Capítulo 10. Adiós por ahora…
Mis ojos azules se quedan quietos sobre el dorado atardecer de Tokio. Es una tarde apacible, hace un poco de frío pero el ocaso brilla allá fuera como si el sol de los primeros días de octubre se resistiera todavía a ser un sol de otoño.
Mis labios sonríen aunque es cierto que un poco de tristeza se esconde en mi interior. Hoy es el día del último concierto que daré al lado de Yuri, hoy es el último día en el que estaré a su lado a toda hora y después tendré que volver a Hasetsu donde mi último año de universidad espera por mí.
Un suspiro un tanto cansado sale de mi boca y el cristal de la ventana se empaña delante de mí mientras miro mi reflejo. Hoy estoy usando de nuevo el traje negro que mi madre compró para mí antes de venir a Japón porque después de todo es una noche importante, es el final de mi primera gira como violinista profesional.
Sonrío sin poder creerlo de todo, sin poder entender cómo es posible que un chico como yo sea ahora reconocido, es decir, mamá me ha llamado varias veces para decirme que en Rusia ya se habla en todos los medios musicales del extraordinario talento de Victor Nikiforov, el príncipe ruso del violín quien ha tenido un debut impresionante al lado del reconocido y aclamado pianista Yuri Katsuki. Mis padres dicen que próximamente la gente empezará a pedirme autógrafos en la calle cuando vaya a visitarlos pero aunque sentir que mis padres están orgullosos de mí es agradable, creo que nada se compara a la felicidad que he sentido a viajar al lado de Yuri, creo que nada se compara al hecho de haber sido parte del sueño de mi pianista favorito, del pianista que me ha hecho parte de su música y de él también.
Mis mejillas se sonrojan al pensar en Yuri, él está tomando un baño ahora ya que tenemos que estar listos para el último de nuestros conciertos que se llevará a cabo esta noche. Mis ojos se cierran pensando en lo rápido que ha transcurrido el tiempo, en lo de prisa que el reloj camina cuando no piensas realmente en el tiempo como un concepto concreto que afecta tu vida de forma directa.
Y es que es increíble que hace exactamente un año, mi única preocupación en la vida era no saber si tomar la oportunidad de presentarme a la audición para poder tocar un dueto con Yuri, el dueto que nos unió más que como músicos, el dueto que los dos hemos hecho inmortal, el dueto que el mundo conoce ahora como una pieza musical única y magistral y que solo nace del piano de Yuri y de mi violín.
Y es que ha sido tanto el éxito de esa pieza, que Yuri y yo hemos hecho una grabación especial del tema, y mientras hemos viajado, Yuri ha compuesto nuevas canciones para el proyecto de un álbum que sin embargo no presentará en sus conciertos.
-No mientras tú no estés conmigo para darles vida- me dijo él con seguridad-. Reservaré toda esta música para el día en el que sea yo quien te acompañe por el mundo después de tu graduación, Victor…
Suspiro una vez más pensando en eso, en el futuro. Sin duda alguna ha sido especial formar parte del mundo musical real pero la escuela también es importante y quiero graduarme del mismo modo en el que Yuri lo hizo, con la completa certeza de que he hecho bien las cosas, con la completa seguridad de que si bien la escuela no puede enseñarte todo, tu paso por ella no fue en vano.
Y es que cuando recuerdo el día de la graduación de Yuri mi corazón no puede evitar latir con profundo orgullo, no puedo evitar estremecerme ante el recuerdo de Yuri vistiendo un traje negro. Creo que jamás me había sentido tan orgulloso como cuando lo vi recibiendo su diploma y siendo felicitado por todos nuestros profesores que le auguraban solo lo mejor y que le decían que estaban totalmente complacidos de haber conocido a un alumno como él, un alumno que siempre le traería reconocimiento a la Universidad de Hasetsu.
Recuerdo las sonrisas de todos nuestros compañeros al escucharnos tocar juntos, recuerdo como los ojos de la madre de Yuri se llenaron de lágrimas al ver a su hijo convertido en el pianista mágico que mi Yuri siempre había querido ser. Incluso mis amigos, el escuadrón ruso del amor incluido, quienes estaban en Japón por esas fechas, sonreían al escucharnos a Yuri y a mí haciendo música más que con nuestros instrumentos musicales, con las notas que desde nuestros corazones salían llenas de amor.
La experiencia de tocar aquel dueto frente a todas las personas que nos importan fue un tesoro para los dos, creo que el recuerdo de aquella tarde es algo que nos acompañará para siempre a Yuri y a mí. De hecho, al pensar una vez más en nuestro primer año juntos, me doy cuenta de que Yuri y yo tenemos ya entre los dos miles de memorias y recuerdos que pueden ser la base para construir una vida juntos, la vida que seguimos deseando tener, la vida que nos hemos dedicado a vivir en las últimas semanas.
Y sin embargo, aunque me gustaría seguir perdido en este sueño sé es hora de volver al mundo real que he dejado en pausa, es tiempo de regresar a la rutina que espera por mí lejos de los escenarios y de los brazos de Yuri.
Durante todos estos días, Chris no ha dejado de llamarme para mantenerme al tanto de los últimos chismes y bagatelas de la universidad, así como de todos los trabajos teóricos que tengo que enviar periódicamente a mis profesores y aunque mi mejor amigo es de verdad exasperante cuando se pone a preguntarme por el estado de "la luna de miel" y los progresos que he hecho en cuanto a mantener viva la "llama de la pasión", me alegra mantener contacto con él porque supongo que de ese modo, volver a la escuela sin Yuri no será tan difícil.
Sé que Chris se burlará como loco de mí los primeros días, le he advertido ya que planeo sentirme deprimido al menos dos semanas y aunque él lo tomó como una amenaza vacía, sé que será así. Es decir, sé que después del concierto de hoy Yuri estará al pendiente de mí y que lo veré de nuevo una semana antes de mi cumpleaños pero no puedo evitar ser completamente ridículo y dramático con respecto a la separación momentánea que los dos tendremos que enfrentar, pero es que estar lejos de Yuri es una tragedia ¿No lo creen?
Es decir, estaré lejos de sus brazos y de sus labios casi tres meses. No volveré a dormir a su lado o a despertarme en medio de la noche simplemente para besarlo y atraer su cuerpo desnudo al mío y volver a crear música con él bajo la luz de la luna de alguna ciudad desconocida que de pronto se convertía en mi hogar al amparo de las caricias y de las palabras de Yuri. Voy a extrañar todo esto, voy a extrañar a mi Yuri como loco y justo ahora quisiera poder ser un niño pequeño al que le permiten hacer un berrinche para poder llamarle a la maestra Minako y pedirle, no, exigirle que no me pida que me aleje de Yuri, que no me pida que vuelva a la universidad sin él.
Pero no es posible y estar en el último año de universidad entre otras muchas cosas significa que estás cerca de convertirte en un adulto en toda regla y los adultos siempre tienen que hacer un montón de cosas que no quieren hacer, estar lejos del amor de tu vida por ejemplo…
Suspiro de forma profunda y en ese mismo instante mi teléfono empieza a sonar de repente y yo me siento un poco extrañado al escuchar ese sonido pero al ver que es Mila la que llama, no puedo evitar sonreír y le contesto a mi amiga en seguida. Hace varias semanas que no he podido hablar con ella debido a la temporada de presentaciones que ella y su compañía de ballet han tenido en Rusia, así que de verdad me siento feliz de tener la perspectiva de charlar con ella en estos momentos que son un poco angustiantes para mí.
-¿Cómo está el amigo más famoso que he tenido jamás?- dice ella cuando la saludo alegremente-. Vitya, no puedo creer que todavía me contestes el teléfono a la primera…
-¿Por qué no te contestaría?- digo yo riendo al escuchar la reverencia que hay en sus palabras.
-Bueno, querido, quizá no lo sepas pero ahora eres una celebridad en Rusia y eso te da derecho a empezar a comportarte como una diva si te da la gana. Sí, ya sé que no has estado muy en sintonía con las noticias de casa porque seguramente tú y Yuri deben seguir en esa fase de su relación en la que el mundo no importa y solo tienen ganas de tocarse y besarse y follar como conejos y…
-¡Mila!- digo yo sonrojándome bastante-. Pensé que Christophe Giacometti solo podía existir en un cuerpo…
-¡Hey, no dijiste que no!- dice mi amiga riendo alegremente-. Es algo obvio, me bastó verlos el día la graduación de Yuri para saber que ustedes dos son un caso perdido y que no pueden mantener sus manos lejos del otro y con más razón ahora que prácticamente están de luna de miel por el mundo… por cierto ¿Cómo te ha ido en esos asuntos, Vitya? ¿Has leído algunos de los artículos que te envié, ya probaste algunos de los trucos? Siempre es importante complacer a tu pareja en todo sentido ¿Sigues usando protección? Sé que tú y Yuri prácticamente están comprometidos pero nunca está de más cuidarse ¿sabes? ¿Ya probaste arriba? Chris dice que Yuri tiene cara de versátil aunque supongo que debe sentirse bien tenerlo dentro de ti ¿No? Es tan guapo, tan varonil…
-Basta Bavicheva- digo yo sintiendo que la temperatura de mi cuerpo aumenta terriblemente al escucharla hablar de esas cosas con su habitual desparpajo-. Y ni se te ocurra ponerte a fantasear con mi Yuri…
-¿Fantasear?- dice Mila riendo divertida-. Me gustaría robarte a tu novio un día de estos ¿sabes? Cuando decías que era guapo no me imaginaba que sería así de guapo ¿tiene hermanos?
-Una hermana, lo siento…- digo yo poniendo los ojos en blanco-. Pero en serio, Mila, deja de decir esas cosas. Pensé que Chris y tú ya se habían burlado de mí lo suficiente cuando se enteraron de que mi primera vez con Yuri fue en el auditorio de la escuela…
-¡Oh Victor, es que eso fue memorable, eres un pillo!- dice mi amiga riendo de nuevo-. Chris y yo jamás pensamos que tu primera vez sería en un lugar tan público, sin duda alguna sigues siendo nuestro héroe por ese logro…
-¿De verdad me llamaste solamente para seguir burlándote de mí?- pregunto yo sin poder evitar suspirar con cansancio-. Escucha, Yuri y yo tendremos nuestro último concierto hoy y…
-Lo sé, por eso te llamé- dice mi amiga con voz suave ahora-. Me imaginé que estarías sintiéndote un poco intranquilo, tu madre también está intranquila, dijo que te llamó en la mañana y que no sonabas igual de emocionado que al principio de la gira…
-Bueno, no estoy deprimido o a punto de lanzarme a un acantilado pero…- digo yo con sinceridad- no puedo evitar pensar que esto es un adiós, Mila, no puedo evitar pensar en que mañana estaré en Hasetsu una vez más y Yuri no. Sé que es ridículo, pero voy a extrañarlo ¿entiendes? Voy a extrañarlo de verdad y seguramente mi corazón que es un idiota dolerá todo el tiempo y no sé qué haré…
-Todo adiós por más temporal que sea causa dolor- dice mi amiga con esa voz suave que siempre me tranquiliza-. Pero Vitya, Yuri volverá a ti, él no se irá de hecho. Si duele mucho recuerda que Yuri está viajando para vivir su sueño y ser mejor músico. Yuri hace esto porque ser un pianista famoso es lo que siempre ha deseado, Yuri está haciendo un sueño realidad y eso no significa que tú no seas parte de él solo porque no puedes estar a su lado todo el tiempo…
-Lo sé, pero tengo miedo…- digo yo dejando salir mi ansiedad ahora que me es posible hacerlo.
-¿De qué tienes miedo?- dice ella con paciencia.
-De que mi dolor sea más grande que mi amor- digo yo sin saber por qué ese miedo es tan real-. Tengo miedo de llamarle y de que no me responda porque está ocupado, es decir, la gente que organiza su gira es demandante de verdad… tengo miedo de no apoyarlo como lo hago estando con él, tengo miedo de todo, Mila, me aterra no poder mantenerme a su lado aunque le he prometido una y mil veces que estaremos bien…
-Es normal tener miedo, eres humano y eres joven, Vitya, tú y Yuri son muy jóvenes aun- dice Mila con calma-. Mira, a veces las cosas se ven peor de lo que en realidad son, estás sintiendo todo esto porque por más de un año Yuri y tú han estado muy cerca el uno del otro. Claro que la distancia asusta, claro que hay incertidumbre pero mira, te diré de qué más me di cuenta cuando te vi tocar al lado de Yuri el día de su graduación…
-¿De qué?- pregunto yo con verdadera intriga.
-Nada es más grande que el amor que los dos sienten- dice Mila y una sonrisa feliz aparece en mis labios-. Vitya, he visto a matrimonios y a parejas que jamás podrán mirarse del modo en el que Yuri y tú se miran el uno al otro. No te das cuenta pero cuando la gente los ve a él y a ti dan ganas de creer que el amor existe ¿sabes? Es como si los dos supieran el secreto más bello del universo, ustedes dos son algo fuerte, algo que nada va a destruir ni siquiera una separación de meses…
-¿Desde cuándo te volviste tan sabia?- digo yo con cariño haciendo que Mila ría-. A veces creo que de verdad eres un año mayor que yo…
-Eres un tonto, Victor Nikiforov- dice ella sin poder evitar reír-. En fin, prométeme que estarás bien en el concierto ¿vale? A Yuri no va a gustarle para nada verte triste, supongo que él debe estar triste también, después de todo tendrá que continuar su gira sin ti…
-Cierto…- digo yo y de pronto me golpea el hecho de que no soy solo yo el que dirá adiós después del concierto-. Me acabas de convencer, Yuri no puede verme triste, no quiero que él se sienta triste. Él me ha regalado un sueño muy hermoso con esta gira, no quiero que termine sin una sonrisa, no quiero que él piense que estaré mal. Soy fuerte, claro que lo soy ¿verdad que lo soy?
-Lo eres, si no lo fueras no habrías sobrevivido a más de veinte años de caídas sobre el suelo- dice mi amiga y por primera vez me hace reír de verdad-. Bueno, ahora debo decirte adiós mi más querido y famoso amigo, debo regresar al ensayo. Por cierto ¿Has pensado ya en cómo llamarle a tu club de fans?
-Aún es muy pronto para tener un club de fans, Mila- digo yo alegremente- ¿Quieres ser la presidenta?
-¡Dalo por hecho!- dice ella-. Seré la presidenta del club de fans y tu dama de honor en tu boda con Yuri ¿Cuándo se van a casar? ¿El año que viene? Algunas parejas deciden ir en serio después de la universidad…
-Vas demasiado rápido, Mila- digo yo-. Deja que logre graduarme primero, el profesor Cialdini se pondrá pesado de verdad con mi tesis, Vivaldi no es una broma para él, quizá debí elegir otro tema…
-Lo harás bien, nerd- dice Mila con confianza-. Deja de preocuparte y disfruta el concierto ¿quieres? Envíale saludos a Yuri, llámame mañana cuando estés en Hasetsu y nada de deprimirse, Victor Nikiforov, no me hagas ir a Japón en medio de los ensayos para la temporada invernal de recitales ¿quieres?
Me rio de las palabras de Mila y después de bromear un poco más con ella, cuelgo el teléfono y me doy cuenta de que ya no estoy solo en la habitación, Yuri, vestido en su mejor traje oscuro, me observa desde el marco de la puerta y me pregunto si lleva ahí mucho tiempo, si acaso ha escuchado algo de la conversación que he mantenido con mi amiga.
-Eres tan hermoso…- digo yo sin poder reprimirlo, sintiendo que mis mejillas se sonrojan cuando Yuri sonríe y me mira a los ojos mientras se acerca a mí.
-Ya te lo dije, no tanto como tú. Tú sí eres hermoso - dice Yuri y me toma entre sus brazos- ¿Estás listo? ¿Mila no te quitó mucho tiempo?
-Mila me distrajo un rato pero ya todo está en orden- digo yo con una sonrisa que intenta ser tranquila pero que me sale un poco triste-. Tengo el equipaje preparado, después del concierto alguien pasará por mí para llevarme al aeropuerto, no te preocupes, no tendremos ningún problema con eso…
-Odio que tengas que irte- dice él con un suspiro triste que se clava en mi corazón-. Pero compartir esto contigo, los conciertos, la gira… no habría cambiado ni un solo minuto a tu lado, Victor, no cambiaría nada aunque sé que debo seguir solo en esto después…
-Ni yo, mi Yuri- le digo y acaricio su rostro-. Hagamos que nadie sea capaz de olvidar este concierto ¿quieres? Hagamos magia con nuestra música, hagamos de nuestro dueto un recuerdo que dure hasta que vuelva a tocar contigo en un escenario ¿quieres?
-Hagámoslo como tú quieras, Vitya- dice él y besa mis labios con firmeza-. Mi música es inmortal e inolvidable solo cuando la hago nacer contigo. Será tan extraño tocar sin ti mañana…
-Shhh, no pienses en eso…- digo yo con una sonrisa confiada-. Es el ahora lo que importa, nos queda una noche aun, Yuri, no pensemos en lo que vendrá ¿quieres? No diremos adiós, pensemos en eso, pensemos que este no es el último concierto, pensemos que volveré contigo a casa y que mañana despertaremos juntos y que te besaré hasta que ya no pueda más…
-¿Y si me besas ahora?- dice Yuri con una sonrisa triste que me causa un nudo en la garganta-. Creo que no soy tan fuerte como tú y de verdad necesito pensar en que no te diré adiós, hazme olvidar que tengo que decirte adiós…
Mis labios buscan los de Yuri con ansiedad porque el dolor de sus palabras se ha colado en mí como un viento frío al que hay que caldear a fuerza de besos. Me aferro a Yuri y a su cuerpo con desesperación, lo beso como si aquel fuera nuestro último beso y me pregunto si es posible que una parte de mi alma se quede a vivir en sus labios. Porque no quiero irme, de verdad no quiero irme y sin embargo sé que debo hacerlo. Los dos tenemos que continuar con nuestro viaje para seguir creciendo como personas individuales, para poder ser mejores por nosotros y para el otro. Me digo que el adiós es necesario aunque ahora no lo parezca y aunque mi mente tiene razón, es mi corazón el que desearía olvidarse del mundo entero y de la vida y quedarse a vivir en este beso en el que Yuri y yo queremos protegernos del tiempo y la distancia y del adiós que tendremos que decirnos después de nuestro concierto…
-Por favor, no corras en la nieve…- dice Yuri mientras sostiene mis manos-. Abrígate bien y usa tus botas, Victor, camina con cuidado, no quiero que te lastimes. Chris dice que cuidará de ti pero siempre está tan distraído conquistando a todo el mundo, él no puede culparme por no confiar en él…
-Yuri, mis reflejos han mejorado bastante, no voy a caerme, no demasiadas veces, lo juro…- digo yo tratando de no ponerme a llorar porque el momento de la despedida ha llegado y esas últimas recomendaciones de Yuri solo hacen todo más real.
Estoy en el aeropuerto y sé que pronto escucharé la voz que anuncia que mi avión rumbo a Hasetsu y la vida normal que me espera allá, está listo para ser abordado. Mi corazón se siente pesado en mi pecho, hay algo que duele dentro de él. Supongo que esto es lo que pasa cuando la inevitable despedida llega por fin y me pregunto ahora por qué demonios no hice un esfuerzo más grande para poder acostumbrarme a la idea de estar sin Yuri por muchos días, pero claro, eso habría sido imposible. Uno no piensa en la ausencia cuando el amor de tu vida llena todos tus días con su presencia luminosa, uno no piensa en el adiós cuando la vida es un continuo hola.
-Sé que tus reflejos han mejorado, pero no soportaría que algo malo te pase mientras no estoy a tu lado- dice Yuri sujetándome con más fuerza por la cintura-. Prométeme que no saldrás a correr por el patio cuando esté nevando. Trata de estar a tiempo en las clases para que no tengas que apurarte y si hay tormentas quédate en casa, Yutopia es tu casa ahora me alegra mucho que hayas decidido quedarte ahí con mi familia. Mamá preparará chocolate para ti todos los días, me lo prometió ¿estás seguro de que Chris no quiere quedarse en Yutopia? Me sentiría más tranquilo si salieras con él de casa…
-Deja de preocuparte, Yuri- digo yo sin poder evitar enternecerme por las recomendaciones de Yuri-. Te juro que no voy a caerme, voy a caminar con cuidado. Además, Hiroko y Mari estarán ahí por si llego a lastimarme…
-¡No vas a lastimarte!- dice Yuri con aire asustado-. Victor, por favor, prométeme que no vas a lastimarte…
-Eres el caballero de brillante armadura más aprehensivo de la historia- digo yo y Yuri sonríe con aire avergonzado-. Créeme, tu Victor Nikiforov no es un atleta de alto rendimiento, pero sí ha dejado de ser un torpe. No voy a lastimarme, no quiero que te preocupes. Tienes que estar tranquilo ¿me entiendes? Tienes que seguir haciendo magia con tu piano a donde sea que vayas, voy a ver todos tus conciertos y si no estás sonriendo en todos ellos de verdad voy a enojarme…
-No quiero que te enojes- dice Yuri con aire triste-. Victor… ¿vas a llamarme todos los días?
-Y todas las noches, no me importan los husos horarios- digo yo con confianza-. Mi Yuri, si sientes la necesidad de hablar conmigo hazlo a cualquier hora ¿está bien?
-Ok…- dice Yuri con sus ojos marrones llenos de dolor-. Tú también, si te sientes triste o todo se pone difícil, llámame, habla conmigo ¿está bien?
-Está bien…- digo yo con seguridad-. Piensa en mí ¿quieres? Yo estaré pensando en ti todo el tiempo…
-No te distraigas tanto- dice él riendo alegremente-. Victor… podemos hacer esto ¿cierto? No vamos a separarnos por siempre, entiendes eso ¿verdad? Eres el único que está en mi corazón, eso serás siempre pero si alguien nuevo empieza a gustarte yo…
-No seas tonto, mi Yuri- digo yo y él sonríe con algo de vergüenza-. No puedo mirar a nadie que no seas tú ¿entiendes? Mi corazón es tuyo, y más te vale recordar que mi abuelo era un mafioso cuando alguien empiece a coquetear contigo. Casi mataba a los chicos imbéciles de aquel conjunto de cuerdas en Italia, estaban sonriéndote demasiado…
-Lo recordaré- dice Yuri y se abraza a mí con fuerza-. Piensa que te amo, Victor, si todo se pone difícil piensa que te amo y que no podré amar a nadie más que a ti. Piensa que te amo aunque no esté ahí para decírtelo, aunque no pueda besarte ni hacértelo sentir, por favor, piensa que te amo…
-Tú piensa lo mismo- digo yo y siento que las lágrimas se agolpan en mis ojos-. Te amo, Yuri Katsuki, te amo y voy a pensar en ti todo el tiempo. Si ves nevar piensa en mí y no lo dudes, en ese mismo instante yo estaré pensando en ti y te estaré diciendo que te amo y seguramente estaré imaginando todos los besos que te daré cuando vuelvas a mí…
Los dos nos quedamos abrazados así un largo rato, es como si Yuri y yo estuviéramos deseando que el tiempo se detuviera porque ahora la separación es demasiado real como para soportarla. Mi corazón duele, duele de verdad. Estoy llorando ahora y no me importa porque puedo sentir también las lágrimas de Yuri cayendo sobre mi hombro. Esto es difícil, es mil veces más difícil de lo que imaginé pero podemos hacerlo, claro que podemos.
Este no es un adiós por siempre, es solo un adiós por ahora, no es más que un "te veré en diciembre".
Las lágrimas y los te amo dichos al oído siguen su curso hasta que mi corazón se detiene al escuchar la orden de abordar mi avión. El cuerpo de Yuri se tensa entre mis brazos y entonces los dos sabemos que ha llegado el momento.
Mi cuerpo se separa del de Yuri de forma lenta, buscando que el vacío que dejará su cuerpo no me haga daño. Los dos limpiamos nuestras lágrimas e intentamos sonreír aunque sabemos que esta noche ninguno de los dos podrá dormir con una sonrisa en el rostro. Pero esto no es un punto final, sé que en medio del dolor Yuri y yo sabemos que este adiós por ahora no es más que un alegre conjunto de puntos suspensivos que nos harán reencontrarnos de nuevo pronto, muy pronto.
-Te veré en un par de meses, Victor…- dice Yuri y besa mis labios con suavidad antes de volver a soltarme-. Voy a llevarte un enorme regalo de cumpleaños a Hasetsu…
-Verte de nuevo será mi regalo, mi Yuri- digo yo tratando de sonar tranquilo-. No tardes en volver a mí ¿está bien? Escribiré mil canciones de amor para ti mientras no estás conmigo y te recibiré con ellas.
-Te amo, Victor Nikiforov- dice él y me regala una sonrisa llena de amor que hace que el dolor en mi alma se diluya un poco.
-Te amo, Yuri Katsuki- digo yo y suelto su mano para empezar a alejarme de su lado-. Te veré pronto, pensaré en ti todo el tiempo…
Yuri asiente a mis palabras y antes de irme de él, corro a sus brazos una vez más y lo besó con fuerza. Él acaricia mi rostro y después me deja ir porque los dos hemos comprendido que no podemos luchar más contra el tiempo, que no podemos quedarnos más en ese aeropuerto, que los dos tenemos un destino diferente por caminar aquella vez.
Las lágrimas siguen cayendo por mi rostro mientras le dedico una última mirada a Yuri y me doy por fin la media vuelta con rumbo al lugar donde he de abordar mi avión. La ausencia de Yuri se siente alrededor de mí con toda su fuerza mientras camino pero tengo que ser fuerte. En menos de tres meses volveré a verlo y en menos de un año no habrá nada en esta tierra que pueda hacer que nos volvamos a separar.
Así que sigo caminando sintiendo la mirada de Yuri sobre mi piel y entonces descubro que él sigue sosteniéndome en la distancia con sus ojos y con su alma y trato de convencerme, a medida de que el espacio se hace más grande entre los dos, de que será así incluso aunque no pueda verlo a diario: Yuri seguirá sosteniéndome, Yuri no me dejará caer y en la distancia yo tengo que hacer lo mismo por nuestro amor y también por él…
NDA: No puedo creer que esta mi pequeña historia de miel y felicidad haya alcanzado ya este punto en el que está a un capítulo de concluir. Espero que les haya gustado y nos leemos muy pronto en el capítulo final. Saludos y besos rosas para todos :)
