Disclaimer: los personajes pertenecen únicamente a Stephenie Meyer, esta es solo una historia de mi imaginación sin fines de lucro. Y está prohibida su copia no autorizada.
Summary: "no puedo Edward, no puedo seguir contigo porque no puedo olvidar tu infidelidad" "déjame hacerte cambiar de opinión" "¿Cómo?" "reconquistándote, dame un mes"
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Reconquistándote en un mes
"Recordar es el mejor modo de olvidar"
Capítulo 10: cita 5, recordando
Bella manejaba alejándose de la estructura que hacía días era su hogar; ahora no sabía cómo denominarla. Era su hogar porque allí vivía con su marido y tenían momentos felices; meses atrás era la cárcel que la aprisionaba en dolor, porque cada lugar tenía un recuerdo y eso la hacía añorar la relación antes de la infidelidad confesada; entrar a la cocina donde su amor le había hecho el anuncio era un martirio porque cada vez rememoraba esa noche.
Pero ahora no sabía cómo llamar a ese lugar, si ya no vivía allí obviamente no era su hogar, se había liberado así que ya no era una cárcel ¿entonces?
Suponía que el nombre estaba en un limbo, así como su relación. Si alguien pedía que le diera nombre a su relación actual con Edward, honestamente no sabría qué decir. Aun eran marido y mujer, claro, pero estaban viviendo separados. Así que… era su esposo-separado-en proceso de reconquista. Sin duda tendría que dar muchas explicaciones.
Cuando había recibido la nota de Edward se había decepcionado totalmente y le había hecho cuestionarse si él de verdad se estaba tomando en serio todo lo del arreglo del matrimonio. Era la segunda vez que le hacía dudar de su decisión. Una parte de ella y no sabía que tan grande, dudaba mucho que él fuera realmente capaz de cambiar porque, si bien había dado sus pasos adelante, con esa nota retrocedía dos.
Como se encontraba dudando de que era lo que quería había decidido alejarse de él y no contestar sus llamadas; no pudo negar que se sintió bien que él la llamara tantas veces, incluso a su oficina. Su lado más inseguro le gritaba en la mente "él se cansara de ti, te dejara" o incluso "llegara el día en que note que no vales y se ira". Desde que tenía 17 años escuchaba esa voz; con el pasar de los años se había callado, pero había vuelto más fuerte que nunca cuando él le conto de su infidelidad.
Como le había dicho esa noche que le abandono; él la destruyo desde los cimientos, cuando había aceptado que tenía mucho que ofrecer y que él tenía motivos para amarla, él se acostaba con Tanya haciéndola dudar nuevamente.
Era tan insegura e incluso cobarde que solo fue capaz de buscar más ropa cuando sabía que él no estaría allí. El tiro le salió por la culata cuando él llego a mitad de tarea. Trato de mostrarse enojada, quiso gritarle que se tomara el asunto en serio, quiso decir que tenía otros planes, quiso… quiso tantas cosas pero ninguna se cumplió.
No pudo evitar creerle porque lo amaba y su excusa era realmente creíble. Aunque igual una parte de ella quiso largarse y dejarlo con la palabra en la boca, pero caer ante él era tan inevitable como la gravedad.
Cuando él estaba cocinando, ella se sintió relajada y trato de dar su mayor esfuerzo para pasarla bien, y honestamente lo hicieron. La conversación en el mueble había sido un viaje al pasado, con su conversación agradable y fácil. Fue tan relajada que por un momento quiso quedarse así por siempre, pero la misma parte que quiso que no le creyera, le recordó que él era un infiel.
Esa parte de su mente no sabía si llamarla, realista, pesimista u orgullosa. El punto era que siempre la hacía retroceder; siempre que estaba un poco más dispuesta a olvidar salía esa conciencia y la hacía caminar lejos.
Fuera como fuera, el punto era que se sentía muy lejos de perdonar. A Edward le quedaba mucho trabajo por hacer.
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-Kate, te puedes retirar, a mí me queda mucho por hacer- le hablo a quién creía que era su secretaria cuando escucho la puerta de su oficina abrirse- a este paso terminare de irme a-
-no soy Kate- la interrumpieron causando que levantara la cabeza agitadamente.
-¡Edward!
-hola- dijo alegre.
-¿Qué haces acá?- pregunto extrañada de la presencia de su esposo en su oficina. No recordaba cuando había sido la última vez que lo había visto allí.
-bueno… son las 5, tu horario de oficina termino, así que te vengo a secuestrar- estaba absolutamente relajado, sonriendo mientras se sentaba en las sillas que tenía frente al escritorio.
-Edward, estoy ocupada- respondió confundida por su actitud.
-hable con la amable de Kate y dijo que eso no era tan urgente, así que la deje ir y te vine a llevar a un lugar.
-Edward, el escritor viene el viernes a buscar estos manuscritos
-exacto, es miércoles, así que relájate y vamos
-no puedo- él no la escucho y simplemente se levantó, tomo la cartera de ella y la alejo de la mesa.
-¡andando!
Una parte de ella; su parte pesimista, realista u orgullosa; le grito que se rechazara, que se quedara sentada porque su trabajo era importante. Pero como los objetos debido a la gravedad, cayó y en cambio el amor por Edward se alzó.
Con esa parte derrotada, se levantó de la silla y lo siguió. Se dio cuenta de que Kate no estaba en su escritorio y el lugar ya estaba relativamente vacío, casi nadie se quedaba hasta el final del horario; Jake tenía una reunión, cita o algo por el estilo, así que no lo vio. Por eso mismo era que ella se había ido en la camioneta esa mañana; causando una complicación en los planes de Edward que pretendía que los dos fueran juntos en el volvo, pero ella no estaba dispuesta a dejar el auto en la editorial para luego ir a buscarlo; prefería acompañarlo a donde fuera y luego ir directo a su localidad temporal a trabajar. Mientras más tiempo ahorrara, mejor.
Era por eso que ahora iba manejando siguiendo el volvo. El camino estaba alejándola del centro de la ciudad y no paraba de preguntarse a donde la llevaría esta vez Edward. Las últimas citas la habían sorprendido pero tampoco eran tan impredecibles, pero por esa zona había muchas cosas que podrían hacer.
Una gran sonrisa llego a su rostro cuando reconoció el pequeño local al que la había llevado. En la esquina de una transitada avenida, adornada con un toldo rosado muy de Barbie, y con sillitas de jardín al frente se encontraba…
-mama's cake- susurro alegremente cuando su esposo llego para abrirle la puerta de la camioneta y ayudarla a salir.
-me alegro que lo recuerdes – dijo alegremente y la guio dentro del local que expelía ese delicioso olor de pasteles recién horneados. Tan solo con aspirar la boca se le hizo agua; aún más cuando en el mostrados estaban esas delicias tentándola a aumentar unos cuantos kilos.
-bienvenidos a mama's cake, yo soy mama ¿Qué les puedo ofrecer?- esa frase fue como una flashback para ambos, cuando escucharon esa misma frase 9 años atrás.
-hola, por favor un pie de limón, una tarta de chocolate con dulce de leche y dos chocolates calientes- Edward pidió lo mismo que pidieron hacia tanto tiempo, y ella se sentía como en un viaje al pasado.
-en seguida se los llevó al asiento- comento la linda viejita que era dueña del local.
Los dos le hicieron caso y se sentaron en la mesa con vista a la calle.
-no puedo creer que me hayas traído para acá- comento ella admirando todo a su alrededor, que no había cambiado en nada-
-bueno… este lugar tiene historia, después de todo, aquí fue nuestra primera cita. Lo recuerdo como si fuera ayer- respondió, añadiendo un poco de añoranza al final.
-no es difícil, dado que el sitio no ha cambiado en nada.
-ni siquiera mama ha cambiado.
-tal vez es el dulce que la mantiene- agrego ella riendo
-¿recuerdas lo que nos dijo cuándo nos vio hace 9 años?
Bella suspiro y busco en su memoria las palabras exactas. – son una pareja hermosa, duraran mucho tiempo juntos.
Ambos sonrieron y Edward comento: -será adivina, porque míranos tanto tiempo después, aún están juntos.
Ella sonrió un poco incomoda y su conciencia pesimista fue la que respondió: -debe ser un dulce maravilloso el que usa.
Él sonrió no muy feliz, seguro esperando una mejor respuesta.
Mama llevo el pedido a la mesa y se les quedo mirando como la vez anterior, pero a diferencia no dijo nada y volvió a su mostrador
-¿recuerdas que esa vez comimos tanto dulce que no podíamos caminar y tuvimos que quedarnos hasta tarde?- recordó Edward alegremente.
-¡sí! Charlie se volvió loco porque volví a las 10pm y no le había pedido permiso para salir.
-cuando lo vi salir furioso al verte bajar del volvo pensé que me iba a disparar.
-¡lo quería hacer!
-no tanto como cuando le anunciamos el compromiso- respondió ella riendo al recordar la cara de su padre y el terror de Edward.
-oh si, ese día pensé que me iba hacer en los pantalones
-creo que lo hiciste- dijo ella apuntándolo con la cuchara.
-oh solo un poco- le siguió él el juego.
Los dos rieron felices y pasaron un buen rato recordando la época del instituto; cuando Bella casi se desmaya en biología y él la ayudo, cuando se sentaron juntos por primera vez y todo el instituto estaba sorprendido, cuando Tyler casi la arroya y él le salvo la vida, y todo de lo que hablaron en su primera cita nueve años atrás en ese mismo lugar.
-mira la hora que es, son las 7.45pm y yo tengo que terminar el manuscrito- comento Bella de un momento a otro mientras conversaban.
-oh, el tiempo se pasa volando- comento en respuesta, pagando lo que pidieron y levantándose- era una aburrida que iras a trabajar-Rio y ella lo siguió.
-bueno, no vivo de aire
-hablamos mañana- afirmo él una vez estaban en la camioneta
-okey- él trato de besarle la mejilla pero ella se alejó y subió al auto y le sonrió desde dentro- nos vemos Edward- y arranco. Lo vio desde el retrovisor llevarse la mano al cabello y luego caminar al volvo.
La había pasado bien recordando el pasado, pero la conciencia pesimista volvió recordándole que el pasado por muy bello que fuera, estaba atrás y debía enfocarse en el futuro.
Y su futuro estaba indeciso.
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¡Hola!
Les prometo que hare mi mejor esfuerzo para que el siguiente capítulo este mejor que este, que no me gustó mucho.
Como pueden ver Edward decidió hacerla recordar buenos tiempos. Eso se lo debo a Angie Masen que me recomendó citas y que recurrieran a los recuerdos. Así que te dedico este capítulo.
Por cierto. ¿Alguien que odie a la conciencia pesimista? A esa habrá que matarla poco a poco, para lograr un final feliz.
Vi amanecer y me encanto. Aunque la tengo que ir a ver nuevamente, solo les digo que me parece que o yo me imagine a renesmee muy hermosa o la que pusieron e grande no es muy linda. A mí no me gusto. Pero cuando es niña, si es muy linda. Y kristen embarazada me daba grima, la pusieron muy feíta.
Gracias a todas mis lectoras: Angie masen, janalez, mary de Cullen, supattinsondecullen, yenncash, twiandre, Karla-cullen-hale, haruhi23, MV2, loquibell, millaray.
LOQUIBELL: hola! Como siempre puedo leer tu opinión y encantada te respondo. Pues ya pronto hablaran, dentro de poco Bella aceptara sus errores también y esa charla ya se viene. Realmente amanecer se parece muchísimo al libro, es excelente que la hicieran en dos partes porque si no le cortaban demasiado. Cuídate y muchísimos besos.
Lunes 6/12/11
02:00 am
