Nota de la autora: martes, 06 de diciembre de 2011.

¡Hola cómo estáis! Espero que bien. Perdón por el retraso de varios meses que me he tirado sin actualizar, pero he estado y sigo estando muy ocupada.

Muchísimas gracias por los Reviews dejados en el capítulo 9 de Monstruo, aquí os traigo el décimo. Espero que os guste.

Un abrazo a todos y todas los que me leéis, dejéis o no Review.

Primeramente y antes de pasar al cap, quiero felicitar aquí a una de las lectoras, apodada MarinaChan086 pues ayer fue su cumpleaños. Así que y sin más preámbulos…¡A la de una, a la de dos y a la de tres! ¡Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz, te deseo querida Elvira…Cumpleaños feliz. Biennnn! Tal y como te prometí hacer, aquí tienes el cap 10 de Monstruo, publicado por tu día especial. Lo malo es, que llega con un día de retraso. Pero como dice el dicho…"La intención es lo que cuenta." ;-)

Dedico este cap así como todo el fic en sí, tanto a Elvira como a la gente que lleva años siguiéndome y también a los nuevos lectores/as.

PD: Sonia Granger Potter, Sayukiran, MarinaChan86, Tooru Hally Bell Potter, Sandrita Granger, Romycrazy, Valeria, Connie, Manuel, Drago…Nos vemos en facebook. RAkAoMi.

Advertencia: Este capítulo contiene escenas de tensión que incluyen palabras mal sonantes y algún que otro maltrato. Si tú eres un lector/a que no soporta este tipo de cosas, no te leas el cap. Porque no pienso avisar aquí de cuándo empieza la escena. De hacerlo, me cargaría el factor sorpresa y eso no es algo que me apetezca. Mi obligación como autora es avisarte de lo que te vas a encontrar, no dónde encontrarlo. Avisado/a quedas.


Simbología:

Con guión y letra normal, diálogo de los personajes.

Con guión, comillas y letra normal, pensamientos de los personajes.


Cap. 10. "El primer ataque."

- Harry…- dijo Hermione al poco de que él comenzase a besarla.

- ¿Mmm?- murmuró Harry sin despegar sus labios de ella.

- Tengo…mucho calor…- comentó Hermione sintiéndose sofocada.

- Yo también…- dijo su mejor amigo sin detener los besos.

- Por favor…déjame-. Pidió Hermione sintiéndose mal por momentos-. Estoy mareada.

Y tras decir eso, sintió una arcada repentina que Hermione reprimió poniéndose una mano en la boca. Con lo cuál, tanto ella como Harry se apartaron automáticamente.

- ¿Te encuentras mal?-. Preguntó preocupado. Él le tocó la frente y notó que estaba ardiendo-. Creo que tienes fiebre.

- No…sé si es eso-. Dijo ella poniéndose de nuevo la mano en la boca para frenar otra arcada.

- Te acompañaré al baño-. Pronunció Harry acercándose más a ella para intentar levantarla.

Hermione rechazó la ayuda en el instante en que se apartó rápidamente de su mejor amigo. En cuestión de segundos, salió de la cama y echó a correr hacia el aseo más cercano.

En cuanto abrió la puerta, cerró de un portazo y se echó al suelo de rodillas, vomitando en cuanto tuvo la cara delante del váter.

- ¿Hermione?-. Escuchó que dijo la voz de Harry al otro lado de la puerta-. ¿Estás bien?

- ¡No!-. Pronunció antes de vomitar por segunda vez.

- ¿Puedo hacer algo por ti?-. Propuso Harry con la mejor intención-. ¿Quieres que te ayude en algo?

- ¡No!-. Volvió a contestar liberando más líquido-. ¡Vuelve al dormitorio y acuéstate!

Él escuchó claramente el sonido que hizo ella al devolver por tercera vez.

- ¿Seguro que no necesitas nada?-. Preguntó de nuevo esperando que esta vez, ella aceptase la ayuda-. ¿De verdad que no quieres que entre?

- ¡No, no quiero!-. Pronunció antes de vomitar de nuevo-. ¡No te preocupes por mí y vuelve a la cama. Seguro que dentro de poco estaré bien!

- Maldición…- dijo Harry por lo bajo al escuchar cómo seguía devolviendo-. ¿Qué dentro de poco estarás bien? Si estás malísima…- dijo aún por lo bajo-. Y yo no estoy dispuesto a irme a dormir sabiendo que estás enferma-. Entonces elevó más la voz cuando dijo…- ¡Hermione voy a entrar!

- ¡No!-. Gritó ella-. ¡No entres aquí, Harry. Quédate fuera!

- ¡No pienso hacerlo!

- ¡Que te quedes ahí!-. Y tras decir eso, vomitó agua. Justo después de limpiarse la boca con papel higiénico, sintió que todo le daba vueltas.

Sabiendo que estaba a punto de desmayarse y no queriendo caer de golpe, se tendió en el suelo y entonces todo se volvió negro.

- ¿Hermione?-. Preguntó Harry al otro lado de la puerta-. ¿Hermione estás bien? ¡Responde por favor!

Ella no lo hizo y Harry no esperó más para entrar en el cuarto de baño.

Al hacerlo, la vio tumbada en el suelo. Boca arriba, con los ojos abiertos y la mirada perdida.

Harry sintió de golpe, que el corazón se le puso a mil. Y aunque no se sintiese mareado como Hermione, notó que le invadía la angustia con sólo verla inconsciente.

- ¡Hermione, Hermione respóndeme!-. Pronunció agitándola un poco-. ¡Vamos Hermione, reacciona!

Ella no se movió cuando él la soltó. Antes de dejarse invadir por el pánico, Harry comprobó que aún tenía pulso, aunque flojo.

Él no era médico, así que no sabía qué le podía estar pasando a ella, pero estaba seguro que fuese lo que fuese, no era bueno. Y también estaba seguro de que Hermione se recuperaría antes descansando en una cama, que tumbada en el frío suelo.

Harry quería llevarla al dormitorio, pero antes incluso de levantarla, vio cómo el cuerpo de su mejor amiga convulsionaba.

Decir que él se asustó no sería correcto, porque lo más acertado sería decir, que se puso histérico en cuestión de segundos.

Sin estar seguro de lo que hacer, actuó como mejor creyó en aquellos instantes: la cogió en brazos y se puso en pie, preparándose para echar a correr de un momento a otro.

Pensó que lo mejor sería llevarla a un hospital. Pero antes de ponerse en movimiento, Hermione convulsionó de nuevo y Harry se quedó helado del susto.

No podía moverse, era como si sus pies se hubiesen clavado al suelo.

Su ritmo cardíaco se aceleró más de lo que ya lo tenía. Y sintió claramente cómo le entraba un ataque de ansiedad.

Le faltaba el aire, creyó que se desmayaría o que Hermione se le caería. Más aquello no sucedió, porque de repente, los ojos de ella enfocaron los de él y con voz débil pronunció…

- Frío…necesito…frío.

- ¿QQQuéquéqué?-. Dijo Harry sintiéndose incapaz de hablar de manera coherente.

- Frío…- dijo Hermione de nuevo-. Necesito…frío, Ha…Harry. Titienes que…ba…bajar mi…temperatura.

- ¡Y cómo hago eso!-. Gritó asustado al ver cómo se iba poniendo roja.

- Agua…- dijo Hermione con dificultad-. Méteme en el…agua…

- ¿Qué te meta en el agua?-. Preguntó Harry para confirmarlo-. ¿Me estás diciendo que te bañe en agua fría, es eso?

- Sí…

- ¡Pero…!

- Si no me metes en agua fría ahora mismo…- dijo Hermione poniéndose ahora granate-. Me voy a poner peor.

- ¿Peor de lo que ya estás? ¡No entiendo cómo va a ayudarte el agua fría!

- Mi madre hizo eso…en otra ocasión en que me sucedió lo mismo.

- ¿Ya habías estado así? ¿Cuándo?

- Por favor…ayúdame.

- ¡Pero es que…!

- Tú dijiste que querías ayudarme…Ahora te estoy diciendo lo que puedes hacer. Si no quieres verme inconsciente de nuevo…Tienes que meterme en agua fría, Harry. Es la única manera de evitar…

- ¿De evitar qué, Hermione?

- De evitar que yo…que yo…

- ¿Hermione?-. Pronunció con angustia cuando la vio cerrar los ojos-. ¡Hermione no, no te desmayes ahora. Sigue hablando!

Ella perdió el sentido. Y Harry, sin pensárselo dos veces, hizo lo normal en él cuando ella le pedía algo: obedecer.

Harry dejó a Hermione en el suelo. Salió corriendo del baño y volvió al dormitorio. Agarró su varita. Regresó al baño, puso el tapón en el fondo de la bañera y comenzó a llenarla con agua fría tal y como le había pedido su mejor amiga.

Los segundos pasaban y Hermione seguía inconsciente. Harry sintió que el agua caía a una velocidad más lenta de lo normal. Cuando realmente, esa percepción estaba producida por lo nervioso y asustado que se encontraba en aquellos momentos.

Tras pronunciar un hechizo, la bañera se llenó con la cantidad que Harry quería. Entonces, cerró el grifo y se acercó hasta Hermione.

Él le quitó el abrigo y vio que estaba vestida con el uniforme escolar. Harry comprobó lo que había creído cuando llegó al dormitorio de Hermione y la encontró dormida en su cama: Ella no había tenido tiempo de cambiarse, porque había perdido el sentido en cuanto su cuerpo tocó el colchón.

Ahora no era un colchón sobre lo que se apoyaba el cuerpo de su mejor amiga, sino el frío suelo del baño.

Tras volver a poner su mano en la frente de Hermione, Harry comprobó que la temperatura de ella seguía subiendo. Seguramente no bajaría hasta haber entrado en contacto con el agua fría.

Sin perder más tiempo, él le quitó los zapatos…Y aún vestida con el uniforme, la metió en la bañera.

Él quedó de rodillas sobre el suelo y se quedó mirándola, esperando que despertase pronto.

Los minutos pasaban y Hermione seguía inconsciente. Harry sintió miedo y notó que le invadía un terrible desasosiego.

Imágenes de cosas que no habían pasado, comenzaron a invadir su mente: Se vio terminando Hogwarts, sin más compañía que la de sí mismo. Se vio también comenzando su vida adulta sin poder compartirla con nadie. No podía visionar a quién le contaría sus vivencias ni tampoco con quién disfrutaría sus triunfos, porque quitando a Hermione, no encontraba a nadie que le importase de verdad.

Intentó imaginar que estaba con Ron, como habían estado antes de enfadarse: compartiéndolo todo como los buenos amigos que siempre habían sido. Pero no pudo hacerlo porque Ron estaba molesto con él por lo que él le había hecho a Hermione aunque el propio Harry no hubiese sido consciente cuando se lo hizo.

Trató de imaginar también, que él y Ginny volvían a ser amigos. Incluso hizo el esfuerzo por imaginar que se habían reconciliado y volvían a ser pareja. Pero por más que trató de verlo en su mente, no lo consiguió. Porque él sabía que ella le había herido, llamándole horripilante y haciéndole creer de verdad que ella no quería estar con alguien que era un chico a ratos y un peligro en otros.

Entonces supo con seguridad que él tampoco quería estar con una mujer que le rechazaba de aquella manera.

Intentó imaginarse con quién podría rehacer su vida de pareja sino era Ginny la destinada a estar con él. Pero por más que pensaba en las posibles chicas que podrían atraerle, no encontraba ninguna que le gustase de verdad. Ni tan siquiera Lavender, a quienes muchos chicos de Hogwarts consideraban la más guapa del colegio.

"Guapa será para ellos"-. Pensó Harry para intentar centrarse en algo que no fuese la ansiedad que le producía ver a Hermione inconsciente-. "Pero a mí no me llama la atención ni tan siquiera una pizca."

Se acordó entonces de Luna, con quien sentía tener cosas en común: como el hecho de que los dos habían sido rechazados y despreciados por personas, en distintos momentos de sus vidas.

"Luna es una buena chica"-. Se dijo para sí mientras veía en su cabeza una imagen clara de la rubia de Ravenclaw-. "Pero no me gusta como posible novia. Además, Neville está por ella. Se nota a leguas lo mucho que ella le gusta y yo no tengo ninguna gana de fijarme en Luna Lovegood como algo distinto a una amiga."

La siguiente mujer que vino a su mente fue Parvati Patil, con quien él había bailado en el Baile del Torneo de los Tres Magos cuando ambos estaban en cuarto.

"Tampoco me gusta."- pensó Harry recordando que aparte de una cara bonita, no encontraba en la gemela de Padma ninguna cosa que le atrajese de manera especial.

Pensó entonces en otras mujeres que había ido conociendo a lo largo de los siete años que llevaba en Hogwarts. Pero al igual que le ocurrió antes, no encontró ninguna que le gustase de manera significativa.

Entonces visionó la imagen de la única mujer que siempre había estado a su lado. Aquella que nunca jamás le había despreciado, ni humillado, ni maltratado de ninguna manera.

La única persona que siempre le había apoyado, aconsejado y guiado incluso cuando él mismo se sentía perdido o sin esperanza.

Harry no necesitaba ni intentarlo, sabía quién era ella como también sabía que su cara aparecía en su cabeza en el momento en que pronunciaba su nombre.

- Hermione-. Y sin darse cuenta, una sonrisa apareció en su rostro cuando él vio en su mente, una imagen clara de ella mirándole feliz.

"Hermione es la única que no me ha fallado jamás".- pensó el moreno aún sonriendo-. "Puede que antes no pensase en ella como algo distinto a una buena amiga. Pero desde que la vi desnuda…algo cambió. Dejó de ser una mujer amiga y empecé a verla como una mujer mujer. Y cuando me di cuenta de eso…empezó a gustarme. Lo que no sé es si ella me verá como un chico que pueda atraerle lo suficiente como para ser su pareja.

Aunque…yo tampoco estoy seguro de si ella es mi pareja. Sé que nos gustamos. Y por eso nos besamos, pero… ¿Y si luego resulta que ella deja de gustarme o que soy yo el que ya no le gusta? ¿Qué pasaría si volvemos a ser sólo amigos sin derecho a besos? ¿Podríamos seguir como antes. Seríamos sólo buenos amigos? ¿Qué ocurriría si Hermione decidiera no sólo no besarme más sino también apartarse de mí? ¿Podría ella darme de lado como ya ha hecho Ginny?

Una parte de mí tiene miedo de que Hermione me deje. Pero otra me dice también que no necesito temer eso. Ella nunca me ha dado de lado. Ron sí. Pero ella no es Ron. Es muchísimo mejor que él. No sólo en el sentido amistoso sino también en lo personal. Hermione es muchísimo mejor persona que Ron, Ginny o cualquiera a quien yo haya conocido. Es tan y tan buena, que incluso es capaz de perdonarme cuando yo mismo he sido injusto con ella. O cuando le pedí que se marchara.

Mira que puedo ser tonto a veces. Decirle vete cuando lo que realmente quiero es tenerla conmigo.

Hay ocasiones en que ni yo mismo sé lo que digo o hago. Cuando me lleno de rabia puedo ser tan imbécil, que soy capaz de apartar de mi lado a la única persona que siempre me ha mostrado una lealtad como nadie más me ha enseñado. Por eso sigue conmigo. Por eso es incapaz de dejarme solo o darme de lado. Porque para Hermione soy lo más importante. Yo lo sé, ella me lo ha dicho muchísimas veces a lo largo de los siete años que nos conocemos. Y yo la creo, como en todo lo que me dice siempre.

Y ahora…lo que más me gustaría que me dijera, sería… "Hola Harry".

Necesito que abra los ojos, que despierte y me diga que se encuentra bien. O al menos mejor que antes de desmayarse.

A mí no…no me gusta verla así. Me da miedo. Y más miedo me da que se ponga peor y no ser capaz de ayudarla a tiempo.

¿Y si se muere?

Puedo aceptar no tener padres porque los mataron cuando yo tenía un año y no fui consciente de lo que aquello suponía.

Puedo aguantar que Sirius muriese tras aquel velo mágico.

Puedo tolerar que Ron no esté conmigo o que Ginny rompa la relación de pareja que teníamos antes de que me ocurriese lo del Lipan.

Puedo soportar incluso la peor de las torturas o una batalla a muerte como la que tuve con Voldemort antes de conseguir acabar con él de manera definitiva.

Lo que no puedo ni tampoco quiero imaginar es…Tener una vida donde no esté Hermione conmigo.

Quizás exagere, pero…Vivir sin compartir mis cosas con ella es incluso peor que todos los malos momentos que me hicieron pasar mis parientes.

Una vida sin Hermione es...

Una vida sin Hermione… No es vida."

- Ah…- dijo ella de repente. Harry reaccionó de inmediato: vaciando su mente de sus anteriores pensamientos y centrando su atención en Hermione. Que estaba moviendo la boca como queriendo decir algo.

- ¿Hermione?-. Preguntó él tocándole la frente para ver si su temperatura había bajado por fin-. ¿Hermione me oyes? Soy Harry.

- Ha… ¿Harry?

- Sí… ¿Te encuentras bien o no?

- Ya no…ya no tengo calor pero…todavía no me siento bien.

- ¿Qué más puedo hacer?

- No lo sé…

- ¿Puedes mirarme?

Ella lo intentó, consiguiendo mover la cara lo suficiente como para verle de frente.

- Harry…

- ¿Sí?

- Gracias…

- ¿Por qué?

- Por cuidar de mí y por…estar conmigo.

- De nada.

- Tengo…tengo frío…

- ¿Y cómo no lo vas a tener si estás cubierta de agua fría?

- Era lo mejor para mí…

- Debería sacarte del agua. Si tienes frío será porque tu temperatura ha bajado. ¿Era lo que querías, verdad?

- Sí, Harry.

- ¿Puedo sacarte de la bañera entonces?

- De acuerdo.

- Agárrate a mí, Hermione. Voy a cogerte en brazos.

- Gracias.

- No se merecen.

- Sí lo mereces, Harry…

Sin más que añadir, él la cogió y la llevó de vuelta al dormitorio de ella.

Hermione quedó sentada en la cama cuando Harry la posó con suavidad.

Tras usar el hechizo Accio, él le dio unas toallas para que se secara. Entonces se alejó lo suficiente colocándose de espaldas para que Hermione pudiera desvestirse y ponerse ropa limpia además del pijama.

En aquella ocasión, él no quiso mirar a la ventana para ver lo que ella hacía. Hermione acababa de recuperarse de algún tipo de ataque que le había dado. Lo que menos necesitaba ella era alterarse por algo que él hubiese hecho causándole disgusto.

- Avísame cuando estés lista-. Dijo aún sin mirarla.

Hermione sonrió, cambiándose con tranquilidad mientras veía cómo su mejor amigo le daba la privacidad que ella necesitaba. Se sentía agradecida de que esta vez se portase como el buen chico que siempre le consideró.

Un poco después, ella dijo que había terminado y él no esperó más para encararla de nuevo.

- ¿Te apetece algo, tienes hambre? Puedo prepararte la cena. Sé hacer de todo. Me tiré todo mi crecimiento siendo el criado hogareño de mis tíos. No supondrá ningún problema para mí cocinarte lo que sea que quieras.

- Gracias Harry, pero ahora mismo no tengo hambre. Lo único que me apetece es dormir.

- Entonces acuéstate. Pero primero dime si te encuentras mejor.

- Estoy mejor, Harry. De veras. Y todo gracias a ti.

- Si no hice nada…

- Te equivocas-. Dijo ella de manera dulce, acariciando su mejilla-. Lo que hiciste…fue un mundo para mí.

- Hermione yo…

- No hace falta que digas más. Me contento con que estés conmigo.

Él asintió. Entonces vio cómo ella se metía en la cama. Hermione se le quedó mirando sin decir nada. Quizás esperando su siguiente reacción.

Harry decidió que lo más acertado era acostarse con ella. Después de todo ya habían compartido la cama de la enfermería y la de la propia Hermione cuando él llegó a la casa de ella horas antes de que se pusiera mala.

Tras colocarse a su lado y ponerse también de lado para estar de cara a ella, Harry vio cómo Hermione cerraba los ojos. Él deseó que en aquella ocasión, ella pudiese descansar tranquila.

Dos horas después de haber caído dormido, Harry despertó cuando escuchó un potente grito proveniente de la boca de Hermione. Quien en su pesadilla, volvía a ver a sus padres muertos. Él se dispuso a despertarla, pero entonces vio cómo ella temblaba.

- Esta vez no esperaré a que te den convulsiones. Llamaré a una ambulancia-. Pronunció Harry justo antes de levantarse y empezar a buscar a toda prisa, algún teléfono para pedir ayuda.

Lo encontró en la planta baja, en el Salón. Iba a marcar el número de emergencias cuando visionó una libreta debajo del aparato.

Harry lo abrió y leyó el primer número que había justo en la hoja que estaba antes de empezar con las de las letras alfabéticas.

No podía creer su buena suerte al ver el teléfono del médico de cabecera de Hermione.

Sin dudarlo un segundo marcó el número y cuando la voz adormilada de un hombre contestó, él no perdió tiempo en decir…

- Buenas noches, soy Harry Potter. Estoy en casa de los Granger y llamo pare decir que Hermione está enferma. Hace un rato despertó sintiéndose mal. Ha estado vomitando y también ha sufrido convulsiones. Tenía el cuerpo ardiendo y le bajé la temperatura metiéndola en agua fría porque ella lo pidió. Ahora vuelve a encontrarse mal, pero no por fiebre o convulsiones sino porque está reviviendo el recuerdo de sus padres muertos. ¿Puede usted venir?

- Por supuesto que puedo, muchacho. Pero… ¿Qué es eso de los padres muertos. Linda y Charles han fallecido. Cuándo, cómo, dónde?

- ¡Ahora no hay tiempo para explicaciones!-. Dijo Harry con nerviosismo-. ¡Le contaré lo poco que sé cuando usted esté aquí. Pero por favor, dese prisa. Si Hermione empeora o le vuelven a dar convulsiones no sabré qué hacer para ayudarla!

- No te preocupes. En menos de media hora estaré allí. Vivo cerca de los Granger.

- Gracias doctor.

Harry colgó, soltando un suspiro de alivio al saber que por fin vendría alguien para ayudar a Hermione.

El médico no mintió, llegó al hogar de los Granger en menos de media hora. Y cuando la puerta de entrada se abrió, encontró a un chico de 18 años en boxer, con expresión angustiada.

- No preguntaré por qué estás así-. Dijo el médico entrando con rapidez en la casa-. Ni tampoco cuándo has llegado. Sólo dime dónde está Hermione.

- En su habitación-. Dijo Harry siguiendo al doctor, que ya había comenzado a correr, subiendo las escaleras-. Lo único que tiene usted que saber, es que yo soy el mejor amigo de Hermione y que estoy con ella porque le prometí acompañarla para que ella denunciara el asesinato de sus padres.

- ¿Perdona cómo has dicho?

- ¡Lo que ha oído. Luego le daré los detalles. Incluso le diré dónde están los padres. Ahora atienda a Hermione, por favor!

- Por supuesto que lo haré. Desde aquí puedo escuchar cómo grita. Debe de estar sufriendo un tremendo terror nocturno.

- ¿Terror nocturno?

- Una pesadilla gigante.

Harry no añadió más, se limitó a seguir al médico. Quien no tardó nada en llegar al dormitorio de Hermione y comenzar a atenderla.

El hombre la auscultó, le tomó el pulso, midió su temperatura, hizo algunas pruebas más y entonces comunicó su diagnóstico al chico moreno. Que estaba de pie y fuera de la cama, observándolo todo en silencio pero con una cara llena de preocupación.

- Está fuera de peligro-. Dijo el médico en voz baja y soltando un suspiro de alivio-. Pero también te digo que Hermione padece de un tremendo ataque de nervios a pesar de estar dormida. Lo mejor será que le pinche un sedante. Quizás así pueda descansar sin sobresaltos.

- ¿Y luego qué?

- Me quedaré hasta que despierte y me diga cómo se siente. Aunque Hermione no recobrará la consciencia hasta después de unas horas. Dijiste… ¿Qué los Granger estaban muertos?

- Sí señor. Los mataron ayer, creo. De lo que sí me acuerdo es lo que me contó la directora de nuestro colegio. Hermione y yo vamos al mismo internado y…allí la directora me dijo que Hermione había vuelto a casa para solucionar algunos asuntos. Denunciar el asesinato de sus padres era uno de ellos. Yo prometí acompañarla, por eso estoy aquí. Y respecto a mi falta de pijama…Bueno, es que suelo dormir así cuando tengo calor.

- Eso no es tan raro. Yo también lo hago. Lo de dormir en ropa interior cuando tengo calor. Puedo preguntar… ¿dónde dormías?

- ¿Tiene alguna importancia?

- No, es simple curiosidad. Nunca he conocido a ningún novio de Hermione. Ni siquiera sé si los ha tenido. La conozco desde que nació. Soy amigo de los Granger de toda la vida. Les quiero y aprecio lo suficiente como para preocuparme de la felicidad de su única hija. Una que en cierta manera es como mi nieta. Por eso quiero saber como de importante eres tú para Hermione. La pregunta es… ¿Eres su mejor amigo o algo más que eso?

- Soy su mejor amigo. Y si soy algo más que eso…Por el momento ella y yo no lo hemos hablado.

- De acuerdo, muchacho.

- Harry, doctor. Ése es mi nombre.

- Está bien… Harry.

- ¿Necesita algo más?

- No, gracias. Deberías acostarte. Puedo ver el cansancio en tus ojos.

- ¿Y usted qué hará?

- Bajaré a la cocina a tomar un café. Luego subiré para ver cómo sigue Hermione.

- Entonces nos encontrará aquí. Porque no pienso irme de esta habitación hasta que la propia Hermione me lo pida.

- Es comprensible. ¿Vas a dormir con ella?-. Preguntó el médico al ver la cama de matrimonio donde descansaba Hermione.

- ¿Le importaría?- dijo Harry metiéndose en el lecho y dejando un espacio prudencial entre él y su mejor amiga.

- No-. Dijo el médico con una sonrisa mientras veía a Harry acomodarse-. Que prefieras dormir con ella en lugar de ir a otra habitación, demuestra no sólo tu preocupación por Hermione sino también que no quieras dejarla. Eso último desde luego es muy bonito. Hermione puede sentirse orgullosa de tener un amigo que la quiera tanto. Y yo también me alegro de estar aquí para verlo.

- Gracias, señor-. Dijo Harry algo colorado. El médico se rió un poco al ver su timidez repentina, luego añadió…

- Estaré abajo. Llámame si me necesitas o si ella empeora.

Harry asintió y tras ver cómo el doctor abandonaba el dormitorio de Hermione…buscó una postura cómoda y sin más, cerró los ojos.

Un rato después Harry despertó sobresaltado. Había visto en su sueño que Hermione moría a manos de un asesino sin rostro ni cuerpo. Era como una sombra que acabó con la vida de ella en cuanto la tocó.

Notó humedad en su cuerpo y se dio cuenta que estaba sudando a mares. Entonces oyó la voz del médico preguntarle si se sentía bien.

- Sólo ha sido una pesadilla. ¿Cómo está Hermione, ha vuelto a despertarse o gritar en sueños?

- No, Harry. Ella descansa tranquila gracias al sedante que le puse.

- Es un alivio saberlo.

- Por cierto, deberías levantarte y vestirte. La policía debe estar a punto de llegar.

- ¿Perdón?

- Hace algunas horas, cuando bajé a preparar el café…Decidí echar un vistazo por la casa. Recuerdo que me contaste que los Granger habían sido asesinados. A veces la policía me llama cuando se ha cometido un crimen. Sé lo importante que son las pruebas cuando son recientes. Así que decidí inspeccionarlo todo sin tocar nada. Miré por la parte de arriba y también en la de abajo y no encontré nada extraño, ni con señales de que hubiese habido un asesinato. Cuando bajé al sótano…

- ¿Qué vio?

- Lo más horripilante que he visto jamás. Los Granger, colgados de una de las vigas del techo. Con claros signos de haber sido torturados además de electrocutados. Tuve que hacer un verdadero esfuerzo para no vomitar. Necesité un poco más de tiempo para controlar mi cuerpo lo suficiente para que no sufriese un colapso. Cuando me sentí con fuerzas, subí las escaleras que llevan hasta la cocina. Entonces llamé a la policía. Ellos no tardarán en llegar. Cuando lo hagan, querrán hablar con nosotros. Así que diles lo mismo que me has dicho antes: Que eres el mejor amigo de Hermione y estás aquí para acompañarla. Si sabes más cosas que yo…díselas también. Cualquier información les servirá de ayuda para encontrar al psicópata que ha matado a mis amigos.

- ¿Cree que le cogerán?

- Espero que sí, Harry. Aunque a veces los criminales son tan listos…que ocultan su rastro muy bien. Por cierto…

- ¿Sí, doctor?

- Por mi experiencia con la policía, sé que los psicópatas pueden dejar los cadáveres para que los encuentren, pero siempre se quedan con algo de las víctimas. Ya sea un mechón de cabello, una joya, un reloj o incluso un trozo de ropa. Sin embargo, el asesino ha dejado a los Granger vestidos y con accesorios. A Linda no le faltan ni los pendientes. Es inusual…Lo único que puedo pensar, es que algo asustó al criminal y tuvo que huir sin llevarse nada.

A lo mejor vio luces cerca del sótano y pensó que le verían. El coche de algún vecino que pudo aparcar cerca de la casa tal vez. Algo me dice que ese mal nacido volverá para llevarse lo que no pudo en su momento o quizás regrese para acabar con Hermione. Los asesinos de hogares no suelen conformarse con matar al matrimonio. También van a por los hijos. Por consiguiente no me extrañaría nada que quien les ha hecho eso a los Granger, volviese para acabar con la única de ellos que todavía queda con vida.

- ¿Me…Me lo está diciendo en serio?

- Y tan en serio, Harry.

- ¡Entonces Hermione está en peligro!

- ¡Shhh!-. Ordenó el médico con un gesto de mano-. Baja la voz, no quiero despertarla.

- Pues yo sí quiero. Si Hermione corre peligro me la llevaré de aquí incluso antes de que venga la policía. Usted puede contarles lo que vio y las teorías que tiene igual que me las ha contado ahora. Pero yo no quiero estar más tiempo en el lugar que ha provocado un trauma en mi mejor amiga. Así que lo mejor será que me la lleve antes de que ocurra algo que podamos lamentar luego.

- No se te ocurra hacerlo, Harry. Hermione es un testigo esencial en todo el asunto del asesinato de sus padres. Con peligro o sin él, ella debe quedarse aquí. Primero porque está sedada y no le conviene a su estado, que la despiertes. Segundo porque la policía querrá interrogarla y están en su derecho de hacerlo. Y tercero porque lo digo yo, que soy el médico de cabecera de Hermione y quien manda en estos momentos. No te tomes a mal lo que voy a decir, pero no eres tú ahora mismo, el más indicado para saber lo que le conviene a Hermione.

- No voy a tomármelo a mal, doctor. Pero quiero que sepa que usted tampoco lo es.

- ¿Quién eres tú para ponerlo en duda?

- Alguien que se preocupa por ella y que la conoce lo suficiente como para poder decir, que lo que menos necesita Hermione es pasar por otra experiencia traumática que la deje más marcada de lo que ya pueda estar, tras haber visto a sus padres muertos. Sé que ella quería venir aquí para denunciar el asesinato de sus padres, pero creo que eso le hará más mal que bien. Por eso quiero llevármela. Y por eso también dudo de que usted sepa lo que le conviene a ella por muy médico suyo que sea.

- Entiendo que reacciones así por la preocupación que sientes, Harry. Pero créeme, lo mejor para Hermione es que se quede aquí. Además, con la policía no puede pasarle nada. Ellos necesitarán un tiempo hasta haberlo inspeccionado todo. Mientras estéis aquí, tanto tú como ella estaréis a salvo.

- Está bien, nos quedaremos. Pero sólo hasta que la policía nos diga que ya no nos necesitan. Luego volveremos al colegio y ya no regresaremos hasta que acabe junio. Cuando nos den las vacaciones.

- Es lo normal. Ahora levántate. Date una ducha o lo que quieras. Necesito que me dejes espacio para trabajar. Voy a volver a examinar a Hermione.

Harry asintió y tras abandonar la cama, cogió ropa de su maleta de mano y se fue al baño más próximo para asearse y vestirse. Pues no era conveniente recibir a la policía en calzoncillos.

Cuando él volvió al dormitorio de Hermione, el médico no estaba. Entonces Harry oyó voces y supo que la policía había llegado.

Bajó las escaleras con tranquilidad, para no mostrar nerviosismo o preocupación. Con toda la naturalidad que fue capaz de transmitir, entró en la cocina y se encontró al doctor rodeado de algunos agentes, que estaban haciéndole preguntas varias.

El médico las respondió todas, a continuación indicó dónde estaban los cuerpos de los Granger. Harry vio cómo los policías bajaban al sótano.

Una parte de él quiso seguirles, pero otra le dijo que lo prudente era quedarse donde estaba. Si bajaba, le harían preguntas y Harry no tenía ganas de responderlas por el momento.

Cuando la policía volvió a la cocina, dos horas después, encontraron al moreno desayunando con tranquilidad, al lado del médico que estaba tomándose un café con galletas.

- ¿Tú eres?-. Preguntó un agente sacando un cuaderno y un boli para tomar datos.

- Harry Potter, el mejor amigo de Hermione. La última de los Granger que aún queda con vida-. Dijo el médico antes de que Harry respondiera-. Ya os conté antes todo lo que sé de los Granger y también desde cuándo les conozco. ¿Habéis podido averiguar algo de su asesino?

- Más de un algo, sí…- dijo el agente pasando una hoja del cuaderno-. Pero eso de momento, es información privada. ¿Cuánto cree que llevan muertos?

- Unas 16 horas. Me gustaría decir que murieron sin sufrir, pero no puedo decirlo.

- Desde luego ha sido terrible lo que les han hecho. Producto de una mente enfermiza.

- ¿Le cogerán, verdad?-. Preguntó Harry por primera vez-. Tienen que cogerle. Hermione no descansará hasta que lo atrapen.

- Haremos lo posible por conseguirlo-. Dijo el agente volviendo a mirar al médico-. Y ahora Robert, haznos el favor de volver a entrar en el sótano. Necesitamos de tu ciencia para seguir anotando cosas.

El médico asintió, sin más, dejó a Harry solo y volvió a bajar las escaleras para acceder al sótano.


Era mediodía cuando Hermione despertó. Lo primero que vio, fue el techo de su dormitorio. Entonces oteó el alrededor y se dio cuenta que estaba sola.

Recordaba lo sucedido y cómo se había desmayado durante la noche. También recordaba a Harry y cómo la cuidó, metiéndola en el agua fría el suficiente tiempo para conseguir que la fiebre de ella bajara.

Hermione sonrió al tomar conciencia de lo bien que se había portado con ella.

Tras agarrar ropa limpia, se fue al baño dispuesta a ducharse.

Una vez cambiada, bajó las escaleras y entró en la cocina. Encontrándose a su médico de toda la vida y por supuesto a su mejor amigo. Quien sonrió en cuanto la vio entrar.

- Buenos días, Hermione. ¿Cómo te encuentras?-. Preguntó el doctor antes de que lo hiciera Harry.

- Mejor, gracias. ¿Cuándo ha llegado usted?

- Anoche. Harry me llamó. Él me contó lo mala que te pusiste, por eso vine a verte. Me alegra ver que tu cara tiene mejor color. Por cierto, la policía ha estado aquí. Se fueron hace unas horas. Pero volverán. Querrán interrogarte. A Harry y a mí ya nos han preguntado todo lo que sabemos. Sólo faltas tú, Hermione. ¿Querrás colaborar o no te sientes con fuerzas para ayudarles a encontrar al asesino de tus padres?

- Estoy dispuesta a hacer lo que sea necesario, Robert.

- Me alegra oír eso. No esperaba menos de ti.

- ¿Tiene la policía alguna idea de quién pudo hacerlo?

- Un psicópata. Más concretamente es un asesino en serie al que le encanta matar familias. Harry me dijo que vosotros dos estudiáis en el mismo internado. Si cuando el criminal acabó con tus padres estabas en el colegio, puedo entender por qué no te mató. No te tenía a su alcance. Pero creo que puede volver, Hermione. Por eso es mejor que no te quedes aquí. Podrías venir a mi casa, no creo que el asesino te busque allí. Él no me conoce ni sabe dónde vivo.

- Es muy amable, doctor. Pero prefiero quedarme hasta que la policía diga que ya no me necesita. Luego volveré al colegio. Harry y yo debemos terminar el curso. Si no nos graduamos, no podremos conseguir trabajo-. "Y no creo que debas saber que queremos conseguirlo en el mundo mágico. Tú no sabes que soy bruja ni tampoco que Harry es un mago. El mejor que jamás he conocido."- pensó Hermione esperando las siguientes palabras del médico.

- Puedo entender que quieras quedarte en tu casa, Hermione-. Dijo el hombre de nuevo, con amabilidad-. Pero creo que estarías más segura en la mía. Por otra parte, tu amigo puede volver al colegio. La policía le ha interrogado y no le considera sospechoso, así que su presencia ya no es necesaria.

- ¡Sí que lo es!-. Pronunciaron Harry y Hermione a la vez. Ellos se miraron con asombro. El médico se rió un poco.

- Por muy protegida que esté con usted…- dijo el moreno serio mirando al doctor-. No me quedaré tranquilo si vuelvo sin ella.

- Yo tampoco me quedaré tranquila si Harry se marcha-. Dijo Hermione mirando al médico, también seria-. Usted no le conoce tan bien como yo, doctor. Y aunque aprecio lo que intenta hacer por mí, le aseguro que usted no podría protegerme mejor de lo que sí haría Harry.

- Perdona Hermione, pero eso de que él te protegería mejor, es algo que dudo. No es por ofender, pero Harry no tiene ni la mitad de fuerza o resistencia que sí tengo yo por ser más mayor. Conmigo estarás mejor que con él.

- Eso es algo que decidiré yo, no usted. Sé que me quiere, al igual que quería a mis padres. Y sé también que me dice esto porque le importo y se preocupa por mí. Pero yo sé cómo me siento por dentro. Y sé también que la única persona capaz de transmitirme calma y seguridad cuando me siento fatal, es mi mejor amigo. Por eso no iré con usted a su casa y por eso también me quedaré en la mía. Por mucho que mis padres estén en el sótano y que yo no sea capaz de volver allí ahora mismo…Eso no quita que me siento más segura aquí que en cualquier otro lugar.

- Tus padres ya no están en el sótano-. Dijo el médico sin abandonar su tono amable-. La policía se llevó sus cuerpos cuando terminaron de inspeccionar el lugar y sacar pruebas. Si no vienes conmigo ahora, te quedarás sola con Harry. Y dudo mucho que estéis bien si el asesino decide volver. Podría hacerlo, Hermione. Después de todo aún le faltas tú.Y estoy convencido de que querrá matarte al igual que acabó con la vida de tus padres. Vendrás conmigo, tanto si quieres como si no. La policía me dejó a tu cargo y estoy dispuesto a cumplir la orden.

- ¡Me da igual lo que le ordenase la policía. No pienso ir con usted. Soy mayor de edad y puedo tomar mis propias decisiones. No necesito niñera ni tampoco un hombre adulto que cuide de mí. Soy perfectamente capaz de cuidar de mí misma. Y si necesito ayuda, puedo pedírsela a Harry. Él sabe cuidarme. Anoche lo demostró de sobras. Y ya no tengo más que decir!

- Pues yo sí diré algo-. Dijo Harry por primera vez, desde que el médico y Hermione empezaron su conversación-. Y lo que quiero decir es que voy a quedarme contigo-. Dijo mirándola a los ojos marrones que tanto le gustaban a él-. Y me da igual si vuelve el asesino. Quizás tu médico no quiera creerlo, pero soy perfectamente capaz de protegerte. Existen muchas maneras de vencer al peligro. Y tanto tú como yo sabemos cuáles son, Hermione.

- ¿Qué estás insinuando, Harry?-. Dijo el médico mirándole con desconfianza-. ¿Qué medidas son esas, piensas enfrentarte al tipo si vuelve. De verdad crees que podrás con él?

- Yo puedo con quien se me ponga por delante, doctor. Pero no pienso decirle cómo. Lo único que tiene usted que saber, es que tanto Hermione como yo tenemos ciertas…habilidades que nos facilita vencer a cualquiera por mucho que nos duplique la fuerza o incluso el tamaño.

- ¿Cómo?

- Harry no digas más-. Dijo Hermione seria, él asintió. Ella miró al médico y añadió…- usted habrá dado su palabra a la policía de que me cuidaría, pero si quiere hacerlo, tendrá que ser en esta casa. Porque ni Harry ni yo misma la abandonaremos por el momento.

- Está bien, Hermione. Me quedaré aquí hasta que la policía me diga que estáis fuera de peligro. Por cierto, el frigorífico se ha quedado algo vacío después de que comiesen los agentes. ¿Te parece bien que vayamos de compras?

- Yo no tengo ganas de salir. Harry… ¿quieres acompañarle?

- Prefiero quedarme contigo si no te importa.

- Para nada-. Dijo Hermione sonriendo-. Gracias.

- Está bien…- dijo el médico mirando a los dos jóvenes-. Haré la compra yo sólo. Pero si luego no os gusta lo que traiga, no vale quejarse.

- No nos quejaremos-. Dijo Hermione amablemente-. Hasta luego, Robert.

Sin más el hombre se marchó y en cuanto Hermione escuchó la puerta de entrada cerrarse, corrió hasta Harry y se abrazó a él con fuerza.

- ¡Gracias!-. Dijo llorando, cobijándose en su pecho-. ¡Muchas gracias por estar aquí. Y también por cuidarme anoche. E incluso por haber dormido conmigo. Sé que has pasado la noche a mi lado y no sabes lo mucho que significa eso para mí. Puede que Ginny te considere horripilante, pero para mí eres maravilloso, Harry. Yo…ahora mismo no sé cómo puedo agradecerte lo que has hecho por mí. Incluso lo que sigues haciendo. Como quedarte conmigo aunque te haya interrogado la policía o incluso habiendo oído cómo Robert desconfía de ti. Yo sólo…sólo…!

- No hace falta que digas más, Hermione-. Dijo Harry correspondiendo al abrazo-. Y tampoco hace falta que me agradezcas nada. Si estoy aquí es porque te lo prometí y también porque quiero estarlo. Y por supuesto que me da igual lo que me haya interrogado la policía o si tu médico desconfía de mí. Es normal que desconfíe. Él no sabe que somos mago y bruja y que la magia hace más daño que el más potente de los puñetazos.

Puede incluso matar si empleamos alguna de las tres maldiciones imperdonables. El Avada Kedavra es un buen ejemplo. Pero no creo que me metan en Azkaban si la uso con el asesino. Después de todo…yo maté a Voldemort. Y a causa de eso, el ministro se siente en deuda conmigo. Podría no encarcelarme si se lo pido. Pero si lo hace…bueno, podré soportarlo si vienes a verme de vez en cuando.

- Si te meten en Azkaban yo misma haré que me encarcelen contigo-. Dijo mirándole a las esmeraldas que él había heredado de Lily-. Y si los dementores acaban consumiéndonos…dejaríamos de sufrir. Que no es nada malo. Así que…me da igual si me condenan a que me roben el alma. Siento que está hecha pedazos desde que vi a mis padres muertos. Creo que ahora puedo decir, que entiendo cómo te sientes al no tener padre ni madre. Es lo peor que puede pasarle a alguien. Es una sensación terrible de desamparo. Como si ya no te quedase nada o nadie. Como si…

- Estuvieras completamente sola en el mundo. ¿Verdad?

- Sí. ¿Tú también lo sientes, que estás solo en el mundo. Que ya no te queda nada ni nadie?

- Llevo todo mi crecimiento sintiéndome solo. Pero ya no siento que no tengo nada, ni tampoco nadie. Porque sí que tengo a alguien. Una mujer que siempre ha estado a mi lado. Una mujer que ahora mismo me está abrazando fuerte. Y aunque ella llore…- dijo usando sus dedos para quitarle a Hermione algunas lágrimas-. No me resulta molesto o incómodo como sí me lo pareció en Cho. Porque tú no lloras por haber perdido contra mí en un partido de Quidditch. Ni tampoco por haber perdido a Cedric.

Tú lloras porque estás rota y eso es algo muy comprensible para mí. Yo también sé…lo que es sentirse roto. Más de una vez me he sentido así. Pero puedo seguir adelante porque sé que aún tengo algo, que necesito conservar. ¿Adivinas lo que es?

- ¿Tu vida?

- No, Hermione. Es algo mucho más valioso que eso.

- La mayoría de personas que conozco…valoran su vida más que cualquier otra cosa.

- Antes de matar a Voldemort eso era lo que yo más quería: vivir. Pero al terminar con mi mayor enemigo, sentí que tenía algo mucho mejor que mi propia vida.

- ¿Y ese algo es?

- ¿De verdad no lo sabes?

- No. Pero puedo probar a ver si acierto. ¿La amistad, quizás?

- La amistad es muy importante para mí. Pero no lo más importante.

- Ah, espera. Esta conversación me suena. Ahora dirás aquello de…"El amor es lo más importante." ¿Verdad?

- El amor es importante, sí. Pero más que eso, para mí lo más importante ahora mismo…No es la amistad ni el amor. Sino una persona. Alguien que me necesita tanto como yo a ella.

- Alguien que te quiere-. Dijo Hermione sonriendo mientras le miraba a los ojos-. Alguien que lleva siete años de su vida, queriéndote y diciéndotelo.

- También demostrándomelo de la mejor manera que sólo ella sabe.

- Alguien que es…

- La persona a la que ahora mismo abrazo.

- Yo.

- Tú.

Hermione no añadió nada, sólo derramó más lágrimas. Él hizo lo que más le apetecía en aquél momento: besarla.

Harry la besó más cuando ella correspondió. Pero dejó de hacerlo en el instante en que sonó el teléfono de la cocina.

Hermione se apartó de Harry para contestar. Él maldijo interiormente la interrupción del aparato.

- ¿Dígame?- dijo ella nada más descolgar.

- ¿Señorita Granger?-. Preguntó la voz de un hombre-. ¿Es usted la señorita Hermione Jane Granger?

- ¿Quién es usted?

- La policía. Esta mañana estuvimos en su casa, pero su médico nos informó de que usted dormía. Si se encuentra bien, nos gustaría que viniese a la comisaría. Necesitamos hacerle algunas preguntas.

- ¿Me dirán lo que han averiguado por el momento?

- Por supuesto. La espero dentro de media hora.

- Allí estaré.

Nada más colgar, ella miró a Harry.

- La policía quiere verme en la comisaría. Van a informarme de lo que saben y también quieren interrogarme. Reconozco que lo que menos me apetece es que me llenen a preguntas, pero entiendo que deben hacerlo y que mi obligación es colaborar. ¿Querrás acompañarme?

- Por supuesto.

- Gracias.

Tras coger sus respectivos abrigos, Harry y Hermione pusieron rumbo a la comisaría. Una vez allí, Hermione fue llevada a una sala donde pasó una hora entera, respondiendo a distintas preguntas. Al terminar, los agentes salieron de la habitación para hacer cavilaciones y dejando sola a Hermione media hora más. Finalmente, ellos le comunicaron que no la consideraban sospechosa y que podía irse. Pero antes de levantarse, Hermione pidió que le dijesen lo que sabían.

- Lo único que tenemos claro por el momento…- dijo uno de los agentes-. Es que el asesino de sus padres es un hombre de mediana edad, que lleva años destruyendo familias.

- Por lo que sabemos de él…- dijo otro agente-. Es un hombre traumatizado por más de un episodio malo ocurrido en su infancia. Pudo sufrir abusos o malos tratos por parte de sus progenitores. Razón por la cuál no soporta que existan padres o madres. Para la mente de este hombre enfermo…la sola existencia de un padre y una madre es lo suficientemente horrible como para querer acabar con ellos. Los hijos por supuesto, están incluidos.

- Hablamos de un hombre trastornado, que cree que el concepto de familia es algo horrible y objeto de desaparición.

- Razón por la cuál, se dedica a matarlos.

- Por tanto…- dijo de nuevo el primer agente-. Lo más conveniente para usted, señorita Granger, sería pasar la noche en otro lugar distinto a su casa.

- ¿Tiene algún familiar que pueda acogerla?-. Preguntó el segundo agente.

- No-. Dijo Hermione mirándoles preocupada.- Mis abuelos murieron cuando yo era niña. Y mis padres, al igual que yo, eran hijos únicos. No tengo primos, ni tíos a los que recurrir. Sin embargo sí tengo la casa de verano que tienen mis padres en Lake District. ¿Podría ir allí?

- Está demasiado lejos-. Dijo el primer agente-. Otra opción sería que pasara la noche en comisaría. No creo que el criminal venga aquí para matarla.

- ¿Pero cómo están tan seguros de que quiere acabar conmigo? Cuando asesinó a mis padres, yo estaba en el colegio. Puede que ese hombre no sepa que existo.

- Por supuesto que lo sabe-. Dijo el segundo agente-. ¿No se ha dado cuenta que faltan algunas fotos en su hogar, señorita Granger?

- No señor, no lo había notado. He pasado toda la mañana durmiendo y en mi dormitorio no falta nada.

- Pero sí en la planta baja-. Comentó el primer policía-. Esta mañana estuvimos en su casa y lo revisamos todo. Pudimos ver que faltaban algunas fotos de las paredes. Mis compañeros y yo estamos seguros de que el asesino tiene fotos de usted en su poder. Seguramente para reconocerla cuando él decida volver. Por lo tanto, no es aconsejable que se quede en el hogar familiar. Si pasa la noche aquí, en alguna de las celdas, podremos protegerla mejor.

- Yo no quiero quedarme. Además, tengo que volver. Harry me está esperando.

- ¿Harry?-. Preguntó el segundo policía.

- Potter, Harry Potter-. Dijo el primer policía mirando a su compañero-. El mejor amigo de Hermione. Le interrogamos esta mañana. ¿Recuerdas?

- Ah sí, es verdad.

- Mi médico me dijo que no consideran a Harry sospechoso.

- Así es, señorita Granger.

- Entonces él y yo volveremos a mi casa. Si por el contrario me obligan a pasar la noche en la comisaría, me gustaría estar acompañada. Me sentiría mucho más segura si permitiesen que mi amigo se quedara conmigo.

- Es una petición lógica-. Dijo el agente-. Pero no podemos permitírselo.

- También podemos mandar un coche patrulla a la casa, para que vigile-. Dijo su compañero-. Lo hemos hecho otras veces y normalmente da buenos resultados.

- Tendremos que consultarlo con el jefe-. Entonces el agente miró a Hermione y le dijo…- Haga el favor de esperar aquí, volveremos enseguida.

Hermione asintió y unos minutos después, los agentes regresaron comunicando la decisión de su superior.

- Parece ser que hoy estamos bajo mínimos. Todos nuestros coches de vigilancia están repartidos. Pero mi compañero y yo podemos quedarnos haciendo guardia sin que nos vean. Si usted está conforme, claro.

- ¿Necesitan mi autorización?

- Sí porque es usted mayor de edad. Si fuese menor no tendríamos ni que pedirle permiso. Ser adulto tiene sus ventajas, pero también inconvenientes. Uno de ellos es que no podemos actuar sin su autorización. A menos claro que usted se encuentre en una situación que sólo la policía pudiese controlar. Entonces sí, haríamos lo necesiaro sin preguntar. ¿Ha comprendido lo que le he dicho?

- Al completo.

- ¿Y su respuesta es?

- Que me parece bien que pongan vigilancia en mi casa. ¿Dónde se quedarán?

- En algún punto del jardín que nos esconda a la vista de cualquiera. Creo recordar que había un cobertizo…

- Es más bien una casita que mi padre usaba para guardar las herramientas. Mi padre era dentista, pero le encantaba el bricolaje.

- Entonces nos ocultaremos en la casita.

- ¿Algo más, señores?

- Sí, señorita Granger. Queremos coger a ese hombre vivo. Así que pónganoslo fácil. Si el malo vuelve, no trate de luchar o incluso de herirle. Le aseguro que saldría perdiendo. Ese hombre tiene una gran envergadura y usted a su lado, no tiene ni media bofetada como se suele decir.

- Por lo tanto la conclusión es sencilla-. Dijo el otro agente-. Si ese hombre viene a la casa y usted logra verlo, lo único que tiene que hacer es gritar y tanto mi compañero como yo se lo quitaremos de encima antes incluso de que cierre la boca. ¿Me ha comprendido?

- Sí señor.

- Bien. Ahora puede salir de aquí y bajar al sótano donde tenemos el depósito de cadáveres. Necesitamos que nos confirme la identidad de sus padres.

- ¿Qué?-. Dijo Hermione con las lágrimas saltadas al tomar conciencia de lo que supondría para ella, ese episodio.

- Sabemos que es duro-. Dijo el otro agente-. Pero es un trámite necesario para que podamos continuar con el caso.

- E…Está bien, lo haré. ¿Luego podré marcharme a casa?

Los agentes asintieron. Sin más, Hermione abandonó la sala de interrogatorios y puso rumbo al depósito.

En cuanto ella salió, pasó por la Sala de Espera y avisó a Harry de que tenía que reconocer los cuerpos de sus padres. El moreno se puso en pie incluso antes de que Hermione le dijera algo como "quédate aquí" o "¿me acompañas?".

Conforme caminaban, Hermione comenzó a temblar. Pero se obligó así misma a mantener la compostura antes de que le diese un ataque de nervios o angustia. Lo que menos quería era desmayarse o ponerse mala de nuevo y llamar así la atención sobre su persona.

- ¿Estás bien?-. Oyó que le preguntó Harry aún caminando a su lado.

- Estoy nerviosa-. Reconoció ella intentando controlar el temblor-. Y también muerta de miedo. Saber que existe un hombre que quiere matarme no es algo que me cause tranquilidad, Harry. Pero reconozco, que en el lugar de donde venimos hemos pasado situaciones peores y estamos vivos para contarlo.

- ¿En el lugar de donde venimos? Ah, ya entiendo. No quieres llamarlo por su nombre. ¿Verdad?

Ella asintió.

- Recuerda dónde estamos ahora, Harry. Las personas que nos rodean no son como nosotros. No quiero arriesgarme a mencionar ese otro lugar y que alguien pueda escucharnos y luego llenarnos a preguntas o que nos metan en un psiquiátrico pensando que estamos mal de la cabeza. La gente que no tiene nuestras…habilidades, no creerían nada de lo que pudiésemos contar respecto a eso. ¿Comprendes?

- Sí Hermione.

- Entonces tema acabado.

Un poco después vieron unas escaleras. Ellos las bajaron y entraron en un pasillo poco iluminado. Cuando vieron el letrero de "Depósito", el temblor de Hermione se acrecentó y su piel empezó a ponerse pálida.

- Tranquila…- dijo Harry situándose delante de ella y deteniéndose. Con lo cuál, Hermione también se detuvo-. Sé que no quieres entrar ahí, pero debes hacerlo. Cuanto antes terminemos con esto mejor. Además, no estarás sola. Yo te acompañaré como tú me has acompañado en otros momentos malos de mi vida. Si luego quieres llorar o ponerte histérica, estarás en tu derecho de hacerlo. ¿Podrás contenerte hasta que salgamos de aquí?

- Lo intentaré. ¿Puedo cogerte la mano?

Él asintió. Y en el momento en que la mano de su mejor amiga agarró la suya, Harry hizo lo mismo con la de ella.

Juntos y al unísono entraron en el depósito de cadáveres. Tras comprobar la identidad de Hermione, el forense se dirigió a dos cámaras de congelación.

El hombre las abrió y sacó dos camillas, en cada una de las cuales, estaban los cuerpos ahora helados, de los padres de la castaña.

Hermione rompió a llorar en cuanto los tuvo a la vista. Y aunque ya no presentaban un aspecto tan malo como cuando los vio colgados de dos vigas del techo del sótano de su casa, la castaña no puedo evitar derrumbarse ante la visión inerte de quienes le habían dado la vida.

- Son ellos-. Dijo entre sollozos y llanto claramente audibles-. Son mis padres: Charles y Linda Granger.

- Confirmado entonces-. Dijo el forense volviendo a meter los cuerpos en sus respectivas cámaras.

- ¿Necesita algo más de ella?-. Preguntó Harry al lado de Hermione y deseando que el hombre dijese "no" para llevársela cuanto antes de allí.

Tal y como el moreno esperaba, el adulto negó. Entonces y sin pronunciar palabra, Hermione se dio la vuelta y abandonó el lugar, haciendo lo posible para no caerse al suelo. Pues sentía que se estaba mareando por momentos.

En el instante en que Harry cerró la puerta tras de sí, vio cómo la castaña se desplomaba de golpe.

- ¡Hermione!-. Pronunció asustado y agarrándola antes de que se cayese de boca.

Ella no respondió. Harry se fijó en que tenía la cara caída hacia abajo y que el cabello castaño le tapaba el rostro. Él apartó algunos mechones ondulados, entonces vio sus ojos cerrados y supo que estaba inconsciente.

- "¿Qué hago?"?-. Pensó intranquilo mirando por un instante a la puerta del depósito-. "Si le pido ayuda al forense lo mismo decide que Hermione se quede aquí. Y yo no quiero pasar la noche en comisaría. Lo mejor será que me quede con ella hasta que despierte."

- Maldición…- dijo por lo bajo mirando de nuevo a Hermione-. No sé lo que es mejor. Si subo las escaleras para sacarte de aquí, llamaremos la atención. Si me quedo donde estamos, alguien puede venir y verte desmayada. Lo mejor será escondernos.

Una vez tubo a Hermione en brazos, Harry caminó hacia la primera puerta que vio. Estaba cerrada. Probó con otra puerta y entonces abrió.

Al entrar se encontró con una sala llena de productos médicos. Harry echó el cerrojo y se sentó en el suelo, con Hermione aún en sus brazos.

Los minutos pasaban y Hermione seguía inconsciente. Harry empezó a preocuparse. Él le tocó la frente para medir su temperatura y notó que era normal.

Soltó un suspiro de alivio por el hecho de que no tuviese fiebre. Un poco después, ella empezó a mover la cara y él sonrió contento de que ya volviese en sí.

- ¿Hermione?-. Preguntó en voz baja al mismo tiempo que le apartaba algunos cabellos del rostro-. Soy Harry. Estamos encerrados en una habitación de productos médicos. Seguimos en la comisaría. ¿Puedes abrir los ojos?

- No lo sé…- contestó ella también en voz baja-. Me encuentro fatal.

- ¿Qué sientes?

- Que todo me da vueltas.

- ¿Sólo eso?

- También me duele la cabeza. Es como si me diesen martillazos. Creo que tengo migraña.

- ¿Migraña?

- Es un fuerte dolor de cabeza acompañado de mareos, Harry. A veces produce vómitos.

- ¿Cómo anoche?

- Sí pero…no creo que fuese migraña. Sino más bien un tremendo ataque de nervios.

- ¿Por la pelea que tuvimos?

- Ése no fue el detonante, pero la tensión que pasé influyó lo suficiente como para ponerme mala.

- Lo siento.

- No te disculpes. Te perdoné en su momento, no voy a volver a hacerlo. No es necesario…

- ¿Por qué eres siempre tan buena conmigo?

- ¿De verdad no lo sabes?

- Porque… ¿Me quieres?-. Preguntó algo inseguro.

- Porque te quiero-. Confirmó Hermione aún sin abrir los ojos-. Y también porque eres mi mejor amigo. El mejor que jamás he tenido. Lo último que quiero… Es un mal rollo entre nosotros. Y si para recuperar el buen ambiente tengo que perdonarte cada metedura de pata que hagas en nuestra amistad, estoy dispuesta a perdonarte siempre, Harry.

- Yo…Gracias, Hermione.

- De nada…

- ¿Podrías mirarme, por favor?

- ¿Qué importancia tiene?

- Si me miras sabré que estás bien.

- Bien del todo no estoy. Ya te he dicho que me encuentro fatal, Harry.

- Pues tienes que abrir los ojos, Hermione. Si no salimos pronto de aquí…La policía notará que estamos tardando demasiado en dejar el depósito. Y si vienen a buscarnos estaremos en serios apuros. No sé tú, pero a mí no me apetece responder a otro interrogatorio aunque no tenga que ver con la muerte de tus padres.

- Eso ha sido lo peor que he tenido que pasar en toda mi vida. Verles muertos y no me refiero al depósito, sino cuando me los encontré después de librarme de Hagrid…Ha sido lo más fuerte e impactante que he visto y sentido en mis dieciocho años. Tú tienes suerte, cuando Voldemort mató a tus padres, tenías un año.

Eras demasiado pequeño para tomar conciencia de lo que aquello suponía. Pero yo he tenido que pasar por eso, no sólo sintiendo lo que me han quitado sino sabiendo además que todavía no estoy a salvo. Me gustaría que la policía me hubiera dicho algo como…No se preocupe señorita Granger, déjelo todo en nuestras manos. Usted vuelva al colegio y ya la avisaremos cuando hayamos atrapado al malo.

- Pero no ha sido así. ¿Verdad? Han tenido que meterte más tensión, diciéndote que estás en peligro mortal.

- Y que a causa de eso tienen que vigilar la casa, Harry.

- Algo que por otra parte, es lógico, Hermione. Después de todo, ellos quieren protegerte.

- Lo sé…Es sólo que no quiero volver a mi casa. Pero debo hacerlo. Tampoco puedo desaparecer de repente y volver a Hogwarts. Si me voy sin dejar rastro, puede que también me den por muerta. Y volver a mi mundo después de graduarme y tener que verificar que sigo viva no es algo que tampoco me apetezca.

- ¿Y la conclusión es?

- Que no quiero pasar todo lo que estamos viviendo ya, pero debo hacerlo. Tú tenías razón en algo que me dijiste antes de entrar en el depósito: Cuanto antes acabemos con esto, mejor.

- Luego podremos volver al colegio y seguir con nuestras vidas.

- Aunque ya no haya nadie que venga a recogerme cuando nos den las vacaciones.

- Sí…- dijo Harry retirándole otro poco de pelo que había vuelto a caer en la cara de ella-. Sé que es duro no tener padre ni madre. Y sé también que eso te hace sentir que estás sola en el mundo. Pero de esto también hablamos en otra ocasión, Hermione.

- Bueno…Estoy sola en un aspecto. Pero no lo estoy en otro que también es importante para mí y que me da fuerzas para seguir adelante.

- ¿Puedo saber qué es?

- Tú-. Dijo abriendo los ojos marrones y mirando de lleno, a Harry. Quien se quedó con la boca abierta por el asombro.

- ¿Qqqué has didicho?-. Titubeó el moreno, sintiéndose nervioso de repente.

- He dicho…- dijo ella sonriendo un poco-. Que estoy sola en un aspecto. Pero no lo estoy en otro. Y ese otro aspecto es lo que me da fuerzas para seguir adelante. Tú eres ese otro aspecto, Harry. Aún te tengo. ¿Verdad?

Él asintió, incapaz de decir "sí" con palabras. Ella sonrió un poco más. Y añadió con voz suave y dulce…

- Puede que me haya tirado siete años de mi vida, diciéndote que te quiero y demostrándotelo. Y puede también que te haya dicho hasta la saciedad que eres mi mejor amigo y lo importante que eres para mí por considerarte así. Creo que lo que todavía no terminas de creerte es…Que incluso el simple hecho de que alguien te considere su mejor amigo, es lo suficientemente importante como para que esa persona, no se rinda.

- Claro que me lo creo-. Dijo Harry con rapidez, mirando a Hermione a los ojos-. Y tengo muy claro lo importante que es la verdadera amistad. Todas las veces que luché contra Voldemort…pensé en ti y Ron. Y en lo buenos que habíais sido siempre para mí. Incluso en el enfrentamiento que tuve con Voldemort cuando estábamos en el Departamento de Misterios.

Cuando él me poseyó…Logré recuperarme porque pensé en vosotros. Pero los recuerdos que tenía de Ron no eran lo suficientemente potentes como para echar el mal. Entonces pensé en ti y en todo lo que siempre has hecho por mí. Y eso fue lo que me dio fuerzas para volver a ser yo mismo y encarar a Voldemort. Aunque como sabes, en aquella ocasión no lo eché yo solo. Porque Dumbledore me ayudó bastante enfrentándose a él.

- Entonces…- dijo Hermione mirándole asombrada-. ¿Me estás diciendo que todos los recuerdos que tienes de ti y de mí, son lo suficiente poderosos e importantes para ti como para que seas capaz de salir de una posesión o incluso de echar al mal que quiere influenciarte?

Harry asintió. Ella sonrió feliz y le dijo mirándole a los ojos…

- ¿Pues sabes otra cosa? Que tú también eres un recuerdo lo suficientemente potente como para no sólo superar el mal que haya en mi vida, sino incluso devolverme las ganas de vivir.

- De… ¿De verdad?

- Sí. Quizás hasta ahora nunca te lo haya dicho, Harry…Pero eres tan y tan importante para mí… Que si no te tuviese conmigo, seguramente podría decir con razón, eso de…Ya no me queda nada, ni tampoco nadie. Ahora tú eres todo lo que tengo, Harry Potter. Mi mejor amigo sí, pero también mi única familia. ¿Entiendes?

- ¡Entiendo!-. Dijo sintiendo cómo los ojos heredados de su madre, se llenaban de lágrimas.

Harry no fue capaz de añadir más, lo único que dejó salir, aparte del "¡Entiendo!" fue el sonido de una inspiración fuerte que hizo antes de dejar caer sus lágrimas.

- No llores…- dijo Hermione apoyando su cara en uno de los hombros de Harry-. Sé que te has emocionado, pero no quería hacerte llorar. Lo siento…

- ¡No digas eso!-. Dijo Harry limpiándose las lágrimas-. No lamentes haberme hecho llorar, Hermione. Si supieras la de veces que he llorado por culpa del dolor…Pero ahora no es eso lo que me ha causado el llanto. Sino el hecho de saber, que me consideras tu familia. Y que soy lo suficientemente importante para ti como para que quieras seguir adelante. Así que no me digas lo siento. Porque yo no siento para nada todo lo que me has dicho. Más bien te lo agradezco. Ojalá toda la gente que conozco, me hiciera sentir tan querido y valorado, como tú, Hermione.

- Eso es imposible, Harry. No existe ni un solo caso en el mundo, de personas que se relacionen con otras y que se lleven bien con todas ellas o que sientan que son queridas y valoradas por ellas. Lo normal es conocer gente y relacionarnos con ellos, pero no podemos pretender despertar amor o aceptación en toda persona que nos conozca. Y eso es una verdad, como lo es el hecho de que ahora mismo soy huérfana.

¿Pero sabes una cosa? Pienso superar esto y sé que tarde o temprano me encontraré mejor. Hasta que llegue el día en que la muerte de mis padres ya no suponga un trauma para mí. Sino sólo un recuerdo amargo. Además, si mis padres pudiesen verme, estoy segura de que no les gustaría contemplarme llorar. Así que voy a dejar de hacerlo y también de sentirme mal. Al menos ya no sufren y eso es algo que me alivia.

- Bien dicho.

- ¿Nos vamos?

- ¿Te encuentras mejor?

- Sí, gracias.

- ¿Podrás andar?

- Eso espero. Quiero salir de aquí ya, Harry. Tenemos que volver a casa. Seguro que Robert ya ha vuelto de la compra. Debe estar preguntándose dónde nos hemos metido.

- ¿Te ayudo a levantarte?

- No, gracias.

Sin hacer movimientos bruscos, Hermione se puso en pie. Harry la imitó enseguida. En cuanto ella le avisó de que estaba lista, abandonaron la habitación.

Hermione logró subir las escaleras con normalidad. Harry se sintió aliviado.

Una vez en la calle, ellos pidieron un taxi y regresaron al hogar Granger.

Tal y como había supuesto Hermione, el médico estaba en casa. El hombre preguntó de dónde venían y Hermione, sin querer dar detalles de lo ocurrido al salir del depósito…Se limitó a decir que había ido a la comisaría, para responder preguntas de los policías y luego identificar los cuerpos de sus padres.

- Y como tú has vuelto con ella-. Dijo el doctor mirando a Harry-. Doy por hecho que la has acompañado.

- Sí señor.

- ¿Todo bien entonces?

- Sí Robert-. Dijo Hermione esta vez-. ¿Puedo retirarme? Me gustaría dormir un poco.

- Por supuesto, descansa.

Sin más, la castaña subió hasta su dormitorio y una vez allí, cerró la puerta y se dejó caer en la cama.

Por segunda vez aquel día, Hermione se desmayó. Pero en esta ocasión, Harry no se enteró. Pues se había quedado en la planta baja, haciéndole compañía al médico.

- Así que la policía va a poner dos agentes vigilando-. Dijo el doctor preparando café.

- Sí señor-. Confirmó Harry cogiendo dos tazas y dejándola en la mesa-. Hermione me lo dijo cuando salimos del depósito. ¿Cuánto tiempo estará la policía?

- No lo sé. Todo depende de la disponibilidad que tengan los agentes. Lo normal es que sea un par de días. Eso contando con que el asesino venga pronto. Si decide aparecer por aquí dentro de un año, no creo que los agentes se tiren esos doce meses aquí.

- ¿Y usted cree de verdad que volverá? El asesino, quiero decir.

- ¿Para terminar con la hija del matrimonio que mató? Por supuesto que lo creo, Harry. Estamos ante un hombre, que odia a las familias. Ignoro por qué, pero por lo que me dijeron los agentes cuando bajé al sótano…El que mató a Charles y Linda nunca deja supervivientes.

- Hermione y yo deberíamos volver al colegio. Allí estaríamos a salvo.

- ¿Crees que ese hombre no os encontraría? Es un asesino muy listo y hábil, Harry. Igual que un perro de caza: Nunca se rinde hasta que ha conseguido la presa.

- "A mí me va a hablar este tío de asesinos en serie obsesionados con matar a su presa. Vamos, como si yo no supiera lo que eso significa. Siete años perseguido por Voldemort y sus Mortífagos son suficientes para entender de lo que me habla. Pero claro, no puedo decírselo. Si le contara que soy "el niño que vivió" y todo lo que eso significa, lo mismo me metía en un manicomio tomándome por loco. O a lo mejor le daba un ataque de nervios si me pusiera a hacer magia delante de sus narices… Lo que sí tengo claro es que no debo revelarle que no soy un chico normal."

Harry dejó sus pensamientos internos en cuanto escuchó la voz del médico, hablarle de nuevo.

- Deberíamos comer algo. Yo al menos tengo hambre.

- Yo también. Le diré a Hermione que baje a almorzar.

- No, déjala dormir, Harry. Está siendo un día muy duro para ella. Seguro que está agotada psíquicamente. El reposo es lo que más le conviene ahora.

- Pero quedarse sin comer tampoco es bueno-. "Lo digo por experiencia propia. No sé cómo no me he vuelto anémico con toda el hambre que pasé mientras estuve con los Dursleys."

- Bueno no creo que pase sin comer el resto del día. Lo más probable será que despierte a la hora de la cena.

El médico no se equivocó en su suposición. Pues la castaña apareció en la planta baja cuando se hizo de noche.

Harry y Robert le contaron que habían pasado la tarde tranquilamente, haciendo algunas labores hogareñas.

Hermione se rió un poco cuando su médico de toda la vida, le dijo en tono jovial y divertido…

- ¿Sabías que Harry sabe hacer de todo en la casa, Hermione? Es igual de hábil en la limpieza y el orden que la mejor de las asistentas. Deberías haberle visto con el delantal puesto y corrigiendo mi manera de cocinar. En un principio me molestó que me controlase tanto pero reconozco que el asado salió buenísimo. ¿Quién diría que bajo esta pinta de chico normal y corriente se esconde todo un chef y un perfecto amo de casa?

- Así que… - dijo ella mirando a Harry-. ¿Tienes talentos que antes no vi. Mmm?

- Yo diría que simplemente son los resultados de haber pasado siete años de mi vida haciendo de criado y amo hogareño, en casa de mis tíos-. Respondió Harry con naturalidad.

- ¿Tus tíos?-. Preguntó el médico mirando a Harry-. ¿De qué estás hablando?

- Los padres de mi mejor amigo fueron asesinados por otro loco que luego ha pasado siete años de su vida intentando acabar con Harry. Por eso él se ha criado en el hogar de sus tíos.

- Lo único que tiene usted que saber…- dijo el moreno mirando al doctor-. Es que el hombre que me perseguía ya no representa un problema para mí. Aunque después de lo que he pasado con él…Le creo absolutamente cuando usted dice que el hombre que mató a los Granger, quiere regresar para asesinar a Hermione.

- Por eso esta noche, la policía no será la única en vigilar la casa. Yo también lo haré-. Dijo el médico mirando a los dos jóvenes. Entonces enfocó a Hermione y añadió…-. Para mí eres como una nieta, lo sabes. Te conozco desde que naciste, Hermione. Puede que tus padres hayan muerto pero aún me tienes a mí y no pienso dejarte a tu suerte cuando más necesitas la protección de un adulto.

- ¡Gracias!-. Dijo ella llorando y abrazando al buen hombre, quien correspondió al gesto enseguida.

- De nada, mi niña-. Contestó él dándole unas palmaditas suaves en la espalda.

Mientras veía la escena, Harry sintió algo que nunca antes había sentido. Al menos no con tanta claridad como sí lo notaba ahora.

- "No me gusta."- pensó"-. "No me gusta ver esto. Sé que este hombre es bueno y que quiere a Hermione. Pero no me gusta que la abrace, ni que le diga cosas suaves al oído. ¿Qué coño le estará diciendo? Además… ¿Por qué tiene que abrazarla? Que la considere su nieta, vale. Pero que parezca que le gusta tenerla en sus brazos…Ah no, eso sí que no lo aguanto."

- "Está celoso."-. Pensó Hermione con la cara apoyada en el pecho de Robert y con la vista enfocada en su camiseta. Por lo que Harry no podía ver su expresión-. "¿Pero por qué siente celos? Tampoco es que Robert me guste. Si Harry pudiese oír mis pensamientos o incluso notar cómo me siento por dentro, entendería que lo que más necesito en estos momentos es calor humano. El mismo que me está dando ahora Robert."

- "Apártate de ella"-. Dijo la mente de Harry de nuevo-. "Aléjate de una vez. Ya la has abrazado bastante. Debería ser yo y no el viejo éste…Quien abrazase a Hermione. Me siento tan bien cuando me deja abrazarla…"

- "A mí también me gusta abrazarte, Harry."

- " Y también siento protección…Como si su abrazo fuese un potente escudo que me aislara de cualquier peligro."

- "Harry…"

- "Aunque no es eso lo único que siento cuando ella me abraza. Porque también noto un sentimiento de confort tal…que pocas veces he sentido en mi vida. Es como si Hermione fuese capaz de trasmitirme un relax enorme. Y de hecho, a veces me siento como atontado cuando pasamos un rato abrazados. ¿Por qué será que siento todo eso?"

- "Pues si no lo sabes tú…"

- "Y por qué será que me molesta ver a un hombre adulto poniendo sus manos en la espalda de Hermione. Si de todas formas lo que él está haciendo es bonito. La está confortando. Y sé que lo hace porque la quiere. Es como él dijo, la conoce desde que ella nació. No debería molestarme ver a Robert abrazando a Hermione. Pero me molesta. ¡Me molestaa!"

- " Jújú…"-. Rió ella en su cabeza-. "Es realmente divertido escucharle celoso. Nunca le había visto esta faceta. ¿Debería separarme de Robert? Me parece que me voy a quedar un poquito más en su abrazo, a ver qué es lo próximo que se le ocurre a Harry pensar."

- " ¿Pero por qué no la sueltaa? ¡Me cago en…!"

- "Juajua…¡Juájuájuájuájuájuá. Ay por Dios, qué buenooo! Creo que me voy a arrimar más a Robert."

- " ¿Y ahora ella se pega a él? ¡Pero bueno, esto es increíble!"

- ¡Jaaaajajajajaja!-. Rió ella ahora de forma sonora-. ¡Ay que me parto todaaa!

- ¿Hermione?-. Preguntó el médico separándose un poco de ella-. ¿Se puede saber de qué te ríes?

- ¡De nada, de nada!-. Ella se limpió una lagrimita provocada por la risa. Entonces miró a Harry y él comprendió en seguida que ella había oído sus anteriores pensamientos.

- "Joder…"-. Pensó el moreno mirándola-. "Ya no puede uno ni tener intimidad en su cabeza."

Hermione volvió a reírse. Robert miró a Harry, pero él estaba igual de serio que el médico. El doctor volvió a centrar su atención en la castaña, que ya había recuperado la normalidad y estaba mirando a los dos hombres con diversión tras sus ojos marrones.

- ¿Cenamos algo?-. Propuso el médico.

- ¡Sí, me muero de hambre!-. Dijo ella poniendo rumbo a la cocina-. ¡Me pido cocinar!-. Entonces miró a Harry y sin borrar la sonrisa de su cara, le dijo…-. Y no vale criticar lo que haga ni cómo. ¿De acuerdo?

El moreno asintió y mientras la seguía, añadió algo más en su cabeza.

- " Criticarte no te criticaré, pero como te salga mal, no pienso comérmelo."

- Ni que eso fuese un trauma para mí-. Dijo Hermione mientras caminaba.

- ¿Qué no sería un trauma para ti?-. Preguntó el médico sin saber que Harry podía comunicarse con Hermione de manera telepática.

- Nada nada, cosas mías-. Respondió la castaña para no seguir el tema.

Cuarenta minutos después, Harry, Robert y Hermione cenaban lo que ella había preparado.

- Vaya…- dijo el médico-. No sabía que cocinases tan bien.

- Mamá me enseñó-. Comentó Hermione metiéndose otro trozo de carne en la boca.

- La carne guisada no es algo que domine todo el mundo-. Volvió a apuntar el médico antes de masticar otro trozo.

- No es tan difícil de dominar cuando sigues la receta al pie de la letra y respetas el tiempo de cocción que marca-. Dijo Harry.

- Ahí te doy la razón-. Añadió Hermione-. Pero es verdad que hay gente que no se le da bien la cocina por mucho que siga la receta al pie de la letra.

- Estoy de acuerdo con Hermione-. Dijo ahora el médico.

- ¿Qué hay de postre?-. Preguntó Harry.

- Lo que queráis del frigorífico-. Dijo ella.

- ¿Hay yogures?-. Volvió a preguntar Harry.

- Naturales azucarados y de plátano-. Respondió Robert-. Los compré esta mañana.

- ¿Me sacas uno de plátano, por favor?-. Dijo Hermione cuando vio que Harry se dirigía al frigorífico.

Una vez hubieron terminado, recogieron todo y se fueron al Salón a ver un rato la tele. Una hora después, Harry y Hermione dijeron que se acostaban y al decirlo al mismo tiempo, provocaron risa en el médico.

- Qué bueno…- dijo el hombre divertido-. Es como si os hubieseis sincronizado.

- A veces nos ocurre eso-. Dijo ella levantándose del sofá-. Aunque no es a menudo.

- Desde luego es muy curioso-. Añadió el médico-. Buenas noches, Hermione.

- Buenas noches, doctor.

- Buenas noches, Harry.

- Buenas noches a usted también, Robert.

- ¿Dónde va a dormir?-. Preguntó Hermione antes de subir las escaleras-. No pretenderá pasar la noche en el sofá. ¿Verdad?

- Por eso no te preocupes, yo me adapto a lo que sea.

- Doctor, no quiero que pase la noche en un objeto que mañana le producirá dolor de espalda o incluso cuello. Acuéstese en el dormitorio de mis padres. ¿De acuerdo?

- Sí. Gracias Hermione.

- No señor, gracias a usted en todo caso por todo lo que está haciendo por mí.

- De nada.

Sin más, ella y Harry subieron las escaleras y entraron en el dormitorio de Hermione.

- Voy a lavarme los dientes-. Dijo el moreno-. Ahora vuelvo.

- Yo también-. Dijo ella, entonces salió de la habitación y se fue al segundo cuarto de baño.

Cuando Hermione volvió a su habitación, la luz estaba apagada y supuso que Harry estaría durmiendo.

Él notó el colchón hundirse en cuanto ella se metió en el lecho. Y de repente, oyó su voz preguntar…

- ¿Estás dormido?

- No.

- ¿Puedo preguntarte algo?

- Claro…

- ¿Por qué sentiste celos cuando viste a Robert abrazarme?

- No me digas que lo oíste.

- Escuché todo lo que pensaste al respecto, Harry. ¿Has olvidado que puedo oír lo que piensas?

- Eso a veces tiene sus ventajas. En otras me molesta.

- ¿Cómo en lo que te estoy preguntando?

- Pues sí. Tendría que tener derecho a la intimidad de pensamiento, Hermione. Por mucho que puedas saber lo que pienso, no deberías decírmelo cada vez que lo haces.

- Perdona, no sabía que te molestaba. Además, yo no tengo la culpa de que ahora te comuniques conmigo de forma telepática, Harry. Y si tanto te molesta eso, no haberme mordido en el cuello. Yo no pedí este…Don, por llamarlo de alguna manera. Fuiste tú el que me pasó la habilidad después de haberme mordido. Seguramente entre las cosas de Lipan que tengo, está incluido el escuchar tus pensamientos. Y repito que yo no lo elegí.

- Ya lo sé, Hermione.

- Pues entonces no me reproches que pueda escuchar lo que piensas. A mí me gusta saberlo…

- ¿Ah sí?-. Dijo él girándose y quedando de cara a ella-. Nunca te he considerado una chica cotilla.

- No es por cotillear, Harry. Es sólo que ahora puedo conocerte mejor. Tú siempre has sido...poco comunicativo. Me refiero a que a veces te cierras tanto en ti mismo, que no hay manera de saber lo que piensas o sientes a no ser que lo digas. Bueno, estoy hablando de antes de que me mordieras, claro, cuando no podía oír lo que pensabas.

- Supongo que sería peor, si fuese un enemigo quien oyese lo que pienso. Al menos la que lo escucha es mi mejor amiga. Eso me tranquiliza.

- Pues claro que puedes quedarte tranquilo respecto a eso. Tampoco es que me vaya a poner a contarle a todo el mundo lo que piensa o siente Harry Potter.

- Tú no lo harías porque no va con tu carácter, Hermione. Siempre has sido muy respetuosa con los demás. Pero no todas las personas son como tú.

- Ni como tú. ¿Nunca has oído ese dicho que dice "Cada persona es única y con ello especial a su manera?"

- Pues no. Pero gracias por decírmelo.

- De nada.

- Buenas noches, Hermione.

- Buenas noches, Harry.

Pese a la oscuridad, Hermione pudo ver cómo Harry se giraba y le daba la espalda. Hermione también se la dio. Pero un poco después, sintió ganas de abrazarle y decidió girarse nuevamente.

Cuando Harry notó cómo una mano de Hermione se posaba en la cintura de él, sonrió. Entonces, un pensamiento totalmente distinto al que había tenido cuando la vio abrazada a Robert, vino a su cabeza.

- " Ahora soy yo a quien abrazas. ¿Y sabes una cosa? Te lo agradezco."

- Harry…- dijo Hermione en voz baja.

- Qué…- respondió él en el mismo tono.

- Lo que cuenta a la hora de abrazar a alguien, no es el tipo de abrazo que se da sino el sentimiento que pones al darlo. ¿Entiendes?

- Sí, Hermione. Y eso me lo dices porque…

- Quiero dejarte muy claro que a lo largo de mi vida podré abrazar a muchas personas, pero nunca sentiré lo mismo que siento cuando es a ti a quien abrazo.

- Eso es…lo más…bonito…que me has dicho jamás.

- " Y todavía me quedan muchas cosas bonitas, que decirte."- pensó Hermione. Y con voz dulce, pronunció…-. Buenas noches, Harry.

Ella se incorporó un poco y susurró en el oído de él más cercano…

- Te quiero mucho.

- Y yo a ti-. Contestó Harry sintiendo cómo una enorme calidez le invadía por dentro.

Él sintió también cómo Hermione le daba un beso en el pelo, otro en la frente, otro en sus ojos cerrados, otro en la mejilla y por último…en los labios.

- " Ven aquí…"-. Dijo él en su cabeza. Entonces la agarró, la acercó a él y comenzó a besarla también en los labios-. " ¿Tampoco sentirás lo mismo cuando beses a algún otro chico que no sea yo?"-. Preguntó él en su mente.

- Claro que no lo sentiré-. Dijo ella antes de besarle otra vez-. Tú para mí eres único, Harry. Único y especial. La persona más especial que tengo en mi vida.

- Si tú lo dices…- añadió antes de darle más besos-. "Tú también eres muy especial para mí, Hermione"-. Dijo otra vez con el pensamiento-. "¡Y me encanta besarte!"-. Añadió con entusiasmo. Hermione se rió un poco. Le dio algunos besos más y entonces se separó.

- Estoy cansada-. Pronunció mientras se tumbaba al lado de Harry-. Ha sido un día muy duro para mí.

- Como para no serlo…- dijo el moreno apoyando una mano en el colchón y dejándola al lado de la de Hermione. Ella la agarró en cuanto la notó. Harry sonrió-. Oye Hermione…

- ¿Mmm?

- No, nada…

- Dilo Harry, di lo que ibas a decir.

- Es sólo…

- ¿Qué?

- Que me gusta esto de compartir la cama. Es genial acostarte al lado de alguien que te hace compañía y…

- Que también te da besitos-. Dijo Hermione riéndose por lo bajo-. No debería mimarte tanto…

- ¿Por qué?

- Cuando volvamos a Hogwarts no podremos compartir el dormitorio. Si te acostumbras demasiado a dormir conmigo…Luego encontrarás raro volver a compartir dormitorio con los chicos.

- Puede que sí pero eso ahora mismo no me preocupa.

- ¿Algo más?

- De momento no.

- Entonces me dormiré, Harry. Estoy reventada…

- Y cómo no lo vas a estar con toda la tensión emocional que has pasado hoy.

- ¿Lo dices por experiencia?

- Sí.

- Buenas noches, Harry. Y ahora va en serio. No pienso hablar contigo más. Quiero dormir.

- De acuerdo Hermione. Descansa.

- Gracias.

Ella se acurrucó junto a él y entonces cerró los ojos. Cayendo en un sueño profundo en cuestión de segundos.


Eran las cuatro de la mañana cuando se abrió la puerta del jardín que daba acceso al sótano de los Granger.

Los agentes de policía que estaban escondidos en la casita del jardín, ni se enteraron. Algo normal cuando la persona que abrió la puerta, lo hizo de manera silenciosa.

El intruso bajó las escaleras también en silencio. Alumbrando a los escalones y poniendo una mano delante de la luz para hacerla tenue y no llamar así, la atención.

Con más sigilo aún comenzó a caminar por el sótano. Y al llegar al punto donde antes habían estado los cuerpos de los padres de Hermione, vio con sorpresa que éstos no estaban.

- Maldición…- dijo por lo bajo-. Esos malditos policías…Siempre metiéndose en lo que no les concierne. Me pregunto si la chica habrá vuelto ya a casa. Voy a divertirme de lo lindo con ella en cuanto le ponga las manos encima.

Tras sacar una cuerda y unas esposas, de la mochila que tenía en la espalda, el intruso subió las escaleras para llegar a la cocina. Decidido a encontrar a su víctima lo antes posible.


Hermione abrió los ojos de golpe, estaba sudando a mares. Había vuelto a soñar con sus padres muertos aunque esta vez, sin gritar.

Pensó que lo mejor sería lavarse la cara con agua fría y de paso beber, pues notaba la garganta seca.

Con cuidado de no hacer ruido para no despertar a Harry, abandonó la habitación y puso rumbo al cuarto de baño más cercano.


El intruso alumbró con la linterna, la cocina. Vio algunos objetos de cocina escurriéndose en el fregadero y supo que había gente en la casa. Aquello no le intimidó.

Decidido a encontrar a Hermione cuanto antes, entró en el Salón y de ahí llegó hasta las escaleras. Entonces vio a quien buscaba.

- "Fantástico"-. Pensó con una sonrisa siniestra en el rostro-. "Está despierta. Así será más divertido."

Hermione volvió a aparecer por el pasillo superior un poco después. Acababa de salir del baño y se disponía a regresar a su habitación.

- "Juguemos al escondite."- Pensó el intruso mientras contemplaba a la castaña, desde el piso de abajo-. "A ver si eres igual de curiosa que tus padres."

Él hizo ruido y de repente, la cabeza de Hermione se giró en dirección al sonido.

- ¿Crookshanks?-. Preguntó ella creyendo que era su gato-. ¿Eres tú cariño?

- "No"-. Dijo el hombre en su cabeza. Pero como él no podía comunicarse con ella de manera telepática como sí le ocurría a Harry…Hermione no lo escuchó-. "Vamos a llamar tu atención un poco más."- pensó justo antes de tirar las llaves de su coche, al suelo.

- Crookshanks…- dijo Hermione caminando hacia las escaleras-. ¿Qué pasa, tienes hambre?

- "Eso es…"- pensó el hombre de nuevo-. "Sigue bajando. Encuéntrame. No sabes lo que te espera…"

- ¿Crookshanks?- preguntó Hermione al llegar al final de las escaleras. Entonces el intruso, que había caminado silenciosamente hasta la cocina, dejó caer un tenedor al suelo y Hermione miró en dirección a la estancia-. ¡Crookshanks, deja de armar jaleo. Es muy tarde para que te pongas a jugar!

Justo al entrar en la cocina, encendió la luz, encontrándosela vacía. Iba a marcharse cuando escuchó un nuevo ruido. Esta vez proveniente del sótano.

- No pienso entrar ahí-. Dijo ella mirando con pánico la puerta que daba acceso al sótano-. Por mí puedes tirar todos los objetos que quieras. No pienso bajar al sótano, Crookshanks. No lo haría aunque estuviera quemándose.

Un nuevo ruido se oyó, seguido de un claro maullido.

- ¡Maldito seas, Crookshanks!-. Dijo Hermione con las lágrimas saltadas por la angustia que ya sentía al mirar la puerta-. ¡No me hagas entrar ahí. No soporto ese lugar. Entiéndelo!

- ¡Miaauu!

- ¡Está bien, ya voy!

Y tras abrir la puerta, Hermione bajó a toda velocidad los escalones y se dispuso a encontrar a su gato y llevarlo de vuelta a la casa.

- ¿Crookshanks?-. Preguntó ella oteando el alrededor pero aún sin entrar en la zona donde estuvieron sus padres-. ¿Crookshanks dónde estás?

- Crookshanks no está aquí…- dijo una voz que puso los pelos de punta a Hermione-. Pero yo sí. Muchas gracias por venir. Te estaba esperando.

Y de repente, Hermione vio cómo un hombre vestido de negro y con la cara tapada por un pasamontañas, salía de una esquina y comenzaba a caminar con tranquilidad, hacia ella.

Hermione sintió como si de repente le hubiesen aplicado el Petrificus Totalus. No podía moverse. Era como si sus pies se hubiesen clavado al suelo de golpe.

El pánico la inundó. Quiso gritar, pero no le salió la voz de la garganta. Y mientras veía cómo aquel hombre se acercaba a ella, notó claramente, cómo las lágrimas bajaban por sus mejillas.

- "Harry…"-. Dijo ella en su mente-. "Harry por favor…¡Ayúdame!"

Por desgracia, él no la escuchó. Porque estaba dormido y porque además, no era capaz de oír los pensamientos de ella.

- Vaya vaya vaya…- dijo el hombre mirándola con lascivia-. Pero qué tenemos aquí…Una jovencita completamente inmóvil y a mi entera disposición. Me pregunto qué podría hacerte. ¿Torturarte lentamente, quemarte con electricidad como hice con tus padres? Sé que eres la hija. Tienes los ojos de tu madre y el color de pelo de tu padre. Me costó bastante dominarlos. Se resistieron a ser capturados. Pero al final lo conseguí. No creo que tú me des problemas. Ni siquiera te mueves. ¿Será porque estás muerta de miedo o quizás es que estás deseando que te ponga las manos encima?

- No.- Dijo ella casi sin voz-. No me toque. No se atreva a tocarme.

- ¿Por qué, qué me harás. Acaso crees que alguien como tú podría vencer a un hombre como yo? Por favor…no me hagas reír.

- Si me hace daño…Lo pagará caro.

- ¿Y cómo, si lo puedo saber?

- Sufrirá tanto dolor que deseará morir para dejar de sufrir.

- No querida, tú serás la única que sufra.

De repente, las manos del hombre se cerraron en el cuello de Hermione y ella sintió que comenzaba a asfixiarse.

Hermione intentó liberarse, pero fue inútil. No podía apartarle las manos. Intentó pegarle, pero él detuvo el golpe.

Ella no tenía la varita, así que no podía hacer magia. Ni siquiera podía gritar porque el hombre le había tapado la boca con una mano. Entonces ella la mordió y él le pegó un puñetazo con tanta fuerza como para no sólo partirle el labio sino además tirarla al suelo.

- Me gustan las mujeres que pelean-. Dijo el hombre acercándose a ella-. Eso me excita-. Entonces se le tumbó encima y empezó a bajarle el pantalón del pijama-. Creo que tú y yo vamos a divertirnos de lo lindo.

- ¡Aléjese de mí. No me toque. Ni siquiera lo intente!

- No tengo que intentarlo. Ya lo estoy haciendo.

Hermione se sintió aterrada y al mismo tiempo llena de rabia.

Las uñas de sus manos comenzaron a alargarse, pero el hombre no lo vio porque estaba ocupado mirando otros lugares del cuerpo de ella.

Hermione cerró los ojos cuando vio cómo él le abría de golpe la camiseta del pijama, haciendo saltar los botones.

Su furia Lipan no pudo tomar el control, el pánico que sentía era más grande que sus instintos sobrenaturales y finalmente acabó reaccionando como la mujer humana que era: llorando y suplicando que no le hiciera daño.

- Por favor no…- dijo ella liberando más lágrimas-. Por favor…

- Los "por favor" no funcionan conmigo-. Dijo el intruso con una sonrisa pérfida en el rostro-. Estoy decidido a disfrutar de ti un rato, luego ya veré si te mato o te dejo viva.

- "¡Nononononononono!"-. Gritó ella en su mente cuando él le tapó la boca-. Entonces el hombre le rompió la ropa interior con un cuchillo y Hermione sintió que iba a desmayarse.

Como si no tuviere bastante con querer abusar de ella, el intruso la pegó en distintas zonas. Incluso agarró la cara de Hermione y la estampó de golpe contra el suelo. Ella escuchó claramente cómo se le rompía una muela.

- Basta. ¡Basta!-. Pidió llorando-. ¡Ya basta!

- ¡Cállate!-. Dijo el hombre dándole una bofetada tal, que la cara de Hermione subió y bajó de golpe. Entonces ella quedó inconsciente y fue en ese preciso instante en que Crookshanks salió de una de las esquinas del sótano y subió a toda velocidad las escaleras.

El hombre ni se enteró. Estaba demasiado ocupado preparándose para aprovecharse de Hermione, como para notar que un gato feo pero igual de inteligente que su dueña, subía no sólo las escaleras que le llevarían a la parte superior de la casa, sino que en cuanto la pisó, volvió a subir escaleras hasta llegar a la zona de los dormitorios.

Crookshanks entró en la habitación de Hermione por un cuadradito abierto, que estaba en la parte baja de la puerta.

Sabiendo lo que tenía que hacer para ayudar a su ama, el felino se subió de un salto a la cama y sin dudarlo un segundo dio con la cabeza en la cara de Harry al tiempo que maullaba.

El moreno abrió los ojos de inmediato. Encontrándose al animal mirándole a los ojos.

- ¡Crookshanks! ¿Qué haces aquí? ¿Ocurre algo?-. Entonces Harry se fijó que Hermione no estaba en la cama y mirando al gato, preguntó…-. ¿Dónde está Hermione?

El minino apuntó con la cabeza hacia la puerta. Harry comprendió en seguida.

- Llévame hasta ella Crookshanks-. Dijo saliendo de la cama y comenzando a seguir al animal-. "Hermione"-. La llamó Harry en su cabeza-. " Ya voy."

Harry bajó las escaleras a toda velocidad. Pero como estaba descalzo, no hizo ruido. Por lo que el médico no se despertó cuando él pasó antes, cerca de su dormitorio.

Crookshanks atravesó corriendo la cocina y Harry le imitó. El animal y él bajaron a toda velocidad las escaleras que llevaban hasta el sótano. Entonces, una vez allí, Crookshanks volvió a correr y sólo se detuvo cuando tanto él como Harry, llegaron hasta donde estaba Hermione.

Al ver lo que sus ojos verdes contemplaban, Harry Potter se quedó igual de helado que Hermione cuando se llenó de miedo al ver al criminal caminar hacia ella.

Pero Harry no sentía miedo, sino furia. Una grande e inmensa que llenó todo su cuerpo cuando contempló cómo ese hombre grande y corpulento, separaba las piernas de Hermione para robarle su inocencia.

- ¡No lo haga!-. Dijo Harry caminando hacia él con furia-. ¡Ni si quiera se atreva. Si se le ocurre volver a poner sus asquerosas manos en el cuerpo de ella lo mataré! ¿Me ha oído? ¡Lo mataré!

- Ya he puesto las manos en su cuerpo, chico-. Dijo el hombre mirando de lleno a Harry, que se había colocado a pocos pasos de él-. Y debo decir que es un cuerpo más que apetecible.

- ¡Hijo de puta!-. Exclamó Harry abalanzándose hacia el hombre. El intruso se apartó justo a tiempo, rodando hacia un lado. Harry cayó al suelo, pero eso no le detuvo-. ¡Qué le ha hecho!-. Dijo cerrando los dedos en sus manos que ya temblaban de rabia-. ¡Qué le ha hecho a Hermione!

- ¿Aparte de probarla durante un rato? Nada. Aunque lo mejor vendrá en cuanto te deje inconsciente o muerto.

- ¡Inténtelo. Le aseguro que no le resultará fácil!

- ¿Pero qué dices? ¿Te has mirado bien? No tienes ni media bofetada comparado conmigo. Yo diría que te gano en músculos, fuerza bruta e incluso altura.

- Eso me es indiferente. ¡Voy a acabar con usted, aunque sea lo último que haga en esta vida!

- Di lo que quieras, muchacho. En seguida te demostraré que el único ganador…soy yo.

Tal y como había hecho con Hermione, el hombre puso sus manos en el cuello de Harry y comenzó a asfixiarle.

El moreno sintió que no podía respirar y eso le creó inseguridad. Pero entonces, el intruso cometió un error. Dijo algo que impactó tanto en Harry, como para provocar otro algo, que el psicópata jamás imaginó. El algo que dijo fue…

- Cuando acabe contigo pienso terminar lo que tú interrumpiste. Luego la esposaré y quizás la torture un poco antes de matarla. Me encanta matar jovencitas, sobre todo después de disfrutar de ellas. Es una suerte que la chica tenga un cuerpo bonito. Créeme, se lo he visto además de tocado. Es una lástima que ella no se haya enterado de mis atenciones corporales, pero estoy dispuesto a despertarla en cuanto te deje k.o. Entonces tanto ella como yo, gritaremos. Aunque en su caso…no creo que sea por placer. Un placer que yo sí sentiré…¡En cuanto esté dentro de ella!

- ¡Cabrón!-. Gritó Harry dándole un potente puñetazo al hombre, que le hizo retroceder unos pasos-. ¡Eres un cabrón con todas sus letras! ¿Y tienes el valor de decirme que has tocado a Hermione? ¿La has tocado, en todo el cuerpo? ¡Hijo de mala madre. Juro que acabaré contigo. Y cuando lo haya hecho, no volverás a tocar no sólo a Hermione sino tampoco a ninguna otra mujer en contra de su voluntad!

Harry se tiró encima del hombre y esta vez, sí le hizo caer al suelo. El loco no pudo reaccionar, porque de repente vio cómo la boca del chico se abría, dejando ver unos colmillos como los de un vampiro.

Con claro horror reflejado en el rostro, el psicópata vio cómo el chico acercaba una mano a sus ojos. Entonces sus uñas crecieron, presentando un aspecto afilado y mortal.

El asesino tragó saliva y vio cómo la cara del chico caía hacia atrás. El hombre vio también cómo los botones de la camisa del pijama de Harry, estallaron.

Un pecho más propio de un hombre adulto que de un chico adolescente, apareció. Pero no sólo eso porque el color de la piel tomó un tono gris oscuro.

Cuando Harry dejó de sufrir cambios, volvió a nivelar su cara y acercarla a la del intruso.

El adulto tragó saliva por segunda vez y con una voz llena de miedo, preguntó…

- ¿QQué eres tú?

- Tu peor pesadilla-. Dijo Harry. A continuación clavó los colmillos en el cuello del hombre y éste gritó de dolor.

La puerta del sótano se abrió de golpe, revelando a los agentes de policía que habían estado escondidos en la casita del jardín.

Ellos se quedaron estupefactos cuando vieron a un chico encima de un hombre, cuyo cuerpo estaba lleno de temblores.

Caminando hacia el muchacho, uno de los policías se quedó lo suficiente cerca para verlo todo mejor. Entonces tragó saliva y sudó frío.

- Esto no es…posible-. Balbuceó lleno de asombro y horror-. Esto…sólo sale en las películas.

- ¿Qué pasa?-. Dijo su compañero corriendo hacia él. Entonces miró a Harry y se quedó estático del susto. Con un hilito de voz, pronunció…-. ¿Tú ves…lo que yo veo?

- Sí-. Dijo el compañero con el mismo hilo de voz-. Y no sé si creérmelo.

- Esa cosa… ¿Es humana?

- Parece un chico.

- Pero… ¿Qué tipo de chico es, un vampiro?

- Yo qué sé…

- Por favor…- dijo el asesino suplicante-. Por favor ayúdenme.

Harry clavó más fuerte sus dientes en el cuello del hombre y éste lloró. Los agentes no fueron capaces de reaccionar.

Un poco después, Harry miró al malo y dijo con la boca llena de sangre…

- ¿Y ahora, quién es el ganador?

- Tú-. Dijo el hombre llorando todavía-. No sé quién eres, pero no eres humano.

- Ya te dije antes quién soy…- y acercando una de sus uñas a la cara del hombre, volvió a decir…-. Tu peor pesadilla.

Entonces comenzó a arañarle la cara, pero el asesino le empujó, haciéndole caer al suelo, cosa que aprovechó él para ponerse en pie con una rapidez pasmosa.

Estaba a punto de echar a correr hacia la puerta que daba acceso al jardín, cuando fue derribado en el instante en que Harry se le tiró encima.

- ¡No escaparás!-. Dijo soltando gruñidos-. ¡No te dejaré ir. Has desnudado a Hermione. La has tocado y querías abusar de ella! ¿De verdad piensas que voy a dejarte marchar? ¡Ni soñarlo!

Un potente grito se oyó en el sótano cuando Harry clavó sus uñas en el pecho del psicópata. Lleno de miedo y dolor, el hombre no fue capaz de soportarlo más y se desmayó.

Al verle inconsciente Harry se detuvo y soltó un gruñido como señal de victoria. Los policías temblaron de la cabeza a los pies, entonces se desmayaron.

Aún con su cuerpo transformado, Harry se acercó hasta Hermione. Él miró su pecho y vio que se movía, señal de que respiraba.

Su instinto animal le decía que debía protegerla. Pero no era el único que lo había pensado, porque Crookshanks ya se había puesto delante de ella y estaba mirando al medio humano-medio Lipan, con cara de pocos amigos.

El gato bufó en señal de advertencia. Su cuerpo se levantó y el pelo se le erizó. Harry miró al felino y soltando otro gruñido, se colocó delante del gato y lo miró fijamente a los ojos.

Crookshanks comprendió que ambos buscaban lo mismo: proteger a Hermione. Entonces volvió a relajarse y adoptó una pose normal.

Harry se agachó junto a Hermione. Miró a Crookshanks de nuevo y el felino agachó la cabeza en señal de que aceptaba su presencia allí.

Tras tumbarse en el suelo, Harry se puso de lado y atrajo a Hermione hacia él. Colocó su barbilla encima de la cabeza de ella, la agarró de la cintura y entonces cerró los ojos. Cayendo en un sueño profundo en cuestión de segundos. En el instante en que quedó inconsciente, su cuerpo volvió a ser el de un chico normal.

Nada más amanecer, Harry abrió los ojos. Notó humedad en la cara y supo que Crookshanks le estaba chupando.

- Basta-. Dijo mirando al felino. El animal obedeció de inmediato y se quedó a unos pasos del moreno.

Harry se puso en pie y oteó el alrededor. Lo primero que vio fue al psicópata sin sentido. Acercándose más a él pudo ver que estaba lleno de sangre y que su pecho no se movía.

Harry le tomó el pulso y comprobó que no tenía.

- ¿Pero qué ha pasado?-. Preguntó mirando a Crookshanks. Lógicamente, el felino no contestó. Sin embargo le miró de manera significativa-. ¿Intentas decirme, que he sido yo quien le ha matado?-. El felino maulló y Harry puso cara de susto.

Unos minutos después, uno de los policías se levantó, se acercó hasta Harry y preguntó…

- ¿Estás bien?

- ¿Cómo?

- Que si estás bien.

- Creo que sí. ¿Puede decirme lo que ha ocurrido?

- Podría pero…no sé si lo creerías. Ni yo mismo quiero creerme lo que vi anoche.

- ¿Pero qué vio?

- Una especie de vampiro o lo que fuera, mordiendo al intruso que atacó a Hermione.

- ¿Un…vampiro?

- Algo así. De todas maneras no estoy seguro. Quizás lo imaginé. La verdad es que no recuerdo mucho. Sólo sé que mi compañero y yo entramos en el sótano porque oímos gritos. Entonces vimos a un hombre adulto siendo mordido por esa especie de vampiro.

- ¿Y luego qué pasó?

- No lo sé, nos desmayamos del susto. Tú tienes sangre en la boca. Pero no creo que seas el vampiro. Tus dientes son normales. ¿Ese hombre te hizo daño?

- Quizás sí. La verdad es que no lo recuerdo.

- Debería llamar a una ambulancia. Tu amiga y tú debéis ir al hospital.

- Yo no me siento mal, sólo algo cansado.

- Igualmente iréis al hospital. Forma parte del procedimiento.

- ¿Y luego qué?

- Os interrogaremos para ver qué recordáis. Cuando terminemos, podréis iros a casa.

- ¿Qué pasará con él?-. Dijo Harry señalando con un dedo al psicópata. El policía sonrió con satisfacción al responder…

- Le incineraremos, porque está muerto. Y ahora…- dijo el policía dirigiéndose a las escaleras-. Voy a llamar a mis compañeros y también a la ambulancia.

Harry asintió y cuando el policía se fue, regresó junto a Hermione.

Al ver que aún estaba desnuda, él buscó su camisa y se la colocó por encima. Entonces vio que no tenía botones.

- Pero qué…- dijo en voz baja examinando la prenda más de cerca.

La voz del otro policía se escuchó entonces.

- ¿Estáis bien?

- Sí señor.

- ¿Dónde está mi compañero?

- Subió para llamar a los suyos y una ambulancia.

- Quedaos aquí, en seguida volvemos.

De nuevo Harry asintió y cuando escuchó cómo el policía subía las escaleras, se sentó en el suelo…Sentó también a Hermione, la abrazó de manera protectora y se quedó mirando el cuerpo inerte del loco que había intentado hacerle daño a ella.

Cuando miró ahora en la distancia, el aspecto del muerto, imágenes diversas de lo que había sucedido inundaron de golpe su cerebro. Harry no estaba seguro de todo lo que ocurrió, pero sí recordaba claramente que se llenó de furia al oír cómo el loco decía que iba a abusar de Hermione en cuanto lo dejase a él K.O.

Visionando una imagen de cómo una de sus manos se metía en el pecho del psicópata, lo único que pronunció Harry fue…

- ¿Pero qué es lo que he hecho?


Continuará.


Nota de la autora:

Sí sí, ya sé, queréis matarme por haberlo dejado ahí. Y no, no tengo ni idea de cuándo subiré el siguiente capítulo. Lo que sí tengo claro es que será, lo más probable, a partir de enero. Porque estamos en diciembre y este mes es una locura. Se acercan las navidades y ya sabéis lo que eso significa: compras de última hora, visitas a familiares y de ellos en tu casa, etc.

Por cierto, si alguno/a de vosotros/as, cuando leyó lo que decía el médico sobre lo que él pensaba del psicópata, pensó por ejemplo que su manera de hacer hipótesis era parecida al agente Hobbs de la serie "Mentes Criminales" (Criminal Minds), estaría en lo cierto. Me encanta esa serie, al igual que "Sin Rastro" (Without a trace) y otras series policíacas. C.S.I. no la veo casi nunca, se me hace pesada. Pero también he visto algún capítulo cuando no hay otra oferta mejor en la tv.

Sólo diré que Mentes Criminales es una de mis series favoritas, que no me pierdo un capítulo y que el agente Hobbs es el que más me gusta de los que forman el equipo.

Mi otro personaje favorito es García: La informática que se viste de manera tan llamativa. Creo que es única en su género. Y además es súper lista y muy buena persona.

Pensé en poner algún personaje parecido a García pero al final decidí no hacerlo.

Bueno…pues esto es todo por el momento. Espero que os haya gustado el capítulo. Y…sí, todavía queda mucha serie por delante. Aunque aún no he decidido cuántos caps tendrá en total. Eso lo decidirá la propia historia según vaya avanzando.

Pues nada, me despido. Hasta la próxima. Cuidaros mucho. Un abrazo. RAkAoMi. ;-)