Fandom: Naruto
Calificación: Mayores de 14 años.
Género: acción, yaoi, drama.
Declaración: el concepto y la idea original de Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto.
Reseña: AU. SasuNaru, SaiGaara. Multicapítulos. Naruto siempre ha sentido que la falta de una familia propia era algo que lo hacía un ser incompleto. Gaara siempre había sentido que tener una, lo había vuelto un ser despreciable. El encuentro entre ambos les dará una nueva perspectiva.
Advertencias: Lemon.
El zafiro azul
parte 10
Sasuke sabía que existía la posibilidad que ver a su hermano en prisión podía dejar abatido a su mejor amigo. Pero no se esperaba ese silencio y melancolía en la que el joven se sumió de regreso en el auto hacia el hotel. Algo en su conversación a solas debía haber puesto al muchacho rubio en ese estado, pero él no podía imaginar con certeza qué era y además, pensaba un poco frustrado, era algo en lo que él no estaba envuelto en esa ocasión.
Naruto ni siquiera quería que él lo acompañara en su nuevo viaje. Se lo había dicho desde el primer día que el regreso a ese país parecía inevitable. Sasuke le había dicho que tardaría un poco más de dos días en dejar las cosas en orden en su oficina y que Naruto tendría que esperar al menos una semana más. Su amigo había respondido con que él podía viajar perfectamente solo y que lo dejara marcharse de una vez, y solo con Shikamaru y Kiba de su lado lograron convencerlo de atrasar todo ese tiempo su partida.
Quizá ahora que Naruto tenía una familia de verdad —un padre que lo quería, un hermano a quien cuidar y ayudar—, quizá las cosas fueran a cambiar poco a poco entre ellos. No lo había pensado hasta ese momento, pero Sasuke había tenido un tiempo prestado con Naruto. Su mejor amigo había estado siempre pendiente de él y Sasuke siempre había estado pendiente del rubio, como si fuera algo natural entre ambos. Por eso tal vez era que creía que nunca cambiaría nada entre ellos, hasta ese momento, y al tener problemas con su relación al principio decidió que esta no merecía la pena sobre la amistad que guardaba con él.
Naruto no tenía a nadie más, y Sasuke sabía lo mucho que lo apreciaba y que dependía de él para estar a su lado, por lo que el Uchiha se había tomado que siempre lo tendría de esa forma por sentado. Pero ahora se daba cuenta que se le estaba acabando el tiempo y le parecía ilógico que solo entonces fuera cuando se había dado cuenta que no podía seguir viviendo sin Naruto.
Al llegar al hotel, Naruto le confesó que se sentía cansado y que iría a dormir un poco antes de la cena, así que se encerró en su habitación y no volvió a salir. Sasuke fue a verlo unas horas después y como lo encontró dormido decidió que lo mejor era no despertarlo. Luego de meterlo bajo las sábanas, se retiró a su propia habitación a dormir lo que quedaba del día.
Pero pasaron las horas y la noche se cerró sobre la ciudad sin que Sasuke pudiera conciliar el sueño. Su mente divagando sobre su lamentable situación y tratando de cobrar valor para tomar una decisión definitiva. Había muchas cosas en riesgo que lo preocupaban aún y se quedó dando vueltas en la cama de vez en cuando, sin ser capaz de quitarse al rubio de la cabeza.
A las dos de la mañana escuchó que una puerta se abría y cuando giró a su derecha vio aparecer la cabeza rubia de Naruto mirándolo con esos ojos azules tan hipnotizadores.
—Te escuché despierto —le explicó cuando sus ojos se encontraron con los suyo, una de sus manos levantándose hacia su cabello nerviosamente— y como acabo de despertar...
Sasuke asintió y luego se incorporó en su cama, apoyando su espalda en la cabecera de esta. Naruto no perdió el tiempo y se subió al espacio que quedaba libre, metiéndose dentro de las cobijas con un pequeño temblor de sus hombros.
—No me había dado cuenta que hacía tanto frío aquí —le dijo con una voz medio ahogada por las sábanas—. No lo noté la última vez.
—Estuvimos en otra parte del país. No hace tanto frío en Las Vegas —le respondió Sasuke mientras pasaba un brazo alrededor del cuerpo de su amigo y pasaba una de sus manos por sus hombros tratando de hacerlo entrar en calor—. ¿Lograste decirle a Gaara todo lo que tenías en la mente?
Naruto se tensó inmediatamente al escuchar su pregunta. Era claro que lo que sea que lo tenía preocupado no se iría hasta que hablara de ello.
—No es algo que se pueda conversar tan fácilmente —le dijo Naruto a la larga, halando su brazo y haciéndolo llegar a la altura de su cabeza—. No quiero hablar de ello ahora.
Sasuke se sintió herido. Se daba cuenta que Naruto deseaba mantenerlo distante de sus propios problemas, pero lo único que quería él era ayudarlo y llegar hasta donde sea que el rubio se hubiera ido.
La siguiente acción de Naruto entonces lo confundió aun más. Se acercó tímidamente y luego capturó sus labios en un beso corto y deseoso, completamente diferente a los que Sasuke estaba acostumbrado a recibir del rubio.
Tenía tantas dudas en la cabeza, tantas palabras que aún no le había dicho, tantas cosas aún por entender entre ellos, y sin embargo su traicionero cuerpo comenzó a reaccionar instantáneamente a los avances del rubio casi como si estuviera condicionado a hacerlo.
Había extrañado tenerlo bajo él, claro. Sus besos y los gemidos que su lengua podía arrancar del interior de la de Naruto. La pequeña gran fricción de sus dos cuerpos alineados y lo perfectos que encajaban el uno con el otro al estar conectados de esa forma tan íntima.
En el fondo de su cerebro, sin embargo, estaba protestando. De seguir adelante, las cosas nunca cambiarían, Naruto lo buscaría por siempre como a una herramienta para aliviar su estrés y Sasuke perdería una vez más la oportunidad de hacer que su mejor amigo aceptara sus verdaderos sentimientos.
Pero sus acciones negaban que tales pensamientos siquiera estuvieran luchando por emerger a la superficie. El cuerpo de Naruto se revolvía exquisitamente debajo del suyo y sus propias manos lo mantenían firmemente sujeto ahí, haciendo un nido entre sus piernas con sus muslos y logrando separarlas finalmente.
Naruto estaba entretenido dejando besos ligeros alrededor de su cuello y pecho, con ambos brazos enroscados con fuerza en su espalda, sin dejar en ningún momento de apretarlo contra su cuerpo y colgarse de él con toda la fuerza que era capaz. Cuando la mano de Sasuke finalmente descendió a su miembro y comenzó a acariciarlo, un gemido bastante audible escapó de sus labios húmedos y su espalda comenzó a arquearse deliciosamente.
—Sa-Sasu… ke —comenzó a llamar con insistencia. Animando al hombre sobre él a concluir con su tarea y llevarlo al éxtasis.
Sasuke no parecía querer decepcionarlo en esa ocasión tampoco, así que aceleró poco a poco el movimiento de su mano hasta que finalmente Naruto apretó los ojos con fuerza y lanzó un grito sofocado entre sus dientes cuando sus estómagos quedaron cubiertos con su semilla.
Sus ojos azules permanecieron ocultos unos segundos más, mientras se recuperaban de la fuerza de su clímax, y cuando lograron enfocarse nuevamente encontró los ojos negros y profundos de Sasuke sobre los suyos. No se dio cuenta que su amigo había dejado de tocarlo desde hacía un momento, sino que extendió sus brazos nuevamente y los enrolló en torno a su cuello, logrando atraerlo una vez más sobre su rostro para compartir un beso completamente satisfecho y que terminó en una sonrisa de agradecimiento hacia el otro hombre.
—Eso fue digno de tu nombre, Uchiha —le dijo entre besos entrecortados—. ¿Quieres hacer algo más inmoral ahora?
Sasuke no le respondió. Finalmente Naruto se dio cuenta que algo andaba mal con su mejor amigo y volvió sus ojos serios para observarlo un momento.
El Uchiha apoyó uno de sus brazos al costado del rostro de Naruto y elevó la mano de su otro brazo para retirar el cabello que había caído sobre los ojos de su adorado.
—No quiero volver a estar contigo de esta forma —le dijo finalmente.
Naruto lo vio sin comprender y solo entonces se percató de lo lejano de la postura del Uchiha, sin tocarlo ya y con su cuerpo apartándose del suyo poco a poco. Instintivamente lo tomó entonces del brazo con una de sus manos, como si temiera que lo fuera a dejar de un momento a otro.
—Pensé que tú también… —comenzó a decirle y sintió cómo su rostro empezaba a encenderse al pensar en lo que acababan de hacer.
Sasuke negó con tranquilidad, tomando la mano de Naruto de su brazo y llevándola hasta sus labios.
—Claro que sí —le dijo con una sonrisa triste en sus labios, Naruto estaba totalmente enfocado en él, pero no estaba seguro por cuánto tiempo más podría mantener ese momento a solas y exclusivo entre los dos—. Sabes que no deseo otra cosa que estar metido entre tus piernas.
Naruto sintió que toda la sangre se le subía al rostro al escuchar esto último.
—No seas vulgar —le reclamó tratando de apartar su mano pero sin que el Uchiha la cediera bajo ningún motivo.
—El caso es que no quiero seguir siendo tu compañero ocasional. Nunca fue suficiente, desde el principio.
Naruto lo observó con seriedad finalmente, mirando de lleno en sus ojos negros tratando de descubrir qué tan en serio estaba hablando el Uchiha en esa ocasión. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que hablaran de ellos como una pareja, Naruto ya no creía que podría aguantar más bromas al respecto. Especialmente en un momento como ese.
Pero los ojos de Sasuke le dijeron que en esa ocasión no estaban de broma o hablando a la ligera. Su cuerpo comenzó a estremecerse ante la posibilidad.
—Lo sé. Lo siento.
Sasuke se levantó. Miró al rubio incrédulo y luego soltó su mano.
—¿Lo sabías?
Naruto también se había incorporado y lo observaba con preocupación, sentado con las piernas cruzadas del otro lado de la cama.
—Tenía miedo —le confesó mientras movía impacientemente sus manos y sin decidirse en dónde depositarlas finalmente—. Ya hemos pasado por tanto juntos después de la última vez que estuvimos involucrados, no quería poner todo eso en riesgo. Tu amistad. Eres demasiado importante para mí.
Sasuke se puso de pie y rodeó la cama, cuando llegó nuevamente al lado de Naruto tomó su rostro en su mano y comenzó a acariciarlo, apoyando su frente sobre la suya.
—Naruto —le dijo entonces casi en un ruego. Sabía que era una de sus últimas oportunidades y no estaba dispuesto a dejar escapar al rubio bajo ningún motivo—, nada cambiará con nosotros. Tú eres lo más importante para mí en este mundo. No importa lo que pase en el futuro, eso no cambiará.
Naruto pareció sopesar esta declaración un momento antes de aceptarla como verdad y unir sus labios con los del Uchiha.
—Lo siento —le dijo y por un momento el corazón de Sasuke le recordó dolorosamente que todavía estaba latiendo en su pecho—. Tenía miedo y decidí usar la excusa de solo por una noche. Sabía que era algo injusto para ti, pero aun así no quise escucharte cuando quisiste hablarlo al día siguiente.
Entonces lo había sabido desde el principio, pensó Sasuke sin poder dejar de sentirse desalentado al reconocerlo.
—Pero después de ver a Sai y Gaara juntos —le dijo entonces levantando una mano para acariciar la que Sasuke tenía puesta sobre él—. Después de ver lo mucho que dos personas se pueden llegar a amar sin poder estar juntas libremente… finalmente reconozco que solo estoy siendo un cobarde.
—No es verdad, Naruto. Es solo que…
El otro hombre depositó uno de sus dedos sobre los labios del Uchiha, logrando acallarlo con un gesto tan simple y poner toda su atención en él nuevamente. Sonrió luego, dándose cuenta que Sasuke era alguien en quien él podía influir hasta ese extremo.
—Lo he sido. Pero no quiero serlo por más tiempo —cuando lo besó, Sasuke sintió que sus esperanzas renacían. Después de tanto tiempo de esperarlo, finalmente estaba pasando—. No cometeré los mismos errores de mi hermano. Te amo, no hay razón en contra para no aceptarte.
Te amo, le había dicho y era la primera vez. Sasuke quería responderle lo mismo pero sus labios estaban demasiado ocupados quitándole el aliento a su amante como para pronunciar palabra alguna.
Por su parte, Naruto no parecía demasiado preocupado en exigirle una respuesta, empecinado como estaba en tener nuevamente a Sasuke apretando su cuerpo encima del suyo.
Después de acomodar su peso nuevamente, Sasuke continuó con sus caricias y atenciones al cuerpo de Naruto. El rubio se agitaba y lo atrapaba con sus brazos cada vez con más fuerza. Sus jadeos y gemidos llenaban toda la habitación, y cuando Sasuke finalmente estuvo en su interior, una lluvia de besos comenzó a caer sobre el rostro y el pecho de su amante.
Sasuke, por su lado, se estaba tomando su tiempo dominando y haciendo sentir a Naruto. Después de todo, una parte muy grande del placer que le provocaba estar con el rubio de esa forma provenía del poder ser el amo y señor de los sonidos y los gestos que abordaban el hermoso cuerpo de su adoración. Y Sasuke siempre era muy cuidadoso de hacer que Naruto estuviera completamente satisfecho antes de que él mismo alcanzara su clímax.
Sin embargo, en esa ocasión, Naruto se incorporó de improviso y de un certero empujón logró que el Uchiha cayera sobre la cama, cuando se cansó de pedirle que dejara de torturarlo y Sasuke pareciera haber olvidado hablar su idioma.
Pronto estuvo sentado encima del otro hombre y buscando por su propia cuenta un ángulo por dónde abusar más de su atendida próstata. En cuanto encontró lo que buscaba volvió a crear el ritmo que había perdido en el proceso de acomodarse nuevamente.
Sasuke estaba conteniendo la respiración durante toda esta operación. Pero cuando su miembro estuvo nuevamente en el interior de Naruto, saboreando lo estrecho y ardiente de ese lugar, volvió a poner sus dos manos en las caderas del rubio, para ayudarlo a mantenerse dentro.
Debía asombrarlos un poco, el hecho de que se conocieran tan bien y que sus cuerpos estuvieran tan condicionados a estar uno sobre el otro en situaciones como la actual. Casi como si estuvieran predestinados a estar así desde el principio. Pero ambos sabían que compartían ahora algo más que la increíblemente placentera actividad que los impulsó a buscarse el uno al otro por tanto tiempo.
—¡Sa-SasukE…! —escuchó entonces que llegaba la voz cortada por los jadeos y un gemido muy alto cuando el Uchiha arremetió con especial vigor en esa zona que hacía saltar a Naruto.
—¿Ya estás cerca? —le preguntó a punto de venirse él mismo cuando vio a través de sus ojos semicerrados que Naruto asentía con fuerza, mordiéndose los labios para no volver a gritar.
De pronto, el mundo se puso de cabeza para el rubio. Y entre la mano de Sasuke bombeando su miembro y las embestidas continuas y más profundas que estaba logrando ahora en su interior, Naruto no tuvo tiempo de darse cuenta que habían vuelto a su posición original y que debido a la fuerza con que Sasuke lo estaba complaciendo su cabeza había salido de la cama y sus ojos se estaban enfocando en el mobiliario en el otro extremo de la habitación.
Tampoco tuvo tiempo de quejarse de esta nueva perspectiva, sino que apretó los ojos con fuerza y nuevamente dejó escapar un grito ahogado cuando su propio clímax lo sobrecogió por completo.
Sasuke sintió venirse a Naruto y esto solo aceleró su propio fin. Pero el rubio lo tenía demasiado sujeto con ambas piernas como para tener tiempo de salir antes que su propia semilla se rebalsara en su interior.
El Uchiha todavía intentó advertírselo, pero Naruto no dejó que pronunciara una palabra hasta que ya fuera demasiado tarde
—Está bien, está bien —le aseguró, mientras lo abrazaba y comenzaba a besarlo con fiereza como para asegurarle que hablaba en serio—. Soy tuyo ahora, ¿recuerdas?
Así que estaba bien que el Uchiha lo marcara de esa forma. No importaba, realmente.
Sasuke finalmente sonrió satisfecho y envolvió al otro hombre con sus brazos. Besándolo y llevando ambos cuerpos a un lugar más seguro dentro de la cama. Donde estuviera menos propenso a caerse de ella si Sasuke continuaba haciendo lo que tenía en mente.
-…-
El cambio que surgió entre ambos fue tan extraordinario que al día siguiente, cuando Minato llegó para salir a almorzar con ambos jóvenes, como les había prometido, no pudo dejar de notarlo y sonrió complacido.
—Parece que pasaron muchas cosas esta semana que regresaste a Japón —declaró mientras veía cómo su hijo trataba de ocultar su rostro enrojecido—. Es bueno saber que no estuviste preocupado por tu hermano todo ese tiempo.
Sasuke le explicó que en realidad había sido algo que solo habían decidido hasta la noche anterior, pero Naruto no lo ayudó en nada mientras trataba de entender algo del menú que tenía puesto sobre su cara sin mucho éxito.
—Es que lo tienes al revés —le tuvo que explicar su padre cuando para cambiar de conversación, Naruto se quejara en voz alta que no entendía nada de lo escrito en él.
Sai no parecía particularmente sorprendido de la relación en la que habían caído ambos nuevamente, le dijo algo a Naruto sobre que le deseaba suerte con su nuevo cuñado y luego se quedó a mortificar a su primo mientras el rubio se internaba en la dependencia policíaca, para visitar a su hermano.
Gaara fue menos martirizante que Sai y su padre, cuando Naruto se lo confesó solo le dio una larga mirada antes de declarar que le había sorprendido que al final del día hubiera sido solo un acto de su hermano el no darse cuenta de algo tan obvio.
—Con alguien como Sasuke Uchiha tan enfocado en ti durante tanto tiempo —le comentó mientras apoyaba su espalda en la pared sobre la cama de su celda, estirando sus brazos perezosamente—, estaba pensando que debías ser muy tonto como para no notarlo.
Naruto tomó ofensa en este comentario, claro. Pero decidió que se lo dejaría pasar, siendo que su hermano seguramente tenía cosas más serias en las que preocuparse.
—No todos tenemos a alguien como Sai declarándonos su amor incondicional todos los días —le respondió sarcásticamente.
Gaara le dio una larga ojeada antes de entrecerrar los ojos y desviar la mirada. No era algo que se hubiera merecido, pero parecía que Naruto seguía molesto con él por la conversación que habían tenido el día anterior.
—Minato me dice que no tardaran mucho más en poner la fecha para el juicio.
Su cambio de conversación logró su cometido, y Naruto finalmente volvió su rostro preocupado hacia el de su hermano.
—¿Aún siguen pensando que debes declararte inocente? —enseguida se arrepintió de haberlo dicho. Gaara recibiría muchas clases de adjetivos de diferentes personas a partir de entonces. Naruto no quería ser justamente él quien le dijera asesino frente a su cara.
Pero su hermano solo se encogió de hombros y sonrió levemente como para asegurarle que todo estaba bien entre ellos.
—Están preocupados por mí —le dijo tratando de sonar imparcial—. No quieren que nada malo me pase, por eso Sai, mis hermanos y Minato siguen adelante con esa idea.
Naruto quería decirle que él tampoco quería que nada malo le pasara, pero en ese momento se alegró de sentir a Gaara finalmente sintiendo empatía por los sentimientos de otras personas.
—Sai le mentiría al mismo diablo en persona con un rostro convincente si es para ayudarte —le aseguró tomando su mano y apretándola con fuerza—. ¿Has pensado en lo que le podría pasar si sigue haciendo tantas cosas descabelladas para ayudarte?
Gaara frunció el ceño, lo había estado pensando últimamente. Si todo salía mal, si era sentenciado. Sai estaba pensando en la posibilidad de fugarse como último recurso, y él no podía dejar de sentirse preocupado por pensar en lo que les esperaría en el futuro de hacerlo.
Asintió. Todavía estaba muy lejos de entender lo que Naruto pretendía hacerle entender con esas preguntas, pero sabía algo con certeza. No podía dejar que nada malo le pasara a Sai por su culpa. Ya no más.
-…-
Gaara estuvo detenido por un mes completo antes de que el juicio finalmente entrara en ejercicio dentro de una corte aceptable. Minato les había asegurado que gracias a la colaboración de su oficina, sus abogados tenían una buena posibilidad de reducir la condena considerablemente y lograran una fianza para su libertad.
Pero Naruto sabía que esto solo lo lograrían si primero conseguían que el jurado se creyera la historia del asesinato en defensa propia. Él, por su lado, cada día estaba más preocupado.
Sai mismo le había dicho que no había testigos contra Gaara y su hermano tenía muy buenas posibilidades si se basaban solo en eso. Pero todos sabían que la prensa no jugaba a su favor en esos momentos y que la opinión del público estaba dividida gracias a esto.
No fue agradable tampoco escuchar la declaración de Gaara sobre todos los detalles escalofriantes de su relación con su padre y lo mal que había sido tratado por él durante toda su vida. O tener a testigos directos de esto subir a aseverar todas estas declaraciones, hablando con el rostro indiferente, como si relataran cosas que estaban acostumbrados a presenciar diariamente.
El día que finalmente el jurado salió a deliberar de la sala, estaba claro que la clase de hombre que en verdad era Raiden Sabaku estaba firmemente grabada en la mente de cada uno de ellos.
Pero nadie sabía si eso sería suficiente para que creyeran que Raiden finalmente se había decidido a matar a su propio hijo y que Gaara solamente se había defendido a esto. El hombre de seguridad que resultó herido mientras ambos discutían dijo que no sabía lo que había pasado después de quedar inconsciente una vez que Gaara se hiciera del arma, pero su testimonio no hizo más que acrecentar las dudas sobre la veracidad de su imparcialidad. Al menos desde la visión que dio la prensa al respecto.
—¿Cómo ves las posibilidades? —escuchó que Sasuke a su lado le preguntaba a alguien que se les había acercado.
Cuando volvió la vista se encontró con su padre, tomando asiento pesadamente al lado del Uchiha y luciendo como si no hubiera dormido en años.
—Yo veo todo bien —les aseguró tratando de sonar confidente, pero dejando que un poco de sus preocupaciones se colara en sus palabras siguientes—. Pero han comenzado a juntarse fuera en dos grupos para recibir el veredicto. Por supuesto, con canales de televisión y radio para dar exclusivas también.
Y pensar que Naruto había estado pensando en convertirse en periodista cuando concluyó su carrera de comunicación social. Ahora se alegraba de no formar parte de un negocio tan corrupto y poco compasivo.
—El jurado parecía lo suficientemente convencido de que un hombre como Raiden no merecía seguir viviendo —le dijo entonces Sasuke tratando de hacer que Naruto mantuviera la esperanza.
—Sí —admitió Minato entonces perdiendo su mirada por un momento en la cabeza roja de Gaara, sentado ante la mesa de acusados escuchando algo que le decían sus abogados—. Pero está en juego la moral de la acción también. La fiscalía ha jugado buenas cartas al respecto.
Sasuke recordaba cómo las palabras finales del fiscal habían estado enfocadas no en condenar la muerte de Raiden, sino en condenar la acción del asesinato en sí. Si cada uno fuera libre de matar a otros solo porque eran unos villanos no habría orden en la sociedad y todos estarían condenados. Nadie estaba por sobre la ley. Al Uchiha le parecía que había sido un discurso derrotista, pero ahora veía la preocupación del padre de Naruto.
—Hola, Minato.
Los tres hombres voltearon al unísono a mirar a los recién llegados. El nombrado se puso de pie inmediatamente y extendió la mano, una sonrisa de reconocimiento apareciendo de inmediato en sus labios.
—Temari, Kankuro —terminó de decir saludando al hombre detrás de la hermana de Gaara.
—Ha pasado mucho tiempo —le dijo Kankuro sonriendo inmediatamente—. Lamentamos no haber aparecido antes. Los abogados de Gaara no creían que lo ayudaría ante los ojos del jurado si nos veían en el juicio.
Minato podía entender esta estrategia, así que asintió comprensivamente. Luego se volvió hacia Sasuke y Naruto, quien aún miraba a los recién llegados expectantes.
—No han sido presentados aún, ¿verdad? A Sasuke Uchiha ya lo conocen—dijo haciéndose a un lado para permitir que Sasuke extendiera la mano y estrechara las de los hermanos Sabaku—. Y este es mi hijo Naruto.
Aún no estaba acostumbrado a decirlo o Naruto a escucharlo, pero de todas formas sus sonrisas similares no dejaron lugar a dudas y quienes los observaban expectantes y un poco asombrados eran ahora los recién llegados.
—Ya veo —dijo Kankuro casi riendo mientras tomaba primero la mano de Naruto—. Así que este es el hermano del que tanto había estado cuidando Gaara.
Naruto se tensó un momento al escuchar esto. Todos sabían lo que le había costado a Gaara el proteger a su hermano, era la razón por la que estaban todos reunidos de esa forma.
—Déjalo, Kankuro —le dijo su hermana, apartando a su hermano menor y tomando esta vez su mano ella misma—. No todos están acostumbrados a tus tonterías habituales.
Su hermano comenzó a reír a este punto y Naruto volvió a sentirse relajado.
—Muchas gracias —les dijo entonces volviendo a sonreír muy satisfecho de finalmente poderles decir lo que tenía en mente desde que escuchó de ellos por medio de Gaara—. Ustedes son la razón por la que yo estoy con vida en este momento. Gracias por ayudar a mi madre a escapar hace tantos años.
Era cierto. Naruto era el único que podía haber visto las cosas de esa forma y haber esperado a solo conocerlos para decírselos sin más, pero todos entendieron que lo sentía desde lo más profundo de su alma. La mano de Temari comenzó a temblar y la apartó bruscamente entonces, Kankuro la tomó de los hombros y solamente le hizo un gesto con la cabeza a Naruto para decirle que lo habían comprendido. No era necesario volver a tocar cosas tan penosas.
Inmediatamente fueron interrumpidos por el aviso de tomar asiento cuando el jurado hizo su aparición una vez más. Sentado en el medio de su padre y Sasuke, Naruto buscó en su pecho y cuando halló la gema de su madre comenzó a rezar con todas sus fuerzas.
Si todo salía bien, no desearía nunca nada más en toda su vida, se prometió.
Gaara tuvo que ponerse de pie ante una indicación del juez. No estaba nervioso, solo preparado para seguir con su vida pasara lo que pasara.
Si lo hallaban culpable entonces pasaría el resto de su vida en la cárcel. No tenía ningún problema con eso, sabía que se lo merecía. Se había sentido tan bien al matar al bastardo que seguramente el mundo se lo estaba cobrando de pura envidia.
Si era hallado inocente entonces tomaría a Sai y se irían para siempre de ese lugar. No más familia Sabaku, no más negocios turbios que lo ensuciaran sin estar él involucrado voluntariamente, y no más noches sin dormir pensando en todas las personas que necesitaban vengarse de ellos.
Si lo condenaban a morir, entonces…
Un hombre con rostro de pocos amigos se puso de pronto en pie en el grupo del jurado. Le respondió al juez que habían llegado al veredicto y comenzó a enumerar los miembros y el porcentaje a favor y en contra de la decisión tomada.
Increíblemente, la mayoría de ellos había votado igual a excepción de dos personas, que permanecieron testarudamente mirando hacia Gaara durante todo el tiempo que el encargado se demoró en leer el veredicto.
Sus miradas eran tan penetrantes y Gaara estaba tan ocupado tratando de recordar dónde los había visto anteriormente que no escuchó el grito de alegría que se escuchó a sus espaldas cuando lo hallaron libre de la mayoría de los cargos y le asignaron una reparación civil de más de dos millones para cubrir el daño hecho al hombre de seguridad que Gaara había herido en su intento por defenderse.
Era libre de irse, decretó entonces el juez. Y Sai estuvo frente a él de pronto. Sonriéndole como siempre acostumbraba y acariciando su cabello con delicadeza, parecía muy aliviado.
—Hey —le dijo con un suspiro apenas audible en medio del griterío general—, ¿listo para irnos de aquí?
Gaara finalmente apartó la mirada de los dos sujetos en el jurado y los volvió hacia su querido y atesorado pintor.
—Sí —le respondió lanzando un suspiro que no sabía que había estado conteniendo—. Más que listo.
Lo que siguió fue Naruto apoderándose de sus brazos y no queriendo ceder su lugar a nadie hasta que alguien mencionó nuevamente la fianza de Gaara y la suma extraordinaria que habían pedido y que no podrían justificar como proveniente de la familia Sabaku.
—Aún tenemos el collar de mi madre —les señaló Naruto sacando la joya azul de su pecho. La había llevado todo el tiempo—. Ha causado tantos problemas hasta ahora. Es hora que sirva para algo bueno.
Buscó la mirada de su padre como confirmación y este acarició un momento la piedra, como despidiéndose, antes de volver hacia Gaara y decir que era la mejor idea que alguien había tenido en todo el tiempo que estuvo entre ellos esa joya tan fría.
Sasuke y Naruto se retiraron a un lado, haciendo planes y conversando los pormenores de la venta de la joya. Cuando Temari y Kankuro finalmente tuvieron la oportunidad de acaparar a su hermano se le acercaron y lo atrajeron a un lado confidencialmente.
—Gaara —empezó a decirle Kankuro a una señal de su hermana—, Temari y yo estuvimos pensándolo y deseamos que tú te hagas cargo de los negocios de la familia. Ninguno de los dos podríamos hacerlo mejor, después de ver por todo lo que has pasado tú y cómo lograste salir airoso.
Gaara los vio sobrecogido por un momento. Pensando que eso era algo que jamás hubiera imaginado como consecuencia de la muerte de su padre. Especialmente no cuando él había sido el causante de ella.
Pero entonces sintió la mano de Sai apretando su hombro y recordó su intención anterior.
—No podría aceptarlo nunca —les dijo con resolución pero tratando de sonar amable—. He luchado toda mi vida para verme libre de las sombras que rodean a nuestra familia. No renunciaría a lo que he conseguido por nada del mundo.
Temari intervino después de dejarlo terminar. Sonriendo como no hacía sino años atrás y pareciendo una completa extraña para Gaara y Sai.
—Es por eso mismo que te necesitamos. Tienes el deber de ocupar el lugar de nuestro padre y finalmente volvernos una familia honesta —habían tantas cosas por derrotar aún dentro de su familia, que Temari no estaba segura de poder lograrlo sola con Kankuro—. ¿No quieres verlo? ¿El día en que podamos caminar por las calles sin un dedo apuntándonos por la espalda?
Gaara volteó la cabeza lentamente y buscó con la mirada. Los dos hombres del jurado que lo habían estado mirando con tanta insistencia ya no estaban más, y en su lugar se encontraban algunos oficiales de policía replegando las sillas y poniendo en orden nuevamente el juzgado.
Ahora recordaba quiénes eran. Su padre había acabado con sus negocios y la mayoría de sus familias cuando se volvieron contra él en una transacción de sus casinos.
Temari tenía razón. Gaara había acabado con su padre, había obtenido su libertad y no tendría que volver nunca más a la mansión Sabaku. Pero sería por siempre uno de ellos, y las personas que trataran con él de ahí en adelante lo sabrían también.
Sin embargo estaba tan ilusionado con la idea de abandonar todo y solo tener a Sai a su lado que no quería admitir que la salida que le ofrecían sus hermanos era algo que en otra ocasión hubiera tomado encantado.
Se volvió hacia el pintor que no había abierto la boca para nada durante todo ese intercambio y lo vio aún sosteniéndolo del hombro. Una expresión neutral en su rostro que cambió a una sonrisa sincera cuando se percató de los ojos verdes de Gaara puestos sobre él.
—No veo por qué habría de cambiar el plan —le dijo entonces y Gaara sintió que lo amaba más que nunca—. La idea era tú y yo juntos para siempre. Así sea aquí o en la India.
Gaara estaba seguro que así sería. Y aunque usualmente aborrecía las señales de cariño en público o cualquier ademán que dejara en claro el tipo de relación que realmente tenían, se inclinó y le dio un beso en esos labios sonrientes.
Era un trato entonces, Gaara y Sai para siempre.
-...-
Fin! (pero falta un epílogo)
Así que a los que me han leído hasta aquí (y que me escriben para recordarme que tengo que cumplir los domingos XD), muchas gracias por los buenos comentarios ^^!
Nos vemos el próximo domingo con el epílogo y finalmente el término de esta historia que me quedó más larga de lo que había pensado originalmente (cuando no XD). Ah, y si leen no se olviden de comentar ^^.
