Capítulo 10: Dulces Decisiones
Aun la casa estuvo a oscuras, abastecida solamente por la fogata, las velas que todavía siguieron ardiendo arriba de la mesa, la luz de la cocina y la suave música que resonaba en el sector de la sala. Y la pregunta del millón todavía esperaba esa respuesta que cambiaría las cosas para bien o para mal.
—Noah... yo...— Claire logró pronunciar un poco asombrada sintiendo como su corazón galopaba alborotado contra su pecho, la joven trataba de calmarlo mentalmente.
—Perdón soy un idiota, no debí preguntarte eso así tan de repente...— Noah dijo con aparente arrepentimiento al levantarse un instante del sillón y no dar paso alguno; sin demostrar enojo, sólo represión. —No debí asustarte de esa forma. Debí ser más sutil...— reconoció deteniendo su hablar al sentarse nuevamente, giró su rostro para mirarla y vio un brillo en los ojos de su novia, uno que él no pudo descifrar a simple vista. —Claire que...— vaciló observando como ella aun no mencionaba palabra.
Claire permaneció ausente por algunos agonizantes segundos para Noah. El muchacho trató de descubrir que era lo que decía la mirada de la joven. Pero al ver que nada le transmitía se mantuvo en silencio. ¿Habrá metido la pata?
—Iré a llevar la... copa de postre... a la cocina.— la joven reaccionó y logró vacilar un poco ausente levantándose del sillón. —Ahora vengo.— agregó inexpresiva y casi con inhibición. Esa decisión por parte de Noah la tomó por sorpresa, no sabía bien que contestarle a aquel rubio muchacho de hipnotizantes ojos cristalinos. Quizás si pasaba algunas milésimas de segundos lejos de la mirada de su novio lo pensaría mejor.
—Sí...— Noah musitó un tanto ido.
Paso muy rápido. Claire tropezó con la alfombra soltando instintivamente la copa de cristal para sostenerse de algo o más bien de alguien y ese alguien que reaccionó instintivamente fue Noah quien la atrapó cuando se puso de pie, quedando sólo a centímetros de su rostro. Todo pareció moverse en cámara lenta en ese momento de miradas y mejillas ardiendo con un rubor que les nacía prácticamente desde la nariz.
—Noah...— Claire masculló su nombre con suavidad sin dejar de mirarlo, aferrando sus manos a los costados de la espalda del muchacho como modo de seguridad.
—Claire...— Noah susurró un poco afuera de este mundo al sostenerla de la cintura, atrayéndola inconscientemente a su pecho.
—Noah...— la joven musitó suavemente casi como un suspiro, algo agitada. —Hemos pasado por tanto y...— susurró tratando de regular su respiración acelerada por una más pacifica; disimulaba ese nerviosismo pero se perdía inconscientemente en cada detalle del rostro del alto y hermoso joven, casi sintiéndose desfallecer.
—¿Aja?— Noah logró pronunciar detallándola con deleite y sin restricciones.
—Sólo quiero...— pausó su hablar sin dejar de mirarlo; de la cintura aún era sostenida por él. Su corazón le anunciaba algo pero... ¿qué era?
—Claire...— Noah pronunció acercándose lentamente a ella sintiendo su cálida respiración chocar contra la suya.
—Yo...— la joven alcanzó a pronunciar cuando fue callada por él con un romántico beso que ella correspondió lenta y generosamente alojando las manos en la nuca del muchacho acercándolo más a ella.
Los dos fueron cayendo lentamente en el amplio sofá envueltos entre caricias y besos que poco a poco fueron aumentando con el calor de la fogata y las velas dando inicio a algo sin igual en este mundo.
En la Presa abandonada...
La noche aun reinó. Los jóvenes EVOs aterrizaron en un reconocido lugar para él y uno desconocido para ella.
Un lugar y una imagen que la dejó maravillada. Un lugar que a pesar del desgaste de los años seguía intacto. Y una imagen que para ella no tenía descripción. Era hermoso.
—Llegamos.— Rex comunicó mirando como Laumy repasó la vista en cada detalle de la estructura. —¿Y bien, qué te parece? Dijiste que querías que te sorprenda.— mencionó el joven sensatamente.
—Es... muy wow.— Laumy pronunció asombrada, con una sonrisa y sin más.
—¿Entramos?— preguntó curioso cuando caminó unos pasos hacia adelante seguido de ella.
Accedieron al interior de la presa abandonada. Topándose con algunos tubos inclinados en la entrada, un poco de polvo en el suelo y las paredes levemente quebradas y manchadas de humedad por el paso del tiempo. Aun así para Laumy le parecía asombroso el sitio en el que estaban.
—¿Este era su refugio cuando Caballero Negro lideraba Providencia?— Laumy preguntó observando cada rincón y guiada por Rex que la tomaba de la mano, topó la cabeza con un pequeño tubo de metal golpeando a penas su frente. —Au.— se quejó la chica riendo por su mínima torpeza, agachando a penas su cuerpo para evitar otro golpe y así atravesar el otro lado.
—Cuidado con la cabeza.— Rex advirtió un poco tarde sonriendo con ella. —Sí, este era.— contestó pendiente. —Bueno aun lo sigue siendo.— agregó relajado continuando el camino iluminado solo por la luz de la luna. —Es como una segunda casa, es mi escondite.— contó dichoso rememorando cada pasaje.
—Debe ser fabuloso para ti.— la chica pronunció asombrada y relajada, continuando el recorrido.
—Bueno no es la gran cosa, pero es de una comodidad increíble si lo preguntas.— mencionó el joven arma con regocijo.
—¿Y ese remolque?— Laumy preguntó con espontaneidad observando el mismo vehículo que aún se mantenía en su estado.
—Ahí era mi "cuarto".— el joven río haciendo comillas. —Ven, te lo enseño.— ofreció acompañado de Laumy entrando al viejo autobús.
—Wow...— susurró la castaña asombrada observando cada rincón del remolque una vez que ingresó. Y es que el mismo conservaba todo tal cual como lo habían dejado la última vez.
—¿Te gusta?— el moreno preguntó curioso cerrando la puerta corrediza detrás de él.
—Es el sueño de todo joven. Bueno en particular el mío, siempre soñé con un escondite de este modo. Un refugio...— suspendió su hablar por poner la vista en las cosas que más le llamaron la atención. Parecía una niña en una juguetería. —Mira allí hay una tele...— señaló con espontanea algarabía hacia un lado. —Una heladera, un sillón, una cama...— pronunció riendo sumisa admirando cada sector mientras Rex se sentó en la única cama de sabanas verde agua, estaba embelesado por su mentalidad anti-materialista. Se conformaba con todo, así fuera el lugar más pequeño del mundo. —Es fantástico.— pronunció maravillada cuando Rex sonrió con dulzura. —Ahora lo que yo me pregunto es... ¿Por qué me trajiste aquí, Rex?— interrogó curiosa. —Sé que es un lindo escondite pero... ¿Por qué lo escogiste para festejar...?— preguntó en suspenso cuando el joven no mencionó palabra, sólo sonreía. —Habiendo tantos lugares alucinantes... en los que pudiéramos disfrutar de nuestro día...— mencionó sin desmerecer el lugar.
—Ven.— pronunció el muchacho señalándose las piernas al mismo tiempo que ella avanzó hasta Rex obedeciendo y pasando a ocupar su lugar.
—¿Qué pasa, Rex?— preguntó la castaña con espontanea intriga cuando su pareja la acomodó en su regazo.
—Antes que nada...— el joven moreno suspendió sus palabras para buscar algo en el bolsillo izquierdo de la chaqueta; sacó una pequeña cajita de terciopelo, la abrió y sonrió dulce. —Es para ti.— dijo el joven con infinito cariño.
—Rex...— lo nombró en un estado de sorpresa, respirando agitada al ver un hermoso anillo de compromiso. —¿De dónde...? ¿Cómo...?— preguntó llevándose una mano al pecho. —Rex, no puedo acéptalo.— se plantó rechazando esa carísima alianza.
—Acéptalo Laumy, por favor.— insistió con el regalo como todo un adolescente. —Esto es una unión, nena. Yo sé que no te gusta lo material... pero necesitaba darte este anillo como símbolo de nuestro amor. Tengo uno igual.— mencionó sacándose el guante como comprobante.
No cabe duda que Rex siempre se salía con la suya y Laumy terminaba rendida ante el encanto de ese joven que parecía salido de otro planeta. Al final accedió.
—Te debió haber costado una fortuna.— comentó con ternura cuando Rex colocó la alianza en el tercer dedo de la mano izquierda, el joven sonrió finamente.
—Tenía unos cuantos ahorros guardados y los gasté para ti.— contó mientras le acariciaba una mejilla, ella sonrió sin poder creer lo dulce que era. —Pero bueno, ahora volviendo al tema. En primer lugar, te traje aquí porque quería que fuera un espacio especial.— comunicó el joven sin rodeos. —Y te traje aquí porque quiero... preguntarte algo.— informó entrelazando sus manos con las de ella. —Y si me dices que "No" sabré entender.— pronunció con bastante seriedad.
—De acuerdo.— Laumy contestó segura, espontanea.
—Okey, esto constará de dos preguntas.— aclaró cuando ella asintió dos veces. —Laumy... ¿Tú sabes hace cuanto tiempo que estamos juntos?— preguntó posando las manos en la fina cintura de la joven.
—Lo sé muy bien.— la joven agente contestó segura.
—Bien.— Rex pronunció espontaneo.
—¿Y la segunda pregunta?— la joven preguntó lentamente cuando Rex se tomó su tiempo en alojar un mechón castaño detrás del oído de la muchacha. A la vez que ella lo miraba con expectación.
—Laumy puede que mi segunda interrogante sea muy sorpresiva para ti y entenderé tu reacción cuando la diga.— pronunció calmado. —Y repito lo mismo, si... me dices que "No", sabré entender.— agregó nuevamente al mismo tiempo que ella asentía y sintió como su propio corazón golpeaba contra su pecho con furia, escuchando su palpitar al igual que el tic tac de un reloj. —Laumy...— Rex pronunció y paró su hablar en seco para tomar una bocanada de aire. —¿Me dejarías hacerte el amor, mi amor?— preguntó con una segura y hermosa sonrisa, sin temores. Dejando impactada a la joven que aún se situaba en su regazo mirándolo con brillo en sus orbes chocolates.
"¿Me dejarías hacerte el amor, mi amor?" ...Esas palabras jamás se le cruzaron por la cabeza hasta que las escuchó de su boca. Inimaginables para ella. Dichas por él con pura dulzura.
Podía sentir a su corazón latir con más velocidad. Galopar con salvajismo, casi corriendo una maratón. Queriendo escaparse de su lugar si ella no controlaba las pulsaciones que en ese momento estarían por las nubes.
Muy bien sabía que la respuesta dependía de ella. Era su decisión rechazar o aceptar una dulce propuesta de su parte.
¿Será verdadera su declaración y su decisión?
