Un nuevo capítulo de:
Sumergido en el más dulce sueño
CAPITULO X
"VAMOS POR LA VICTORIA"
El receso terminó. Todos los alumnos regresaron a sus respectivos salones, yo entré al aula junto con Allen y Lavi a quien nos encontramos por el pasillo. Me dirigí a mi lugar, Sachiko hojeaba una revista de moda en su lugar, mientras que Lou Fa jugaba nerviosamente con sus manos sentada en su lugar. Cuando pasé junto a ella alzó la mirada y se mordió el labio inferior, su actitud me desconcertó, preocupada, me detuve frente a ella para preguntarle si se encontraba bien, pero justo cuando comenzaba a abrir la boca el profesor entró al salón.
No me quedó más remedio que sentarme en mi lugar y aguardar a que las clases terminaran para preguntarle, sin embargo mi plan no dio resultado, al sonar la campana Lou Fa se despidió apresurada de nosotras y salió corriendo del salón diciendo que tenía cosas que hacer.
– ¿No crees que Lou Fa-chan está actuando un poco raro? – Le pregunté a Sachiko mientras guardábamos nuestras cosas.
– Hmm… La he notado un poco seria desde el receso… – Las pupilas color miel se alzaron pensativas – Quizás este estresada por los exámenes – Sonrió y tomó su bolso.
– ¿Tú crees? – No estaba segura, pero no podría descubrirlo a menos que le preguntara.
– Tranquila… mañana hablamos con ella – Me dio una palmadita en el hombro. –¿ Nos vamos?
Asentí y tomé mi bolso. Caminamos colina abajo, dos cuadras más adelante me despedí de Sachiko y continué con mi camino. Al doblar la esquina, vi a Kanda a lo lejos parado frente al árbol sagrado del templo. Sonreí para mí y me acerqué a él.
– ¡Kanda! – Me paré junto a él – ¿Qué haces por aquí? – Pregunté. Kanda me miró desconcertado, me dio la impresión de que no esperaba encontrarme en aquel lugar.
Frunció el ceño y bajó la mirada sin decir nada.
– Discúlpame, creo que te tomé por sorpresa… lo siento – Desvié la mirada avergonzada.
Kanda volteó a verme, carraspeó y volvió a desviar la mirada hacia el árbol.
– Sólo pasaba por aquí… y me distraje cuando vi este árbol, me hizo recordar algo – Dijo con su voz monótona y varonil.
Deduje por su mirada que no quería que le preguntara más sobre ello, por lo que decidí cambiar de tema.
– Y Ahm… ¿Qué tal va el entrenamiento? ¿Pasado mañana es la final del campeonato de soccer, no? – Traté de romper el hielo.
– Si – Afirmó secamente. Lo poco cooperativo que estaba siendo Kanda en la conversación no me ayudaba para nada.
Consideré que lo mejor sería no molestarlo más y despedirme de él.
– Bueno… ¡Te deseo mucha suerte! Nos vemos maña…
– ¿Estarás ahí? – Preguntó de repente interrumpiendome.
– ¿Eh? – Dije sin comprender. Su pregunta me había tomado por sorpresa.
Kanda dio un par de pasos hacia mí, quedamos uno frente al otro. Él era mucho más alto que yo, por lo que tuve que alzar la mirada para poder verlo directamente a los ojos. Su severa mirada la tenia puesta sobre mí, me sentí intimidada en ese instante.
– Me refiero a que si iras al partido… – Dijo llevando su mano hacia mi rostro – Estas con las porristas ¿No es así? – Sus dedos rozaron con suavidad mi cabello, haciéndome estremecer.
– Y-yo… – Balbuceé. Las palabras no lograban salir de mi boca, estaba completamente en shock.
Kanda retiró su mano de mi cabello y puso frente a mis narices un pétalo de cerezo que se había enredado en mi cabello. Lo tomé delicadamente con mis dedos y agaché la mirada al sentir mis mejillas sonrojarse.
– Nos vemos – Me dio un golpecito en la cabeza con los nudillos y luego se marchó.
Me quedé viéndolo alejarse y lentamente abrí la mano frente a mí contemplando el diminuto pétalo. No me explicaba cómo es que Kanda pudo ver el pétalo atorado en mi cabello desde esa distancia…
Caminé en la dirección contraria a la de él y tras recorrer un par de cuadras mas, finalmente llegué a mi casa…
-o-
Me llevé la punta del lápiz a la boca, la mordisqué quedamente con los dientes y apoyé el mentón sobre mi mano. Quince minutos habían pasado ya desde que me había quedado contemplando los postes de luz que se asomaban por la ventana, en lugar de terminar la tarea de matemáticas…
Un pajarillo se había posado sobre los cables y acicalaba sus alas con devoción. El viento pasaba atreves de las hojas de los arboles como un susurro que me invitaba a reflexionar sobre aquel breve momento en que me encontré a Kanda cuando regresaba de la escuela.
Recordé que no había respondido a su pregunta, mas lo cierto era que él tenía la razón… Este año tendría que asistir a la final del torneo soccer, ya que ahora formaba parte del grupo de porristas.
El año pasado nuestra escuela había calificado para las finales, se había enfrentado a la escuela que tenía el mejor equipo de soccer del estado hasta ahora. En aquella ocasión yo me había abstenido de asistir, puesto que me parecía un evento poco interesante… Posteriormente me enteré por Sachiko que nuestro equipo había perdido.
Este año nuestra escuela volvió a calificar en las finales y esta vez, el partido se llevaría a cabo en las instalaciones de la Academia Hoshino. Y como bien había mencionado Kanda, el grupo de porristas tendría una presentación durante el partido.
La entrenadora Klaud había dividido al grupo en dos equipos. El equipo A se presentaría antes de iniciar el partido, mientras que el equipo B participaría durante el medio tiempo, yo estaba en el equipo B. Sacudí mi cabeza de un lado a otro tratando de despejar mi mente para volver a concentrar en la tarea.
Al día siguiente pasé por el departamento de ciencias para recoger mi uniforme nuevo. Durante el entrenamiento con la profesora Klaud, acordamos que debíamos llegar dos horas antes del partido para hacer un último ensayo.
El día del partido me había quedado de ver con Sachiko para llegar juntas. Estuvimos ensayando un rato junto con nuestras compañeras y pasada una hora comenzaron a llegar los jugadores de nuestro equipo seguido del equipo. Poco a poco las gradas que estaban alrededor de la cancha se empezaron a llenar de espectadores.
Ya todas traíamos los uniformes puestos y esperábamos dentro de vestidores a que diera inicio el partido. Comencé a sentirme abrumada por lo que me dirigí hacia la puerta y respiré un poco de aire fresco. Desde mi lugar se podrían ver a los chicos preparándose para el encuentro, hacían varios estiramientos y ejercicios de calentamiento. Sachiko se paró junto a mí sorprendiéndome.
– ¿Qué ves Lenalee-chan? – Preguntó colocando su mano sobre mi hombro.
– Nada en especial… – Me alcé de hombros.
– Será difícil… Han sido campeones por cinco años seguidos – Comentó – El año pasado nuestro equipo no logró vencerlos, me pregunto cómo nos irá en esta ocasión…
– Los chicos han estado entrenado muy duro, yo creo que pueden lograrlo – Dije animada.
– Tienes razón, además puede que ocurra algún milagro, ya que después de todo estas tu aquí – Sonrió maliciosa.
– ¿Qué quieres decir con eso Sachiko? – Le pregunté sin comprender.
Sachiko apuntó con la cabeza hacia la cancha de soccer donde pude ver entre la multitud de estudiante a Allen Walker. El peliblanco estiraba los brazos con devoción mientras reía junto a Lavi y dos compañeros más.
No pude evitar notar que a los chicos les lucían bastante bien sus uniformes. La textura lisa del jersey de Allen acentuaba sus delgados pero bien marcados brazos, al igual que sus piernas torneadas que quedaban parcialmente al descubierto desde las rodillas hasta el tobillo.
Mi cuerpo tuvo una sacudida en el momento en que Allen volteó hacia acá por acto reflejo. Al principio parpadeo desconcertado, pero luego sonrió y me saludó con la mano, con las mejillas sonrojadas le devolví el saludó.
Lavi también volteó hacia acá, y nos saludó alzando la mano y mostrando el dedo pulgar. Antes de que se marchara alcancé a ver como el pelirrojo le había guiñado un ojo a Sachiko antes de dar media vuelta.
– ¿Y bien? – Me crucé de brazos y miré maliciosa a la castaña – Veo que ustedes dos empiezan a llevarse bien ¿Ehhh? – Sachiko se encogió de hombros, ligeramente ruborizada.
– Algo de eso hay… – Dijo sonriendo timida.
– Tendrás que contarme los detalles después – Sachiko se echó a reir.
- Lo hare – Dijo recobrando la compostura.
Sonreí y volví a dirigir mi mirada hacia la cancha, vi a Fou caminaba junto con Lou Fa, quien parecía que era llevaba casi a rastras. Ambas se acercaron a Allen, la pelinaranja colocó sus manos en la cintura y miraba severamente al peliblanco, lo señaló con el dedo y dijo algo que no alcancé a escuchar pero que seguramente era algún tipo de amenaza, por sus gestos deduje que quizás le había dicho que le cortaría la cabeza si perdían.
Allen solo se echó a reír. Por otra parte, Lou Fa se escondía detrás de Fou avergonzada, sin embargo su seguridad se vio destruida cuando Fou cruelmente se hizo a un lado y la empujó hacia adelante, colocándola justo frente al peliblanco. Allen la miró con ternura, ella tenía la cara completamente roja, apretó los parpados y empuñó sus manos con fuerza.
"Buena suerte" fue lo que leí en sus labios, Allen contestó con un "gracias" y colocó con dulzura su mano sobre la cabeza de Lou Fa. Ella se quedo completamente embelesada por el gesto de Walker hacia su persona. No cabía duda de que la castaña estaba muy enamorada de él.
De pronto sentí un nudo en la garganta, me llegó el remordimiento de mantener en secreto mis sentimientos por Allen de Lou Fa-chan. También le había ocultado sobre nuestra supuesta cita…
Me sentí confundida… no quería herir a mi amiga, pero tampoco quería renunciar a mis sentimientos…
Fou y Lou Fa se despidieron de Allen y tomaron su lugar en las gradas. El entrenador mando llamar a los alumnos quienes se reunieron alrededor de él y antes de irse, Allen volteo hacia mí de nuevo y me sonrió, yo le sonreí de la misma manera y lo vi marcharse.
– ¡Todas acérquense! – Llamó la profesora Klaud – Necesito que se reúnan con su respectivo equipo, el partido está por comenzar – Me reuní con mis compañeras y aguarde a que dieran las siguientes indicaciones.
Al poco tiempo, el presentador les dio la bienvenida a los asistentes y dio inicio al partido. El equipo de porristas de la escuela contraria fue el primero en presentarse y junto a ellas hicieron aparición los jugadores de su equipo. Se escucharon muchos aplausos y gritos de ovación por parte de la porra que los acompañaba.
Y una vez finalizada su presentación llegó nuestro turno, nuestro equipo de porristas hizo su debut, dentro del equipo "A" se encontraban Sachiko y Road.
Nuestro equipo de soccer también entró a cancha y se enfilaron junto al equipo contrincante. Yo me encontraba cerca de las bancas junto al resto de las chicas. Al igual que el público que estaba en las gradas, gritábamos, lanzábamos porras y aplausos para animar a los jugadores.
Ya en cuestión de segundos iniciaria el partido.
POV Allen
Estábamos parados uno junto al otro, teníamos de frente al público y al presentador. Esperábamos el momento en que entrara el árbitro para que diera comienzo el partido.
– No pienso perder – Escuché una voz junto a mí.
Volteé hacia mi lado derecho y vi a Kanda parado junto a mí. Me miraba de reojo con una expresión sombría en su rostro.
– Nadie piensa perder aquí hoy, Kanda… – Le dije con desdén refiriéndome al partido.
– No hablo del partido – Refutó.
Fruncí el ceño y lo miré sin comprender, si no era el partido entonces… ¿A qué se refería? Su mirada señaló hacia el público. Volteé hacia esa dirección y lo primero que captaron mis ojos fue el sonriente rostro de Lenalee, gritando y alzando los brazos animada. ¿A caso se refería a…?
– Lenalee… – Me escuché decir en voz alta.
Kanda me miró de nuevo, esta vez sus ojos brillaban decididos y altivos. Dándome a entender que estaba en lo correcto.
Tuve un choque de emociones, me sentía incrédulo ante tal revelación y poco a poco sentí como la sangre se calentaba, los latidos de mi corazón se aceleraban y la adrenalina me consumía… Apreté los puños con firmeza y miré a Kanda con convicción. Yo tampoco estaba dispuesto a perder a Lenalee.
– No perderé – Dije. Kanda hizo una sonrisa torcida.
Escuchamos el pitido del silbato. El árbitro había llegado levantando el balón, Dio un segundo pitido y el partió finalmente comenzó.
Esta vez nos aferraríamos a la victoria, esta vez… seria todo o nada…
FIN POV Allen
No habían pasado ni quince minutos y el público ya estaba prendidísimo, ambos equipos jugaban dando lo mejor. Cada que un jugador del equipo contrario se acercaba peligrosamente a la portería, los delanteros lograban desviarle el balón, incluso si lograban hacer un pase, el portero lograba detenerlo con destreza.
De la misma manera los contrincantes defendían con sangre su portería. Tan reñidos estaban ambos equipos que había pasado media hora y ninguno lograba anotar un gol.
- ¡GOOOOOOOOL! – Gritó la porra. El equipo contrario logró anotar su primer gol diez minutos antes de que comenzara el medio tiempo.
Se escuchó el sonido del silbato que interrumpió el partido. Los jugadores salieron de la cancha para descansar e hidratarse mientras que el equipo B de las porristas se preparaba para su presentación.
Tenía los nervios a flor de piel. Había pasado tiempo desde la última vez que me paré frente a mucha gente, abracé los pompones amarillos contra mi pecho y suspiré.
– Lo harás bien, no te preocupes – Sentí la cálida mano de Sachiko sobre mi hombro.
Le sonreí y ella hizo lo mismo. El presentador anunció nuestra presentación y las porristas se posicionaron en el centro de la cancha.
– ¡Suerte! – Sachiko me dio una palmada en la espalda y salí corriendo junto con mis compañeras.
Una vez que todas nos colocamos en pose, la música sonó.
La presentación salió perfecta. Mi respiración estaba agitada, mis cabellos húmedos y desordenados, mas sin embargo, mi rostro dibujaba una sonrisa de satisfacción y emoción.
Había olvidado lo excitante que era hacer rutinas y escuchar al público gritar de emoción. Al regresar, corrí hacia donde estaba Sachiko, quien me esperaba con los brazos extendidos. Me lancé a ellos abrazándola fuertemente y ambas nos echamos a reír. Reímos tanto que hasta el estomago nos dolió.
El medio tiempo término. Aun quedaba la posibilidad de empatar al equipo contrario, los equipos se colocaron en la cancha esperando a que el árbitro diera la señal. El ánimo no cesaba, la gente gritaba emocionada. Se sintió un breve temblorcito en las gradas, la gente saltó de alegría cuando nuestro equipo anotó.
Ahora estaban empatados, la atmosfera estaba que arde, los jugadores estaban claramente exhaustos, pero ninguno de ellos bajaba la guardia y como si su vida dependiera de ello, continuaban esforzándose al máximo.
El partido estaba llegado a su final, tan sólo le restaban diez minutos, si ninguno de los equipo anotaba, tendrían que irse a desempate.
Nueve minutos, ocho minutos, siete, seis…
Allen llevaba el balón y se dirigía a la portería a toda velocidad, pero uno de los jugadores le seguía tan de cerca que parecía que le pisaba los talones. Le estorbaba de tal manera que Allen no lograra pasarle el balón a sus compañeros. Lavi estaba libre, justo a un lado de la portería, era su oportunidad… Tenía que pasarle el balón ya.
Mis manos se aferraron contra la malla, respiré hondo y grité a todo pulmón:
- ¡TU PUEDEEES!
No sabía si mis palabras habían llegado hasta sus oídos, pero justo en ese momento Allen logró burlar al jugador y patear el balón con todas sus fuerzas hacia Lavi. El pelirrojo recibió el balón con el pecho, lo dejó caer a sus pies y dio el tiro que los llevó a la victoria.
Se terminó. Nuestro equipo había ganado el partido dos a uno. El público estallaba de emoción, gritaban, lloraban y hacían sonar sus tambores y trompetas. Allen corrió hasta Lavi pescándolo del cuello emocionado, ambos cayeron al pasto riendo a carcajadas, el resto de sus compañeros se les unieron y cargaron al pelirrojo sobre sus hombros.
Una gran multitud se juntó alrededor del equipo, Sachi y yo nos acercamos también.
– ¡Hey! ¡Escuchen todos! ¡El viejo panda no está! –Lavi gritó parado sobre las gradas – ¡Festejemos en mi casa! – El resto del alumnado gritó efusivo ante su proposición.
– ¿Qué dices Lena-chan? ¿Vamos? – Sachiko se colocó frente a mí y juntó sus manos bajo su mentón. Más que una pregunta parecía una súplica.
– No lo sé… tendría que preguntar a mi hermano y…
– ¡El director estará encantado en que festejemos la victoria! – Iterrumpió – ¡Vamos! – Sujetó mi brazo y me arrastró hasta los vestidores.
Recogimos nuestras cosas y fuimos directo a donde se encontraba mi hermano. Sachiko se me adelantó y pidió el permiso en mi lugar, quizás pensó que si yo lo hacía no insistiría y a la primera negación por parte de mi hermano me rendiría.
– ¡Por favor! ¡Por favor! ¡Por favor! – Rogaba Sachiko sacudiendo el brazo de Komui.
– Eh… bueno, si deseas ir Lenalee, ve… – Komui sonrió tranquilamente.
Al principio me quede sorprendida, no esperaba esa reacción de mi hermano, ni mucho menos que accediera a la primera. Su mirada era compasiva y su rostro reflejaba tranquilidad. Quizás estaba contento por que poco a poco comenzaba a integrarme más a las actividades de la escuela, además de socializar con mis demás compañeros.
Komui colocó su mano sobre mi cabeza y alborotó mis cabellos cariñosamente.
– Con cuidado – Me giñó un ojo y se fue junto con el asistente Reever y Johnny
Sonreí emocionada. Esta era la primera vez que asistía a una fiesta de la academia, me pregunto cómo me ira…
CONTINUARA…
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¡Gomen! Ahora si me atrasé muchísimo, ¡como lo siento! Me llené de trabajo y me costó mucho trabajo hacerme espacio para ir escribiendo el capitulo.
Pues espero que les haya gustado, el siguiente capítulo creo que se pondrá emocionante y algo divertido xD Estaré actualizando lo más pronto que me sea posible, así que… ¡Nos estamos leyendo! Bye byeee
¡Venga! ¡Que este viernes ya hay capitulo nuevo del manga! (La verdad es que yo espero que Allen sea regresado a la orden para que Lenalee le de sus buenas pataditas por haberla abandonado xD)
