CAP 10: "REVELACIONES"

Disclaimer: Los personajes de Big Hero 6 y Coco no me pertenecen; pertenecen a Disney y a sus respectivos creadores. Sólo los uso por afición y nada más.

NOTA: En este fic, los personajes principales (Miguel y Hiro) son mayores de 18 años. Contenido +15, palabras vulgares/altisonantes, situaciones graciosas, fluff, nothing more.

Nota 2:

Weeeeeey, aquí esta por fin. Luego de dos semanas de no actualizar, me sentía extraña. Pero regresé.

¡Ahhhhhh! Ya casi llegamos a las tres mil lecturas. Me voy a morir de la felicidad :')

Lamento no responder aún sus comentarios, mi aplicación sigue fallando. Pero haré lo posible para responderles :D

Sugerencia:

Las canciones que tocan en el concierto de guitarra clásica, son las siguientes:

- Libertango-Astor Piazolla, cover by Tatyana's Guitar Quartet

- Oblivion-A. Piazzolla, cover by Guitar Duo KM.

Espero que sea de su agrado este cap. No diré mucho… sólo ¡A LEER!

CAP 10: "REVELACIONES"

A eso de las 6:00 AM, Miguel se levantó de la cama, estirando los brazos y lanzando un gran bostezo. Se talló un ojo mientras iba a buscar sus pantuflas y se iba al baño.
—Buenos días, Hiro—dijo todavía somnoliento.
—Buenos días, Miguel—le respondí, mientras yo no dejaba de girar los pocos tornillos del armazón que cubría el traductor. Había trabajado toda la noche con ese pequeño aparato que, por más simple que se viera, era sumamente complejo. Necesité algunas horas para programarlo y para agregar la nueva información de la clase de Miguel a la memoria.
A las 5:00 AM estaba comenzando a recibir los estragos de un nuevo desvelo, y aunque moría de ganas por acurrucarme al lado de mi novio y ceder a los brazos de Morfeo, mi interés por terminar el traductor esa misma noche aumentó desmedidamente; la razón es sencilla: escuche a Miguel hablando en español por al menos una hora y me encantó. Me di cuenta de que ese acento era "bonito" y que me gustaba muchísimo.

Me había propuesto esta noche aprender el idioma en las vacaciones de verano para tener una conversación más natural y amena con mi novio.
Estaba bastante entretenido en mis pensamientos, pero me percaté de que Miguel se detuvo en seco, pues sus pasos ya no se escuchaban.
Volvió hacia dónde me encontraba, giro la silla y me encaró:
— ¿Que estás haciendo?—me quito el destornillador de las manos y vio el pequeño aparato.
—Un traductor, me gusta que hables en español conmigo—dije, mientras le arrebataba el destornillador y ajustaba el ultimo tornillo de todos—¡Ya quedó!
Se lo mostré como si se tratara de un diamante.
Miguel miró el aparato y sonrío. Lo tomo con ambas manos. Le expliqué brevemente como lo iba a usar:
—Este botón, es para traducir lo que dice una persona, este otro es para encenderlo.
—¿Y el botón que traduce majaderías?—pregunto Miguel. Lo mire divertido y dije:
—Esa función ya está incluida. A ver, prueba.
—"Pendejo"—dijo Miguel. El traductor le respondió en inglés.
—¡Órale! Está bien chido—Miguel comenzó a platicar consigo mismo y el traductor.
—Lo sé...
Rodé los ojos bastante divertido, pero el sueño comenzaba a invadir mi cuerpo. Me había desvelado innecesariamente, pues el traductor lo pude haber construido el viernes... Pero supuse que valdría la pena, era la última semana de clases, estaba evaluado en casi todas las materias y ya no tenía la primera hora.
—Hiro, ¡te la rifaste bien chido!—el traductor dijo "lo hiciste muy bien". Sonreí, porque finalmente eso alimento mi ego. Me encantaba que Miguel me dijera cosas como "excelente trabajo, Hiro", "Eres el mejor", "Vamos, que tú siempre haces las cosas bien" o "Haz las cosas chidas que siempre haces", en fin, que me felicitara por todos los proyectos difíciles que finalmente, lograba armar.

Él decía que me "esponjaba como pavo real" pero ¡Vamos! Un elogio de Miguel se sentía como una alabanza. Siempre llegaban cuando más lo necesitaba, animándome y recargándome de energía, sin llegar a ser molesto.
—Que esperabas, soy el mejor—me levante con intenciones de quitarle el traductor. Miguel lo levantó para dejarlo fuera de mi alcancé y me atrapó con uno de sus brazos.
—Pero también eres muy engreído—sonrío y pego su nariz con la mía. Sonreí por el contacto y lo besé.
Amaba esos pequeños toques y detalles espontáneos. Además, descubrí que la iniciativa estaba gustándome…
—Voy al baño, mi amor.
Me dio el traductor y se fue corriendo al sanitario para evitar un "accidente".
Negué con la cabeza y solté una risita divertida. Mi novio era un imbécil adorable.

Me levanté de la silla y me fui a acostar en la cama más cercana, que era la que Miguel había utilizado. Estaba muriéndome de sueño. Me dejé caer y me tape con las sabanas hasta la cabeza. Era increíble, la esencia de Miguel estaba impregnada en toda la cama. Me sentí un poco extraño, pero era una sensación bastante agradable. Lo disfruté mientras pude, aspirando con fuerza el olor de ese chico que me sacaba de quicio y que, aun así, quería.

Me quedé dormido casi al instante…

PERO MI SUEÑO NO DURÓ MUCHO.

—Hirooooo—Miguel canturreó, zarandeando la cama y quitándome las cobijas. Mis ojos se vieron obligados a abrirse y a encontrarse con un Miguel con ropa deportiva, tennis de carrera y una sonrisa espléndida surcando su rostro—Levántate, dormilón. ¡Es hora de hacer ejercicio!

Lo miré muy mal; estaba aprovechando las pocas horas que tenía libres antes de entrar a la Universidad tratando de reponerme de un desvelo innecesario, y el idiota de Miguel estaba animándome a ir a hacer ejercicio con él. ¡POR FAVOR! Desde que dejé mi trabajo como superhéroe no necesitaba ejercitarme, porque mi complexión delgada siempre me favorecía. Tenía buenos genes y eso evitaba que subiera de peso, por más que comiera frituras y bebiera soda por litros.

—Vete a la mierda y déjame dormir—volví a jalar las cobijas, intentando conciliar el sueño.

—Nel pastel, ven para acá, pinche chino, que necesitas hacer ejercicio—Miguel volvió a tirar de las cobijas—¡El día está hermoso! ¡Soleado y fresco! Nada mejor que un buen calentamiento para quitarte el sueño ¿no crees?

Me levanté con mi cara de "te voy a matar si sigues hablando" y miré el reloj de samurái que aún conservaba en la pared. ¡POR NEWTON! ¿6:30 DE LA MAÑANA Y MIGUEL QUERÍA SALIR A EJERCITARSE?

—No me jodas, idiota— le señalé el enorme reloj—¡SON LAS 6:30, MIGUEL! ENTRO HASTA LAS 8:50, NO IRÉ, NO, ME NIEGO TOTALMENTE.

Volví a esconderme en las sábanas con rapidez, el suspiró cansado y se sentó en la cama. Colocó una mano en mi cabeza y me dio un pequeño golpe.

—¡AUCH! ¿Y ESO POR QUÉ?—Mi voz estaba siendo sofocada por la manta, mientras me sobaba el lugar afectado

—Hiro, vamos. Es la primera vez que duermes aquí y no quiero ir solo… tengo a mi novio conmigo y no desaprovecharé la oportunidad…anda, ¿sí? Ven conmigo, amor—se acostó encima de mí, casi asfixiándome.

—¡IDIOTA!, LEVÁNTATE, ME VOY A ASFIXIAR—Maldito Miguel, con su estrategia y chantaje emocional.

—Vamos Hiro—se levantó y volvió a descubrir mi cara—¿Por qué no quieres ir?

Lo miré desde la cama, bastante cansado y le contesté:

—Porque me pasé toda la maldita noche construyendo el traductor, ¿no te diste cuenta?—le recriminé.

Miguel abrió sus ojos con sorpresa.

—Es-espera, ¿Me estás diciendo que no dormiste nada por construir ese aparatito?—preguntó incrédulo.

—Sí…

Oh no, ahora estaba ¿molesto?

—Hiro, eso no es sano. ¡Debes dormir bien! ¿Sabes que puedes perder la memoria si te sigues desvelando constantemente?

Lo miré con soberbia.

—¿Y cómo sabes eso?

Miguel se cruzó de brazos y me regañó:

—Baymax me dijo—volvió a taparme la cara con las sábanas, su expresión era seria pero se veía más sereno—Esta bien, mejor duerme. Hoy me toca clase a las 8:00, así que me adelantaré

Me acarició el cabello y me dio un beso en la frente, mientras me arropaba.

—Duerme bien, mi pinche chino hermoso.

Me sonrojé furiosamente, NADIE HABÍA HECHO ESO, NI SIQUIERA TADASHI O LA TÍA CASS.

—No soy un niño, ¿sabes?

—No, pero siempre quise hacer eso contigo—me besó en los labios y sonrió—Te veo luego, chinito bonito.

Miguel tomó su celular y sus audífonos y salió corriendo. Yo sonreí de lado, tomando la almohada que había utilizado Miguel, volviendo a aspirar con fuerza.

—Huele bien… como… chocolate—estaba seguro que no era el shampoo, Miguel tenía un olos característico, una mezcla de café y chocolate con leche. Era simplemente perfecto.

Cerré los ojos y empecé a quedarme dormido nuevamente.

Esa iba a ser una semana bastante larga…

UN PAR DE HORAS DESPUÉS…

Seguía profundamente dormido, cuando sentí un pequeño toque en mi cabello. Un tirón, para ser exactos. Me removí un poco, pero no me desperté.

—Amor, vamos, levántate, el desayuno ya está listo—Miguel ya se había duchado y se había cambiado de ropa, y ahora me hacia el desayuno… Universo, ¿por qué me enviaste a un novio tan perfecto e idiota a la vez? Ah si, lo hacía porque era mi esclavo y se había vuelto una costumbre.

Me levanté, estirándome y bostezando. Fui a lavarme los dientes mientras Miguel alistaba su mochila y se la colgaba en el hombro.

—Hice chilaquiles, de esos que te gustan porque pican. En 30 minutos entramos, así que apresúrate.

Lo miré con el cepillo invadiendo mi encía, y lo miré confundido

—¿Acaso no entrabas a las 8:00?

—Sí, pero me avisaron que el profesor de Solfeo no iba a llegar a la primera hora. Entonces podemos irnos juntos—me sonrió muy entusiasmado. Maldito Miguel, me estaba pegando su actitud.

—De acuegdo, ya bgoy—le respondí mientras me seguía cepillando los dientes.

Escupí la pasta y me sequé la boca. Me cambié rápidamente por una playera roja y un pantalón de mezclilla con mis converse negros. Cuando bajé, la Tía Cass estaba abriendo el café, y me dio los buenos días.

—¡Hiro! Buenos días, querido—Me lanzó un saludo apresurado, antes de ir por la cafetera y colocarse el delantal. Miguel estaba en la cocina, sirviendo los platos para ambos.

Tuvimos un desayuno bastante peculiar, pues en 15 minutos, Miguel me explicó que algunos mexicanos suelen utilizar ciertas frases para hacer referencias a situaciones comprometedoras o que era un juego de palabras que escondía un doble sentido. Algo que se conocía como "albúres"

—Por ejemplo, "Quien fuera noche, para caerte encima" o "Quisiera ser mecánico para meterle mano a esa máquina"—explicó divertido mientras bebía su agua de limón—Significa que quieren tener relaciones sexuales contigo o es una insinuación sexual.

Lo miré bastante sorprendido. Miguel no solía hablarme así, pero el tema era bastante interesante.

—Wow, que frases tan ingeniosas...

—Incluso hay albures con nombres de japoneses—dijo Miguel.

—Dime uno

Miguel me miró con malicia y me respondió:

—Por ejemplo, Yositoko Tukoshita…

No le entendí, ese nombre y apellido jamás lo había escuchado en mi vida, hasta que él me explicó el doble sentido. Lo miré asqueado y empecé a reirme.

—Eres un… ammm.. ¿cómo se decía?—le pedí ayuda a mi novio. Él se levantó y llevó los platos al fregadero.

—Desmadre, amor. Recuerda, "DES-MA-DRE"

Asentí y le contesté:

—Eres un des-ma-dre, Miguel Rivera

Miguel se empezó a reír y tiró de mi brazo para obligarme a levantarme y besarme con ternura.

—No me gusta que digas groserías en español, amor. Creo que no te queda, sólo a mí.

Lo miré con suficiencia y lo reté:

—Quizá debería insultarte más en español… porque te lo mereces, "CABRÓN"

Miguel me miró seriamente, y empezó a reírse.

—No, ese acento de gringo no te lo va a quitar nadie—Me dijo divertido mientras volvía a tomar su mochila y su guitarra acústica, y miraba la hora en su celular—¡No mames! Ya casi es hora. ¡Córrele, Hiro!

Salimos corriendo, divertidos y platicando en el camino acerca del ingenio mexicano y los albures.

En cuanto llegamos al Instituto, me fui corriendo a mi edificio, pues casi era hora de mi clase.

Fue un día bastante tranquilo, lo de siempre: entrega de calificaciones, últimas oportunidades para entregar algún proyecto atrasado o para finalizar con la muestra anual de proyectos de SFT.

—¿Escucharon de la persecución del sábado?

—Dicen que hubo una pelea de robots... Y que terminó con bastantes detenidos.

—Hiro. No tuviste nada que ver con eso, ¿verdad?

Me quede callado, era bastante bueno mintiendo. Debía pensar en algo rápido y responder con naturalidad para no levantar sospechas.

—No...

—Pero Fred nos llamó y dijo...

—Lo sé, lo sé... Le mentí a Tía Cass. En realidad, fui al concierto de Miguel.

—¿Miguel tenía concierto? ¿Y NO NOS INVITÓ?—Preguntó Gogo, bastante dolida.

Todos me miraron boquiabiertos. Al parecer, nadie sabía acerca de esa presentación... Maldita sea.

—Es que sólo tenía una entrada… Pero eeeeeeen fin. Sigamos con el dron.

Mi equipo estaba preparando un nuevo dron que podía curar algunas quemaduras en cuestión de segundos, pues aceleraba el proceso de cicatrización (Esa función planeaba anexarla a Baymax en cuanto tuviera oportunidad) , así que sólo faltaba arreglar pocos detalles para el día de la exposición.

—Hey, chicos—nos llamó la atención Honey Lemon—El viernes se acaba el semestre ¿cierto?

—Si—conteste mientras hacía una modificación en el modelo 3D del bot. Había pequeños detalles que debíamos corregir antes del viernes—¿Por qué lo preguntas?

—Porque deberíamos salir a celebrar, ya saben, nos hemos esforzado mucho este semestre, nos merecemos un buen descanso. Entonces, ¿Qué dicen? ¿Se animan?

—Estoy de acuerdo—dijo Wasabi mientras tomaba una pequeña lija y pulía el modelo delicadamente—Hemos trabajado demasiado…

—Qué esperabas, genio… es una maestría—Gogo le quitó la lija y empezó a frotar la superficie del dron con rapidez.

—¡NO HAGAS ESO!

—TE TARDAS AÑOS PULIENDO

Mientras Gogo y Wasabi se peleaban, yo respondí.

—Ajá, sí… podría ser una buena opción—Mi cerebro rápidamente divagó hacia la escena, seguramente iríamos a algún restaurante tranquilo, cenaríamos mientras reíamos y conversábamos de cualquier tema—Le avisaré a Miguel.

Los chicos dejaron de pelar y se miraron entre sí.

—Oye Hiro, ¿No crees que hablas demasiado de Miguel?—Fred apareció detrás de mí con su disfraz de mascota del Instituto.

—¡AHHHHHHHHHHHH!—moví algo accidentalmente y borre todas las modificaciones que llevaba hasta el momento—FRED, ¡CASI ME DA UN INFARTO!

—¡Aja! Te sorprendiste… Entonces, cuéntanos Hiro—Fred me tomó del hombro y me preguntó ¿Cuál es la verdadera relación que existe entre Miguel y tú?

Lo miré un poco tenso, pero me deshice de su agarre y le respondí:

—Ya hablamos de eso, les dije que Miguel y yo solo somos amigos, y que si estoy mucho tiempo con él, es porque es mi esclavo.

Los demás se miraron bastante desconfiados de mi declaración.

—Hiro, al principio lo odiabas y no querías estar cerca de él. Y ahora… ¡MIRATE!—Gogo trató de imitarme—"Chicos, Miguel va a tocar", "Miguel acaba de componer una canción", "Miguel es increíble, sabe acerca de acústica y lo creía un estúpido", "Miguel esto, Miguel otro, Miguel aquello" Eso es raro ¿no te parece?

Mostré mi cara más pocker face que pude. No la mantuve mucho tiempo, pues mis nervios siempre me traicionaban.

—No trates de imitarme, Gogo, no te queda—solté mi risita nerviosa y dije—Ah…es que es un buen amigo… como mi mejor amigo o… algo así.

—Hiro, si sientes alguna atracción por Miguel, no te juzgaremos. Es algo que veo completamente normal—habló Honey con suavidad.

—Honey, no…

—Vamos chico, ya tienes 18 años y no te hemos conocido jamás ninguna novia… Quizá un novio no estaría mal, ¿cierto?—Wasabi tomo la lija y empezó a pulir nuevamente.

—Wasabi, ¿TU TAMBIÉN? Ya se los dije, Miguel ES MI AMIGO, SÓLO ES MI AMIGO—esa era la mayor mentira que había dicho en toda mi existencia.

—Bien, pues qué bueno que sólo es tu amigo—Dijo Fred—Porque Miguel tiene bastantes admiradoras.

—Pobre de la novia de Miguel—dijo intencionalmente Gogo—¿Se imaginan? Estar rodeados de chicas que se vuelven locas al escucharlo cantar, tocando su guitarra…

—Nadie se vuelve loco por sólo escuchar a un mariachi, Gogo…

—Pero la persona que esté al lado de Miguel será muy afortunada—dijo Honey, sonriendo como siempre, con su actitud radiante—Se llevará un gran chico. Y no creo que él sea capaz de fijarse en alguna de sus fans si tiene una relación seria…

—No lo haría—estuve de acuerdo con Honey. Él me lo había dicho. No tenía ojos para nadie más… sólo para mí.

—Seguramente la chica rubia que toca la guitarra terminará siendo su novia—dijo finalmente Wasabi, mirándome inquisitivamente—¿No sabes algo de eso?

—No, no entablo conversación alguna con esa chica—le respondí tajantemente.

—Pero Miguel parece que se lleva muy bien con ella—dijo Fred asomándose por una ventana—Se le ve muy animada conversando con nuestro compadre.

Dejé lo que estaba haciendo y me dirigí a la ventana. En el campus, Miguel y Anna estaban platicando muy animadamente. Me molesté bastante. ¿No le había dicho que estaba celoso de esa chica? ¿ACASO NO ENTENDÍA QUE LAS INTENCIONES DE LA CHICA NO ERA PRECISAMENTE SACAR ADELANTE UN DUETO DE GUITARRA?

—Ahora regreso—me quité la bata de laboratorio y me apresure a salir al campus. Estaba hecho una furia.

—¡HIRO!—Me llamaron todos al mismo tiempo

—Le gusta Miguel, ¿verdad?—preguntó Wasabi.

—NO le gusta… está loco por él-sentenció Gogo, mascando su chicle.

Mientras tanto, yo estaba corriendo al ascensor para bajar al campus inmediatamente, antes de que la bilis me invadiera todo el cuerpo.

—¡Miguel!—le grité en cuanto estuve en el campus. Me fui corriendo hacia él, quien reía amenamente con la rubia superficial—¡Miguel!—intente llamar su atención. En cuanto me vio, me saludo con la mano.

—¡Hiro!— fue corriendo hacia dónde estaba. Anna se quedó atrás, mirándome con aura asesina.

—Uf... ¿por qué no me avisaste que tenías hora libre?—le reclame.

—Lo intente, ¡pero eres tan distraído que seguro no revisaste tu celular! Te llamé como quince veces y te escribí 30 mensajes al Whatsapp—respondió enojado.

—Claro que n...—saque mi celular para verificar y afectivamente, había perdido 15 llamadas de Miguel y mi Whatsapp estaba invadido de mensajes de él—Bueno, creo que si... Pero ese no es el punto. ¿Qué haces con ella?

Miguel miró a Anna en cuanto la señalé.

—No es bueno señalar a las personas, amor...

—Eso no responde a mi pregunta.

Suspiró un poco fastidiado y divertido, tratando de explicarme qué era necesario para "checar" cosas de sus ensayos.

—Bien... Pero primero, necesito ayuda con los chicos en el laboratorio. ¿Puedes ir?

—Claro, Hiro ¿ahorita te veo?

—Ahorita te alcanzo, Miguel espero no tardar tanto...Debo hablar con ella— Miguel me miró y sonrió.

—Sé que te irá bien, tranquilo. Anna no dirá nada. Y si lo dice... Ni modo, todos sabrán que Miguel tiene dueño—me guiñó el ojo, provocándome una risita, desconcertando a la chica, quien estaba lo bastante lejos como para escuchar nuestra conversación.

—Si, Miguelito—le respondí con cariño. Sabía que él se contuvo para besarme. Estaba a punto de irse, pero la rubia le gritó:

—¡Miguel! Pero, ¿Y el ensayo?—Miller lo detuvo, justo como el día anterior.

—Ah… a las ¿cuatro está bien?—preguntó mi novio.

—Está bien— Estaba sonriéndole como boba… DEMONIOS, ¿MÁS OBVIA NO PUEDE SER ESA CHICA? Traté de calmarme lo más que pude.

Él asintió y se dirigió al laboratorio de pruebas, mientras yo me quedaba a solas con Anna Miller… No podía perder más tiempo, así que me dirigí hacia Anna, quien me miró molesta.

—Hola, Anna... Oye… Ahhhh, quisiera hablar contigo—bien, era una buena forma de empezar.

—¿Qué quieres, Hamada?

Ese trato no era muy cordial... Demonios, sabía que sería difícil.

—También me alegra saludarte—dije con sarcasmo—Vine a pedirte una disculpa por el trato de ayer... No debí actuar así.

Estaba tragándome mis propias palabras y mis pensamientos asesinos. Tenía que serenarme, no pretendía ser hipócrita, pero debía asegurarme que esa chica no dijera nada.

—Es normal, como quieres monopolizar a Miguel... ¿ahora qué harás? ¿Restregarme en la cara que no dejas que Miguel se acerque a mí?

—Esa es la idea—mascullé por lo bajo, pero no me escuchó—Mira, lamento haberme comportado ayer como un idiota. Pero quiero que me digas una cosa…

—Si se trata de Miguel y tu amistad, me niego.

—Ya te dije que no discutiré eso contigo. Pero quisiera pedirte un favor...

—No le haré favores a quien trata a Miguel como un esclavo—me recriminó.

—Quiero explicarte... Decirte... ¡Agh!—suspire profundamente. En realidad, no debía darle explicaciones a la rubia, pero mi estabilidad emocional dependía de eso—preguntarte ¿Qué fue lo que viste en el centro comercial?

Ella se ajustó la pequeña bolsa que llevaba atada a la cadera y me respondió:

—Solo vi que te agazapaste de Miguel y lo llevaste a rastras hasta la salida del lugar. Quieres mantener alejado a Miguel de sus amigos y solo quieres aprovecharte de él... Mira que abusar de tu posición y no permitirle hablar conmigo...

Momento. Paren todo. ¿Qué estaba diciendo esa chica?

—Entonces... No malinterpretaste te las cosas... Al menos no de la manera que esperaba—me dije a mí mismo.

—¿Qué dijiste?

—Nada, pero lamentó la forma en la que te trate... Es que... Tienes razón. No soporto que Miguel se entretenga hablando con sus amigos cuando tenemos miles de proyectos y cosas que hacer...

—Pero esa no es excusa para decirme que me aleje de él. ¿No ves que lo estás destruyendo?

La conversación estaba tornándose muy extraña. Anna creyó que quería alejarla de Miguel (lo cual es cierto) y de todos sus amigos (eso ya no lo es) para que lo volviera dependiente de mi y tenerlo a mi merced... Demonios. Esa chica tenía una mente bastante maliciosa.

—Como sea—respondí fastidiado— No le menciones esto a nadie. No quiero tener problemas contigo ni con la mitad del campus... Miguel es muy apreciado y si se enteran de que yo lo esclavice de esa forma tan terrible... Mi imagen se verá afectada.

Anna me miró con asco. Lo de mi imagen era una mentira, me importaba poco, la única imagen que debía cuidar era la del genio y el chico más listo de la Universidad, pero debía actuar como si me importara lo que dijeran los otros... Bien, quizá podía llegar a ser actor.

—¿Por qué debería? Todos deberían enterarse del manipulador chantajista que eres.

¿Chantajista? ¿Manipulador? Esa chica estaba empezando a hartarme. Sonreí con serenidad y le respondí:

—Porque tú también necesitas a Miguel. Tu silencio... A cambio de tus ensayos...—que empiece el verdadero chantaje—Miguel puede decirte que no, si le prohibo participar en el dichoso dueto...

—Eres un maldito manipulador—me soltó mordazmente—Miguel participa por su propia voluntad.

—Su voluntad ahora es mía. Solo debo decirle que no participe y él no lo hará... Y tú no puedes hacer nada. Ambos tenemos palabra, y la apuesta estipulaba eso... Miguel como esclavo, debe obedecerme en todo.

Anna me miró con mucho coraje en sus azules ojos. Se veía sumamente molesta y consternada. Me sentía un asco por hacerle eso a una persona, y seguramente Miguel me reclamaría por mi actitud. Pero mi relación con Miguel estaba primero, así como nuestra estabilidad, y si necesitaba chantajear a la rubia para conseguir su silencio y evitar que nos afectará lo demás.

—Elige, Anna. Tu presentación o un chisme... ¿A qué le das más valor?

— Eres un asco, Hiro Hamada—Me miró con altanería y me dio la mano—pero prefiero mi presentación. No le diré a nadie acerca del centro comercial...

—Creo que nos vamos entendiendo, rubia superficial—tome la mano de Anna—Es un trato.

Anna rompió el enlace y se limpió la mano con su ropa. Que exagerada...

—Pero te prometo, que haré hasta lo imposible para alejarte de Miguel. Es un hecho que no puede estar cerca de una persona como tú.

La mire con suficiencia. Me sentía muy mal por sus palabras, pero había luchado para cultivar el cariño que sentía por Miguel, y una persona no iba a arrancar de raíz el cariño que ya sentía por mi novio. No le permitiría hacerme sentir mal. No más.

—Pronto entenderás... Que no todo es lo que parece. Yo de verdad quie... Aprecio a Miguel, es una persona excepcional e increíble—una sonrisa se dibujó en mi rostro mientras volteaba hacia la ventana del laborarlo—pero no hablaré de nuestra amistad contigo. No tienes por qué inmiscuirte en eso. Nos vemos en los ensayos.

—Espera, ¿También estarás ahí?

—Claro, Miguel QUIERE que yo esté ahí. Nos vemos a las 4:00, Anna.

Me fui nuevamente al laboratorio, sintiéndome un poco frustrado por el concepto que esa chica tenía de mí. No era verdad, no me aprovechaba de Miguel, y nuestra relación era sumamente linda... Pero no tenía por qué darle explicaciones. Sus palabras resonaban en mi mente

"Te prometo que haré hasta lo imposible por alejarte de Miguel"

Un nuevo problema, un nuevo obstáculo. Como si las fans del campus no fueran un estorbo, ahora, Anna quería alejarme de el.

Mi pensamiento paso a segundo plano en cuanto entré al laboratorio. Los chicos estaban acorralando a Miguel, soltándole preguntas.

—¿Entonces si tocaste la guitarra eléctrica?

—¿Por qué no nos avisaste de tu concierto?

—Algo anda mal... ¿Dónde fue tu concierto?

—Hey chicos—intervine de inmediato—déjenlo respirar.

Miguel me agradeció con un gesto.

Gogo sacó su chicle y lo tiro en el bote de basura más cercano.

—Ah no, señor. Hiro, ya nos diste muchas largas y no respondes nada. Miguel—Gogo se dirigió a mi novio—¿Dónde fue tu concierto? Más te vale que respondas, mariachi...

Con el paso de los años, Gogo se volvió un poco más intimidante en sus interrogatorios.

—En el centro/ en las afueras de san Fransokyo—respondimos al unísono. Nos miramos aterrorizados.

Resumiendo lo que sucedió:

Todos nos interrogaron. Descubrí que Miguel no era bueno mintiendo, pues con una sola pregunta arruino todo lo que había tratado de ocultar.

—¿Hiro estuvo contigo en el concierto y no en la pelea de robots?—Gogo estaba dándonos miedo.

—Ahhh... Este... Ehhhh... ¿me puedes repetir la pregunta?

—¿Hiro participó en la pelea de robots?

Los demás chicos me tenían casi amordazado con el Sandwich de Fred. Era de pollo.

—N-Noooo, como crees. Eso era muy peligroso... Además, los tipos se veían muy malos, como esos chicos que intentaron golpearnos

—¿Qué dijiste? ¿Intentaron golpearlos?

Miguel palideció y me miró, pidiendo auxilio.

No tuvimos otra opción, le contamos todo a los chicos. La clase finalizó con un regaño para ambos. Se pusieron como locos, me reclamaron el por qué no les dije nada acerca del Grand Battle Bot y le recriminaron a Miguel haber aceptado una invitación a un lugar tan peligroso. Prácticamente, estaban temerosos por saber que estuvimos involucrados en el siniestro pero felices porque salimos ilesos.

Esa fue una tarde muy larga...

En cuanto salimos del laboratorio, Miguel estaba siendo elogiado por Gogo al enterarse de su habilidad con la guitarra eléctrica, parece que "se le había pasado el enojo" con Miguel, pero no conmigo.

Fred estaba muy molesto porque lo engañe con el dinero... Pero lo remedie con la caja de cómics que Miguel había encontrado en la mudanza y que tuve a bien regalársela, Wasabi casi se desmaya por toda la aventura y Honey solo se preocupó por saber que estábamos bien.

PERO NO podía explicarles el verdadero motivo... AYUDAR A MIGUEL.

Más restricciones.

Ocultar una relación es difícil... Y duele mucho. Quizá era momento de contárselos...

—¿Y por qué decidiste invitar solo a Hiro?

—Porque... Ahhh... Bueno, porque me cae bien...

—Entonces, ¿nosotros no te caemos bien?—pregunto Honey en español. Era la única que entendía las expresiones de mi novio.

—No, no, no, no, no es eso... Es que Hiro me cae MUY bien y pues... Ahhhh.

Ni siquiera lo dejaron terminar, porque empezaron las especulaciones de nuestro romance y el insistente bullying hacia mi persona. Olvídenlo. Perdí toda intención de contarles acerca de mi noviazgo.

A las 4:00 pm

Le conté a Miguel acerca de la pequeña discusión que tuve con la rubia.

—... y me dijo que sólo estaba manipulándote y que era una horrible persona.

Miguel me miró con una cara de preocupación.

—Pero no crees eso ¿cierto? Es decir, yo te quiero, con todo y ese carácter de la chingada. Estoy contigo porque yo lo decidí... Y no creo que me estés controlando. Si ella o media Universidad lo piensa me vale—Miguel me tomo de la cintura y me acerco a él—Es divertido estar contigo. Y por favor, Hiro. Jamás consideres que seas una horrible persona. Eso sí, me trataste de la chingada cuando nos conocimos, pero nunca dudes del cariño que te tengo. Me costó mucho trabajo acercarme a ti y dejar de caerte mal.

Era increíble. Podía ser muy cerrado con mis con otras personas, pero Miguel derribaba esas barreras. Era a quien más confianza le tenía, además de Tía Cass.

—Lo mismo digo… Te quiero, grandísimo tonto—respondí apenado. Miguel me robó un beso antes de entrar al salón de ensayos.

Al abrir la puerta, se encontró con la rubia. Ella se emocionó bastante.

—¡Miguel! Querido, al fin llegas—se acercó para saludarlo de beso, pero él la detuvo.

¿Acaso le dijo QUE-RI-DO?

—Vamos Anna, solo tenemos dos horas de ensayo.

Ella se vio frustrada por su intento fallido de saludo.

—Oye, no saludaste a Hiro...

Ella se quedó pasmada. Yo me cruce de brazos y la salude desde el marco de la entrada.

—Hola, Miller.

—Hola... Hamada—a regañadientes me saludo. Se acercó para darme un beso, pero Miguel intervino.

—Ejem, te dije que no teníamos mucho tiempo. Vamos por el banco pie.

El salón de ensayos estaba equipado por un piano, atriles, bancopies, un pizarrón enorme, dos instrumentos de percusión y al menos 20 sillas.

Anna y Miguel colocaron los atriles y las sillas para empezar a ensayar. Yo tome asiento cerca del piano. Abrí mi cuaderno y me dedique a dibujar el nuevo prototipo que lanzaríamos a la feria el próximo año.

Sin embargo, el ensayo fue un fiasco...

—Anna, de nuevo. Vamos a destiempo.

Ella asintió y volvió a posicionar sus manos en la cuerda de Sol, en el séptimo traste. Ella se notaba fastidiada por mi presencia y Miguel se veía algo frustrado e incómodo

—No... Algo no suena bien.

—Miguel, ¿te pasa algo?—le preguntó la chica.

—No es nada. De nuevo, del Coda al séptimo compás.

Volvieron a la posición inicial y empezaron a tocar de nuevo. Un error otra vez.

—Mejor, anacrusa en el compás 20.

Una falla más.

—Aquí, en el compás 25...

Otro error… Ambos comenzaron a impacientarse.

—Miguel... Si quieres, lo dejamos para mañana...

—Estoy de acuerdo—contestó mi novio, quien empezó a recoger su guitarra sin decir nada más—Hiro, vámonos.

Asentí, tomando mi mochila y dirigiéndome a la puerta de entrada junto con Miguel.

—Entonces... ¿Mañana a las 4:00?—pregunto la chica, bastante dudosa.

—Si. Estudia la pieza. No podemos equivocarnos en esto.

—De acuerdo—Ana estaba cabizbaja. Ese ensayo fue terrible y ella lo sabía.

—Adiós, Miller—me despedí por cortesía. Por extraño que parezca, la tristeza de esa chica me conmovió.

—A-adiós...

Miguel me tomo del brazo y nos fuimos corriendo de ahí.

Una vez fuera, le pregunte a Miguel que era lo que sucedía. Él suspiro cansado y me dijo:

—No puedo evitarlo. Si los músicos no nos llevamos bien, no podemos hacer música... O es más complicado tocar una pieza con alguien que te cae mal.

Miguel me explicó que cuando se tocaba en conjunto, el ritmo cardiaco de los integrantes del ensamble se sincronizaba. Y que para él, le era casi esencial llevarse bien con sus compañeros para tocar mejor. Desgraciado, ¿ahora resulta que sabía de medicina?

—Esto es todo un mundo...

—Y decías que la música no era importante—dijo Miguel con suficiencia. Lo golpee en el hombro.

De pronto, una duda surgió en mi mente

—Momento, genio. Si no puedes tocar con Ana, ¿significa que no te llevas bien con ella?

Miguel suspiro incómodo y se sinceró:

—Es por lo que me dijiste. La consideraba una buena amiga, pero no me gusta cómo te habla, ni cómo te mira, ni que quiera entrometerse en mi vida y elegir mis amistades... Además, intento darte un beso en la mejilla—Miguel hizo un puchero, se veía adorable.

—Hey, tranquilo. Anna no está detrás de mí; pero deben de tocar ese dueto. Me interesa que salga bien—le sonreí. Él se sorprendió.

—¿Por qué?

—Te quitarán una optativa el próximo semestre. Eso significa—Enredé mis brazos alrededor de su cuello—más tiempo para los dos. ¿No te gustaría salir temprano e ir a comer juntos?

La cara de mi novio resplandeció. Joder, hasta el brillo de sus ojos comenzó a intensificarse.

—Suena bien…

—Entonces, esfuérzate para sacar ese dueto adelante. Vamos, Miguel. Confía en ella y en tus habilidades.

Intenté animarlo. La suerte de Anna me interesaba un maní, yo quería que Miguel sacara esa calificación perfecta.

—Está bien, mi amor—se acercó lo suficiente para besarme—Pero quiero que me acompañes el día de la presentación. Invita a los chicos, será divertido. Después de eso, podemos ir a festejar el fin de semestre.

Asentí con gusto. Estaba más calmado al evaluar todas las ventajas de esa incómoda situación: Nuestro secreto estaba a salvo, Miguel iba a obtener una calificación perfecta y saldríamos en grupo el viernes.

Si. Sería una semana increíble.

EL VIERNES

Después de nuestra exposición del dron, los chicos y yo nos dirigimos al escenario al aire libre. Era el último día de clases y todos estábamos ansiosos porque dieran inicio las vacaciones de verano. ¡POR FIN!

La semana había trascurrido con normalidad, a excepción de mi presencia en los ensayos de Miguel. Toda la semana estuve monitoreando sus avances. Aunque mi presencia no le era grata a Anna, no dejé de asistir. No iba a dejar solo a Miguel con ella. No sabía qué era lo que podía pasar.

Miguel nos estaba esperando en la entrada, nos dio los asientos de la primera fila. Los guitarristas iba a formar parte del público hasta que los llamaran al escenario. Miguel tenía su guitarra en la mano, listo para subir en cuanto dieran la señal.

Se escuchaba hasta el más mínimo ruido en el escenario, pues los micrófonos alrededor de los atriles amplificaban el sonido para que todo el recinto lo escuchara. La ventaja: si tocabas muy bajo, podias escuchar. Si te equivocabas, sería muy evidente. Si decías algo, se escucharía en todo el lugar. Definitivamente, no podías equivocarte.

—Ven amor, siéntate junto a mí—me susurró en el oído, evitando que los demás nos escucharan.

—Está bien—me separé unos asientos de mis amigos, para ir al lado de Miguel.

—Wow… te ves increíblemente guapo—me volvió a susurrar. No era para menos, me había puesto un traje formal y zapatos boleados. Quizá no me había peinado, pero eso me daba un estilo muy cool.

—No te quedas atrás, Miguelito—Miguel había vuelto a usar su traje, pero en lugar de la corbata guinda, ahora utilizaba una negra lisa.

En realidad, la corbata guinda la había tirado al cesto de la basura, me recordaba al vestido de Anna.

El vocero dio la tercera llamada y las luces se apagaron. El público era numeroso, mucho más que la vez anterior. Todos cuchicheaban cosas como: "Dicen que Rivera se va a presentar de nuevo", "Los guitarristas son muy sexys, incluso ese mariachi mexicano", "Quiero ver a Miguel tocando la guitarra otra vez".

Voltee para asegurarme: eran las chicas que siempre seguían a Miguel en el campus, sus fanáticas… IUGH.

—EL COLEGIO DE MÚSICA, EN LA MODALIDAD DE GUITARRA CLÁSICA, LES DA LAS GRACIAS POR ASISTIR A ESTE ÚLTIMO CONCIERTO DE FIN DE SEMESTRE.

Después de una breve introducción, Miguel y Anna subieron al escenario.

—A CONTINUACIÓN, COMO PRIMER NÚMERO DEL PROGRAMA, SE PRESENTARÁ UN CUARTETO CONFORMADO POR LAS ALUMNAS ANNA MILLER, MEREDITH TAKAHASHI, MAYRA SMITH Y EL ALUMNO CHARLES MILLER. DENLES UN FUERTE APLAUSO.

La sala estalló en aplausos. El cuarteto estaba conformado por los dos rubios superficiales y dos compañeras más de Miguel. Los cuatro subieron al escenario en el siguiente orden: Meredith, Mayra, Anna y Charles.

—No sabía que Anna se iba a presentar en otro número—le susurré en el oído a Miguel.

—Yo tampoco…

ESO ERA RARO E INESPERADO. La mujer no dejaba de vernos.

La rubia tomó el micrófono con su mano libre y comenzó la presentación de la pieza.

—Buenas tardes, queridos compañeros. En esta ocasión, nuestro cuarteto de guitarras tiene a bien presentarles una pieza de tango, escrita por Astor Piazolla en 1974. Esta pieza en particular, está llena de fuerza y pasión, es un mensaje bastante directo acerca del amor desmedido y de la fuerza del espíritu. Nosotros elegimos la pieza porque representa parte de la personalidad de cada uno de los integrantes del cuarteto. Además, la palabra libertango está compuesta de dos conceptos. Tango y Libertad…—ella dio una pausa para tomar aire y seguir con la presentación de la pieza—Finalmente, esta canción se la dedico especialmente a una persona que ha estado conmigo en momentos bastante difíciles, que nos ha asesorado a todos y cada uno de nosotros y que desgraciadamente, no es dueño de su propia libertad. Es una persona a quien le tengo gran estima y que ha aceptado ser mi pareja… en el siguiente número. Miguel—se dirigió a mi novio—quiero dedicarte esta pieza, llamada Libertango, de Piazolla, con cariño y amor. Muchas gracias.

MIS OÍDOS DEBÍAN ENGAÑARME. ESO NO PODÍA SER CIERTO. ¡HABÍA ROTO SU PROMESA INDIRECTAMENTE!

Anna dejo el micrófono en el pedestal.. Todos estallaron en aplausos y en uno que otro grito de emoción.

"Sólo le dedicas canciones especiales a personas especiales" había dicho Miguel en una ocasión. Ya lo sospechaba, pero nunca creí que Anna hiciera una declaración de tal magnitud en público.

Estaba de acuerdo. PERO ¿¡POR QUÉ DEBÍA SER ELLA QUIEN LE DEDICARA ESA CANCIÓN A MI NOVIO!?

—Te está dedicando su interpretación…

—Sólo están agradecidos conmigo porque los ayudé en solfeo, eso es todo, mi amor—dijo con total naturalidad, como si Anna no le hubiera dicho que le dedicaba "Libertango" con "cariño y amor".

Miguel estaba apenado, pero sonrió y le dio las gracias. Ella le mandó un beso antes de posicionarse correctamente para empezar a tocar la pieza.

SE ATREVIO A MANDARLE UN BESO. OH HELL, NO.

Yo estaba completamente fuera de mí, no podía concebir que le coquetearan a mi novio en frente de mis narices. Pero no iba a armar una escena, al menos no frente a todos los alumnos que lentamente se iban acercando a presenciar el concierto.

Charles empezó a marcar los golpes en la guitarra, mientras una coqueta Anna empezaba a tocar los bajos. Volvió a mirar con intensidad a Miguel. Él sólo veía bastante serio la interpretación de sus compañeros.

¡CARAJO, MIGUEL! ¿POR QUÉ LOS MIRAS ASÍ?

Esos chicos interpretaban la pieza muy bien. Sin atriles, sin notas, a tiempo y bastantes concentrados. Cada uno tocaba una parte específica de la pieza. Y quien llevaba la melodía principal era Anna.

La rubia se veía bastante atractiva. Su vestido rojo resaltaba en el escenario, su belleza dejó perplejos a todos… aunque no lo quiera admitir, esa mujer estaba dando lo mejor de sí misma en el escenario. La pasión con la que interpretaba la pieza y esas miradas coquetas que le lanzaba a Miguel… y al público en general, pues dejó babeando a Fred y a Wasabi, quienes estaban en un trance. Un trance llamado Anna Miller. La pieza era fuerte, libre, descarada incluso, perfecta y acorde a la personalidad de Anna. Cuando creí que iba a terminar, porque la música se apagó… volvió con mucha más fuerza que antes.

Desgraciadamente, tenía razón. La pasión y el amor de la interpretación comenzaban a impacientarme.

Y Miguel… no la dejaba de mirar.

Sentí un pinchazo en mi pecho, ¿Por qué la miraba así? ¿por qué solo a ella?

Intenté llamar su atención con un pequeño toque en su brazo, pero él lo ignoró por completo.

—Miguel…

—Espera, Hiro…

No podía ser cierto. ¿Estaba ignorándome? ¿POR PRESTARLE ATENCIÓN A ESA MUJER?

Los rasgueos se hicieron más intensos, más rápidos, más soeces. Hicieron una escala y volvieron al rasgueo.

Hicieron una escala y finalizaron con un acorde bastante fuerte.

Todos estallaron en aplausos. Miguel salió de su trance, rascándose la barbilla. Estuve a punto de reclamarle, cuando volteo a verme y me dijo:

—Meredith se adelantó un poco, Charles y Mayra estuvieron perfectos y Anna se equivocó de cuerda, pero lo remedió fácilmente y el error no se notó.

—¿EH?—no entendía nada.

—Estaba analizando la pieza. La escuché muchas veces durante las clases y me detuve a analizar a todos. Son pequeños errores, pero pueden mejorar.

Mi alma descansó. Miguel no miraba a Anna precisamente… miraba sólo los movimientos de los guitarristas. Y yo pensando en que esa chica iba a robarme a mi novio con una simple canción. Suspiré más calmado, tratando de reponerme. Escuché que Honey y Gogo trataban de hacer reaccionar a mis dos amigos varones… joder, Anna era una "encanta-hombres".

Mi miedo volvió momentáneamente, cuando escuché el anunció del presentador.

—LE DAMOS LAS GRACIAS AL MARAVILLOSO CUARTETO. AHORA, COMO SIGUIENTE NÚMERO, LA ALUMNA ANNA MILLER Y EL ALUMNO MIGUEL RIVERA, LES PRESENTARÁN UNA PIEZA DE TANGO, TAMBIÉN DEL FAMOSO COMPOSITOR PIAZOLLA… CON USTEDES, OBLIVION.

Miguel tomó su guitarra y se levantó.

—Deséame suerte—me susurró antes de subir al escenario con la rubia. Le sonreí y alcé mi pulgar, para demostrarle mi apoyo.

Ambos guitarristas tomaron sus asientos, posicionaron sus manos en los acordes correspondientes, Miguel miró a Anna y con un movimiento de cabeza, empezaron a tocar.

Había algo en esta última interpretación que me dejaba el corazón hueco. Miguel ahora se veía… hermoso y entregado a la música. Volteaba a ver su guitarra de vez en cuando, luego, volteaba a verme.

La canción de Piazolla se escuchaba muy bien, incluso se escuchaba mejor que la vez anterior. Miguel se veía mucho más contento y feliz. Anna… pues estaba feliz de que Miguel tocara con ella.

Yo de verdad, estaba disfrutando la pieza por primera vez. Sentía que tanto Anna como Miguel estaban tocando para mí… Él no despegó sus ojos de los míos en toda la interpretación y cuando lo hacía, sólo miraba su guitarra, como platicándole algo… un mensaje que la guitarra me hacía llegar. Sin palabras, sólo con música.

Sin embargo, la magia del momento fue interrumpida por un grupo de chicas que estaban sentadas detrás de mí.

Qué envidia… dicen que ellos son pareja desde la presentación pasada, ¿creen que sea cierto?

No lo sé, Anna estaba segura que Miguel sentía algo por ella.

Yo creo que se ven muy lindos juntos.

Bien, quería arrancarles la lengua para que dejaran de hablar. Miguel me sonrió desde el escenario, volteando a ver a su guitarra, luego a mi…

Cuando estaban finalizando, ella buscó en vano la mirada de Miguel. Una mirada que jamás pudo robarle,una mirada que jamás seria para ella. Terminaron al tiempo justo, sin siquiera mirarse.

Todos se levantaron y empezaron a gritarles cosas como "YA BÉSALA". "CASÉNSE DE UNA VEZ", "MALDITO MIGUEL, TE ENVIDIO".

Miguel sonrió nervioso, no soportaba la presión de este tipo… hicieron una reverencia y se levantaron de sus asientos.

Anna se dio cuenta que Miguel me estaba mirando, con una sonrisa.

Su cara de desesperación me divertía. Anna dejó recargada su guitarra en la silla, para poder abrazar a Miguel.

Mi novio correspondió por cortesía… lo que no esperaba, era que ella lo tomara del rostro, con sus delgadas y lindas manos, y se acercara a él… ¡INTENTANDO BESARLO EN LOS LABIOS!

Todo el mundo estaba eufórico, aplaudiendo, grtiando y apoyando lo que Anna pretendía hacer. Por fin, los dos guitarristas más talentosos de la Universidad iban a ser pareja, por fin el dueto Rivera-Miller iba a traspasar el compañerismo y la amistad para ir al siguiente nivel. Fred aplaudía como si estuviera en una boda, Wasabi felicitaba a Miguel, Honey me miraba con pena y Gogo mascaba su chicle, sin inmutarse.

Hubiera sido lindo, como un sueño volviéndose realidad para muchos…

Hubiera.

Pero toda esa gente desconocía algo.

QUE HIRO HAMADA ERA NOVIO DE MIGUEL RIVERA DESDE HACE MESES.

Y Hiro Hamada no iba a quedarse con los brazos cruzados. Oh no.

Me levante de mi asiento, corriendo a toda velocidad, antes de que Anna pudiera pegar sus labios en los de mi novio, quien no reaccionaba por el shock.

Al llegar al escenario, me abalancé rápidamente hacia ellos, empujando a Anna y a Miguel para separarlos, ante la mirada atónita de todos.

—TE DIJE QUE TE ALEJARAS DE ÉL—vociferé en la cara de Anna—CONSIGUETE A TU PROPIO IDIOTA, QUE MIGUEL RIVERA ES MI NOVIO, PERRA

La noticia debió caerle como un balde de agua fría, pues sus bonitas facciones se descompusieron en una mueca de impresión y horror. Y al parecer, nadie se lo esperaba.

El silencio sepulcral de la sala confirmó lo que estaba pensando. No lo dije, lo grité, y los micrófonos se encargaron de expandir mi mensaje a toda la sala.

No les di tiempo para reaccionar, ni para escuchar alguna objeción de parte de la rubia. Tomé a Miguel del cuello de su traje, acercándolo a mi rostro. No me importó el plan inicial, tampoco mi imagen ni el bullying que recibiría de Gogo y de Fred. Nada de eso cruzó por mi cabeza. Sólo me encargué de eliminar el espacio que separaban los labios de Miguel y los míos…

Y lo besé. Fue un beso apasionado, demandante y muy largo. Un beso al que Miguel correspondió con ganas, pues dejó la guitarra en el suelo y pasó ambas manos alrededor de mi cintura. Mis labios querían marcar su territorio, quería comerle la boca a Miguel en frente de todos, sin inhibiciones, para que no quedara duda de quién era el verdadero amor de Miguel Rivera, el guitarrista más talentoso del Instituto de San Fransokyo.

—¡HIRO Y MIGUEL SON NOVIOS!—empezaron a vociferar Fred y Honey, Wasabi lanzó un "WOOOOOOOAAAAAHHHH", y Gogo aplaudió con ganas. Estaban bastante emocionados por la noticia.

Los demás, algo desconcertados, empezaron a gritar también, uniéndose a la celebración de mis amigos. Uno a uno, los alumnos estallaron en gritos de emoción, gritos femeninos de alegría y otros más de frustración (Miguel debió romperle el corazón a más de una).

—¡RIVERA Y HAMADA SON NOVIOS!—Gritaron a coro.

No necesité preguntar acerca de Anna, pues la chica se bajó del escenario rápidamente, tratando de pasar desapercibida entre el público.

Cuando me separé de Miguel, todos gritaron eufóricos.

—¿Sabes que mandaste a la mierda tu plan?—preguntó Miguel, muy divertido.

—Y lo volvería a hacer—suspiré, pegando su frente con la mía—Cállate, idiota, y vuelve a besarme.

Miguel obedeció, volviendo a tomar posesión de mis labios.

A partir de ese día, se escuchó en todo el campus la noticia de nuestra relación. El genio y prodigio Hiro Hamada, era novio del mejor músico de la Universidad, Miguel Rivera.

Que linda forma de culminar un semestre… En tan sólo un instante, nuestra relación se dio a conocer de una forma memorable.

Ese sería el comienzo de una nueva aventura…

FIN DEL CAPÍTULO 10

Nota de la autora:

ESTOY VIIIIIIIVAAAAAAA. Ok ya. ¿Qué les pareció?

Ahhhh, después de la Higuel week quedé agotada, pero de verdad quería terminar de escribir este cap. Creo que éste en particular fue más descriptivo que nada… bueno, así salió xD.

Está un poco confuso por la rivalidad de Anna con Hiro, pero espero que se haya entendido todo...Meh.

¡Espero que les haya gustado!

Estoy muy emocionada, pues a partir de aquí, empezarán cosas más chistosas y ¿Por qué no? Voy a introducir un nuevo personaje muy pronto. Miguel también necesita un amigo-rival ¿No creen?

Suficiente, son muchos spoilers xD

Creo que a partir de este cap, los que vienen serán un poco más largos. :D ya recargué pila para rato y ¡A EXPLOTAR ESTA ENERGÍA!

¡Nos leemos pronto!

AGRADECIMIENTO ESPECIAL: Nellas Fanfic y a Tamarasonic.

NellasFanfic: ¡OH DIOS MÍO! Me alegra muchísimo que te haya gustado este fic. ¡Me haces muy feliz! Es la primera vez que alguien de tan lejos lee uno de mis fics y eso me hace sentir muy bien. ¡Te agradezco muchísimo! La idea, es dar a conocer esta pareja, y tú eres una de las pocas personas que estando en el extranjero has leído algo de ellos… Y de verdad, me alegra el alma enterarme de que lo estás leyendo. ¡MUCHAS GRACIAS POR DARLE UNA OPORTUNIDAD A ESTE FIC!

Tamarasonic: Hi! I'm so happy for your rewiews! That's means a lot for me!

I really love your interest in this fanfic! Have a nice day! AND THANKS, FOR ALL YOUR COMMENTS!

¡LOS AMO MUCHÍSIMO!. ATTE: Only Darkness 3