Hola chicas! Siento mucho haberme tardado en subir tanto, y solamente un capítulo, pero espero que los tres capítulo pasados les hayan gustado. Este es el primero que nos cuenta SM desde la perspectiva de Jacob, tienen diferentes títulos, porque Edward no los ve desde la misma forma, así que se los cambié, espero que eso también les gusten.

Disfruten de este capítulo!

Espero poder subir más la próxima vez. Comenten.

¡TWILIGHT ES PROPIEDAD DE STEPHENIE MEYER!

ESTE CAPÍTULO ES REEDITADO... solo errores ortográficos.


CAPÍTULO 9. Nueva Oportunidad

No sabía cómo lo haría, pero de alguna forma tenía que hacerlo. Tenía que funcionar, llevaba días pensando en que él era nuestra única salvación, que él era el único que podía salvar a Bella, sacarla de este sufrimiento, de este calvario en el que la había metido. Él tenía que ser la persona que pudiera hacer feliz a Bella de una forma saludable, sin todo esto que estaba lastimando tanto en lugar de hacerla feliz, de tener una vida como cualquier otra persona, llena de felicidad y amor sin morirse.

Si él no podía convencerla de su error, nadie lo haría.

El problema era como encontrarlo. Estaba seguro que sí llamaba a su casa, tendría respuesta pero no me escucharía. Si iba a buscarlo, la manada de lobos me atacaría. No podía estar mucho tiempo lejos de Bella, su estado se deterioraba tan rápidamente que me asustaba. No me permitía ni ella ni yo mismo estar lejos de ella, sentía que la razón me había abandonado, estaba dispuesto a hacer lo que fuera por salvar su vida, lo que fuera.

Nunca en mi vida me había sentido tan cansado, nunca en mi vida había sentido la necesidad de cerrar los ojos y dormir, de alejarme de la realidad por unos minutos aunque fuera, nunca había sentido que en cualquier momento necesitarían encerrarme en un manicomio, me estaba volviendo loco, poco a poco toda mi razón, mi vida, mis deseos, mis sentimientos, todo se iba desvaneciendo, al mismo tiempo que Bella se me escapaba, su corazón estaba tan débil, sus piernas ya no sostenían su frágil cuerpo, sus huesos parecían a punto de rasgar la fina capa de piel que la cubría, el olor de la sangre que alguna vez amé tanto casi había desaparecido de su sistema, su respiración ya no eran aquellos suaves susurros que escuchaba con concentración, escuchando lo viva que estaba.

Todo estaba arrebatándoselo aquel monstruo sin corazón, sin alma que estaba dentro de ella.

¿Cómo podía Bella amarlo?

¿Cómo podía pedirme que yo lo amara, cuando estaba matando mi única razón para existir?

En esos momentos, todos estábamos en la misma habitación en la que habíamos pasado las ultimas dos semanas a lado de Bella, que estaba recostada sobre el sillón, su cuerpo estaba en posición fetal, sus manos, como de costumbre, estaban sobre su vientre, sus pulmones y su corazón estaba trabajando forzadamente, apenas y eran un murmuro entre aquel silencio que nos rodeaba.

A mí alrededor solo escuchaba un zumbido, mi familia había estado tan enfocada en Bella, que raramente pensaban en algo, era como si todos sus pensamientos se hubieran borrado, en ese momento era así. Cuando esa cosa se movió y escuché otro golpe dentro de su cuerpo, Bella se retorció un poco, apretó sus manos contra su vientre, su expresión estaba tan controlada, tan acostumbrada a los golpes, que me era difícil decir si en verdad le dolía todavía, o ya era algo usual. No importaba, sabía que le dolía.

Cada vez que veía un nuevo moretón en su vientre, cada vez que el dolor cruzaba por sus ojos, cada vez que sus manos se iban a su vientre de forma repentina, cada vez que escuchaba ese maldito ruido, los golpes que ese monstruo le daba a mi Bella, caía más al fondo de aquel hoyo, era como si me estuviera quemando, como si estuviera amarrado y encadenado con cada uno de mis pecados al fuego, estaba pagando de la peor manera por mis errores, Bella no debía sufrir por mi debilidad, por mi egoísmo, por no haberla dejado ir cuando tuvo la oportunidad.

Pero no me podía dar por vencido, su corazón aún latía, aún había un pequeño rayo de luz al final de esta oscuridad que me rodeaba, que me tragaba a las profundidades cada vez más. Debía aferrarme a esa luz, tenía que llegar a ella. Tenía que salvar a Bella.

El timbre del teléfono sonando por décima vez en el día me trajo de vuelta por un momento. Carlisle se movió en un segundo a lado del teléfono, mis ojos nunca se movieron de Bella, quien había vuelto sus ojos hacia Carlisle. Mi padre ni siquiera lo levantó. Lo escuché suspirar antes de regresar a lado de Esme.

Charlie otra vez. No sé que podamos decirle que lo tranquilice.

"¿Mi padre de nuevo?" La voz que salió de sus labios era apenas reconocible de aquella alta y clara voz que fue antes de... todo esto. Era ronca y baja, apenas y podían salir las palabras.

Carlisle suspiró de nuevo, y asintió con la cabeza.

Emmett y Jasper estaban en la oficina de Carlisle, tratando de investigar más acerca de esto, y poder ayudarnos a saber más, a ayudar a Bella. No habían tenido suerte, pero tampoco se daban por vencidos.

Bella había empeorado en las últimas horas, y por más que le rogaba que parara con ese sufrimiento, se negaba. No aceptaría el que sacáramos a esa cosa de su vientre. Primero prefería dejarse morir ante mis propios ojos.

¿Edward? ¿Qué haremos con Charlie?

Ni siquiera levanté mis ojos para ver a Carlisle. Solamente encogí los hombros, y no seguí con el tema.

Bella interrumpió mis pensamientos.

"¿No podría hablar con mi padre?"

Sacudí la cabeza. Claro que no podría. ¿Qué le iba a decir? ¿Estoy bien? ¿Pronto me recuperaré?

"¿Por qué no, Edward?"

Cerré los ojos, y caí de rodillas frente a ella. Escuché a Bella sollozar cuando vio mi reacción. En ese preciso momento me arrepentí de no haber sido más fuerte y aguantar el dolor que me provocaba pensar en que Bella estaba muriendo, el estrés la enfermaba, y escuché su respiración acelerarse.

"Tranquila, Bella." Rosalie le pidió. "Recuerda que esto no le hace bien al bebé."

Bella batalló un poco para recuperar el control en su respiración. Poco a poco lo logró.

Eres un idiota, Edward. El estrés la enferma a ella, también.

Mis ojos se abrieron y vi que Bella ya estaba más tranquila. Sonrió levemente, y llevó una de sus manos a mí mejilla. Me estaba confortando. Estaba seguro que su cerebro no trabajaba correctamente.

"Bella, tu único trabajo es estar tranquila."

"Pero es mi papá. Está sufriendo, solo quiere hablar conmigo. ¿Por favor?" Hacía buen rato que esas palabras no ejercían la misma fuerza que antes. No sabía si tenían más poder, al verla en ese estado, tan débil y aún más vulnerable de lo normal, o si eso mismo me hacía no querer darle lo que quería. Eso solo causaba daño.

Carlisle vio que no iba a ser capaz de responder, así que lo hizo en mi lugar.

"Bella, eso lo sabemos. Pero no es muy buena idea que hables con Charlie. No en este momento."

Lo escuchó atentamente, como si hubiera esperado que Carlisle le fuera a dar mejores noticias. Su cara cayó un poco, decepcionada de lo que había escuchado.

El silencio reinó en la casa por unos minutos.

Rosalie seguía a lado de Bella, de forma protectiva, cuidando que nadie fuera a acercarse a ella y pudiera hacerle algo a ella o al feto.

Alice estaba platicando desanimadamente con Esme, las dos estaban paradas detrás del sofá donde Bella había estado recostada durante los últimos días. Sus voces apenas eran audibles para los débiles y humanos oídos de Bella.

Jasper y Emmett aún seguían en el piso de arriba, tratando descifrar algunos mitos y leyendas acerca de la situación de Bella para poder saber más.

Carlisle y Bella tenían los ojos puestos en mí rostro. Sentía la mirada de Bella casi haciendo un agujero en mí rostro, y podía escuchar la preocupación de Carlisle. Por mí estado. ¿Cuál estado? Me preguntaba cada vez que escuchaba los pensamientos de mí familia, excepto Rosalie, claro. La enferma era Bella no yo, y se atrevían a preocuparse por mí. Cuando sabían porque estaba así, cuando sabían que ellos no me habían apoyado.

Claro que no los podía culpar a ellos. Nunca podría a culpar a nadie más que a mí por lo que Bella estaba pasando, todo era mí culpa. Una cosa era que mi familia la apoyara en esta locura de mantener a esa monstruo dentro de ella, y otra muy diferente que ellos lo hubieran puesto allí.

Pasaron los minutos, y mis ojos se mantenían cerrados, trataba muy duro de no escuchar lo que pensaba mi familia, el dolor que les infligía por verme en ese estado.

¿Pero cómo me podía sentir? Difícilmente era felicidad el que fuera a ser padre cuando Bella ya no estuviera en este mundo para compartirla conmigo, y era más que tristeza o dolor lo que sentía que ya no abandonaba mi cuerpo los últimos días, era algo tan poderoso que no podía ocultar, que cualquier mirada que se posara en mí rostro podía ver lo que estaba sufriendo, pero no tenían idea. Dudaba que alguna persona en la historia de la humanidad hubiera sentido alguna vez, aunque sea la mitad de dolor que yo sentía. Me consumía por dentro, me quemaba, todo lo que sentía eran cenizas, los restos de lo que alguna vez fui, de lo que alguna vez pude haber sido. No era nada. Era piedra, sin vida, muriendo cada día más.

Lo único que me mantenía de pie, o existiendo, era la razón de que Bella me necesitaba a su lado, me necesitaría hasta el ultimo momento en que su corazón latiera, hasta el ultimo momento que sus ojos café chocolate vieran los míos, hasta el ultimo momento en que su sangre corriera por sus venas. Me tendría allí, a su lado, viéndola escaparse de mí lado para ir a un lugar donde por fin su alma y su cuerpo descansarían, en un lugar donde no le pudiera hacer más daño con mí amor. Era todo lo que le había entregado.

¿Cómo podía creer que teníamos oportunidad de ser felices, si con solo amarla la estaba matando?

Sentía que en cualquier momento, también sería demasiado para mí y no podría seguir a su lado hasta el final. No, me dije, tienes que aguantar, ser fuerte para ella. Le debes por lo menos eso.

Sin darme cuenta, un gemido de dolor salió de mis labios. Sentí la mano de Bella posarse sobre mi mejilla y acariciándola suavemente. Disfruté de su toque, aunque sabía perfectamente que no debía, todavía se preocupaba porque yo estuviera sufriendo.

Su mano se fue a mí cabello, y tuve que abrir los ojos.

Lágrimas empezaban a rodar por sus ojos. "Todo va a salir bien, Edward. Lo sé. Nunca te voy a dejar, ni a ti ni a nuestro bebé."

No quedaba nada en mí que se pudiera llamar o parecer a la fe. No había nada en mí que me hiciera creer que Bella estaba en lo correcto. Que sus ojos iban a seguir mirando los míos por el resto de la eternidad como una vez soñamos los dos.

Sentía ganas de gritar, gritarle al cruel destino que nos había puesto en ese camino, que dejara a Bella fuera de mí castigo, que la dejara, que la quitara de mí camino y que ella fuera feliz, que a mí me mandara directo al infierno a quemarme por la eternidad si tan solo Bella pudiera volver a ser la misma chica humana de la que me enamoré. Tan saludable e inconsciente de este mundo lleno de horrores. Todo era en vano, cada día el sol volvía a salir y la luna a posarse entre todas las estrellas, y este ángel seguía sufriendo por mí culpa.

"Bella, por favor." Le rogué por quien sabe cuantas veces. Rosalie gruñó inmediatamente, y se puso de rodillas detrás de Bella. Sus manos se fueron a su rostro.

"No lo escuches, Bella. Todo saldrá bien, te lo prometí."

No lo intentes, Edward. Bella y yo no nos daremos por vencidas.

Bella escuchó con atención a las palabras de Rosalie, y volvió su mirada a mí rostro.

"Lo sé, Rose." Le dijo mientras me miraba. "Todo saldrá bien." Parecía que sus palabras iban dirigidas a cada uno de los miembros de mi familia.

Bella empezaba a querer cerrar sus ojos, estaba cansada, debajo de ellos habían enormes ojeras, eran casi iguales que las de mí familia. Solo pasaron unos segundos para empezar a escuchar un suave ronquido que salía de sus labios medio abiertos. No era capaz de dormir como se debía, esa cosa no la dejaba, y como si supiera que Bella estaba tranquilamente dormida, teniendo un poco de descanso, esa cosa decidió que era demasiado bueno como para que Bella lo disfrutara.

Escuchamos el golpe que recibió, una bocanada de aire salió de su boca, como si le hubieran dado un golpe en el estomago, por fuera no por dentro de donde venía. Ya ni siquiera se molestaba en gritar, había aprendido a ocultar el dolor, pero sus ojos no mentían. Mis manos volaron a ella, pero Rosalie se puso en el medio, siseando.

Aléjate de ella.

Bella empezó a jadear, sus manos seguían en su vientre, sobando el lugar donde ese monstruo la había golpeado, pude ver un nuevo moretón apareciendo lentamente. Cuando vio que mis ojos estaban en el lugar donde la había lastimado, Bella lo ocultó con la tela de su sudadera.

"Estoy bien. Está creciendo tanto. Pobre, no tiene suficiente espacio." Sus ojos dejaron los míos. Si mis ojos hubieran podido llorar lágrimas, estuvieran cayendo por mis mejillas, o quizá ya no podría llorar más, estaría seco por dentro, muerto.

"¿Quieres algo, Bella?" Rosalie le preguntó. Bella sacudió la cabeza, y no volvió a intentar cerrar sus ojos. Como si tuviera miedo de que pasara lo mismo otra vez.

Todos habían vuelto a hacer lo que estaban haciendo. Fue entonces que lo escuché, que todos menos Bella lo escuchamos. El ruido de llantas sobre el camino de tierra que venía a dar a nuestra casa. Todos voltearon sus ojos hacia la gran pared de vidrio que daba al jardín frontal.

La velocidad con la que avanzaba el vehículo, que ahora sabíamos era una motocicleta, se escuchaban solo dos llantas sobre el camino, disminuyó radicalmente.

Jacob Black.

La esperanza que había sentido que vendría con su presencia, no llegó. Escuché sus pensamientos, venía a pelear, a matarme era más exacto. No sabía como lo haría pero su plan se estaba formando, con gusto dejaría que me matara, me lo merecía, pero Bella no soportaría el dolor, aunque mereciese morir por lo que le había hecho, sabía que Bella no aguantaría.

Jacob no tenía idea de que lo que vería, creía que Bella ya era uno de nosotros, que ya habíamos violado el tratado que teníamos. Estaba terriblemente equivocado.

Pero eso no fue lo que me molestó, sino que viniera no solo a matarme a mí, sino a mi familia. Eso nunca lo permitiría. Pero venía sólo, ¿acaso creía que podría con mi familia él mismo? Sam le había pedido que se alejara, que no había pruebas de que el tratado estuviera violado por nuestra parte, aunque Jacob estaba seguro de que así era, venía a comprobarlo y a cobrar la supuesta duda.

Cuando escuchamos que la motocicleta entraba al jardín que daba al frente de la casa, todos fuimos capaces de oler perfectamente el insoportable olor que venía de él.

Agh. ¿Qué es eso? No me digas que...

¿Acaso se atrevió a venir solo ese perro?

¿Edward?

Emmett y Jasper habían bajado tan pronto como escucharon la motocicleta dentro del jardín. Todos hablaron en un tono tan bajo que fue imposible para Bella escuchar algún susurro.

"Es Jacob. Cree que hemos violado el tratado."

"¿Qué?"

"Cree que Bella ya es uno de nosotros, un vampiro."

¡Oh!

"Pero viene solo." Esme dijo. Preocupada por lo que Jacob planeaba hacer. Si supiera que planeaba matar a tantos miembros de su familia como le fuera posible...

"Edward, ¿qué hacemos?"

"Nada. Viene por mí, no por ustedes."

No te vamos a dejar sólo, hermano.

"¿Qué hacemos, Carlisle?" Alice preguntó, tensa. Nadie sabía que hacer.

"¡Que no se atreva a acercarse ese perro apestoso!" Rosalie gruñó, su tono fue tan fuerte que fue suficiente para que Bella lo escuchara.

Su cabeza volteó de golpe hacia ella y después hacia mí.

"¿Jacob está aquí?" En su tono había algo de preocupación, pero también una alegría apenas perceptible. Mi familia no la notó, pero yo lo conocía muy bien cuando se trataba de él.

"Creo que es mejor que yo hable con él, Edward. No es el mejor momento para visitas."

"Pero..."

"Bella, por favor." Le dije interrumpiéndola. "Es lo mejor, sí. Aunque no creo que lo convenzas, Carlisle. Viene decidido a pelear conmigo." Susurré tan bajo la última parte que Bella no tuvo oportunidad de escucharme.

Haré lo necesario para que no se entere, hijo.

Jacob ya había apagado la motocicleta, y se acercaba a la puerta.

"Ahora vuelvo."

Los seis nos paramos frente al sofá donde Bella estaba recostada. No había dicho otra palabra desde entonces, y esperamos a escuchar como le iba a Carlisle con Jacob.

Escuché el sonido del aire cuando levantó uno de sus brazos para tocar a la puerta. Carlisle abrió antes que su mano la tocara.

Leí cada uno de sus pensamientos, se había impresionado por el rostro que Carlisle mostraba.

"Hola, Jacob." Pensaba que Carlisle debía haber tenido otro rostro, mostrar más preocupación por su presencia de lo que parecía. En esos momentos no teníamos nada a que temerle. "¿Cómo estás?"

Jacob tomó una gran bocanada de aire por la boca, lo podía ver y escuchar desde Carlisle. El olor que rodeaba a la casa era apenas soportable para su nariz. Luego lo escuché decepcionado de que hubiera sido mí padre en lugar de mí, listo para pelear. Después de todo estaba agradecido con lo que Carlisle había hecho por él durante la primavera cuando aquellos neófitos le habían roto la mitad de sus huesos.

"Escuché que Bella regresó con vida."

Su voz sonaba hasta el lugar donde estábamos, incluso Bella podía escucharlo. En sus ojos veía un rayo de luz que no había visto antes, deseaba verlo. Después de todo este tiempo, lo seguía amando, quizá no fuera mala idea dejarlo entrar. Podría hablar con él e intentar convencerlo de hablar con Bella y así por fin salvarla.

"Eh, Jacob, realmente no es el mejor momento." Mí padre le respondió, pensando en el estado en que Bella se encontraba. Jacob notó la diferencia. Se dio cuenta que Carlisle no estaba molesto o incómodo como él pensaba porque supiera que estaba allí para matarnos. "¿Podríamos hacer esto después?"

Jacob se había quedado atónito con la elección de palabras de Carlisle. ¿Estaba sugiriendo que pospusiéramos la pelea para un momento más conveniente?

"¿Por qué no?" Bella interrumpió, y de inmediato la atención de Jacob se enfocó en la voz de ella. "¿Estamos ocultándole cosas a Jacob, también? ¿Cuál es el punto?" Bella me preguntó.

Me exasperaba que lo quisiera tanto dentro de su vida. Pero le daría lo que quería, era mi oportunidad para salvarla.

Los pensamientos de Jacob se fueron a aquel día en que peleamos contra los neófitos, la voz que había escuchado de Bella no era lo que él esperaba. Trataba de recordar como se suponía que era la voz de un vampiro recién convertido. No era nada parecido a lo que sabía.

Claro que no era así, Bella aún no era un vampiro. Y no sabía si llegaría a serlo.

"Adelante, Jacob, por favor." Bella apenas pudo decir, pero el oído de Jacob era tan sensible como el nuestro.

"Déjalo." Murmuré a mí padre, quien rápidamente se puso tenso. Recordando lo que le había dicho, que venía a matarme.

¿Estás seguro, hijo? Me preguntó preocupado.

"Sí." Las dos simples letras que habían salido de mí boca, fueron tan bajas que ni siquiera Jacob las escuchó. Sus pensamientos estaban tan centrados en Bella, que todo lo demás había desaparecido. Lo siguiente me hubiera hecho reír sino fuera por lo tenso de la situación, seguía creyendo que Bella ya era un vampiro, y se preguntaba si estaba sedienta de sangre. Como si su sangre fuera de alguna forma algo que quisiéramos probar.

"Con permiso." Jacob le dijo a Carlisle mientras le pasaba por un lado.

Escuché como le costaba trabajo el haberle dado la espalda a mi padre, como si lo estuviera dejando escapar, al enemigo natural que debía de matar. No le fue difícil, había una gran parte humana que nosotros no teníamos, era generoso, y sentía que el único vampiro bueno al que era capaz de no matar y que intentaría no hacerlo de así ser posible durante la pelea, era a Carlisle.

Lo primero que Jacob notó al entrar a la casa, fue la diferencia entre aquella única vez en que había puesto un pie en la cripta de los Cullen como le llamaba, cuando estuvo aquí la primavera pasada, nuestra casa había estado arreglada como un club nocturno, era una fiesta de graduación la que se celebraba, y ahora todo estaba libre de colores, podía apreciar los colores claros de las paredes y nada impedía la vista dentro de la casa. Sus ojos buscaron rápidamente el lugar donde estábamos todos, el lugar desde donde Bella le había pedido entrar a verla.

Cuando sus ojos se posaron en mí familia y en mí, estábamos parados a lado del sofá donde Bella estaba recostada. Mis ojos nunca dejaron su figura. Todo lo podía ver desde siete diferentes ángulos, los de mí familia y los propios ojos de Jacob. Miré desde los ojos de mí familia, como Jacob se detenía a mitad del camino, cuando sus ojos vieron mí mirada, su boca cayó abierta.

Era como estar en el purgatorio, sufriendo desde una nueva perspectiva lo que realmente pasaba, mi familia siempre trataba de pensar positivamente acerca de todo lo que pasaba, pero con Jacob escucharía la pura verdad, sin filtros.

Él era el único hasta el momento, que entendía mejor o me dejaba ver que entendía mí sufrimiento, comparó mi expresión con otras ocasiones.

Enojado, arrogante, dolor.

Tenía razón, esto era mucho más allá de lo que es la agonía, ni siquiera estaba seguro de que hubiera un dolor tan poderoso, pero lo sentía.

Mis ojos no se levantaron para verlo, o mirarlo con furia como él pensaba que haría, no quedaba en mí furia para compartir o sentir hacia alguien más que no fuera yo mismo. Su mirada siguió la mía, cuando mis ojos no lo vieron, no podía quitar mí mirada de Bella. Estaba observando cada una de sus expresiones, buscando algo que me dijera que el plan que se estaba formando en mí mente podría funcionar. No tenía muchas esperanzas, porque Bella estaba feliz de verlo, pero no era lo que yo esperaba, no era suficiente para hacerme creer que Jacob tenía oportunidad de lograr lo que yo no pude.

Escuché como pensaba, que no podía disfrutar de mi agonía. Solo había una cosa en el mundo que me pudiera llevar a ese estado. Bella. Sus ojos se fueron al lugar donde estaban los míos. Leí como sus pensamientos registraron la imagen de Bella al mismo tiempo que su olor, aún humano.

Pude ver a Bella desde sus ojos, los de mí familia estaban cuidando cada paso que diera Jacob o en mí. Estaba feliz de ver que Bella aún era la misma, o eso creía, en su felicidad por ver que ella aún era humana no había visto lo que en realidad estaba frente a sus ojos, su delgada y frágil figura sobre el sofá. Miró el hermoso color de su piel aún humano y sus ojos café chocolate. Se preguntaba si era algún sueño del que fuera a despertar en cualquier momento. Ojala lo fuera, pensé. Lo había deseado tanto en las ultimas semanas, tanto que a veces pensaba que si cerraba mis ojos y los abría todo desaparecería, todo volvería a ser como era antes, ella volvería a ser la mujer que tanto amaba.

Solo pasó un segundo para que Jacob se diera cuenta, mirara de verdad el estado en que estaba Bella.

Tuve que soportar el ver desde otra mirada el horror que había causado a mi ángel, el dolor en que estaba todo por mí culpa. De verdad verlo, como él lo estaba haciendo. No habían mentiras en su mente, él era mi verdadero castigo.

Sus ojos recorrieron las grandes ojeras que ahora estaban permanentemente trazadas bajo sus ojos, pensando en como resaltaban por los grandes círculos que rodeaban sus ojos. Su mirada se centró en la piel de su rostro que apenas la cubría, que parecía a punto de romperse. Su cabello atado a la parte de atrás de su cabeza, y algunos cuantos sueltos que estaba pegados con el sudor que corría por su rostro y su cuello. Su mirada llegó a sus dedos y sus muñecas, pensando que había algo que asustaba por lo frágil que se veían.

Era como una pesadilla ver y escuchar sin mentiras como se veía en realidad Bella. Aunque no hubiera necesitado verlo a través de él, todo eso lo sabía. Aún así era difícil.

Pensó que lo que Charlie le había dicho a su padre, Billy, había sido cierto, que Bella estaba realmente enferma, mucho más que enferma. Pero sí era una mentira, esto era peor que una enfermedad, era un cuento, era mentira, todo mí culpa. El dolor se hizo más intenso.

¿Edward? ¿Todo bien con Jacob?

Carlisle me preguntó, pero no tenía la fuerza ni la energía suficiente para moverme ni un centímetro. Seguía concentrado en los pensamientos de Jacob.

Mientras seguía mirando a Bella, vi desde sus ojos y los míos como el rostro de Bella se ponía verde. Y sabía lo que venía, esa expresión era tan común que casi la odiaba. Ese monstruo la estaba matando.

Rosalie se dio cuenta de que Bella necesitaba de su ayuda. No fui capaz de moverme, sabía que iba a pasar y que Rosalie no me permitiría hacer nada por mi Bella. Se acercó a Bella, y se agachó para escuchar lo que Bella tenía que pedirle, aunque ya sabía que era. Rosalie se agachó hacia su rostro como sino pudiera escuchar bien sino lo hacía. Bella susurró lo que necesitaba.

Jacob estaba confundido. Pensando en lo raro de la situación, en lo raro de ver a Rosalie ayudando a Bella, cuando todos sabíamos lo mucho que alguna vez Bella había estado asustada de mí hermana, y ahora parecían hermanas o algo parecido. No había miedo, había confianza. Algo que nunca antes había existido. Él lo notó, aún cuando Bella nunca se lo había dicho, él lo había notado en sus expresiones, en las facciones de su rostro cada vez que hablaba de mí hermana. La conocía tan bien, de una forma que no entendía como era posible, la conocía mejor de lo que yo pensaba conocer las líneas de su rostro cuando sus ojos me decían lo que su mente no me permitía ver. Quizá funcionaría mi plan.

Bella volteó a ver a Rosalie, por sus ojos cruzó un poco de vergüenza por lo que iba a pasar, mi hermana reconoció su expresión, sonrió muy pequeñamente antes de agacharse y recoger el bacín del suelo, lo puso bajo el rostro de Bella en el preciso momento en que Bella vomitó nada, nada había podido comer en semanas, no sabía que era lo que la enfermaba, que era lo que su sistema rechazaba, pero la ponía más enferma cada minuto que pasaba. Y no podía hacer nada, nada para salvarla, frente a mis ojos la veía sufrir, la veía retorcerse de dolor, nada de lo que hacíamos, o intentábamos para ayudar a Bella funcionaba.

¿Qué había hecho este ángel para merecer tal sufrimiento? Solo amar a un monstruo, y ahora a dos.

Sentí como perdía el control de mí otra vez, mis rodillas perdieron fuerza y sentí caer sobre ellas a lado de Bella. Debía haber algo que pudiera hacer, lo que sea.

Aléjate, Edward. Te he dicho que no la toques, yo me encargo de cuidarla.

Rosalie me dijo mientras ponía una de sus manos frente a mí, impidiendo que me acercara a Bella para hacer algo por ella.

Jacob estaba aún más confundido. No entendía lo que veía frente a sus ojos.

Bella aún tenía su cabeza agachada, no había recuperado fuerza suficiente para levantarse. Jacob volvió sus ojos a ella cuando su cabeza se levantó. Sus ojos se fueron a Jacob, le sonrió, avergonzada por lo que había tenido que presenciar.

"Siento mucho esto."

¿Cómo podía preocuparse por todos menos por ella misma? Eso la había puesto así, si hubiera pensado en ella y no en esa cosa, o en mí como alegaba, estaría sana y fuerte, viva.

Escuché un quejido de dolor salir de mis labios, no era consciente de lo que hacía cuando me atacaba la oscuridad, perdía todos mis sentidos, Bella lo notó, desde diferentes miradas vi como su mano apenas se levantaba y la ponía sobre mi mejilla. Me estaba confortando como siempre hacía cuando me veía así. Solo ella me daba fuerza de seguir a su lado.

Vi como la imagen de Bella se acercaba a él, estaba avanzando hacia donde estábamos todos a su alrededor en el sofá. A Rosalie no le gustó nada, la escuché sisear cuando Jacob se acercaba, pero él no estaba completamente consciente de lo que estaba a su alrededor, la ignoró por completo.

"Rose, no." Bella apenas suspiró. Su voz estaba tan débil, como toda ella. "Está bien."

Agh, tiene que querer que este perro esté aquí.

Rosalie se quitó del medio, permitiendo a Jacob que se acercara a Bella. Él notó que mi hermana no estaba nada feliz de hacerlo, todo mundo lo notó. Rosalie se movió a lado de Bella sin despegar su mirada de Jacob, advirtiéndole que no hiciera nada de lo que se fuera a arrepentir. Se quedó de pie, sus músculos se tensaron, preparada para abalanzarse y atacar a Jacob en cualquier momento. Él siguió ignorando su presencia. La de todos, solo veía a Bella.

"Bella, ¿qué tienes?" Estaba escuchando cada uno de sus pensamientos. No necesitaba voltear a verlo para ser capaz de escucharlo. Jacob se puso de rodillas, al parecer sin ser consciente de sus actos, eso fue lo que leí en su mente. Estuvo frente a mí, recargado sobre la parte de atrás del sofá, sus ojos apenas vieron mi rostro de nuevo, todo lo que veía era a Bella, y ella a él. Su mano se estiró, y buscó tomar entre las suyas la mano de Bella, su piel estaba tan helada como la nuestra. "¿Te encuentras bien?"

Coincidí con su pensamiento, sí era casi estúpido el preguntar si estaba bien cuando la estaba mirando apenas capaz de hablar recostada sobre un sofá. Claro que no estaba bien, se dio cuenta de lo mismo después de preguntar. Bella ignoró su pregunta.

"Estoy muy feliz de que hayas venido a verme hoy, Jacob."

Su deseo vuelto realidad. Lo había visto en sus ojos cuando escuchó su voz fuera de la casa, antes de que entrara.

Otro quejido salió de mí boca, mi rostro estaba enterrado entre la manta que cubría su cuerpo, vi su mano acercarse a mí mejilla y volver a acariciarla. Estaba enfermo de sentir que Bella se preocupada más por mí que por ella.

Volví a la realidad, quizá su deseo me ayudaría a salvarla. Jacob se preguntó sí había otro significado en sus palabras de las que él había escuchado cuando me quejé de sus palabras. Él no sabía lo que yo había visto en sus ojos, ni lo que yo planeaba hacer.

"¿Qué tienes Bella?" Jacob volvió a preguntar, aún no había tenido respuesta, y no sabía cuál era la peligrosa enfermedad de que Charlie había hablado. Desde sus ojos vi como Bella volteaba a ver a toda mi familia, buscando a Rosalie, estaba seguro de que iba a mostrarle la razón de su estado en lugar de tratar de explicarlo. Recorrió con la mirada a cada miembro de mí familia, que la veía de forma ansiosa, sin saber que necesitaba y de quien lo necesitaba. Al final sus ojos encontraron a Rosalie, y en sus ojos le rogaba por un poco de comprensión y ayuda para responder a Jacob, pero también le advertía que no la iba a hacer cambiar de idea.

¡Rayos! No le debe explicaciones a ese perro apestoso...

Con todo su reproche, Rosalie la miró a los ojos, esperando.

"¿Me ayudas a pararme Rosalie?"

Rosalie volteó a ver con furia a Jacob, quejándose de tener que mover a Bella porque le daba miedo que algún movimiento fuera a lastimar al feto. Mostró todos sus dientes, hubiera estado encantada de arrancarle la garganta, justo como Jacob pensaba.

"Por favor, Rose."

Agh, bien.

Rosalie hizo una cara de disgusto, aún molesta de tener que darle explicaciones a Jacob, pero más preocupada por Bella. Se agachó sobre ella, estaba a mí lado, sentía que si no me movía Rosalie no tendría suficiente espacio para ayudarla, pero no tuve la fuerza para moverme. Vi desde sus ojos como ponía delicadamente sus brazos detrás de los hombros de Bella para ayudarla a levantarse un poco.

Jacob se preocupó de inmediato, la había visto tan frágil...

"No." Lo escuché susurrarle. "No te levantes…"

"Estoy contestando tu pregunta." Bella lo interrumpió cuando escuchó lo que Jacob le pedía. La forma en que ella le contestó, le recordó más a la forma en que Bella le hablaba usualmente.

Miré desde siete diferentes ojos lo que pasaba, no necesitaba verlo con mis propios ojos. Rosalie se había acercado a Bella, la jaló suavemente del sillón, dejándola en una posición en la que pudiera sentarse, no podía moverme, no podía reaccionar, ni siquiera me moví del lugar donde estaba y mientras Bella se movía, mi rostro se hundió entre los cojines. Sentí la manta caer a los pies de Bella, dejando a la vista su respuesta.

Entonces lo vi, escuché como era en realidad como Bella se veía, no las falsas ilusiones que mi familia tenía o fingía tener para no hacerme sentir peor de lo que ya me sentía. Sí, era el infierno. Jacob miró su estomago, ahora hinchado con esa cosa dentro de ella, aunque todavía no se daba cuenta de que era lo que le pasaba a Bella, pensaba en como se veía su estomago, su torso parecía que tenía un globo saliendo de forma extraña, de una forma enfermiza. Eso era, era enfermizo lo que Bella estaba sufriendo, aún no creía que Bella hubiera insistido en tener esa cosa, ese monstruo que la estaba matando, que le estaba chupando la vida. Sus ojos se fueron al enorme suéter que Bella estaba usando, pensando que era demasiado grande para sus hombros y sus brazos, había notado que todo el peso que había perdido parecía haber sido chupado hacia su estómago. Le tomó algunos segundos para darse cuenta de lo que estaba pasando, Bella tuvo que ayudarle, puso sus manos sobre su vientre como siempre lo hacía. Entonces lo entendió.

Lo entendió, pero no lo creía. Ni siquiera nosotros podíamos creer que fuera tan rápido el crecimiento de esa cosa. Recordó la última vez que la vio en nuestra boda hace un mes. Pensaba que era imposible que estuviera embarazada, mucho menos así de embarazada como la veía. Sus pensamientos dejaron el tono escéptico dándose cuenta de que sí estaba embarazada aunque le costara creerlo.

Sus pensamientos giraron repentinamente, y lo que vi fue suficiente para saber que quizá tendría alguna oportunidad de convencerlo para que me ayudara o a Bella. Estaba asqueado de ver lo que había hecho, no quería ver más la imagen de Bella en ese estado, ni siquiera pensar en lo que había dentro de ella, ni imaginar que cosa podía ser, no pensaba que fuera un lindo bebé como toda mi familia trataba de convencerme, no quería pensar en que una cosa como nosotros que era lo que más odiaba en este mundo estaba dentro del cuerpo de Bella, algo que tanto amaba. Su estómago empezó a irritarse, y tuvo que contener el vómito que amenazaba con salir.

Después sus pensamientos me dijeron lo que ya sabía. Era peor que todo lo que ya sentía, era peor porque pensaba que todo lo que había causado que Bella se viera tan enferma, tan embarazada, era que esa cosa estaba alimentando su propia vida quitándole a Bella la suya.

Así es, quería gritar.

Es un monstruo, estuve de acuerdo con cada una de sus palabras. Justo como yo, eso ni siquiera tenía que verlo en su mente para saber que era cierto, nunca había dudado que yo era un monstruo. ¿Cuántas veces se lo había dicho a Bella y no me había escuchado?

Siempre supe que él la mataría.

Sus palabras, tan ciertas, hicieron que mi mente volviera a funcionar. Mi cabeza se levantó de inmediato cuando escuché sus pensamientos. Era hora de hablar con él.

No habían pasado ni un segundo desde que mis rodillas habían estado pegadas al suelo, permitiendo que estuviera a la altura de Bella, cuando ya estaba de pie, ganando altura momentánea sobre Jacob. Vi mis ojos desde los suyos y su mente, eran negros, y las ojeras eran tan grandes como las de Bella. Él también lo notó.

"Afuera, Jacob."

Jacob se levantó rápidamente, ahora mirando hacia arriba donde su altura sobrepasaba la mía. Estaba pensando que la pelea había llegado y estaba feliz, a eso había venido.

"Hagamos esto." Jacob estuvo de acuerdo.

¡Edward, te ayudamos!

Emmett se acercó a mí lado en menos de un segundo, seguido de Jasper. Pero no necesitaba su ayuda, no iba a pelear con ayuda si ese fuera el caso. Necesitaba hablar a solas con Jacob, y sí Emmett venía conmigo se lo diría a Rosalie. Y aún si no lo hiciera, no quería compañía. Tenía que hablar a solas con él. Jacob se preguntó si la manada de lobos limpiaría sus restos después de que estuviera acabado, no le importaba. Ni siquiera le importó que mis hermanos estuvieran tan dispuestos a ayudar.

En un instante sus ojos se posaron por un corto segundo sobre Alice y Esme, preguntándose si tendría que hacer algo contra ellas, no quería matar a mujeres, no importaba si estas eran vampiros, aunque estaba casi completamente seguro de que mis hermanos o alguien más acabaría con él antes de que tuviera que pelear contra ellas. Casi sonreí cuando pensó que haría una excepción con Rosalie. Yo igual.

"No." Escuché a Bella jadear mientras veía desde otros ojos como se abalanzaba hacia mí, apenas logró aferrarse a mi brazo con sus manos, no tenía fuerza suficiente para moverse de tal forma, Rosalie se movió junto con ella, previniendo que fuera a caerse o lastimarse.

¿Ves lo que causas, Edward? Más estrés a Bella, solo se pondrá peor.

Rosalie tenía razón. Tenía que explicarle antes de que pudiera enfermar más.

"Solo quiero hablar con él, Bella." Le dije en una voz baja, esperando que escuchara en mis palabras que así era, mis ojos en su rostro. Parecía que todo a mí alrededor había desaparecido por un instante. Mi mano se fue a su rostro sin pensarlo, acaricié una de sus mejillas, después de todo lo que le había hecho, todavía se sentía tranquila cuando la acariciaba. Lo contrario pasó con Jacob, que al verme hacer eso, su visión se puso roja, como si la furia de verme tocar a Bella después de todo lo enojara más. Él tenía razón, no debería de tener permitido el volver a tocarla. "No te agites." Seguí hablando con Bella. Tenía que apurarme, Jacob se estaba impacientando. Le rogué a Bella. "Por favor, descansa. Volveremos los dos en unos minutos."

Bella se quedó viendo mis ojos, no había mucha confianza en que mis palabras fueran ciertas, me miró por unos segundos hasta que estuvo segura de que mis ojos decían la verdad. Cuando cruzó por sus ojos ese rayo de entendimiento y me decían te creo, asintió con la cabeza y se dejó caer de nuevo sobre el sofá, cansada del poco esfuerzo que había hecho en estos últimos minutos. Rosalie la ayudó a acomodarse de nuevo. Sus ojos se fueron a Jacob.

"Compórtate. Y luego regresas." Bella le pidió. Mientras Jacob estaba ocupado escuchando sus palabras, susurré a mis hermanos.

"No necesito ayuda."

Pero Edward... Emmett pensó, y solo sacudí la cabeza sin verlos.

Todos se preocuparon instantáneamente.

Hijo, ten cuidado. ¡Por favor! No vayas a hacer algo que lastime a Bella. Tienes que volver.

Esme me rogó.

Jacob no respondió a Bella. Pensando que sí nos dirigíamos a pelar, no podría cumplir su promesa, y aunque así fuera, no estaba de humor para hacerlas. Alejó su mirada de ella y me siguió a la salida.

Tenía que estar lo suficientemente lejos de ellos para que no escucharan lo que habláramos, y lo suficientemente cerca para escuchar sus pensamientos y estar seguro de que no tuvieran idea de lo que pasaba entre nosotros.

Jacob notó algo, como no había escuchado cuando les pedí a mis hermanos y a los demás que no me siguieran, se le hizo raro que le hubiera resultado tan fácil separarme del grupo. ¿De verdad creía que dejaría a mi familia ayudarme contra él? ¿Siete contra uno? Nunca, esta pelea era entre nosotros dos y nadie más. Pero había un asunto más importante que pelear en ese momento.

Seguí caminando con él detrás de mí, escuchaba cada uno de sus pensamientos al mismo tiempo que preparaba muy bien mis palabras, tenía que convencerlo de algún modo para que me ayudara a salvar a Bella. Tenía que lograrlo.

Miraba mis pasos desde su mente, ya pensaba que sería muy fácil atacarme en ese momento, cuando estaba descuidado, pero luego recordó que podía leer cada uno de sus pensamientos, sabría el momento exacto en que él me atacara, no me podía tomar por sorpresa. Sus decisiones tendrían que ser muy rápidas, ya estaba planeando el atacarme, así que tuve que intervenir.

"No estoy preparado para que me mates todavía, Jacob Black." Le hablé en voz baja, lo más que pude, asegurándome que mi familia no supiera que no pelearíamos, que mi objetivo era otro. "Tendrás que tener un poco de paciencia."

Le molestaron mis palabras, pensando que él no iba a ponerle fecha a mi muerte, como parecía que yo lo había hecho. "Paciencia no es mi especialidad." Claro que no.

Tuve que seguir caminando algunos metros más, todavía podía escuchar el eco de nuestras palabras en los pensamientos de mí familia. Se preguntaban que había significado. Rosalie especialmente sentía un poco de escepticismo, preguntándose que podría ser lo que yo quería sino era pelear. Jacob seguía atrás de mí, casi pisando mis talones. Veía desde su mente como estaba al borde de transformarse, estaba ardiendo y sus dedos temblando con la furia que lo envolvía. Estaba listo y esperando por mi ataque, o por una señal de que empezáramos. Por más que veía y volvía a ver dentro de su mente, no encontraba nada semejante al odio que sentía por mí mismo.

En ese momento, estuve seguro de que mi familia ya no podía escuchar nada, ni siquiera el murmuro de nuestros pies al rozar la tierra. Pero escuchaba lo que pensaban. Estaban nerviosos, no sabían que esperar de nuestra salida. Bella no había vuelto a decir otra palabra, pero viendo los rostros de mi familia, tensos y ansiosos por no saber nada, sus ojos también se volvieron tensos. Rosalie trataba de tranquilizarla, pero no había cambio. Tenía que hacer esto rápido.

Me detuve y giré para estar de frente a Jacob. No se esperaba mi repentino movimiento, así que se detuvo y al ver mi rostro, se congeló. No había más calor en él, ese calor que causaba que se transformara. Vi mi expresión como no la había visto, no había podido mostrar mi verdadero dolor ante nadie, no mientras Bella estuviera presente, y nunca me separaba de su lado. Aquí, frente a Jacob sentí una libertad que no había sentido, todo el esfuerzo que había ejercido para no mostrarle esto a Bella estaba libre, no había más fuerza en mí para ocultarlo. No podía ocultarlo. El evidente dolor que sentía se reflejaba en mis ojos, y lo vi en su mente, por primera vez aceptaba que le faltaba mucho por vivir, por sentir y sufrir para algún día entender la agonía que invadía permanentemente mi cuerpo, y mi mente, todo lo que alguna vez fui. No había rastro del hombre que había conocido, ni siquiera yo mismo me reconocía cuando vi mi rostro.

Sin ser totalmente consciente, sentía la necesidad de pasar mi mano por mi frente, de ver en su mente que era mi rostro en verdad lo que veía, que el dolor que sentía era el mismo que estaba marcado permanentemente en mí. Mis dedos rozaron la dura y fría piel de mi rostro, sintiendo ganas de arrancar mi cabeza de una vez por todas, de empezar lo que Jacob había venido a terminar, con mi vida. Pero no podía, vi a Bella parada frente a mí, la misma Bella que había visto hace dos años en la cafetería, sus hermosos ojos café chocolate brillando con el misterio de sus pensamientos ocultos, invitándome a entrar a ellos, a ver todo el camino hacia su alma, la imagen cambió radicalmente, y vi de nuevo a la Bella que había estado frente a mí hace unos minutos, tirada sobre el sofá, con apenas fuerza suficiente para moverse, para susurrar unas palabras, su corazón apenas latiendo, su respiración apenas llegando a sus pulmones, sentí que en cualquier momento iba a estallar, quería volver a gritar al cruel destino porque había hecho tal horror a un ángel tan bueno y puro como Bella, porque lo había puesto en mi camino sí terminaría con su vida de forma tan dolorosa. Pero de nuevo, la voz me falló, mi mente estaba a punto de colapsar de nuevo, de perderme dentro de ese hoyo negro, lleno de oscuridad y el dolor que vivía en mí estos días.

Esta era la cara que tendría un hombre si estuviera siendo quemado vivo. Jacob pensó, y no estaba muy lejos de la realidad, el fuego me quemaba por dentro, dejando nada más que cenizas a su camino.

Jacob no fue capaz de decir ni una palabra por un momento, aún estaba procesando el dolor que veía en mis ojos, recordando la sombra que había visto dentro de la casa, no era nada comparada con lo que veía ahora, lo había en mis ojos y en los de Bella, no había duda de lo que estaba pasando, no era solo que Bella estuviera embarazada y en tal estado, que casi pareciera muerta. Al fin lo comprendía, el verme así, lo hizo entender.

"¿La está matando, no es así? Se está muriendo." No tuve que responder, Jacob ya sabía la respuesta antes de hacer su pregunta. Estaba pensando que su rostro empezaba a tener un leve reflejo del dolor que el mío tenía. Más débil y diferente, pensaba que él todavía estaba muy impresionado por lo que estaba pasando para que su cerebro procesara la información tan rápido, era demasiado rápido para entender que Bella estaba muriendo, yo había tenido más tiempo para llegar al punto en el que estaba, pues estaba equivocado, desde el momento en que Bella y yo nos habíamos dado cuenta de lo que pasaba, me sumí en ese gran hoyo que me tenía atrapado, no había nada más que odio y castigo en el, no podía ser capaz de sentir mi una vez latiente corazón, estaba más allá de muerto, no era capaz de sentir lo que una vez sintió a lado de mi Bella, no mientras ella sufriera más dolor físico de lo que yo no lograría sentir jamás. Por un momento no pude escuchar nada, nada a mí alrededor, nada de Jacob o mi familia, no era consciente más que del puro dolor que me embargaba, del dolor que me causaba el saber que le había hecho a Bella, el dolor que me causaba el saber que iba a hacer, que iba a pedirle a Jacob, era insoportable. En cualquier momento sería demasiado.

Y diferente porque no era mi culpa. Fue lo último que escuché de Jacob. Y no tenía que escuchar lo demás para saber de que hablaba.

"Mí culpa." Apenas fui capaz de susurrar, sentía el dolor incrementando, mi cuerpo volvió a perder la poca fuerza que había tenido para salir de la casa, para alejarme con cada paso más de Bella, como debía ser. Como tenía que ser. Tenía que funcionar. ¿Pero cómo hacerlo? ¿Cómo renunciar a ella? Mis rodillas se rindieron, caí al suelo.

Jacob solo podía pensar en pelear, por sus pensamientos pasó mi imagen, el objetivo más fácil y vulnerable de atacar. Así me sentía, así quería sentirme, dejar que me mataran, sentir sufrimiento para pagar por lo que le hice a mi ángel. Pero en Jacob ya se había apagado el fuego, estaba helado, no había forma de que en ese momento me atacara.

"Sí." Me quejé mientras mis ojos miraban el suelo bajo mí, podía ver mi figura desde sus ojos. Parecía una confesión, así lo veía. "Sí, la está matando"

La indefensa que mostraba, mi figura sin mostrar ningún signo de querer pelear o poder hacerlo, lo estaba irritando, pensando que quería una pelea no una ejecución. Pero no había nada en mí que sintiera poder darle lo que quería, no sentía ganas o fuerzas de levantarme y pelear. Solo quería morir, pero no me podía dar por vencido, aún no.

"¿Entonces porqué Carlisle no ha hecho nada?" Jacob gruñó, exasperado por lo que veía y no veía. No sabía porque Bella seguía así. "¿Es doctor, cierto? Que lo saquen de ella."

Sentía que eso me dejaba sin menos fuerza, eso era precisamente lo que yo pensaba, pero no dependía de si había un doctor o no en la casa. Jacob vio mi mirada cuando la alcé y lo vi a los ojos, como si estuviera cansado de repetir la misma historia, pero no era eso, era que sabía la respuesta y aún no podía creer que esa fuera. Bella estaba muriendo por voluntad propia.

"Ella no lo permite."

Le tomó un minuto para entender lo que quería decir, era difícil entender que eso estaba pasando, pero conociendo a Bella no se le hacía raro.

Por supuesto, morir por un monstruo. Era algo tan Bella. Jacob pensó, y estaba en lo cierto.

"Tú la conoces bien." Le dije apenas en un suspiro, sabiendo que podía escucharme perfectamente. "Cuan rápido viste... lo que yo no vi. No a tiempo. No habló conmigo camino a casa, no realmente. Pensé que estaba asustada-eso sería normal. Pensé que estaba enojada conmigo por ponerla en esto, por arriesgar su vida. Otra vez. Nunca imaginé lo que realmente estaba pensando, lo que estaba resolviendo hacer. No hasta que mi familia nos recibió en el aeropuerto y corrió directo a los brazos de Rosalie. ¡Los de Rosalie! Y entonces escuché lo que Rosalie estaba pensando. No entendí hasta que escuché eso. Y aún así tú entiendes después de un segundo..." El sonido que salió de mi boca era una combinación de un suspiro y un gruñido. ¿Cómo lo había visto él y yo no? Debí haberlo visto, Bella no estaría ahora muriendo.

"Regresa solo un segundo. Ella no lo permite." El sarcasmo en sus palabras era obvio, pero lo escuché desde su mente como era así lo que salía. "¿Alguna vez notaste que es exactamente tan fuerte como una chica humana normal de cincuenta kilos? ¿Qué tan estúpidos son ustedes vampiros? Sostenla y duérmela con drogas."

"Eso quería. Carlisle lo hubiera..."

¿Qué, tan nobles eran?

Jacob se preguntó. No era nada parecido a eso. Todavía no entendía que papel jugaba Rosalie en todo esto.

"No. No nobles. Su guardaespaldas complicó las cosas."

Oh. Su historia no había tenido mucho sentido antes, pero ahora todo concordaba. Así que eso era lo que Rubiecita estaba haciendo. ¿Aunque qué había en eso para ella? ¿La reina de belleza quería que Bella muriera tan cruelmente?

"Tal vez. Rosalie no lo ve completamente de esa forma."

"Entonces saquen a la rubia primero. ¿Los tuyos puedes volverse a unir, cierto? Conviértela en un rompecabezas y encárguense de Bella."

"Emmett y Esme la están apoyando. Emmett nunca nos permitiría... y Carlisle no me ayudará con Eme en contra de..." No pude seguir hablando, creí que con lo que había dicho era suficiente para que entendiera en donde estaba. Que no podía hacer nada.

Así fue.

"Debiste haber dejado a Bella conmigo."

"Sí."

Pero ya era demasiado tarde, era cierto. Jacob tenía razón. Debí pensar antes de actuar, debí imaginar que esto era posible, debí adelantarme. Nunca debí de haber aceptado lo que Bella me pidió. Nunca aprendí a negarme a sus deseos, ni siquiera ahora, sabiendo lo que mi debilidad hacía, podía negarle algo a Bella. Jacob pensaba lo mismo.

Mis ojos se alzaron hacia su rostro, y estaba en lo cierto. Era mi propio infierno en el que estaba viviendo, era peor que en verdad ir al infierno que nos esperaba al morir, o lo que fuera.

"No sabíamos. Nunca lo soñé. Nunca ha habido nada como Bella y yo antes. ¿Cómo podíamos saber que un humano era capaz de concebir un niño con uno de nosotros-?"

Pero debiste imaginarlo, me dije a mí mismo.

"¿Cuándo la humana debería ser destrozada en pedazos durante el proceso?"

"Sí." Estuve de acuerdo con su pregunta, recordando todo lo que mis hermanos y Carlisle habían investigado, lo que yo mismo había visto en Sudamérica. "Están allí afuera, los sádicos, los íncubos, los súcubos. Existen. Pero la seducción es meramente el preludio hacia el banquete. Nadie sobrevive."

Sacudí mi cabeza, no podía sacar de mi cabeza las imágenes y la información que habían encontrado durante su investigación. Era horrible, y no podía imaginar que Bella fuera a pasar por algo así. No lo iba a permitir.

Jacob solo pensaba que yo era igual que ellos. Si supiera cuanto tuvo que rogar Bella para que yo aceptara tener relaciones con ella, no había sido por mi propio placer, claro que fue eso y la necesidad de darle lo que Bella me pedía. De alguna forma aprendería a negarme con ella.

Sí no me dejaba para irse con Jacob Black.

"No me di cuenta que tenían un nombre especial para lo que son." Me dijo con desprecio. Bien merecido. Pero el odio que sentía venir de él hacia mi, no era nada comparado con lo que era capaz de sentir, con lo que sentía por mí mismo.

Él no estaba matando a la mujer que amaba. Él no había puesto a un monstruo en su interior. ¿Cómo podía creerse capaz de odiarme más de lo que yo me odiaba?

Simplemente no era posible. No había existido en el mundo tanto odio como el que sentía en mi interior. Había condenado a un hermoso ángel a tal sufrimiento, a enamorarse de un monstruo sin alma, sin corazón. Había roto sus alas, pero tenía que lograr que volviese a volar, tenía que llegar al cielo, tenía que vivir en paz por primera vez desde que me conoció.

Volteé a ver a Jacob, y en su mente comparó mi rostro con el de alguien de cien años de edad. Pues no estaba muy lejos.

"Incluso tú, Jacob Black, no puedes odiarme tanto como me odio yo mismo."

Equivocado. Me respondió en su mente, sus pensamientos estaban tan enojados y llenos de furia que no fue capaz de decirlo en voz alta.

"Matarme ahora no la va a salvar." Le respondí, viendo en la mente de mi familia como Bella estaba demasiado tensa desde que habíamos salido de la casa. No, no lo haría.

"¿Entonces qué lo hace?"

Aquí venía la hora de la verdad. Tenía que funcionar, tenía que convencerlo.

"Jacob, tienes que hacer algo por mí."

"Al diablo que no, parásito."

Mis ojos no dejaron su rostro. Claro que no lo haría por mí, pero tenía que empezar de alguna forma. Tenía que convencerlo, y sabía en el fondo, leyendo lo que pensaba que iba a ceder, lo iba a hacer. Seguía amando demasiado a Bella como para dejar pasar la oportunidad de salvarla de ese calvario y apartarla para siempre de mí lado.

"¿Por ella?"

Presionó sus dientes fuertemente, escuchaba como empezaba a batallar en su interior. No quería pensar en que hacer, más bien no quería pensar que lo hacía por mí.

"Hice todo lo que pude para mantenerla lejos de ti. Todo. Es demasiado tarde."

No, no podía ser demasiado tarde. Estaba seguro de que Bella aún podía vivir. Si sobrevivía gracias a él, la recibiría con los brazos abiertos a su vida.

"Tú la conoces, Jacob. Te conectas con ella a un nivel que ni siquiera puedo entender. Eres parte de ella, y ella es parte de ti. Ella no me escuchará, porque piensa que la estoy sobrestimando. Cree que es lo suficientemente fuerte para esto..." No pude seguir, era como si un nudo se hubiera formado en mi garganta impidiendo que siguiera hablando. Me sentí como humano por primera vez en estas semanas, como si me estuviera atragantado, tragué nada, y seguí hablando. "Puede que te escuche a ti."

"¿Por qué lo haría?"

Esto no iba por ningún buen camino, tenía que hacerlo mejor, él tenía que salvarla. Batallé para levantarme del suelo, era como si mis músculos no quisieran responder. Sentí algo nuevo, una nueva oportunidad se me había presentado cuando Jacob llegó sin llamarlo, esta tenía que ser la oportunidad que estaba esperando para salvarla. Vio el cambio en mis ojos, y se preguntó si me estaba volviendo loco. Era algo cercano a eso, pero peor.

¿Pueden los vampiros perder la razón?

"Tal vez." Respondí a su pregunta cuando la escuché en su mente. "No lo sé. Se siente de esa forma." Sacudí mi cabeza, tratando de aclarar mis pensamientos. "Tengo que tratar de esconder esto en frente de ella, porque el estrés la enferma más. No puede soportar el estrés como es. Tengo que estar compuesto; no puedo hacerlo más difícil. Pero eso no importa ahora. ¡Te tiene que escuchar a ti!"

"No puedo decirle nada que ustedes no le hayan dicho ya. ¿Qué quieres que haga? ¿Decirle que es una estúpida? Probablemente ya sabe eso. ¿Decirle que va a morir? Apuesto a que sabe eso también."

Sí, todo eso no funcionaría, pero...

"Puedes ofrecerle lo que quiere."

Aún no entendía lo que le pedía, era la solución más posible. Quizá era parte de volverse loco como creía. Pero estaba desesperado, haría lo que fuera por salvarla.

"No me importa nada más que mantenerla con vida." Le dije, para aclarar su confusión. De repente me sentí completamente concentrado en lo que tenía que hacer y decir. "Si es un hijo lo que quiere, lo puede tener. Puede tener una docena de bebés. Lo que sea que quiera." Por más que odiara la idea, tenía que decirlo. Sí era su salvación, lo haría. "Puede tener una docena de cachorros si es lo que es necesario."

No había podido verlo a los ojos mientras le hablaba. Ni siquiera yo podía creer que iba a recurrir a tal medida. Volteé a verlo, que viera en mis ojos que hablaba honestamente, que si era lo que quería, que se lo ofreciera y podía tenerla como siempre había querido. Su frente había estado arrugada, sin entender lo que mis palabras le decían, pero desapareció poco a poco mientras iba comprendiendo lo que le ofrecía, a los dos. Su boca cayó abierta.

"Pero no de esta forma." Le dije, mi voz saliendo como un siseo, estaba desesperado, tenía que aceptar. La tenía que ayudar. Jacob todavía no se recuperaba de la conmoción. "¡Pero no ésta cosa que está chupando la vida de ella mientras yo estoy allí impotente! Viéndola enfermar y consumirse. Viéndolo lastimarla." Tuve que tomar una bocanada de aire para continuar, sentía como si hubiera recibido un golpe, como si mis pulmones por primera vez en años necesitaran del aire para respirar. "Tú tienes que hacerla entrar en razón, Jacob. Ella no me escuchará más. Rosalie siempre está allí, alimentando su locura-animándola. Protegiéndola. No, protegiéndolo. La vida de Bella significa nada para ella."

Jacob jadeó, cuando empezó a entender, sonaba casi como si estuviera ahogando. Había entendido lo que le pedía, y al mismo tiempo no lo hizo. No podía creer lo mis palabras significaban. Pero estaba desesperado por encontrar una forma de salvarla, en esos momentos no me importaba nada, solo mantenerla con vida, que ese monstruo no siguiera acabando con ella.

Aunque sabía que era casi inútil el intentarlo de esta forma, casi seguro que Bella ni siquiera lo consideraría, tenía que intentarlo.

Sí esto no funcionaba, nada lo haría. No volvería a tocar el tema, porque ahora sí estaría seguro de que su decisión era irrevocable, que no había fuerza suficiente en este mundo para cambiarla. Aceptaría que Bella estaba muriendo y que en unos días los dos no seguiríamos respirando el mismo aire.

¿Qué estaba diciendo? ¿Que Bella debería, qué? ¿Tener un bebé? ¿Conmigo? ¿Qué? ¿Cómo? ¿Estaba renunciando a ella? ¿O pensaba que a ella no le importaría ser compartida?

"Cualquiera. Lo que sea que la mantenga con vida." Solo quería que viviera, a cualquier precio.

"Esa es la cosa más loca que has dicho hasta ahora." Apenas pudo decir, la duda estaba creciendo.

"Ella te ama." Por más que me doliera decirlo, lo había visto en sus ojos cuando escuchó su voz, lo vi cuando escuchó que entraba y la vería en unos instantes. Lo amaba.

"No lo suficiente."

"Está lista para morir por tener a un hijo. Quizá acepte algo menos extremo."

"¿Acaso no la conoces para nada?"

Claro que sí, pensé. Pero era mi última oportunidad para salvarla.

"Lo sé, lo sé. Va a tomar mucho convencimiento. Por eso te necesito. Tú sabes como piensa. Hazla entrar razón."

Jacob se mostraba reluctante en el exterior, pero la semilla de la duda estaba creciendo, dudaba de querer aceptar lo que le decía, pero estaba seguro que lo convencería. Pensaba, confundido, que mi sugerencia era imposible, errada, enfermiza. No pensaba exactamente como él, que Bella debía pasar los fines de semana con él y conmigo la semana como sí fuera una película rentada. Podía tenerla toda, aunque me doliera, pero sería mejor si Bella lo elegía a él, si lo hubiera elegido a él. No me interpondría en su camino, si ese era para su felicidad, de una forma sana, normal y humana.

Tan tentador.

Lo escuché pensar.

Lo siguiente fue demasiado difícil de soportar, pero con Bella en ese estado había aprendido a controlar mis emociones muy bien, mejor de lo que una vez pensé que podía.

Traté fuertemente en no escuchar sus pensamientos, pero estaba demasiado cerca, y además tenía que escuchar, buscar cualquier pista que me dijera que estaba aceptando. Las imágenes que mostraba en su mente eran demasiado, sino hubiera sido por el hecho de que él era mi única oportunidad para salvar a la mujer que amaba y que ahora veía en sus asquerosas fantasías, viéndola en sus brazos como si alguna vez hubiera sido así, viéndola suspirar su nombre mientras ese perro... no, no ha pasado, pensé. Pero pasaría si los dos aceptaban lo que yo mismo odiaba pensar o creer que podía pasar. Pero sí eso la salvaba, sí ese era el precio que tenía que pagar, lo pagaría. Bella tenía que vivir.

Trató de no imaginar esas imágenes que veía, que tanto había soñado antes, cuando aún había habido una posibilidad de que se hicieran realidad, y aún después cuando esa pequeña posibilidad había desaparecido por completo y solo dejaban más dolor.

La imagen que apareció después, fue peor para él tan como para mí. Esa era la imagen que debía estar frente a nosotros, si yo no fuera el monstruo que era, que había metido ese monstruo dentro de Bella y estaba acabando con su vida. Estaba lamentándose lo que esa imagen haría en él, el dolor extra que sentiría solo porque yo había metido la idea en su cabeza. Por más que intentó borrarla, no pudo. Bella estaba radiante, de una forma que nunca había visto, de la forma en que su rostro, su piel, sus ojos debían verse, saludable, tan diferente de la figura que veíamos en esos momentos. Aún estaba embarazada, pero su cuerpo no estaba distorsionado, sino que se veía de una forma más natural, como debía ser, redonda con su hijo dentro de ella.

De repente fue demasiado para él. "¿Hacer que Bella entre en razón? ¿En qué universo vives?"

"Por lo menos inténtalo." Le rogué, tenía que considerarlo, intentarlo.

Jacob sacudió su cabeza rápidamente. Y esperé a que sus pensamientos se aclararan, aunque podía ver su negativa sabía que no estaba seguro de lo que decía, lo veía, y él sabía.

"¿De dónde viene esta basura psicológica? ¿Estás inventando esto de la nada?"

"He estado pensando en nada más que formas en salvarla desde que me di cuenta de lo que estaba planeado hacer. Lo que moriría por hacer. Pero no sabía como contactarte. Sabía que no me escucharías si te llamaba. Hubiera ido a buscarte pronto, sino hubieras venido hoy. Pero es muy difícil dejarla, incluso por unos cuantos minutos. Su condición... cambia demasiado rápido. La cosa está... creciendo. Rápidamente. No puedo estar lejos de ella ahora."

"¿Qué es?"

"Ninguno de nosotros tiene idea. Pero es más fuerte de lo que ella es. Ya."

Su imagen me trajo de vuelta, estaba imaginando a ese monstruo dentro de ella, rompiéndola por dentro, lastimándola, matándola. Fue demasiado.

"Ayúdame a detenerlo. Ayúdame a que esto no suceda."

"¿Cómo? ¿Ofreciendo mis servicios como semental?" Jacob se estremeció con sus propias palabras, con la idea que tenía. No fui capaz de reaccionar igual, nada me daba más miedo que ver a Bella morir ante mis propios ojos, y eso era para salvarla. "Estás en verdad enfermo. Nunca escuchará esto."

"Inténtalo. No hay nada que perder ahora. ¿Cómo lastimaría?"

Me lastimaría a mí. ¿No he recibido demasiado rechazo de Bella sin esto?

"¿Un poco de dolor por salvarla? ¿Es un precio demasiado alto?"

"Pero no funcionará."

"Tal vez no. Aunque quizá la confundirá. Quizá su resolución vacilará. Un momento de duda es todo lo que necesito."

"¿Y después dejas la oferta bajo la cerca? ¿'Solo bromeaba, Bella'?"

"Sí lo que quiere es un hijo, eso es lo que obtiene. No rescindiré."

Parecía que estaba logrando convencerlo, Jacob estaba considerando el aceptar lo que le pedía. Aunque al mismo tiempo pensaba en la reacción que Bella tendría, y no dudaba que pasara así o cerca, porque Bella no tendría la fuerza para mover ni un dedo en su contra.

Después vi la duda de nuevo, pensando y tratando de no dejar que hablara con él sobre esto, que jugara con sus pensamientos.

Solo debería matarlo ahora.

"No ahora. Aún no. Correcto o incorrecto, la destruiría, y lo sabes. No hay necesidad para apresurarse. Sí ella no te escucha, obtendrás tu oportunidad. En el momento en que el corazón de Bella deje de latir, te estaré rogando para que me mates." Eso era seguro. Ahora no tendría que ir hasta Italia.

"No tendrás que rogar por mucho."

Sus palabras aliviaron un poco mi pesar, por lo menos tenía segura la mano que se encargaría de mi muerte, no habría nadie que lo pudiera impedir. Sentí como la esquina de mi boca se torcía ligeramente, casi una sonrisa. "Cuento demasiado con eso."

"Entonces tenemos un trato."

Asentí con la cabeza, y para sellar nuestro trato, aunque me costara tanto trabajo como a él, estiré una de mis manos en su dirección.

Los dos nos tragamos nuestro disgusto y odio hacia nosotros, estiró su mano para tomar la mía. Su piel era tan caliente como meter la mano al fuego. Nuestros dedos se entrelazaron por un momento, y sacudimos ambas una sola vez. No había necesidad de más teatro.

"Tenemos un trato." Acordé.

Tenía que funcionar, aún cuando mis pensamientos y todo en mí me decía que Bella no aceptaría ninguna otra opción para salvar su vida.

Ya lo había dicho, estaba lista para morir solo por tener un hijo. Pero no era cualquier hijo, me lo había dicho muchas veces, era nuestro hijo, por eso lo quería y no estaba dispuesta a matarlo porque la lastimara un poco, como decía. Pero era mi última esperanza, nuestra última oportunidad, para los tres, de mantener a Bella con vida. Que por fin tuviera una vida normal y feliz como humana, no como el monstruo en que insistía convertirse después de que esto acabara.

La conversación en que me había dicho su plan cruzó mi mente.

"Edward, si algo sale mal, inyectarás tu veneno en mí y me salvarás. Estoy segura que no moriré."

"¿Cómo puedes estar tan segura de que funcionará, Bella?"

Había encogido los hombros. "No lo estoy, pero de algo si estoy segura, no los voy a dejar ni a ti, ni a nuestro bebé. Viviré."

"Esme lo logró, lo sé, pero ella no tenía las mismas heridas que tú, amor. Tu corazón está apenas funcionando, el de mi madre estaba más fuerte, ella lo soportó, pero tú..."

Bella sacudió la cabeza, las lágrimas amenazando con rodar por sus mejillas. Su mano estaba sobre mi boca, impidiendo que siguiera hablando. "Esto va a funcionar. Te amo, Edward. No te voy a dejar. Nunca."

No había podido convencerla. Así que casi aseguraba que esto no funcionaría, pero no podía evitar tener la pequeña esperanza de que sí lo haría.


Bueno, espero que les haya gustado!

Nos vemos pronto, espero poder subir dos capítulos la próxima vez. Y disculpen si me tardo, pero no tengo Internet, lo siento.

10/12/2011 NOTA para Samm: Gracias por tus reviews, y espero que te guste, si quieres saber algo de adaptaciones de Eclipse, lee el Fic Propuesta, en el que vemos la noche en que Bella acepta casarse con Edward desde la perspectiva de Edward, y escribiré algunas escena más, algunas de las que me pediste! :)