Kathy bostezó por una incontable vez esa mañana, apretó la taza de café que tenía en su mano y la llevó hasta su boca para tomar el último sorbo de café. Suspiró frustrada mientras sus ojos viajaban hasta la cafetera, Sirius tomaba la última taza de café de la mañana. ¡Allí iba su tercera ronda de cafeína! Suspiró mientras observaba a los dos niños que tenía en frente, ambos tomaban cereal de lo más tranquilos posibles. El sueño la empezó a dominar y se fue inclinando hacia un lado, hasta que su cabeza chocó con el hombro de Sirius y esta se quedó dormida. Solo sentía los movimientos de Sirius al beber sorbos de café, según ella era lo único que mantenía que él de la misma forma que ella se mantuviera despierta.
-¡Buenos días a todos! –saludó Remus entrando por la puerta de la cocina.
-¡Tío Demus! –saludaron Tori y Harry con entusiasmo dejando solo por un instante sus platos de comida.
Kathy dio un pequeño brinco en su asiento y se sentó derecha de nuevo. Sirius solo movió los ojos de Remus, a Sirius y por último a sus dos hijos. Remus le dio un beso en la mejilla a Tori y revolvió el ya revuelto cabello de Harry. Miró con una sonrisa a Sirius y Kathy y esta de inmediato se aumentó a una fuerte carcajada.
-¿Qué no les contaron que cuando son padres, las "diversiones nocturnas" deben hacerse más cortas para estar despiertos el siguiente día? –preguntó Remus entre risas.
Sirius gruñó de mala gana y estaba seguro se levantaría para intentar algo más con su supuesto amigo y sus insinuaciones pero Kathy le colocó una mano en un hombro y lo volvió a sentar en la silla.
-¿Papi y mami juegan en las noches sin nosotlos? –preguntó inocentemente Tori.
-Pod eso nos mandan a acostad tan templano –apoyó Harry a la causa de su hermana.
Sirius miró con más furia a Remus de nuevo, Kathy solo pudo volver a suspirar cansadamente. Necesitaba unas horas de sueño, ya deseaba ella que fuera por las intenciones que Remus proponía. No se había pasado la última semana rogando a Harry y a Tori que durmieran en su habitación, en su lugar terminaban durmiendo con Sirius y ella, en posiciones que hacia difícil conciliar el sueño adecuadamente. Recordó haber sugerido a Sirius usar un hechizo en su cama y hacerla más grande, pero este se había negado rotundamente.
-¿Van a jugar? –preguntó Kathy levantándose perezosamente de su asiento y tomando los dos platos vacíos de sus niños y dejándolos en el fregadero.
Tori y Harry saltaron de las sillas y salieron corriendo hacia donde fuera que ellos jugarían, en ese momento, cualquier travesura que pudieran hacer les importaba menos a Sirius y a Kathy, no era un día muy animado. Kathy accionó su varita y una nueva porción de café comenzó a cocinarse. Se tiró de nuevo en una silla al lado de Sirius.
-¿Me van a decir porque se ven tan terriblemente? –preguntó Remus acomodándose en una silla al frente de ellos, no esperaba algún tipo de recibimiento si ambos adultos estaban más dormidos que despiertos.
-Siguen sin querer dormir en su habitación –contestó Sirius.
Kathy se incorporó a servir café para los tres y en un bostezo añadió suplicante -, necesitamos dormir lobito.
-Eso y pensar una forma de hacerles creer a ese par de enanos que no se los van a comer mientras duermen –dijo Sirius dando un sorbo de café, después de una semana sin dormir correctamente unas cuantas tazas de café no ayudaban demasiado a mantenerse despierto.
Una nueva carcajada salió de Remus, pero esta vez dijo con al recuperarse de su risa –puedo ayudar con lo primero, los llevaré al parque a jugar y veré que más puedo hacer para entretenerlos. Estarán de regreso para las cuatro de la tarde.
-¡Eres el mejor! –exclamó Kathy levantándose de su asiento, dejando la taza de café en la mesa y corriendo hasta el otro lado para apretar a Remus en un abrazo, le dejó un tronado beso en la mejilla.
-¡Oye! –protestó Sirius ante el acto de Kathy.
-¡No inventes Sirius! –se quejó Kathy y salió corriendo escaleras arriba, tirándose directamente en la cama, tiró las pantuflas y se acomodó en medio de las sábanas. No tardó mucho en escuchar los gritos de Tori y Sirius cuando Remus los sacaba de la casa.
Cinco minutos, dado el paso que llevaba y porque seguro estaba a punto de dormirse, Sirius se tiró a su lado, le cruzo un brazo a su alrededor acercándola a él y quedándose dormidos por primera vez en una semana.
Después de dormir todo ese día sin levantarse siquiera a almorzar, fue que tanto Kathy como Sirius se sintieron descansados. Kathy se levantó primero y preparó la cena de los niños y algo para desayunar y almorzar para ella y para Sirius, este último se le unió hasta que el olor a comida le llegó a la habitación, por ende su estomago reaccionó quitándole todo sueño que poseía. Una vez abajo Kathy ya le tenía un plato servido en la mesa a su lado, este le dejó un beso rápido en los labios y se sentó a su lado a comer.
-¿Dormiste bien? –preguntó Kathy mientras comía.
-Como nunca –contestó Sirius relajado –sabes que esto realmente tiene que terminar. No podemos dejar que nos desvelen todas las noches por un estupido cuento –dijo esto un poco frustrado.
-Todo esto se hubiera solucionado si tan solo consideraras antes de abrir tu bocota –le reprendió una vez más, ni sabía cuantas veces había repetido eso en la semana.
-¡No empieces! Haré que duerman esta noche solos, es mi turno. Será fácil –dijo Sirius excesivamente confiado.
-¿Si es tan fácil porque no los has dejado dormir en su habitación antes? –preguntó Kathy arruinando el ego de Sirius que comenzaba a aumentarse.
-Pues…pues porque si –contestó este mordiendo furioso un último bocado –apostaría que yo logro que duerman solos antes que tú.
-¿Qué quieres perder Sirius? –dijo Kathy igual de confiada que él.
Unos minutos de silencio pasaron mientras Sirius analizaba bien su respuesta –te llevaré el desayuno y la cena a la cama por una semana y lavaré la ropa de todos este mes.
-¿Y si ocurriera el milagro que ganaras? –Preguntó ella alzando una ceja –yo ya lavo la ropa y aunque no te lleve la comida a la cama si te la preparo.
-No lo se, veré que se me ocurre –contestó Sirius tranquilo –trato –dijo ofreciéndole una mano que ella estuvo dispuesta a estrechar.
-Trato…
Esa misma noche, Sirius llevó a Tori y a Harry a su habitación, ambos en pijama listos para acostarse y dormir. La misma discusión de todas las noches comenzó.
-¿No creen que si de verdad existiera un monstruo debajo de la cama hace mucho que nos hubiera comida a todos? –preguntó Sirius innecesariamente, ambos estaba apegados con su idea de dormir con sus padres.
-Nop –dijo Tori moviendo negativamente su cabecita.
-A los monstluos les dan meyo los papis y pod eso no nos comen –agregó Harry.
Sirius suspiró profundamente y levantó a los dos niños de sus camas, colocándolos a un lado de él junto a la puerta. Sacó su varita de su bolsillo y con un movimiento de las dos camas se alzaron en el aire. Tori apretó del brazo a Harry y este a su vez se aferro asustado a la pierna de Sirius, ambos esperando que su tan temida criatura saliera al encuentro.
-¿Ven algo? –preguntó Sirius, los niños observaron, debajo de las dos camas lo único que había era polvo y uno que otro rastro de polvo. Harry y Tori negaron con la cabeza como respuesta. Sirius regresó las camas a su posición original y luego regresó a los dos niños a sus respectivas camas –ahora, ¿se creen capaces de dormir solos otra vez?
Una vez más los dos niños asintieron y se acomodaron en medio de las sábanas al momento en el que Sirius les dejaba un tierno beso a cada uno y salía de la habitación. Se paró al lado de Kathy en el pasillo esperando a que ambos se durmieran correctamente, pero no llevaba ni cinco minutos afuera cuando Harry y Tori ya estaba murmurando acerca de porque no había podido ver a su monstruo.
-Parece que no tuviste suerte, ahora quédate y observa tu derrota –dijo Kathy con una sonrisa burlona mientras entraba a la habitación de los niños.
-Aun no gamas –le susurró Sirius colocándose en el marco de la puerta para observar su "derrota".
Kathy se sentó en la cama de Tori acomodándose para que Tori se quedara a un lado con su peluche y Harry al otro.
-Chicos nos han visto hacer magia algunas veces, ¿no es así? –preguntó ella con una voz tierna.
-Si mami –contestó Tori abrazando a su conejito de felpa.
-Bien –dijo Kathy sacándose dos bolsitas de tela de la bolsa trasera de su pantalón –esto es magia condensada, ya saben que los niños aun están muy pequeños para usar varitas mágicas como su papi y yo. –comenzó explicando Kathy mientras los dos niños miraban con curiosidad la pequeña bolsa –pero como queremos que ese monstruo se vaya lejos vamos a hacer una pequeña excepción y les voy a regalar un poco de magia a cada uno y solo la cantidad exacta para que hagan un hechizo para ahuyentar al monstruo, ¿de acuerdo? –Harry y Tori asintieron felices –recuerden si no lo hacen bien nunca van a poder usar magia.
-¿Cómo le hacemos mami? –preguntó Harry asustado cuando recibía su pequeña bolsa.
-Supuse que preguntarías eso así que traje un poco más para enseñarles, se puso de pie y sacó una bolsita más, tomó un polvo plateado con una mano y con la otra murmuró un par de encantamientos con su varita, todo esto cayendo en una vieja lámpara que estaba en una mesa que dividía ambas camas. La lámpara comenzó a girar y la escarcha blanca brillaba en las paredes dibujando varias formas y tamaños. –ahora ustedes, solo que sin la varita y lo tiran debajo de la cama.
Tori y Harry se arrojaron de la cama y comenzaron a hacer la rutina que su madre les había indicado al instante. Una vez realizado el proceso, ambos se acomodaron de nuevo en a cama y dejando un beso en la mejilla de Kathy, ambos se quedaron dormidos. Por primera vez solos, en una semana.
-Es una lastima que no pensé en esto antes –le susurró Kathy a Sirius en el oído mientras observaba a los dos niños dormir –tenías razón, no fue tan difícil.
Sirius la vio de mala gana, había perdido en su propia a puesta lo cual resultaba ser un poco humillante para su ya crecido ego. Ella lo vio hacer pucheros molestos, solo le sonrió y lo jaló fuera de la habitación, apagándoles la luz a los niños y dejando que la ahora brillante lámpara cumpliera su función.
Kathy caminó hacia su habitación y entró al baño a cepillarse los dientes, no le había puesto mucha atención hacia donde se había ido Sirius. Hasta que en el proceso sintió que él la tomaba por la espalda y comenzaba a hacerle caricias alrededor del ombligo. Ella le sonrió a su reflejo en el espejo y se inclinó para enjuagarse la boca con agua, se limpia y sonriendo triunfante deja un beso en los labios de Sirius –quiero tostadas mañana para el desayuno- anuncia antes de por fin ir a buscar un merecido descanso a la cama
Y bien yo desilucionada y ud?
Gracias por leer!
