con nerviosismo.
Lucy aún seguía ahí, mirando la escena.
—¡Natsu! — Lo llamó.
Retiró el casco de su cabeza para mirar a quien lo llamaba, soltó un suspiro frustrado y dejó que se acercara.
—¿Ya te vas? — Preguntó una vez cerca, la miró asintiendo. — Quería saber si, quizás…—Empezó, pero no terminó de prestarle atención, Sting se había acercado a Lucy ofreciéndole llevarla a su casa. Dejó su casco colgando de uno de los manubrios de la moto.
Se acercó un poco más, no era de su incumbencia, pero aun asi le causaba fastidio.
—Hey Lucy ¿Te llevo? — Señaló su auto estacionado a unos metros más allá.
Dudó un poco, hace tiempo que no lo había visto y como su amigo de infancia, no estaría mal recuperar un poco de tiempo.
—No, ya tiene quien la lleve — Ambos se giraron al rubio cruzado de brazos.
—Laxus — Musitó sorprendida, él no era de ir a recogerla, y parecía… ¿Molesto?
—Nos vamos — La tomó con gentileza de los hombros y la guió hasta un auto estacionado.
Natsu relajó su expresión, regresando a su moto, se despidió de Lissana, quien lo miraba aturdida y se fue.
(…)
—No.
—Tienes que ir—Habló sin emoción alguna.
—No lo haré. — Se cruzó de brazos, al notar que no había ningún cambio en su expresión, cambio su actitud firme— ¿Por qué? ¡No quiero ir a la casa de Dragneel! —.
Sonrió un poco ante el berrinche, acarició su cabeza con cariño.
—No te queda de otra — Sin más salió de su habitación dejándola sola.
Su padre había quedado con Gildarts para ir a visitarlos y hacer algunos acuerdos financieros. Y eso sucedería dentro de dos días.
Tendría que ver al peli rosa mimado y caprichoso en su propia casa.
(…)
Natsu aún no tenía idea, pues Gildarts no se había tomado el trabajo de contárselo y tampoco es como si lo haría. Los días pasaron rápido, y solo quedaba una clase más.
—El profesor de Historia no vendrá hoy tampoco — Informó la asistente — Al parece aún sigue mal por algo que tomó, dos días antes. — Sting que se encontraba al fondo rió bajo, haberle puesto laxante en su té…—No habrá clases, pueden irse— Tuvo buenos resultados.
Lucy quien maldecía a toda cosa que ocupara un espacio en el universo, subió a su auto, en dirección a su casa para alistarse.
Como siempre, Natsu tomó las llaves de su moto y se dispuso a irse, pero ahí estaba ella, pegada a su transporte. Chistó la lengua con fastidio.
—Lissana — Lo miró con tristeza.
—Por favor, Natsu, ayúdame, no quiero volver a casa — Por primera vez en su vida le prestó atención.
—¿Qué pasó? — Sin querer sus palabras salieron algo toscas de su garganta.
—Tengo problemas en casa — Dijo con un hilo de voz, agachando su mirada. — ¿Podemos ir a algún sitio? —Aceptó con duda mirándola.
—Sube—.
(…)
Llevaba media hora dentro de la casa del Dragneel, Gildarts había sido un amor de persona, en atenderlos y entablar una conversación pero eso no quitaba su incomodidad. Hablaban de cosas que no captaban su interés, quería irse. ¡Ya!
Escuchó la puerta abrirse.
Natsu entró desganado y algo malhumorado, pasó por la sala pero quedó estático al ver a las tres personas acomodadas en los sillones. En especial a Lucy.
—¿Qué haces aquí? — Soltó incrédulo, arqueando sus cejas.
Se levantó estirando su vestido, hasta quedar a unos metros de él.
—Vine a ver cómo te desarrollas en tu hábitat natural — Una sonrisa de autosuficiencia apareció en su rostro al notar la actitud de la rubia.
…
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¡Hola! Otra vez, perdónenme.
No tienen idea de lo mucho que me alegran el día, y al revisar los reviews no pude evitar sentirme culpable. Gracias por su apoyo. Son los mejores, espero les guste. Seguiré actualizando. ¡Tengan un hermoso día!
