CAPÍTULO 9
SERENA
Me quedé sorprendida de tener al famoso Haru de Mich enfrente mía. Ella estaba muy enamorada de él pero tuvo que renunciar para que ambos cumplieran sus sueños, él entonces estaba comenzando con las carreras y ella con el violín, sufrió mucho para tomar esa decisión pues lo amaba con toda su alma, pero sabía que para seguir su sueño debían separarse por lo que al ver su negativa tuvo que hacer de tripas corazón y hacerlo ella. Como a pesar de decirle la verdad el seguía sin querer dejarla, creó una pantomima con un amigo suyo, se metieron en la cama desnudos cuando sabía que él llegaría y el resto es historia. Él pensó que lo había engañado cuando no fue así. Yo nunca estuve de acuerdo con su decisión de hacerlo de esa forma, pues sé lo que es que te rompan el corazón y por lo que veo ahora mismo en su rostro puedo ver que efectivamente se lo rompió, resoplé con pena, aunque quisiera decirle la verdad no era asunto mío, era cosa de Mich, así que intenté cambiar del tema en cuestión.
-Pues eso Andrew… Debes tenernos la mesa lista para 8, estaremos allí a las 16:30…- el me asintió alegre.
-De acuerdo, ahora comamos que se nos enfría la comida.
-¿Has visto las fotos nuestras en la revista Sere?- Mal como siempre no podía mantener la boca cerrada, pero no iba a dejarme entristecer por este idiota.
-¡Sí que las he visto Malaquite!- lo hice a propósito y pareció disgustarse con ello- y no me interesa hablar del tema, ya he puesto la correspondiente demanda tanto a la revista como a la periodista que la hizo- no pareció sorprenderse mucho.
-Supongo, aunque debes reconocer que te han sacado muy favorecida. Debes darle el mérito a la periodista- rodé los ojos.
-No he puesto una demanda por las fotos, aunque sean sacadas de forma maliciosa… Sino por lo que hablan de ellas y sobre todo de mi…- lo miré enojada- ¡Mi vida privada es eso privada! ¿Entiendes?
-Si tranquila…- levantó las manos al aire- no te molestare más con ellas, aunque la nuestra la guardaré con mucho cariño- antes de poder contestarle lo hizo Darien por mí.
-¡Ya basta tío! Te estoy aguantando mucho ya hoy y no pienso repetirlo ¡O te callas o te vas! ¿Entendiste? ¡Y deja de insinuarte con mi chica de una puta vez!- todos en la mesa nos quedamos con los ojos y la boca abiertos de la impresión. Mal no hacía más que reírse mientras los demás lo miraban de forma reprobatoria.
-¡Oh vamos Chiba! Un poco de competencia no le hace mal a nadie ¿No creéis chicos?- hizo la pregunta para el resto.
-Yo entiendo a Darien, si bombón estuviera conmigo no dejaría que nadie se acercara a ella- me guiñó el ojo y me ruboricé por completo.
-Tienes razón, por una chica tan especial como Serena haría cualquier cosa…- me sonrió Haruka y como podéis imaginar me puse tan colorada y avergonzada que me levanté como resorte para escapar al baño.
-Esto... Ahora vuelvo, tengo que ir al baño- sin esperar que contestaran desaparecí de allí como una bala.
Una vez que llegué al baño me eché un poco de agua por la cara, en verdad estaba colorada a más no poder, resoplé agarrándome del lavabo cuando lo sentí detrás de mí, sé que parecerá una tontería pero ya podía notar su presencia sin verlo. Notaba su erección en mi espalda.
-¡No sabes las ganas que tengo de ti!- me volví hacia él y lo abracé besándolo con locura.
-¡Y yo! Pero mi hermano está ahí fuera y si nos ve llegar un poco desaliñados no le gustará nada- el hizo una mueca.
-¡Tienes razón! ¡Joder!- me reí de su reacción.
-Aunque puedo aliviarte de otra forma…- le acaricié su erección por encima del pantalón para que entendiera lo que quería decir, pareció alegrarse bastante.
-¡Pues vamos! ¿A que esperamos?- nos llevó a ambos a un cubículo de los baños y se bajó los pantalones, me senté en la tapa del mismo y me puse a lamerlo con ansias ¡En mi vida había disfrutado tanto de un hombre como lo hacía con Darien! Lo acariciaba mientras lo succionaba… Nunca antes lo había hecho pero me dio curiosidad, cuando estaba cerca de su clímax intentó separarme pero no lo dejé ¡Deseaba probarlo!
-Sere...No... Aguanto más…
-Hazlo…- abrió los ojos como platos de la impresión y para que siguiera chupé más fuerte y enseguida se corrió en mi boca, era la primera vez que lo hacía y me resultó bastante caliente, lo lamí hasta que quedó limpio. Cuando terminé me atrajo en un beso ardiente donde se saboreó a sí mismo, lo que me hizo ponerme a 100.
-Ahora vas a subirte a este inodoro…- me ayudó a hacerlo, me quitó los tacones, me subió la falda y me sacó el tanga que llevaba para a continuación guardárselo en el bolsillo- ahora sube una pierna a mi hombro y agárrate de la pared…- hice lo que me dijo y empezó a lamerme, después del calentón que tenía no duré mucho en esas y me corrí al instante. El seguía lamiendo incluso después de correrme y tuve que apartarlo.
-¡Darien! ¡Para!- el me miraba sonriendo mientras se relamía los labios.
-No puedo evitarlo ¡Eres deliciosa!
-¡Ayúdame a bajar que nos hemos tardado demasiado ya!- cuando bajé me ayudó a arreglarme pero se negó a devolverme el tanga- Darien por favor ¡No puedo volver al trabajo sin nada puesto!
-¡Oh, pero y lo caliente que es pensar todo el día lo que nos espera esta noche cuando vaya por ti a devolvértelo! ¿Qué dices?- me reí de sus ocurrencias.
-No hace falta tenerme sin tanga para que nos veamos esta noche Darien.
-Pero es un aliciente a nuestra cita, piensa esto, cada vez que notes fresco ahí te acordaras de mí, de lo que hemos estado haciendo y de lo caliente que estaré después de pasarme el día oliéndote con ella…- eso me sorprendió y me excitó muchísimo, por lo que opté por salir lo más rápido posible del baño o no lo haría nunca.
-¡Venga volvamos ya! Con la hora que es tomaré un chocolate de camino al trabajo, no creo que me dé tiempo para el postre.
-Creí que el postre ya te lo habías comido- me dio su sonrisa más sexy y pícara.
-¡Darien compórtate!- cuando llegamos a la mesa todos nos miraban divertidos menos Mal y Andrew, creo que el hecho de llegar juntos no fue la mejor idea del mundo ¡Mierda! Con todo lo que habíamos hecho se me había olvidado que debíamos ser discretos, por la cara de todos sabían exactamente de que veníamos, Darien parecía bastante complacido y contento, yo en cambio sólo quería irme de la vergüenza que tenía.
-¡Chicos debo volver al trabajo! Iré a pagar lo mío…
-¡De eso nada, a mi chica la invito yo!- rodé los ojos- el postre cógelo para llevar y te lo comes allí a mi salud- me guiñó el ojo y me dio un ligero beso en los labios.
-De acuerdo, me voy ¡Nos vemos chicos!- todos me saludaron de regreso y me fui a pedir mi tarta de chocolate. Mientras esperaba que me la prepararan vino esa tipa de recepción.
-Sé lo que habéis hecho en los baños…- me miró riéndose de forma maliciosa- y créeme no eres la única que se lo ha tirado ahí- ella sonrió en triunfo, supongo que lo decía por ella, pero eso fue antes de mí no debía importarme.
-Pero ahora la que lo disfruta soy yo y si tú lo hiciste en el pasado es algo que no me importa en absoluto…- se sorprendió de mi respuesta- deberías tener un poco de dignidad y aceptar que ya no le interesas ¿No crees?- en ese momento me dieron mi tarta y antes de irme- ¡Así que hazte a la idea que no vas a disfrutarlo más! ¡Ahora es mío y de nadie más!- la dejé allí y fui alejándome meneando mis caderas más de la cuenta para que viera que me importaba una mierda ella y las demás. Iba tan concentrada en joderla que al salir tropecé y si no llega a ser por un chico que me sostuvo hubiera caído al suelo con tarta y todo –Gracias…- le sonreía a un hombre de unos 30 años más o menos, muy guapo y con cabello oscuro- si no llega a ser por ti me hubiera estampado en el suelo- él sonrió antes de contestar.
-Ha sido un placer señorita, mi nombre es Armand – por su acento no parecía ser de aquí.
-Serena… ¿Usted no es de aquí verdad?- el rió.
-Un placer señorita Serena…- cogió mi mano y la besó, se veía muy educado- y respondiendo su pregunta no, soy inglés.
-¿Esta aquí por negocios o por placer?- se volvió a reír.
-Por las 2 cosas, mientras estoy de vacaciones quiero ver cómo hacer conocer mis productos aquí- mis ojos se abrieron en sorpresa.
-¿Me está diciendo que busca publicidad para sus productos? ¿Qué productos son?- volvió a reír, parece que le resultaba gracioso todo esto.
-Perdone señorita no se tome a mal que me ría pero es usted muy graciosa- me reí con él, no era la primera vez que me lo decían.
-Si algo así me han dicho, pero hablando de sus productos sé que le parecerá raro pero trabajo en la mejor agencia de publicidad de todo Japón por si le interesa.
-¿En serio? Pues entonces deberá hacerme un hueco para hablar de negocios.
-Ahora mismo no tengo nada importante que hacer por si le viene bien y aprovechamos ahora.
-Tengo reserva para comer aquí ¿Porque no me acompaña y hablamos de ello?
-Yo he comido ya pero puedo acompañarlo mientras usted lo hace y así me como el pastel con usted- el volvió a sonreír.
-Entonces entremos ya y así empezamos a hablar del tema- volvimos al interior donde se encontraba la tipa de nuevo que se quedó mirando a Armand bastante tiempo. Luego reparó en mí y su rostro se contrajo ¡Jódete perra!
-Tengo reserva a nombre de Armand Bryne, la reserva era para mí solo pero como vengo acompañado de la señorita Serena ponga la mesa para 2.
-Sí señor, enseguida los llevan a su mesa- me lanzó una mirada envenenada antes de ir a buscar al mesero ¡Imbécil!
El mesero llegó en seguida y nos guio hacia una mesa alejada de todo el barullo, parece que a Armand le gustaba la tranquilidad.
-¿No te gustan los barullos verdad?- me sonrió, tenía que reconocer que tenía una sonrisa muy bonita.
-La verdad soy celoso de mi intimidad, por eso estoy aquí, en Inglaterra vivo agobiado por ser una persona pública.
-Te entiendo más de lo que crees…- asintió- ahora mientras nos llega tu comida voy a explicarte lo que hacemos en mi empresa…
El pidió al mesero y estuvimos charlando sobre lo que podíamos ofrecer para poner en funcionamiento todo para dar a conocer sus productos aquí y parecía encantado con todo lo que le decía.
-Veo que amas tu trabajo y por ello confío en que lo harás estupendamente, solo me gustaría que quedara entre nosotros quien soy… – asentí- no quiero que me acosen aquí también.
-Te prometo que no diré a nadie quien eres, eso sí me entero yo antes-sonrió de nuevo.
-Bien, ya que trabajaremos juntos te lo diré, soy el Conde Armand Bryne, poseo muy buenos viñedos en Inglaterra de los que sacamos vinos muy cotizados y famosos por todo el mundo. También me dedico a la destilería de varios licores, por lo que deseo vender tanto unos como otros aquí en Japón…- saqué mi agenda del bolso y apunté todo lo necesario para empezar a trabajar en ello- ahora me gustaría conocer más de mi futura socia- asentí.
Estuvimos conversando de muchas cosas y cogimos confianza enseguida. Era un hombre muy agradable y sobre todo guapo ¡Sere que estás pensando! Debe ser muy duro ser asediado por tanta gente, suspiré, ya mismo me iba a tocar a mí, solo esperaba que se aburrieran pronto ya que mi vida no tenía nada de interesante.
Después de la comida nos despedimos y quedamos al día siguiente para enseñarle las propuestas que tenía para él. Pero antes de irme me dio pena el saberlo solo y decidí incluirlo con mi grupo de amigos.
-Armand… ¿Qué te parecería salir una noche a tomar algo con nosotros?- se sorprendió por mi pregunta- con mis amigos y conmigo, así puedes ir haciendo amistades y no te sentirás tan solo- él sonrió en respuesta.
-Eres una chica muy encantadora y por supuesto estoy deseando conocer a tus amigos, si son la mitad de agradables que tú merecerá la pena conocerlos…- de la alegría lo abracé dándole un beso en la mejilla, era una costumbre que tenía con mis amigos pero al ver su expresión de asombro me apené con él.
-¡Oh, lo siento mucho! ¡Es que suelo saludar así a todos y me dejé llevar! ¡No volveré a hacerlo si te molesta!
-¡No, no, no! No me molesta, es solo que me sorprendió mucho. Pero puedes hacerlo cuando quieras- asentí aliviada.
-Bien me voy, ten mi tarjeta con mis números tanto privado como de trabajo y cualquier cosa me llamas. Yo ya tengo la tuya por lo que estaremos en contacto. De todas formas mañana nos vemos en mi oficina a las 10:00.
-Estaré allí sin falta…- se acercó a darme un beso en la mejilla- ¡Hasta mañana señorita Serena! Ha sido más que un grato placer el conocerla-le sonreí en respuesta para irme.
Volví en mi auto a mi oficina donde Molly se encontraba muy nerviosa, iba a acercarme a ella para preguntarle cuando salió un tipo con una pistola apuntándome directamente.
-¡Serena!- miré al tipo sin mostrar miedo ya Molly se encontraba bastante nerviosa.
-¿Qué quiere? Si busca dinero está en el sitio equivocado.
-¡No quiero dinero! ¡Quiero a Usagi! ¡Y esta imbécil no me dice dónde encontrarla!- ¡Mierda! ¿Qué hago ahora? ¡No podía decirle que era yo!
-Usagi se encuentra de viaje de negocios y no volverá hasta la fiesta del 4º aniversario de la empresa, por lo que está perdiendo su tiempo aquí.
-¡Joder! - se quedó pensando un rato hasta que se decidió a coger a Molly para llevársela- ¡Pues me llevaré a esta imbécil hasta que vuelva! -¡No podía permitir que se la llevara! ¡Pobre Molly! No paraba de llorar, así que intenté distraerlo.
-¿Porque mejor no la dejas a ella y me llevas a mí?- parecía estar pensándolo.
-¡Ni hablar, contigo me encontrarían enseguida has salido en esas revistas de chismes y cualquiera que te vea llamaría a la policía! Sin embargo a ella no la conoce nadie-¡Mierda!
No lo pensé, en cuanto el tipo se distrajo agarrando a Molly, le di un golpe seco en la nuca y se desmayó, me agaché a coger la pistola y llamé a la policía. Mientras llegaban intenté tranquilizar a Molly que no paraba de llorar. Cuando llegó la ambulancia un enfermero se hizo cargo de ella mientras yo tenía que ir a declarar y poner la denuncia junto a los agentes.
El chico estaba volviendo en si para cuando la policía lo cogió y lo arrestó. No paraba de maldecir y mirarme con mucho odio, supongo que no seré su persona favorita en el mundo ¡Que se joda! ¡No iba a permitir que se llevara a mi amiga! Mis padres se hicieron cargo mientras Molly y yo no estábamos. Se quedaron bastante preocupados y debo reconocer que yo también lo estaba pero debía mantenerme fuerte.
Ya en la comisaria después de declarar y poner la denuncia, llamé a Set para que se encargara ella de todo.
-¿Estás bien Sere? ¿Te ha hecho algo ese idiota?
-No tranquila solo quiero que lleves esto para que pague por ello, ya sabes que hacer.
-Por supuesto, lo arreglaré ¿Y Molly, a ella le hizo algo?
-No lo sé, cuando llegué estaba llorando pero no ha dicho nada…- suspiré- tendrás que hablar con ella por si es así imputarlo también por ello.
-Si yo me encargo, pero Sere debes buscar seguridad.
-Pero si me pongo ahora un guardaespaldas sospecharan algo…- intenté pensar en una alternativa- pondré seguridad en la puerta de la empresa y una vez que se dé a conocer a "Usagi" ya buscaré uno ¿Te parece?- asintió a regañadientes- Set no te preocupes, ese tipo buscaba a Usagi por lo que como nadie sabe que soy yo no tengo que preocuparme de momento.
-No me parece, pero allá tú solo ve con cuidado, todavía no sabemos si trabajaba solo o tenía cómplices.
-Entendido Set, ahora te dejo y ya sabes ¡Nos vemos mañana!
-Si Sere ¡Cuídate mucho!
Después de despedirme de los agentes que habían sido muy amables conmigo, fui a mi coche para volver a la empresa, pero antes de llegar me levantaron en vuelo y me abrazaron por la espalda, sonreí, sabía perfectamente quien era.
DARIEN
Después de irse Serena, terminamos de comer conversando entre todos, durante la que tuve que ignorar las indirectas de Malaquite sobre Sere para no formar un espectáculo aquí. Una vez terminamos volví al trabajo donde estuve toda la tarde concentrado hasta que recibí una llamada de Kenji.
-Chiba…
-¡Oh Darien! ¡No sabes lo preocupado que estoy por mi Sere, sé que a mí no me escuchará pero seguro que a ti si, por favor necesito que hables con ella!- no estaba entendiendo nada de lo que decía.
-Kenji por favor explícate, no entiendo nada.
-¡Ya llego! Necesito hablar esto contigo a solas.
-De acuerdo, te espero.
Kenji no tardó nada en llegar a mi despacho y se sentó junto a mí, se veía bastante pálido y preocupado.
-Dime Kenji ¿Te apetece algo de tomar?
-Un té por favor…- se lo pedí a Karmesite.
-Bien, ahora dime que sucede con Serena- él se veía nervioso moviendo sus manos unas contra otras.
-Han intentado secuestrarla…-me levanté como resorte de la silla, tirándome del pelo y maldiciendo.
-¿Le ha pasado algo? ¿Ella está bien?- en ese instante entró Karmesite con él té de Kenji y la mandé retirarse.
-No quiero que nadie nos interrumpa…- asintió, dejó el té sobre la mesa y se fue.
-Necesito hablar algo importante contigo pero que nadie debe saber Darien- asentí y cerré el pestillo de mi oficina- ¿Es seguro hablar aquí?- asentí, me estaba empezando a preocupar.
-Sí, solo quiero asegurarme que no nos interrumpan…
-Confío en tu discreción…- asentí- Cuando mi hija formó la empresa nos pidió que nadie lo supiera…- abrí los ojos sorprendido- Pusimos un nombre ficticio para que ella siguiera siendo alguien normal… Como alguien se debía dar a conocer lo hicimos su madre y yo- me miró directamente supongo para observar mi reacción.
-¿Me está diciendo que la tal Usagi no existe?- el asintió-Entonces eso significa que Serena es…
-Si mi niña es la dueña de "The Moonlight", nunca quiso ser el foco de atención y por ello se ocultó de todo pero como tenía que trabajar allí se hizo pasar por su secretaria. La formó cuando estaba todavía en la universidad y consiguió hacerla la mejor en estos 4 años…-¡Joder Serena es Usagi! ¡Y yo que pensaba que ahora tenía problemas para mantener alejado a los hombres! ¡Cuando se sepa que ella es la soltera de oro voy a tener que esconderla! ¡Mierda, mierda, mierda!- Hoy vino un tipo a la empresa con la intención de secuestrar a Usagi, menos mal que estaba solo y mi hija pudo hacerle frente y lo dejó KO…
-¿Qué? ¿Ese tipo le hizo algo a Serena? ¿La tocó?- su padre se veía entre sorprendido y agradecido.
-Sabía que podía confiar en ti…- le agradecí con una sonrisa ¡Gracias a dios no le hizo nada, sino ese tipo se las vería conmigo!
-Darien, espero que lo que te conté de Serena quede entre nosotros, nadie debe saberlo. Por lo menos hasta la fiesta…- entonces entendí todo, el porqué de su reacción al hablar de Usagi, sonreí como tonto, ahora no solo estaba con la chica más sexy, caliente y preciosa sino que además con la soltera de oro de Japón. ¡Y era solo mía! ¡Céntrate Chiba! ¡Esta su padre aquí delante!
-Si Kenji le prometo que de mi boca no saldrá nada, ahora debo saber para que me necesitas porque supongo que me has contado esto por algo- asintió.
-Queremos que contrate seguridad pero ella se niega, solo ha consentido ponerla en la empresa pero con respecto a ella no quiere ni oír hablar de ello…- suspiró cansado- ¡Toda la culpa la tiene esa revista! Ahora están mirándola con lupa y no quiere llamar la atención con alguien que la siga a todos lados.
-Entiendo su punto de vista, pero es verdad que es peligroso para ella estar sin protección. No te preocupes Kenji haré lo que esté en mi mano para que coja un guardaespaldas, te lo prometo- asintió aliviado.
-Espero que a ti te escuche, es peligroso para ella estar así después de lo del intento de secuestro de hoy ¡Pero es tan terca como su madre! Ahora debo irme y recuerda nadie debe saberlo, por lo menos hasta que lo diga ella- asentí.
-¿Debo hacer como que no sé nada?
-No, creo que a ella le alegrará que lo sepas ¡Solo no se lo digas de sopetón!- se rió de algo que pensaba, no entendía el qué pero lo acompañé con las risas.
-¿Dónde está? Necesito verla y asegurarme que está bien.
-Está en la comisaria poniendo la denuncia y prestando declaración- conforme hablaba cogí mi chaqueta para salir en su busca. Salimos juntos.
-Karmesite, si alguien llama di que estoy ocupado tengo algo importante que hacer.
-Si señor Chiba, como usted diga.
-Vamos Kenji, tenemos que ir por tu hija.
-Darien creo que es mejor que hables con ella a solas- asentí, en el fondo estaba eufórico por ello pero no iba a decírselo a él.
-Como quieras ¡Entonces te dejo y voy por ella no vaya a ser que se vaya!- nos despedimos y salí para la comisaria lo más rápido que pude. Nada más llegar la vi a lo lejos caminando hacia su coche por lo corrí como loco para alcanzarla. Cuando lo hice no pude evitar abrazarla y darle una vuelta en el aire.
-¡Princesa! ¿Cómo estás?- le di varias vueltas para asegurarme que estaba bien, ella suspiró rodando los ojos.
-¡Darien! ¡Estoy bien, deja ya de darme vueltas! ¡Me vas a marear!- sonrió y su sonrisa me alegró, incluso después del mal rato que pasó con ese tipo sonreía.
- ¡Me alegro! ¡No sabes lo preocupado que estaba por ti cuando tu padre me dijo!- rodó los ojos.
-Mi padre es un exagerado, ese tipo ni siquiera me tocó pero Molly…- su cara se entristeció- ella llevaba un rato con él cuando llegué y no sé qué le hizo ¡Debo ir al hospital a verla!- hizo ademán de irse pero la detuve del brazo.
-Yo te llevaré, no voy a dejarte sola ahora mismo y debemos hablar sobre la seguridad- rodó los ojos exageradamente.
-Darien, creo que soy lo bastante mayorcita para cuidarme sola.
-Solo iba un tipo y muy mal organizado por cierto, pero ¿Y si la próxima vez vienen más de uno? ¿Podrás con todos ellos?- pareció quedarse un poco pálida de imaginárselo, por lo que decidí aprovecharlo- Creo que no te hará daño un buen guardaespaldas y yo conozco la persona idónea.
-¿Quién sería?- ¡Bien parece que iba cediendo!
-Se llama Kelvin y es el mejor, yo lo he llevado muchas veces cuando lo he necesitado. Lo conozco de siempre y estoy convencido que me hará el favor de cuidarte- me pegué a ella acariciando sus brazos a la vez que la besaba en los labios con cariño.
-¡Oh está bien me rindo! ¡De todas maneras tienes razón! ¡Pero odio esto! ¿En esto se convertirá mi vida? Con lo tranquila que estaba… ¿Sabes porque quiso llevarse a Molly y no a mí?- negué con la cabeza- ¡Porque yo era conocida por las revistas de chismes! ¡Por eso quería llevársela! ¡Pero no podía permitir que le hiciera daño por mi culpa!- la abracé más fuerte besando el tope de su cabeza.
-Ven voy a llevarte al hospital, después recogemos tu coche…- asintió sin rechistar- y después hablaremos con Kelvin.
-¡Esta bien! ¡Venga vamos!-su teléfono empezó a sonar sin parar- Son las chicas, hablaré con ellas por el camino…- asentí cogiéndola de los hombros, la guié a mi coche para llevarla a ver a Molly, durante todo el camino no paró de hablar por teléfono con todas las chicas, parecía que estaban muy preocupadas por ella me alegraba que tuviera tan buenas amigas que cuidaran de ella así. También la llamaron los chicos cosa que no me alegraba tanto, sobre todo algunos como Diamante o Malaquite, pero no había nada que hacer con ello. Solo son amigos Darien me repetía a mí mismo como un mantra para convencerme.
Mientras ella seguía charlando con todos llegamos al hospital donde nos dirigimos a recepción a preguntar por Molly. Una vez llegamos se despidió de no sé cuál de ellos y me prestó por fin algo de atención.
-¡Por fin has terminado! ¡Creí que ibas a tirarte todo el día hablando por teléfono!- rodó los ojos riendo.
-Eran los chicos y chicas, se preocupan demasiado. Incluso me llamó Michiru para ver como estaba, ¿Te puedes creer que ni siquiera se dignó decirme que llega mañana? ¡Pero se va a enterar en cuanto la coja!- no pude evitar reírme.
-Sere, mejor preguntemos por Molly, después ves que haces con ella ¿De acuerdo?- asintió.
Se acercó al mostrador y preguntó por ella a la chica que se encontraba allí. La chica no me quitaba el ojo de encima, hace solo unos días hubiera aprovechado la oportunidad de tirármela, pero estando con Sere no sentía esa necesidad y la ignoré por completo. Una vez que nos dijo donde se encontraba fuimos a buscarla. La encontramos sentada en la cama y con el rostro desencajado. En cuanto vio a Serena se levantó y corrió a abrazarla. Decidí darles un poco de privacidad y me quedé esperando fuera.
-¿Darien?- me giré al sonido de esa voz y me encontré con una compañera de la universidad que no veía de hace mucho tiempo.
-¿Katherine?- la abracé con cariño, habíamos sido muy buenos amigos pero habíamos perdido el contacto-¡Pero mira nada más, estás bellísima!- se sonrojó un poco.
-¡Oh Darien, tú como siempre tan adulador! ¿Dime como te va? ¿Has sentado cabeza ya por fin?
-Bueno, puede decirse que sí, aunque todavía es pronto para decirlo- ella pareció asombrada por mi revelación.
-¡Me has dejado de piedra! ¿En serio? Sé por las revistas que leo que has estado con varias chicas…
-¡Ahora mismo solo me interesa una y estoy más que satisfecho con ella! Pero cuéntame de ti ¿Te casaste al final o no? Después que te fueras no volvimos a saber de ti.
-Pues si estuve casada pero nos divorciamos, no nos fue bien. Aunque de ello tengo una hija preciosa se llama Chibi, tiene 3 años.
-¡Vaya toda una mamá! ¡Me alegro por ti Katherine!- la volví a abrazar y en eso salió Serena que puso cara de pocos amigos al verme ¡Estaba celosa! ¡Bien! ¡Chupaos esas imbéciles!
-¿Darien?- solté a Katherine para ir a abrazarla de los hombros y la acerqué donde estaba ella.
-Serena ella es Katherine, una vieja amiga de la universidad… Serena es mi novia…- las 2 se asombraron de mi afirmación ¡Pero ni por todo el oro del mundo le hago creer a nadie que esta soltera y disponible!
-Encantada Serena, me parece increíble ver a Darien con novia de nuevo…- le supliqué con la mirada que no sacara el tema de Calaverite- ¡Pero me alegro mucho de verdad!
-Gracias, yo también estoy encantada de conocerte- se fijó en el uniforme del hospital y con lo curiosa que es tuvo que preguntar.
-¿Trabajas aquí?
-Si soy pediatra, desde siempre me gustaron los niños y decidí especializarme en ellos. Y debo reconocer que me ha venido muy bien con mi hija- Serena pareció sorprenderse.
-¿Tienes una hija?- ella asintió muy alegre y orgullosa.
-Sí, mira…- nos enseñó una foto de una pequeña pelirroja muy bonita.
-¡Oh que bonita es! Por cierto ¿Conoces a Amy y a Taiki?- ella abrió los ojos con sorpresa.
-¡Por supuesto que los conozco! Son colegas míos solo que de otros departamentos ¿Los conoces?
-Si son amigos míos de mucho tiempo ¿Sabes? Me encantaría conocer a tu preciosa hija, deberíamos quedar algún día para que puedas conocer a las demás y nosotras a tu hija…- Siguieron charlando animadamente las 2 como si yo no estuviera presente, en eso sonó mi teléfono, era mi madre.
-¡Voy a contestar! Os dejo que sigáis charlando mientras…- casi ni me prestaron atención, me alejé un poco y pude escuchar las risas de ambas mientras lo hacía- Dime mamá.
-¡Oh Darien! ¡Me acabo de enterar de lo que le ha pasado a Serena! ¿Cómo está? ¿Se encuentra bien?- me extrañó que lo hubiera sabido tan pronto.
-¿Quién te lo ha dicho?
-Pues ¿Quién más? Ikuko y yo estábamos comiendo juntas cuando la llamaron por lo ocurrido. He intentado llamarla pero debe tenerlo apagado o sin batería.
-Seguro se le ha quedado sin batería, su teléfono no ha parado de sonar desde que salimos de la comisaría…- mi madre rió- ha estado ocupada por bastante rato.
-Entiendo y ¿Sigue contigo?
-Sí, estamos en el hospital para ver a Molly.
-¿Su secretaria? ¿Se encuentra bien?
-Si, por lo menos físicamente.
-Entiendo… Pasámela para preguntarle, por favor Darien- rodé los ojos y suspiré, era de locos llevarle la contraria a mi madre, me acerqué a Serena y le pasé el teléfono.
-Mi madre quiere hablar contigo.
-Vale, ahora vengo…- la observé alejarse con una amplia sonrisa en mi rostro.
-Me gusta Darien ¡Tienes mucha suerte de tenerla!
-¡Lo sé! Debo reconocer que es lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo.
-¡Me parece increíble que el dios del sexo Chiba esté de nuevo enamorado!- le entrecerré los ojos- ¡Perdón es lo que dicen por ahí!
-No creas todo lo que lees, si fuera así Serena sería la chica con más vida sexual entre los adinerados jóvenes de Japón- dije entre molesto y divertido, ella se rió de mi comentario.
-¿En serio? ¿Eso dicen de ella?- asentí.
-Este fin de semana estuvimos en 2 fiestas, bailamos y pasamos un buen rato con todos sus amigos y los míos. Pero como los periodistas tienen que buscar cosas donde no las hay, la pillaron con todos de una forma que no era para nada como estaban en realidad. Las fotos parecían más íntimas de lo que en verdad eran y yo que estuve allí puedo asegurarte que no pasó nada de lo que insinúan en esa revista. Ella solo estuvo realmente conmigo y ni siquiera me mencionan en esa revista.
-¡Te veo celoso de que insinúen eso de tu novia!- rodé los ojos ¿qué podía decir? Realmente lo estaba- Lo que no entiendo es si sois novios ¿Porque las revistas la emparejan con otros?- suspiré.
-De momento no somos novios oficiales, tenemos una relación exclusiva. Pero espero no tardar en cambiar eso, solo que aún es pronto para ella, creo que algo que le ocurrió le impide tener algo serio.
-Pues debes ser paciente y ganártela poco a poco, si ha conseguido hacerse un hueco en el frio corazón de Darien Chiba debe ser una chica muy especial.
-¡No sabes cuánto!- reímos ambos, ella miró su reloj.
-¡Oh dios, debo irme ya llego tarde a mi puesto! ¡Nos vemos Darien, y despídeme de tu novia!
-Lo haré no te preocupes…- miré a Serena que parecía haber terminado de hablar con mi madre y venía hacia mí.
-¿Y Katherine?- la abracé y besé ligeramente los labios.
-Tuvo que irse, tenía que trabajar… ¿Molly? ¿Estaba bien?- su cara volvió a ensombrecerse.
-No, estaba muy alterada y nerviosa así que le he dicho que se tome 2 semanas de vacaciones para desconectar mientras mi mamá hará su trabajo.
-Bien, me alegro que no sea nada físico lo que tenga.
-Y yo, cuando llegué y vi a ese tipo con la pistola me temí lo peor pero gracias a dios no le hizo nada.
-Pues ahora vamos a ver a Kelvin y contratarlo para el servicio de mi princesa- ella se rió de mí.
-¡Venga vamos, antes que me arrepienta!
Caminamos abrazados hacía la salida, yo la tenía cogida de los hombros y ella a mí de la cintura, estábamos a punto de salir cuando llegaron un grupo de médicos jóvenes y algunos bastante guapos a abrazar y saludar a Serena. Me apartaron de ella como si no fuera nadie y la monopolizaron para ellos ¡Mierda! ¡Debía mostrar que era mía! Me acerqué de nuevo a ella cogiéndola de la cintura y tosiendo para llamar su atención, ella me miró sonriendo, creo que sabía lo que estaba intentando.
-¡Chicos, él es Darien! ¡Darien ellos son Michael, Bryan, Nathan, Ethan y Tomas! Son compañeros de Amy y Taiki…- asentí en respuesta, podía percibir la mirada de ellos a mi chica y se notaba que la deseaban pero no iba a decir nada, solo mostré con mis manos que era mía aunque ella no lo dijera.
-Queríamos asegurarnos que estabas bien, nos enteramos por Amy de lo que te había pasado.
-No es nada, ni siquiera me tocó, pero ahora debo buscar un guardaespaldas por ello- suspiró.
-Sere te he dicho que es lo mejor, no sabemos si volverá a ocurrir y la próxima vez puede que vengan más y no puedas hacerte cargo de todos…- insistí, no quería que se volviera a echar atrás.
-¡Si, nuestra Sere es una chica dura! Por cierto ¿Hiciste los ejercicios que te recomendé para subir el culete?- ella se ruborizó, él me miró a mí para explicarme mejor ¡Como si me importara!- Sere decía tener el culo un poco blando, a pesar de insistirle que estaba bien no nos creía, por lo que le recomendé varios ejercicios para levantarlo.
-¡Michael! No creo que a Darien le interese eso, además tenemos que ir deprisa para hablar con Kelvin…- parecía ansiosa por salir de allí, supongo que le daba vergüenza lo que decían de ella.
-Llámanos y quedamos un día, hace mucho que no vienes- asintió.
-He estado muy ocupada pero prometo que haré un hueco pronto- después de despedirse de todos nos alejamos hacía mi coche.
-Veo que eres muy solicitada…-abrió los ojos sorprendida.
-¿Porque lo dices?
-Por los chicos del hospital…- rodó los ojos- parecían muy contentos con tu presencia.
-¡Oh Darien, son solo amigos! No tengo sexo con mis amigos…- susurró, la miré ansioso mientras seguía atento a la carretera- Para eso recurría a unas convenciones que se organizaban en fines de semana en varios hoteles, son muy exigentes con los clientes que contratan sus servicios y todo es confidencial…-suspiró ¿Me estaba diciendo que tenía sexo con tipos que no conocía?
-¿O sea que no conocías a ninguno de nada? ¿Y si hubiera sido un loco?- ¡No podía creer lo que oía!
-¡Darien! En esa clase de sitios son muy exclusivos para todo el mundo, incluso nos hacen una entrevista con un psicólogo, por lo que no creo que ningún loco este ahí…- por mucho que dijera no me convencía, me puso la mano en la pierna para tranquilizarme- Darien escúchame, solo buscaba sexo por lo que no quería utilizar a ninguno de los chicos…- bajó la vista apenada- Esos sitios me servían para desfogarme y sentirme mejor…-esto último lo dijo en un susurro.
-No te juzgo por haber tenido sexo Sere sino el con quién, en ese sitio podía haber sido cualquiera que te hiciera daño…- solo pensarlo me puso de los nervios y sobre todo molesto con todos lo que osaron tocarla antes que yo.
-Por mi experiencia, no puedo decir eso…- me puse furioso por su comentario, al ver mi reacción rodó lo ojos y apretó la mano que tenía en mi pierna- Darien no te pongas celoso, he de admitir que nunca antes he disfrutado tanto como contigo…- me sonrió y no pude evitar devolverle la sonrisa.
-¡Es que no puedo evitarlo! ¡Me siento celoso hasta del aire que te roza!- grité, ella rió y entonces recordé algo que había olvidado por completo- ¿Cómo llevas el haber estado sin nada ahí?- le señalé con los ojos a que me refería y su cara se encendió de golpe.
-¡Joder! ¡Me había olvidado que no llevaba nada!- me miró entrecerrando los ojos- y ahora que lo he recordado ¡Antes de ver a tu amigo debes devolvérmelo!- me reí y se cruzó de brazos mirándome con enojo-¡Lo digo en serio Darien, no pienso hablar con él así! ¡Dios mío no puedo creer que haya estado con un secuestrador, en comisaría y en el hospital sin llevar nada!- no pude evitar reír a carcajadas.
-¡Tranquila princesa! Que yo tampoco quiero que lo hagas, cuando lleguemos iremos al baño a ponértelas- le alcé las cejas de forma pícara y ella me los entrecerró de vuelta.
-Mejor iré sola porque si vamos juntos te aseguro que tu amigo se aburrirá de esperarnos- rompí a reír de nuevo, tenía un sentido del humor que me encantaba.
Llegamos al lugar y la acompañé al baño, mientras ella se ponía el tanga yo llamé a Kelvin para informarle que estábamos aquí. Llegó antes que Sere saliera del baño.
-¡Eh Darien hermano! ¿Cómo lo llevas?- nos abrazamos.
- ¡Bien tío! ¿Tú?- se veía bastante bien desde la última vez que lo vi- ¡Te veo muy apretado!
-Sí, he estado en el gimnasio para reformar mis músculos…- se puso a hacer fuerza para que viera lo que quería decir- ¿Dónde está tu chica? ¿Sabes? Cuando me dijiste que querías protección para tu novia no lo podía creer.
-Bueno respecto a lo de novia todavía no es algo formal pero estoy en ello…- de repente Kelvin se quedó mirando atrás mía con la boca abierta, miré hacía donde lo hacía y vi a mi Sere, me sonrió de vuelta al verme y le sonrió a Kelvin, creo que por poco le da un paro cardíaco al hacerlo.
-¡Joder tío que pedazo de…!- se calló al acercarse a nosotros, sonreí por su reacción ¡Mi chica era la mejor!
-Sere este es Kelvin, Kelvin esta es mi novia Serena Tsukino…- me fijé en la reacción de Serena y ya no parecía incomodarle tanto el presentarla como mi novia ¡Bien por mí!
-Encantada Kelvin…- le dio 2 besos en las mejillas- me alegro de conocerte.
-El placer es todo mío, ahora vamos a hablar de negocios a mi oficina…- se puso en plan de trabajo, nos guió hacia allí donde se hallaban varios chicos todos con unos músculos increíbles, creo que debo ir al gimnasio, al lado de estos tíos parezco un enclenque. Todos se quedaron mirando a Sere, por lo que la pegué más a mí para que supieran que venía conmigo.
-¿Sere?- ella se volvió hacia la voz y sonrió en respuesta, me fijé en él y era un hombre de unos veintitantos años, rubio, fuerte y bastante guapo ¿Quién sería?
-¡Kakeru!- salió en su encuentro y se le agarró del cuello abrazándolo con todas sus fuerzas mientras él la apretaba por la cintura ¡El alma se me cayó a los pies! ¿Sería un amante suyo? ¿Habrían tenido algo en el pasado? ¿Quién coño era este tipo?
URSU.
Aquí les dejo el siguiente, espero que les haya gustado.
Muchas gracias por su apoyo, cualquier cosa no duden en contactarme. Muchos saludos y besos para todos.
