¡Hola! Que verguenza, tardé meses en actualizar después de dejarlo en un momento íntimo. u.u
Gracias a todos por sus review, los leí a todos y me pone de buen humor que les haya gustado aunque es fue medio apresurado. En fin, no los retrasaré con excusas o disculpas. Disfruten del capítulo :)
Desde ya muchas gracias.
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Aclaraciones:
1-Puede que algunas cosas no concuerden con el anime o manga.
2- Los personajes pueden llegar a tener una personalidad diferente a la de la original.
3- Gaara posee el Shukaku.
4- El Fic va relatando historias. En este capítulo no.
Advertencias: Semi Universo Alterno. Lenguaje vulgar.
Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen.
Capítulo 9: Amenazas.
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La carta era corta y concisa, brindándole la información suficiente al Kage de cabello plateado quién, sin dudarlo por un segundo, mandó a uno de sus mejores escuadrones para brindar apoyo a la Aldea vecina. Kakashi se recostó sobre el mullido sillón de su oficina ignorando la pila de papeles que había sobre el escritorio. Últimamente, el ex –sensei del antiguo equipo 7 se encontraba bastante pensativo sobre el asunto que involucraba a Sakura Haruno, o mejor dicho Sabaku no Sakura. Miró de reojo la foto que había sobre el mueble frente a él, sin duda alguna, Ayame había sido una bella mujer y deseaba poder algún día recuperar sus recuerdos que poseía con ella.
Entrecerró los ojos y se colocó firme en la silla, cuadrando los hombros dándole una postura autoritaria y casi desafiante. Observó por el rabillo del ojo la carta que le había enviado Gaara, que estaba escrita con la propia letra del mismo, y se negó a soltar un suspiro. Por la puerta de la habitación, entraron varias personas entre ellas, Orochimaru quién parecía más joven, seguramente debido a algún tipo de Jutsu. Karin fue la última en pasar, por lo que cerró la puerta tras de sí cortando un poco el incómodo y tenso silencio.
- ¿Qué descubriste?-
- ¿Apurado?- el Sannin sonrió de lado burlándose.- Todas las Haruno, fueron asesinas y conquistadoras profesionales, a pesar de la corta edad que poseían.-
- Continúa.- ordenó Kakashi con el semblante serio.
- ¿Alguna vez creíste en demonios? - preguntó "distraídamente" sorprendiendo un poco al Hokage pero antes de que éste pudiera contestar prosiguió.- La madre de tu querida alumna, se relacionó con uno de ellos. El peor de todos. Por lo tanto, todas sus hijas poseen energía demoníaca incluyendo a Sakura-san.-
- Creo que algo mencionó.- masculló mirando inevitablemente de reojo la fotografía dónde estaban él y Ayame.
- Un día, torturaron a la madre y una sacerdotisa le colocó una maldición pero no a ella, sino que a sus hijas. Todas morirían a cierta edad. – Orochimaru hizo una breve pausa y le dedicó una mirada un poco seria al peli-plata. - Dígame Hokage-sama, ¿Cuánto falta para el cumpleaños de Sakura?-
- Alrededor de cinco días.- contestó y luego ensanchó los ojos.
- Así es, en su cumpleaños número dieciocho o dos días después, morirá.- el hombre de larga melena negra cerró los ojos. – Aunque no lo creas, mis ideales han cambiado Kakashi. – Orochimaru lo miró con ojos fríos, era hora de la verdad. – Los ayudaré pero a cambio, has que la Alianza Shinobi deje de perseguirnos. –
- De acuerdo. – asintió el peli-plata sin muchas opciones.- Haré todo lo que esté a mi alcance. -
- Bien, nosotros partiremos hacia Suna. –
- ¿No es mejor que descansen un poco? – los ojos del Kage se posaron en el antiguo Taka y Kabuto. – Tu equipo parece cansado. –
- No podemos perder tiempo. Además, no sólo tu alumna corre peligro, sino que todos en este planeta.-
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Sakura estaba en peligro, y ese era motivo suficiente para que la marcha hacia Sunagakure fuera enormemente rápida. Hace unas horas habían partido desde Konoha, eran un equipo especial con la suficiente capacidad para atrapar o eliminar a cualquiera que atente con la vida de la mujer de cabellera rosada que tanto querían. Además de varios ANBU, de Naruto y Sasuke, en el escuadrón estaban Shikamaru, Kiba con Akamaru, Ino y Hanabi Hyuga, la hermana menor de Hinata. La adolescente era un genio en el campo de rastreo y su capacidad de estratega había dejado impresionada a muchos, entre ellos a Nara Shikamaru. Por lo que se la había incluido en esta importante misión.
El último Uchiha, Sasuke, estaba algo nervioso y de muy mal humor. Estaba realmente enojado por el simple hecho de que amenacen a Sakura pero también, porque el Kazekage no sea capaz de protegerla por si mismo. A pesar de que el azabache sabía que no tenía oportunidad con la peli-rosa, el Uchiha creía que él era una de las pocas personas que podrían estar a la altura de resguardar la vida de la Haruno de mirada jade. Sonaba arrogante y egoísta, pero era la verdad, ya que junto a Naruto, eran los hombres más poderosos de todas las Naciones ninja.
Le duele que Sakura esté con otro.
Pero esta vez no se trataba de ellos o de su rivalidad con Gaara. Debía colocar primero la seguridad de la peli-rosa, que era mucho más importante que sus sentimientos. Además, de que la última vez que se habían visto con la Haruno, habían puesto las cartas sobre la mesa, él no la buscaría para una relación más allá de amistad o compañerismo, y se lo había prometido. Marcó más su paso, acelerando, quedando delante del grupo quienes no estaban sorprendidos con la actitud del Uchiha.
- Sasuke.- lo llamó el rubio.- Está anocheciendo, debemos acampar y mañana seguir. No sabemos cuándo necesitaremos nuestra fuerza.-
- Hn.-
El azabache se encogió de hombros y dejo de saltar, para luego bajar de la rama de los árboles al igual que los demás. A veces se le olvidaba que algunos de los presentes no tenían el mismo ritmo o resistencia que él y el Uzumaki, era algo exasperante ir a un paso lento al cual no estaba acostumbrado. La Cuarta Guerra Ninja lo había hecho más tosco y arisco, por lo que se alejó un poco del escuadrón, ignorando todo a su alrededor concentrándose en una única persona.
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- ¡Sakura-sama quédese quieta por favor!-
- Pero debo preparar un platillo para llevarle a Gaara-kun, ya casi es medio día.-
- No debe olvidar que hoy vendrán sus cuñados a cenar, Hime-sama.- comentó la peli-negra mientras terminaba de peinar a la mujer del Kazekage con un complicado rodete.- ¡Listo! Se ve hermosa como siempre.- sonrió con simpatía Yuuko.
- Umm Gaara-kun lo canceló.- murmuró distraídamente la peli-rosa.
- Sakura-sama, pase el otro brazo por la manga del kimono, onegai.- pidió Hikari, estresada de que su señora no le preste atención.
- ¡Aguarden!- Yuuko le colocó un palillo en el peinado, que tenía una flor en tonos de color rosa pastel, celeste y blanco.- ¡Aww, le queda genial Hime-sama! Su cabello es tan bonito.-
- Sakura-sama siempre esta genial.- masculló Yuki, la dama de melena lila siempre estaba a la defensiva con su señora.
Generalmente le divertiría aquella situación, pero ese día estaba algo deprimida. Luego de tener una noche bastante –muy- placentera y un poco romántica, sintiéndose amada y protegida, había despertado sola en la cama. Gaara se levantó temprano para ir a la oficina a cumplir con su trabajo. Ella entendía perfectamente que ser el Kazekage llevaba una gran carga, incluso no esperó que el pelirrojo sea dulce o tierno. Sakura simplemente le hubiese bastado que esté un poco más con ella, al menos le hubiera gustado un simple y normal desayuno. Apretó los labios rehusándose a soltar un bufido poco femenino delante de sus damas. Parpadeó repetidas veces, clavando su vista en las mujeres que estaban frente a ella, quiénes la miraban con preocupación.
- ¿Hime-sama?-
- ¿Si?-
- ¿Se encuentra usted bien?- preguntó la más joven, Yuki, quién al parecer la idolatraba mucho.- Hace rato que la estábamos llamando.- dijo al ver la mirada interrogante de su señora.
- Hai, lo siento. Estoy un poco distraída hoy.- murmuró apenada.
- ¿Es porque consumó matrimonio?- cuestionó inocentemente.
- ¡Yuki-chan!- reprochó Hikari con un gran sonrojo mientras que Sakura sentía que le faltaba el aire.
La habitación quedó en silencio por unos tensos segundos hasta que la risa de la peli-rosa llenó la recámara, las damas se miraron entre sí para luego acompañar a la mujer del Kazekage. Sakura las quería mucho, sobre todo porque desde que llegó, siempre estaban al pendiente de ella y no por algo laboral, sino más bien de amistad. A pesar de que las chicas le trataban con respeto todo el tiempo, habían establecido un lazo de confianza. Haciendo que se sintiera más a gusto en Suna y que no está tan sola, y en momentos como esos, realmente se alegraba de que estuviesen a su lado. Las risas se cortaron al sonar el golpeteo, Hikari la mayor de sus damas, fue a abrir la puerta dejando ver la persona detrás de ella, la discípula de Gaara, Matsuri.
- Sakura-san, Gaara-kun me pidió que le informara que hoy no podrá recibirla en su despacho para el almuerzo.-
Silencio.
- Oh. - logró articular luego de unos tensos segundos.- De acuerdo, muchas gracias Matsuri-san. –
- Hai, con su permiso.- hizo una leve reverencia y luego se marchó, dejando la habitación con un ambiente pesado.
- No la soporto.-
- ¡Yuki-chan!- reprimió Yuuko a la menor.- No debes decir esas cosas.-
- ¡Ella no puede tratar con tan poco respeto a Sakura-sama!- vociferó con las mejillas sonrojadas por el enojo sorprendiendo a todas, incluso a la peli-rosa ya que la peli-lila nunca levantaba la voz.- Ni mucho menos a Kazekage-sama, se toma muchas atribuciones.- terminó en un murmullo, temiendo herir a su señora.
- Pero siempre les digo que no me traten con tanta formalidad.- la mujer de hebras rosadas comentó tratando de ignorar el malestar que comenzaba a instalarse en su interior.- No es necesario, de verdad.- repitió un poco angustiada.
- No es eso Hime-sama.- negó la peli-negra viendo de reojo a la dama menor.- Creo que Yuki-chan se refiere a que debe respetarla al igual que a Kazekage-sama. Usted es la igual de él, Matsuri-san se toma muchas atribuciones y no creo que su esposo, Hime-sama, esté a gusto con eso.-
- No creo que Kazekage-sama lo sepa.- añadió rápidamente Hikari, colocando sus manos en los hombros de peli-rosa, quién estaba sentada, tratando de reconfortarla.- Si desea podemos hablar con él al respecto.-
- No, no es necesario.- musitó con una leve sonrisa.
- Pero Sakura-sama es como si ella la estuviese desafiando.- protestó Yuki, ella realmente odiaba a la ninja que se creía mejor que su señora. La detestaba, sobretodo la actitud arrogante y superior con que miraba a la peli-rosada.
- Es porque está enamorada de Gaara-kun, o eso creo.- soltó Sakura, haciendo que sus damas contengan la respiración por unos instantes.- Sé que ustedes ya lo sabían pero no es necesario que me estén protegiendo todo el tiempo.-
- ¡Siempre! - exclamó Yuki para luego sacudir la cabeza con los ojos acuosos contagiando a Yuuko.- Siempre estaremos para usted Sakura-sama. No importa que situación sea, jamás la dejaremos.- confesó con admiración y lealtad.- La protegeremos de lo que sea, incluso de si misma o sentimientos feos. Usted merece lo mejor, porque es la mujer más increíble que conocí, Sakura-sama. -
- Arigato.- sonrió levemente pero su voz salió ronca mientras agachaba la cabeza, sin embargo todas vieron cómo unas lágrimas se escapaban de las gemas esmeraldas.- Muchas gracias.- susurró a duras a penas.
Sin duda alguna, ellas eran sus amigas, aquellas mujeres verdaderamente darían todo por ella y Sakura también. A pesar de que sollozó varios minutos, ninguna mencionó nada más respecto al tema de Matsuri, incluso la animaron para que les prepare el almuerzo a ellas y eso logró hacerla sonreír. Sus damas nunca quisieron comer junto a ella por una cuestión de formalidad y deber, pero en esa ocasión hicieron una excepción y Sakura casi se largó a llorar. No podía evitar estar tan sentimental después de todo lo que le estaba sucediendo, no podía controlar sus emociones. El misterio de sus hermanas, el asecho constante de una amenaza invisible y ahora su relación con Gaara, que era como una montaña rusa.
Se negó a llorar mientras se dirigían a la cocina recordando la mirada burlona y llena de desprecio de Matsuri ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué Gaara rechazó a verla, a compartir el almuerzo como todos los días? Se sentía como alguien que había usado y luego desechado sin preocupación alguna, pero en el fondo sabía que no era así. El pelirrojo probablemente tenía una explicación lógica y razonable para no poder verla, seguramente algún trabajo o reunión importante y ella estaba explayando toda la situación. No podía evitar pensar que Matsuri esté intentando algo con su esposo, lo intuía y ella nunca se equivocaba con ese tipo de cosas. Como cuando Sasuke abandonó la Aldea para ir tras Orochimaru, ella simplemente lo supo. Sexto sentido, intuición, instinto, como deseen llamarlo pero la peli-rosa siempre lo sabía. Y ahora no deseaba ver a la castaña cerca de Gaara.
- ¿Hime-sama?-
- ¿Mm?-
- Hace unos diez minutos que llegamos a la cocina.- comentó nerviosa Yuuko por el aura negativa que desprendía su señora.- Y usted no se ha movido.- murmuró.
- Oh, lo siento.-
No fue una disculpa real, lo dijo por cortesía más que por cualquier otra cosa sin embargo ninguna mencionó nada y se adentraron a la habitación que poseía todo lo indispensable para que Sakura pudiera realizar lo que quisiera. El Kazekage le había proporcionado esa zona a la peli-rosada para que se "entretenga", mejor dicho para que no piense en su Aldea y amigos, que estaban a miles de kilómetros de distancia. Con un sonoro suspiro, la ex –ninja de Konoha se colocó un fino y delicado delantal para luego extender sus brazos, sus damas rápidamente arremangaron las mangas de su kimono, atándolos con una cinta que por el brillo que poseía, era de seda.
Comenzó a cortar las verduras, tenía ganas de almorzar Ramen, por alguna extraña razón. Dejo lo realizado en un bol aparte, comenzó a hacer la masa de los fideos ya que le gustaban más los caseros que los que se compraban en las tiendas, además de que no era lo mismo si otra persona los hacía, por eso mismo ella se tomaba el tiempo para hacer los fideos. Yuki miraba a su señora, cómo amasaba y estiraba aquella bola blanca de harina que poco a poco se iba alagando formando varias tiras. De repente, tocaron la puerta y a los segundos después apareció una sirvienta, quién se acercó a la dama más grande para susurrarle algo en el oído.
- Sakura-sama.- llamó luego de carraspear.- La buscan en la entrada.-
- No puedo ir en este momento.- hizo una pausa pensativa para luego continuar cortando los fideos.- Si son por parte del hospital diles que después iré y si es una urgencia hazlos pasar, así me dicen qué es lo que sucede.- ordena sin darse la vuelta, cortando en trozos la carne de puerco.
- Hai Sakura-sama.- Hikari mira significativamente a la mucama y asiente con la cabeza.- Ve.-
- Con permiso.-
Sakura colocó las verduras a hervir, seguidos del puerco y finalmente los fideos, todo se cocinaba con rapidez por lo que a continuación los colocó en varios tazones que se los alcanzaba Yuki, mientras que Yuuko preparaba la mesa. La peli-rosa hizo una mueca, como siempre había hecho una gran cantidad y los platos abundaban. Con un sonoro suspiro, terminó de poner los fideos en el último tazón al momento en que escuchaba varios pasos entrando a su cocina, le entregó lo hecho a Yuki para que lo lleve a la mesa junto con los demás. Se sacó el delantal y antes de que pudiera llamar a una de sus damas, la peli-negra se encontraba al lado de ella quitándole las cintas que sujetaban las mangas.
- Vaya Sakura-chan, creo que voy a venir más seguido.-
- ¿Eh?- parpadeó repetidas veces, dándose vuelta con un poco de rapidez topándose con rostros lo suficientemente conocidos cómo para tallarlos. - ¿Cómo es que…?-
- ¡Frentona!- la rubia se abalanzó hacia su mejor amiga para abrazarla con mucha fuerza.- Me alegra de que estés bien.- murmuró para que sólo ella escuchara y luego se alejó con una sonrisa.
- No entiendo.- un poco aturdida vio a sus amigos.
- Estamos de misión y quisimos darte una sorpresa.- dijo simplemente Kiba con su típica sonrisa traviesa.
- Siéntense por favor.- Hikari señaló el comedor.- En seguida les llevaremos todo.- la castaña miró a Sakura quién aún estaba un poco confundida.- Ustedes también vaya Sakura-sama, nosotras nos encargaremos.-
- ¿Sabían que ellos vendrían?- preguntó una vez que los de Konoha abandonaron el cuarto.
- No.- negó Yuki un poco molesta de no poder almorzar con su señora.
- Umm.- algo dubitativa se marchó.
Sakura entró al comedor que era bastante amplio, la mesa era larga de madera que las patas estaban talladas, había alrededor de unas veinte sillas que tenían los cojines de cuero rojo. Sus amigos ya habían tomado asiento y le habían dejado el lugar de la cabeza, en donde Naruto y Sasuke estaban a los lados. Se sentó con la ayuda de Yuuko, quien al tener visitas y cómo Hikari estaba terminando de organizar en la cocina, ella tomaba el mando de la dama principal. Lo que conllevaba a estar detrás de la peli-rosada todo el tiempo.
- Te ves increíble Sakura-chan.- alagó Naruto con una sonrisa.
- Es cierto frentona ¿Y qué me dices de todo este lujo? Debe ser genial dar órdenes a cada rato.- la sonrisa pícara de Ino hizo que sus mejillas tomaron un color rosado.
- ¡Puerca!-
- Esto se ve delicioso.- murmuró el futuro Hokage viendo el plato humeante de Ramen que colocaban frente a él, al igual que a los demás.- Parece que mejoraste bastante Sakura-chan.- le sonrió abiertamente a su amiga al momento en que separaba los palillos.
- Hn.-
- ¿Vino alguien más con ustedes?-
- Shikamaru y Hanabi.- respondió simplemente Sasuke mirando de reojo a Sakura.
- No vinieron simplemente de visita porque tuvieran un poco de tiempo, ¿no es así?- preguntó finalmente la peli-rosa luego de unos minutos de silencio.
- No.- contesto el Uchiha por todos, los de Konoha dejaron sus palillos a un lado para fijar la vista en la Señora de la Arena.
- Cómo lo pensé.- susurró.
En el fondo de su corazón tenía el presentimiento de que Gaara los había mandado a llamar para que la cuidaran debido a lo que había pasado el día anterior. Apretó los labios y se obligó a seguir comiendo, el Ramen que había hecho estaba delicioso pero eso no opacaba la preocupación y terror en su interior. Si su esposo había solicitado la presencia de ninjas de Konoha, eso significaba que el pelirrojo estaba igual de asustado que ella. Pero el problema era ¿Cómo podían detectar a su enemigo? Después de todo era un rival bastante peculiar. Devoró los últimos trozos que quedaban en su tazón par luego suspirar sonoramente, estaba cansada.
El ruido de la puerta que daba hacia la entrada llamó la atención de todos, la imponente presencia del Kage llenaba el lugar y Sakura se sintió con las energías renovadas pero su boca se torció ligeramente al ver a Matsuri detrás de su esposo, cómo un perro faldero. Sus cuñados, el Nara y Hanabi también venían con ellos por lo que les sonrió dándoles la bienvenida. La hermana menor de Hinata, dio una pequeña reverencia al verla, después de todo provenía de una familia tradicional. Se sintió observada y volteó a ver a Ino, quién la miraba interrogante y preocupada, sin duda no podía ocultarle nada a la Yamanaka.
- Gaara-sama, no lo esperábamos para el almuerzo.- la peli-rosa se levantó de su asiento mirando atentamente a su esposo, odiaba llamarlo así pero debía seguir el protocolo.
- ¿Ramen?- preguntó viendo algo curioso los platos ya vacíos de todos, aunque el Uzumaki iba por el cuarto tazón.
- ¡Como te envidio Gaara! ¡Mira que tener a Sakura-chan de cocinera es todo un lujo!- exclamó feliz el rubio, amaba la comida de su compañera.
- No me tiene de cocinera, baka.- masculló Sakura con los ojos entrecerrados hacia Naruto, sin embargo el sonrojo en sus mejillas delataba que se sentía alagada.- ¿Quiere que les prepare algo?- se dirigió al pelirrojo quién tenía una mirada extraña en los ojos.
- No, gracias.- declinó la oferta.- Si terminaron me gustaría que me acompañen a la sala, hay asuntos que debemos tratar.-
- Hai.- los que estaban sentados se levantaron, mientras que Temari comenzaba a caminar guiándolos a la habitación dónde discutirían el tema.
- Hime.- llamó el Kage a su esposa, extendiéndole el brazo para que se agarrara de él.
- Umm.- se aferró con algo de desesperación pero Gaara no le preguntó nada y se alegró por ello.
Caminaron por detrás de los demás shinobi que habían decidido darles un pequeño espacio de privacidad, aunque Gaara notaba que Sasuke miraba cada tanto hacia dónde ellos estaban. Específicamente a la peli-rosada. Apretó la mandíbula con un poco de celos, no podía evitarlo, el Uchiha había sido el amor platónico de su esposa y ellos se habían casado por una orden, no porque así lo deseaban o estaban profundamente enamorados. La inseguridad lo invadía, sentía algo muy fuerte por su mujer, no lo negaba, pero también intuía que Sakura compartía aquel sentimiento o eso es lo que esperaba. La observó de reojo y la atrajo más junto a él a medida que enraban a la sala de estar, la fémina de mirada esmeralda era tan etérea y perfecta, delicada y fina, dudaba que ella supiera cómo se sentían todos al observarla. Le brindó una pequeña sonrisa cuando Sakura volteó, haciéndola sonrojar.
- Los mandé a llamar por algo muy especial.- comenzó diciendo haciendo señas para que se sentaran, mientras que con un ademán la peli-rosa con elegancia propia tomó asiento en un amplio sillón y él la imitó a su lado.- Mi Hime corre peligro.-
- Aa.- asintió Sasuke pero frunció ligeramente el ceño.- Pero no entiendo a que se referían con un "enemigo invisible". Explícate.-
- Es alguien que no se puede ver, oler y que incluso no posee Chakra.- comenzó Nara.- La única que lo puede escuchar es Sakura.-
- ¿Cómo es eso?- Kiba arrugó la frente un poco confundido.- Si se presenta yo podría sentir su aroma.-
- Por eso se te necesita en la misión.- el pelirrojo pasó sus orbes aguamarina por los presentes.- Con tu olfato, los ojos de Sasuke y Hanabi-san, y el Modo Sannin de Naruto nos pueden ayudar. Por eso deben estar presentes al momento en que el enemigo aparezca. Así podremos identificar con qué estamos tratando.-
- ¡Lo atraparemos Sakura-chan! No te preocupes.- todos asintieron de acuerdo con el rubio pero de la nada sintieron cómo el aire se volvía frío, enviando un escalofrío por la espina dorsal de cada uno.- ¿Qué mierda es esto?- murmuró Naruto frunciendo el ceño.
- Está aquí.- dijo por lo bajo Sakura, agarrando instintivamente la mano de su esposo, apretando con fuerza. Los ninjas se levantaron rápidamente, Kankuro, Temari e Ino se posicionaron alrededor de la pareja. Activaron sus habilidades, los ojos del Uchiha y Hyuuga viajaban por toda la habitación con velocidad, el Uzumaki se encontraba con los párpados cerrados buscando una fuente de energía mientras que Kiba junto a Akamaru trataban de hallar algún rastro.
- No es posible.- pensó en voz alta Shikamaru un poco sorprendido, notaba cómo ninguno notaba absolutamente nada y la mirada de Sakura se inundaba cada vez más de terror.
- No detecto nada.- masculló Naruto desactivando el modo Sabio, sabiendo de ante mano que el resto estaba igual que él.
- Pero se siente algo en el aire.- murmuró Ino.- ¿Un fantasma?- preguntó un poco burlona pero a su vez con seriedad.
- No.- negó Gaara.- ¿Sakura?-
La peli-rosa abrió los ojos sorprendida mientras que detenía momentáneamente su respiración, sintió el vello de la nuca erizarse y por más que sus amigos estén presentes, y Gaara a la par, el pánico crecía. Se mordió el labio inferior y frunció el ceño para darse valor, ella era una triunfadora de la Cuarta Guerra, no podía darse por vencida fácilmente.
"¿Acaso quieres jugar?"
La voz distorsionada y tétrica penetró la cabeza de Sakura, sus gemas esmeraldas brillaron con desafío.
- Yuuko.- llamó a su dama que mantenía el rostro serio, disimulando su temor.- Ve a mi cuarto y busca un diario que está en la mesa de noche. Tráelo.- sentenció con voz fría.
- Hai Sakura-sama.- asintió la peli-negra saliendo a cumplir la orden.
"Sa-ku-ra-chan"
Una macabra sonrisa apareció en la mente de la peli-rosa, la muestra de dientes blancos le pareció de un demonio pero trató de ignorar el temor que le infundo.
- ¿Qué diario Sakura?- interrogó el Nara, confundido al igual que los demás menos Naruto que ya sabía de que se trataba.
- Es un diario que me muestra la vida de mis hermanas. Una de ellas me lo dejó, para que pudiera decifrar el misterio.-
- Tu no tienes hermanas.- musitó Ino, casi temiendo del estado mental de su amiga, pensando que estaba delirando.
- Las tiene.- Naruto salió a la defensiva asintiendo con la cabeza a su amiga casi hermana.
- Con un Jutsu activo los recuerdos, los veo. Sasuke.- se dirigió al azabache que la observaba fríamente.- Cuando lo haga, ¿Puedes transmitírselos a todos? A lo mejor hay detalles que paso desapercibido, ustedes me podrían ayudar a notar algunas cosas.-
- Creo que si.- medito un momento pero luego asintió.- Activando mi Rinnengan y Mangekyou Sharingan al mismo tiempo podré. Pero debemos tocarte al momento en que invoques el Jutsu.-
- De acuerdo.-
- ¿De quién veremos los recuerdos?- preguntó Gaara, sabiendo que probablemente compartir las memorias de sus hermanas la ponía incómoda.
- De Haruno Cristal.- musito cuando Yuuko entró apresurada con el diario de su hermana en las manos.
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¿Review? :)
Muchas gracias por leer n.n
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Capítulo 10: Cristal Haruno Parte I
