Nota: No todos los personajes me pertenecen.
Capítulo Diez: La Princesa Cautiva.
Algo andaba terriblemente mal.
Eso era lo que pensaba la princesa Danielle, después de observar como todo el mundo se volvía loco cuando su Sir se encerró en su laboratorio.
Ella quería ir a preguntarle qué era lo que pasaba, pero no se atrevía. Danielle tenía estrictamente prohibido molestar a James cuando se encerraba en ese cuarto.
Así que en vez de eso se fue a intentar tranquilizar a la servidumbre. Elle era buena en eso, ella tenía un don mágico que hacía que todos sucumbieran a sus encantos. Claro, ese don mágico se lo había dado su Sir.
James había alterado el cuerpo de Danielle para que secretara más feromonas de lo usual, lo que lo hacia una criatura irresistible.
Ella y Betty eran las damas del Rey Neutron. Pero, mientras Betty era la seductiva sombra, la que hacia el trabajo sucio y cruel, Elle era el bello rostro compasivo, la que persuadía sin necesidad de amenazar.
Incluso antes de su alteración, le habían dicho, que eso era natural para ella.
Bueno, obviamente Elle sabía que ella era muy hermosa, exótica si la comparábamos con los Plunderer, la pálida y peligrosa especie dueña de la IC. Elle era todo lo contrario a ellos, perfecta en un sentido e imperfecta en otros. Ella era una princesa solo porque era una de las favorecidas por el Sir.
A Elle le gustaba pensar que había más que eso, ella sentía que tenía una conexión con James, algo más profundo de lo que lograba recordar. No del tipo que tiene Betty con James, ya que todos se daban cuenta que entre ellos dos hubo algo, aunque ahora el Sir lo repudiara, pero si había algo que unía a Elle con James.
Sin embargo por más que intentaba profundizar no lograba entender nada. Era tan frustrante.
Y para empeorar su estado de humor, Elle se encontró con la última persona que quería ver.
—Hola, Betty —dijo Elle por educación.
Elle estaba acostumbrada a que todos se inclinaran cuando ella aparecía, pero Betty no era cualquier subordinada. Ella se creía la reina del lugar y lo demostraba mirando a Elle como si fuera una rata que quisiera aplastar.
"Ten una aventura con el Sir y mira en lo que te conviertes."
—Danielle —asintió Betty con el ceño fruncido.
Desafortunadamente si alguien sabía qué diablos estaba pasando esa era Quinlan, y aunque odiaba a esa chica con todo su ser, la curiosidad de Elle era mayor.
—¿Sabes que está pasando? El Sir se encerró en su laboratorio.
—Sí, lo sé —siseo, rabia apenas contenida se derramaba en cada palabra—. La prometida de nuestro amado Sir esta... Desaparecida.
Elle no sabía si lo había imaginado pero casi podía jurar que cuando Betty dijo «prometida» sonó como «zorra», y cuando dijo «desaparecida» lo que en realidad quería decir era «ojalá este muerta y enterrada en el foso más cercano».
Igual Elle estaba loca.
—¿Cómo que desapareció?
La Reina del Gremio de Sangre era la persona más aterradora de la que Elle sabia. Era tan fría y brutal, la mejor mercenaria del universo. Danielle antes había pensado que el compromiso del Sir con la Reina era por conveniencia. Shade era un muy valioso aliado, nadie nunca la querría como enemigo, pero la única forma de atarla era con el matrimonio. Y tenía sentido, había algo más grande que todo cociéndose allá afuera que solo James podía detenerlo, y era sabio tener la Reina de su lado.
Pero Elle un día espió por accidente una de las conversaciones que el Sir mantenía con Shade y esa fue la primera vez que conoció la adoración de un hombre hacia una mujer.
La mirada calculadora e insensible del Sir se derritió y calentó cuando observo a Shade. Elle no podía culparlo, la Asesina Sin Rostro no era para nada como todos se la imaginaban; robusta, masculina y llena de cicatrices. ¡No! Ella era una princesa de cuento de hadas con sus rubios rizos y ojos verde cristalino. Tan femenina y delicada que no podía imaginártela sosteniendo un cuchillo. Su piel de porcelana perfecta con un toque rosa en las mejillas y labios rojo sangre.
Era la mujer más bella que Elle había visto nunca, más hermosa que Betty, pero Elle no se dejaba engañar. Aunque pocos conocían el rostro de la Reina, su belleza era un arma que Shade usaba, al igual que Quinlan. Estaría muerta si alguna vez Elle sucumbiera a su delicada belleza.
Pero el Sir sucumbía, él veía a Shade como si fuera la estrella que había estado buscando para que alumbrara su mundo. Prestaba atención a todo lo que Shade decía aunque fuera veneno, y le dolía cuando ella lo despreciaba. Elle podía decir que Shade no se daba cuenta de nada de eso, pero para ella, que conocía a su Sir de toda la vida, era obvio.
James estaba profunda e irrevocablemente enamorado de ella, y a pesar de que resultaba romántico, era muy aterrador.
El Sir estaba acostumbrado a tener todo lo que quería, y si él la quería nunca pararía hasta poseerla. Hasta hacer a Shade arrodillarse ante él, así como ella lo tenía a él, aunque no se diera cuenta.
Elle por una parte se alegraba no ser el objeto de obsesión de alguien como el Sir, pero a la vez quería que alguien fuera así de devoto con ella. Lo anhelaba con todo su corazón.
—Hubieron unos imprevistos en el movimiento estratégico del Sir contra Nemestia —contesto Betty—. La Reina se metió en medio y las cosas se salieron de control. Ahora el Sir está desesperado por encontrarla y ponerla a salvo.
—¿Celosa? —Elle no pudo evitar preguntar.
—No tienes ni idea —la sonrisa de Betty era tan tensa que debía doler hacerla—. Esa mujer no se merece al Sir.
—¿Y tú sí?
—Obviamente. ¡Solo mírame!
Betty era muy bonita, ¡y eso que era Terrana! Pero simplemente no se podía comparar con Shade. Eran dos polos completamente opuestos, y el gusto del Sir se inclinaba por el polo de la Reina, no el de la espía.
—Supongo que las dos tienen lo suyo —fue lo único que comento Elle, encogiéndose de hombros.
—¡Soy más hermosa y más letal que Shade, Danielle! Que te quede claro eso.
Elle se tensó y erizó como si fuera un gato mientras siseaba:
—Y tú no olvides que soy una princesa, y tú una empleada.
Betty pudo haber sido la amante del Sir una vez, pero él nunca había considerado en darle el título de realeza, ni siquiera de concubina. Mientras que Elle desde que tenía uso de razón fue la Princesa de la IC, tratada como una hija por el Sir. Ella siempre estaba en las prioridades de James, mientras que Betty era reemplazable.
—Oh, sí, la Princesa Cautiva. ¿Sabías que así es como te llaman en las otras galaxias? Una princesa que solo sirve para adornar la realidad que está viviendo el universo –las palabras de Betty eran tan frías y duras como puñales—. Tú piensas que eres dulce y compasiva, que das una luz de esperanza en estos tiempos de conquista, pero escuche esto Su Alteza... ¡Eres solo un peón más en el tablero de nuestro Sir! El bello títere que arrojará a la basura cuando la esperanza muera, mientras que yo, yo siempre le seré útil. Soy la única que puede satisfacer sus deseos de saber sobre sus contrincantes, y tal vez satisfacer otros placeres...
Elle estaba hirviendo de ira. ¿Era cierto? Ella era una princesa ¿cautiva?
Las dudas se arremolinaban en la mente de Elle. Recuerdos y cosas que antes le resultaban normal ahora venían pero con un doble sentido. Otro propósito.
Elle siempre había hecho lo que el Sir le había pedido, nunca lo cuestionaba. ¿Por qué iba a hacerlo? Nunca le había pedido que hiciera algo atroz o malvado, solo que mostrara al universo que no era tan malo unirse o ser conquistada por la IC, algunas veces usaba su persuasión y otras no. Eso no era malo.
Claro, Danielle D'Fey era como Shade y Betty: un misterio para toda la galaxia.
Nadie conocía nada de ella, solo interactuaba en los dominios del Sir e incluso por precaución, las feromonas de Elle causaban un pequeño borrado de memoria. Cuando el efecto se pasaba las personas olvidaban el rostro de Elle. James le había dicho que si nadie conocía como era no sería un blanco fácil para sus enemigos. Ella le había creído, ya había visto lo brutal que era la guerra, Elle no quería vivir eso.
Pero ahora, si lo que Betty dijo era cierto, había más en las profundidades de todas sus acciones. Y aunque adorara a su Sir con toda el alma, Elle sabía que el Rey James Isaac Neutron era capaz de eso y de más.
—La Reina del Gremio te desechara cuando tome su lugar a lado del Sir —dijo Elle solo para evitar que Betty se da cuenta de que tan profundamente habían llegado sus cuchillos.
Betty sonrió.
—Soy la sombra del Sir, la mejor espía jamás creada. Su consejera y su amante.
—Y Shade fue la alumna estrella del temido Levaithan, sin alteraciones ni trucos sobrevivió al brutal entrenamiento del Gremio, y fue tan sobresaliente que en menos de cinco años el Rey Asesino la convirtió en su heredera. —Elle sonrío cuando Betty perdió su cara de suficiencia—. Ah, y sin mencionar que Shade posee el Anillo Sturm, que el Sir le dio como símbolo de reclamo. Entonces ¿quién crees que gane? ¿Eh?
Cuando Betty no dijo nada, Elle se inclinó hasta que estuvo a centímetros del oído de Betty.
—Oh, Betty, eres tan tonta. Confías demasiado en tus alteraciones, Shade te aplastara como a una mosca.
Entonces Elle se alejó de una furiosa y humillada Betty Quinlan. Pero la victoria no tuvo un buen sabor de boca, ya que Danielle sentía, muy en el fondo que la espía tenía razón.
Su vida perfecta bien podía ser una mentira.
Sturm: Palabra del Latín, significa Tormenta.
Nota del autor: Espero que les haya gustado, donde aparece la Princesa querida de Jimmy. Intentare subir el próximo capítulo pronto. Por favor díganme que les pareció en los review.
Sorceri.
