"Claro no hay problema Alexander. Imagino que iras luego de tu practica ¿no?"

Contesto Magnus. Alec estaba saliendo de su última clase, cuando su hermana le pregunto qué quería cenar y de verdad él no quería enfermarse así que busco ayuda en la única persona que no salía de su cabeza.

"Si. Entonces nos vemos al rato"

Contesto el menor.

"Estaré esperándote ;)"

Alec no pudo evitar sonreír como un idiota. Le encantaba demasiado Magnus.

Pero fue sacado abruptamente de su imaginación por un fuerte golpe en su hombro.

-¡Tu asqueroso ingrato! ¡Eres el peor!- grito la voz de una chica.

-¿Qué rayos te pasa Maia?- preguntó el más alto viendo a la chica a su lado.

Maia Roberts, tamaño mediano más alta que su hermana eso sí. Bastante voluptuosa de busto, cuerpo que atraía cualquier mirada, cabello corto marrón pero que a la luz del sol se veía de un bello color cobrizo, ojos marrones inmensos que en ese momento solo reflejaban rabia hacia el. Y lo que más le gustaba a Alec era su linda piel tostada natural. Si, esa era Maia. Su mejor amiga.

-¡Te odio Lightwood!-dijo volviendo a golpearlo.

-Ya deja de hacer eso y además tú me amas- dijo Alec abrazando a su amiga.

-¡Suéltame!- trato de liberarse de los brazos del mayor pero este no la dejo – Eres de lo peor.

-¿Por qué tu odio repentino hacia mí?- pregunto viendo hacia abajo.

-Porque me entere por tu querida hermana que pusiste el ojo sobre Brillitos, y yo siendo tu mejor amiga, me entero casi una semana después- dijo dolida la chica.

-¿Brillitos?- Alec veía confundido su amiga.

-Magnus Bane, tonto. Me entere por Iz que te gusta y fuiste incapaz de decirme- dijo por fin soltándose de su enorme amigo.

-Lo siento de acuerdo, pero no hay nada que contar solo hemos hablado un par de veces- dijo Alec.

-¿Par de veces? Izzy me dijo que solo se han visto una sola vez- dijo bajito para luego abrir los ojos como platos -¿Te estas…

Pero antes de que pudiera terminar Alec le tapó la boca.

-No grites, solo hemos hablado es todo. No hagas de esto un escándalo como los locos de mis hermanos que hasta inventaron una tonta apuesta. Por favor eres la única persona sensata que conozco cuando se trata de cosas como estas- pido Alec.

Maia lo vio a los ojos y vio suplica en ellos.

Desde que se conocieron por primera vez a Maia le llamo mucho la atención el chico alto de ojos azules, su hermosa sonrisa la traía loca. Después de compartir varias clases juntos la chica se dio cuenta que Alec no era como los demás chicos. Luego de un año conociéndose Alec tuvo la suficiente confianza con la chica, ya que se habían vuelto grandes amigos, y le confeso su sexualidad.

Y como buena amiga que había demostrado ser Maia solo lo apoyo y lo quiso aún más por confiar en ella. Desde ahí son mejores amigos.

La chica para quitar la mano de su amigo de su boca, lo lamio en la palma de la mano y Alec se alejó asqueado.

-¡Iug! ¡Maia!

-¿Qué clase de apuesta?

-Una tonta apuesta es toco- dijo mientras pasaba su mano por su pantalón para limpiarse.

-Insisto que clase de apuesta.

Alec resoplo y le explico a su amiga la absurda idea de sus hermanos. El más alto noto que mientras iba contando la sonrisa de su amiga crecía cada vez más. Cuando termino la chica lo único que hizo fue echarse sobre su cuello para abrazarlo.

-¡Dios no lo puedo creer! ¡Por fin conseguiste a alguien!- decía feliz aun colgada de su cuello.

-Maia, por Dios cuento contigo para calmar a mis hermanos- pidió Alec desesperado.

-¿Calmarlos? Pero si es lo mejor que se les a ocurrido, en especial a Jace- si ella y su hermano no se llevaban del todo bien.

-Maia…

-Te gusta ¿No es así?- pregunto sin miedo la chica.

Alec sabía que eran muy pocas las cosas que podía esconderle a su amiga, al igual que Izzy tenía un poder de convencimiento muy grande.

-Yo… yo… si me gusta mucho- dijo resignado.

-Lo sabía. Debo agregar que tienes muy buen gusto querido amigo. Brillitos es perfecto para ti y obviamente estoy del lado de Izzy y Clary.

-No cambiaras de opinión ¿cierto?

-No- respondió rápidamente.

-No puedo con ustedes- gimió Alec pasando su mano por el rostro.

-Además de venir a decirte que eres un pésimo amigo por esconderme tu amorío con el nuevo y sexy profesor…

-¡Yo no tengo un amorío con Magnus!-exclamo.

-Sí, si lo que digas. Venía a decirte que este fin de semana por mi cumpleaños vamos a ir a la nueva discoteca llamada Pandemoniun- sonrió feliz.

-¿Discoteca? ¿Estás loca? Somos menores de edad.

-¿Y? Un amigo es el DJ del lugar y consiguió que el dueño nos dejara entrar por ser mi cumpleaños- su amiga se veía orgullosa por su gran hazaña.

Alec la vio por un momento.

-¿Cuáles son mis probabilidades de negarme?

-Inexistentes- la chica seguía con su enorme sonrisa que termino por contagiar a Alec.

-¿Cuándo dices que es?- sonrió

-¡Sí!- exclamo y halo a su amigo del brazo para bajarlo un poco de su altura y plantar un gran beso en su mejilla- Eres el mejor Lightwood, el sábado a la diez.

-De acuerdo. Nos vemos luego, voy a practica- se despidió de ella también dejando un pequeño peso en su frente.

-Nos vemos- dijo alejándose de su amigo, pero antes se volvió nuevamente hacia el- Por cierto mándale saludos a Brillitos de mi parte- sonrió maliciosamente mientras guiñaba un ojo y dejaba a su amigo sin palabras.

"¡Amo a esa chica!" exclamo su amigo quien se había mantenido callado.


Magnus ya se encontraba en su casa esperando a Alexander, realmente estaba nervioso de volverlo a ver. Aún seguía sorprendido que el menor pidiera venir a su casa.

Trataba de distraerse con el paquete que se encontraba enfrente de él, era el sari que le había pedido a su madre. Era azul como lo había pedido, similar al color de los ojos de su alumno. Pero el azul de los bellos ojos de Alec no tenían comparación.

Salió de sus pensamientos cuando oyó las puertas del ascensor abrirse, camino hasta el pequeño recibidor y ahí estaba su sexy alumno. Vistiendo una cazadora negra de cuero, debajo llevaba una simple camisa gris, pantalones de jean negro y unas botas negras también. "Este niño es un pecado andante" pensó nada más al verlo.

-Bienvenido nuevamente Alexander- sonrió.

-Gracias y sabes que puedes decirme Alec- dijo acercándose a él.

-No lo creo tu nombre completo es más… sexy- insinuó.

Pudo deleitarse con el bello color rosa que se extendió por las mejillas del menor. ¿Cómo es posible que alguien se vea tan sexy y tierno a la vez?

Pasaron a la sala, donde Magnus se percató de que Alec estaba viendo el paquete sobre la mesa.

-¿Y eso?- pregunto señalándolo.

-Es un pequeño obsequio que me envió mi madre desde lndia- sonrió cariñosamente ante el solo recuerdo de su madre.

Vio como el menor se acercaba a la caja y tomaba una de las tantas telas que conformaba el sari.

-¿Por qué tanta tela?- pregunto curioso.

-Es un sari.

-¿Un qué?- Magnus rio ante la cara de confusión de Alec.

-Un sari. Es una prenda típica de allá, mis padres están de viaje en este momento por ese lugar y mi madre me lo mando.

-Aguarda. ¿No son los vestidos todos coloridos que usan las mujeres allá?- pregunto viéndolo de modo extraño.

-Exactamente.

-¿Y por qué quieres tu uno?- levantó la mano para detenerlo antes que contestara- Olvídalo no quiero saber la respuesta.

Magnus soltó un carcajada enorme, cuando termino de reír vio al chico que lo miraba hipnotizado.

-Ese sin duda alguna es un sonido hermoso- soltó Alec logrando algo que muy pocas personas han logrado. Magnus sonrojándose.

-¿Quieres cenar?- pregunto rápidamente cambiando de tema.

-Claro- contesto Alec también algo sonrojado- ¿Te ayudo?

Como la noche pasada mientras ambos cocinaban las cosas fluyeron con tal naturalidad que a Magnus le seguía sorprendiendo, jamás en sus relaciones anteriores se había sentido así. Es más en sus relaciones anteriores, a ninguno de sus amantes o parejas oficiales los había traído a su departamento, ahora que recordaba. Solo pocas personas tenían el privilegio de ver el "palacio" de Magnus Bane.

Esto sin dudas para el mayor se estaba poniendo serio.

Cenaron tranquilamente hablando de todo y nada. Magnus se enteró de la existencia de la mejor amiga de Alec. Maia. Y por lo que le contaba tenia curiosidad de conocer a la chica.

-Me pidió que te mandara saludos, creo que sabe que estoy aquí- dijo Alec.

Ahora se encontraban en uno de los enormes sillones de la sala con un pote de helado de galleta en medio de ellos dos.

-¿Y eso es malo?- pregunto preocupado Magnus.

-No la verdad que no. Maia es una persona muy perceptiva y muy poca veces se le escapa algo- dijo Alec comiendo otra cucharada de helado.

-Hoy Catarina descubrió que estoy hablando contigo por mensajes- dijo Magnus. El chico le había contado de su mejor amiga, porque no hacer él lo mismo.

Alec abrió mucho los ojos.

-Tranquilo, le dije que solo eras mi alumno y que simplemente nos llevábamos bien es todo. Se calmó de momento pero sé que no dejara de insistir.

-No quiero causarte problemas Magnus- dijo apena do y preocupado el chico.

Magnus vio la preocupación del menor, extendió la mano y tomo el mentón del chico entre dos de sus dedos. Cada vez que se veían directo a los ojos el mundo a su alrededor desaparecía.

-No me molesta, estoy lo suficientemente grande para saber lo que quiero, pero…- Hizo una pausa.

-¿Pero?

-Yo no quiero pensar que te estoy obligando a algo Alexander ¿Cómo te sientes con respecto a esta extraña relación Alumno-Profesor?- pregunto algo asustado.

El menor se le quedo viendo pensando la respuesta, Magnus trato de buscarla en su mirada azulada pero no la encontraba, el chico aun no respondía y ya lo estaba poniendo nervioso.

No se había dado cuenta que se iban acercando hasta que sintió el aliento de Alec sobre sus labios, muy cerca.

-¿De verdad piensas que esto aún es una relación entre un alumno y su profesor?-respondió el menor, para luego sentir los labios de Alexander sobre los suyos.


BUJAJAJAJAJAJAJAJAJA! TRIUNFA EL MALEC!

¿Que les parecio?

Reviews, favs y follows...

Lo se me odiaran por dejarlo asi... Pero vamos la intriga es lo mejor de estas historias! Besitos!

P.D- Siempre me gusto Maia y Alec como mejores amigos! :3