La hora de prepararse para la gran celebración hubo llegado, Candy vestía un hermoso vestido verde que hacia juego con sus ojos y con el collar de esmeralda reliquia de la familia Granchester que Terry le hubo regaló para que lo luciera esa noche. Sus zapatos eran de un verdes más oscuro que su vestido haciendo combinación perfecta con su bolso de mano. A su vez Terry vestía de negro se veía tan elegante que al ella verlo llegar a la habitación a buscarlo se quedó mirándolo pensando en que no podía creer que ese fuera su esposo.
- - Estas preciosa, sólo podría compararte con las estrellas ya que ambas hace que la noche sea espectacular con su brillo
- - Gracias mi Lord, igual usted
- - ¿Lista mi Lady?
- - Si…
- - ¿Qué te sucede, estas nerviosa?
- - Sé que la reina y muchas personas importantes estarán presentes
- - Para mi la única importante eres tu, la única que tendrá todo mi atención eres tu y para tu información ya me entreviste con la reina y se muere por conocerte.
Desde lejos Candy pudo observa la majestuosa edificación que era el castillo al cual se dirigían. El castillo era tres o cuatro veces el tamaño del de Granchester. En la entrada al palacio de la reina estaba rodeado por bellos jardines colgantes y con hermosas figuras de árboles podados en formas de laberintos acompañados de una enorme fuentes de agua en la parte frontal la cual estaba dentro de una muy espaciosa piscina. Al estacionar el carruaje y abrirle la puerta uno de los sirvientes de la corona, ella pudo darse cuenta de todo el destello de lujo y elegancia que dicho lugar poseía.
Terry bajó primero para luego ayudarla a bajar no sin antes robarle un tímido beso y decirle en el odio cuan feliz era de que ella estuviese con él. Al llegar a la entrada principal fueron anunciados ante todos los ya asistentes como el Duque y la Duquesa de Granchester haciendo que todos desviaran la vista a ellos ya que era costumbre de siempre ver y ser anunciado el Duque exclusivamente.
Todos murmuraban y miraban la elegancia de la nueva duquesa, sus modales y la dulzura con que su esposo la dirigía a bajar por las amplias y largas escaleras que conducían al salón principal donde se celebraba esta gran fiesta. Candy notó las miradas sobre ella, sintió la mano de su esposo fuerte dándole la suficiente fuerzas y en vez de acobardarse se recordó que ella a pesar de no ser un país tan excéntrico como este también era parte de la nobleza y que ahora era la Duquesa de Granchester y que debía comportarse como tal.
A lo lejos Candy vio unos ojos azules como los de su esposo y pudo darse cuenta que Terry la dirigía hacia ella. Al llegar Eleonor se quedó mirándola fascinada por su belleza y por la excelente vestimenta que eligió ya que sabia que esa noche seria blanco para mil murmuraciones. La madre la abrazó y le dijo suavemente al oído – Yo estaré a tu lado toda la noche - Candy sonrió y la abrazó mucho más fuerte. Terry se saludaron como siempre más sin embargo esta vez el padre miro a su hijo de forma muy orgullosa ya que veía en él a un hombre no más al chiquillo que se la pasaba entre las faldas de las cortesanas como era tan acostumbrado verlo. Richard luego saludo con mucho cariño a Candy cosa que la sorprendió pues la ultima vez que la vio no fue nada amable con ella.
Muchos fueron los que se acercaron a saludar a la joven pareja ya que fueron el centro de la noche. Muchas fueron las miradas y muchos los halagos a amos por la buena de estar casados. Terry y Candy bailaron todos los vals que les fueron posible, no se separaron ni un momento hasta que el Duque le pidió a el joven que lo acompañase pues era requerido su presencia junto a otros nobles para hablar temas importantes. Candy se quedó con su suegra mientras miraba todo el esplendor del lugar y la belleza de la elegante decoración del mismo.
Eleonor por su parte le comentaba pequeños detalles sobre los presentes y anécdotas sobres eventos pasados de la gran sociedad inglesa. Mientras estaban hablando y riendo dos jóvenes se les acercaron.
- - Buenas noche Duquesas…
- - Buenas noches Patty y Lucy. Permítanme presentarle la esposa de mi hijo, Candice Granchester
- - Un placer Candice – Dijeron las dos al mismo tiempo.
- - Candy querida ellas son las esposas de los mejores amigos de Terry, Patricia es la esposa de Stear y Lucy es la esposa de Tom.
- - Un placer mi Ladies, ya he tenido el placer de conocer a sus esposos
- - Ellos nos han hablado mucho de usted Duquesa y deseábamos conocerla ya que nuestra amistad con su esposo y los nuestros es desde la infancia.
- - Para mi será un grato placer conocerlas
- - Si me disculpa quiero darle el pésame a la Condesa de Graham
- - Por supuesto Duquesa
Las tres jóvenes se quedaron solas y de inmediato hubo una excelente química entre ellas, hablaban y reían entre sí como si fuesen viejas amigas, la platica era muy amena cuando de lejos Candy pudo ver a su esposo que se separaba de la reunión y comenzaba a dirigirse hacia ella cuando una joven se cruzó en su camino. Tanto Patty como Lucy se dieron cuenta de ello y al ver la cara de Candy le aconsejaron de cómo actuar.
- - Candice ella es Lady Susana Marlow, una mujer que siempre hubo estado detrás de Terry y de todo aquel noble soltero que pudiera ofrecerle un titulo. Sé que debes estar molesta por como ella se le ha acercado de forma tan inapropiado pero no te preocupes todos saben de cómo ella se conduce. – Le decía Patty mientras miraban aquella escena.
- - Tienes dos opciones o te haces la tonta como que no viste nada o te llenas de coraje y vas y pones punto final a la busca vida de la Marlow
- - Me disculpan – Dijo Candy dirigiéndose a su esposo
Al llegar a ese fortuito encuentro que Susana hubo realizado Candy se acercó a él mostrándole su mano para que este la acercara hacía sí y con una forma muy altiva la miro de arriba abajo con aire de superioridad.
- - ¿Amor no me has presentado?
- - Mil disculpa, ella es Lady Marlow
- - Mucho gusto soy la Duquesa de Granchester, la esposa de Terry – Susana miro de forma muy sorprendida a Terry y luego con una pequeña reverencia hacia Candy la saludó
- - Es un placer Duquesa, no sabía que Terry hubo contraído nupcias
- - Mil disculpas Lady Marlow pero creo que no se ve bien que una señorita soltera tutee a un hombre casado y menos cuando este posee un titulo superior.
- - Disculpe no quise…. Yo… Nos conocemos de hace tiempo…
- - Entonces entienda que mi esposo ya no es el mismo de antes, ahora si nos disculpa nos esperan otras personas.
- - Por supuesto
Susana estaba que se moría de la rabia mientras más de uno en el salón que vio aquella escena estuvo feliz pues al fin alguien ponía un paro a la escurridiza Lady Marlow. Al dirigirse a sus nuevas amigas y sus esposos Terry se sintió muy orgullo de su esposa y de las palabras que ella utilizó para alejar a la cansona de Susana de su lado.
- - No sabia que la Duquesa era celosa – Le dijo en el oído suavemente mientras caminaban
- - Poco le dije a esa… Y no son celos, solo es precaución
- - Te ves hermosa cuando eres precavida entonces
- - Y tu cuídate que no sea que tu dulce esposa se ponga precavida contigo
El sonrió ante el comentario y al llegar al lado de sus nuevos amigos y suegra la noche continuo de los más amena. Pasada las 10 de la noche la música se paró y la servidumbre anunció la entra de la Reina. Todos hicieron reverencia ante la llegada de la soberana de Inglaterra, Reina Victoria. Una mujer vestida con un elegante y largo vestido blanco con detalles bordados en oro en todo el frente de la falda y a los costado con un majestuoso chal rojo escarlata también bordado en hilos de oro y con pequeños diamantes incrustado al lo largo del borde del mismo. Su cabellera castaña clara peinada simple con un moño recogido pero sumamente elegante y sobre el mismo la gran corona real. Victoria quien desde muy temprana edad hubo convertido en reina se convirtió un icono nacional y encarnaba el modelo de los valores típicos de la época, influyendo en el gobierno ingles de la época.
Al llegar la reina caminó por el centro de aquel hermoso salón donde todos la miraban fascinado por la elegancia de la misma y por que a pesar de sus 45 años lucia radiante y bella. Camino mientras las reverencias eran hechas por todo los allí presente; pero al llegar frente a Terry y a Candy hizo una breve parada quedándose mirando a los jóvenes. Terry y Candy hicieron la reverencias de lugar y luego esperaron por que esta continuara su camino más sin embargo no fue así.
- - Duque de Granchester es un honor que una vez más nos honre con su visita y la de su reciente esposa
- - Su majestad… Para nosotros es un placer poder asistir. Permítame presentarle a mi esposa… Candice Granchester
- - Es un placer su majestad – Dijo Candy mientras hacia reverencia hacia la reina
Hubo un gran silencio en el salón, todos esperaban las palabras de la reina ya que de esta dependía la aceptación o no de Candy en la rígida nobleza ingles. Todos miraban de forma intrigante. La reina se hubo tomado su tiempo y mientras la observaba muchos más observaban este cuadro ya que podía ser el último día de Candy en la corte. Desde lejos Susana miraba feliz, si la reina la repudiaba, también era el matrimonio de ellos y Terry volvería a caer en sus brazos y esta vez para siempre.
- - ¿A qué Clan Perteneces Candice? – Pregunto la Reina secamente a Candy
- - Su majestad a los White, descendiente de los Andrew
- - ¿Entonces eres familia de Williams White?
- - Su majestad él es mi señor padre – La reina le sonrió y de inmediato se acercó a la joven pareja de forma muy familiar
- - Su padre fue gran amigo de mi esposo. Dele saludos de mi parte en cuanto le escriba. Bienvenida a la corte Duquesa de Granchester. Espero que entienda que a partir de este momento usted es parte de la nobleza inglesa. Duque usted ha elegido bien a su esposa, no sólo por su belleza la cual es reluciente; sino por el clan al cual pertenece
- - Gracias majestad- Dijo Terry - … Con gusto le daré sus saludos a mi señor padre- Respondió Candy con una muy dulce y franca sonrisa
Candy y Terry hicieron otra reverencia mientras la reina se retiraba y se dirigía hacia el final del salón. Por su parte Richard quien fue el que más sudo ante aquel encuentro sintió que el alma le volvió al cuerpo cuando vio la aceptación de su nuera a la corte inglesa. Temía por ello ya que se había dado cuenta del amor que existía entre los jóvenes y lo menos que quería era ve sufrir a su hijo.
Luego de la llegada de la reina, la noche prosiguió llena de encantos, gratas conversaciones y sobre todo los vals que fueron disfrutados no sólo por las jóvenes parejas; sino que por primera vez en mucho tiempo el Duque bailo infinitamente con Eleonor como cuando eran dos jóvenes recién enamorados.
Como era usual Richard se acercó a la reina y esta con la cortesía que la caracterizaba le felicitaba por el nuevo miembro en su familia. Ellos sostenían lazos familiares muy fuertes ya que eran primos cercanos.
- - Tu hijo ha sabido elegir bien. Temí que hiciera elección de cierta señorita de muy mala reputacion que le rondaba
- - No le niego que en un momento no estuve seguro
- - Yo sin embargo desde que me enteré hice mis averiguaciones, no puedo poner mi reino en peligro. Pero esta vez estoy más que tranquila. Conozco la
descendencia de los White y sé del honor y los principios de los cuales son partes. Lo que extraño es que nunca vi a Terry mostrar ningún tipo de empatía por joven alguna y de la noche a la mañana se casa.
- - Para nosotros su majestad fue una muy bella sorpresa...
- - Me imagino la alegría de Eleonor...
Ya en el castillo Granchester los jóvenes se encontraban muertos del cansancio por todas las emociones de la noche. Pero aún así feliz de que todo hubo salido mejor de lo esperado. Por su parte Terry se sintió feliz de la aceptación pública de la reina ya que esto les daba a ellos mejor posición ante la corte y Candy por el hecho de que su esposo lo era. Esa noche ellos le pidieron a su nana que no los esperaran despiertos pues no sabían el horario devuelta a casa; al llegar todo estaba en silencio y con risas y murmullos fueron caminando hacia sus aposentos.
Candy intentaba quitarse sus prendas sola, pero como nunca antes lo hubo hecho se le estaba haciendo difícil. Terry la miraba y se reía de la forma en que ella intentaba inútilmente.
- - Si me permite esta noche seré su más fiel sirviente y me sacrificaría a ayudarle a desnudarse
- - Para mi será un placer tener todo un noble de la corte inglesa sirviéndome en mis difícil aceres nocturnos como mi sirviente personal
Terry comenzó a desvestirla y mientras soltaba lazos y botones iba besando cada poro de su piel. Estaba extasiado ante el sabor y la suavidad de la piel de su esposa. Tocar su piel era el placer más grande y excitante que hubo experimentado; sus labios eran el manantial de vida que tanto necesitaba para calmar el ardiente deseo que poseía todo su cuerpo. Y su olor era el afrodisiaco que lo llevaba al mismo cielo.
