Hola! Se que me demore un poquito xd, pero aquí les traigo el nuevo. Tranquilos, nunca demorare mas de 1/2 semanas, espero.

Hay una parte un poco.. sangrienta, asi que al que no le guste se tipo de cosas, deje un aviso. c:

Ojala les guste.

-¿Cómo está la situación?- El décimo Vongola le pregunto al hombre que acababa de entrar en la habitación.

-Los hemos estado conteniendo en todos los lugares que han atacado, y por ahora no han podido hacer ningún daño grave.- Informo el hombre mientras le hacía un reverencia a los 7 hombres, 2 niños y una mujer, que en ese momento se encontraban en la habitación.

-Eso es bueno. Manden más respaldos a los lugares que sigan en combate. Infórmame de la situación en una hora.- El hombre asintió antes de hacer una pequeña reverencia y salir del salón. El joven castaño se masajeo la sien, tratando de espantar el horrible dolor de cabeza que su intuición le estaba dando en este momento. Sabía que algo malo pasaría, pero con la jaqueca que lo atacaba no podía concentrarse en nada.

-¿Está bien, Décimo?- Pregunto un joven peli-plata mientras miraba preocupado la mueca de dolor que su jefe tenía en ese momento.

-Estoy bien Hayato.- Tsuna se sentó recto eh hizo el mayor esfuerzo que su cuerpo le permitía por no mostrar el dolor que sentía y a su vez le dio una pequeña sonrisa a su mano derecha. Hayato le dio una mirada de 'no-te-creo-nada' pero debido a la situación en que se encontraban, lo dejaría pasar, por ahora.

-Chicos pueden estar tranquilos, sé que algunos de ustedes quieren ir a ayudar a la familia, o en el caso de otros, masacrar algunas personas. No se tienen que quedar aquí.- Lo último que el Décimo Vongola quería era mandar a su querida familia a la batalla, pero podía ver como Yamamoto tocaba más de lo necesario a su espada, ansiando usarla. A Gokudera metiendo sus manos en los bolsillos más de lo normal y tratando de disimularlo cogía un cigarrillo. A Ryohei moviéndose inquieto. A Chrome sosteniendo con más fuerza de la necesaria su tridente, y finalmente a Mukuro, Hibari y Reborn con sus respectivos ojos sádicos, pidiendo por pelea, pidiendo por sangre. Y sinceramente, el también quería ir a ayudar.

- Siempre igual de baka. Dame-Tsuna, en tiempos de guerra los guardianes no abandonan al jefe. Cualquier cosa puede pasar y no queremos que termines muerto. Además sabemos que es lo primero que harías cuando no tengas a ninguno de nosotros vigilándote.- Reborn tomaba su expreso con total tranquilidad en una esquina de la oficina, y aunque parecía casi inocente en ese momento, todos fueron capaces de escuchar el tono de advertencia usado al final de la oración.

Tsuna no pudo hacer más que suspirar. Definitivamente, su familia lo conocía demasiado bien.

La puerta abriéndose de golpe fue lo interrumpió el incómodo silencio que se había hecho en la habitación.

-¡Décimo! Discúlpeme mi interrupción tan irrespetuosa, pero hay noticias urgentes. Están empezando a atacar los hospitales, escuelas y orfanatos fundados y sostenidos por Vongola.- El joven subordinado hablo con gran rapidez mientras se mantenía en una reverencia, esperando por órdenes.

Tsuna no lo pensó dos veces antes de entrar en modo Hiper, con clara intención de salir volando de la mansión e ir a cierto orfanato, pero el no-tan-oportuno pie de su tutor lo mantuvo clavado en el piso.

-¿Qué crees que haces Dame-Tsuna?- Reborn mantenía su pie fuertemente sobre la espalda de su antiguo estudiante, mientras desprendía el aura digna del Hitman número uno del mundo. Sin embargo, ninguna de estas cosas detuvo al joven Sawada, que usando la fuerza que el mismo Hitman le había dado, se liberó del pie que lo aprisionaba, solo para ser detenido esta vez por su guardián de la lluvia y su guardián de la nube.

-Apártense.- Aquel tono pocas veces era usado por el Décimo Vongola, pero cuando lo hacía, no significaba nada bueno. Aun así sus guardianes se mantuvieron inmunes, sosteniéndolo con mayor fuerza.

-Ma ma Tsuna, cálmate.- La tranquilidad de su guardián de la lluvia, por primera vez, no logro calmarlo. Y aunque volvió a intentar liberarse, la tranquila voz de Yamamoto era muy diferente a la fuerza que estaba usando contra el castaño.

-Manden fuerzas a todos los lugares atacados, envía a nuestros mejores agentes, incluso si es necesario, envíen a varia.- Gokudera hablo, tomando el mando como mano derecha cuando claramente su jefe era incapaz de dirigir. El joven subordinado asintió aterrorizado antes de salir como alma que lleva al diablo a cumplir sus órdenes. ¿Pero quién lo podría culpar? Era la primera vez que veía a su amable y querido jefe enojado.

Tsuna tenía una sola meta en mente, y nadie, ni siquiera sus queridos guardianes, le impedirían cumplirla. Así que, tratando de hacerlo el menor daño posible a Takeshi y Hibari, los aparto de él con rapidez y salió volando de la habitación.

-Tch. Ese estúpido jefe suyo todavía necesita que le dé un par de lección.- Susurro el hitman con claro enojo en sus palabras.- Vamos, antes de que haga algo estúpido, como hacer que lo maten.- Aunque el enojo del hitman era más que obvio, la preocupación en su tono les hacía cuestionar porque estaba enojado. ¿Por qué no pudo detener a su estúpido estudiante o porque se enojaba consigo mismo al no poder evitar que el pequeño castaño se metiera en cosas que podría terminar matándolo?

O0O

Su querido orfanato era la instalación sostenida de Vongola más lejos de cualquier base Vongola. Después de este accidente, procuraría ponerlos lo más cerca posible a él, incluso estaba considerando construirlo al lado de la mansión. Avanzo a toda velocidad al no escuchar gritos de batalla. Tal vez, solo tal vez, tenerlos tan lejos fuera la salvación de orfanato. Los niños lo recibirían con grandes sonrisas, los adultos que cuidaban el lugar le darían una cálida bienvenida, y juntos pasarían toda la tarde, riendo y jugando con los niños. Quería creer eso, quería creer que esas inocentes y dulces sonrisas volverían a aparecer, quería creer que esos cálidos y cariñosos ojos no abandonarían este mundo. Quería creer.

(De aquí en adelante es un poco gore, si no les gusta este tipo de cosas, pueden saltarse esta parte.)

Pero todas sus esperanzas fueron destrozadas cuando llego al lugar. La batalla ya había acabado y el olor a muerte y sangre rodeaba el lugar. Agacho la mirada al sentir algo contra su pie, y cuando vio lo que era, deseo nunca haberlo hecho. Ahí, tendido en el suelo, estaba uno de sus queridos niños. Su cuerpito estaba rodeado de heridas y sangre, pero lo peor sin duda era que ese cuerpo carecía de cabeza.

Tsuna era incapaz de apartar la mirada de aquel cuerpo, y solo cuando un agudo grito resonó desde dentro del orfanato, fue capaz de volver a la realidad. Con rapidez y agilidad corrió hasta el lugar, pero cuando abrió la puerta, fue demasiado tarde. Un hombre con una enorme espada estaba atravesando el cuerpo de la niña más pequeña del orfanato. La pequeña seguía consiente y sollozaba en silencio, mientras que el hombre, junto con sus compañeros reían a carcajadas del sufrimiento de la pequeña.

El Décimo atravesó el cuerpo del que sostenía la espada en un rápido movimiento, y pronto todos los hombres sufrieron el mismo destino. Con sus manos llenas de sangres y lágrimas, se acercó a la pequeña y la sostuvo entre sus brazos.

-Shhh, tranquila, todo va a estar bien.- Trataba calmar a la sollozante niña, mientras oprimía su mano sobre la herida de esta.

-T-Tsuna-sama. S-Sabía q-que vendría.- Una pequeña sonrisa se formó en el rostro sangriento y mojado de la pequeña. La niña alzo la mano, llevándola a la mejilla del mayor.

-Arigato.- Fue la última palabra de la pequeña antes de cerrar sus ojos por última vez.

(Aquí ya para la escena gore .)

Y así fue como lo encontraron los guardianes. Rodeado de una masa de cuerpos, en sus brazos una pequeña niña de no más de 5 años, totalmente inmóvil.

Tsuna dirigió su mirada a la entrada cuando sintió que alguien se acercaba, eh inconscientemente, acerco más el cuerpo de la pequeña al suyo.

Esperaba miradas de odio, asco e inclusive, terror. Pero no fue lo que recibió de su familia. En cambio, las miradas de su familia eran de compasión y entendimiento. Uno por uno los guardianes se acercaron a su jefe, ignorando lo cuerpos en la escena. El castaño volvió a bajar la mirada hacía el cuerpo de la niña, y no volvió a moverla hasta que una grandes manos rodeadas de bandas le quitaron a la pequeña de sus brazos. Trato de agarrarla nuevamente, pero su cuerpo no le respondía a las órdenes que le daba.

Se sentía solo, deprimido, enojado. Emociones negativas era todo lo que podía sentir, o al menos así fue, hasta que sintió que alguien lo abrazaba. Seguía con la cabeza gacha, por lo que solo pudo ver unos mechones de largo cabello azulado. Se recostó sobre el pecho del hombre que lo sostenía, y aunque lo deseaba, ninguna lágrima bajaba por su mejilla.

Pronto sintió como más brazos lo rodeaban, dejándolo en el centro de un gran abrazo familiar, que en aquella escena, parecía totalmente fuera de lugar. Pero a los guardianes poco les importaba. Su cielo los necesitaba, su cielo se estaba quebrando, su cielo necesitaba que alguien lo sostuviera y le dijera "Todo estará bien." Y eso fue exactamente lo que hicieron. Lo sostuvieron, lo abrazaron, y lo mantuvieron entre sus brazos hasta que el pequeño castaño dejo de sollozar y cayo inconsciente en los brazos de Chrome.

O0O

Después de ese accidente, Tsuna se mantuvo una semana en su habitación, pocas veces comía y nunca salía. Cuando lo hizo, declaro que no se llevaría ninguna otra vida, a menos que fuera su último recurso. Nadie objeto ante esto.

Y hasta aquí el segundo arco. Les dije que seria corto pero importante. Como ustedes saben, Tsuna dijo que nunca mataría a alguien, pero viven en la mafia, eventualmente pasaría.

Espero que les haya gustado. Algun comentario/critica sera bienvenido.

Nos leemos! C: