ADVERTENCIA: INICIO NOTA DEL AUTOR
¡Hola! Bienvenidos al décimo capítulo.
Lamento la tardanza en subir este nuevo capítulo, pero he tenido muchas ocupaciones. No tengo nada que añadir a la nota del capítulo anterior, de modo que podemos comenzar con el capítulo.
Este capítulo se lo dedico a mi mejor amiga, Novasonic. Espero con ansia tu review por motivos evidentes, je, je.
No olvidéis comentar. ¡Cuidaos mucho todos, y hasta pronto!
ADVERTENCIA: FIN NOTA DEL AUTOR
CAPITULO 10 – JUEGO DE TÉ (PARTE 2)
EN EL CAPITULO ANTERIOR…
G: "Maestro" – Dice en un tono más serio esta vez – "¿Realmente está Po hablando con ese panda ahora mismo?" – Shifu pone la mirada más seria ahora.
MS: "Si… por ahora, Po nos ha conseguido tiempo. Solo lamento que no podamos diseñar una estrategia todos juntos… el equipo está incompleto"
G: "No creo que eso sirva de mucho…" – Shifu le mira ahora – "Jamás vi nada parecido, no nos trataba como adversarios sino como… niños con los que estaba jugando. Solo Mono logró ponerle en un pequeño aprieto y ya ve como lo ha pagado nuestro amigo. Recuerdo que dijo que aquello solo era una parte de su poder, y luego en unos movimientos más rápidos de lo que yo haya podido imaginar jamás agarró el brazo de Mono y se lo destrozó. Maestro…" – Le mira con mirada apenada – "Sinceramente, no sé cómo podemos derrotar un enemigo como ese. Está a otro nivel…"
EN LA COCINA DEL PALACIO DE JADE
Sentado a la mesa de la cocina, un rostro que solo podría describirse como de incredulidad aparece en la cara de Siang.
S: "¿Sopa… de fideos?" – Po asiente – "¿Te… dijo que tenías… caldo de en las venas?" – Po se encoge de hombros – "JA-JA-JA-JA… JE-JE… Este Ping…" – Se quita una pequeña lagrima de la risa con el dedo – "Me imaginaba que intentaría alejarte del Kung Fu de algún modo, pero no me imaginaba que intentara convertirte a ti en un cocinitas… y menos con el pretexto de tener la misma sangre. Supongo que tu… bueno, notarias que algo no encajaba en el asunto de ser el hijo de un ganso…" – Po arquea una ceja – "Ya. ¿Y nunca le preguntaste nada?" – Po se encoge de nuevo, ahora torciendo el morro a un tiempo.
P: "Supongo que temía preguntar. De niño, él era mi padre y simplemente le creía. Luego… bueno. Como ya he dicho, temía preguntar"
S: "Si, lo comprendo. Querías creer que él era tu padre, y si lo preguntabas toda posibilidad por infinitesimal que fuese desaparecería" – Po asiente – "A veces nos engañamos a nosotros mismos demasiado tiempo, y un día ya no sabemos cómo corregir el curso. La vida debió ser complicada para ti Po…" – Po le mira ahora con seriedad.
P: "Fue una buena vida" – Siang nota la seriedad en sus palabra y le devuelve la mirada.
S: "¿En serio? ¿Cuántos se rieron de ti? ¿Cuántos te maltrataron? ¿Cuántos te insultaron? Po, esa no es una buena vida… mírate. Ahora, cuando tienes tu Don, cuando todos te respetan por lo que eres, es cuando al fin has sido feliz. ¿Puedes negar que cuando fuiste respetado y temido, fue cuando más feliz has sido?" – Po se queda sin palabras – "Claro que no…"
P: "Pero quiero a mi padre…"
S: "Y lo respeto, solo que Ping no sabía cómo tratar a alguien como tú, con tu fuerza y potencial. Él ha estado todos estos años intentando encerrarte en la jaula dorada de los débiles, y por eso he venido… para sacarte de ella"
P: "Si, claro… has venido a rescatarme" – Siang le mira con el ceño fruncido por primera vez desde que se sentaron.
S: "Po… dime. ¿Por qué crees que he venido?" – Po arquea una ceja, y por un momento se queda pensativo – "Po, soy tu padre, y te lo creas o no jamás podría reírme de ti. Solo dilo, dime que piensas que he venido a hacer. Dime, ¿Por qué piensas que he venido a buscarte?" – El joven panda se queda pensativo, tiene una idea en la cabeza pero la mirada de su padre y su fuerza no encajan con ella, aun así es la única que se le ocurre y finalmente decide soltarla.
P: "P-pues tu… has venido porque necesitas mi ayuda… para…" – Siang aun con rostro serio, arquea una ceja.
S: "¿Para qué… exactamente?"
P: "Pa-para… para…" – De repente las palabras parecen entupidas pero no tiene otro modo de expresarlo, así que solo lo dice – "¿Para conquistar… China?" – Dice con la boca pequeña, mientras Siang descuelga su barbilla quedándose con la boca abierta – "¿Pa-para ocupar el trono… del… Emperador?" – Dice con la boca aún más pequeña. Siang cierra la boca resoplando levemente, mira un momento a su taza y agita la cabeza – "¿Qué? ¿Acaso no es lo que quieren todos?" – Siang mira a los ojos de su hijo con una media sonrisa.
S: "¿De modo… que según tú, he entrado en la carnicería del mal y he cogido número para intentar la conquista de China y sentarme en el trono del Emperador?" – Introducir silencio incomodo aquí – "Po, mira… Si quisiera, podría colarme en el Palacio Imperial en una noche y secuestrar al Emperador y a su familia, para después torturar a sus hijos delante de él hasta que abdicara en mi nombre. Después, me desharía de él y de su familia y al no haber más herederos automáticamente me convertiría en Emperador… Es un plan sencillo, para el cual solo hace falta tener suficiente fuerza… y a mí me sobra. De modo, que puedes creerme cuando te digo que para ser Emperador… no necesito tu ayuda" – Dice agitando la cabeza despacio. Po se queda quieto un momento y enormemente confuso levanta la mirada hasta hacer contacto con los ojos de su padre.
P: "Pero… si no me necesitas para ser Emperador y… no eres Emperador… entonces…" – Se inclina levemente hacia delante como si fuese a revelar un secreto – "¿Tú no estás interesado en conquistar China?"
S: "No Po… en absoluto"
En ese momento, el Maestro Shifu se dirige de regreso a la puerta de la enfermería, pensativo. Grulla le había relatado el combate, y no solía exagerar. Si todo sucedió tal y como su alumno acababa de contarle, entonces…
Dr. Y: "¡BRUJA!" – El Doctor sale corriendo de la enfermería, gritando con los brazos levantados y alejándose – "¡BRUJERÍA! ¡Eso es magia negraaaaa!" – A través de la puerta se asoma el rostro de la Doctora con el ceño fruncido.
Dra. N: "¡ES CIENCIA, PUERCO RETROGRADO! ¡BAH!" – Dice volviendo a entrar en la enfermería sin siquiera advertir al viejo Maestro que ha observado toda la escena con una extraña sonrisa. Cuando Shifu entra observa que el brazo de mono está vendado y entablillado con finísimas barras de madera de roble para mantenerlo recto, mientras por entre las vendas asoman decenas de agujas de acupuntura. La Doctora se sienta en una silla junto a la mesa, donde puede observar otro colmillo de serpiente que tiene preparado. La parte gruesa del colmillo parece unida a una especie de fino tubo traslucido… tal vez hecho de piel de muda de serpiente también. La Doctora comienza a atar una cuerda alrededor de su propio brazo mientras maldice las mentes estrechas de la medicina – "…estúpido, parásito, inútil… ¿Cómo voy a hacer esto sola?"
T: "Yo puedo ayudarla Doctora"
Dra. N: "No… si pierde solo un poco más de sangre, tal vez no pueda ayudarla… no puedes separarte de ella"
MS: "¿Te sirvo yo?" – La Doctora le mira con una media sonrisa.
Dra. N: "Tendrás que servirme… ven" – Toma el tubo con colmillo y ofrece a Shifu el extremo opuesto del tubo – "Cuando te diga, tienes que aspirar con fuerza, para crear el vacío en el interior del tubo y así que salga sangre de mi brazo… antes de que la sangre llegue al otro extremo del tubo, sácalo de tu boca e introdúcelo deprisa en esta bolsa…" – Le acerca una bolsa de aspecto desagradable, parece (a falta de una palabra mejor) un estómago – "Está hecha de piel y es impermeable, ata un cordel aquí… y así quedará cerrado. Lo más importante… la bolsa debe SIEMPRE estar al menos un palmo por debajo de mi brazo, de lo contrario el flujo de sangre se detendrá… vamos…" – Shifu no duda de ella, nunca lo ha hecho. A pesar de que jamás vio nada parecido, ella siempre sabía lo que hacía. Clavó con precisión el colmillo en su brazo buscando la vena – "Ay… ah… ¡AHORA!" – Shifu hizo todo como le había indicado, y funcionó fantásticamente bien. La bolsa empezaba a llenarse con la sangre de la Doctora – "Le… daré medio litro… ah… espero que sea suficiente. Avísame cuando la bolsa esté cerca de llenarse" – Shifu la mira preocupado.
MS: "Deberías haber usado mi sangre… necesitas estar fuerte para cuidar de ellos" – La Doctora le sonríe.
Sra. N: "Ya… he terminado con Mono. Los huesos están colocados correctamente gracias a las agujas de acupuntura, solo hay que mantenerle sedado unos días para que comiencen a soldar, luego podrá moverse despacio. En mi bolsa hay ampollas con preparado para mantenerlo dormido ese tiempo, en cuanto a Víbora ha perdido demasiada sangre, sin una transfusión morirá" – Shifu no puede evitar preocuparse por ella, mientras ve su vida fluir dentro de la bolsa – "Además… no todas las sangres valen, he visto malas reacciones… salvo con la mía. La tuya podría no servir… Ah…" – Shifu ve que la bolsa está casi llena y le hace un gesto con la cabeza que ella comprende. Se saca el colmillo del brazo y se pone una venda en la herida para detener la sangre. Retira el colmillo del tubo, dejando ese extremo libre. Luego se pone en pie tambaleándose, a lo que Shifu reacciona tomándola de la cintura – "Estoy bien… además, no hay tiempo que perder. Vamos… ah…" – Van hasta donde está Tigresa con Víbora, con un rápido movimiento, coloca el extremo del tubo en el colmillo que sobresale de Víbora, lo ajusta una… dos… tres veces – "Listo…" – Se tambalea de nuevo, y Shifu la vuelve a sujetar – "Dale la bolsa a Tigresa… debe sujetarla tan en alto como pueda… para que la sangre fluya dentro de Víbora y no al revés" – Tras hacer lo que pide la ayuda a llegar a la silla – "Ah… Tigresa… aprieta con mucha suavidad la bolsa. Mucha… suavidad… si el tubo o la bolsa estallan perderemos esta oportunidad" – Tigresa asiente, mientras hace como ella le ha dicho. Shifu le ayuda a ajustar el vendaje del brazo, que ha colocado con demasiada rapidez lo que está causando que salga un poco de sangre – "Gracias… ah…"
MS: "No… gracias a ti. Has salvado a mis alumnos" – Le sonríe mientras termina de ajustar el vendaje – "Me resulta extraña esta situación, cuando nos conocimos tu vendabas mi brazo… Y ahora, 25 años después aquí estoy yo… vendando el tuyo"
Dra. N: "Je, je… bueno, tu brazo tenía un corte más profundo. ¿Sabías que aquel fue… mi primer vendaje?"
MS: "Si… lo sabía. Aunque nadie lo hubiera dicho, siempre has tenido manos mágicas para la medicina" – Mientras termina con el vendaje pone cara avergonzada y mira a la Doctora - "Por cierto, quería pedirte…"
Dra. N: "Shifu… como te disculpes de nuevo te daré un guantazo. Con o sin sangre en el brazo" – Le sonríe, y en ese momento se quedan mirando a los ojos por un momento y todo se congela alrededor… luego dejan de sonreírse.
MS: "Te… te he echado de menos" – El silencio acompaña esas palabras un momento antes de que sean respondidas.
Dra. N: "Y yo a ti… mucho. Pero eso no cambia quienes somos Shifu, no cambia que nuestro mayor amor es nuestra carrera. Para ti el Kung Fu, para mí la medicina y… " – Shifu se acerca a ella despacio – "¿Qué haces?"
MS: "Dejar que mis instintos me hagan cometer un estúpido error…" – Y la besa. Ella no tarda en acompañar el beso abrazando la nuca del Maestro. Tigresa intenta no mirar, aunque no puede evitar sentirse como parte del mobiliario. Finalmente se separan unos centímetros en busca de aire.
Dra. N: "Vete…" – Shifu se aleja un poco – "Vamos vete… ¡AHORA!" – Shifu se marcha de la habitación mientras ella intenta no mostrarse débil por lo que él acaba de hacer. 'No funcionaría… una y mil veces… fracasaríamos. Él volvería a dedicarse a sus alumnos y yo a mis pacientes y no tendríamos tiempo para nosotros… nunca lo teníamos' piensa la Doctora mientras pone una mano en su cara para tapar sus ojos, contener las lágrimas, no quiere eso. No quiere volver con él… ha venido a curar a sus alumnos. Nada más…
Mientras tanto, el poderoso Guerrero del Dragón, se estaba quedando sin ideas.
P: "¿Quieres tener una familia numerosa para evitar impuestos?"
S: "No…" – Dice con la mano en la frente.
P: "¿Quieres… que construyamos una casita juntos?
S: "Nooo…"
P: "Entonces es que ya tienes una casa, y te falta un cocinero…"
S: "¡NO! Po, ni siquiera sabía que cocinabas hasta hace una hora"
P: "Es que descartando la conquista de China, me quedan pocas opciones. ¿De verdad no tienes ambiciones de ese tipo? ¿No sientes ya sabes… deseo de… mandar?" - Siang mira a su hijo, puede que no haya escogido las mejores palabras, pero sin duda se ha explicado. El viejo panda levanta la mirada con los ojos entrecerrados, intentando recordar para luego mirar de nuevo a los ojos de Po.
S: "Tal vez cuando era más joven…" – Dice jugueteando un poco con su taza – "Creo que incluso le dije algo parecido a Ping alguna vez. Pero eso son ambiciones… infantiles para gente como nosotros" – Po queda algo sorprendido por semejante afirmación.
P: "Vaya… pues pensaba que es algo que mucha gente deseaba, ya sabes. Poder, gloría, dinero… todo se obtiene mediante la dominación"
S: "¡Desde luego hay gente que le interesa! Je…" – Sonríe recordando – "Recuerdo un pavo real… ¿Cómo se llamaba…? No me acuerdo, pero si recuerdo que estaba obsesionado con que para conquistar China, tenía que exterminar a todos los pandas…" – Ríe un poco recordando aquello – "Era un tipo divertido. Utilicé una de sus costillas de monda dientes durante un tiempo. Era fina, servía bien" – Po pone gesto de gravedad de nuevo.
P: "¿Lo mataste?" – Siang le mira orgulloso de sí mismo.
S: "No Po… lo erradiqué. A él, y a todo su ejército de lobos, que estaban llevando a cabo una masacre de aldeas de pandas una tras otra. ¿Pretendes que me sienta culpable por algo así?"
P: "Pe-pero… eso te pone a su nivel. Matar debería ser siempre la última opción" – Siang cambia de rostro para poner una cara más seria ahora.
S: "¿A su nivel? Ese maldito pavo real jamás hubiera podido ponerse a mi nivel ni subido a una montaña… era un gusano, Po. Un gusano que soñaba con ser un león, por eso necesitaba el trono del emperador para reafirmar su poder. Yo no necesitaba el trono, ni poder político de ningún tipo… porque tengo esto" – Dice alzando una mano ante su hijo, y haciendo crujir sus dedos con fuerza al cerrarlo – "Con este puño, puedo tomar lo que quiera cuando quiera. Con este puño, puedo doblegar la voluntad de cualquiera. Con este puño, mi opinión vale más que la de los demás… de echo" – Sonríe ampliamente - "es la única que cuenta"
Tigresa lleva un rato pensando. Piensa, en que no pudo ver lo que era importante sin ayuda. Desearía tener tiempo, y ser tan buen estratega como Shifu para idear un modo ingenioso, como el que el viejo Maestro empleo, para iluminar un poco el camino de cierta Doctora que lleva un minuto tratando de no llorar. Pero no tiene tiempo, o quizá solo está harta de dar rodeos, y llega a la conclusión de que tal vez no quiera escucharla, pero alguien tiene que decírselo. Solo desearía que no tuviera que ser ella, pues aún era novata en asuntos del corazón. Finalmente, se pone firme y decide hablar con voz tan calmada como puede.
T: "¿Puedo decirle algo?" – La Doctora, que había olvidado la presencia de la Maestra en la habitación, mira a Tigresa con ojos enrojecidos. Rápidamente comprende lo inevitable, que la Maestra lo ha visto todo y que en su ingenuidad piensa que puede ayudarla, aunque la Doctora está segura de no necesitar ayuda alguna.
Dra. N: "Lo siento Maestra, pero no creo que tu comprendas nuestra situación"
T: "¿Usted cree?" – Guarda silencio hasta que la Doctora le presta atención - "Doctora, hasta hace solo unas semanas el Kung Fu lo era todo para mí. Estaba tan centrada en ello que ni siquiera me di cuenta de que me estaba enamorando de alguien…" – La Doctora le sonríe levemente – "Y me costó mucho admitirlo, principalmente por dos razones: Para aceptar que le amaba, debía aceptar primero que toda mi vida había estado equivocada al pensar que merecía la pena sacrificarlo todo para centrarme únicamente en mi carrera. Y aparte de eso, también comprendí…" – Sonríe un poco - "gracias a unos amigos, que tenía que aprender a… 'ceder'. Porque si no estás dispuesto a hacer concesiones no estás dispuesto a amar de verdad…"
Dra. N: "Gracias… por tus palabras Tigresa" – Dice esquivando la mirada de la felina - "pero no creo que sepas de lo que hablas… eres muy joven aun…"
T: "Puede ser… pero le diré lo que sí sé. Sé que estoy enamorada de un hombre, y usted también. Y sé que ambos podrían morir… hoy mismo" – La Doctora vuelve a mirarla – "La diferencia entre usted y yo, es que el hombre que amo SABE que lo amo… ¿Puede usted decir lo mismo?" – Mientras se miraban en silencio, la bolsa se vació de sangre. Tigresa apartó el colmillo de la vena de Víbora y vendó con fuerza la herida para que no sangrara más. No dijo nada más, en parte porque no había más que decir pero también porque tenía miedo de ser demasiado entrometida. Miró a su amiga después de ajustar el vendaje, gracias a los Dioses la serpiente ya parecía haber recobrado un poco de color. En ese momento Grulla, que había escuchado parte de la conversación desde la puerta, entra en la enfermería hasta estar junto a Víbora con su mente vagando entre múltiples pensamientos tristes.
G: "Vete Tigresa… yo me quedo con Víbora hasta que despierte. Además, no creo que fuese de mucha ayuda contra Siang…" – Tigresa le miró y vio miedo en sus ojos, comprendiendo que aún era pronto para pedirle que volviera a enfrentarse con quien casi mató a sus amigos y compañeros. De modo que solo asiente y se dirige a la puerta – "Por cierto Tigresa…" – La felina se detiene, y gira para mirarle – "Sé que no es el mejor momento, pero… te veo distinta" – Tigresa frunce el ceño y suspira con algo de tristeza.
T: "Lo se… estoy tan preocupada por Po… no soportaría que…" – Grulla niega con la cabeza, y Tigresa se le queda mirando.
G: "No-no, quiero decir que te veo realmente distinta…" – Dice apoyando un hala sobre su propio pecho, 'Se refiere a mi corazón…' piensa Tigresa.
T: "Bu-bueno…" – Dice sonriendo y sonrojándose levemente – "Aunque hemos pasado poco tiempo en la cabaña creo que he aceptado ya que estoy… realmente enam…" – Grulla vuelve a negar con la cabeza, más violentamente esta vez.
G: "No Tigresa… quiero decir: DIS-TIN-TA-DE-VER-DAD…" – Y entonces Tigresa observa que Grulla coloca ambas halas sobre su propio pecho, poniendo las plumas en forma de copa… como si estuviera tocándose unos… ¿Pechos imaginarios? En ese momento Tigresa se pone tan roja que ni siquiera su pelaje anaranjado lo disimula mientras baja la mirada y comprueba que ha olvidado ponerse las vendas de compresión… y sus pechos parece que vayan a reventar su ceñido quimono. La felina traga saliva mientras levanta la mirada y ve que Grulla esta sonrojado y mirando… donde no debe.
T: "¡EH!"
G: "Perdona pero… ¿Cuándo te han salido?"
V: "COF-COF… parece que alguien ha olvidado sus vendas de compresión… je, je… COF"
T y G: "¡VÍBORA!"
G: "¡Estaba tan preocupado!" – Tigresa observa como Grulla se pone en un instante junto a ella, tan rápido que casi no le vio moverse y retrocede un poco – "¿Cómo te encuentras? ¿Estás bien? ¿Te duele algo?" – La serpiente, que aún está muy pálida y débil, sonríe tan ampliamente como puede.
V: "Estoy bien… solo muy… cansada y… y me duele mucho la cabeza" – Dice cerrando los ojos con fuerza.
Dra. N: "Es normal…" – Víbora mira ahora a la extraña zorrita que está sentada a pocos metros de ella, con algo de sangre en sus manos y un vendaje en el brazo – "Es un efecto secundario corriente después de una transfusión. Deberás estar en completo reposo al menos por una semana, y no deberías entrenar hasta dentro de un mes, que será cuando tu cuerpo se recupere del todo de la pérdida de sangre, ahora si me disculpáis… voy a tomar el aire un momento, me vendrá bien" – Se levanta tambaleando levemente y camina apoyada en la pared. Tigresa hace amen de ayudarla pero ella niega con la cabeza respetuosamente – "Estoy bien, no te preocupes. Ya estoy acostumbrada, moverme me ayudara a recuperarme un poco antes, solo… necesito unos días, estoy bien"
Y diciendo esto sale de la enfermería con cada vez un poco más de firmeza, en parte porque está acostumbrada a sentirse así después de dar sangre a un enfermo y en parte por su férrea fuerza de voluntad. Las palabras de Tigresa no la han convencido, pero sin duda tenían cierta lógica. Y no podía negarlo. Tigresa se giró solo para ver a Grulla mirando a los ojos de Víbora y diciéndole una y otra vez lo preocupado que estaba, y lo que la Doctora había hecho. Víbora estaba cuando menos impresionada por las capacidades de la misteriosa nueva amiga que tenían, así como por el tono suave y agradable que Grulla empleaba. Aquello le hacía sonreír, y Tigresa lo hizo también al comprender que su mensaje tal vez no había hecho mella en la Doctora, pero parecía haber hecho mella en otra persona. Mientras, la discusión de la cocina poco a poco había ido cogiendo intensidad, mientras Po afirmaba sus creencias y Siang hacía lo propio con las suyas.
P: "¿Es que esa es tu solución para todo? ¿Tienes que matar todo lo que te molesta? ¿Crees tener la hegemonía de la razón? Todos tenemos derecho a equivocarnos y todos tenemos que aprender a ser tolerantes con los demás…" – Dice mirando con seriedad a su padre, que le devuelve la mirada.
S: "¿Lo ves hijo? ¿LO VES? ¡Ese es el error! Matar forma parte de la maldita naturaleza, no es algo que deba ser mirado más que con miedo y respeto, no con desprecio y castigo… es un arma, y tienes que aprender a usarla. Para eso he venido, para rescatarte de las cadenas que te han colocado los débiles…"
P: "Ya… lo recuerdo. Rescatarme de la… ¿Cómo era? jaula…" – Dice tratando de recordar las palabras exactas.
S: "La jaula dorada de los débiles"
P: "¡ESO! ¡JA! ¿Acaso te parece esto una Jaula?" – Dice señalando a su alrededor – "Soy el Guerrero del Dragón, vivo en el Palacio de Jade con los 5 Furiosos y el mejor Maestro de Kung Fu de toda China, soy admirado y querido por todos los aldeanos y…"
S: "¡Y les sirves!" – Dice como si estableciera un hecho evidente.
P: "¿Cómo has dicho?" – Dice poniendo cara confusa.
S: "Les sirves Po. Si, tienes esta casa, te dan de comer tres veces al día… y a cambio tu solo tienes que conformarte con una vida de disciplina, tan patética como la suya, y por supuesto ¡Arriesgar tu vida por cada maldito conejito que grita pidiendo ayuda!"
P: "Pero es nuestro deber… es lo correcto" – Dice Po sentenciando.
S: "¿Ah sí? ¿Según quién exactamente? ¿Según la sociedad? ¿Las leyes? ¿Lo que ellos llaman justicia? Po, ¿Es que no lo ves? Si te liberaras de todas esas reglas diseñadas para coartarte podrías tener cuanto quisieras, solo con extender la mano… y cogerlo" – Dice cerrando el puño ante los ojos de Po, quien frunce el ceño levemente.
P: "Pero… ¡ESO NO ESTA BIEN!" – Siang abre los ojos de par en par antes de continuar hablando.
S: "¿Bien? ¿¡BIEEEEN! ¿Bien según quién? ¿Acaso has visto alguna vez a los Dioses descender de los cielos y darte una lista de lo que es bueno y de lo que es malo? ¿O tal vez… la naturaleza nos lo ha transmitido a la mente mediante telepatía? Po… párate un momento, y piensa. Piensa en el propio concepto del bien, y del mal… ¿Acaso son reales? ¿Es algo que puedas tocar? ¿Comer? ¿VER? ¡NO! Porque son conceptos, conceptos inventados por los débiles para que los fuertes agachen la cabeza y renuncien a lo que es suyo por derecho, lo que les pertenece"
P: "¿De qué hablas? ¿Qué les pertenece?" – Siang sonríe ampliamente.
S: "Eso es fácil… TOOOOODOOOOO…" – Dice levantando ambos puños cerrados ante Po, quien abre la boca para decir algo pero es interrumpido por su padre al levantar una mano con un dedo extendido haciéndole un signo de detención, para luego continuar – "Piensa un momento en cómo funciona esta sociedad: Bien y mal, Ying y Yang, amabilidad y crueldad… son inventos. Inventos del débil que solo contienen reglas para esclavizarnos, sin que nos demos cuenta. Medita ahora un momento en todo lo que contiene el saco del 'bien': tolerancia, solidaridad, compartir, piedad… ¿Qué casualidad verdad? Que todos esos conceptos hagan que el fuerte tenga que compartir con el débil parte de su fuerza, o ¿Crees acaso que el más fuerte necesita que le toleren? ¿O que compartan con él? ¿O… aún mucho menos, que le tengan piedad? Claro que no, en todos esos casos es el fuerte quien tiene que ceder terreno para que los débiles tengan donde caerse muertos. Y ahora mira lo que está en el saco del mal: matar, robar, abusar, violar… Si no eres fuerte, no puedes hacer nada de esto. Para hacerlo siendo débil, solo tienes una opción, hacerlo en grupo… porque un débil, por sí solo, jamás podría hacer nada de eso. Una vez más son reglas que quitan del tablero movimientos que solo pueden ejecutar los fuertes, y encima está el asunto de que cuando eres mucho más fuerte que los demás, tienden a rechazarte. Unos por miedo y los más por estupidez, pero nunca puedes ir a ninguna parte sin que te miren y te juzguen, como si fueras un bicho raro. Cuando en realidad eres TU quien les permite respirar, TU eres quien podría destruirlos y humillarlos, y sin embargo, como no se puede usar la violencia más que en defensa del débil, te dejan desarmado y tienes que pedir permiso para poder comer con ellos en su mesa… ¡Pero eso se acabó! Eso es lo que he venido a reparar, eso es lo que he venido para ayudarte a comprender, y no me importa lo que tenga que hacer para que entiendas que los fuertes podemos ser quien tiene el control en cualquier parte del mundo con solo desearlo, y si alguien se interpone en nuestro camino…" – Golpea la mesa con fuerza – "¡Que afronte su destino!" – Po se queda pensativo mirando el puño de su padre, símbolo del nuevo orden que pretende imponer, para luego levantar la mirada hasta sus ojos.
P: "Y… ¿Quién te ha dicho a ti que es así como debe ser? ¿Quién es el que dice que el modo correcto de hacer las cosas, es mediante la imposición de la fuerza? Bueno, aparte de TI… claro" – A esto Siang sonríe aún más ampliamente, de modo que muestra sus colmillos lo que hace que Po se sienta sobrecogido.
S: "Esa, es la pregunta más importante de todas Po. De hecho estaba esperando que me la hicieras. ¿Quién tiene razón? ¿Quién nos dice que este es el modo correcto? Bueno, pues quien lo dice no soy yo, ni el emperador ni un predicador, sino que lo dice la misma naturaleza" – Po entrecierra los ojos, y espera una aclaración sobre eso – "¿Quién nos ha hecho más fuertes? ¿Quién nos ha dado el Don? Ha sido la naturaleza Po, eso es lo que me enseño mi padre antes de morir, me hizo comprender que si la naturaleza hubiera querido que todos estuviésemos al mismo nivel, nos habría hecho a todos iguales, con las mismas capacidades y las mismas oportunidades, pero no es eso lo que quiere… 'selección natural' hijo. Los fuertes sobreviven, los débiles mueren, así es como debe ser, lo hemos olvidado permitiendo que la sociedad nos doblegue y convierta en lo que les conviene a ellos, pero vamos a cambiar eso. Tu y yo, devolveremos el orden natural a la sociedad, y seremos recordados como héroes, porque gracias al modo de vida que impondremos generación tras generación el mundo se ira limpiando de débiles, hasta que solo queden los fuertes. Así lo quiere la naturaleza, por eso da colmillos al lobo y garras al león, mientras que al conejo le da solo carne tierna" – Po queda en silencio un momento mientras recapacita sobre lo que acaba de escuchar, en ese momento Siang suelta una leve carcajada que vuelve a captar la atención de nuestro panda favorito – "¡JA! Estas dudando ¡ESTAS DUDANDO! Lo sabía, sabía que acabarías por ver las cosas como realmente son… por eso he venido, sabía que TU lo comprenderías y… e… ¿Hijo? ¿Te pasa algo?" – Po no dice nada mientras gruesas gotas de sudor recorren su frente, parece haber palidecido lo que hace a Siang ponerse algo nervioso. Finalmente mira a los ojos de su padre, traga saliva y frunce el ceño levemente.
P: "Terminémonos el té…" – Siang observa como toma la tetera y echa casi todo lo que queda en las dos tazas, que llevan vacías desde hace un buen rato. Po toma su taza, y le da un sorbo mientras Siang comienza a cerrar los puños con fuerza y rabia.
S: "Po… No seguirás decidido a enfrentar tu puño con el mío… ¿Verdad?" – Po levanta la mirada de su taza un momento para volver a mirar a su padre, no contesta, solo deja que su silencio conteste por él – "¡VAMOS! De entre todos tú tienes que comprenderme, esto es lo que somos, somos la cima de la cadena alimenticia, TU y YO, y nadie más. Todo lo que te he dicho es cierto Po, y no creas que solo se cumple aquí en China, he estado viajando por casi todo el mundo conocido. Lo hice para comprobar la teoría de mi padre, y en todos los lugares en los que estuve se confirmaban la misma mentira. Los mismos conceptos, las mismas ideas absurdas, las mismas reglas antinaturales. Con otros nombres, con otros impulsores, con otros gobernantes, pero siempre la misma injusticia, que debemos corregir imponiendo NUESTRA justicia ¿Lo comprendes ahora? ¡Para eso es el Don! ¡Para eso estamos aquí! ¿Crees que dar unos puñetazos y unas pocas patadas es cuanto podemos hacer? Hay más Po, mucho más. Tienes más poder del que imaginas y, si aceptas mis enseñanzas, juntos podremos…"
P: "JUNTOS…" – Dice cortando a su padre y levantando la mirada de la taza para volver a cruzar miradas con su padre - "NO VAMOS A HACER NADA… salvo terminarnos este té" – Y levanta la taza hasta tenerla a la altura de los ojos. En ese momento, Siang golpea la mesa con ambos brazos con tal fuerza que la mesa cruje y se escucha un sonido de impacto parecido al de un cañonazo en la lejanía, antes de levantar la voz aún más que antes.
S: "¿Cómo te atreves? ¡He hecho todo esto por ti! ¡Eres un desagradecido! ¡Tienes que aceptar tu destino a mi lado, que es donde debes estar! ¿Qué serías si yo no fuese tu padre? ¡No serias nada más que un cocinero de sopa sin mí! ¡Un maldito cocedor de fideos! ¡No tendrías tu título de Guerrero del Dragón, ni el respeto de nadie, no tendrías nada! ¡Serías un chiste, de echo eso es en lo que te intentan convertir a pesar de todo!" – Le señala - "¡Y aquí estás, con todo ese poder, haciendo exactamente lo que ellos quieren! ¡Y yo que lo he sacrificado todo por ti, que no quiero nada de ti salvo que seas mi hijo, que cumplas tu destino, que tengas todo cuanto has querido! Vengo a entregarte las llaves de mi reino, ¿Y me desprecias a mí? ¿A MI?" – Dice apretando tanto los dientes que casi puede oírse como se quiebran por la presión. Po no levanta la mirada, solo da otro sorbo a la taza y mira a su padre. Señala con un dedo la taza de Siang haciéndole entender que beba, lo que le hace enfurece de inmediato y por un momento mira su taza con un odio increíble, como si el pedazo de cerámica fuese lo que le impide llegar a su hijo, tras lo cual golpea la taza derramando su contenido – "¡NO QUIERO MÁS TÉ!" - Luego vuelve a mirar a su hijo, que mira con atención su propia taza – "¡LO QUE QUIERO ES…!" – Siang trata de respirar hondo y tranquilizar el tono antes de continuar - "Escúchame bien Po… YO soy tu padre, ¡YO! ¡Y no ese maldito ganso! ¡Y harás lo que YO te diga! ¿ENTENDIDO?" – Po guarda silencio un momento, antes de mirar de nuevo a su padre con una media sonrisa, desafiando por primera vez a su progenitor.
P: "Te encanta ¿Verdad?… El sonido de tu voz…" – Da otro sorbo al té mientras su padre abre la boca para decir algo, sin embargo cierra los ojos con fuerza y coloca ambas manos sobre la mesa tratando de tranquilizar su respiración, tras lo cual vuelve a abrirlos y mira a su hijo con tanta tranquilidad como puede mostrar.
S: "De acuerdo… ¿Crees que hablo demasiado? ¡Vale!" – Toma la tetera y se la acerca – "Ahora hablarás tú… ¡Dame una razón! ¡SOLO UNA! Una razón de porque no crees lo que te digo, una razón por la que quieres rechazar mi ofrecimiento, y yo mismo…" – Deja la tetera en la mesa con fuerza, sin soltarla - "Me beberé todo el té que queda" – Po termina el té de su taza con un silencioso sorbo, y se queda mirando a la taza un momento.
P: "Porque me estás mintiendo…" – Dice sentenciando antes de mirar de nuevo a los ojos de su padre, que traga saliva haciendo un esfuerzo por guardar silencio – "Se te llena el pecho de orgullo cuando afirmas que todo lo que has hecho lo has hecho por mí, que todo forma parte de un plan pensado para mí y para enseñarme la verdad de la sociedad… pero todo eso es mentira y lo sabes. No has venido por mí, si no que has venido por ti, igual que todo lo que has hecho en tu vida lo has hecho por ti. Has creado toda una ideología que te conviene solo a ti, para justificar todas las monstruosidades que has hecho en TU vida y poder dormir por las noches. Te casaste con la primera panda dispuesta, probablemente la más triste y solitaria, solo para poder tener un hijo cuanto antes y despertar TU Don porque te daba miedo ser tan débil como eras. Mataste a mi madre, solo para vengarte de TU madre. Dejaste de buscarme, si es que realmente me buscaste alguna vez, para poder centrarte en TU propio placer y disfrute. Viajaste por el mundo para poner a prueba tu Don porque eso querías, era TU voluntad. Sinceramente, dudo que alguna vez hayas hecho nada por nadie salvo por ti mismo…"
S: "CUIDADO…" – Dice cerrando los ojos un momento, tratando de contener su reacción – "con ese tono… jovencito. Más te vale tenerme más respeto ¿Entendido? No olvides con quien estás hablando, yo no soy uno de tus amiguitos, yo soy…"
P: "Mi padre…" – Dice cortando al viejo panda, cuya voz comienza a sonarle desagradable – "Lo sé. No haces más que repetirlo… ¿Sabes lo que creo? Creo que no eres el guerrero orgulloso que dices ser. No creo que pienses realmente que tu destino sea cambiar el mundo ni el orden de la sociedad, cuando te miro a los ojos no es eso lo que veo. Lo que veo, es a un hombre viejo… viejo y acabado que se siente miserable, porque lo único que le ha fallado es que al ser tan intolerante, al no soportar a nadie más que a sí mismo, se ha quedado completamente solo… y la soledad ha comenzado a abrumarle de tal modo que le cuesta respirar. Un viejo, que se ha dado cuenta que no tiene ya ningún motivo para vivir, y que necesita que alguien le insufle vida de nuevo. Que alguien le admire, que alguien le escuche… que alguien le quiera. Porque eso es lo único que no ha podido tomar por la fuerza. Puedes obligar a un hombre a beber contigo, a reír contigo… pero no a ser tu amigo. Puedes obligar a una mujer a darte su cuerpo, e incluso a fingir que lo disfruta, pero no puedes obligarla a amarte. Y cuando escuchaste que yo había aparecido pensaste, '¡ESO ES! Mi hijo me querrá, mi hijo me acompañará, mi hijo reafirmará todo en lo que yo he creído'. Y ahora, conforme vas notando que tu discurso no me hace efecto, y comienzas a comprender que vas a quedarte solo de nuevo, estás perdiendo la paciencia. Y recurres una y otra vez al único argumento verdadero que tienes para que te escuche, para que te acompañe o para que te quiera… El único que no puedo negar… que eres mi padre. Pero eso, no te convierte en mi dueño, y no me obliga a quererte…"
Por primera vez en mucho tiempo, más del que puede recordar, algo que Siang no reconoce le recorre la espalda. En su rostro, puede verse un sentimiento que ha olvidado, la desesperanza en la derrota. Una mezcla de lástima y vergüenza, que no es capaz de ocultar. Un sentimiento para el que no está preparado el gran guerrero invencible, un sentimiento que ha hecho que sus ojos estén ligeramente humedecidos. Hace tanto, tanto tiempo que no sentía algo semejante... pero no tarda mucho en ser engullido por la ira, ese sentimiento que tan bien conoce y que con los años ha convertido en su amigo. Un sentimiento que le alimenta en vez de debilitarle... y es ese sentimiento lo que hace que Siang haga su siguiente movimiento.
S: "¡No pienso seguir soportando tus impertinencias!" - Mientras se pone en pie, levanta la mesa y la lanza contra la pared con tal fuerza que queda incrustada, causando que la tetera caiga al suelo y se rompa. Tan rápido como sus músculos se lo permiten, Po se pone en pie también tratando de mantener la calma y de no permitir que el miedo le bloquee. Debe centrarse. Ambas sillas caen al suelo, mientras Siang señala la tetera rota y su contenido derramado – "¡LA TETERA ESTA VACIA!" – Mira ahora a su hijo como si solo fuera un enemigo más, otro aldeano que tiene algo que él quiere, nada más. Solo alguien más a quien debe intimidar para obtener lo que desea – "Si no estás conmigo, eres por definición mi enemigo… así que decide, no tendrás otra oportunidad. ¡Conmigo o contra mí!" – El silencio les golpea mientras la respiración de Po se acelera, sabía que esto pasaría pero no se siente preparado aun. Sin embargo se ha quedado sin tiempo, las cartas están sobre la mesa y no quedan más manos por jugar, solo resta decidir qué hacer. No puede evitar que un poco de miedo se muestre a través de su respiración entre cortada y sus ojos abiertos de par en par, lo que hace a Siang sonreír levemente. Tranquiliza su respiración, se pone firme, y toma su decisión.
P: "Dame tu mejor golpe…"
FIN DE CAPITULO
Aclaración final: Como habéis observado, he continuado en este capítulo con algunas ideas que mas de esa "medicina surrealista" que he ideado. Si he puesto alguna tontería muy gorda, agradecería que me lo dijeran.
Un saludo para todos!
