-Nadia's POV-
Después de ir a verlos, estaba más decidida que nunca. No permitiría que nadie me impidiera llegar a mi proposito. Encontraría las pruebas suficientes para atrapar al verdadero culpable y que ellos estuvieran de nuevo libres. Pero también tenía que investigar más sobre mi, sobre mi pasado.
Lo único que podía ayudarme era esa foto quemada. Seguía sin entender el porque había estado escondida y, peor aún, el porque la habían destruido de esa manera. ¿Era acaso tan malo que yo hubiese nacido?
Mi cabeza me daba vueltas, todo era demasiado confuso. De un momento a otro, en menos tiempo que un parpadeo, mi mundo dio un giro de 180° a una velocidad vertiginosa.
Esa tarde me quede en el Jeffersonian más tiempo que los demás. Necesitaba pensar, pero por más vueltas que le daba al asunto parecía que llegaba al mismo punto: esa incognita, la dificultad de la ecuación. Quiza el mayor problema era que no era solo una, sino más bien 2 ecuaciones, elaboradas de una manera desconocida y compleja.
¿Qué relación podían tener la una con la otra? Ninguna al parecer. Tenía que encontrar esa "X", de una u otra manera.
Antoba mis pensamientos en un cuaderno, pensando que así podría entender mejor, pero ni siquiera sabía como me sentía ni estaba segura de lo que sabía. Me deje caer sobre el cuaderno. Eran demasiadas emociones para unos días.
De repente escuche como alguien entraba al laboratorio. Tome el primer objeto que vi, unas pinzas, y gire rapidamente en posición defesiva. La mujer rubia puso las manos en alto en posición defesiva.
-¡Tranquila! No voy a atacarte.
-¿Quién es usted?- dije sin relajar mi postura.
-Soy la agente Perotta- quitó las pinzas de mis manos, dejandolas a un lado. -Booth y Brennan me pidieron que te protegiera.
-¿Cómo los conoce?- aún no me daba confianza del todo. Ella pareció notarlo y sonrió de forma amable.
-He trabajado con ellos- contestó.
Me relató el caso en el que trabajaron juntos y, a diferencia de la agente Perkins, sentí que en ella si podía creer. Dijo que le habían pedido ese favor y que Caroline había sido muy insistente con sus superiores hasta que consiguio que ella fuera asignada al Jeffersonian para que así pudiese vigilarme. Suspire, relajandome internamente.
En medio de un trayecto silencioso e incomodo, me llevo hasta casa de Booth. A pesar en que insistí en que podía tomar mi habitación, ella prefirió quedarse en el sillón de la sala. Mientras le acercaba unas almohadas y cobijas, me miraba atentamente.
-¿Puedo preguntarte algo?- dijo de repente.
-Claro- dije.
-¿Tienes algún parentesco con Booth?
Me sorprendí.
-Solo es amigo de la familia- respondí, extrañada. -¿Por?
-Te pareces mucho a él.
-¿En serio?- no pude evitar dejar escapar una sonrisa -¿Por qué lo dices?
-Tu actitud. Además de parecer alguien inteligente, se nota que eres muy intuitiva y empatica. Algo que supongo no sacaste de la doctora Brennan.
Me reí. Tenía razón en ese punto.
-Bueno, aunque es una conclusión muy grande de alguien que no conoces- dije, sonriendo.
-Tienes razón- hizo una sonrisa de lado. -Pero creeme, se nota.
Me parecío que se estaba entrometiendo demasiado, así que solo le dije:
-Buenas noches, descansa- y dí la vuelta, para ir a mi habitación.
-Igualmente, Nadia.
Puedo casi jurar que la escuche reír de forma sarcastica mientras apagaba la luz.
Me tire en mi cama y me envolví en las sabanas, pensando. La agente Perotta parecía estar muy segura de lo que decía, pero solo añadió más confusión a mi ya de por sí revuelta mente.
Mire a mi alrededor y de repente me sente en la cama, sobresaltada. ¡Claro! Para empezar, ¿por qué Booth tendría una habitación para la hija de su compañera solo porque sí?
Como la cabeza comenzaba a doler, decidí ya no pensar en el asunto, pero no sin antes hacer una nota mental de reflexionar en eso más tarde.
Quiza las respuestas estaban más cerca de lo que yo pensaba.
