Disclaimer

Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer, la historia es de mi autoría.

Capítulo beteado por Mirem Sandoval, Betas FFAD

www. facebook. groups /betasffaddiction/

A mi Beta Mirem, muchas gracias por aguantarme y ayudarme siempre, eres una personita hermosa nena ¡te adoro! muchísimo, a mi hermanita Andrea A. Lavayen, gracias por TODO, eres increible y a las betas que me ayudan apoyando y recomendando mí historia muchísimas gracias: Jo nena gracias por ser tan increíble, Miry, Sharon, Sachita, Martina, Emmaly Swan, gracias hermosas.

A Chikita Memoʚïɞ, nena gracias por el apoyo, ¡te quiero!

A todas las que siguen el fic, no sé como agradecerles por todo el apoyo y cariño, como siempre GRACIAS por tomarse tiempo y leer la historia, dejar sus reviews o simplemente leerla. ¡GRACIAS!

….

—¿Qué haces con ella? —preguntó con amargura.

Edward me acercó más a él, tomándome por la cintura.

—Ella es mi novia —le respondió con orgullo.

Mi corazón empezó a latir de felicidad, orgullo y sorpresa. Una sonrisa se dibujó en mí, nunca pensé que me sentiría tan feliz de oír esas palabras.

Leah abrió completamente sus ojos, y su expresión cambió a una de incredulidad, volteó a verme.

—A ver cuánto te dura el gusto —dijo cínicamente.

—Ese no es tu problema —le dije irritada, tomé a Edward de sus brazos y me acerqué para besarlo. Él respondió a mi beso tomándome el rostro entonces, todo rastro de enojo había desaparecido. Cuando me separé de Edward, él tenía una sonrisa dibujada en su rostro, mi sonrisa favorita.

— ¿Vamos? —le pregunté ignorando a Leah que nos miraba.

Él, aún sonriendo, asintió y tomó mi mano para empezar a caminar. Aunque debía admitir que las palabras de Leah rondaban por mi cabeza, por ahora las guardaría en un oscuro rincón y tal vez más tarde los sacaría de ahí pero, por el momento, no me interesaba.

Caminamos un par de cuadras más, hasta que llegamos a "Rosa Mexicano". Por dentro era bastante agradable, y como decía su nombre, predominaba el rosa, aún así me gustaba. Un mesero nos guío a una pequeña mesa para dos, tomamos asiento y él empezó a mirarme como si quisiera preguntarme algo.

—¿Qué? —pregunté riendo.

—¿Te dije que te ves hermosa?

—Sí, gracias y yo ¿te dije que tú también?

—No, así que ¡dímelo!

—Te ves hermoso

—Así está mejor —dijo guiñándome el ojo.

Minutos después, el mesero volvió a nuestra mesa.

—¿Ya saben que ordenaran? —nos preguntó.

—Yo quiero unos tacos de pollo, unas enchiladas mixtas, una margarita de frutilla y un vaso de agua.

Cuando vi a Edward, él me miraba encantado.

—Eehh… yo quiero unos burritos, unos tacos y un té helado —dijo Edward.

El mesero terminó de escribir la orden, tomó los menús de la mesa y se retiró. Edward aún seguía sonriendo mientras me observaba.

—Eres increíble —me dijo mientras tomaba mi mano.

—No sé por qué lo dices, pero gracias —le respondí sonrojada.

—¿De verdad no puedes cancelar tu cita con mi hermana?

—Si lo haces tú por mí, con todo gusto.

Él me miró ceñudo.

—Alice me matará si tan solo lo intento.

—A mí también, así que no quiero morir.

El almuerzo fue agradable y divertido. Me encantaba pasar tiempo con Edward, aún no estaba segura de lo que sentía por él, pero algo que no podía expresarlo con simples palabras, iba más allá de ellas. Pero seguiría su consejo, viviría un día a la vez, aprovecharía al máximo y en ese proceso, iría descubriendo mis sentimientos.

Cuando terminamos nuestro almuerzo, estaba más que satisfecha, la comida había estado deliciosa, este era un lugar al que debía venir con Rose, le encantaría.

— ¿Quieres un postre? —me preguntó.

—Tal vez después.

Él asintió y llamó al mesero para pedir la cuenta. Una vez que estaba todo pagado, tomó mi mano para ayudar a levantarme. Fuera del restaurante, empezamos a caminar mientras él me abrazaba por la cintura. Era la primera vez que realmente veía la ciudad con tantos detalles y, era hermosa, caótica, moderna pero también era romántica; me encantaba.

De repente encontramos una pequeña feria, donde había desde ropa, hasta CD's de vinilo. Me recordaba a las muchas que había en San Diego, así que me emocioné y jalé a Edward entre la gente para poder ver todo de cerca.

— ¿Te gustan estos lugares? —me preguntó interesado.

—Sí, me recuerda a las ferias de San Diego, iba con mi mamá cuando era pequeña.

Él sonrió.

— ¿Extrañas a tu mamá?

—Sí, a ella y a mi papá, pero los veré el próximo fin de semana.

Él me miró confundido.

—¿Volverás a San Diego?

—Sip, festejaremos el cumpleaños de la abuela —le expliqué—. Me iré el viernes y volveré el domingo.

— ¿A qué hora del viernes y del domingo?

—Me iré a las 4:15pm, eso quiere decir que solo iré a trabajar en la mañana y el domingo mi vuelo llega a las 2:45pm.

— ¿El viernes podríamos almorzar juntos? —preguntó.

—Me encantaría —le respondí mientras me apoyaba en su hombro y me ponía de puntillas para darle un beso en la mejilla.

—Bueno señorita, ¿que desea comprar? —me preguntó mientras recorríamos cada uno de los puestos.

Cuando terminamos, teníamos un par de poleras y gorras vintage, resultaba que él también disfrutaba de esas cosas. No sabía cuánto tiempo había pasado y, para ser honesta, no me interesaba. Mi celular empezó a sonar, cuando vi el número, fruncí el ceño porque era desconocido aunque de todos modos contesté.

— ¿Aló?

— ¿Bella? —preguntó una voz masculina.

— ¿Sí?

—Soy Jacob Black.

—Hola Jacob, ¿cómo estás? —lo saludé.

Edward me miró y frunció el ceño, estaba molesto, pero cuando contesté el teléfono, no tenía idea de quién sería, así que era una sorpresa para mí.

—Bien, quería invitarte a cenar.

—Lo siento saldré con mi prima y una amiga —me disculpé intentando sonar amable, definitivamente él no había entendido mis negativas.

—¿Y si mañana almorzamos?

—Saldré con mi novio, ¿tal vez un café en la semana?

Cuando dije eso la expresión de Edward cambió por completo, sonrió y entonces me di cuenta que a él también le parecía importante ese pequeño detalle.

—¿Novio?

—Sí, novio —le dije con una sonrisa—. Pero si quieres, aún podemos tomar un café en la semana.

—Claro porque no. —Ahora él estaba molesto, muy molesto.

—Bueno… adiós —me despedí y sin responderme colgó el teléfono.

Cuando vi la hora que marcaba el reloj, empecé a sentirme decepcionada. La tarde había pasado volando y Rosalie me iba a matar si llegaba tarde, así que hice un puchero y miré a Edward.

—¿Está todo bien? —preguntó.

—Debo volver a casa, tu hermana y mi prima me matarán.

— ¿De verdad tienes que ir?

Asentí.

—A menos que tú hables con Alice.

Suspiró derrotado y me abrazó por la espalda.

—Gracias por todo hoy —me dijo besando la mejilla.

Apoyé mi cabeza en su hombro.

—De nada, gracias a ti —le respondí.

Estar en esta situación con él, significaba mucho para mí. Había vivido una relación antes, pero ni siquiera al inicio se parecía a esto. Edward me daba más de lo que yo había imaginado, más esperanza, más confianza, más fuerza, más ganas de amar.

Habíamos decidido caminar de vuelta a mi departamento, no estábamos demasiado lejos, llegaría a tiempo para alistarme y salir. Cuando llegamos a la puerta del departamento, Edward me tomó por la cintura y empezó a besarme, haciéndome estremecer con su solo toque. Rodeé su cuello con mi brazos y mis manos fueron directo a su cabello para acariciarlo y acercarlo más a mí. Me empezaba a dar cuenta que su presencia y sus caricias se hacían cada vez más indispensables para mí, solo estaba segura de que significaba eso para mí y me asustaba pero tal vez valía la pena el riesgo, un posible dolor y decepción por tener este sentimiento un minuto más.

—¿Mañana nos vemos? —preguntó, apoyando su frente contra la mía.

—Me parece una excelente idea —murmuré con voz entrecortada intentado recobrar el aire.

Rosalie abrió la puerta sorprendiéndome, ella nos miró y empezó a sonreír. Sí, definitivamente estaba feliz por mí, pero en ese momento estaba muy segura de que quería matarme por llegar tarde.

—¡Ahí estas! —me dijo intentando sonar molesta.

—Hola Rose —Edward la saludó—. Que llegara tarde, es mi culpa —se disculpó.

Ella movió la cabeza con disimulada desaprobación.

—Si llegamos tarde con tu hermana, juro que te acusaré —dijo riendo.

—Lo siento, no volverá a pasar —respondió riendo, volviendo a concentrarse en mí—. Nos vemos mañana —se despidió besándome con ternura.

Cuando entré, Rose empezó a saltar como loca, dejándome sorprendida; miré su ataque de emoción y una vez más tranquila, me miró y me abrazó con fuerza.

—¡Eres feliz! —me dijo casi chillando.

La miré sonrojada. Sí, era feliz, pero también tenía miedo. Unas lágrimas se asomaron a mis ojos.

—Sí soy, feliz

Me miró confundida.

—¿Por qué lloras?

—Porque tengo miedo.

— ¿A la felicidad?

Asentí, había visto a tantas personas felices y luego vi como su mundo se derrumbaba en un abrir y cerrar de ojos. Incluso cuando yo pensé que era feliz junto a James, esa felicidad acabó tan de repente y solo dejó un dolor insoportable en mi corazón y mi alma.

—Bells, debes tener un poco de fe, porque te podrías sorprender a ti misma —me dijo mientras volvía a abrazarme.

—Con él todo es tan diferente —dije riendo y limpiando la lágrimas que habían logrado escapar.

—Si te hace feliz, eso es suficiente, así que disfruta del momento, ¿vale? —me pidió.

—Está bien.

—¿Que traes en esa bolsa?, ¿algo para usar hoy?

—No, son algunas cosas que compré hoy con Edward, tonterías —le respondí.

—Bueno, si no es algo que usaras hoy, hazme el favor de ir a ver que te pondrás —me exigió.

—Sí señora —le respondí.

Dejé la bolsa sobre la cama y empecé a buscar en mi armario. Encontré un vestido blanco corto, solo tenía un tirante y era bastante sexy. Tomé una par de zapatos purpura de tacón y mi bolso de mano del mismo color. Vi el reloj y aún tenía tiempo, así que fui a prestarme la plancha de cabello de Rose para alisármelo. Sería un buen día para tener un pequeño cambio en mí.

Estaba dándome los últimos toques, cuando el timbre sonó, ¡vaya! Alice era puntual. Me puse mi brillo labial, mi billetera y una coleta en mi bolso y salí volando de mi habitación. Me encontré a Rose despampanante en un mini vestido rojo y a Alice en un vestido gris.

—Vaya, se ven hermosas —les dije.

—Lo mismo para ti, ¡me encanta tu cabello! —me respondió Alice.

—Gracias.

—Chicas, seremos un éxito hoy —afirmó Rose emocionada.

—A todo esto… ¿dónde iremos? —pregunté con curiosidad.

—Sky Room, les va a encantar, lo juro —nos dijo Alice muy emocionada.

A pesar de que Alice y yo no teníamos todo en común, me encantaba la idea de salir con ella junto con mi prima y así, darme la oportunidad de conocerla.

Estaba aprendiendo que mis salidas eran siempre exclusivas, a Alice tampoco la hacían esperar y, para ser honesta, nunca me podría quejar de eso. Lugares famosos y exclusivos, sí, definitivamente no hay quejas.

La noche estaba siendo más entretenida de lo que me había imaginado. Nos cruzábamos con gente impresionante desde políticos, músicos, modelos, actores y hasta conejitas de playboy.

Bailamos como locas y reímos como nunca, varios chicos iban acercándose, pero ninguna de nosotras se veía realmente interesada en nadie.

Alguien tocó mi hombro y cuando volteé, me encontré a Seth parado con una enorme sonrisa detrás de mí.

—¡Bella! —me saludó demasiado entusiasmado.

—Seth, ¿cómo estás? —le respondí algo incómoda.

—¿Con quienes vienes hoy?

—Con mi prima y una amiga.

—¿Podemos hablar?

Vi a Rose que me miraba de reojo y Alice casi no me prestaba atención.

—Claro —le respondí no tan segura.

—Enseguida vuelvo —me disculpé con Alice y Rosalie.

Caminamos hacia unos sillones en un lugar algo apartado y nos sentamos para poder conversar.

—¿Que pasó? —le pregunté con seriedad al ver su preocupación.

—Nada… bueno, es solo que mi hermana se está volviendo loca, y…

— ¿Y ahora que le pasa a tu hermana? —le pregunté con sarcasmo.

—Bueno, insiste que tú y Cullen son novios.

Lo miré y vi que realmente pensaba que todo era una mentira.

—Seth, estoy saliendo con Edward.

—¿Qué? —me miró confundido.

—¿Por qué te sorprendes?

—Es solo que… Bella… Edward no es bueno para ti.

Lo miré molesta.

—¿Y tú quién eres para saber que es bueno para mí?

Sentí como una oleada de rabia se apoderaba de mí, así que no dejé que me dijera algo más, me levanté dejando solo.

—Bella, ¿qué paso? —me preguntó Rosalie cuando se dio cuenta de mi cambio de humor.

—Odio que la gente que no me conoce, crea saber que es bueno y que no para mí —le contesté irritada.

—¿Tiene que ver con Edward?

Asentí aún enojada.

—No quiero hablar de eso ahora, ¿sí?

—Chicas, que tal si vamos a bailar. —Nos animó Alice.

Rose me miró antes de aceptar. No tenía porqué arruinarles la noche a ellas también, así que asentí y las tomé a ambas de la mano y fuimos directo a la pista de baile. Una vez con ellas, me tranquilicé un poco, pero ya estaba harta de que Seth y Leah decidieran que es lo bueno o malo en mí vida, especialmente cuando ambos tenían razones demás para alejarme de Edward, así que lo mejor sería sacarlos a ambos de mi vida.

Mientras bailábamos, alguien tomó a Rose por la cintura, al ver de quién se trataba mi expresión cambió por completo. El arrogante Tyler Crowley con una irritante sonrisa intentaba marcar su territorio con Rose, pero ella al darse cuenta de quién era, la historia fue otra. Rose casi siempre mantenía la calma, pero en este caso no funciono así. Cuando tuvo la oportunidad de voltearse, una estruendosa cachetada golpeó contra su mejilla. Alice y yo quedamos paralizadas y sorprendidas ante la situación, así que intentamos tranquilizar a Rose.

—Chicas, ¿qué les parece si vamos por algo de beber? —nos preguntó Alice.

—Me parece una excelente idea —le respondí.

Una vez en el bar, Rose encargó tres shots te tequila, eso era una señal de que estaba realmente furiosa. Una vez que estos estuvieron servidos, Alice y yo tomamos el valor para beberlo, al estar dentro de nuestras papilas gustativas ambas nos estremecimos y mordimos el limón, tratando de apagar el ardor que nos había dejado el tequila.

—¿Les parece si vamos a mi departamento? —sugirió Alice.

—Me parece una muy buena idea, si sigo acá mataré a alguien. —Rosalie había perdido la paciencia, así que decidí que era mejor no discutir su decisión.

Saqué mi billetera para pagar nuestras últimas bebidas y poder irnos. Una vez que estuvimos listas, nos dispusimos a esperar el ascensor; Rose estaba un poco más tranquila pero por ahora, era mejor no sacar el tema a relucir. Mientras manteníamos una tranquila conversación, me sorprendí al sentir que alguien jalaba de mí con más fuerza de la necesaria, y me encontré con Seth con unas copas de más.

—Seth, ¡suéltame! —grité un tanto histérica.

—Bella necesito que me entiendas —me dijo demasiado cerca donde podía sentir su aliento etílico.

—No podemos hablar mientras estés en este estado, así que, ¡suéltame! —le pedí.

—Bella por favor...—insistió.

Me tomó de ambos brazos y me acercó a él para besarme, con toda mi fuerza lo alejé de mí y esta vez fui yo la que se puso agresiva y lo abofeteé.

—No te vuelvas a acercar a mí —le advertí.

En ese instante las puertas del ascensor se abrieron, y como un milagroso rayo lo hubiera iluminado, Seth se dio cuenta de lo que había hecho. Entré al ascensor, el me miró apenado.

—Bella… lo siento… —intentó disculparse pero las puertas del ascensor se cerraron.

Limpié mi boca con el dorso de mi mano, sentía el sabor de Seth y el alcohol en mi boca, me sentí asqueada. Recordé lo que se sentía que te obligaran a besar a alguien y quedarte con ese amargo sabor en la boca. Unas lágrimas empezaron a correr por mis mejillas, Alice y Rosalie no entendían mi reacción, supongo que habrían entendido el enojo y la rabia, pero creo que quedaron confundidas al verme llorar, así que en silencio ambas me abrazaron.

Durante todo el camino al departamento de Alice, quedé en silencio. Estaba enojada, estaba dolida. Como un día que había comenzado tan bien, podía estar terminando así, entonces me di cuenta por qué tenía tanto miedo a ser feliz, era porque siempre que encontraba una razón para sonreír, aparecían dos razones por las cuales llorar.

Entonces, en silencio saqué mi celular de mi bolso y empecé a escribir.

"¿Qué haces?"

La respuesta llegó casi de manera instantánea.

"No mucho, atacando mi refrigerador, viendo la Tv

y obviamente pensando en ti, ¿y tú?"

Su respuesta me hizo sonreír casi de manera instantánea.

"Camino al departamento de Alice…

y también pensando en ti,

deja de atacar al refrigeradores, ¿sí?"

Pulsé enviar y esperé su siguiente respuesta.

"¿La estás pasando bien? Te extraño".

No sabía si era una buena idea decirle la verdad, así que decidí evadir una pequeña gran parte de la verdad.

"¡Bastante bien! Por cierto, también te extraño".

—Bella entiendo que estés enojada, furiosa; pero podrías dejar de ignorarnos y decirme… ¿qué te dice tu celular que te hace tan feliz para que yo no lo haga? —me reclamó Alice.

Le devolví una sonrisa, avergonzada y miré a Rose, quien también me miraba con una sonrisa boba.

—Bueno debe ser su nuevo novio —me delató Rose que estaba un poco bebida.

— ¡Novio!, ¿qué novio? —me preguntó emocionada Alice.

—Eehh… sí, mi novio… —No sabía que decirle.

—Vamos, dile que ella también es tu cuñada —¿Rosalie no se podía callar?

Alice empezó a gritar eufórica.

—¡¿Tú y Edward?! —gritó.

Mi única respuesta fue ponerme roja como un tomate y asentir, entonces sacó su celular de su bolso para llamar a alguien.

—¡Edward, te odio! —empezó a gritarle mientras reía—. Pero esta noche Bella es mía, así que no la puedes molestar. Si lo haces, te acusaré con mamá —le advirtió como niña chiquita—. Sabes que lo haré Cullen, no me retes —le advirtió por última vez y colgó.

Segundos después, mi celular empezó a vibrar.

"¿Porque me acusaste?"

Miré a Alice que conversaba con Rose y rápidamente tecleé la respuesta.

"Fue Rosalie. Te extraño, hablamos luego ¿sí? Besos".

Y antes de que me atraparan, volví a guardar mi teléfono. Me di cuenta de que de algún extraño modo, Edward era una de las pocas personas que me hacían sonreír sin hacer mucho esfuerzo.

Cuando llegamos al departamento de Alice, en SoHo, quedé impresionada. Era un lugar hermoso y enorme para una sola persona.

—Chicas, ¿quieren ponerse algo más cómodo? —Nos ofreció Alice.

Rosalie y yo asentimos al mismo tiempo. Alice nos llamó con la mano para que la siguiéramos. Mi boca se abrió cuando un enorme armario apareció frente a nosotras, era un cuarto enorme con ropa, zapatos, bolsos y accesorios acomodados a la perfección.

—En la gaveta de allá, encontraran pijamas —indicó Alice.

Rosalie tomó un par de pijamas nuevos para que pudiéramos cambiarnos. Yo seguía impresionada por la cantidad de ropa que Alice tenía, era increíble.

Una vez que estuvimos más cómodas, las tres fuimos a la inmensa sala de Alice y nos sentamos en su sillón negro en forma de L. Alice y Rose estaban concentradas en la colección de bolsos que Alice tenía y con la cual mi prima había quedado fascinada. Yo las miraba y reía por las ocurrencias que tenían.

—Rose… ¿quién era el chico que te cargó en el bar? —preguntó de repente Alice.

Ella bajó la mirada. Sabía que había hecho bien al terminar su relación con Tyler, pero Rose se había enamorado de él. A pesar de todo, esperó ver cambios pero cuando vio que eso no iba a suceder, decidió darse por vencida y seguir con su vida.

—Era Tyler mi ex novio, iba a comprometerme con él —dijo con melancolía.

—Y, ¿qué paso? —volvió a preguntar Alice.

—Él quería una novia modelo, la que se viera linda y no pudiera opinar además, buscábamos cosas diferentes en una relación.

— ¿Y ahora eres feliz… con Emmett?

Ella la miró y sonrió.

—Sí, soy feliz con él, pero más que todo, mi felicidad se debe a que no espero nada de nadie.

Rose se secó la lágrima que se desvanecía en su mejilla y sonrió ante lo que había dicho. Era cierto no había que esperar nada de nadie.

Alice se quedó colgada por algunos segundos observando sin mirar, Rose se aclaró la garganta.

—Alice, ¿estás enamorada? —la cuestionó.

La expresión de Alice cambió por completo, su enorme y típica sonrisa había sido reemplazada por una línea, que le rompía el corazón a cualquiera.

—Creo que cuando te rompen el corazón tantas veces, dejas de creer que el amor es para ti —susurró con dolor.

Extendí mi mano para tomar la suya, vi como una lágrima se asomaba por su mejilla, ella respiró y levantó su rostro.

—Cuando das todo de ti a las personas y ellas te rechazan porque no eres lo que ellos quieren que seas, hacen que creas que el amor no existe, al menos para mí.

Entonces comprendí que detrás de su sonrisa, había algo más oculto, recordé lo que tantas veces mi mamá me había dicho: "No olvides que a veces, detrás de las actitudes más duras y las sonrisas más grandes, hay una historia y un dolor que tú no serás capaz ni de descifrar y ni de entender."

Rose levantó su rostro y la miró con ternura.

—Alice, lamentablemente, a veces el amor no es lo uno quiere que sea, pero eso no quiere decir que no exista. Simplemente, significa que no a todos nos llega de la misma manera.

Alice tomó la mano de Rosalie.

—Tengo que aprender a no esperar nada de los demás, ¿verdad? —preguntó citando la frase que había dicho hace unos segundos—. Pero entonces, ¿qué debo esperar del amor?

Ella la miró pensativa.

—Tal vez que solo sea real. Ninguna relación es perfecta, ni libre de problemas, solo debes aprender a lidiar con todo eso. Es parte del riesgo que tomas al aprender amar a otra persona pero, a pesar de todo, no olvides amarte a ti misma primero.

Miré a ambas y sonreí, tal vez esta noche no iba a terminar de la peor manera. Había olvidado que detrás de mi miedo y mi dolor, estaban lo sentimientos de otras personas y que tal vez la mejor manera de dejar mi dolor de lado, era enfrentándolo.

—Gracias a ambas… por estar aquí conmigo.

—Para algo son las amigas, ¿verdad? —le respondí.

Ella me devolvió una sonrisa como respuesta, me tomó del brazo para acercarme a ella e hizo lo mismo con Rose, nos abrazó con fuerza. Sí, esta era la Alice que de algún modo conocía, una Alice llena de amor con el mundo a pesar de todo.

La noche transcurrió entre risas y conversaciones tontas, ya habíamos tenido suficiente con nuestra primera conversación, así que decidimos dejar eso de lado y cambiamos por completo el rumbo de la noche. Tras abrir otra botella de vino y reír a carcajadas de las incoherencias que decíamos, habíamos decidido que lo mejor era tener una pijamada.

Cuando abrí los ojos, ya había algo de luz entrando por la sala. Mi cabeza me mataba. Me acosté mirando hacia el techo e intentando tomar las fuerzas necesarias para poder levantarme e ir al baño. Tratando de hacer la menor cantidad de ruido, me escabullí para poder ir al baño. Cuando me lavaba las manos y la cara para poder refrescarme, escuché a Rosalie gritando casi histérica, con el corazón arrebato salí del baño con torpeza, golpeándome varias veces antes de llegar a la sala y encontrarme a mi prima con el celular en la mano y con lágrimas corriendo sin cesar por sus mejillas.

—Rosalie, ¿está todo bien? —la cuestioné preocupada.

Ella tenía el teléfono apoyado en su pecho y no podía dejar de llorar, me acerqué con mucha calma y me arrodillé para quedar a su altura.

—¿Qué pasa?

—Era Jasper…

Con la sola mención de su nombre, mi corazón se detuvo en ese instante. Mi primo estaba en su tercera misión en Iraq. Una ola de pensamientos llegó a mí y temiendo lo peor, tomé la mano de Rose intentando contener las lágrimas.

—¿Qué pasa con él?

Levantó el rostro para poder mirarme de frente y una débil sonrisa empezó a formar parte de ella.

—Jasper… vuelve a casa… —me dijo entre lágrimas y sollozos.

Mi corazón volvió a cobrar vida, un suspiro de alivio salió de entre mis labios. Después de casi dps años volveríamos a ver a Jasper. Él era testarudo y necio, pero sin duda tenía el corazón más grande del mundo, por ello sería increíble tenerlo con nosotras.

Alice nos miraba confundida, con los ojos muy abiertos por el inesperado despertador que había recibido.

—Debería preocuparme por mi hermano al preguntarte, ¿quién es Jasper?

Mientras ambas nos limpiábamos las lágrimas, Rose levantó la mirada y su sonrisa se hizo aún más grande.

—Para nada —dijo suspirando—. Jasper, es mi hermano.

Alice le devolvió la sonrisa y se acercó a nosotras.

— ¿Marina?

—Nop, fuerza aérea —señaló con orgullo.

— ¿Hace cuánto que no lo ven?

—Octubre de 2010, después de mi cumpleaños volvió a Iraq.

— ¿Y cuándo conoceré al valiente soldado? —preguntó mirándonos a ambas.

Volteé mi rostro para mirar a Rose, definitivamente eso también me emocionaba a mí.

—Jasper estará aquí en dos semanas —afirmó sonriente.

Alice se incorporó y fue directo a la cocina.

—Ahora que todo está aclarado, no sé ustedes, pero yo necesito un café.

—Me leíste el pensamiento —le dije emocionada.

Antes de levantarme, busqué mi bolso y tomé mi teléfono. Cuando desbloqueé la pantalla, me encontré con más de una docena de llamadas pérdidas del número de Seth, no les di más importancia de la necesaria y las borré, entonces encontré dos mensajes que me hicieron sonreír.

"Dulces sueños, y no te dejes intimidar por Alice.

Te extraño"

Edward

"Muero por verte en la tarde.

Aún te extraño"

Edward.

La misma sonrisa tonta volvió a tomar su lugar en mi rostro, volví a leer los mensajes una y otra vez mientras mi corazón volvía a tener un ritmo normal.

— ¿Bella…? —me llamó Alice sacándome de mis pensamientos.

¡Rayos! Me habían atrapado, así que intenté parecer indiferente y evitar que Edward tuviera un pequeño problema con su hermana.

—¿Si? —contesté animadamente, mientras intentaba ocultar mi teléfono.

—Debido a la enorme sonrisa que tienes, supongo que es cortesía de Edward, ¿verdad?

—¡Te atraparon! —gritó Rose entre risas.

—Si te digo que sí, ¿estaré en problemas?

Cuando Alice estaba a punto de responder, el celular empezó a sonar, vi el identificador y mi expresión cambio por completo. Aún teniendo a Alice frente a mí, me levanté violentamente para poder terminar con esta situación.

—¿Qué quieres? —pregunté sin ni siquiera saludar.

—Bella… yo… —respondió tartamudeando.

—Haber, ¿qué me dirás? ¿Qué estabas muy borracho? ¿Qué no sabías lo que hacías? —señalé con ironía.

—Bella, de verdad lo siento, no hay ningún pretexto para lo que hice, pero no quiero perderte.

—¿Perderme?, tú nunca me tuviste.

—Lo sé —contestó con cierto aire de tristeza—. Eres mi amiga, eres muy importante para mí.

—Seth… —empecé intentando tranquilizarme—. Dame un poco de espacio, por favor, lo que hiciste anoche…

—Nunca más sucederá —me interrumpió.

—No es un buen momento para hablar, adiós Seth —me despedí sin dejarlo hablar.

Tomé un poco de aire y volví a la sala para encontrarme con Alice y Rose conversando. Ambas me miraron pero no me preguntaron nada de lo sucedido, por ahora eso sería lo mejor.

Tras tomar varias tazas de café y terminar con el jugo de naranja, Rose y yo estábamos listas para irnos. Debía admitir que a pesar de todo, había tenido una buena noche con ambas.

Cuando llegamos al departamento, nos sorprendimos al encontrar varios ramos de flores en la puerta.

—¿De quiénes son? —preguntó Rose emocionada.

Encogí los hombros, ya que para mí también era una sorpresa encontrarme con todo esto. Rose se agachó y levantó una de las tarjetas.

—"No tengo palabras para disculparme, no me odies, Seth" —citó Rosalie mientras leía la nota.

—Vaya, de verdad se siente mal —señaló Rose.

Moví la cabeza con desaprobación. Seth pensaba que era tan fácil y que lo perdonaría con un par de flores. Cuando estaba a punto le levantar las flores, tomé su mano y la detuve.

—Déjalas, no las quiero en el departamento.

—Pero Bella…

—Rose, por favor.

Ella terminó por asentir y dejó las flores donde las había encontrado. Más tarde la gente de mantenimiento al verlas ahí, las recogería.

Una vez que ambas habíamos tomado una buena ducha, ya estábamos listas, nos dimos cuenta que nos sentíamos perezosas como para cocinar o para salir a comer algo, así que la miré y sonreí.

—¿Pizza?

—Pizza, me perece perfecto.

—¿Hawaiana y de peperoni?

La vida con Rose era simple, por eso amaba vivir con ella. Mientras devorábamos la pizza planeábamos como recibiríamos a Jasper.

—¿Crees que deberíamos llamar a María?

Ella negó con la cabeza.

—Eso terminó o al menos, es lo que mi hermano me dijo.

—¿Deberíamos presentarle a alguien?

—Ya tengo a alguien en mente, pero veremos cómo sale.

La miré sorprendida, Rose era extremadamente celosa con su hermano, así que quisiera presentarle a alguien era algo realmente novedoso.

Mientras interrogaba a Rose para descubrir a la chica misteriosa, el timbre empezó a sonar, cuando abrí la puerta quedé sorprendida al encontrarme con Edward completamente serio y con una de las tarjetas en medido de sus dedos.

—¿Por qué Seth se disculpa contigo? —preguntó molesto.

Lo miré anonadada y tomé la tarjeta que sostenía, la gente de mantenimiento no había hecho su maldito trabajo.

—Hola —lo saludé intentando desviar su atención.

—¿Y…? —volvió a preguntar.

Lo miré derrotada, de todos modos en algún momento se iba a enterar de una manera u otra.

—Seth me besó a la fuerza ayer —confesé.

Noté como la expresión de Edward se endurecía y eso no era una buena señal.

—Estaba ebrio y si te sirve de algo, luego de besarme, lo golpeé.

Abrió los ojos ante la sorpresa de lo que había dicho, pero sin duda aún seguía muy molesto, tal vez lo mejor era contarle todo lo que había sucedido.

—Ven, tenemos que hablar —aseguré y tomé su mano para que entrara.

Rose había dejado la sala para que pudiéramos hablar con más calma, lo guié al sillón y me senté a su lado, cruzando las piernas para poder verlo de frente.

—Ayer me encontré con Seth y quería hablar conmigo, cuando accedí, quería hablar de su hermana y del hecho que tú y yo estuviéramos saliendo —le expliqué.

Edward se veía confundido, tal vez no entendía que tenía que ver lo que le estaba diciendo con el hecho de que me había besado a la fuerza.

—El caso es que cuando le dije que era verdad que tú y yo salíamos, vino a intentar decirme que tu no eras bueno para mí, yo simplemente lo detuve, pues él no es nadie para decirme que es bueno o no para mí —le dije con firmeza—. Y bueno lo deje ahí sin dejar que me dijera más. Entonces, más tarde cuando salíamos del club, él con unas copas encima, me tomó desprevenida y me besó.

Él bajo la miraba, como si intentara comprender lo que le había dicho, cuando volvió a mirarme tomó mi mano.

—¿Y tú qué crees?

—Yo, creo que eres muy bueno para mí —afirmé.

Un pequeño brillo apareció en sus ojos y su sonrisa era tan tierna y tan sincera, que hizo que mi corazón empezara a derretirse. Se acercó a mí tomándome entre sus brazos y me acercó a él con ternura, besó mi frente un par de veces.

Todo esto implicaba un riesgo para mí, sentirme de esta manera, me hacia vulnerable, pero con Edward sentía que todo valía, la pena aunque eso dejara un corazón roto a su paso.

Levanté mi rostro y lo vi fijamente a los ojos, viéndome reflejados en ellos. Era como si lo único que quisiera ver fuera a mí. Acerqué una mano para ponerla a su alrededor y acercarlo a mí para poder besarlo, porque por ahora, todo lo que me importaba era él.

Edward POV.

...

So if you ever love somebody
You gotta keep them close
When you lose grip of their body
You'll be falling

Because I'm falling
Deeper in love
In love...

Cancion: No Name - Ryan O'Shaughnessy

...

—Edward, no todo puede terminar así… —Leah reclamaba al otro lado del teléfono.

—Nada de lo que digas y de lo que hagas, será suficiente.

—Ella nunca será suficiente, ella no podrá con todo —me aseguró con amargura.

—Ella es más de lo que tú te imaginas, ella es suficiente para mí…

—Edward… —sollozó y sin decirme más, colgó.

Salí de mi auto ya estacionado fuera del edificio de Bella, tomé mi saco y entré en el edificio. Al ser domingo el lobby estaba vacío y el ascensor en la planta baja así que en casi nada me encontré en el piso donde ella vivía.

Cuando llegué a la puerta me sorprendí al encontrarme con varios ramos de flores, vi un pequeño sobre blanco y lo tomé. Al abrirlo y leer su contenido, la sangre empezó a hervirme de rabia.

"Bella, eres importante para mí, de verdad lo siento, lo siento…

Seth"

¿Porque él debería disculpase con Bella? Toqué el timbre y segundos después ella estaba frente a mí, sonriendo al verme.

— ¿Por qué Seth se disculpa contigo? —la cuestioné molesto.

—Hola —me saludó tímidamente.

— ¿Y…? —volví a preguntarle.

Me miró desconcertada por mi reacción, intentó hablar varias veces, hasta que las palabras por fin salieron.

—Seth me besó a la fuerza ayer.

La rabia empezaba a apoderarse de mí, sabía que él sentía algo por Bella, pero nunca pensé que llegara a tanto.

—Estaba ebrio —me explicó—. Y si te sirve de algo, luego de besarme, lo golpeé —comentó orgullosa de sí misma.

Me sorprendí al escuchar lo que había hecho, pero aún así me sentía frustrado, enojado, pero sobre todo me sentía decepcionado por no haber estado ahí y poder defenderla.

—Ven, tenemos que hablar —tomó mi mano para que entrara y cerró la puerta a nuestras espaldas.

Fuimos al sillón y ella esperó que me sentara, para luego acomodarse y ponerse frente a mí.

—Ayer me encontré con Seth y quería hablar conmigo, cuando accedí, quería hablar de su hermana y del hecho que tú y yo estuviéramos saliendo —empezó a hablar.

—El caso es que cuando le dije que era verdad que tú y yo salíamos, vino a intentar decirme que tú no eras bueno para mí, yo simplemente lo detuve, él no es nadie para decirme que es bueno o no para mí.

Mi corazón se llenó de… ¿cariño?, ¿amor? No estaba seguro, pero ella estaba dispuesta a confiar en mí y yo haría todo por protegerla de quien sea.

—Y bueno, lo dejé ahí sin dejar que me dijera más. Entonces, más tarde cuando salíamos del club, él con unas copas encima, me tomó desprevenida y me besó.

Aunque estaba molesto por lo que él había hecho, tenía que descubrir que era lo que sentía con certeza, pero estaba seguro de que era algo más grande que yo y que cualquier otra cosa que hubiera sentido alguna vez. Volví a levantar la mirada para encontrarme con esos enormes y hermosos ojos marrones.

— ¿Y tú que crees? —pregunté con verdadero interés.

Antes de responder, sonrió con ternura.

—Yo, creo que eres muy bueno para mí —dijo sin ningún rastro de duda.

Y eso era todo lo que necesitaba oír y saber. La observé una y otra vez y lo supe… tan claramente. Ella era la persona que necesitaba en mi vida, con la que quería compartir cada pequeño detalle de esta, no sabía cuánto tiempo me quedaría con ella, pero mientras la tuviera, la haría feliz, la haría sonreír como si no existiera un mañana. No me importaba si tuviera que pelear con la tierra y el mar por ella, lo haría sin pensarlo dos veces. Se estaba robando mi corazón y mi razón.

La acerqué a mí y la abracé con fuerza. Era bueno sentirla tan cerca de mí. Besé su frente, ella se levantó para poder verme a los ojos, con una mano me acercó a ella y empezó a besarme.

….…

No podía terminar el capitulo sin agradecer a todas las que me dejan sus reviews:

freedom2604, Tata XOXO, Carelymh, Mon de Cullen, Ely Cullen M, janalez, yolabertay, Alexa08, MARIANA, Samantha, jhanulita, ashleyswan, Alejandra, Annabelle Berlusconi, katyms13, lovely joy, chiquitza, issisandrea, ALEXANDRACAST, VHICA, The Princess of the Dark, Cath Robsteniana, DiAnA FeR, mireca22.

Y a las que no lo hacen, muchísimas gracias por leerme y apoyarme siempre nenas, es bueno saber que les gusta la historia, ¡Las QUIERO!

Muy bien… ¿Alguien mas se quedo con ganas de pegar a Seth? o/.

Alice, es tan tierna, y tiene el corazón roto. Pero la queremos ¿verdad?

Por fin aparecerá Jaspeeer! Si, si estoy emocionada por eso.

Y nuestro hermoso Edward se dio cuenta de algunas cosas. Y como siempre ¡Lo AME!

Les deje parte la letra de una cancion que creo que es muy apropiada para Edward POV, espero que les guste.

Nos leemos muy pronto.

¡Besitos!.

Jezz.