Hmm… ¡Este capítulo es especial! Y muy difícil xD Escribir un POV para mí es complicado. Las frases en negrita tienen su importancia, creo…

Me volví loca con este capítulo, por ahora es el que más me ha gustado escribir, me he reído hasta el final haciéndolo. Quiero decir, tenía todo el rato una sonrisa estúpida dibujada en mi cara xDD Pero el que estoy escribiendo ahora me tiene entre un derrame nasal y un grito de fangirl xD


/Ichigo's POV/

Tenía que pedírselo. Tenía que pedirle a Shirosaki que me dejara solo–. Shirosaki… ¿Te importaría dejarme a solas? –no recibí respuesta durante unos segundos. ¡No me digan que se lo estaba pensando! Por favor, ¡rezaba porque se fuera!

–Claro, volveré luego –noté como el peso de Shirosaki sobre el borde de la cama se desvanecía. Escuché el clic de la puerta y como esta se cerraba. Suspiré aliviado. ¿Qué demonios pasaba conmigo? ¿Por qué mi corazón golpeaba tan fuerte contra mi pecho? Será que aún estaba… nervioso… por lo que pasó en la ducha. Sí, tenía que ser eso.

Ahora le debo una más a Shirosaki. Si él no hubiera venido en ese momento, bueno, Grimmjow… Me hubiera violado, ¿verdad? ¡Ni siquiera lo he hecho con una mujer en mi vida! Ahora tengo que decir que nunca me cuestioné mi sexualidad. Siempre creí ser normal y que me gustaban las chicas como los demás. Pero, resultó que las cosas no eran tan fáciles. ¿Por qué yo? ¿Y por qué Shirosaki?

Sentí mi rostro caliente de nuevo. Oh vaya, ¿por qué me hacía sentir de aquel modo? Quería que parara de hacer que me sonroje. Y yo había notado la noche anterior como me había tocado. Mierda, no me quería hacer la idea equivocada… pero lo ha conseguido. Comparando los toques de Shirosaki con los que sufrí de parte de Grimmjow… eran totalmente diferentes.

¿Por qué buscar más, cuando teníamos confianza uno en el otro? ¿Acaso no podíamos dejar las cosas en amigos y nada más? ¿Cuándo fue que todo se tornó de este modo?

La confianza ya no es una necesidad.

Tuve que ser a punto de ser violado por otra persona para darme cuenta de todo esto. Posiblemente no habría alguien como Shirosaki en muchísimo tiempo.

Harto de pensar en todo eso, me giré hacia el lado contrario de la cama, donde había estado Shirosaki conmigo la noche anterior. Inconscientemente inspiré su aroma. Olía bien. Me hizo sonrojar de nuevo y regresé a la posición de antes. Debía de estar volviéndome loco. Me llevé una mano a la boca al recordar lo que había pasado antes de ayer.

Me intoxica.

Cuando me había besado me había parecido desagradable. Claro que no sabía absolutamente nada de lo que sé ahora. Igualmente, ¿cómo eso había podido cambiar en tan solo dos días?

¿Del odio al amor hay un paso?

Por imposible que me pudiera parecer, ese había sido mi primer beso y podía afirmar, obviamente ahora y no en aquel momento, que me había gustado. Había sido suave, claramente no quería hacerme daño. Si tan solo pudiera probarlos de nuevo…

Llevaba tanto tiempo metido en todos esos pensamientos que no escuché a Shirosaki acercarse. Y otra vez sentí sonrojarme, me apostaba cualquier cosa a que lo estaba. Creí por un instante que podría sobrellevar lo que estaba sintiendo. ¿Resultado? No funcionó en absoluto.

–S-Shiro… -¿por qué demonios lo llamé por un apodo? N-no quería que se hiciera la idea equivocada de mí, pero…

–¿Pasa algo? –Su voz era… Mierda, ¿qué me pasaba? ¡Pero si suena igual que yo, sólo que un poco distinto! Sin saberlo, me llevé las manos a la cabeza y me tapé la cara– ¿Te encuentras bien? –le escuché preguntar. No lo había mirado desde que entró, sin embargo mi imaginación se dedicó a jugar conmigo en un mal momento. ¿Por qué carajos me lo imaginaba vestido de mayordomo y hablando con una dulce voz? Por no hablar de las flores y la purpurina de fondo. Sólo podía llegar a una conclusión… ¡Me estaba volviendo loco!

Decidí mirarle… ¡Qué rayos! ¡Realmente estaba vestido de mayordomo! ¿En qué estaba pensando este chico? ¿Y por qué demonios llevaba lentes puestas?

–Grimmjow salió, así que subí a ver cómo estabas –se sentó en el borde de la cama y yo me giré hacia al otro lado. Genial, pensaría que era idiota. Mira que actuar de ese modo–. Hm… ¿Seguro que estás bien?

–Claro –que alguien por favor me diga que soné convincente. No, no sonó para nada como tal. La voz me tembló mucho. Joder…

–Oh, si fuera otra persona te creería, pero a mí no me engañas –no quería que se acercara más. Notaba que estaba acercando su rostro. Odiaba que pudiera ver a través de mi alma como si nada. Tampoco me parecía muy extraordinario sabiendo que llevaba tiempo viviendo dentro de mí. Sí, dentro de mí… ¡¿Con que pensamientos me vienes ahora, cerebro pervertido?

Sus ojos me atraviesan el alma.

Me levanté de golpe y sin querer le di. Eso le pasaba por ponerse tan cerca de mí, estúpido. Igualmente me disculpé.

–Estás muy extraño… –dijo sobándose la frente. Qué lindo… ¡No, otra vez!–. Empiezas a preocuparme –Perfecto. Y cuando dije perfecto lo decía sarcásticamente. No quería que se percatara de lo que estaba pasándome. Acaso yo… ¿no estaba seguro del todo?

–Ah lo siento… Puede que yo… Umm… Me encuentre un poco mal –hubiera sido genial si esa excusa hubiera funcionado. No digo que no se lo creyera, sino que empeoró las cosas.

–¿Ah sí? Debiste decírmelo antes.

Se acercó lentamente a mí, ¿qué quería hacer? Retrocedí. Como si no quisiera que llegara hasta a mí. No supe si sentirme decepcionado o aliviado cuando solo puso su mano sobre mi frente. Igualmente…

Su toque me estremece.

–Puede que sí tengas fiebre. Deberíamos sacar más mantas en las noches o acabarás resfriando. Aquí no hace el tiempo de Karakura –lo vi marcharse hacia al armario a por las mantas. Eso explicaba un poco las cosas que estaba pensando. Estúpidos delirios febriles, como los odio.

–Sí… Lo siento –observé como miraba extrañado, como si hubiera dicho algo que no debía. La disculpa, tal vez. Quizás lo dije porque le estaba molestando… Me pregunté en serio, ¿era una molestia para él?

–¿Por qué la disculpa?

–Ah… Por nada en especial –algo me cruzó la memoria. Qué es lo que hubiera pasado si Grimmjow no nos hubiera interrumpido el día anterior. Sabía que íbamos a besarnos, creo… Tomé una posición sentada y jugué con mis dedos. Dudaba si decírselo y eso me ponía bastante nervioso. Aún así el seguía mirándome, haciendo que me sintiera aún más agitado. Shirosaki esperaba que yo dijera algo, yo era consciente de eso.

¿Por qué tú?

–Oye Shirosaki…

–Dime Shiro. Ante lo hiciste, ¿por qué no ahora? –miré a sus ojos dorados. Sentí mi cuerpo estremecerse, pero estaba vez no fue por algo malo.

–Ah sí… Shiro, ayer, cuando salimos de la cocina, yo… –mi voz se fue apagando. Qué tan difícil era decirle que si íbamos a besarnos. Dicho así, sí que es vergonzoso.

–No puedo oírte.

Noté enfadarme por un breve segundo. Lo agarré por los hombros cuando lo encontré cerca de mí y lo lancé contra la cama–.Termina lo que empezaste, ¿me entendiste?

Haces que pierda la razón.

Hubo silencio, por un segundo, dos, tres… Diez. Ninguno de los dos decía palabra. Shirosaki se me quedó mirando, claramente atónito. Yo también estaba estupefacto por lo que había salido de mi boca. Me preguntaba si él había entendido lo que había querido decir. Sentí mi cuerpo calentarse de pronto. Cuándo había sido que lo sujeté de las muñecas y estaba sobre él… Mierda…

De repente sentí sus manos en mis hombros y como me forzó a tumbarme. Cambió nuestras posiciones–. Terminar… ¿esto? –no podía creerlo del todo, era como si el tiempo se hubiera detenido. Realmente me estaba besando. Y me gustaba. Aunque no tenía un buen recuerdo de mi último beso con Grimmjow, así que tuve la boca cerrada. Solo fue un roce de labios, sencillo pero agradable–. No te haré nada que no te guste, ni mucho menos te haría daño.

Me tienes atrapado.

Volvió a juntar los labios con los míos. Siendo él… no debía ser tan malo, ¿verdad? Pasé mis manos por su cabello, que cabe decir que me encantó como se sentía ese tacto. Lo atraje un poco más hacia a mí y decidí que no pasaría nada si profundizábamos. Abrí lentamente la boca y dejé su lengua pasar. Era una sensación totalmente distinta, no tenía nada que ver con Grimmjow, no tenían comparación.

No me dejes ir. Jamás.


Ni siquiera se dieron cuenta en que se habían despojado de su ropa. Tal vez desde el momento en que consideraron que empezaba a hacer mucho calor.

–Nunca he hecho esto antes… -confesó Ichigo mientras Shirosaki estaba besando su cuello.

–Yo tampoco… -exactamente, él nunca estuvo arriba. A eso se refería–. No te preocupes. Sé lo que hay que hacer, pero si no estás preparado, puedes decírmelo.

–Lo siento… Eso sería- –antes de que pudiera terminar su frase, Shirosaki selló sus labios con los suyos.

–No pasa nada. Está bien, Ichigo. Esto es nuevo para ti –susurró cansado cerca de su oreja–. De todas maneras Grimmjow no tardará en regresar.

Ichigo frunció el ceño. Estaba molesto por dos motivos. Uno era Grimmjow y el otro… era Grimmjow también. Primero porque no quería llegara y segundo porque por su culpa hizo que sintiera un poco de pánico a tener ese tipo de relaciones. Por mucho que supiera que Shirosaki no le haría daño, no era capaz de quitarse de su cabeza las palabras del Arrancar.

Si te atreves a acercarte mucho a Shiro… La próxima vez no te librarás.

Tragó saliva y se sujetó con fuerza a las sábanas. De ninguna manera quería que le hiciera eso. ¿Pero quién era Grimmjow para impedir que estuvieran juntos?

–¿Estás bien? Será mejor dejarlo aquí por hoy.

–Ah sí…

–No estés decepcionado, podemos intentarlo otro día –le dio un suave beso en la frente e Ichigo frunció el ceño. Él no estaba decepcionado. Luego rodó hacia un lado para levantarse de la cama. Se vistió de nuevo e Ichigo lo observó mientras lo hacía.

Cuando hubo terminado miró hacia el techo. Vaya, al menos no han hecho nada de lo que se haya arrepentido. No se sentía tan mal como creyó que sería–. A propósito, ¿por qué ibas vestido así? –preguntó mientras él también se levantaba para vestirse.

Shirosaki rió e Ichigo se estremeció por eso. ¿A qué venía esa risa tan de repente? Cogió las lentes que llevaba antes de algún lugar del suelo y se las puso haciéndose al mismo tiempo el interesante. A Ichigo le recordó ese gesto a Uryu–. Era para provocarte y lo conseguí.

–Yo lo mato –cerró sus manos en un puño. ¡Como le gustaba jugar con él!–. Te voy a golpear por estúpido.

–¿Eh? –se giró y lo miró confuso.

–Nada de ''eh''… ¡Es tu culpa! ¡Responsabilízate! –lo señaló acusadoramente con el dedo.

–Ichigo eso sonó como si estuvieras… Olvídalo –dijo soltando una risa bajita al final de la frase.

Al principio, el peli naranjo trató de entender el final de la frase. Y al final terminó por olvidarlo. De repente, como si su cerebro hubiera vuelto a funcionar correctamente, pensó en lo que casi hizo con Shirosaki. ¿Por qué? ¡Él estaba seguro de que no era así! Ya no había vuelta atrás, sin embargo estaba asustado de nuevo. Se negaba otra vez a admitir que tenía algún tipo de sentimiento hacia Shiro.

–Estoy hecho un lío… –susurró. Aún así, Shirosaki pudo escucharlo, además de llamar su atención. Pero no se giró para mirarlo.

–Ya está aquí –dijo intentando ignorar las palabras de Ichigo. Sin embargo, hacían eco en su cabeza. Tenía que hacer como sea que Ichigo pensara que estaba bien lo que sentía. Pero primero, tenía que ocuparse de sus propios sentimientos–. Bajemos.


¡Seguro que querrán matarme porque no hicieron nada! xD Soy mala, lo sé. Pero así va la cosa. Ahora sí, les prometo que en el próximo capítulo sí que lo harán. La mala noticia es que… No sé si podré actualizar en estos días y dentro de poco me voy de vacaciones. Por dos semanas. Es una tortura hasta para mí no poder escribir en ese tiempo.

P.D: Por algún lado tengo el dibujo de Shirosaki vestido de mayordomo y con lentes xD Cuando lo encuentre lo escaneo y lo pondré en dA supongo.

Shirosaki: Seguro que todos se preguntan por qué llevaba lentes.

Ichigo: Yo me lo pregunto. ¿Tienes falta de vista?

Shirosaki: No. Pero me hace ver interesante, ¿no crees?

Ichigo: ... Claro. Aparentas más con ellas de lo que tienes. A propósito... ¿cuántos años tienes?

Shirosaki: Si lo dijera... Estaría intentando violar a un menor.

Ichigo: ¡Qué! ¡Acabas de admitir que querías violarme! ¡Estáis todos enfermos!