Capítulo 10
Era un fin de semana muy soleado. Decidimos hacer un picnic en el parque. Después de comerme el burrito, me tumbé sobre el césped. Me encanta tumbarme sobre el césped y sentir el sol en mi cara mientras cierro los ojos. Las mejores siestas son en el parque.
Natsuki estaba a mi lado, sobre una manta, leyendo un libro. Me di cuenta de que era la primera vez que estábamos juntas y no hablábamos. Siempre nos reuníamos para charlar. Nuestras conversaciones siempre eran de índole intelectual: el concepto de honor, civilizaciones antiguas, música, literatura, política... pero nunca habíamos estado juntas sin hablar. Bueno, a menos que estuviéramos en un concierto o teatro, donde estábamos atentas a las obras.
Era extraño, estar ahí con la persona que amas, compartiendo un momento que en otras circunstancias sería íntimo, pero sin ninguna esperanza de que se pudiera hacer habitual. De todos modos, disfrutaba de mi tiempo de relajación sobre el césped. En algún momento, me dormí.
Habíamos decidido ir al parque a hacer un picnic. No era algo usual en nosotras. Siempre acabábamos en lugares cerrados. Agradables pero no al aire libre. Siempre acompañadas de alguna bebida (normalmente cerveza), y discutiendo sobre el sexo de los ángeles. Sin embargo, aquel día decidimos cambiar de aires. En fin, somos personas inquietas, que nos gusta hacer muchas cosas. Y sí, también hacemos ejercicio y cosas al aire libre. Sin embargo, nunca hacíamos esa clase de cosas juntas.
Había empezado a ir a yoga por una temporada con ella. Pero en poco tiempo dejé de ir. Me interesé por hacer otro tipo de cosas a la hora de las clases, y dejé de ir en algún momento. Sí, al principio me apunté sólo por pasar más tiempo junto a ella. Pero con el tiempo empecé a distanciarme un poco. Ya había pasado más de un año desde que había llegado, y lo único que me quedaba en claro es que éramos amigas. Buenas amigas, de hecho. Así que empecé a dejar de perseguirla a otdo lo que hacía. Hay un límite para lo patética que una persona puede ser. Además, era una actitud muy sana para las dos.
Natsuki, por supuesto, se dio cuenta de mi cambio. Ya no parecía estar tan colgada por ella. Por otro lado, ella parecía estar más relajada. Por alguna razón, había estado muy estresada hasta hacía poco. Yo pensaba que es que ella era así de intensa. Sin embargo, ahora se notaba que lago le había estado preocupando durante todo este tiempo. Yo no sabía lo que era, pero me di cuenta que muy bien podía ser yo, que parecía perseguirla implacablemente.
Sí, ambas disfrutábamos de nuestra compañía, y ella sin duda se portaba de forma posesiva conmigo a veces, pero algunas veces me había pillado mirándola intensamente, y siempre ponía cara preocupada. Creo que le preocupaba que yo me enamorara de ella.
Así que dejé de ser tan insistente en quedar y eso, salí más con Tate, Mai y sus amigos, y, aunque no me distancié, mi foco de amigos ya no era ella exclusivamente. Creo que eso le relajó bastante. Por eso estábamos allí en el parque, cada una en nuestro propio mundo, en silencio, compartiendo simplemente ese momento.
Como digo, me había quedado dormida. Es lo que tiene el césped y el sol. Son una combinación mortal. Se queda uno totalmente dormido sin que te des realmente cuenta.
Cuando me desperté la vi allí, sobre mí, mirándome fijamente. Yo estaba aún despejándome. A medida que se acercaba hacia mi boca la situación cada vez me parecía más irreal. ¿Estaba aún soñando?
El beso empezó muy dulce, pero de pronto algún resorte interno dentro de Natsuki hizo que aquello empezara a ponerse bastante fogoso. ¿Qué estaba pasando aquí?
La aparté suave pero firmemente hacia arriba.
- ¿Qué haces? - Mi cara extrañada dejaba claro que estaba totalmente confundida. Esta mujer me había dicho repetidas veces que no era gay, y cada vez que mi mirada recaía en ella un poco más fijamente respondía con evasivas o mensajes críticos.
- Me gustas. - En fin, cuando Natsuki quería ser concisa y totalmente inesperada, parece que sabe hacerlo perfectamente.
- Creí que no eras gay. - En fin, esa era una de las pocas cosas que me habían quedado claras durante todo esta año pasado.
- No es cierto. - Ahora sí que no entendía nada. A lo mejor no había salido del armario.
- ¿No has salido del armario? - Era todo lo que se me ocurría decir.
- No, no es eso. Me dabas miedo. Parecías totalmente obsesionada conmigo. - Ahora mi cara era todo un poema. ¿Natsuki abiertamente gay? ¿Nadie se había dado cuenta? Espera, ¿le daba miedo que estuviera obsesionada con ella?
- Lo siento. Me parece que vas a tener que explicarte. Estoy totalmente descolocada. - Porque real, realmente lo estaba.
- Hace un tiempo salí con Nao... - No, no me digas que saliste con esa mujer... ¿por qué, Natsuki?. - Al principio es de esa clase de gente que engaña, que parece ser mucho mejor de lo que en realidad es. Descubrió mis puntos débiles y luego pisoteó mis sentimientos sin ningún miramiento.
En fin, ahora entendía el por qué de la animadversión de Nao hacia mi persona, y en general hacia todo el mundo que estuviera relacionado con Natsuki.
- Pero, ¿todo el mundo sabe sobre eso? Nadie me ha contado nada... - En serio, ¿tanto cotilleo y nadie me había contado nada?
- No, fue mucho antes de que Nao llegara a la empresa. En la universidad. - Natsuki miraba hacia el horizonte de forma triste.
- No lo entiendo. Nao nunca ha mencionado nada. - Nunca había oído nada de su boca sobre Natsuki. Bueno, a no ser que fuera para menospreciar su labor en la empresa.
- Al principio lo decía, pero como nadie lo sabía, era su palabra contra la mía. Yo lo desmentí todo, y empecé a decir que no ea gay en la empresa. Pero en mi familia y algunas otras personas sí lo saben. - Me dijo con tristeza.
- ¿Por qué no me lo has dicho antes? Creí que teníamos confianza. - Le dije con un poco de tristeza. No por no haberme dejado tener una relación con ella, sino por no haber tenido la confianza suficiente como para decirme algo así.
- Como te he dicho, me daba miedo que estuvieras tan obsesionada conmigo. - Se quedó pensando un poco. - Es lo que me pasó con Nao. Al principio pensé que era pasíón, pero luego me di cuenta de que era un afán de posesión sobre mi persona. - Calló unos instantes. - Lo pasé muy mal.
- Sí, bueno, yo también tuve una de esas. - Me miró con cara extrañada.- Tomoe, se llamaba Tomoe. El ser más vil que haya sobre la faz de la tierra. - Le dije con usa sonrisa. Me sonrió a su vez. - ¿Por qué ahora? No lo pillo.
- Porque me he dado cuenta de que has decidido dejarme espacio. Sé que te gusta pasar tiempo conmigo, pero ya no te veo como una amenaza. Sales con otra gente, parece una relación más sana. - Me miró con una sonrisa.
- Pues no lo pillo. - Le dije un poco confusa.
- ¿No lo pillas? - Según ella, todo estaba clarísimo.
- No. Todo este tiempo has tenido arrebatos en los que te has comportado de forma obsesiva conmigo. Algunas veces era patente el hecho de que no te gustaba que hablara con otra gente. - Lo que me estaba diciendo no era coherente con su comprtamiento.
- Sí, bueno... soy una persona bastante celosa. - Me dijo a modo de excusa. - Es algo en lo que tengo que trabajar. En fin, otra razón para no lanzarme a la primera. No me gusta comportarme como la gente que me ha hecho daño. - Me dijo un poco avergonzada.
- Así que estabas esperando a ver si podíamos tener una relación sana... - ahora empezaba a entender todo.
- Sí, bueno. La pasión y eso está, muy bien. Pero puede convertirse en algo muy peligroso en ciertas personas. - Ahora empezaba a entender un poco el comportamiento extraño de Natsuki. Por un lado, se sentía traída por mí. Por otro, no se fiaba de mí, ni tampoco de como ella iba a reaccionar. En fin, las mujeres somos a veces tan, tan complicadas...
- Lo que yo quiero es lo mismo que tienen los vampiros de "Sólo los amantes sobreviven". - ME dijo con una sonrisa desarmante.
- ¿Qué es? - Le dije con una sonrisa pícara.
- Tienen claro que se aman, y son capaces de vivir largos periodos por su cuenta. Cuando se reúnen se cuentan sus experiencias... pero no tienen duda de que se aman por encima de todo. Se conocen a la perfección. Lo único que necesitan saber es que ambos están vivos. - Me dijo con mirada soñadora.
- ¿Pretendes decir que no quieres estar conmigo? Fufufu... Nat-su-ki... Eres una chica mala... - Le giñé un ojo, y se rió a carcajadas.
Shizuru 10000, Natsuki... bueno, Game Over, Natsuki.
NA: Perdonad por la tardanza. La vida, que a veces te arrastra... Espero que os haya gustado. Nos leemos en los bares ;)
