Nuevo Capitulo amigos.
Capítulo diez: Infancia
En la cúpula de observación se encontraba Maya mirando al gran astro blanco resplandecer, en ese momento entro su amigo Ayi quien tenía una pequeña caja blanca.
—Buenas minina— le saludo.
—Hola Ayi— saludo también pero algo borde.
— ¿Aun te entristece ese día?— le pregunto el conejo.
—Más bien me da nostalgia— le respondió.
Ayi abrió la pequeña caja blanca revelando que era un pequeño pastel adornado con fresas y mango, con un cuchillo lo rebano en dos mitades.
—Gracias— acepto la felina la mitad del dulce.
—Maya, ha pasado mucho tiempo, ahora somos adultos, tenemos otras cosas más importantes.
—Yo sé, pero no puedo dejar de pensar en nuestra niñez.
—Vivíamos para robar, robábamos para vivir— argumento Ayi.
—Demasiado dura para unos niños— continuo Ayi.
Ambos se quedaron mirando al astro recordando momento de su niñez.
Hace más de treinta años, en una casa del árbol, construida en las copas de varios árboles podemos ver a una pequeña Maya de siete años llorando mientras es abrazada por Ayi quien tenía nueve, Araam de diez terminaba de hacer una fogata dentro de la choza, Agatha de ocho quien vendaba la pierna de la gata la cual estaba rota. Gracias a que la humana de piel verde solía ayudar en el hospital del pueblo, solía tomar algunas cosas para seguir practicando, al terminar de vendar.
—Tranquila minina, ya paso, tu pierna ahora está bien, lo ves— le reconfortaba el conejo a la gata quien paro de llorar.
—Es todo lo que puedo hacer por ahora, lo mejor es que no te muevas mucho— le daba recomendaciones la chica humana a la gata.
Ayi la cargo en brazos para dejarla en una improvisada cama hecha de telas viejas.
Araam se mantenía cerca del fuego la cual tenía una olla hirviendo, levanto la tapa la cual tenía una sopa de verduras, con un cucharon grande de madera tomo cuatro platos para servirles a él y sus amigos.
—Aquí está la cena— anuncio el pequeño minotauro.
Los cuatro cenaron la sopa y se fueron a dormir juntos en la misma cama improvisada.
En la mañana siguiente Araam, Ayi, Agatha y Maya en brazos del conejo fueron a una cascada a las afueras del pueblo para asearse, la cascada se encontraba en medio de un bosque de árboles extraños ya que los troncos eran de múltiples colores y las hojas eran de color blanco. Agatha ayudaba a la gata a desvestirse y esta se sonrojaba al ser vista por su amiga. Araam y Ayi se encontraban en el otro lado del río donde desembocaba la cascada, gracias a una gigante roca que dividía el río. Agatha usando un trapo mojado masajeaba el cuerpo de su amiga ya que no podía entrar gracias al vendaje y el barro en su pierna. Mientras del lado de los chicos ambos jugaban en el agua luchas, combatiendo entre sí, cuando Araam levanta al conejo y lo lanza al otro lado de la roca provocando una ola que empapa a ambas chicas, Ayi se levanta sin mirar que era lo que tocaba, al abrir los ojos mira que estaba tocando el trasero de Agatha la cual esta se sonroja de sobremanera, Ayi rápidamente quita su mano y se voltea también sonrojado.
—Perdón Agatha— se disculpa Ayi.
—No hay problema— acepto la humana verde.
—Aww, se arruino mi pierna— se quejó la gata al ver como las vendas se empaparon.
Agatha suspiro y comenzó a quitar el vendaje de la pierna de su amiga, los colgó en una rama, Araam se acercaba para ver qué fue lo que ocurrió.
—Vamos Ayi continuemos jugando— le incitaba el minotauro.
—Esto, Araam, no creo que sea buen continuar jugando— lo rechazo el conejo.
— ¿En serio?— le cuestiono incrédulo.
Agatha regresaba al rio y le contesto.
—Adelante Ayi, regresa con Araam puedo encargarme de Maya.
— ¿Segura Agatha? Puedo ayudar si quieres— le dijo algo preocupado.
—Segura, tú regresa.
—De acuerdo.
Ayi regreso con Araam a continuar jugando.
—Hubieras dejado que se quedara— le reprocho la gata.
—Cállate Maya, que te ayudare a que te sumerjas en el agua.
Después del incidente, los cuatro niños ya estaban vestidos, Maya le volvieron a colocar las vendas una vez que se secaron y era cargada por Araam en su espalda. Todos regresaban a su choza cuando Ayi avisto algo brillante en un montón de basura.
— ¿A dónde vas Ayi?— le pregunto Agatha.
Ayi con total curiosidad comenzó a escarbar en la basura cuando encontró un cuerpo de robot, con algunas partes humanas. Todos se acercaron para ver al robot.
—Hay que llevarlo a casa— ordeno Ayi.
El conejo intento levantar el cuerpo, pero este era muy pesado para él.
—Carga a Maya, yo me llevo esto— le comento el minotauro.
Maya paso de estar en la espalda del toro a los brazos del conejo, y Araam levanto sin dificultad alguna el cuerpo metálico. Llegaron hasta la choza donde dejaron el cuerpo en el suelo, Agatha comenzó a inspeccionarlo.
—Tiene pulso, pero respira algo pesado— anuncio, haciendo que los otros dieran un suspiro de alivio.
—Y ¿Por qué no lo despertamos?— pregunto Maya.
—Imposible, parece que además ocupa cargarse con energía— le contesto Araam quien también revisaba el cuerpo.
—Así que ¿Esta como invernando?— pregunto el conejo.
—En términos simples, sí.
—Oigan y ¿Por qué no lo llevamos al generador eléctrico del Gobernador Junker?— pregunto la gata.
— ¿Estás loca? ¿Quieres que nos metan a prisión?— preguntaba algo asustado el minotauro.
—El generador se encuentra en el cobertizo detrás de la casa del gobernador y este no suele ir a ese cobertizo, podríamos hacerlo— analizaba la chica humana.
—Bien, iremos en la noche, pero antes hay que buscar comida— ordenaba refunfuñando el minotauro.
Así todos dejaron al robot en la casa del árbol mientras iban al mercado hacer lo de siempre, robar comida a los incautos que picaban en las tretas.
Maya haciendo de víctima y ahora con su pierna rota, mientras Agatha y Araam robaban toda la comida que podían y Ayi esperando a la indicación para recuperar a la felina. Todos los compradores y comerciantes estaban mirando como la pequeña felina lloraba falsamente mientras que sus amigos con un saco metían toda la comida que podían meter, Araam le mando la señal y Ayi apareció de improviso en el tumulto que se formó rodeando a Maya, la levanto y de un salto la saco de ahí, cuando los comerciantes se enteraron que fueron saqueados comenzaron a gritar de lo furiosos que estaban.
Los cuatro niños volvieron a su hogar dentro del bosque, entraron a la casa y abrieron el saco para comenzar a devorar toda la comida que había dentro. Terminaron su desayuno y miraron el cuerpo del robot inerte, Araam lo levanto y miro a sus amigos.
Todos salieron nuevamente para usar el generador del gobernador, avanzado en secreto por el pueblo, llegaron a la finca del gobernador, los primeros en entrar fue Ayi quien cargaba a Maya, luego Agatha con impulso de Araam, luego este lanzo el cuerpo y fue atrapado por la chica humana y el conejo, al final Araam hiso un agujero en la pared de ladrillo, dejando a los otros mirándolo incrédulos.
— ¿Qué?— pregunto extrañado.
—Nada Juggernaut— le respondió Maya con un apodo.
—Jugger… ¿Qué?— volvió a preguntar el minotauro.
—Juggernaut, significa "fuerza irrefrenable que destruye con su avance"— le explico Agatha.
— ¡Oh!— exclamo Araam.
Los cuatro niños llegaron hasta el cobertizo el cual estaba lleno de herramientas y en el centro de todo se encontraba el generador eléctrico, Araam tomo cables de color rojo y negro, Agatha no sabía que hacer, revisaba las partes robóticas pero no encontraba nada. Araam abrió un compartimiento que se encontraba en la espalda y lo conecto a la corriente del generador.
—Inicio de carga eléctrica 0%— se escuchó una voz electrónica proveniente del cuerpo robótico.
El grupo de niños miraba el cuerpo como se recargaba… Se aburrieron a los cinco minutos y comenzaron hacer otras actividades mientras esperaban, Agatha y Maya jugaban con algunas cosas improvisadas, mientras que Ayi y Araam inspeccionaban las cajas que había en el cobertizo. Araam encontró un antiguo proyector.
—Miren encontré un proyector casero— anunciaba el minotauro.
—Enciéndelo— le ordenaba la gata.
Araam movió el interruptor y el reproductor encendió una luz la cual en la pared a la que apuntaba comenzó una serie de imágenes. En estas se podía ver aun ser hecho de materia cósmica verde, una máscara y un cuerpo que usaba más que todo como traje, luego al gobernador el cual era un joven y con ropas más setenteras. Ambos se daban la mano y miraban a la cámara, parecían que estaban cerrando alguna especie de trato. La escena se cortó rápidamente, en otra donde se podía ver al gobernador en bata de baño en primer plano, este se alejó mostrando a una humanoide femenina canina acostada en la cama completamente desnuda, el gobernador se había quitado la bata revelando que también estaba desnudo y se acercaba a su pareja lentamente para… Luego Ayi en un intento desesperado tiro al suelo el proyector casero rompiéndose en el acto.
—De acuerdo, no que rayos iba a pasar, pero tendré traumas de por vida— comento el conejo, cosa que sus amigos secundaron afirmativamente.
Aburridos de esperar a que terminase de recargar el androide, se escuchó la voz sintética nuevamente.
—Carga completa, reiniciando sistema.
Los niños se acercaron al androide el cual comenzó a moverse de manera rechinante.
— ¿Dónde estoy?— pregunto el androide.
—Estas en un cobertizo ¿Cómo te llamas?— le respondió y pregunto Agatha.
—Soy… soy ¿Quién soy?— se preguntó así mismo.
Los cuatro amigos se miraron entre sí.
— ¿Sabes de dónde eres?— le pregunto Ayi y el androide lo negó.
— ¿Algún familiar conoces?— pregunto Araam y también lo negó.
— ¿Sabes tu edad?— pregunto Agatha y nuevamente lo negó.
Los niños hicieron una rueda para charlar entre ellos.
—Ton' s ¿Qué haremos con él?— pregunto el conejo.
—Pues habrá que ayudarlo— le respondió Agatha.
—Primero démosle un nombre— comento Maya.
Los niños deshicieron el círculo y se acercaron al robot.
—Entonces no tienes nombre— indago Maya.
—Sí.
—Bueno, ¿Qué te parece si te llamamos Jonny?
El robot negó el nombre.
—Y ¿Qué tal Marcos?— dando otra sugerencia la gata, la cual negó el robot. Araam revisaba el cuerpo del robot y en su espalda tenía algo escrito JETTER. CLASE: OMEGA NUMERO DE MODELO FJX-JOPQ-RGT-104XX.
—Jetter— susurro el minotauro, pero fue escuchado por el robot el cual sus ojos se volvieron azul y en un momento se apagó de nuevo.
Al segundo de haberse apagado se reinició y comenzó a hablar
—Me llamo Jetter, nací en un planeta de rango D-, mi familia era muy pobre y me vendieron a unos médicos clandestinos para hacer ciertos experimentos y gracias a eso termine como soy un androide.
Se presentó, todos se quedaron sorprendidos.
— ¿Recuerdas todo?— pregunto Maya.
—Sí, todo. De hecho hasta recuerdo que rehicieron para que fuera un robot guardián al cual desecharon en el vacío del universo y gracias a que ya no poseo pulmones el respirar solo es un reflejo de mi cerebro y una válvula que regula la sangre con los nanobots que tengo pude sobrevivir, paso el año y me quede sin energía. Hasta que ustedes me deportaron— explico sus últimos recuerdos.
—Y ¿Qué edad tienes?— pregunto Agatha.
—Cinco o cuatro años— respondió algo dudoso de su edad.
No podía creerlo en verdad se trataba de un niño muy pequeño al que le arruinaron la vida. En ese momento uno de los guardias del Gobernador entro y miro a los cinco niños. Estos asustados, salieron corriendo por sin ningún lado. El guardia intento atrapar algún niño, pero eran mucho más rápidos, excepto Maya por su pata rota, la cual el guardia cogió de la cola, Araam y Ayi voltearon al escuchar el grito de su amiga.
— ¡NO TOQUES A MI AMIGA!— grito Araam quien comenzó a correr en cuatro con sus cuernos por delante.
— ¡DEJA EN PAZ A MININA— grito también Ayi quien con un salto largo, alcanzo la altura para arremeter una patada voladora, la cual dio en toda la cara y Araam toreo al guardia quien lo lanzo hasta mansión que se encontraba a cien metros del cobertizo, soltando a Maya fue atrapada por Ayi.
—Te tengo— le dijo y la gata se aferró con un abrazo, los tres regresaron al agujero donde los esperaban Agatha y el androide. Los cinco corrieron entre la multitud del pueblo perdiéndose ante los guardias que los seguían. Llegaron hasta la choza que se encontraba en las ramas de los árboles, al entrar a su hogar todos comenzaron reír.
—Gracias Saltos locos— le agradecía Maya a su amigo conejo.
— ¿Saltos locos?— pregunto este.
—Sí, oye un salto largo de más de cincuenta metros, juro que parecías atleta olímpico— le alagaba la felina.
—Entonces amigo, ¿Cómo quieres que te llamemos?— le pregunto Agatha al robot.
—Jet, simplemente Jet— respondió el androide.
—Oigan que casi se me olvida— dijo el conejo saliendo rápidamente a otra habitación de la casa del árbol y volvió con un pastel el cual tenía siete velas.
—Feliz cumpleaños Maya— le felicitaba su amigo.
La felina se le escapo una lagrima, cerró los ojos y soplo las velas.
Volviendo al presente, Maya y Ayi se reían de sus recuerdos de la infancia.
—Feliz cumpleaños minina— le felicitaba el conejo a su amiga.
—Gracias Ayi— le agradecía la gata mientras lo abrazaba.
—Oye Ayi ¿Dónde está el resto del equipo?— le pregunto la felina.
—Araam estará en algún bar embriagándose o haciendo servicio de protección, Jet se encuentre en el laboratorio terminando de calibrar algunos nuevos drones exploradores, Andros está dormido después de una maratón de diez horas de videojuegos, Agatha se encuentra en el hospital ayudando algunos enfermos y Vasslik está frente a nosotros golpeando el vidrio.
Maya miro al águila desesperado por entrar, el cual parecía estar indicando que su traje se le estaba agotando el oxígeno.
—Te lo dije Vasslik, te dije que no salieras sin las llaves— se burlaba el conejo.
—Vayámonos Saltos locos, te invito a cenar a donde quiera— le ofrecía su amiga al conejo, este la levanta y se la lleva en brazos como si fueran casados, dejando a la ave sola en el espacio.
Ningún animal fue ignorado en el espacio durante la realización de este capitulo.
Datos de la Federacion.
La edad de los personajes.
Araam tiene 40 años.
Ayi tiene 39 años.
Agatha tiene 38 años.
Maya tiene 37 años.
Jet tiene 35 años.
Vasslik tiene 20 (pero es el más reciente en unirse)
Andros cuenta con solo 8 años (también se unió al grupo mucho tiempo después que se unieran la Federacion)
