Capítulo 10
-Bienvenidos a la tercera prueba, mis valientes piratas.-anunciaba Rio con entusiasmo.
Por su parte, Luffy y el resto permanecían serios e impasibles.
-Recordad que pase lo que pase, somos inquebrantables.-les dijo Luffy a sus amigos.
El resto asintió. No iban a volver a caer en las enredadas trampas de Rio y los organizadores de las pruebas. No se dejarían provocar.
-La prueba de hoy es de lo más interesante, amigos míos.-empezó a explicar Rio.-Son nada más y nada menos que… combates. Por desgracia, no todos participaréis, sólo los capitanes y otro componente del equipo, que elegiremos nosotros. Por lo tanto, paso a anunciarlo: Zoro se enfrentará a Sanji, y a continuación, del equipo amarillo creemos que puede ofrecer una muy buena pelea Luffy, el capitán de la tripulación, enfrentándose a Nico Robin del equipo verde.
El semblante de los piratas no cambió, les era indiferente, pero entonces hablaron.
-¿Y en qué os habéis basado para escoger a esos participantes?-preguntó Franky.
-Lo siento por el resto que no participáis, pero es obvio que ellos cuatro son los más fuertes. Y que conste que no nos hemos basado en vuestras recompensas, que da la casualidad que las de ellos son las más elevadas.-explicó Rio.
-¿Y esto también es para fortalecer lazos?-preguntó Nami incrédula.
-Claro que sí, jovencita. ¿No queréis saber quién es el más fuerte?-incitó Rio.
-¡Yo sí quiero!-Luffy dejó de estar serio y se dejó llevar por la emoción.
-Es la oportunidad perfecta para demostrarle al cocinero pervertido quién es el mejor.-dijo Zoro preparando sus espadas.
-No lo tendrás tan fácil, marimo.- dijo Sanji desafiante.
-Parece interesante.- dijo Robin.
Sus compañeros se quedaron de piedra al ver la facilidad con la que aceptaron pelear entre ellos.
-Muy bien, pues que empiece el juego. Zoro y Sanji, empezad cuando queráis.-gritó Rio.
Pero no sin antes que Luffy se acercara y les dijera:
-No os hagáis daño, por favor.
Ellos asintieron y en cuanto sonó la señal que anunciaba se abalanzaron creando un choque tremendo.
Se estaban conteniendo, habían acordado no herirse, pero eso no les impediría disfrutar de una buena pelea.
-¿Quieres que apostemos algo a nivel personal?-proponía Sanji mientras apoyaba sus manos en el suelo para dar un giro de patadas, como un torbellino.
-¿Qué tienes en mente?-dijo Zoro mientras bloqueaba las patadas con sus tres katanas.
Sanji dejó de voltear y se elevó al cielo de un salto, y se preparó para descender con su pierna en llamas.
-Luchemos por el amor de Robin-chwan.- dijo el rubio cuando aterrizó.
La onda que creó el cocinero desestabilizó a Zoro, y lo que le acababa de proponer lo hizo aún más.
El espadachín no dijo nada, pero empezó a dar estocadas con rabia contra Sanji. Sabía que estaba bromeando, pero no le gustaba que tocasen ese tema. Eso sólo les pertenecía a Robin y a él, no era asunto de nadie más.
Robin por su parte, escuchó la propuesta y no pudo hacer nada aparte de reír.
-Por mí no hay problema.-sólo dijo ella.
Zoro no daba crédito, odiaba cuando Robin hacía eso.
-Muy bien, entonces el ganador recibirá un beso de ella.-confirmó Sanji.
Sabía que estaba haciendo rabiar a Zoro, que seguía con las estocadas, pero si podía llevarse un beso de Robin, valdría la pena.
-¡Esfuérzate, señor espadachín!-le dijo ella a Zoro, sonriendo.
Tras casi una hora de combate, Rio anunció el final.
-Veo que ambos seguís en pie, pero no nos gustan los empates, así que los jueces y yo hemos deliberado que el merecedor de la victoria es Roronoa Zoro. Felicidades.
Zoro asintió mientras suspiraba, estaba agotado, pero al fin había ganado.
Sanji no estaba insatisfecho con el resultado de la batalla, había disfrutado, así que ambos se retiraron del campo de batalla hasta que se dejaron caer en el césped que había a pocos metros.
-Buen trabajo.- dijo Sanji entre jadeos.
-Sí.-sólo contestó Zoro, cuando vio a Robin acercarse a donde estaban ellos.
Entonces sin previo aviso le dio un beso en los labios, sencillo pero intenso.
Cuando se separó de él, lanzó una mirada a Sanji, que les miraba con frustración.
-Lo siento, cocinero-san.
Y entonces se alejó.
-Demos comienzo al segundo y último combate, el capitán Luffy contra la demonio Robin…
-Deja de llamar así a Robin.-le espetó Chopper, cansado ya del trato que se les estaba dando.
-Como sea, cuando queráis.-finalizó algo molesto Rio.
Luffy miraba de frente a Robin, que no se movía en absoluto.
-Déjame comprobar si soy digna, capitán.-sólo dijo.-Adelante.
-Sí.-dijo Luffy entusiasmado.
Entonces estiró su brazo hacia atrás, y luego salió impulsado hacia una Robin que seguía inmóvil.
Antes de que impactara, sus compañeros gritaban.
-¡Robin, muévete!
-¡Apártate de ahí!
-¡Robin!
Incluso Luffy le dijo que lo esquivase, pero justo antes de impactar, el cuerpo de Robin se deshizo en docenas de pétalos, que cubrieron la vista de todos.
-Cuerpo fleur.-dijo ella cuando surgió de la tierra detrás del hombre de goma.-Diez, fleurs. Clutch.
Entonces diez brazos florecieron en el cuerpo de Luffy y le retorcieron mientras Robin reía.
-Como tienes el cuerpo de goma los resultados no son los habituales, ¡pero es divertido!
Luffy luchó por liberarse de los brazos, pero sin dañarlos, ya que afectarían directamente en Robin. Todavía se sentía culpable por lo sucedido en la segunda prueba, el dolor por el que había pasado su amiga…
Rio hacía de comentarista de la batalla, en voz alta, para que todos lo escucharan y así crear más discordia, ya que los combates no producían la disonancia que esperaba.
-¿Creéis que Robin es capaz de vencer a Luffy en unas condiciones normales?-preguntaba él sin esperar respuesta.- Sólo hay que mirar sus recompensas. La de Luffy triplica la de la demonio.
Sin poder contenerse, sus amigos saltaron enfadados.
-¡Puede ser, pero ella no tiene esa recompensa en relación a su fuerza de combate. Sólo se basan en que es la única capaz de descubrir la verdadera historia!- decía Franky con su voz crispada.
-Y aún así, es la segunda mujer pirata con la recompensa más alta, sin siquiera sumarle el valor de su fuerza a la recompensa.- comentó Nami.
Entonces Luffy intervino.
-Y mi recompensa es tan elevada por el simple hecho de ser el capitán.
-No, Luffy, tú en verdad asumes la mayor parte de responsabilidad…-dijo Robin mientras hacía desaparecer sus brazos.
-¡Oye Robin, no te detengas!-dijo el de goma mientras preparaba su lluvia de puños.
Algunos golpes dieron a la chica causándole algo de daño, pero estuvo rápida para bloquear los siguientes.
-¡Veinte fleur, caléndula!- y unos brazos hicieron de escudo que absorbieron parte del daño recibido.
Cuando Luffy dejó la lluvia de puños, preparó una patada.
-No te dejaré. Mil fleur, gigantesca mano: ¡Stomp!-y unas piernas colosales surgieron, cortándole el paso a Luffy mientras pisoteaban donde estaba Luffy.
Pero de repente, se oyó un fuerte ruido. Era un barco desembarcando no muy lejos de donde estaban.
-Parece que se ha adelantado. Barbanegra es muy impaciente…-dijo Rio por lo bajo.
Las banderas negras ondeaban amenazantes cuando Luffy, Robin, y el resto se quedó con los ojos abiertos con los platos.
-Sabía que algo andaba mal…-sólo pudo decir Ussop.
Robin dejó de estar quieta y fue corriendo hacia donde estaba Zoro, todavía exhausto por su combate.
-Tenemos que irnos de aquí.-dijo desesperada mientras cargaba con el espadachín a sus espaldas, ayudándose de sus múltiples brazos.
-Sí, tenemos que irnos ahora mismo.-dijo Luffy todavía sorprendido.
