CAPÍTULO 10: DEMUESTRAME QUE HAS CAMBIADO.

Hinata se despertaba con pereza, eran las cuatro de la madrugada, por lo general solía despertar a esas horas para servirle el desayuno a Gaara, posó su mirada al otro lado de la cama comprobando que estaba vacía, seguramente su esposo estaría tomando una ducha rápida.

-Tengo sueño- se quejó. Con rapidez hizo su cama, intentando que se vea lo más estético posible, a continuación preparó el uniforme de Gaara, el cual estaba compuesto por sus traje de combate y la capa de Kazekage junto con el sombrero.

Gaara había terminado de ducharse, entró a su habitación y sonrió al ver la habitación impecable y su ropa sobre la cama.

-*Valla, parece que ella al dado el primer paso*- sin perder más tiempo se vistió.

Mientras tanto Hinata preparaba el desayuno concienzudamente, por alguna razón se sentía como emocionada ¿ será por el romántico momento de anoche?

-Hinata tranquilizante, esto es normal- se decía así misma, sirvió el desayuno para los dos, no tenía ganas de dormir de nuevo.

-Buenos días Hina- saludó Gaara depositando un beso en su frente, desconcertado a Hinata.

-*¿ por qué en la frente?*- protestaba para sus adentros, aquellos ojos turquesa notaron su inconformidad.

-¿Acaso quieres otro beso?- quería ver ese sonrojo en sus mejillas. Como bien predijo Gaara es tenue color rojo apareció.

-Bueno…- no la dejó terminar, la besó con dulzura, no quería quedarse atrás, le demostraría cuanto la amaba. Las manos de Hinata acariciaron su cabeza masajeando inconscientemente sus mechones desordenados.

Su corazón latía con rapidez, esta era la primera vez que Gaara la besaba de esa forma, su beso no demandaba pasión y domino sino cariño y ganas de atención, sentirse deseada de esa manera hizo que los brazos de Gaara atrayéndola hacia él se sintiera un suave cosquilleo en su espalda; todo iba de maravilla hasta que el carraspeo de una garganta provocó su separación.

-Buenos días hermana- saludó Hanabi- cuñado- se sentó en la mesa.

-Buenos días- le saludaron un poco avergonzados.

-Siento interrumpirlos pero seguramente tienes que ir a trabajar verdad- Gaara asintió percatándose de la hora, rápidamente se sentó y empezó a comer luego de agradecer por los alimentos . Una vez terminado salió corriendo.

-¡Espera Gaara, el sombrero!- exclamó alcanzándolo en la salida.

-Cierto, muchas gracias Hina- la besó con prisa y se fue corriendo.

-Espero que esto dure para siempre- dijo en voz baja.

Entró a la casa lentamente sin hacer mucho ruido puesto que aún Daiki y Temari no se habían despertado.

-Se ve que están fluyendo las cosas- comentó Hanabi mientras desayunaba- Hasta te ha llamado Hina ¿ no decías que no te gustaba?- Hinata se puso nerviosa.

-Bueno…veras, le di una oportunidad más- Hanabi sonrió, su plan estaba funcionando perfectamente.

- Por cierto no se si te habrá dicho Gaara de la reunión.

-¿Qué reunión?

- Parece que de las prisas se le ha olvidado, entre eso de las seis de la tarde debes de estar lista para ir a una reunión, es importante que vayas muy arreglada, después de todo hay que lucirse ante los demás.

-Entiendo, Hanabi ¿podrías cuidar al Daiki, por favor?- Hanabi se levantó y dejó los platos en el fregadero.

-Por supuesto hermanita.

-Gracias- dijo aliviada, en este tipo de reuniones, asistían también los hermanos de Gaara- no hubiera tenido tiempo de buscar una niñera.

- En fin vámonos de compras, hay mucho por hacer- Hinata arqueó una ceja algo confundida, Hanabi lo notó y se cruzó de brazos- ¿No pensarás ir con esos vestidos tan anticuados?

-¿Qué tienen de malo mis kimonos?

-Nada, solo que por esta vez intenta cambiar de estilo.

-Muy bien, pero ni se te ocurra que voy a ponerme esos vestidos extremamente cortos y que no dejan nada a la imaginación- Hanabi alzó su mano derecha.

-Juro que no serán de esos .


Las hermanas Hyuga caminaban por las calles del la arena, no era una calle común todos los lugares mas lujosos del lugar estaban allí , desde tiendas de ropa hasta los mejores restaurantes del lugar, Daiki por lo contrario veía los coloridos letreros.

-¿Te parece si entramos a esa tienda?- preguntó Hanabi al ver como su hermana no prestaba atención a ninguna tienda.

-Las cosas son muy caras por aquí- dijo un tanto angustiada por los precios, un vestido podría costar más de mil dólares.

-Es una fiesta importante y lujosa, debes ir bien elegante, pero intentaremos no gastar mucho- sacó un escrito de su bolsa- Gaara nos dio la autorización de comprar lo que necesites.

Hinata no lo podía creer ¿Gaara había hecho eso?, definitivamente los cambios se notaban a simple vista.

-Igual, no gastaremos demasiado Hanabi- Hinata miró a su alrededor, al enterarse de eso empezó a relajarse en cuanto a la tienda- Entremos entonces.


Sakura rellenaba unos informes clínicos, muchos de ellos eran de ninjas que conocía de la academia y los restantes eran de ciudadanos de la aldea. Reconocía que le costaba concentrarse en su totalidad, la resaca la estaba matando, definitivamente no podía tolerar el alcohol para nada se le subía a la cabeza enseguida.

-¡Sakura!- gritó una voz que conocía a la perfección, al escucharla su cabeza empezó a mostrar signos de explotar.

- Lady Tsunade no grite por favor- suplicó su discípula al borde del colapso.

-¡Levántate ahora mismo, tenemos una emergencia!- Sakura al escuchar eso se levantó de su puesto ignorando la jaqueca y caminando apresuradamente junto con la Hokage- Casos similares, perforación masiva del pulmón derecho, si no actuamos rápido derivaría a neumotórax.

-Es extraño que dos personas hayan venido a la vez con el mismo problema.

-Si yo también pienso lo mismo.

-Solo alguien que tenga un preciso control de chacra podría hacer semejante cosa- abrieron la sala de operaciones de su respectivo paciente cesando su conversación, ahora la máxima prioridad era su paciente.

TRES HORAS MÁS TARDE

-¿Cómo fue la operación?- preguntó Tsunade a Sakura mientras comía algo.

- Tuvimos que mantenerlo despierto, lo sedamos lo suficiente, realizamos el procedimiento para curar el neumotórax y tuve que crear tejido pulmonar para salvar el pulmón- la Hokage sonrió satisfecha-no esperaba menos de mi discípula.

Sakura sonrió ante por el alago de su maestra.

-¿Y que tal te fue con Naruto? Escuché que ya eran amigos de nuevo- la mirada verde de aquellos ojos femeninos se posaron en Tsunade.

-Si es cierto

-Si es cierto, somos amigos, aunque me desagrada el termino- la Hokage se confundió por lo que había escuchado.

-¿Qué quieres decir?- Sakura suspiró con melancolía.

-Quiero decir que me he enamorado de Naruto- su maestra pestañeó perpleja- quiero ser más que una amiga para él.

-¿Y Sasuke donde queda?

-Sasuke fue mi primer amor y de eso ya es bastante tiempo y quedará en el pasado como debe ser ahora Naruto es mi futuro.

-Sigue enamorado de Hinata, no te será nada fácil enamorarlo, hay cosas que cuestan olvidar sobretodo las traiciones- a Sakura se le encogió el corazón, sabia perfectamente lo qué había hecho.

-Esa cruz la cargaré todo la vida, pero al menos quisiera tener a alguien que me aliente a que siga cargándola eternamente.

Tsunade se entristeció, su discípula, quien quiso como una hija había cometido un error muy grave que pagaría con lagrimas de sangre.

-*Naruto, solo tú puedes ayudarla*


Hinata estaba dándose los últimos retoques, el vestido que le habían elegido no le convencía del todo, era muy ajustado y levaba un corte en la espalda en forma de uve, al verse en el espejo se veía diferente, se veía hermosa.

-*Hacía tanto tiempo que no me sentía así*- pensaba Hinata.

-Hermana, Gaara te espera. Te ves guapísima-

-Gracias Hanabi- las dos sonrieron y bajaron al salón.

Gaara estaba muy nervioso, era la primera cita en toda su vida, sus manos empezaron a sudar y la envoltura del ramo de flores lilas no lo ayudaba con sus manos sudorosas. El sonido de unos tacones lo incitó a mirar hacia las escaleras, quedándose con la boca abierta, estaba muy hermosa esa noche, más de lo que ya era.

-Gaara…buenas noches- saludó Hinata algo incomoda por la mirada que le daba su esposo.

-Hina, estas muy hermosa- le dio el ramo de flores con torpeza.

-Gracias.

-Bueno pareja, es mejor que se apresuren.

-Acuesta a Daiki antes de las diez, si no, no duerme muy bien.

-No se preocupen, solo diviértanse- salieron de la casa callados, en realidad no tenían mucho que decir.

Llegaron al lugar donde se efectuaría la reunió pero no había nadie, estaba todo vacío salvo una mesa para dos personas.

-¿Dónde están los demás?-

-Hina… hay algo que tengo que decirte- su esposa lo observó dudosa.

-¿Qué sucede?- Gaara suspiró.

-En realidad no hay…no hay ninguna reunión.

-¿Qué?- el la tomó de las manos.

-No lo tomes a mal, esto es una cita- carraspeó su garganta por la incómoda situación- tu hermana me ayudó.

-Hanabi…esa mujer- se rio- no era necesario hacer esto, bastaba con decírmelo.

-Podría ser, pero yo prefiero esforzarme un poco más- Hinata se sonrojó por su comentario.


Naruto caminaba por la aldea, algo pensativo, había tantas cosas que pasaban por su cabeza, metió sus manos a lo bolsillos por el frío que hacia esa madrugada, el viento soplaba con fuerza moviendo sus rebeldes cabellos.

-¡Me congelo!- exclamó tiritando. Siguió caminando hasta que se detuvo en el Hospital de Konoha- Sakura debe estar aquí- entró al hospital y preguntó a la enfermera de turno dónde estaba la pelirrosa. Había pasado tantas veces por el hospital que sabia perfectamente donde estaba Sakura.

Tocó la puerta con sutileza pero nadie respondía.

-¿Sakura, estas ahí?- nadie respondía, extrañado abrió la puerta encontrándose por primera vez a un ángel durmiendo plácidamente, se acercó silenciosamente y se detuvo a mirarla: su rostro estaba relajado, respiraba acompasadamente y tenía los labios entre abiertos.

-Naruto…- dijo entre sueños Sakura, por un momento pensó que había despertado, lo que significaba un golpe seguro. Pero al escuchar su nombre la curiosidad lo embargó ¿Por qué Sakura estaba soñando con él?-¡Deja de hacer tonterías!-gritó con mucha rabia, Naruto se asustó y salió de su despacho con mucho sigilo.

-Esta mujer me va a matar un día de estos- suspiró Naruto mientras se dirigía a la salida del hospital.


Gaara respiró profundo, el hecho de ver ese sonrojo que tanto le encantaba lo ponía nervioso, quería contemplarla así un poco más, pero al percatarse de que Hinata estaba de pie reaccionó enseguida.

-Por favor Hina toma asiento- dijo mientras retiraba la silla para que ella se sentara.

-Mu…muchas gracias Ci…cielo- le respondió Hinata un poco apenada, jamás había sido tan cercana con Gaara quien le dirigió una media sonrisa provocando en ella un casi desmallo, de no ser por su autocontrol se habría caido de bruces al suelo.

-*¿Está tartamudeando?*- se preguntó así mismo, debía estar muy nerviosa para llegar a ese grado-¿Hina te apetece cenar?

-Si Gaara, por supuesto-

La cena estuvo de lo más normal, conversaron de muchas cosas que hicieron en su vida, misiones imposibles y aventuras con sus compañeros cuando eran jóvenes, hacia mucho tiempo que Hinata no se sentía tan bien con Gaara, al verlo detenidamente parecía que estaba cambiando poco a poco, eso llenó de dicha a Hinata, estaba cumpliendo con su promesa.

-¿Alguna vez estuviste a punto de morir?-Preguntó Gaara con curiosidad mientras dejaba los palillos sobre la mesa. Hinata se sorprendió por su pregunta, no podía responderle a eso tan a la ligera, porque las únicas veces que arriesgó su vida a tal punto fue por Naruto.

-Bueno yo… Gaara- respiró profundo para contestar pero su esposo se dio cuenta de que no lo quería decir.

-Si no quieres decirlo…

-Fueron dos veces, una fue luchando contra Neji, mi primo y la otra fue por salvar a Naruto- ella extendió su mano hasta alcanzar la de Gaara, la tomó con firmeza y dijo- Es cierto las dos veces lo hice para ganar el corazón y admiración de Naruto. Pero ahora quiero ganarme tu confianza y tu respeto otra vez.

Aquel hombre con los cabellos rojizos se quedó sorprendido por su respuesta, la miró con mucho amor y la besó con delicadeza- Hina, lo tienes todo de mi, todo.

-Gaara te amo

-Dilo de nuevo por favor- ella lo besó de nuevo.

-Te amo- repitió haciendo que Gaara la abrazara con fuerza.

-No sabes cuanto tiempo deseando que dijeras esas palabras.

-Yo…siento haberte hecho esperar tanto tiempo.

-No te disculpes, lo importante es que ahora sientas lo mismo que yo-Gaara entrelazó sus dedos con los de ella-Ven tengo que llevarte a un lugar.

-Pero estoy en tacones.

-Cierto, Hanabi dejó otro cambio de ropa en el baño.

-*Hanabi está en todo*-pensó de manera divertida-Valla parece que se llevan bien.

-Lo que sucede es que tú hermana es muy enérgica.

-Si ya lo creo- añadió Hinata riéndose-es alguien en que puede confiar, bueno voy a cambiarme, enseguida vuelvo.


Temari iba caminando por la calles de regreso a su casa, se sentía algo cansada pero no lo suficiente como para continuar con el papeleo en casa. En ese momento alguien conocido se cruzó en su camino. Su corazón dio un brinco haciendo que si nerviosismo aumentara, los dos compañeros que estaban a los lados del susodicho no importaban, era un momento de ellos dos.

-¿Shikamaru...que haces tú aquí?

-Hola Temari me alegra mucho verte- contestó evadiendo la pregunta.

-Te hice una pregunta Shikamaru- Temari le dirigió una mirada interrogante, se estaba asegurando de que no le mintiera-Estoy esperando.

-Que fastidio…- suspiró mientras se rascaba la cabeza-Hinata nos pidió como misión traer los papeles de divorcio que mandó a hacer especialmente para su caso.

-¿Qué, Hinata quiere divorciarse?-preguntó incrédula

-De hecho…quería divorciarse desde que él Kazekage la echó de aquí.

-No puede ser…ella, ella dejó de querer a mi hermano- Ino y Chouji le dirigieron una mirada de reproche a Shikamaru.

-Seguramente las cosas han mejorado… a lo mejor ha cambiado de opinión- sugirió Ino al ver lo tensa que se ponía la situación.

-Puede que se le haya olvidado cancelar el divorcio- añadió Chouji.

-¿No se supone que los matrimonios con los Kages no se pueden disolver?- preguntó Temari confundida.

-En un principio era así…pero se podía disolver si el motivo era abandono, en este caso Hinata no presentaría cargos, pero si quería el divorcio.

-No puede ser…- Shikamaru le tomó el hombro.

-Ella sufrió mucho cuando el Kazekage le echó, la difamaron y pusieron en duda su honor y el de Daiki…ella tiene todo el derecho de hacer esto.

-Lo se, mi hermano cometió muchos errores pero ahora intenta redimirse, pueden darse una oportunidad aunque sea por Daiki.

-Eso Temari no nos incumbe a nosotros, solo depende de ellos. Si nos disculpas tenemos trabajo que hacer.

-Adiós, cuídate Temari- se despidió Ino algo incómoda.

-Adiós Temari- dijo Chouji.

-Hasta otra chicos- respondió la rubia algo distraída-*Necesito respuestas Hinata*


Hinata recordaba ese lugar a la perfección, fue aquí donde pasó la primera y última velada romántica con Gaara antes de que todo se desmoronara, en este lugar fue donde concibieron a su tesoro Daiki, al recordarlo Hinata se ruborizó.

-Supuse que este lugar te encantaría, este balneario te agradó en su momento.

-Como olvidarlo, la vista es increíble y formamos muchos recuerdos aquí- respondió Hinata mirando el paisaje nocturno.

-Ese día sentí que por primera vez tu corazón era mío.

-Aun es tuyo, a pesar de todo…sigo enamorada de ti- Gaara la tomó de la cintura y la besó con ternura.

- No hay un solo día en el que me sienta un maldito por todo lo que te hice- su esposa le acarició la mejilla suavemente y sonrió.

-Gaara… también erré en todo esto. Debí ser más considerada contigo. Pero ahora nos estamos dando una nueva oportunidad.

-Te amo Hinata.

-Yo también Gaara- fue entonces que Gaara la besó apasionadamente y delineó la espalda de su mujer provocando en ella un cosquilleo placentero, Hinata por su parte empezó a acariciar el cabello rojizo de aquel hombre que tanto la encendía.

En ese momento su esposo la cargó haciendo que ella se enganchara alrededor de su cadera, al parecer Gaara estaba muy excitado puesto que Hinata sintió su duro miembro en su entrepierna el solo recordar la sensación de tenerlo dentro de ella le hacía sentir plena.

Gaara le besó el cuello haciendo que se estremeciera por cada beso que le brindaba, el aroma de su piel blanca le hizo perder el juicio, fue entonces que la dejó caer suavemente sobre la cama y le quitó cada prenda a Hinata dejándola totalmente expuesta, la besó saboreando cada centímetro de su boca y se detuvo a contemplarla. Su pechos redondos… los pequeños y erectos pezones que tenían una pinta exquisita, parecían dos diminutas fresas que pedían gritos ser mordidas.

-¿Sucede…algo?- preguntó Hinata algo tímida por como su esposo la miraba.

-En absoluto, salvo que me gusta lo que veo.

Tomó sus pechos y con la yema de sus dedos rozó lentamente aquellas fresas rosadas, al instante escuchó unos gemidos casi audibles, Hinata tenía mucho calor. Luego tomó una en su boca y la empezó a saborear desde la punta hasta la aureola, su mujer no podía estar más contenta.

-Gaara… - apenas podía vocalizar, las sensaciones que experimentaba eran nuevas y deseadas para ella, la volvió a besar y con una mirada seductora le dijo:

-Paciencia, quiero hacerte sentir bien- con la lengua dejó un camino de saliva que empezaba desde su cuello hasta el vientre bajo- Solo déjate llevar por las sensaciones que vas a sentir- le separó las piernas y contempló la rosada vagina de Hinata, apartó con sus dedos los labios y empezó a succionar el clítoris mientras pasaba la lengua repetidamente en segundos Hinata gimió de puro placer, era como si una tormenta estuviera ahí abajo, no podía creer lo mojada que estaba y Gaara sin perder la oportunidad probaba el delicioso flujo que segregaba.

-Gaara… creo que voy… a llegar si sigues así.

-Mejor, quiero que lo hagas Hina- entonces aumentó la intensidad, no lo podía creer las piernas de Hinata temblaban y no se mantenían quietas.

-¡Oh Dios!- exclamó al sentir el primer orgasmos de la noche.

-Eso es, córrete para mí- se bajó los pantalones y sacó su miembro duro y erecto y lo rozó en su entrada-¿Lista?- ella asintió con la cabeza, no tenía fuerzas para hablar los rastros del orgasmo eran intensos.

Fue entonces cuando poco a poco entró en ella notando que se ponía tensa.

-.¿Te duele?-preguntó, se había detenido por completo, recordó la primera vez de ambos esa vez que le arrebató la virginidad tan despiadadamente

-Es que hace años que no lo he hecho…y duele un poco.

-Tranquila, seré lo más cuidadoso posible- la besó para tratar de relajarla mientras se enterraba más en su interior. Hinata enterró sus uñas en la espalda de Gaara para evitar quejarse por el dolor.

Una vez que entró en su totalidad los dos jadearon aliviados, para él la sensación caliente alrededor de su miembro lo volvía loco, pero quería esperar a que se acostumbrara y para ella el sentirlo dentro le provocaba una satisfacción increíble.

-¿Qué quieres Hina?- le preguntó mientras daba embestidas cortas y tortuosamente lentas, ella en cambio se mordía el labio inferior evitando correrse otra vez ¿es que acaso solo era él quien podía provocarla de esa manera?

-Pues… yo- no sabía como decírselo, quería ordenarle, exigirle que lo hiciera más rápido y profundo pero no tenía el valor necesario para decírselo.

-Si no dices nada no podré satisfacerte Hina- empezó a masajear con un dedo su clítoris con suavidad y enseguida ella empezó a gemir por lo bajo sin saber que hacer con sus brazos, dudaba entre dejarlos quietos o taparse el rostro.

-Yo… yo- Gaara dio una embestida fuerte dejando escapar un gritó de lujuria-¡Quiero que me lo hagas fuerte!- gritó liberándose de cualquier pudor y recato.

-Como ordenes hermosa- fue cuando hizo que entrelazara sus piernas en la cintura de él y la penetró con fuerza y repetidamente, ese va y ben de sus cuerpos hacía rebotar los pechos de Hinata tentando a estrujarlos pero se contuvo besándola y mordiendo con delicadeza sus labios.

Los gemidos de ella lo excitaban tanto hasta el punto de llenarlo de vitalidad para no para, estaba decidido lo aria toda la noche para recuperar el tiempo perdido.

-¡Mierda!-gritó ella cuando el orgasmo la hizo subir hasta el cielo.

-¡Joder Hinata!- exclamó cuando el flujo caliente de Hinata bañó por completo su miembro, aquel hombre de cabellos de fuego incrementó la velocidad de las envestidas, escuchando gritos de placer de su pareja, si seguía así le daría un paro cardiaco-Ya casi Hinata, aguanta un poco más preciosa.

-¡Gaara!- y fue entonces cuando su hombre se corrió en su interior, dejando su caliente esperma proporcionándole una sensación placentera y agradable que hacía que su vagina se contrajera- Eso… fue asombroso.

-Ya lo creo, esta sensación me la provocas solo tú Hina- al escuchar eso los brazos de ella rodearon la espalda de su esposo y lo atrajo a su pecho.

-Te amo, no sabes cuanto- él la besó con delicadeza.

-No más que yo- entonces se separó de ella-¿Qué posición quieres ahora?

-Pe pe pensé que ya…

-No Hinata esto acaba de empezar, nos queda una noche larga por delante.

-Supongo que esta noche no dormiremos.

-Eso parece- dijo seductoramente Gaara. Después de todo ninguno de los dos no querían terminar.