TOXIC

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Capitulo diez: Una palabra puede desencadenar una guerra (by Senyu)

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Aclaraciones del capitulo:

"son tu palabra contra la mía; una palabra mata más gente en el mundo que las balas, una sola palabra puede desencadenar guerras y hasta el fin del mundo".

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Capitulo diez: Una palabra puede desencadenar una guerra (by Senyu)

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-Shuichi….- se quedo estático el ojiesmeralda mientras veía como el taxi se alejaba, por alguna razón, no dejaba de sentir que él y Usami les faltaba mucho para estar lejos de lo que se podría llamar una guerra entre Usami y Yuki, con Thoma como desencadenante, a pesar de que para Misaki las cosas que le había contado el escritor peli plata la noche anterior le reconfortaban y le regresaban la confianza en un cien por ciento en Usami, simplemente algo lo tenía inquieto, Volvió su vista para Mirarlo, al igual que él, se veía intranquilo, nervioso también, ¿Quién podía asegurarle a el que Usami aun no seguía enamorado de Yuki Eiri? Sacudió su cabeza en señal de negación, no sabía de donde estaba sacando esos pensamientos tan erráticos, ¿el estaba desconfiando de Usami? ¿Eran enserio sus pensamientos?

-Misaki- le llamo seriamente el escritor estando ya frente a él.

-s..si- respondió sobresaltado, Usami lo había pescado absorto en sus pensamientos.

-llegaras tarde a Clases- le dijo Usami, a lo que Misaki Miro su reloj, notando la Hora, no quería irse pero su sentido de responsabilidad era más fuerte que él, pero por dentro la verdadera razón por la que no quería irse era porque tenía que admitir que no confiaba en Usami, quería creerle, pero su imparcialidad siempre había sido su mayor cualidad o su peor defecto, ¿Cómo podía creer en las palabras de Usami y en la culpabilidad de Seguchi Thoma, si este no podía defenderse?. Pronto un abrazo lo saco de sus pensamientos regresándolo a la realidad donde se encontraba con su rostro escondido en el cuello de Usami, aferrándose lo más fuerte que podía, tal vez una manera de sentirlo lo más cerca posible y alejar todo lo que podía esas dudas y esa desconfianza que lo estaban obligando a pensar más de lo normal, pronto Usami sin resistencia de Misaki rompió con ese abrazo.

-Confía en mi, todo va a estar bien- le dijo Usami intentando tranquilizar a su inquieto Universitario.

-lo sé, no te preocupes- dijo regalándole una sonrisa tan fingida como su estado de ánimo. Pronto para no levantar sospechas, hecho camino a la universidad, pero Usami lo conocía mejor que a nadie, sabía que le creía pero no podía dejar de desconfiar en el, después de todo le había revelado que Yuki era su ex, eso para nadie era fácil de tolerar o entender, pero admiraba a Misaki, lo estaba tomando con toda la madures y la calma del caso, se esforzaba por que todo estuviera bien y el tenia que esforzarse para que el esfuerzo de Misaki no fuera en vano, el tenia que arreglar las cosas antes de que la inusual presión sobre su adolecente pareja comenzara a afectarlo.

Llego a la puerta del apartamento, su mano sobre el picaporte evidenciaba el esfuerzo sobre humano que estaba haciendo para mantenerse allí y no salir corriendo pero su mano se negaba a darle vuelta, su mente un mar de confusiones lo obligaban a retroceder cada vez que podía, con sus manos en señal de desesperación echaba su cabello hacia atrás, por primera vez, no podía tomarse ese problema como un chiste, desde la noche anterior había comenzado a cuestionarse varias veces si haberse involucrado con Yuki Eiri había sido el mayor error de su vida, tal vez porque sufría mas de lo que era feliz…

-no puedo seguir idolatrando a un cretino- se dijo en voz baja, por primera vez, no hablaba el niño que pensaba que el mundo era un lugar lindo y divertido donde todo era paz y armonía, por primera vez estaba actuando el hombre que había intentado reprimir por mucho –es hora de madurar-

-¿a quién le estás hablando baka?- pregunto esa inconfundible voz a su espalda, llamando su atención, no sabía si amar su voz o odiarlo por todo aquello que había tenido que padecer durante tanto tiempo, había sido el momento a Shuichi al fin se le había colmado la paciencia, ya no se sentía en condiciones de adorar la tierra que ese rubio escritor pisaba, su espalda se enderezo relajo sus hombros y por alguna razón se sentía diferente al de siempre, no tenía ganas de hacer niñerías, tampoco tenia ganas de ponerse a llorar y suplicarle a Yuki, solo quería alejarse de todos y todos, solo quería estar tranquilo y pensar.

-a nadie, dijo tan seriamente, que a Yuki le sorprendió, esa no había sido la voz infantiliza y fastidiosa de su pelichicle, había sido la voz de un muchacho normal tan fuerte y fría que lo dejo de una pieza, Shuichi continuaba dándole la espalda, metiendo sus manos en los bolsillos, solo se dio la vuelta para echar marcha al apartamento, Yuki le siguió con la mirada hasta que se le perdió por la puerta, por un segundo sintió que ese no era Shuichi.

-¿Shuichi?- se escapo de sus labios confundido, el que veía era su pelichicle, pero la voz no correspondía a ningún recuerdo en particular en la que hubiera escuchado esa voz antes. No pudo evitar olvidar cualquier cosa que iba a hacer por ir a ver que le pasaba a Shuichi, entrando en el apartamento, para encontrarse en el dormitorio con el pelichicle, sacando algo de ropa, su rostro fuerte y serio le estaban prendiendo las alarmas a Yuki sobre aquel que estaba frente a él.

-paso algo en la disquera?- no pudo evitar preguntar Yuki pero Shuichi ni lo miro, siguió buscando algo en el armario como si él no estuviera allí, pronto Shuichi suspiro intentando mantenerse tranquilo , Yuki sentía que estaba hablando con cualquier menos con Shuichi, no lograba salir de su asombro. Pronto el pelichicle volvió su mirada hacia él, dejándolo paralizado, su expresión era de una seriedad abismal, en ellos podía leer la frivolidad y la decepción que jamás había leído en sus ojos, sus ojos estaban entrecerrados de tal manera que le daban una apariencia de molestia que jamás le había visto y su seño levemente fruncido le daba a entender que estaba enojado, muy enojado, su boca dibujaba una descontenta mueca todo en esa expresión eran increíbles para el escritor.

-¿Qué paso entre Usami y tú?- soltó el pelirosa de repente llamando la poca atención disipada de Yuki, su voz seguía siendo fría, esa seguía sin ser la voz de Shuichi y esa expresión tampoco era de él, se sentía hablando con un reverendo extraño, pero la pregunta lo desconcertó aun mas por lo que su respiración se corto y su sorpresa se vio reflejada en su expresión, pero Shuichi parecía no titubear su actual presencia no desaparecía ni retrocedía.

-¿sorprendido?, me imagino… vi todo tu espectáculo en el parqueadero, digno de aplausos- las palabras se Shuichi eran tan pesadas que casi parecían palabras suyas, su sarcasmo, la arrogancia en su voz, eran comparables con las suyas ¿desde cuándo Shuichi hablaba así?.

-¿por qué estas hablándome así?- le interrogo Yuki perdiendo rápidamente de paciencia, pasando del sorprendido Yuki a un muy molesto no estaba acostumbrado que Shuichi se pusiera en su contra y menos se alzara contra él.

-desde que me canse- respondió Shuichi sin siquiera buscar medirse en su palabras –me canse de mendigarte algo de cariño, hace unas noches, me dijiste que me amabas, pero con tus acciones borras con el codo lo que escribes con la mano- la prepotencia de Shuichi llevo la paciencia del rubio escritor al límite y aunque para el pelirosa no fuera obvio bajo esa capa de rabia se escondía la tristeza y frustración del rubio escritor, se había dado cuenta que esa confrontación tan anormal con Shuichi era la señal de que su relación estaba comenzando a despedazarse por aquellas grietas que siempre supo que estaban allí y que no le preocuparon por qué sabia y estaba convencido de que Shuichi las sellaría.

-¿tu me quieres?...¿tú me amas?- pregunto Shuichi, suavizando un poco su expresión pero no lo suficiente para que Yuki pensara que el pelichicle estaba cediendo a su eventual molestia con él, pero Yuki no pudo responder, porque ese momento para él era tan extraño que era irreal, parecido a una de sus tantas peleas de sus locos escritos convertidos en la entretención de muchos lectores, su lengua estaba trabada para decir algo.

-eso imagine- suspiro Shuichi comenzando a sacar su ropa y empacándola en una mochila

-ya era hora que me dejaras tranquilo- suspiro Yuki retirándose para no sufrir cuando lo viera irse y demostrarle a aquel pelirosa que no le importaba mucho lo que el hiciera por lo que Shuichi le regalo una dura y diría mirada por última vez.

-eso también me lo imagine- soltó en un suspiro de burla, tomo su mochila y se fue, Yuki se quedo allí parado en silencio, no esperaba que esa fuera la respuesta del pelichicle, pensó que cedería en cualquier momento, no fue así. Viéndose tan solo como no recordaba desde hacía años.

Caminaba por las calles de aquella oscura ciudad, porque no importaba que hubieran luces que acabaran con la oscuridad de cada unos de los rincones de los callejones, pero para él, esas luces no existían, había hecho algo que jamás en la vida se había atrevido a hacer, algo que no había pensando ni en sus mas locos pensamientos de tristeza y dolor, donde cada vez se sentía como un corderito a punto de ser sacrificado, donde tenía mucho que perder y menos que ganar, donde siempre vio que su relación con aquel rubio se acababa y seria el final de su propia existencia.

-estoy vivo….estoy vivo- suspiro para sí mismo en una tonada silenciosa dentro de su cabeza, que le inspiraron su primera canción diferente, un ritmo tan fuerte y tan profundo que le arrebataron una sonrisa, nunca se había sentido así, jamás había sentido una cosa así, que sus propios sentimientos y emociones se colocaran solas en palabras, el mismo le daba un nombre y un significado, esta vez ellas solas querían ponerse sus propios nombres sus propias palabras.

Estaba sumamente confundido, se sentía tan diferente, tan lleno de tantas cosas que no se parecían a lo que había sentido durante toda su vida, se sentía incompleto y no se sentía con ganas de molestar a los demás, estaba de lo más tranquilo, no quería ya llamar la atención.

-¿esto será la madures?- se pregunto mostrándose sorprendido tras recordar su pequeña discusión con Yuki, jamás se había atrevido a tomar la batuta de una pelea ni mucho menos enfrentarse al escritor, pero esa vez en particular su cabeza estaba llena de tantas cosas que lo obligaron a reaccionar.

El apartamento estaba semidestruido tras su furia, los muebles y objetos de cristal había sucumbido tras su paso puño recio a su propia rabia, no decía nada, apenas podía gruñía, tras azotar y al mismo tiempo patear una de las mesas a su lado.

Recordaba una y otra vez la expresión de su pelichicle, ¿pero podía seguir pensando que era suyo? Casi parecía tan diferente y lejano a el que jamás había sentido, como un agujero negro que estaba absorbiendo con su gravedad todo lo que conocía sobre Shuichi.

Se dejo caer en el sofá, cansado ya, de destruir aquel apartamento, ¿Cómo se había atrevido a cometer ese error? Jamás llego a pensar que aquella escena había llegado a los oídos, menos a los ojos de Shuichi, intentaba pensar que tan desilusionado estaba de él, pero a quien intentaba engañar, estaba más preocupado por sí mismo.

–"me canse de mendigarte algo de cariño, hace unas noches, me dijiste que me amabas, pero con tus acciones borras con el codo lo que escribes con la mano"- esas palabras se repitieron en su cabeza, oprimiéndole más el pecho, se levanto muy molesto llegando a la cocina y prontamente abriendo el refrigerador, sacando de allí, su mejor amiga en momentos así, una buena lata de cerveza y que estaba pensando, ¿Por qué una? Si puede tomarse el sixpack completo.

Pronto el teléfono sonó sacándolo de sus pensamientos, no dudo en contestar, tal vez era el pelichicle, llamando para ver que tan molesto estaba y rogarle como no le había rogado en la pelea, el no le gustaba deleitarse de eso, pero quería pensar que iba a recuperar el control y sin esconder su rabia y frustración pero sonando muy digno no quería mostrarse como que le había dolido mucho.

-Eiri san, buenas tardes- saludaron a al otro lado del teléfono, una voz que hizo que le llegaran mil preguntas más a la cabeza.

-"Pregúntale a Seguchi y sabrás la verdad"- esta vez, el que repercutía a sus males era la voz de Usami, en menos de semana y media su mundo estaba dando más vueltas que un carrusel.

-que quieres?-pregunto fríamente Yuki cerrando sus ojos intentando recuperar la calma.

-solo quería saber si Shindou estaba allí, me gustaría hablar con él- dijo Seguchi, no le gustaba guardarle secretos a Eiri.

-el no está aquí- contesto Yuki, para Seguchi que lo conocía tanto no le fue difícil notar su tono de rabia.

-paso algo Eiri san- como siempre, Seguchi sonaba muy inocente.

-una discusión nada extraño- contesto Yuki y pronto colgó el teléfono, no le interesaba contarle a Seguchi lo que había pasado con Shuichi, no podía negar que las palabras de Usami seguían dándole vueltas en la cabeza y a pesar de que él quisiera pensar que Seguchi era muy inocente e incapaz, habían muchas cosas que para el no tenían mucho sentido de parte de Thoma que lo dejaban inconforme, pero jamás le importaron lo suficiente como para cuestionarse por ellas. Ahora solo le quedaba una cosa, planear su próximo paso, lo suficientemente bueno para recuperar a Shuichi, averiguar lo que Seguchi Thoma escondía, callarle la boca a Usami y Ganar el silver sin problemas, todo en dos días, era escritor si era tan bueno planeando cosas para sus personajes seria igual de sencillo intentar recuperar su vida.

Hiro caminaba por su apartamento, solitario, extrañamente, K había tenido algo que hacer con Suguro, fuera de la ciudad, muy extraño tomando en cuenta que a K no le gustaba mucho salir del país, y que fuera con Suguro era aun más extraño, no era celoso, pero no dejaba de ser extraño, ambos parecían traerse algo entre manos, a ratos parecían los mejores cómplices, como también a K le encantaba atormentar a Suguro, Pero lo que realmente tenia acaparada toda su atención era las extrañas escenas del dia anterior, el chico de los ojos esmeralda, la escena de Shuichi con Yuki Eiri y Akihiko Usami como protagonistas principales y el extraño viaje de K con Suguro bajo las ordenes de Seguchi Thoma.

-no me acabo a ese tipo- se dijo a si mismo Hiro preocupado, desde el primer día Seguchi Thoma le parecía lo más extraño que podía haber parido el mundo, no podía existir tanta amabilidad y tranquilidad en un cuerpo tan frágil como el de ese hombre, no por ser irreal sino que era aterrador, siempre sonriendo tan tétricamente que le daba la impresión de que escondía algo, pero Shuichi siempre le gustaba demolerle la idea de la cabeza, pero con lo que habían escuchado en el parqueadero ese día había sido sufriente para ponerlo a pensar, bien parecía que Akihiko Usami sabía muy bien quien era Seguchi Thoma y para el seria un placer averiguarlo, siempre creía que Shuichi estaba en constante peligro cuando ese tipo estaba revoloteando constantemente alrededor de Yuki Eiri, a veces parecía estar mejor informado que cualquier medio de comunicación sobre la vida del escritor y hasta sus palabras parecían no solo venenosas sino que ponían a Shuichi sobre aviso, aunque el chiquillo ni siquiera lo notaba o acaso ¿el se pasaba de paranoico?.

Pronto como en cualquier momento importante el timbre sonó para sacarlo de sus pensamientos, Hiro por alguna razón se quedo allí plantado pensando en quien podía tocar el timbre a esas horas, miro a su lado a la pared aquel reloj que colgaba de ella marcando con sus manecillas las once de la noche, había sido un día extraño y el tiempo casi se le había ido volando, sus pensamientos estaban sobre Shuichi, ¿que podía estar haciendo él en ese momento con aquel secreto encima suyo?. El timbre volvió a sonar llamando nuevamente su atención, sacándolo de su nueva escena de elevades.

-si… ya voy… ya voy- grito el pelirrojo corriendo a abrir la puerta, Al abrir se encontró a Shuichi al otro lado, y no le parecía extraño verlo allí parado, pero mirarlo directamente a la cara noto un semblante que jamás le vio ni siquiera en sus momentos mas difíciles, se veía diferente, con una expresión tan seria que daba miedo por no ser algo común en el.

-¿shu?- pregunto Hiro un poco impactado con su expresión.

-¿sí?- contesto Shuichi tan seriamente que para Hiro era imposible

-¿estás bien?- se atrevió a preguntar.

-la verdad no lo sé-contesto el pelichicle suavizando su expresión, que no dejo de ser seria.

-debiste tener una pelea fuerte - se atrevió a comentar el pelirrojo peor Shuichi a penas le puso atención

-sí, lo fue, y me preguntaba si te molestaba tener a alguien mas esta noche- pregunto el pelichicle a lo que Hiro sonrió tipo estrella de cine para sacarle al menos una pequeña sonrisa al cantante y empujo la puerta para darle paso.

-sabes que yo siempre tengo espacio para ti- le dijo Hiro para encontrar su cuello capturado entre los brazos de aquel cantante que se abrazo con cierta desesperación a su cuerpo, a pesar de que se estaba bien tan frio y fuerte sabia que con él era la única persona con la que podía romperse y al fin había pasado, se le había roto ese momento de fortaleza interna.

-gracias Hiro- le dijo al oído haciendo que un escalofrió recorriera, nuevamente esa cercanía de parte de su mejor amigo atentaba contra un viejo amor que jama se consumó, un amor tan secreto que habitaba en lo más recóndito de su propio corazón y que ni el mismo K podía alejar de él.

Shuichi finalmente se alejo un poco del cuello del pelirrojo el cual podía sentir el aliento del cantante sobre el su mejilla y eventualmente su boca, un impulso de lo más profundo de su ser se hizo evidente, la situación existía, la cercanía también, solo faltaba el golpe terrorista, pero él no se atrevió, uso todas sus fuerzas para no dejarse llevar por sus instintos descarriados y pronto Shuichi se alejo de el entrando en el apartamento para darle a Hiro la oportunidad de cerrar la puerta lo cual fue una acción muy mecánica de parte del pelirrojo que no pronuncio palabra alguna.

Usami caminaba de un lado a otro en la acera frente al edificio de Yuki Eiri preguntándose bajo que excusa se presentaría frente al desalmado y frio escritor, apenas podía pensar que iba a reclamarle si lo único que quería era devolverle la compostura a golpes, lo que había pasado en el parqueadero aunque confuso para él le despertó viejos sentimientos que habían comenzado a atormentarlo sin dejar de lado que al que amaba ahora era a Misaki, y no lo dejaría por Yuki, habían aun tantas cosas por el escritor que comenzaban a enredar su cabeza, y sin embargo en el fondo de su corazón había un muy mal presentimiento con respecto al adolecente.

En su bolsillo habían tal vez dos pruebas que podían al menos hacer sospechar a Yuki sobre la falsa capa de mentiras que era su queridísimo amigo Seguchi Thoma, sabía que no eran suficientes para destapar a aquel canalla, pero si al menos para terminarle de sembrar la duda al escritor, se dio la vuelta para dignarse a entrar y se encontró con Yuki Eiri recostado con una de las paredes de la entrada mirándolo fijamente.

-¿ya terminaste de delirar?- Pregunto el escritor se le notaba supremamente molesto e intentaba esconderlo bajo su capa de hielo, pero Usami había aprendido a leerlo lo suficiente como para pensar que si Yuki se veía así de molesto a Shuichi inevitablemente le había pasado algo.

–¿donde esta shindou san?- pregunto mostrándose muy preocupado.

-no lo sé ni tampoco me importa- contesto Yuki saliendo de la entrada del edificio pero Usami le bloqueo la salida.

-si le hiciste algo te mato- le amenazo, siendo un acto más de sus propia preocupación y estrés que por querer hacerle algún daño al rubio escritor.

-no me amenaces bobalicón- le insulto Yuki ya había tenido suficiente con enfrentarse a Shuichi aquella tarde, como para tener que verle la cara a Usami y mas que lo amenazara, ¿Cuántas desgracias podían pasarle en un día?

-te lo advierto- le dijo Usami pasando a retirarse primero, pero aprovechando la cercanía con el escritor para depositar sin que este se diera cuenta las dos pruebas que llevaba consigo para poner a Yuki a desconfiar de Seguchi Thoma y sin más que decir abordo su auto y se fue sin decir una palabra más.

-si supieras que todo lo que está pasando es tu culpa, pero me las vas a pagar- se dijo a si mismo Yuki de camino a su propio auto, había algo que tenía que hacer y eso era recuperar a Shuichi y sabía perfectamente dónde encontrarlo.

Misaki recorría con sus ojos la gigantesca mansión de Seguchi mientras era conducido por un extraño hombre a donde el jefe de NG productions se encontraba, sabía que ese día solo acarrearían problemas y apenas había podido escribirle una nota a Usami de donde se encontraba para que lo ayudara a salir de tremendo embrollo donde se había metido sin darse cuenta.

Había intentando resistirse a aquella visita inesperada, pero aquellos hombres habían sido bastante persuasivos con él, sin contar barbáricos tal vez, cuando Usami viera el desastre que había en el apartamento no dudaría en alarmarse en un cien por ciento y apenas podía el joven universitario pensar como enfrentaría al frívolo canalla que se había planteado en la cabeza gracias a lo que le había contado Usami; pronto se encontró frente a dos grandes puertas de madera fina al otro lado estaba Seguchi Thoma.

Sonreía tétricamente mientras hablaba por su teléfono celular, mirando por la ventana la perfecta vista panorámica que tenia de la ciudad desde su perfecta y aislada mansión, madre de todos sus planes maléficos, sabía ya que al otro lado de la puerta se encontraba Misaki Takahashi, el complemento perfecto para terminar el pequeño asunto que había creído terminado con el entrometido de Akihiko Usami, pero ahora tenía que terminar primero con cierto cantucho metiche que estaba acaparando la atención de su más celoso y oscuro secreto.

-Shindou san, me parece muy inapropiado lo que paso entre usted y Eiri san, le recomiendo para dejarnos de juegos, que se mantenga alejado de èl, por su bien claro- una cosa que para él no dejaba de ser un juego, que lo deleitaba una y otra vez, no sabía que era perder y no estaba dispuesto a averiguarlo, había intentado deshacerse de Shuichi una vez y no lo consiguió, y por la felicidad del escritor había decidido dejarlo quieto, pero oportunidades como esa no la desaprovecharía, Shuichi había tenido su oportunidad y el silencio al otro lado del teléfono le daban a entender que el cantucho de bad luck estaba sin palabras, y no quería perder el tiempo esperando a que este reaccionara.

-no respondo de mis acciones Shindou san- con esas palabras se apresuro a cortar aquella llamada que para él fue como una victoria, sabía que no sería tan fácil alejar al cantante de su Yuki Eiri, pero ya había accedido a que haría lo que fuera para mantenerlos separados.

-así tenga que matarte- se dijo a si mismo estirando mas perversamente su sonrisa angelical ahora más parecida a la de un demonio deseando sangre de su próxima víctima en este caso, tres estúpidos que serian perfectos para sus maquiavélicos planes donde el escritor finalmente seria suyo.

Con un Gesto de su mano ordeno que dejaran entrar a Misaki y pronto las puertas se abrieron.

-acto dos, la puñalada-se dijo a si mismo dándose la vuelta para encontrarse con el adolecente mirándolo fijamente, bien parecía por su expresión que Usami ya le había contado algo, eso ya se lo esperaba, después de todo era su palabra contra la suya, Misaki parecía un chico ingenuo, por más que amara el escritor de plata mas podía conseguir que lo odiara, después de todo Misaki no había estado allí ¿realmente tenia la cabecita para crear un juicio razonable?.

Shuichi seguía dándole la espalda a Hiro, con la cabeza gacha y el celular a punto de romperse en su mano, el pelirrojo no sabía cómo reaccionar si acercarse e intentar que Shuichi se calmara o dejar que él se calmara solo.

-Shuichi…¿estás bien?- pregunto Hiro, provocando que el cantante se diera la vuelta para mirarlo, nuevamente esa expresión de piedra estaba en su expresión ¿acaso Shuichi había llagado a su tope extremo de estrés? ¿Se le había llenado la copa?

-sí, lo estoy, Seguchi Thoma acaba de amenazarme- soltó Shuichi con cierto tono de voz algo burlon, jamás había visto esa personalidad en el cantante que lo dejo de una pieza, casi parecía que lo disfrutaba, casi se parecía a Yuki cuando se sentía poderos o pensando en la peor de las comparaciones en Seguchi Thoma.

-¿y para ti eso es normal?- pregunto casi Indignado Hiro, la actitud de Shuichi era extraña pero lo que más captaba su atención fuera que ese maldito se atreviera a meterse con Shuichi.

-no, no lo es- contesto Shuichi volviéndose para mirar por la ventana a la calle –pero en este momento no me siento en la capacidad de hacer algo, después de todo el que tiene que buscarme es Yuki, no pretendo matarme más por el-

-¿estás diciendo que estas decidido a dejar a Yuki Eiri?- pregunto Hiro.

-sí, si él no me quiere, por que perder mi tiempo- la expresión dura de Shuichi y su voz seria y poco infantiliza tan irreal en él, le daban un tono de verdad a su voz que para Hiro fue increíble y no pudo comenzar a pensar egoístamente, si llegaba a pasar lo que Shuichi estaba diciendo, tendría de regreso a su amigo a su lado y tal vez solo tal vez algo mas podría pasar, pero sería algo que tendría que pasar con tanta calma que podía tomar tal vez algunos años.

-¿y que haremos ahora?- pregunto Hiro tras aquella inusual tranquilidad del pelichicle a lo que este solo se acerco a el y le miro directamente a los ojos.

-dae un papel y un lápiz- fueron sus palabras para separarse del pelirrojo y tomar asiento en el escritorio al lado de la cama, Hiro no dudo un segundo a pesar de confusio, cumplir con los requerimientos de su extraño compañero, poniendo a su disposición lo que este la habia pedido.

-ahora descansa, yo tengo que terminar esto-

-¿Qué vas a hacer?- se vio tentado a preguntar el pelorrojo.

-una loca idea-

-shu…-

Misaki seguía mirándose tan fijamente con Seguchi que casi podría cortarse con un cuchillo la tención entre ellos, el continuaba con su estúpida sonrisa que le estaba arrebatando la calma por completo, por primera vez en toda su existencia tenía ganas de borrarle esa sonrisa de la cara, aun peor ser violento con alguien.

-sí, entre Akihiko y yo hubo algo- fueron las palabras de ese rubio venenoso –simplemente Eiri san no fue suficiente para èl- para Misaki esa historia parecía reforzada, pero esas fotografías sobre la mesa no eran cualquier cosa, eran fotos fuertes de Usami en algún tiempo con Seguchi Thoma.

-èl se fue por que yo le dije que lo hiciera, no queríamos seguir con esa relación ninguno de los dos, pero no dejaría que èl siguiera jugando con Eiri san, así que le dije que si no se iba lo iba a delatar- siguió explicando ese demonio con expresión de Ángel, creyéndose la salvación de Yuki Eiri, Misaki no sabía si reírse o vomitar, por más que mirar a esas fotografías al frente suyo, la historia parecía igual de reforzada, para el siempre ilógica, pero su desconfianza comenzaba a hacer estragos en su cabeza.

-"usami no tienes pruebas, este si las tiene, ¿es suficiente para darle la razón?- pensó el universitario intentado pensar con cabeza fría.

-lamento que la verdad sea tan dura Misaki san- soltó Thoma sintiéndose triunfante frente a la expresión anonadada del universitario.

-Takahashi-

-¿eh?- musito Thoma frente a la manera en la que reacciono el ojiesmeralda.

-para usted es Takahashi- volvió a repetir Misaki sin perder la compostura, cualquiera podía decirle Misaki a él jamás eso le molesto, pero odiaba como sonaba su nombre en la boca de aquel canalla frente a él que tenía cierta sorpresa en su expresión para retornar a su tétrica y hastiosa sonrisa.

-entiendo que este molesto Takahashi san, y me pareció prudente contarle la verdad, ya que siendo sincero, Akihiko moverá las cosas a su conveniencia- comento Thoma para salirse como el inocente pero Misaki intentaba continuar siendo un imparcial e intentar mantenerse en la versión de Usami, pero esas fotos seguían al frente suyo.

-Usami- corrigió Misaki nuevamente.

-¿Eh?- volvió a musitar confundido el rubio

-para usted es Usami san, no Akihiko- corrigió Misaki regresando boca arriba las fotografías en señal de fortaleza. Para Thoma la actitud del universitario estaba comenzando a fastidiarle, pensó que le seria sencillo llenarle la cabeza de cucarachas al ojiesmeralda pero frente a su actitud se estaba viendo a gatas.

-no siendo más, veo pertinente retirarme- dijo Misaki levantándose para irse para Thoma eso casi tenía cara de derrota, pero a pesar de que las cosas no estaba saliendo como él quería, no era idiota sabia que cartas estaban jugando a su favor, después de todo, sembrar la desconfianza en el universitario era una cosa de humanos, por más que el ojiesmeralda quisiera mantenerse de lado de Usami sabía que lo que sabía sobre Yuki Eiri y lo que ahora le decía sobre él y el escritor de plata habían creado una grieta que era solo cuestión de tiempo para que destruyera la fortaleza entre el universitario y Akihiko, no necesitaba sembrarse en la idea de convencer al muchacho.

-bien Takahashi san, solo quería que supieras eso para que vallas con cuidado con Akihiko, digo Usami san- dijo dándole salida a Misaki –pero puedo asegurarte en este momento, que Usami está en el apartamento de Yuki Eiri- soltó levantándose de su escritorio para irse de su estudio y dejar a Misaki mirándolo fijamente con una expresión de sorpresa mezclada con algo que no lograba identificar, no sabía si era tristeza o conmoción, pero de lo que si estaba seguro era que le había creído eso ultimo y que el universitario no dudaría en preguntárselo al escritor cuando llegara y este como era fiel a la sinceridad de pareja le contestaría que si, iba a provocar que el escritor se apuñalara solo.

La noche avanzaba rápidamente al compas del lápiz, esa canción que escribía no tenía nada que ver con Akihiko Usami, ni tampoco con Hiro o los que estuvieran involucrados, tal vez ni con Yuki, aunque en gran medida la escribía por él, esa canción estaba comenzando a ir en contra de Seguchi Thoma, había tolerado las ironías y sarcasmos de aquel pedante sujeto durante mucho tiempo, había llegado el momento de dejarlo de idolatrar como el genio del teclado que era, sino como el enemigo que siempre fue y que él jamás quiso ver.

-estoy vivo…estoy vivo…nunca me llevaras con vida…estoy vivo….estoy vivo… estoy vivo….- se decía a sí mismo con una sonrisa en su rostro imaginándose como seria la expresión de Seguchi cuando la escuchara, el sabría de inmediato que es para él y eso quería, había llegado la hora de la guerra las cosas desde esa tarde que tenía esa actitud estaba pensando muy claramente, todo aquello que jamás vio estaba frente a sus ojos y no necesitaba pensarlo mucho, para verlas, todo estaba tan claro que le daba vergüenza lo estúpido que estaba siendo.

-no volverás a perturbarme-

Yuki continuaba en su apartamento con su hermana, la cual había terminado al fin de organizar esa locura de apartamento sin poder creer aun que Yuki hubiera actuado de manera tan bestial y destruir todo, pero lo que más le preocupaba era el llegar y haber visto a Yuki en un estado de embriagues que daba miedo, y a pesar de que tuvo una gran problema en devolverlo al apartamento, tenía un muy mal presentimiento, lo que su hermano le conto la dejaron inquieta

-ese era Shuichi, pero el que me hablaba no era el- repitió para sí misma las palabras de su hermano, reconocía a Shuichi como un infantilesco personaje un clon perfecto de Ryuichi Sakuma, para lo que Yuki le había descrito casi parecía que le hablaba de alguien más, tal vez de Seguchi. Aparte su esposo también venía actuando muy extraño desde hacía dos noches y no le cavia duda que algo estaba captando la atención de su hermano, de Shuichi y de Thouma, pero Yuki se negó a decirle el origen o causa de lo que estaba pasando, cuando se lo pregunto solo sonrió se levanto y se encerró en su habitación, había sido demasiado para los destrozados nervios de su hermano por una noche, ella simplemente no quiso insistir por lo que termino de arreglar aquel apartamento y decidió quedarse esa noche para estar segura que Yuki estaría bien al día siguiente para poder hablar con calma con él.

Misaki llegaba caminando al edificio, se había negado a llegar en ese auto negro allí y menos que Usami lo viera, sus barbáricos acompañantes no se negaron a dejarlo unas cuadras antes, quería organizar sus ideas antes de comenzar el interrogatorio contra Usami, esas imágenes continuaban en su cabeza, de tanto verlas, las había scaneado en su memoria, pero al repasar la historia de Seguchi en su cabeza seguía sin entenderla o más bien creerla.

-¿Qué le pasa a ese tipo?- se pregunto un tanto asqueado, se estaba resistiendo a creer que Usami se había metido con un tipo así, Seguchi no parecía del tipo que le gustaran a Usami mas parecía del tipo del hermano de Usami.

Pronto el escrito de plata paso por su lado corriendo como alma que llevaba el diablo, llamando la atención del universitario.

-Usagi?- pregunto Misaki llamando la atención y consecuentemente deteniendo al escritor que se volvió a mirarlo con cierta expresión de terror en su rostro.

…- resoplo aliviado y casi inevitable lo estaba estrechando entre sus brazos, como si a un niño s ele hubiera perdido su oso favorito, Misaki sonreía algo apenado, Usami siempre exagerando sus expresiones de cariño hacia él como siempre pensando que lo que hacía por él no era suficiente, verlo así, le hacía olvidar ese desastroso encuentro con Seguchi y sus envenenadas palabras.

-(se lo preguntare mañana y así pensare un poco)- se dijo a si mismo rindiéndose en los brazos de su fuerte escritor.

(dos días después)

Shuichi e Hiro se encontraban en uno de las tantas habitaciones de conferencias, preparándose para presentarle la canción a Seguchi Thoma, Hiroshi por alguna razón estaba pensando que esa canción que Shuichi quería presentarle a Seguchi era una locura, una declaratoria de guerra tan directa que era casi suicidio.

-Hiro, no tienes que cantarla conmigo- le dijo el contante con su vista fija en la ventana, desde ese día Shuichi no había abandonado esa personalidad, Hiro estaba asustado con el nuevo Shuichi, no podía leerlo, no podía saber qué pasaría con él, apenas podía saber por dónde iba el cauce del rio con aquella situación donde se iban a meter –que yo destruya mi carrera, no significa que tu tengas que destruir la tuya- le dijo Shuichi a lo que Hiro negó con la cabeza

-siempre estoy para ayudarte a levantar-fueron las palabras de su siempre fiel guitarrista, Suguro, siempre escuchando a lo lejos no entendía que pasaba, no entendía cuanto había perdido durante su ausencia, pero veía a Shuichi y casi le parecía un sueño, sentado tranquilo y frio en una silla y no revoloteando como trompo por la habitación, le gustaba pero le preocupaba mucho y no sabía por qué presentía que eso era obra de su primo; miro a su alrededor, un Bajista y un Baterista hacían parte de la presentación de ese día, le parcia extremo, ya que Shuichi jamás se había atrevido a incluir esos instrumentos en una de sus canciones.

-¿qué está pasando?- se pregunto preocupado, miro las partituras en sus manos, le parecía un ritmo pesado y muy metálico para lo que Shuichi escribía normalmente, ¿acaso al fin el cantante había perdido la cabeza?

-Shindou Kun, el presidente está afuera y esta con Yuki Eiri para evaluar la letra- le dijo Sakano entrando de golpe preocupado como siempre, al escuchar eso Hiro puso su atención sobre Shuichi con una expresión de preocupación que estaba acabando con los nervios de Sakano y de Suguro que no entendían que pasaba exactamente.

Shuichi no pareció interesarse mucho en esa noticia, solo se levanto de su asiento.

-¿pueden dejarnos a Hiro y a Mi solos?- pregunto mostrándose en calma confiado y Sakano y Suguro se mostraron aun mas asustados, ¿acaso Shuichi lo había escuchado? Habían dicho Yuki Eiri, ¿por que no reaccionaba? Pero casi a regañadientes los cuatro acompañantes del cantante lo dejaron solo con su fiel compañero.

-Shu, ¿estás bien?- pregunto Hiro al oír el cerrar de la puerta.

-te mentiría si te digo que si- contesto frívolamente el cantante avanzando hasta la mesa y tomando la letra de la canción.

-aun puedes arrepentirte tenemos otras cinco canciones que podemos presentar- ofreció tentadoramente el pelirrojo pero el cantante no parecía dispuesto a ceder.

-no estoy bien, pero esta vez no voy a correr, la canción es todo lo que el resto de mis canciones no son, un éxito, es diferente, tiene sustancia, tiene sentido y tiene todo mi ser, el que la escuche sabrá en carne propia cómo me siento en este momento y sobre todo es lo que Seguchi espera de mi y no tendrá, es la primera canción que no es una vil y patética copia de NG- contesto el cantante –es mi tal vez despedida de Yuki Eiri-

-Shu…- suspiro nervioso el pelirrojo, seguía pensando que estaba teniendo una pesadilla, al ver actuar al pelirosa así, ese atuendo negro y tan contrario a lo que se ponía normalmente le arrebataban el foco de lo que alguna vez fue Shuichi Shindou, ¿acaso se había perdido para siempre?

-estas demasiado ansioso Shu- le dijo Hiro intentando que se calmara, estaba soñando demasiado dramático teniendo en cuenta que siempre se pasaba de positivo.

-en este momento soy un realista no un vil soñador- contesto el cantante con un suspiro que dejaba ver cierta angustia.

-¿te estás doblegando?- pregunto Hiro al notar que su voz se quebraba en ciertas palabras.

-se me hace un nudo en la garganta de pensar que Yuki está allí afuera con Seguchi Thoma-

-que puedo hacer para ayudarte a mantenerte aquí?- pregunto Hiro preocupándose de que tal vez Shuichi pierda la cabeza de estrés por todo lo que había pasado esos dos días. Shuichi clavo sus ojos en Hiroshi el cual no pudo evitar dar un leve paso hacia atrás, Shuichi lo miraba tan fija, fría y duramente que lo asustaba.

-lo que sea Hiro?- pregunto Shuichi envolviendo la canción y sosteniéndola con fuerza para avanzar para quedar frente a su guitarrista.

-lo que sea Shu, a ti jamás te negaría nada-

-¿por mas extremo y difícil que sea?- pregunto el pelirrosa dejando ver lo afligido que se veía ya comenzaba a verse como el sensible chico que Hiro reconocía, lo que él pensaba era cierto, Shuichi estaba bajo esa personalidad porque estaba hasta el cuello de su situación con el escritor.

-no hay nada que no pueda hacer por ti- contesto mostrándose comprensivo el Guitarrista, el cantante se estaba mostrando algo inseguro, pero necesitaba que esas ansias se le bajaran, estaba buscando algo de calor humano.

-se mi sustento hasta que pueda sostenerme solo-

-seré todo lo que necesites mientras lo necesites- le contesto Hiro, la escena se estaba volviendo muy comprometedora y aun mas las palabras se estaban subiendo de tono, solo faltaba que se juraran amor eterno…pero era mera invención de lo que él sentía de esa situación; apoyo su frente contra la frente de su compañero dejando que este pasara sus brazos por su cuello, un último abrazo antes de ir directo a la orca.

-lo siento- fueron las palabras de Shuichi antes de dejar que sus labios se encontraran con los del pelirrojo que se quedo de una pieza con esa acción, podía pensar que era meramente un accidente, pero no era asi, ni tampoco era una manera de Shuichi desquitarse de Yuki, solo era una manera de calmar sus propios nervios, de robarle a el algo de calma, ese beso no era nada que el pudiera interpretar de buena o mala manera, era una señal de Shuichi que estaba a un paso de quebrarse y quería que el lo ayudara a mantenerse, y aunque el quisiera que fuera diferente, no pudo hacer que fuera asi, por eso el cantante se disculpaba con el, Hiro, igual no desaprovecho su oportunidad, disfrutando calmadamente de ese beso que no fue mas largo a los veinticinco segundos, algo muy estatico, que hizo que el cantante se relajara pronto fue roto por el mismo, para volver a apoyarse los dos frente contra frente.

-lo lamento- volvió a repetir el cantante con sus ojos clavados en el piso, el pelirrojo tampoco fue capaz de levantar su mirada hacia el cantante.

-se por que lo hisiste y realmente creo que esun poco mas sano que romperse los nudillos contra una pared- respondió el pelirrojo comprensivo.

-gracias Hiro, eres un gran amigo- respondió el cantante hechando camino al estudio, era hora.

Sus miedos con el pelichicle y el pelirrojo se estaban materializando, siempre viendo la cercanía de esos dos amigos amigos como un imposible, llegando al lado de Seguchi Thoma con una expresión fría como siempre pero aturdido con el corazón en la mano, esa escena parecía que era todo lo que le no quera creer que jamás imagino, que era solo un producto de su imaginación, ¿tan rápido Shuichi se habia atrevido a cambiarlo y mas por Hiroshi?, el rubio escritor reproducía esa escena en su cabeza como un imposible, con ganas de cachetearse la cara para obligarse a olvidarla y dejara de ser tan estúpido.

Habia entrado en esa habitación para hablar con Shuichi, responderle esa pregunta que le costo dos días responderse y que estaba mas seguro que nunca era la respuesta correcta y se encontraba con una escena que quebró su frágil mundo nuevamente. ¿dejaria las cosas asi?...no jamás, el cantante estaba actuando asi por su culpa ¿creia que con lo que el tuviera que decir lo regresaría a sus brazos y lo alejarían del guitarrista o de Usami?, tal vez a pesar de que Shuichi parecía que ya no lo idolatraba como antes.

-(tengo que hacer algo)- pensó, por primera vez se resistía a dejarse vence, esta vez no perdería, no lo haría.

Pronto sus ojos se levantaron para encontrarse con Shuichi e Hiro atrás suyo como su fiel perrito faldero, el cantante seguía con esa expresión con la que lo había enfrentado ¿acaso podía pensar en que ese si era Shuichi?¿su pelichicle era aquel insensible muchacho que apenas lo había determinado? Le costaba creerlo, esta vez la había embarrado en grande y cualquier cosa que el pelirrosa pudiera hacer no se comparaba a lo que el había hecho tantas veces, lo admitía estaba celoso de todos y todo el que pudiera acercarse a Shuichi, y tenía miedo de que ese realmente fuera el fin de todo, estaba preparado para esa canción, sabía que s el cantante la había escrito había un noventa por ciento de probabilidad de que iba en contra suya y el había accedido la invitación de parte de Seguchi de escucharla, era una muy extraña coincidencia.

Shuichi estaba de espalda contra el ventanal de grabación, quería evitar mirar a Yuki, si lo hacia había una alta probabilidad de que aquella fortaleza que le habia arrebatado a Hiro o creía que eso había hecho, se le escapara del cuerpo, pronto Hiro puso su mano en el hombro, recordándole que el estaba allí, respiro profundo y miro a Hiro colocando su mano sobre la suya en su hombro.

-gracias- le dijo apenas dibujando la palabra con sus labios

-yo estoy aquí- le dijo también en voz baja para ayudarle a continuar, era el momento si se iban a hundir se hundirían juntos.

Shuichi se dio la vuelta para encontrarse frente a frente con Yuki Eiri y Seguchi Thoma, sus piernas temblaron, pero al deslizar sus ojos amatistas sobre Seguchi Thoma su rabia regreso regalándole nuevamente una fuerte expresión y una determinación que no tendría nunca jamás si llegaba a salir vivo de esa.

Thoma miraba tan fijamente a su cantucho enemigo y sentía que se habia equivocado de lugar, ese frente a el no se aprecia a lo que el imaginaba, un acongojado y deprimido cantante de pacotilla, a diferencia del serio, frívolo y burlon Shuichi, por que se negaba a darle el merito de cantante jamás seria suficiente apra ganarse esa posición de su parte ¿Qué habia pasado con el en esos dos días? Apenas podía creerlo. Mantenia su expresión de tranquilidad, no dejaría que ese pobre mequetrefe viera que lo habia afectado con ese brusco cambio de personalidad.

-(al que no quiere caldo se le dan dos tazas mi querido Shuichi Shindou)- pensó Thoma sonriendo maquiavélicamente.

-esta canción es diferente y bastante llamativa, espero que llene sus expectativas, y que tal vez le regale respuesta a algunos- presento Shuichi preparando a su grupo para la tocada, para Yuki y Seguchi era un tanto extraño ver un bajista y un baterista, tal vez por que jamás Shuichi habia tocado o compuesto algo con esos instrumentos, ya con ese cambio tenia algo de interesante.

1…2..3..4..- dijo el baterista golpeando sus baquetas entre ellas para abrirle paso a lo que seria el suicidio, Shuichi estaba listo Suguro no sabia donde se habia metido e Hiro intentana estar lo mas cerca de Shuichi para mantenerlo y que no se hechara para atrás, era la hora.

Disturbed: I`m Alive subtitulada

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(nota del autor: esta es la canción que Shuichi presento contra Seguchi Thoma espero que les guste y si es muy diferente a lo que Shuichi canta y es la que inspiro este cap, espero que la acojan y se hagan a la idea de lo que Shuichi está sintiendo en este cap, espero que les guste)

El último golpe a los platillos de la batería y el retumbar del vibrar de las cuerdas habían dado inicio a la confrontación de Shuichi y Thoma, el cual había perdido la compostura levantándose de golpe de su silla para mirar con ira incontenible a un sonriente Shuichi, que lo miraba con una sonrisa triunfante, había ganado, así eso le hubiera costado su carrera, Yuki tenía el aliento en su garganta apenas podía concebir que esa letra hubiera salido de Shuichi, no se equivocaba, era diferente demasiado para él y estaba cargada de muchas cosas que él no aceptaba aunque la gran parte de esa canción no iba para el iba hacia Seguchi lo sabía por su reacción.

Shuichi salió de allí sin esperar a nadie, tenía que retirarse antes de quebrarse, ya no había marcha atrás se había desecho de todos y todo ya solo le quedaba recuperarse, tardaría, pero que era ya el tiempo sin Yuki Eiri.

Por su parte el escritor apenas le importo el resto, no iba a perder, no esta vez, recuperaría a su cantante, sin importarle esa canción, por lo que logro alcanzarlo en el corredor y detenerlo para halarlo sin tregua a una de las habitaciones de reuniones vecinas al estudio donde estaban la puerta se cerro y apenas estaban ellos dos mirándose Fijamente.

-te gusto?- fue lo que apenas pudo preguntar Shuichi, luchando para que su voz no se quebrara.

-olvida la canción- le regaño el escritor intentando no salirse de si –lo único que me importa eres tu-

-nunca me pareció- dijo Shuichi dándose la vuelta para mantenerse firme un poco mas sino lo miraba mucho, podría soportarlo.

-me preguntaste si te amaba…- dijo Yuki en un suave tono de voz con su cabeza gacha –y la verdad no te amo, porque no encuentro una palabras más allá de te amo para decirte lo que siento por ti, tres días han sido un infierno para mi, y se que para ti tampoco han sido fáciles, cometí errores pero soy humano maldita sea-

Shuichi escucho con detenimiento cada una de las palabras de Yuki Eiri quería creerle, pero muchas veces antes le había dicho cosas similares.

-¿por qué esta vez es diferente?- pregunto Shuichi sin voltear a mirarlo intentado no romperse, pronunciando suave y puntualmente para que su voz no se rompiera.

-por que aun viéndote como te besabas con Hiroshi estoy aquí intentando recuperarte- le contesto con cierta rabia el escritor –yo no me doblego por nadie, pero estoy dejando mi orgullo de lado por primera vez en mi vida.

Shuichi se quedo estático, no esperaba que eso quehabia hecho como un acto de mantenerse, hubiera tenido un espectador y menos que se tratara de Yuki.

-lo que paso con Hiro tiene explicación pero no vale la penas desgastarme, pero tampoco es lo que piensas, Hiro y yo somos amigos- intento explicar inútilmente el cantante.

-que tal que yo hiciera eso con Seguchi- dijo irónicamente Yuki para evitar que Shuichi intentara salvarse de su culpa.

-te mato- fueron las palabras del cantante que le arrebataron una expresión de sorpresa al rubio escritor para quedar ambos en silencio.

-dejemos de lado eso, lo único que importa es que te amo y estoy aquí por ti- intento retomar su misión el rubio haciendo caso omiso a la situación con el pelirrojo, pronto su pelichicle se dio la vuelta para mirarlo, esa expresión fría seguía sin borrarse de sus rostro y el silencio se hizo entre ellos comiéndose el tiempo.

-¿me contaras que paso entre Usami y tú?. Pregunto el pelirrosa

-si- contesto puntualmente el escritor para volver al silencio, pronto el cantante suspiro pesadamente -¿y bien?- pregunto Yuki para acelerar una respuesta, no le gustaba esperar se sentía en una tremenda desventaja en ese momento.

-¡YUKI!- Grito el cantante para abalanzarse infantilmente sobre el escritor que fue tomado totalmente por sorpresa encontrándose estrechado por su pequeño cantante colgado de su cuello, le fastidiaba esas acciones de parte del cantante, pero no sabía como había extrañado eso durante esos tres insufribles días.

-lo lamento- dijo abrazando a su cantante, al menos esa noche estaría tranquilo, pero Shuichi ya no era nada de lo que él conocía, ya sabía que era capaz de hacer cuando llegaba al límite y no le gustaría enviarlo allí nuevamente ni tampoco enfrentarse a él.

Seguchi logro calmarse acomodando su corbata, jamás había salido de sus casillas así y no pudo decirle una sola palabra al cantucho ese que se había atrevido a retarlo y responderle de igual manera, por primera vez se sentía estar delante de un enemigo poderoso, Sakano por su parte esperaba unas palabras de su jefe, se había mostrado afligido por esa canción, Hiro había desaparecido poco después de Shuchi y Yuki Eiri, Suguro no sabía ni que pasaba y el bajista y baterista parecían satisfecho, solo le faltaba la opinión del Seguchi.

-la canción será un éxito- dijo volviéndose para mirar a Sakano -Shindou san se ha superado – dijo con esa tétrica sonrisa en su rostro, pero no podía engañar a Suguro, lo conocía, sabia quien era y que era capaz de hacer, jamás lo vio salirse de si y menos de la manera en a que estaba tan molesto y fuera de foco y su sonrisa no podía ser más fingida, estaba molesto, iba a destruir a bad luck mas específicamente a Shuichi.

-¿Dios mío que pasa?-se pregunto entre dientes mientras Sakano celebraba esa victoria que sería amarga para Shuichi teniendo en cuenta que sería el nuevo blanco de Seguchi Thoma

Hiro recostado contra la pared apenas podía escuchar aquellas palabras no necesitaba ver lo que pasaba para hacerse un dibujo en su cabeza de la reconciliación de la pareja mas dispareja de NG producción con una sonrisa en sus labios, tal vez de felicidad con algo de frustración, Shuichi lo había conseguido, había destrozado a Thoma eso casi era obvio para todos, pero había probado que uan no era el fin de su relación a pensar de que el cantante estaba seguro que todo habia acabado, al menos el había tenido su ratico de fama que solo quedaría en sus recuerdos, atentando contra sus sentimientos, pero mientras Shuichi fuera feliz que mas daba, podía soportarlo.

-ya solo falta a ver qué pasa mañana- se dijo a sí mismo, sabiendo que ese problema estaba lejos de acabar

continuara...

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Notas finales del capítulo:

espero que les guste la metodología que aplique en este cap, enserio le dedique un gran esfuerzo sobre todo a los dedazos disfrutenlo y comenten que le sparece

muchas gracias por leernos

Senyu