Riru-chin, mi muy estimada Lady, le agradezco de todo corazón sus sabias palabras y sobre todo el tiempo que delega en cada capítulo a dejarme comentario, es por esto y mucho más que estoy seguro que para cuando termine este fic tendré no solo a una buena lectora asidua a mis fics, sino también habré ganado una amiga.
Atte: Ciel Phantomhive.
Posdata: Takaishi Yuno, no me olvido de usted, espero velas a ambas en el siguiente cap, mil gracias my ladys
Capitulo 10 Batallas Perdidas.
Una semana más había comenzado y las cosas parecían no mejorar, muy por el contrario ahora se anexaba un desgraciado traidor a la contienda.
—Tai, quieres ir a la heladería. — Pregunto aquella sabandija pasando una mano por los hombros del castaño para pegarlo contra su pecho.
Tai sintió el color rojo llenarle el rostro y por impulso separo al chico de su persona.
—Lo siento Kanata. Pero le he dicho a Iz que lo acompañaría a comprar unos aditamentos para el laboratorio de cómputo.
—Bien lo acompañamos y después él pude irse a casa y nosotros damos una vuelta.
Matt apretó los puños, normalmente ese sería el plan a seguir si no hubiera peleado con Tai, los tres irían al centro comercial, observaría a Tai casi babear por la línea de nuevos chocolates de la Antique Bakery, una pastelería a la cual el estaño era asiduo, una vez terminada sus compras encaminarían a Izzy a la estación de tren y alegando haber olvidado algo arrastraría a Tai de vuelta hasta esa discreta pastelería para degustar uno o dos porciones grandes de cualquier postre.
Pero ahora.
—Eso no podrá ser, es mucho material como para dejarlo solo. Será en otra ocasión. —Alego Tai sin dejarse convencer por el otro chico.
—Eso mismo dijiste el viernes.
—Bueno, no pensaba dejar sola a Kari con…
—Está bien, pero antes de que hagas planes con alguien más, apúntame este sábado.
—Kanata.
—El sábado Yagami, sin peros.
—Está bien.
Y Matt estaba que la sangre dejaba de circular por sus nudillos de lo apretadas que tenía las manos en puño y sus los ojos los tenia inyectados de ira, así que apeas ver salir al acosador, porque eso no podía ser tomado de otra manera que no sea acoso, se coloco en pie para salir tras él.
—¿En que estas pensando? —Gruño Ishida tomando por el hombro al otro y estampándolo contra la pared.
—¡Oh! Matt. —Exclamo como si apenas notara su presencia.
—¿En que estas pensando? —Repitió su pregunta conteniéndose para no romperle la cara ahí mismo.
—Y ¿Por qué debería responder a eso? —la picardía en su tono de voz exasperaba al rubio.
—Porque Taichi es…
—¿Taichi es qué? Nada tuyo, eso es seguro. Desde hace semanas que apenas cruzan miradas, tu estas fuera de su mundo y yo…
—Aléjate de él. —Gruño conteniéndose.
—¿Por qué debería hacerlo? Tai necesita un nuevo mejor amigo y yo estoy muy dispuesto a ocupar la vacante, pero a diferencia de mi antecesor yo si seré capaz de mantenerme a su lado, voy a darle mucho amor, si sabes a lo que me refiero. —Rio jocoso ante la indignación en el rostro del vocalista, el rubio no era tonto por supuesto que entendió a que se refería. —No te sientas único Yamato, no eres el centro del mundo y Tai no tiene porque…
—Aléjate de él. No lo repetiré otra vez, si vuelvo a verte cerca te aseguro que no dejare de ti ni tu nombre.
—Ladras mucho Ishida pero no tienes las agallas, además creo recordar cierta conversación que estoy seguro a Tai le gustaría escuchar. —De su chaqueta saco un celular y coloco la aplicación de reproductor de voz.
Matt quedo aterido, esa era su voz y aquella conversación fue solo un desliz, nunca quiso contestar aquello y…
—Bien, creo que el que se hará a un lado eres tú, y si ahora te evita esta conversación ara que te odie. Ya perdiste Ishida, estas hundido hasta el cuello.
Dio media vuelta caminando tranquilamente por el pasillo.
Matt tenía ganas de berrear y golpear a cuanto se le pusiera en frente. Al menos ahora tenía una pista de la razón del descontento de Tai, pero si ese era el motivo entonces estaba perdido, Taichi no volvería a hablarle en toda la vida y merecido se lo tenía por gilipollas y bocazas.
—¡Dios! Que sea cualquier otra cosa menos eso. — rogo el rubio antes de dar media vuelta para regresarse al salón.
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Tk no era de los que faltaban a clases, sus calificaciones lo colocaban como el primero de la clase y su desempeño como capitán del equipo de básquetbol era envidiable, por eso cuando ayer por la noche miro a su madre seriamente pidiéndole permiso para faltar hoy, ella se limito a asentir y a recomendarle que no lo tomara por costumbre, Natsuko agradecía que Takeru pidiera permiso en lugar de limitarse a faltar pasando de su autoridad, lo cual sería fácil debido a la poca vigilancia que tenia sobre él.
Y ahí estaba Tk frente a la nueva escuela de Kari, casi media hora antes de que las clases terminaran para poder hablar con ella. Matt le había recomendado que no dejara pasar más tiempo porque esté distanciaba a las personas y porque las discusiones entre Tai y él no debían afectar su amistad.
Tk dio un suspiro mirando su reloj, faltaban cinco minutos. Miro la puerta principal y la campana sonó, escucho el barullo general de los alumnos y poco después a varios ya saliendo del edificio.
Dio dos pasos y ahí quedo, tres chicas se le habían abalanzado preguntándole por su nombre, él caballerosamente contesto solo para recibir un chillido de emoción que solo logro atraer a más mujeres.
—En serio eres Takeru Takaishi. —grito una. —¿El capitán del equipo que participo en la finales nacionales del año pasado?
Y fue ahí donde cayó en cuenta de donde lo conocían, pero por supuesto que lo reconocerían Kari había bromeado un sinfín de veces sobre el gran club de admiradoras que se formo durante esa competencia, porque sin duda él era hermano de Matt y en sus genes llevaba ese devastador y a veces incomodo sexalpil.
Una mata de cabello castaño paso muy cerca del tumulto y Tk inmediatamente reconoció a Tai, seguido muy de cerca de Izzy, intento dar un paso al frente siendo asediado otra vez, a lo lejos logro divisar a Kari quien corría alegremente a los brazos de su hermano y a unos pasos atrás de ella a Ken quien sonriente le recordaba algo a la castaña, Izzy comentaba también alegremente palmeando el hombro de Tai y todos reían ante el puchero que se formaba en su rostro. Tai le dio un pequeño beso en la frente a su hermana y ella respondía feliz. Los vio despedirse separándose en dos Izzy y Tai y Ken y Kari.
Tk bajo la mirada ofuscado, así debieron verse ellos hace algún tiempo, Matt siempre al lado de Tai y Kari…
Como pudo logro salir de aquel tumulto, debía hablar con ella, no pensaba volver a faltar a clases y tampoco desperdiciaría ese día.
Ken platicaba muy animadamente con Kari y ella le correspondía con el mismo entusiasmo, era un bonito día para pasear y ya que su hermano pensaba llegar alrededor de las seis pues tenía la tarde libre, quizás sería buena idea invitar Ken a tomar un café, iba pensando en eso cuando tropezó y Ken ágil como solo él la sujeto de la cintura evitando que callera, Kari lo miro agradecida y algo temblorosa.
—Creo que me torcí. —conjeturo intentando equilibrase en un solo pie.
Tk corrió hasta alcanzarlos, se detuvo en seco, ahí delante a unos metros Kari y Ken se abrazaban, están tan cerca que casi podrían… —besarse —susurro dolido.
Da media vuelta y has como si no lo hubieras visto Se recomendó a sí mismo, sus pies avanzaron ignorando a su cerebro. No digas nada tonto, solo discúlpate y ya volvió a aconsejarse, pero esa idea llego demasiado tarde.
—Veo que te va muy bien en tu nueva escuela, ya hasta novio tienes, no está mal para una chica que no sabe ni usar una crema. —Siseo venenosamente y se pateo mentalmente, eso no era lo que había venido a decir, no deseaba que esa pelea se agrandara, no quería que ella se alejara mas, pero, pero… que era eso que sentía en su pecho que le aplastaba y le estrujaba el alma al punto de no dejarlo respirar, al grado de anhelar tener sus puños sobre el rostro de Ichihoji.
Kari lo miro dolida y molesta, no le seguiría el juego. Dio media vuelta deseando irse, dio un paso y su tobillo punzo así que se inclino ligeramente hacia Ken y apretó la mano de su amigo para liberar una parte del dolor.
Ken los miro a ambos, Tk estaba cometiendo un enorme error, estaba por aclarar las cosas cuando escucho la conclusión de la frase. Kari tal vez no era miss universo, pero no era fea, es más, muchos chicos ya le habían preguntado por ella y estaban dispuestos a acercársele en términos románticos, además al igual que Tai la chica era alguien dulce y amable, y la verdad él prefería a las niñas sin maquillaje, Kari tenía un bonito color de piel y sus mejillas siempre portaban un sonrosado natural que la hacía lucir tierna. El suave apretón en su mano le hizo mirarla, ella miraba al piso y el interpreto correctamente su malestar. Con total confianza rodeo la cintura de la chica para ayudarla a caminar.
Tk miro aquello y su sangre comenzó a hervir, estaba mal, no tenía derecho a sentirse de ese modo porque él no era más que su amigo, porque acaba de insultarla y… ella lo estaba ignorando y buscando protección en alguien que no era él, y que para mala suerte tampoco era Tai, en este momento prefería mil veces a Tai, aborreciera esa dependencia hacia su hermano pero era mejor saberla en sus brazos que en los de otro, es más, que lo moliera a golpes seria menos dolorosos que aquel sentimiento que apretujaba su estomago y le hacía latir el corazón con tal desenfreno.
Déjala ir, ella no te ha injuriado! Pensó, su boca dijo. —Estoy empezando a creer que por eso buscaste como trasladarte aquí. ¡Vaya! si me lo hubieras dicho abríamos encontrado otra forma que no tuviera que ver con un golpe en mi rostro o siendo emparejado contigo.
Ken lo miro enojado abrió la boca listo para dejar salir una cuantas verdades, pero cualquier cosas que pudiera alegar se quedo ahí.
—El hermano pequeño es igual o más imbécil que el mayor, ¿que Ishida nunca te ha dicho que no debes insultar a las niñas y menos a la dulce hermana de Yagami?
Los tres pares de ojos viraron a observar al chico moreno de cabello negro que caminaba tranquilamente hacia ellos.
—No creo que a Tai le guste saber eso.
—¿Conoces a mi hermano? —Pregunto la única chica del grupo.
—No solo lo conozco, soy su amigo, su mejor amigo.
Tk apretó los dientes, quien era ese miserable que se proclamaba así como así el amigo de Tai, ese puesto era de Matt y nadie podría remplazarlo, menos en tan poco tiempo.
—Y si eres su mejor amigo ¿por qué no estás con él?
—Ichi tuvo que ir a otro lugar, es entendible que un tarado como tú no comprenda que hasta las personas más cercanas necesitan espacio y un tiempo para ellos mismos. Pero no me voy a poner a explicarte porque sería una pérdida de tiempo, lo único que quiero es que te disculpes con la señorita.
Tk apretó los dientes, lo estaban dejando en ridículo, Kari y Ken se mantenían al margen sin decir una palabra. Matt no le había dicho nada del asunto y ciertamente él no se tragaba eso de que ese chico es el mejor a migo de Tai, pero ahí iba otra gran pregunta para acrecentar su confusión, ¿Por qué le molestaba tanto eso? ¿En que podía afectarle que Matt y Tai ya no fueran tan amigos? Las relaciones no son eternas y la gente se distancia debido a muchas circunstancias sin embargo, el que ellos lo hagan le enojaba y angustiaba de sobremanera.
"Ichi", quien se creía ese tarado para llamarlo con tanto cariño, el único que le había llamado por ese diminutivo era Matt y Tai acepto después de muchos ruegos y suplicas de que solo seria cuando ellos estuvieran en casa, así que porque él…
¿Pero qué estaba pasando? ¿Acaso quedo en coma y estaba encerrado en una terrible pesadilla? ¿Por qué no podía simplemente disculparse con ella?
—¿Ken, me acompañas a casa? —Dijo ella intentando pasar de la pelea de esos dos, Kari miro al chico pelinegro, Tai no le había dicho nada de tener un nuevo mejor amigo y conociéndolo como lo conocía y lo dolido que estaba dudaba de la veracidad de aquella afirmación. Así que era mejor no opinar hasta no preguntarle a Tai.
Ken asintió, Tk no decía nada estaba perdido en sus pensamientos y el otro parecía muy entretenido en picar al rubio, así que era mejor pasar de ellos y acompañar a su amiga a su casa, porque el tobillo ya comenzaba a inflamársele.
Para cuando Tk reacciono Ken y Kari se habían ido. Así que dio media vuelta para irse.
—Dile a tu hermano que mañana hay ensayo.
Tk levanto una ceja, así que de ahí se conocían. Matt tenía mucho que explicarle.
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Tk golpeo la puerta con fuerza, por no decir que casi la aporreo. Matt abrió unos segundos después con una mueca agria dibujada en su rostro.
—¿Quién demonios es ese sujeto que supuestamente se proclama a los cuatro vientos el mejor a migo de TU amigo?
Matt levanto una ceja, quizá no había escuchado bien.
—¿Qué quien es el infeliz que te remplazo? —Volvió a preguntar entrando al departamento furioso.
—Nadie me ha remplazado, y no entiendo tu pregunta.
Tk se dejo caer en la sala con desganó resoplando, necesitaba calmarse, dio un suspiro hondo antes de comenzar a relatar lo sucedido hacia unos momentos.
Matt fue escuchado atento endureciendo su rostro ante cada argumento, primero molesto con Tk por su falta de tacto y autocontrol, y luego con el idiota de Kanata al que llego a considerar un buen compañero.
—Tk. —El menor lo miro bajar la cabeza y temblar. —Hay algo que no te he dicho y quizá, es poco probable, quiero creer que esa no es la razón real, de que Taichi esté tan molesto, porque si ese fuese el motivo es mejor que te prepares mentalmente para no volver a acercarte a ellos.
El más joven de los rubios afilo la mirada, ahora era el turno de Tk para escuchar.
Continuara…
