NOTA: Este capítulo es muy largo, así que en esta página he decidido dividirlo en 4 partes para mejor comodidad. En el documento de Google que hay en el enlace que os dejo en mi perfil podéis encontrar las dos versiones del capítulo (la completa y la por partes).
PD: ¡Dejad reviews, plis!
Soy Funami Yui. Soy el tipo de estudiante de instituto normal que podrías encontrar en cualquier parte. Sí, así es, estudiante de instituto, ya que hace tres semanas que mi mejor amiga, Kyoko, y yo, acabamos de entrar en la secundaria. Al hacerlo nos hemos separado de Akari, otra amiga nuestra. Es un año menor que nosotras, por lo que no entrará en secundaria hasta el año que viene. Aun así, seguimos quedando con ella después de clases.
Fin de primera persona
Yui y Kyoko llegaron a la sala del Club del Té, la cual ocupaban ilegalmente bajo el nombre del Club del Entretenimiento.
-Bien, Yui. ¿Qué vamos a hacer hoy?
-Podrías hacer la tarea, para variar.
-¿Eeeeeeeeeeh? Que rollo… – Dijo Kyoko dejándose caer de espaldas al suelo.
-Tienes que hacerla. Y deberías aprovechar el tiempo que estamos aquí. La que no hagas aquí tendrás que hacerla en casa.
-Pfffff… Que rollo… Quiero hacer otra cosa…
-¿Cómo qué?
-No sé… Mmm…
-¿Te gustaría convertirte en chica mágica?
-Por supuesto. Si fuera posible me encantaría.
-¿Eh? ¿Quién ha dicho eso?
-¿No has sido tú? – Dijo Kyoko incorporándose.
-Yo no tengo esa voz tan aguda.
-He sido yo.
Las dos chicas se giraron hacia la puerta corredera que daba al jardín del club, de dónde venía la voz, y vieron a un animal parecido a un gato blanco. Las dos chicas miraban extrañadas aquello.
-Yui… ¿Ese gato acaba de hablar? – Dijo finalmente Kyoko.
-No soy un gato. – Dijo éste sin dar tiempo a Yui de responder. – Me llamo Kyubey, y he venido porqué puedo hacer realidad tu deseo de ser chica mágica.
-¿Eh, qué?
-Cómo lo oís. Puedo convertiros en chicas mágicas.
-Eh… ¿Es… En serio? – Preguntó Kyoko incrédula.
-Claro.
-¿Y… ¿Tendremos poderes mágicos y todas éstas cosas?
-Por supuesto. ¿Qué clase de chicas mágicas seríais si no tuvierais poderes mágicos?
-¿Y… Podremos ser como Mirakurun? – Preguntó Kyoko emocionada.
-Mejor incluso. – Respondió Kyubey sin tener ni idea de a quién se referían.
-¿¡En serio!?
-Claro.
-¡Esto es increíble! ¡Quiero convertirme en chica mágica! ¡Yui, hagámoslo!
-¡Espera un momento, Kyoko! ¿De la nada aparece un animal que habla parecido a algo similar a un gato diciéndonos que puede convertirnos en chicas mágicas y tú aceptas sin más?
-¿¡Es que no lo has oído!? ¡Ha dicho que podremos ser como Mirakurun!
-No me refiero a eso. ¿Cómo sabemos que podemos fiarnos de él? ¿Y si es una trampa?
-No lo es, os lo aseguro.
-¿¡Lo ves!? ¡No es una trampa!
-¿¡Quién admitiría que le ha tendido una trampa a otra persona!? ¡Habría que ser idiota!
-Jooooo, Yui… Eres una aguafiestas…
-En serio, ¿esto te parece normal? ¿Nos podemos convertir en chicas mágicas así sin más? ¿No te parece raro? ¿Por qué alguien haría esto?
-¡Hay gente que le gusta hacer feliz a los demás!
-Por Dios, Kyoko, ¿en qué mundo vives? Nadie hace cosas sólo para hacer feliz a otros. Siempre que alguien hace algo es para obtener algo a cambio.
-Bueno, eso es cierto. Hay cosas que aún no os he explicado.
Esto llamó la atención de las chicas.
-Por supuesto, no es todo tan bonito. Al convertiros en chicas mágicas obtendréis poderes y habilidades mágicas, pero a cambio deberéis luchar contra las brujas.
Esto impresionó un poco a las chicas y le quitó un poco a Kyoko las ganas de ser chica mágica.
-¿Brujas?
-Las chicas mágicas nacen de anhelos positivos en forma de deseos. De la misma forma, las brujas nacen de anhelos negativos en forma de maldiciones. Las chicas mágicas transmiten esperanza allí donde las brujas transmiten desesperación. Y para colmo de males, los seres humanos normales no pueden verlas. La duda y la sospecha, la rabia y el odio… Ellas plantas las semillas de la catástrofe en este mundo. Detrás de cada suicidio y asesinato inexplicable está casi siempre la maldición de una bruja. Adoptan la apariencia de un mal sin forma, y devoran a los humanos desde dentro hacia fuera.
Yui: Esto… Es horrible…
Kyoko: ¿Y si nos convertimos en chicas mágicas tendremos que enfrentarnos a las brujas?
-Así es.
Yui: Pero esto debe ser muy peligroso, ¿no es así?
-Por supuesto. Pensad que hay chicas mágicas que han muerto asesinadas por las brujas.
Las dos chicas se asustaron al oír eso.
-Dios mío…
-¿Ves como no era tan bonito, Kyoko? Sabía que había gato encerrado.
-No os penséis que os lo estaba ocultando. Iba a contároslo.
-Pero no lo entiendo… ¿Por qué alguien estaría dispuesta a arriesgar su vida por nada?
-Eso no es así. Claro que recibiríais algo a cambio.
-¿El qué? ¿Qué es tan valioso como para poner en juego nuestras vidas?
-Eso debéis decidirlo vosotras.
Eso extrañó a las chicas.
-Como tú dices, nadie estaría dispuesta poner en riesgo su vida a cambio de nada. Por eso, a las chicas que se les ofrece convertirse en chica mágica, se les concede cualquier deseo.
Kyoko: ¿¡Cómo dices!?
-Lo que oís. Si aceptáis convertiros en chicas mágicas, os concederé un deseo a cada una.
-¿Puedes conceder cualquier cosa?
-Lo que sea.
-¿Aunque sea imposible?
-No importa si es o no posible, puedo hacerlo realidad.
-¡Yui, ¿has oído eso!? ¡Podemos pedir lo que queramos!
-¡E-Espera! ¿¡Te olvidas de que al luchar contra las brujas podemos morir!?
-¡Claro que no! ¡Pero podemos pedir lo que sea!
-¡Eso da igual! ¡Si mueres, pedir ese deseo no servirá de nada!
-Tampoco es que sea seguro que vayáis a morir. – Intervino Kyubey. – De hecho, la mayoría de chicas mágicas que han muerto a manos de las brujas ha sido o bien porque luchaban solas o bien porqué tenían poco potencial mágico.
Kyoko: ¿Potencial mágico?
-Sí. No todas las chicas tienen potencial para ser chicas mágicas. Hay chicas que pueden convertirse en chicas mágicas desde pequeñas y otras que nunca podrán llegar a serlo. Además, las chicas con más potencial mágico pueden derrotar a las brujas más poderosas casi sin despeinarse, mientras que las chicas con poco potencial pueden tener problemas para derrotar incluso las brujas más débiles. La mayoría de chicas mágicas que han muerto por culpa de las brujas tenían poco potencial, por eso normalmente las chicas mágicas con poco potencial acostumbran a luchar en equipo. Las chicas mágicas con mucho potencial acostumbran a ir en solitario y acostumbra a ser su exceso de confianza lo que las mata. Sin embargo, vosotras dos tenéis un potencial increíble. Nunca antes había sentido nada igual. Si os convertís en chicas mágicas, probablemente llegaríais a ser las más fuertes del mundo. La única bruja con la que tal vez podríais tener problemas sería una Noche de Walpurgis.
Yui: ¿Una noche de Walpurgis?
-Las Noches de Walpurgis son las brujas más poderosas que existen. Se crean al fusionarse varias brujas. Cuantas más brujas se unan, más fuerte será la Noche de Walpurgis. Por suerte son muy poco frecuentes. Si lucharais en solitario contra esa bruja tal vez podríais tener problemas, pero si lucháis las dos juntas estoy convencido de que podríais derrotar incluso la Noche de Walpurgis más poderosa.
Yui no se veía muy convencida.
-¿Cómo sabemos que no les dices lo mismo a todas?
-Supongo que no tenéis manera de saberlo. Debéis confiar en mí.
-Te acabamos de conocer. ¿Cómo sabemos que podemos confiar en ti?
-Puedo acompañaros en vuestras batallas contra las brujas y daros consejos sobre cómo derrotarlas. Además, como ya he dicho, si aceptáis convertiros en chica mágica, os concederé cualquier cosa que pidáis. ¿Por qué iba a hacerlo si os estuviera engañando? – Yui estaba pensando si creer lo que decía Kyubey. Sus argumentos parecían sólidos, pero no le acababa de creer del todo. – Además, las brujas pueden matar a cualquier persona siempre que quieran, independientemente de si es chica mágica o no. Aunque no fuerais chicas mágicas podríais morir a manos de las brujas igualmente. Si hacéis un contrato conmigo y os convertís en chicas mágicas, al menos podéis combatirlas.
Aunque Yui aún dudaba, no veía motivos por los cuales Kyubey mintiera.
-Sí… Tiene sentido…
-Entonces, ¿vais a hacer el contrato?
-No lo sé. No sé qué pedir.
-Puedes pedir lo que quieras.
-No me refiero a esto. Quiero decir, tengo una vida feliz, buenas amigas, saco buenas notas… No sé qué más podría necesitar. Ya estoy feliz con mi vida actual.
-¡Pero Yui, puedes pedir ser millonaria!
-¿Y qué haría con tanto dinero?
-¡Podrías comprarte todo lo que quisieras!
-Pero ya estoy feliz con mi vida. No necesito nada más.
-¡Pues entonces podrías dármelo a mí!
-¿Y por qué no pides tú ser millonaria?
-Bueno… Pues… Porqué ya estaba pensando en otro deseo.
-¿En serio? ¿Qué ibas a pedir?
-Estaba pensando en pedir convertirme en la mangaka más famosa del mundo.
-¿En serio? ¿Estás dispuesta a arriesgar tu vida sólo por eso?
-¿Cómo que sólo por eso? ¡Es mi sueño! Desde pequeña he soñado ser una mangaka famosa, ¡y ahora puedo hacerlo! ¡Es lo que más deseo en el mundo! Así que yo creo que valdría la pena.
-… Kyoko… ¿Estás segura? Piensa que tendrás que luchar contra brujas…
Después de un corto silencio, Kyoko miró a Kyubey.
-Habías dicho que te llamabas, Kyubey, ¿no?
-Sí.
-… Kyubey, has dicho que no deberíamos tener ningún problema para enfrentarnos a las brujas, ¿no?
-Así es. Tenéis un potencial mágico increíble, así que enfrentaros a las brujas os resultaría pan comido.
Al cabo de unos segundos, Kyoko se decidió.
-Muy bien. Entonces, sí. ¡Estoy decidida! ¡Me convertiré en una chica mágica! – Dijo Kyoko muy animada y emocionada
-Cuando quieras puedes pedir tu deseo.
Kyoko estaba nerviosa. Cogió aire y pidió su deseo.
-Cuando sea mayor, quiero convertirme en la mangaka más famosa del mundo. Más que Toriyama Akira y Fujiko F. Fujio juntos. Quiero que mis obras sean reconocidas a nivel mundial y ser un referente internacional. ¡Ése es mi deseo!
Dos segundos después de decir eso, Kyoko sintió un gran dolor a en su pecho mientras una intensa luz salía de él.
-¡Kyoko! ¡Sabía que era una trampa! ¡Desgraciado!
-Tranquila, sólo la estoy convirtiendo en chica mágica. Es un proceso necesario. Pronto dejará de sentir dolor.
Tal como dijo Kyubey, poco después Kyoko dejó de sufrir al mismo tiempo que apareció una joya en sus manos.
-Enhorabuena, ya eres una chica mágica.
-¿Q-Qué es esto? – Preguntó Kyoko mirando la joya que ahora estaba en sus manos.
-Es una Gema del Alma. A las chicas que se convierten en chicas mágicas se les concede una. Es la fuente de su poder mágico. De ahora en adelante deberás mantenerla purificada si quieres seguir usando la magia.
-¿Mantenerla purificada? ¿Y eso cómo se hace?
-Cada vez que derrotes a una bruja, aparecerá una Semilla de Pena. Cada vez que utilices la magia tu Gema del Alma se oscurecerá, así que necesitas purificarla acercando una Semilla de Pena a tu Gema del Alma. Al hacerlo, ésta recuperará su brillo. Cuanto más brillante mantengas tu Gema del Alma, más magia podrás utilizar.
-Ya veo…
-Kyoko, ¿estás bien?
-Sí, tranquila. – Respondió Kyoko sonriendo. – Entonces… ¿Ahora puedo usar magia y hacer aparecer armas como en los animes?
-Primero tienes que transformarte en chica mágica.
-¿Y qué palabras mágicas tengo que decir para transformarme?
-Puedes hacerlo sólo deseándolo.
-¿Qué? Vaya rollo… Yo pensaba que me podría transformar diciendo alguna frase especial como en el anime.
-Es mucho mejor así. Así si una bruja te ataca no tienes que perder el tiempo. Aun así está claro que puedes decir lo que quieras mientras te transformas si te apetece.
-Bien. Entonces...
Kyoko miró alrededor suyo buscando algo. Al no encontrar nada, abrió el armario para ver si tal vez dentro había algo que le pudiera servir. Cogió una escoba y se puso al medio de la sala.
-¿Qué piensas hacer con eso? – Preguntó Yui.
Kyoko se limitó a sonreír. Después hizo girar la escoba en su mano lo más rápido que pudo, y se empezó a transformar mientras gritaba:
-¡La pequeña bruja del amor y la justicia, Kyokorun… Hace su magnífica entrada!
Las dos chicas se sorprendieron al ver como el vestido de Kyoko brilló mientras pronunciaba esas palabras. Cuando terminó, ya llevaba puesto el vestido de chica mágica.
-¡Guau! ¡Increíble, es precioso! – Dijo Kyoko mirando su vestido. Éste era igual que el de otra chica mágica de cierto anime llamada también Kyoko, solo que de un color amarillo brillante. – ¡Yui, ¿has visto?! ¡He hecho magia! ¡Me he transformado! ¡Soy una chica mágica!
-Es… Increíble.
Yui no sabía cómo reaccionar. Estaba sorprendida y emocionada por ver aquello, pero también preocupada. Aquello significaba que Kyoko debería luchar contra brujas.
-¡Es fantástico! – Gritó Kyoko emocionadísima.
-No te olvides que ahora tienes el deber de combatir a las brujas.
-¡Claro! ¡La pequeña bruja del amor y la justicia, Kyokorun, se encargará de combatir a las malvadas brujas!
-Estaría bien que no usaras el término bruja para referirte a ti misma, son nuestras enemigas.
-¿Eeeeeh? Bueno… Entonces, ¡la chica mágica del amor y la justicia, Kyokorun, se encargará de combatir a las brujas!
-Mejor así.
-Tampoco hay mucha diferencia…
-Es un tema de conceptos.
-Bueno… En fin, ¿dónde están las brujas?
-¿Qué? Kyoko, ¿ya quieres enfrentarte a las brujas? ¡Acabas de convertirte en chica mágica ahora mismo! ¿No es mejor esperar?
-Esperar no hará que Kyoko se vuelva más fuerte. Además, los términos del contrato dicen que se tiene el deber de combatir a las brujas desde el mismo momento en que te conviertes en chica mágica.
-Tranquila, Yui. Kyubey dice que enfrentarnos a las brujas sería pan comido, ¿verdad?
-Así es.
-¿Lo ves?
Yui no dijo nada. Estaba preocupada por su amiga. Kyoko se acercó a Yui y le puso su mano izquierda en el hombro.
-Oye, tranquila. Todo va a ir bien. – Dijo ésta con una sonrisa tierna.
Aunque estaba preocupada, después de unos segundos, Yui también sonrió. Puso su mano derecha sobre la de Kyoko y le dijo:
-Ten cuidado.
Kyoko asintió.
-Vamos, Kyubey.
-Oye, Yui. Estaría bien que tú también vinieras.
-¿Eh? ¿Por qué?
-Por dos sencillas razones. La primera es simplemente por seguridad. Aunque no deberíais tener ningún problema para luchar contra las brujas, siempre pueden surgir imprevistos, así que si Kyoko se encontrase en apuros, podrías ayudarla convirtiéndote tú también en chica mágica. Por si acaso deberías ir pensando en tu deseo. La segunda razón, es para que veas con tus propios ojos como es enfrentarse a las brujas. Así podrás decidir tú misma si tienes algún deseo que quieras hacer realidad, si vale la pena luchar contra las brujas a cambio de ese deseo.
-… Bu-Bueno, está bien.
-Muy bien, Yui, vamos pues. – Dijo Kyoko enérgica.
-¡Espera, Kyoko! – Ésta se giró. – Veo otra razón por la que ir que Kyubey no ha dicho. – Esto extrañó a la rubia. – ¿Piensas luchar contra las brujas con una escoba?
Kyoko se sorprendió al ver que aún llevaba la escoba en su mano derecha.
-¡Es verdad! ¡No recordaba que aun la llevaba!
-Increíble… Estoy segura que si no te hubiera dicho nada hubieras sido capaz de luchar contra las brujas con ella. – Dijo Yui con una sonrisa.
Kyoko rió. Después de dejar la escoba en el armario, volvió a hablar.
-Bueno, ¡ahora sí, vamos! ¿Por dónde es Kyubey?
-No lo sé.
-¿Eh? ¿No sabes dónde están las brujas?
-Pueden aparecer en cualquier parte. No siguen un patrón. Si supiera donde van a aparecer no habría problemas para acabar con ellas. Simplemente reuniría a todas las chicas mágicas de la zona en ese lugar y acabaríamos con ella en un santiamén.
-Ya veo. ¿Entonces como las encuentro?
-La Gema del Alma sirve también como detector de poder mágico. Cuando aparezca una bruja, tu Gema del Alma brillará con más o menos intensidad en función de a qué distancia te encuentres de la bruja. Además, también serás capaz de notar ese poder y comprobar así el poder de una bruja para ver si es seguro luchar contra ella tú sola o si es mejor ir acompañada de otras chicas mágicas. Aunque como ya he dicho, no creo que ninguna de las dos tengáis problemas al luchar contra brujas.
-Entonces, ¿simplemente tengo que andar en línea recta hasta que detecte algo? ¡Eso es un rollo! ¡Y esta ciudad es muy grande! ¡Puedo tardar días!
-Tranquila, ahora que eres una chica mágica tus habilidades han aumentado. Puedes correr mucho más rápido que antes y saltar a mucha más altura. Además, tu fuerza y resistencia también han aumentado considerablemente. Podrías recorrerte la ciudad entera en menos de una hora.
-¿¡En serio!? ¡Eso es fantástico!
-¡Espera! Yo sigo siendo una chica normal, no tengo esas habilidades. ¿Cómo pretendes que siga su ritmo?
-Puedes simplemente cogerla de la mano. Yo tampoco tengo esas habilidades, así que tendría que subirme a tu hombro. ¿No te importa, no?
-Ah, no, claro.
Después de que Yui cogiera sus zapatos (Kyoko ya los llevaba por estar transformada en chica mágica) Kyubey se subió en el hombro de Yui y ésta tomó de la mano a Kyoko.
-¡Muy bien! ¡Vamos a cazar brujas!
Salieron al jardín del club, y Kyoko dio un gran salto, a más de 30 metros de altura mientras avanzaba.
-¡Guau! ¡Esto es increíble!
-¡Aaaaah! ¡Kyoko! – Gritó Yui asustada mientras Kyoko caía.
Justo al llegar al suelo, Kyoko se impulsó otra vez al aire, avanzando aún más rápido que antes.
-¡Uiiiiiiiiii! ¡Increíble, que guay! ¡Yujuuuuuuuuuu!
Kyoko siguió avanzando mientras subía y bajaba, ahora ya con Yui agarrándose fuertemente a ella.
-¡Kyoko! ¡No saltes tan arriba!
-¿Qué pasa, Yui? ¿Te dan miedo las alturas? – Preguntó la rubia en tono burlón.
-¡No! ¡Pero si vas tan rápido me cuesta cogerme y puedo caerme!
-Ju ju ju, tranquila, tú agárrate fuerte a mí y no pasará nada.
-¡Eso intento, pero… ¡Ah! ¡Kyoko, por favor, no vayas tan rápido!
En el siguiente salto, Kyoko iba a aterrizar en las vías del tren. Estaba tan emocionada que no vio que un tren se acercaba.
-¡Kyoko cuidado! – Gritó Yui al verlo.
Kyoko se asustó al ver el tren dirigiéndose rápidamente hacia donde iba a aterrizar. Estando en el aire no podía cambiar su dirección. Los pocos segundos que tardó en llegar a las vías se le hicieron eternos. Finalmente, pudo llegar antes que el tren a ese lugar, sin embargo, el tren se encontraba a muy pocos metros e iba muy rápido. En menos de un segundo estaría allí. Para evitarlo, Kyoko tuvo que saltar inmediatamente después de tocar las vías, cambiando drásticamente de dirección, lo que hizo que dos segundos después, Yui se soltara accidentalmente de Kyoko.
-¡YUI!
-¡KYOKO!
Tan rápidamente como pudo, Kyoko creó una especie de "cojín de energía" en el lugar donde Yui iba a caer, que consiguió evitar que se matara en el último momento. Una vez tocó el suelo, Kyoko se dirigió rápidamente hacia allí. Yui estaba respirando muy rápido. Tenía los ojos muy abiertos y con algunas lágrimas, por el miedo que había pasado.
-¿¡Eres tonta o qué!? ¡Te he dicho que no corrieras tan rápido! ¡Podría haberme mat…
Yui dejó de gritar al ver que Kyoko estaba llorando.
-¡Lo siento mucho! – Gritó abrazando a Yui.
Yui estaba conmocionada. La última vez que había visto llorar a Kyoko era cuando aún era pequeña y lloraba por cualquier cosa. Nunca la había visto llorar desde que cambió su personalidad.
-Kyoko…
-¡Perdóname! ¡Por mi culpa has estado a punto de morir! ¡Lo siento!
Yui no sabía cómo actuar en ésa situación. Ver llorar a Kyoko le había hecho olvidar por completo que estaba enfadada con ella. Yui se limitó a abrazarla.
-Tranquila… No pasa nada… Lo importante es que estamos las dos bien.
Kyoko soltó a Yui para limpiarse las lágrimas de su rostro.
-Eso ha sido muy imprudente Kyoko. Deberías ser más responsable. – Dijo Kyubey.
-Sí, lo siento. Tienes razón. A partir de ahora seré más responsable. ¿Vamos? – Dijo Kyoko ofreciéndole la mano a Yui. – Te prometo que ésta vez tendré cuidado.
Yui cogió de la mano Kyoko.
-Vamos. – Respondió Yui.
Kyoko sonrió levemente. Yui hizo lo mismo después. Después de que Kyubey se subiera al hombro de Yui de nuevo, Kyoko retomó la marcha, pero esta vez con mucho más cuidado. Iba mucho más lenta y al saltar no superaba los 5 metros de altura. Yui se mostró agradecida ante ese cambio. Después de 15 minutos de avanzar saltando, Yui quiso parar.
-Kyoko, ¿podemos parar, por favor?
-Claro. – Dijo ésta.
La siguiente vez que tocaron el suelo, se detuvieron.
-¿No estás cansada?
-Para nada.
-Pero llevas como un cuarto de hora saltando.
-Ahora que Kyoko es una chica mágica, su resistencia, junto con otras habilidades ha aumentado mucho. Ya lo he dicho antes, ¿recuerdas?
-M. Sí.
-Oye, ¿cuándo nos vamos a encontrar con alguna bruja? Ya nos hemos recorrido media ciudad y aún no hemos encontrado nada.
-Ya te he dicho que no lo sé. No hay forma de saber ni dónde ni cuándo aparecerán las brujas. Sólo las Noches de Walpurgis se pueden predecir debido a la gran energía que poseen, y aun así el margen de error es bastante grande.
-Pues vaya rollo.
-Kyoko, ¿tantas ganas tienes de enfrentarte a una bruja? – Preguntó su amiga. – ¿No es mejor que no haya aparecido ninguna?
-No es que tenga ganas, pero ya me había hecho la idea, y no encontrar ninguna es un poco decepcionante.
-De verdad, no hay quien te entienda. Deberías estar agradecida de no…
Justo en ese momento, la Gema del Alma de Kyoko brilló al captar la energía mágica de una bruja.
-¡Ah!
-¿Qué pasa?
-¡Lo estoy captando! ¡Es una bruja!
-¿¡Qué!?
-¡Deprisa, dame la mano!
Yui cogió la mano de Kyoko y ésta se dirigió rápidamente hacia la bruja.
-Agárrate bien, no quiero que te vuelvas a caer.
-Sí, ya lo hago.
Después de poco más de un minuto, Kyoko se detuvo.
-¡Es aquí, estoy segura!
-Pero aquí no hay nada…
-Eso es porqué las brujas se ocultan tras barreras. – Dijo Kyubey.
-¿Barreras?
-Son como otra dimensión dentro de ésta. Sólo las chicas mágicas pueden acceder a ellas voluntariamente.
-¿Cómo accedo allí?
-Tienes el poder para abrir un portal que se comunique con las barreras. Sólo hazlo.
-Kyoko se concentró y alargó un poco su mano, pensando en crear ese portal. Eso hizo aparecer un círculo de energía delante suyo.
-Eso es. Esto es un portal. Esto comunica con la barrera de la bruja. Una vez dentro estaréis en su territorio, tened cuidado.
-¿Vamos, Yui?
-Sí.
Las dos chicas y Kyubey entraron. Dentro todo era diferente. Aunque fuera era de día, dentro estaba muy oscuro, limitando mucho la visión. Además, el entorno era completamente distinto. Todo parecía como si estuviera pintado con ceras.
-¿Esto es… La barrera de una bruja?
-Así es. Id con cuidado.
Kyoko y Yui empezaron a andar en línea recta, sin saber muy bien hacia donde se dirigían exactamente. Después de un rato de andar, las dos se detuvieron al escuchar un ruido. Primer era solo algo flojo, pero poco a poco fue sonando más fuerte y el suelo empezó a temblar. Kyoko se puso delante de Yui y ésta retrocedió unos metros. En pocos segundos una especie de tornado de unos 7 metros se formó a unos metros de allí. Ese tornado se fue convirtiendo de abajo hacia arriba en cintas rojas que iban girando, como "sustituyendo" por decirlo de algún modo, al tornado.
-¡Eso es la bruja! ¡Kyoko, atácala lo antes posible!
-¿¡Hay alguna arma en concreto que sea más efectiva contra las brujas que otra!?
-¡No! ¡Da igual! ¡Crea lo primero que se te venga a la mente!
Cuando las cintas sustituyeron por completo al tornado, encima de éstas apareció algo que emitía una luz brillante. Debido a la luz no se podía ver bien lo que era, pero por la forma, parecía la cabeza de la bruja.
-Bien. Entonces… – Kyoko hizo aparecer una varita mágica como la de Mirakurun. – ¡Kyokorun, ataque de electricidad mortal!
Kyoko lanzó hacia lo que parecía la cabeza de la bruja un rayo de electricidad tan potente que parecía un kamehameha. Todas allí alucinaron ante la potencia del ataque, incluso la misma Kyoko. Cuando el rayo alcanzó la cabeza de la bruja, se produjo una explosión enorme, tanto, que Kyoko tuvo que crear un escudo de energía para protegerse a ella, Yui y Kyubey de la explosión. Cuando el humo se disipó, la bruja había desaparecido. Tanto las chicas como Kyubey se quedaron alucinadas ante aquello, aunque a Kyubey no se le notara lo más mínimo.
-No… Puede ser… – Dijo Kyoko mientras hacía desaparecer el escudo. – ¿La he matado?
Justo al terminar de decir estas palabras, el entorno empezó a distorsionarse.
-¿¡Qu-Qué está pasando!? – Preguntaron las chicas alteradas.
-Increíble… La has derrotado.
Después de unos segundos, ya no se encontraban dentro de la barrera de la bruja, sino otra vez en el mundo "real".
-¿E-En serio?
-La barrera de una bruja desaparece cuando la bruja es derrotada. Que hayamos salido de la barrera significa que la has matado.
Las dos chicas estaban incrédulas. Ni Kyoko misma se podía creer que hubiese matado a la bruja tan rápido.
-¿La he matado… De un solo golpe?
-Yo también estoy alucinado. Nadie antes había conseguido algo así. Vale que esta bruja no era de las más poderosas, pero aun así es increíble. Realmente no estaba equivocado. Kyoko, puedo afirmar sin miedo a equivocarme que eres la chica mágica más poderosa de la historia.
Las dos chicas abrieron mucho los ojos al oír eso.
-¿Lo dices en serio?
-En serio. Y Yui, si tú te convirtieras en chica mágica, obtendrías un poder muy similar al de Kyoko. Puede que incluso llegases a ser más fuerte que ella.
-¿¡Qué!?
-Yui, ¿qué me dices? ¿Haces el contrato?
-¡Oye, oye! ¡Tal vez no hace falta que Yui se convierta en chica mágica! – Intervino Kyoko. – Ya has visto que yo sola puedo contra las brujas sin ningún tipo de problema.
A Yui le apareció una gota de sudor al escuchar a su amiga.
-¿Ahora no quieres que me convierta en chica mágica?
-No hace falta. Ya ves que puedo yo sola. – Dijo Kyoko intentando parecer natural, mostrando una sonrisa muy forzada.
-Eso solo lo dices porqué quieres seguir siendo la chica mágica más poderosa.
-¡B-Bueno, ¿y qué esperabas?! ¡Nada más convertirme en chica mágica, resulta que soy la más fuerte de la historia! ¡Es obvio que no quiero que nadie me quite el título!
-Eres increíble… – Dijo Yui llevándose la mano a la cabeza y cerrando los ojos. – Pero la verdad es que tienes razón. Puedes con las brujas tú sola, así que no veo motivos para convertirme en chica mágica.
-¿E-En serio?
-Sí, puedes estar tranquila. Seguirás siendo la chica mágica más poderosa.
-¡Sí! ¡Bien!
Kyoko empezó a dar saltos de emoción. Yui no creía que hubiera para tanto, pero ver a su amiga contenta la hacía feliz.
-¡Que ganas de contárselo a Akari!
-Ah, Kyoko.
-¿Sí?
-Creo… Que es mejor que no se lo contemos.
-¿Eh? ¿Por qué?
-Aunque enfrentarte a las brujas no te suponga ningún problema, seguro que ella se preocuparía mucho. No creo que sea buena idea que lo sepa.
-¡Pero no hay de qué preocuparse!
-Ya lo sé. Pero seguro que ella se preocuparía igual, ya sabes cómo es. Y de hecho, lo entiendo. Yo también lo estaría si no te hubiera visto.
-Pues la llevamos a ver cómo lucho y listo.
-Mejor que no, Kyoko. Podría afectarle mucho, ya sabes que es muy sensible.
-Jooooo… Qué rollo… Está bien, no se lo contaremos.
