Algo que pocos se figurarían era que un actor además de tener aptitudes dramáticas, buena memoria, inteligencia emocional, coordinación motora y carisma debía ser ―a veces― una persona buena en los deportes. Al menos aquellos que no querían usar dobles en sus escenas de acción o riesgo, debían serlo.
Y esa fue una lección que Mogami Kyōko y Setsu aprendieron aquel día en que vieron volar a Cain, como un oscuro ángel de la muerte, descendiendo de los cielos para exterminar todo rastro de vida.
Ese fue el día en que Mogami Kyōko, la actriz, decidió que, si algún día llegase a interpretar un personaje que requiera no sólo esfuerzo mental y emocional, sino también físico, lo haría con su propio cuerpo.
Es así como decidió que su Momiji debía interpretar las escenas de riesgo, porque si algún día quería alcanzar su estrella y estar en la cima, debía estar dispuesta a todo, tal como aquel ángel de la muerte, que un día se hizo llamar Nii-san.
