-¡Ron por favor deja de dar vueltas y trae el maldito auto! – gritó Hermione mientras ayudaba a respirar a Lucy.
-Me...quiero...morir – decía la chica con la respiración agitada.
-Tranquila hija – le decía su madre - ¿Dónde demonios esta Ron con ese condenado auto?
-Hermione... – dijo Harry temeroso al ver a su amiga en tal estado de nerviosismo – Ron esta en el auto esperándolas, el no puede entrar a la casa.
-Tienes razón – dijo Hermione ayudando a su hija a levantarse.
-Matt ¡Por Merlín! – gritó Ginny de pronto - ¡Quita esa cara de idiota y ayuda a Lucy!
-Si, si ahí voy – dijo el chico que estaba muy asustado al ver así a su novia.
El viaje a San Mungo fue muy incómodo. Matt iba en el auto con Lucy, Ron y Hermione. La chica no paraba de gritar y maldecir a todo el mundo y para colmo en el auto se le rompió la fuente e hizo un tremendo enchastre que su madre limpió en un segundo. Cuando llegaron, Hermione comenzó a gritarles a todas las enfermeras para que la internaran rápido. La llevaron directamente a la sala de partos para que ya comenzara a dar a luz. A Matt se lo llevaron a un pequeño cuarto y le dieron las cosas para vestirse adecuadamente para entrar a acompañar a Lucy. Cuando entró la vio a la chica aún gritando y bañada en sudor.
-¿En qué puedo ayudarla? – preguntó el chico al sanador.
-Solo puedes quedarte junto a ella y ayudarla a calmarse – le respondió el doctor Way – No hay nada más que puedas hacer por ella.
-Tranquila Lucy aquí estoy – le dijo a la chica tomándole la mano, la cual ella estrujó con todas sus fuerzas – te amo.
-¡Te odio! – le gritó ella pero sin soltarle la mano - ¡Esto es tu maldita culpa¡Nunca más vas a tocarme un pelo!
Matt miró atónito a Lucy y luego al sanador como pidiéndole una explicación.
-Es normal – explicó él – las mujeres siempre le gritan eso a los padres de los bebés.
-Ah bueno, me quedo más tranquilo – dijo el chico.
-Doctor, tenemos un problema – dijo una de las enfermeras que estaba asistiendo el parto – el primero de los bebés está mal posisionado y si no hacemos algo rápido la chica se va a desgarrar.
-¿Qué significa eso? – preguntó Lucy asustada.
-Vamos a tener que hacerle una cesárea – explicó el sanador – no van a poder salir por parto normal.
-Doctor hay que hacerlo rápido, mire esto – dijo la enfermera proyectando en el aire la imagen de los bebés en el interior de Lucy – la niña tiene el cordón umbilical al cuello.
-Disculpe señor Potter – le dijo otra enfermera a Matt – va a tener que esperar afuera.
-¡No¡No se lo lleven! – gritó Lucy llorando.
-Señorita Weasley, es la política del hospital – explicó el doctor – no puede haber nadie en el quirófano.
Matt le dio un beso en la frente y salió de la sala de partos con lágrimas en los ojos. Todos los que estaban en la sala de espera se levantaron de sus asientos al verlo salir.
-¿Ya nacieron? – preguntó Hermione
-¿Por qué tienes esa cara? – preguntó Ginny al ver las lágrimas que se escapaban de los ojos de Matt.
-Hubo algunos problemas con los bebés – explicó el chico.
-¿Qué sucedió? – preguntó Ron desesperado.
-El primero de los bebés venía mal posisionado – explicó Matt – y la niña tenía el cordón umbilical al cuello.
-¡Por Merlín! – exclamó Ron - ¿Y ahora que van a hacer?
-Le van a hacer una cesárea de urgencia – dijo el chico serio – porque el bebé que esta primero para salir la iba a desgarrar, y además corría peligro la vida de la niña – concluyó sentándose.
Todos estaban muy preocupados en la sala de espera. El tiempo pasaba y nadie salía a decirles nada acerca de Lucy o de los bebés. Matt estaba sentado con la mirada perdida y Hermione caminaba de un lado hacia el otro poniendo a todos más nerviosos de lo que estaban. Cuando llegaron Ryan y Emily, Hermione les explico lo que pasaba y se pusieron tan pálidos como Matt. Luego de aproximadamente una hora salió el sanador Way de quirófano y prácticamente todos se le tiraron encima.
-Tranquilos, Lucy y los bebés están perfectamente bien – dijo el doctor con una sonrisa – Pero sucedió algo muy curioso.
-¿Qué cosa? – preguntó Ron
-Bueno parece ser que nos equivocamos cuando hicimos los análisis durante el embarazo – explico el Sanador – Lucy no tenía trillizos, eran solo dos bebés.
-¿Cómo dos? – preguntó Matt – yo estaba cuando hicieron esos estudios, había dos líneas celestes y una rosa.
-Miren, cosas así suelen pasar – dijo el sanador – Ahí adentro esta Lucy esperando que les lleven a sus dos bebés, ella también está muy conmocionada con la noticia.
-¿Puedo ver a mis hijos? – preguntó Matt.
-Si, acompáñenme por aquí – dijo el sanado haciéndolos pasar a la nursery – ahí están, son esos que tienen en las cunas los carteles de Potter.
-¡Mira que bonitos están! – exclamó Molly emocionada.
Matt estaba embelesado mirando a los dos bebés que dormían tranquilos. Trató de hablar pero ningún sonido salió de su boca. Harry y Ginny los miraban sin poder creerlo, y Hermione lloraba al ver a sus primeros nietos.
-Necesito que usted venga a firmar unos papeles – le dijo el doctor Way a Matt - ¿Es mayor de edad?
-Sí – respondió el.
-Bueno dígame los nombres de los bebés – dijo el sanador mientras buscaba los papeles
-Tengo que hablar con Lucy de eso
-De acuerdo, después me los dice – respondió el sanador.
Matt entró en la habitación donde estaba Lucy. Toda la familia ya estaba allí hablando con ella. Cuando lo vieron entrar todos se levantaron y salieron al pasillo.
-¿Pasó algo? – preguntó Matt a Lucy.
-No lo creo – respondió ella – capaz querían dejarnos solos. ¿Te contaron lo des tercer bebé?
-Si – respondió el chico - ¿Cómo te sientes con eso?
-No lo se – respondió ella – Es raro.
-¿Ya viste a los bebés? – le preguntó Matt mientras se sentaba junto a su cama.
-No, todavía no me los trajeron – dijo la chica - ¿Cómo son? – preguntó emocionada.
-Son hermosos – respondió embelesado – A propósito, que nombre le vamos a dar al niño.
-¿De que color tiene el cabello? – preguntó Lucy
-Negro – respondió el
-Entonces es Landon – dijo ella – Y recuerda el cambio para la niña.
-¿Julie Anne era no? – preguntó Matt y ella asintió.
-¿Sabes que te amo verdad? – le preguntó él tomándole la mano.
-Si, claro que si – dijo Lucy – Yo también te amo, pero estoy preocupada.
-¿Por qué? – le pregunto Matt preocupado.
-Por el trabajo de mi mamá – dijo ella – Tiene que vivir en Estados Unidos y yo no me puedo ir de aquí.
-Bueno, nosotros podemos solucionar eso – dijo Hermione entrando a la habitación.
-¿Cómo? – preguntó Lucy.
-No vamos a mudarnos – respondió ella – rechacé el puesto.
-¿En serio? – preguntó la chica sonriendo.
-Si, no podría separarte de Matt – dijo Hermione mirándolos – y mucho menos podría vivir sin ver crecer a mis nietos. ¡No puedo creer que me hiciste abuela tan joven! – exclamó de pronto.
-Lo se mamá – dijo la chica – y yo no puedo creer que con diecisiete años ya soy madre, y de dos niños.
-Permiso – dijo una enfermera entrando a la habitación – Aquí traigo unas personitas que quieren conocerlos. – venía empujando una pequeña cuna con ruedas mientras otra enfermera traía la restante.
-¡Ay pero mira que bonitos que son! – exclamó Lucy al ver a sus hijos.
-No puede ser de otra manera, teniendo unos padres tan lindos – dijo Ginny entrando a la habitación junto con su esposo.
-Tenemos algo para decirles – dijo Harry acercándose a la cama – Sabemos que no nos comportamos bien cuando nos enteramos de esto.
-Sí, es que nos costo bastante tiempo entender su amor – dijo Ginny – Y entender que a veces el amor no tiene explicación y puede atravesar cualquier barrera.
-Por eso queremos pedirles perdón – dijo Harry – Y darles un pequeño regalo para ustedes y los niños.
-No hace falta tío – dijo Lucy – Nosotros sabemos que fue difícil para todos.
-Igualmente queremos darles el viejo departamento de Harry para que vivan con sus hijos – dijo Ginny – Nosotros no lo necesitamos y ustedes sí.
-¡Mamá! – dijo Matt abrazándola - ¡Muchas gracias¡A ti también papá!
-No hay de qué hijo – dijo Harry mientras recibía el abrazo de Hermione que lloraba.
Después de dos días por fin Lucy y los bebés pudieron salir del hospital. Fueron a ver su nuevo departamento. Era bastante amplio y estaba completamente amueblado de cuando Harry vivía allí, que fue poco tiempo ya que enseguida Ginny quedó embarazada y se mudaron a la casa del Valle de Godric. Tenía tres habitaciones, una para ellos, otra para el niño y una más para la niña.
-¿Qué sucedió? – preguntó Matt una madrugada entrando al cuarto de su hijo.
-Solo necesitaba un cambio de pañal – dijo Lucy acostando a Landon en su cuna - ¿Puedes ver qué le sucede a Julie que también está llorando?.
-De acuerdo – dijo el pelinegro mientras se dirigía a la habitación de su hija.
Entró y la encontró acostada en su cuna, boca arriba y estirando los brazos para que la levanten. Al parecer sólo necesitaba un poco de mimos paternales ya que no podía dormir. Cuando finalmente logró que se durmiera, Matt volvió a su cuarto a acostarse junto a Lucy.
A la mañana siguiente estaban en la cocina desayunando cuando una lechuza entró por la ventana y dejó caer el Profeta sobre el regazo de Lucy. Ella lo tomó y comenzó a leer la primera plana. De pronto sus ojos se aguaron y se puso muy mal.
-¿Qué te sucede Lucy? – preguntó Matt al verla llorar.
-¡Esto es muy cruel! – exclamó la chica indignada.
-Déjame ver – dijo él sacándole el diario de las manos. - ¡No puede ser! – exclamó al ver la noticia.
Una gran deshonra para la familia Potter-Weasley
Recientemente nuestra enviada especial de El Profeta nos ha comunicado que en la tarde del día 16 de Septiembre del corriente año, Lucy Weasley, hija del matrimonio de Hermione Granger y Ronald Weasley, ha dado a luz a dos niños en el hospital de San Mungo.
No sólo provoca escándalo el hecho de que la chica tiene tan solo diecisiete años y que no pudo asistir a su último año de Hogwarts, también provoca un gran escándalo el nombre del padre de esos dos niños, que no es nada más ni nada menos que Matthew Potter, hijo de Ginevra Weasley y Harry Potter. Sí así es, esos dos bebés, Landon y Julie, son el fruto de la relación que los dos primos llevan desde hace poco más de un año. Todos nos imaginamos el terrible momento que deben estar pasando los padres de estos chicos desconsiderados que trajeron deshonor a la familia entablando una relación indebida. Un terrible golpe para el prestigio del gran Auror, su mano derecha, el jugador estrella y la directora del Departamento de Cooperación Mágica Internacional.
La nota venía acompañada por dos fotografías, una de Lucy y otra de Matt y continuaba en las páginas cinco y seis. Cuando el chico termino de leerla, arrojó el periódico por los aires y continuo con su desayuno.
-Pura basura – dijo Matt – No llores por eso Lucy, ambos sabemos que nos amamos y no tiene que importarnos lo que piensen los demás.
-Lo sé – dijo la chica secándose la lágrimas – pero no puedo evitar pensar en si los niños van a ser tratados mal cuando sean grandes. No me gustaría que sean desplazados porque nosotros somos primos.
-No te hagas problema por eso – dijo el chico abrazándola – cuando llegue el momento, nos encargaremos de que nadie se meta con nuestros hijos.
Los días pasaban, y los chicos cada vez dormían menos. Matt estaba siempre agotado, no solo por no dormir, sino también por los entrenamientos de Quidditch.
Cuando llegó el día de navidad, todos se reunieron en la madriguera como era costumbre. Esta celebración fue diferente, ya que al estar los dos bebés y ser tan pequeños, el único momento en el que pudieron verdaderamente conversar en familia fue cuando Landon y Julie se quedaron dormidos. Lily estaba un poco cabizbaja porque Peter no estaba con ella, iba a pasar la navidad con su padre.
-Lily por favor cambia esa cara – le dijo su madre – no es la primera vez que pasas un día separada de tu hijo, y tampoco va a ser la última.
-Ya lo sé mamá – respondió la chica – pero en navidad no me gusta estar sin él, es un día muy importante.
-Bueno hermanita, vas a tener que acostumbrarte a eso – dijo Matt – porque Peter va a crecer y no va a depender siempre de ti.
-No se que consejos puedes darme – dijo Lily con una sonrisa pícara – no me dejaste llevar a Julie al parque porque tenía una picadura de mosquito.
Todos rieron.
-No se de qué se ríen – dijo Matt – podía tener fiebre por esa condenada picadura.
-¡Qué paranoico! – exclamó Lucy – Lo que pasa es que es la pequeña niña de papá, te apuesto lo que sea a que si hubiera sido Landon lo hubiera dejado salir.
-Es que los hombres son así con sus niñas – dijo Hermione – Ron no las dejaba salir a jugar en la nieve para que no se resfríen, pero a Ryan sí, porque decía que era un varón y no corría peligro, y que las niñas eran más débiles.
-¡Es así! – se defendió Ron – además eran muy pequeñas.
-Obviamente después de decirme que las niñas eran más débiles tuvo que dormir en el sofá – dijo Hermione haciendo reír a todos y que su esposo se pusiera colorado.
-Ahh – exclamó Matt de pronto – me olvidé de decirles que tengo las entradas para el partido del lunes.
-¿A qué hora es? – preguntó Harry – porque el lunes a la tarde salgo a una misión del cuartel.
-Es a las nueve de la mañana – respondió el chico.
-¡Es hora de irnos! – exclamó Lily saltando de su asiento – Tengo que ir a buscar a Peter.
-Lily estas demasiado paranoica – le dijo Molly – deja que ese niño pase un tiempo con su padre.
-No me preocupa que esté con el padre – dijo la chica – el problema es esa zorra que tiene de novia.
-Estas celosa – dijo Ginny – hace un mes que esas comportándote así y cada vez que Peter se queda con John desapareces en el medio de la noche.
-No estoy celosa, - se defendió Lily – tengo que asegurarme del bienestar de mi hijo, y esa mujer no me gusta para nada.
Ginny rodó sus ojos y se despidió de todos disculpándose por la actitud de su hija. No mucho tiempo después Matt y Lucy se retiraron con los niños.
El día del partido, Matt se fue temprano para una practica de ultimo momento entonces Lucy iba a ir al estadio con sus padres.
Cuando llegaron se instalaron todos en sus asientos de primera clase, tenían un palco para ellos solos. Estaban todos muy emocionados por ver el partido, a Harry y a Ginny se los veía especialmente nerviosos y Lily tenía una brillante sonrisa en la cara.
-Creo que ya va a comenzar – dijo Lucy.
Y así era. El partido transcurrió por poco mas de una hora hasta que el equipo de Matt gano por trescientos cincuenta a cien. Cuando los jugadores terminaron de festejar, Matt se acerco al palco y se coloco en su escoba frente a Lucy.
-Te amo – le dijo mirándola desde el aire.
-Yo también – le respondió ella algo confundida.
-¿Queres casarte conmigo? – dijo él sacando un hermoso anillo de su bolsillo.
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Nota de la autora: bueno si ya se que me tarde dos meses en este capitulo, es que recien ahora pude escribirlo. Empece la facultad y no me daban los tiempos. Y el proximo capítulo que sera el ultimo tambien va a tardar un poco porque estoy en epoca de parciales y no voy a poder escribirlo. Espero que este les guste, aunque no es uno de los que estuve mas inspirada, jeje
besosss
