Disclaimer: Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto
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Despertando el Pasado
Capitulo X. "A La familia de Ojos Luna"
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Pasaron unos segundos en los que Kakashi solo miraba aterrado el cuerpo de la Mitarashi. La había salvado según él. Pero… no se movía. Le tomaba la mano con fuerza, y el sudor le caía por la frente y se regañaba mentalmente por haber cometido ese error.
De repente…
— ¡NO! – gritó Anko levantándose de un brinco con los ojos desorbitados y llorosos. La frente cubierta de sudor y la boca abierta para dejar salir su desesperada respiración. Miró a su alrededor y luego se llevó una mano al cuello. Empezó a jadear para controlarse. Cerró los ojos y se quedó ahí sentada en la sala. Kakashi daba gracias mentalmente porque ella hubiera reaccionado.
— Anko – dijo el peli plata. Ella empezaba a normalizar su respiración, pero estaba llorando. Kakashi se acercó un pañuelo para que se limpiara la sangre y las lagrimas. Ella lo aceptó sin decir nada, seguía con los ojos cerrados.
— Anko.— volvió a decir el peli plata. — ¿Qué ocurrió? ¿Qué fue lo que viste? – ella abrió los ojos y miró al peli plata. Y tras unos segundos, ella se acercó rápidamente a él para rodearlo con sus brazos y esconder la cara en su pecho. Las lágrimas comenzaron a salir rápidamente de los ojos de ella.
— No lo sé, no lo sé – gemía – estaba en un cuarto con otros nueve niños… luego nos separaron, y tuvimos que esperar… — Kakashi la sujetó contra su pecho para darle confianza – luego… luego – le costaba mucho hablar de ello— apareció Orochimaru en el lugar junto con otro hombre y…
Ella se detuvo. No podía seguir hablando.
— Haz un esfuerzo Anko. – dijo Kakashi.
Se separaron. Se miraron a los ojos y el Hatake intentó darle confianza a Anko, de que todo estaba bien, de que nada había pasado ni iba a suceder, que eran solo recuerdos, estaba a salvo.
Ella respiró profundo, no había dejado de llorar, estaba realmente espantada.
— No sé qué pasó… no lo sé – dijo en voz baja – Recuerdo haber visto como Orochimaru se me acercaba… y luego sentí que algo se me clavaba en el cuello… unos se—segundo después – Kakashi le tomó las manos para darle seguridad ; ella cerró los ojos – todo se nubló… no podía ver nada, se empezó a poner borroso, y no sentía donde estaba de pie… sentí un horrible dolor en mi cuello, creo que me caí porque… mi cabeza se golpeo contra algo; no estaba segura de que ocurría, solo sentía dolor, luego… mis energías, mi cerebro, todo mi ser se aceleró; podía sentirlo, como adrenalina, o más…pero luego – empezó a llorar – deje de sentir mi cuerpo. Pero no veía nada, mi mente…estaba en blanco, no tenía noción de lo que ocurría a mí alrededor. Sabía que mis venas cada vez hacían su trabajo más lento, no podía respirar bien, mi corazón latía cada vez más pausado. Todo mi organismo… se estaba apagando. Después del repentino aceleramiento… estaba como muriendo. Y todo estaba oscuro. Me parece que intente gritar… pero no me acuerdo… Y luego… desperté aquí.
Ella miró al Hatake con esperanza de que le explicara que fue exactamente lo que vio. Él la miraba intentado entender, pero solo se le ocurrió hacer una cosa.
Abrazarla de nuevo, abrazarla y no soltarla.
— Buen trabajo – le dijo, ella rompió a llorar otra vez, pero esta vez era menos, ya no estaba tan espantada como unos minutos atrás. – Lo hiciste bien, Anko… tranquila. – le acaricio la cabeza.
Se separaron para que la Mitarashi fuera a tomar un poco de agua y terminara de recuperar la calma.
Durante ese tiempo, Kakashi le marcó a Jiraiya para avisarle, que debían reunirse lo más pronto posible, para determinar bien… que parte de su vida, había visto Anko.
El tono de llamada se estaba alargando en la llamada, el Hatake miraba a Anko tomar agua y mojarse la cara a lo lejos, antes de que Jiraiya contestara.
— ¿Kakashi que sucede? – dijo del otro lado el hombre de cabello blanco. Estaba dentro de un lujoso coche a mitad de la calle, el semáforo marcando alto y a su lado, Maito Gai conduciendo
— Debemos hablar… acabamos de terminar la primera regresión de tiempo. – le dijo Kakashi cortante.
— ¿Y qué tal les fue?
— No muy bien.— Anko se acercó a él con el semblante pálido e intentó escuchar la conversación.
— ¿No pudo recordar nada?
— El problema fue… que no sabemos qué fue lo que recordó. Dice que la mayor parte de las cosas las vio nubladas.
— ¿Dónde está ella ahorita? – el semáforo cambió a verde.
— Aquí, esta terminando de recuperarse — dijo el Hatake – quiero creer… que Anko, recordó el día que Orochimaru le puso la Marca de Maldición.
— La marca de Maldición…— dijo Jiraiya en un susurro; Gai a su lado, no avanzaba, había un gran tumulto de gente a mitad de la calle, un accidente al parecer.
— ¿Jiraiya?
— … Me gustaría que Tsunade fuera la que explicara esto. Ella sabe más el tema que yo— pausa— comienza a enseñarle los jutsus; nos reuniremos más tarde, hay que ir juntos a ver cierto asunto. – el hombre estaba serio – Avísale a Anko que la llevaremos a comer; pasamos por ustedes en media hora.
— Entiendo, Hasta entonces. – dijo Kakashi. Y colgó
— Hasta entonces— contestó Jiraiya. Al mismo tiempo, el lento tráfico los dejó pasar junto a la gran acumulación de gente. Había una ambulancia… estaban llevando por partes a un hombre. No, a varios hombres, todos ellos policías. Había una nota en el suelo, pintada con rojo "Para aquellos que se hacen llamar autoridad, tengan cuidado…Akatsuki, esta tras de ustedes"
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— ¡Otou—san! – gritó una niñó. – Yo quiero aprender a hacer eso.
— Aun no… tu hermano lo está aprendiendo porque es mayor, ya tiene 14 años.
— Pero yo también soy fuerte – insistió el pequeño
— Si se lo enseñas a él, me lo tienes que enseñar a mí. — dijo una niña a su lado.
— No, ya llegará tu turno. – el niño hizo un puchero, se cruzo de brazos y se sentó en el limpio y reluciente piso del lugar, enojado.
— Ay, ya vas a nuevo a enojarte. – Le dijo su hermana menor – Eres un enojón y antisocial.
— Cállate— le contestó.
Luego los dos observaron como su hermano dejó marcados en el suelo numerosos agujeros. Su abuelo asentía con la cabeza. Y el chico volvió a cerrar los ojos en la postura que le habían indicado, tres segundos después, tomó impulso desde afuera y también con su energía interna. Y empiezó a girar, creando una esfera a su alrededor color azul, mientras gritaba:
— ¡Kaiten!
Se detuvo a los pocos segundos.
— Estas progresando— le dijo su abuelo. El chico intentó recobrar el equilibrio, pero cayó al suelo después de unos segundos.
— ¿Qué hora es? – preguntó desde el suelo. Su padre sonreía y asentía con la cabeza, estaba ahora totalmente seguro de que su hijo, era su viva imagen de joven. Quizás un poco mas atarantado, pero era casi idéntico.
— Hora de ir a ver a tu madre, es hora de comer — le contestó su padre.
— Genial – dijo el chico poniéndose de pie en un brinco. Pero casi al instante volvió a caer de sentón al suelo
— Creo que has gastado demasiado chakra hijo— su padre se acercó a él y le ofreció una mano para ponerse en pie. Estaba muy orgulloso de su hijo sin duda.
Unos minutos más tarde, los tres hermanos, de 14, 12, y 11 años en orden descendente, iniciron una carrera que consistía en llegar primero a la cocina, desde el dojo en el que se encontraban, atravesando el amplio jardín de la mansión, hasta llegar a la puerta. El primero en pisar la entrada se ganaba el asiento acolchonado.
Mientras los niños corrían, los grandes iban caminando detrás, el padre, de largo cabello castaño observa aba con ternura su hija, la más pequeña.
— ¿Has visto las noticias? – el abuelo de los niños, su suegro le preguntó.
— Si, — contestó saliendo de su guardia a distancia.
— Intentaran encontrarnos – continuó el anciano.
— Padre, ya hemos hablado de esto demasiadas veces, no hemos dado ni la mas mínima señal de que nuestro clan a sobrevivido al paso de los años. Los Hyuuga, nos hemos guardado como secreto familiar nuestra manera de ser ninja, nuestros secretos. ¡Todo! Y no porque de repente surjan sujetos diciendo ser Akatsuki, Nos vamos a alarmar y mudar otra vez. Además… no quiero que mis hijos sufran eso.
— Neji… — lo llamó el anciano.
— Convocaré una junta si eso te hace feliz. Pero por favor… no les digas nada de una mudanza a los niños…
A lo lejos, del otro lado del inmenso jardín, el hermano mayor saltaba de alegría por ser el primer lugar y festejaba con la más pequeña. El hermano del medio estaba sentado en el suelo, con los brazos cruzados, haciendo puchero; el tropezó a medio camino, y así sus dos hermanos lo rebasaron.
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— Pero… Mi madre va a regresar a las tres, no puedo decirle que me voy a ir a comer contigo asi nada más. – le dijo Anko después de que Kakashi le dijo que irían a comer con Jiraiya.
—Tranquila, estará todo bajo control, además, dijiste que querías ayuda, hablando con todos, podrás entender todo esto mejor
— Estas mal de la cabeza Kakashi, a no ser que pudiera estar en dos lugares al mismo tiempo, no puedo ir. Aunque quiera.
Kakashi le sonrió, mejor dicho, le mostró una cara amble a Anko, ante el hecho de que si es posible estar en dos lugares al mismo tiempo, al menos para él, lo es. Anko solo arqueó una ceja, no entendía el motivo de felicidad de Kakashi
— Vamos al jardín, — propuso el Hatake.
Ambos salieron por la puerta corrediza del comedor, y se pararon a mitad del gran jardín de la casa de Anko, lleno de pasto y que en la pared del fondo crecía una enredadera de plantas y un rosal de color rojo.
— Quizás has oído de la energía interna que tenemos como personas.— comenzó Kakashi. – Bueno pues, una vez manipulando esa energía se pueden hacer cosas inimaginables.
— Wow, magia… — dijo Anko para molestar a Kakashi, a lo que Este le respondió con una mirada severa, la Mitarashi se rio un poco, era muy gracioso
– Esa energía la conocemos como Chakra — continuó Kakashi— es la fuente de poder de todo ninja, es la energía elemental que hay dentro de nosotros. Una energía espiritual, que cuando se sabe controlar, puede hacer que uno…
— ¿Salté desde una azotea y caiga de pie sin dañarse como vil gato?— dijo Anko recordando el primer encuentro con el peli plata.
— Pues sí, esa es una de las miles de cosas que se pueden hacer. Observa.
El peli plata se dirigió a una de las paredes de los costados, la miró unos segundos y luego apoyó un pie en ella, y empezó a subir, como si caminara en el suelo.
— Imposible – pensó la Mitarashi mientras veía como Kakashi caminaba en la pared.
El Hatake siguió subiendo la barda de 5 metros sin poner el más mínimo esfuerzo. Cuando llegó a la cima miró a Anko. Tenía los ojos como platos del asombro.
— También con un control de chakra acumulado en la planta de los pies, es posible hacer esto. – le dijo Kakashi y luego dio un salto desde donde estaba y cayó de pie frente a Anko, que ahora tenía los ojos mas abiertos que un búho. – Y eso no es nada, pero será el ejercicio más importante para ti.
Ella no podía decir nada, estaba pasmada, asombrada por lo que acababa de ver. ¿Acaso Kakashi era alguna especie de androide mágico?
— Lo primero que debemos de hacer, es despertar esa energía dentro de ti.
—... Espera, pero no necesitaría muchos años para poder hacer eso? — interrumpió la peli morada.
— No, solo unas semanas… porque tu no vas a aprender desde cero. Solo vas a recordar como se hacía.
Anko seguía anonadada por las palabras de Kakashi, quizás su introducción fue demasiado rápida. O ella estaba todavía en shock desde la regresión de tiempo.
— Y para que puedas salir hoy, vamos a dejar un clon detrás
— ¿U—un clon? – Aumento del shock.
— Observa. – dijo Kakashi. Dio un paso atrás e hizo una extraña forma con las manos, y dijo – Kage Bunshin No Jutsu.
Hubo un "puff" seguido de una nube de humo alrededor de Kakashi, cuando esta desapareció Anko gritó tan fuerte que no dudó que los vecinos de varias cuadras a la redonda la hubieran escuchado. De un segundo a otro, había otros 4 Kakashis a su alrededor. Todos en torno a ella. Seguramente el corazón le palpitaba a mil por hora, si no es que mas.
— Deja de gritar— le exigió Kakashi.
— ¿Co—como hi—hiciste eso?— dijo Anko dando vueltas sobre si misma en busca de una explicación un poco más lógica para los clones del peli plata que la rodeaban.
— Deja de girar así. — fue lo único que dijo Kakashi.
— Pe—pero… ¿Cómo? … ¿Aún estoy en trance? ¿Cómo es esto…? ¡Ah! – al girar tantas veces sin sentido, y encontrándose rodeada por 4 Kakashis, tropezó con sus propios pies y cayó de sentón contra el pasto.
— Quizás… hubiera sido más sencillo si nada mas hubiera hecho un clon…— pensó Kakashi. Mientras se llevaba una mano a la frente, después de haber visto a la Mitarashi volverse loca.
Pasó un rato en el que Kakashi intentó explicarle a Anko como había hecho los clones, y como era que funcionaba el asunto de los jutsus. Pasó por una nueva explicación del Chakra, y los beneficios de saber usarlo, en el caso del Hatake, le permitía ir a la Universidad y ser su prefecto al mismo tiempo.
Todo iba perfecto hasta que el timbre de la casa de Anko sonó, Jiraiya y Gai acababan de llegar para llevarlos a comer. Después de dejarlos pasar, Anko subió a su habitación para arreglarse, pues según ella, no iba a salir a comer en fachas, como en las que estaba. No a un restaurante descente.
— ¿Ya vas a bajar o todavía no? – le gritó Kakashi desde la orilla de las escaleras de la casa.
— ¡Espérate! Todavía no termino… — le respondía Anko desde su habitación.
— Estabas bien así como saliste en la mañana.
— ¡Pero no estaba peinada! – respondió la Mitarashi.
— Adolescentes… — Kakashi dio la vuelta para dirigirse a Jiraiya y Gai que estaban en la sala. Desde que llegaron tuvieron que sentarse a esperar a Anko, que insistió en que la dejaran ir a arreglarse.
Prometió que no tardaría.
Pero claro… no fue así.
— ¡Anko baja de una vez!— volvió a gritar Kakashi.
— ¡No, aun no termino!
— Esta niña… ¿Por qué yo tengo que hacerme cargo de ella? – se volteó Kakashi mirando a Jiraiya.
El hombre de largo y voluminosamente—despeinado cabello tenía los brazos cruzados y vestía un traje negro elegante. Miró al peli plata con el ceño fruncido y una sonrisa maquiavélica.
— Porque yo lo digo… — contesto— Y porque estoy seguro de que nadie más lo haría….
Gai se rió de la expresión de Kakashi, pues no parecía divertirse. El Hatake suspiró una vez más cansado de gritar.
— Mejor ve por ella Kakashi, debemos apurarnos o no regresaremos a la hora que habíamos planeado— le dijo Gai. Kakashi lo miró con odio; pero dio media vuelta y empezó a subir las escaleras hasta el cuarto de Anko.
Se paró frente a la puerta y tocó como gente decente.
— Anko…
— Espérate cara de rata. — fue la respuesta inmediata.
— Otra vez con eso…— escuchó las risas de Gai y Jiraiya en la planta baja. Tocó de nuevo – Ya vámonos…
— ¿Cuál es el problema? – contestó la peli morada desde el otro lado.
— Que sínica eres, ¿Qué cual es el problema? Que llevamos 20 minutos esperando a que te peines, y ya deberíamos haber salido. Además ya estabas arreglada una chica de tu edad no necesita demasiado maquillaje ni demasiados litros de gel y ligas para…
Pausa.
Silencio de un solo golpe
Y quizás un poco de baba por parte del peli plata.
Justo cuando estaba hablando, Anko abrió la puerta de una manera reveladora, y miró al Hatake con el ceño fruncido. Se había hecho una simple media coleta pero se veía más arreglada que normalmente, el fleco seguía cayendo sobre su frente levemente inclinado hacia un lado, Y tenía muy poco maquillaje, solo eran algunos efectos para "resaltar" no cambiar, solo resaltar sus ojos. Un poco de brillo. Y un cambio de ropa… Una falda naranja, y una blusa café, encima un pequeño saco casual de color amarillo crema. Y botas—tennis. Solo para aclarar algo, la blusa tenía un escote… considerable, pero no grotesco.
— ¿Ligas para…?— dijo Anko retando al Hatake.
— … ¿Nos hiciste esperar 20 minutos para eso? –reaccionó Kakashi con la defensa. Era una suerte que la máscara cubriera sus mejillas que se habían puesto rojas en un segundo, pero la tela no evitaba que sintiera calor debajo.
Ella le gruñó molesta, tomó su bolsa y luego bajó las escaleras muy alegre. Se encontró n con Jiraiya y Gai.
Kakashi solo procedió a hacer un clon, y luego lo transformó en Anko, antes de bajar a alcanzar a los demás.
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— Otou—san… ¿A dónde vamos? – dijo de repente el hermano mayor.
— A un restaurante. – respondió la madre sonriéndole a su hijo
Iban cinco personas en la misma camioneta. Los tres niños, y sus padres. El padre iba al volante conduciendo la camioneta color azul, y su madre estaba observando la ventana. Ella sola se disputa acerca de la mudanza, los eventos de la ciudad, podrían hacer que su familia tuviera que huir…
— Tranquila… nada va a pasar, estaremos bien – Su esposo podía adivinar sus pensamientos.
— Pero... Neji, ¿Y si nos encuentran? ¿Qué hay de los niños?
— No hay que hablar de eso ahorita, por favor – dijo Neji tomando la mano de su esposa, mientras con la otra sujetaba el volante.
— ¡Mamá mi hermano me está molestando! – Gritó la hija más pequeña
— Chismosa… — murmuró el aludido. El mayor se reía de sus hermanos, le encantaba ver como su hermano se enojaba por cosas tan sencillas.
Toda la familia usaba pupilentes, de diferentes colores, El esposo, Neji, usaba unos grises, junto con su hijo mayor, la esposa unos verdes aceitunados que iban muy bien con su color de cabello, su hijo del medio tenía unos cafés claro, y la menor unos verdes imitando a su madre.
— Me gusta este lugar… es muy bonito— dijo la niña asomándose por la ventana, cuando visualizó que estaban entrando al estacionamiento de un restaurante que ya conocía. Reconoció con facilidad el amplio pasto y los juegos para niños.
Su padre estacionó la camioneta, y a su lado un lujoso coche, también se estacionó. La hija se quedó viendo, asombrada, el brillante color del auto, y vio como lentamente bajaban cuatro personas, entre ellos, la que más le llamó la atención, fue una joven de cabello morado, era muy bonita según la pequeña.
— Mami mira que linda muchacha – le dijo la niña a su madre. Su padre y su madre voltearon a ver el lujoso auto, y miraron al conductor. Al momento, el conductor miró a la familia y frunció el ceño extrañado. Luego se marchó siguiendo a los demás de su grupo.
— Neji… — dijo su esposa tocándole el hombro.
— Vamos a comer de una vez, no se olviden de los pupi lentes.
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— Nunca había venido a este restaurante. – les dijo Anko a todos mientras veía el hermoso pasto por todos lados.
— Ni yo – la secundó Kakashi – Jiraiya nunca nos había traído a comer a este tipo de restaurantes lujosos.
— Hasta hoy, es un lugar muy agradable — le contestó Anko.
Detrás de ellos, Jiraiya y Gai hablaban en susurros. Gai había descubierto nuevamente a la familia que vio en el gimnasio, los Hyuuga. Estaba seguro de que eran ellos.
— Son ellos –dijo en voz muy baja.
— ¿Estás seguro? — Jiraiya iba a su lado escuchando lo que decía.
— Podrán usar pupilentes, pero créeme, reconozco a las personas cuando las veo…en especial si veo un coche como ese.
— ¿Memorizaste las placas? — preguntó el del pelo blanco asombrado
— ¿Esperabas menos?
— Buen trabajo, ahora solo hay que… conseguir hablar con ellos – dijo Jiraiya, mirando a Anko – y creo saber quien lo hará de una manera sutil. Pero dime Gai, ¿Cómo sabías que vendrían a este restaurante?
— El día que te notifique de unos conocidos en el gimnasio… decidí seguirlos… y escuché que la esposa estaba pidiendo que por favor… vinieran a este restaurante… el día de hoy.
— Me agradas Gai, las cosas a ti, simplemente te caen del cielo.
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— Que restaurante tan lindo… —dijo Anko cuando se sentó a la mesa con Kakashi a su lado. – Es como un salón de fiestas, tipo jardín.— El lugar era justamente eso: un amplio jardín, con césped bien cuidado. Rodeado por unas hermosas jardineras con flores, y al centro hay varias carpas elegantes con mesas arregladas muy elegantemente al estilo oriental. El cielo está despejado y eso solo le daba un toque de sofisticación al lugar. Había música de fondo, pudo reconocer que era un bello y dulce vals.
— Y si vieras lo que cuesta… — le contestó mentalmente Jiraiya. En ese momento, llegó un mesero bien vestido escoltando a una familia de cinco, que vestía muy casual pero elegante. Los sentó en la mesa junto a la que se encuentran Jiraiya y los demás.
— ¡Ya sé que quiero! – gritó animosa Anko. Mientras la familia se situaba justo detrás de ella. Gai ignoraba el hecho de que Anko estuviera de escandalosa, y miraba al padre de los chicos, volvieron a cruzar miradas. Gai solo quería estar seguro de que no se equivocaba de familia — Quiero dangos.
—... Hay muchas cosas en este menú – le reprochó Kakashi — ¿Y tú vas a pedir dangos?
— No tiene nada de malo… son… ¡dangos elegantes!
— ¿Dangos elegantes?— dijeron todos al unísono extrañados. Gai por fin quitó la mirada de encima de la familia de la otra mesa y miró extrañado a Anko ahora.
—… Bueno… dangos y algo más.
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— Mamá… quiero dangos— dijo su niña. El resto de la familia se sorprendió mucho y miraron confundidos a la pequeña. Su madre se empezó a reir con ternura y su padre le acarió el cabello mientras decía:
—… Bueno, como tú digas hija…—
Luego miró maliciosamente a la mesa que tenían junto, la chica de cabello morado, peinado en media coleta, acababa de exclamar a los cuatro vientos, que quería dangos. Examinó detenidamente a cada uno de los que estaban en esa mesa. No podía evitar sentir un mal presentimiento. Algo se avecinaba, algo grande…y se encontraría involucrado. ¿Pero que era? ¿Acaso tenía que ver con los compañeros de la chica de pelo morado? Solo frunció el ceño y se dedicó al ver el menú.
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Minutos más tarde, los meseros recorrían danzando las mesas en todo alrededor del patio. Iban y venían trayendo consigo grandes bandejas plateadas con comida. Y las servían de una manera elegante y sutil enfrente de los clientes.
— Increíble… — dijo Anko después de tragar un primer dango— ¡son deliciosos! – le brillaron los ojos y enseguida empezó a comer de a montón. Sin perder compostura.
Todos la miraban expectantes, era una chica un tanto…diferente. No era la típica niña bonita, mimada, caprichosa, que se afana con un solo color, que se preocupa demasiado por como la ve la gente. Y que hace todo por caer bien. Ella era…
—… una chica especial, era todo menos ordinaria. Si… esa es la manera de describirla – concluyó Kakashi. El peli plata la miraba… solo hacía eso: mirarla (y no era por el escote) había algo mas que captaba toda su atención en ella.
De repente sacudió su cabeza para disipar esos pensamientos.
— Pero es una niña grosera, enojona y… muy hermosa. — no tenía ya forma de escapar de esos pensamientos
Otra vez sacudió la cabeza.
— ¿Por qué te sacudes como perro?— dijo Anko mirando que Kakashi en vez de comer, solo sacudía la cabeza.
— Etto… — no pudo hacer otra cosa más que vacilar, lo habían agarrado en curva, inmerso en pensamientos del tipo: "estoy enamorándome"
Jiraiya y Gay se rieron de él. Era muy obvio, mientras se sacudía, solo miraba a Anko… ¿Qué podría ser?
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Y entonces todo comenzó…
Suena un celular al mismo tiempo que empieza una hermosa melodía en el restaurante.
La niña de la mesa de alado, fue y regresó del baño con una pequeña diferencia… sus ojos. Pero nadie lo notó excepto Jiraiya. Sus ojos eran de un azul turquesa hermoso, después de ir y venir del baño, de ellos solo quedaba uno. El otro se había vuelto como una copia hermosa y al alcance de la luna. Dos ojos de diferentes colores, estaba claro… a la niña se le había caído un lente.
El viejo Sannin sonrió desde su posición. Y luego desvió la mirada.
— Mami… quiero aprender a bailar eso… — le rogó la niña a su madre mientras escucha la música.
— ¿Un vals? – la madre consentidora, no había notado los ojos de su hija, estaba muy ocupada mirando el menú
Mientras tanto, el celular de Anko empezó a sonar, ella contestó al cabo de unos instantes. Parecía no reconocer a quien hablaba del otro lado
— Habla Anko… — dijo, luego su semblante pasó de estar confundido, a uno que denotaba alegría. — ¡Itachi! ¡Que alegría que llamarás!
La conversación que Anko tuvo con el Uchiha, hizo que una pequeña alarma sonará dentro de Kakashi. Escuchaba atentamente toda la conversación, intentando descifrar lo que el Uchiha decía del otro lado del auricular.
— ¿Qué es esta sensación?... quiero… destruir el celular de Anko— estaba pensando.
— Se llaman celos baka – Su consciencia hizo una aparición para hacerlo darse cuenta de su sentir.
— Kakashi, —le dijo Gai sacándolo de sus pesamientos – ven… —se frustró por no poder seguir viendo a Anko, pero se acercó a Gai lo suficiente para que nadie más los escuchara – Encontramos lo que veníamos a buscar: los Hyuuga… son la familia de aquí junto.
— ¿Qué?— todo pensamiento se evaporó cuando escucho que hablaban de los Hyuuga.
— No estamos seguros de quienes son…pero son de la familia de los Hyuuga.
Kakashi sabía de los rumores que Gai llevaba, una familia con los ojos de luna. Pero eran solamente rumores… hasta ese momento.
— ¿Qué planean hacer?
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Quien pensaría que treinta minutos más tarde, la escena cambiaría tan drásticamente:
— ¡Acelera Gai! – gritaba Kakashi desde el asiento trasero, tenía en brazos a la pequeña Hyuuga que se movía intentando escapar.
— ¿Dónde están Jiraiya y Anko? – contestó Gai mientras pisaba con fuerza el acelerador.
— Jiraiya se hará cargo, acelera… ¡Ah! ¡Me mordió! —
— ¡Papá! – gritaba la niña. Pero Kakashi no podía dejarla ir…
Dentro de lujoso coche de Gai, pisaba el acelerador a fondo. Kakashi había conseguido raptar a la pequeña niña Hyuuga, todo había estado planeado. Con tal de dejar a Jiraiya con el padre Hyuuga, y que este le prestara atención.
Habían dejado a Anko y a Jiraiya en el restaurante con el resto de la familia. El plan era tener a la pequeña un rato, mientras Jiraiya hablaba con el señor. Se supone que no tardaría más de media hora, y se reunirían todos en la esquina cuando el hombre de cabello blanco les mandara un mensaje.
La pequeña Hyuuga estaba empezando a llorar en los brazos del Hatake, se había rendido, no podía con la fuerza de su captor.
En algún lugar… Un hombre de pelo blanco, y uno de largo cabello castaño se miraban retadores.
— Al fin descubrí que los rumores son verdad— decía Jiraiya mirando a Neji que lo amenazaba con el famoso Byuakugan.
— Es una lástima que no vivirás para contarlos – le contestó Neji furioso– Devuélveme a mi hija.
— Ven conmigo – Jiraiya sonreía encantado, todo estaba saliendo de acuerdo a su plan.
— No, solo devuélveme a mi hija… y no saldrás herido.
— Uyy… enserio tengo miedo… ¿No me recuerdas?... ¿Neji?
— No, y no quiero hacerlo – el castaño adquirió una posición de combate y volvió a amenazar al de pelo blanco– Devuélveme a mi hija, ahora.
— No cabe duda, el legendario Byakugan… la familia Hyuuga, verlo es realmente maravilloso.
— Bastardo… — dijo Neji antes de que una gran masa de Chakra se formara alrededor de ambos – Junkehou; Hakke Rokujuu Yonshoo –
Jiraiya sabía lo que se aveninaba, 64 golpes cortesía del taijutsu único de la familia Hyuuga, — esto va a ser divertido— pensó
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— Sigue corriendo, sigue corriendo — se decía mentalmente, había empezado a huir desde que el plan de Jiraiya comenzó. La cosa radicaba en que, ella no tenía ni idea de que iban a raptar a uno de los niños, y que ahora tenía que huir de su perseguidora.
Estaba ya lejos del restaurante, unas cinco o seis cuadras grandes al oeste. Giró a la izquierda en una calle que le pareció bastante amplia, tenía que huir, si la atrapaba… estaría muerta.
— Genial… — había llegado a un callejón sin salida, un enorme muró se levantaba al frente, demasiado alto… no será capaz de saltarlo. Ni de trepar, el ladrillo del muro era demasiado liso. Tenía que encontrar una salida. ¿Pero dónde? ¿A dónde podía huir? Estaba un espacio cerrado… no había puertas, ni ventanas, a su alrededor solo había algo de basura y nada más.
— Es inútil – dijo una voz detrás de ella… — No tienes salida.
Una voz femenina, dulce y tierna… pero en ese momento sonaba decidida y firme. Anko se volteó con miedo a encarar a su perseguidora. La madre de los pequeños, la había seguido desde el restaurante, y ahora estaba acorralada.
— Yo… yo no sabía… — intentó disculparse.
— ¿Creíste que simplemente podrías huir? Lo lamento… — seguía diciendo la mujer mientras se acercaba a ella con una pose amenazadora. Las manos dispuestas a combatir con la palma abierta y el paso firme y pesado.
La miraba a los ojos, tenía que correr, pero ya estaba pegada a la pared, atrapada por completo
— Devuélveme a mi hija. — dijo la mujer.
La mujer se veía muy amenazadora en ese momento, aunque podría parecer un ángel fuera de ese escenario. Su piel eras blanca, y tersa como una muñeca de porcelana, sus manos realizan varios sellos constantement cabello era sumamente largo…le llegaba a la cintura, era de un fabuloso negro azulado. Un ángel; si, quizás…Y para añadir un último toque.
— ¡Byakugan! – gritó la mujer
En sus ojos encontró la Luna.
Continuara. . .
Ya se que muchos tienen su cara de... O.o ¿Que como porque ellos dos juntos? El incesto es válido¿? Pues .. en este mundo si. Les dije que les explicare porque estan ellos dos juntos. pero será todo a su tiempo... porque no esta cn Naruto¿? ... en primera, no se donde este Naruto (inner: si sabe per—) *Golpea a su inner* Bueno, no se donde este...ejem... en segunda, porque hacia falta, todo tiene su motivo. Además ten ten no me cae... ^w^ Losiento a los fans de NejiTen.
Bien... suspenso¿? no... sus caras deben ser algo como : O.o...o !Wtf!... creo.
Gomen, pero ya lo explicare
√ Edición Revisada.
Enkelii Chan
