¡Hola!

Quería correr a un ciber ayer y poder actualizar porque... ¡Sí! ¿Cómo supieron? ¡La U clasificó!

El único problema fue que me quedé encerrada en mi casa, no tenía llaves y el mundo (Mi vieja, hermano y casi abuelita) se olvidó de mi.

Por lo que escuché el partido sola y celebré con unos vecinos por la ventana. Pero bueno, al capítulo! Es uno de los más largos que he escrito, si es que no es el más extenso. Si usted es menor de 18 años no lea! Nunca he escrito un capítulo donde la mayoría es contenido sexual, o casi. Ya se imaginan qué se viene entonces.

Muchos me dijeron que en el capítulo pasado puse "Harry" en un diálogo de "Dan" ¡Perdón! se me pasó, Dan siempre anda metiendo la cola, él es el culpable.

Estoy muy impactada por el cariño y la buena onda que desata "Comenzar de nuevo" por los reviews, los mensajes que me mandan por acá y el apoyo que siempre tengo de las amigas del fbk, muchas gracias de verdad! es muy bonito saber que esperan un capítulo de ésta historia.

En especial para la yegua mayor, Silvia que siempre me está aconsejando y depositando su confianza mandando fotos adelantos y las charlas interminables sobre "nuestros" personajes y las cosas locas que nos pasan en la vida, extraño hablar hasta tarde yegua! pero creo que es mi culpa, ya sabes! jajajajaja

A la Chuky también! no sé que sería de mi sin tus arrebatos de Paty Cofré! jajajajaj sin los monitos del chat y ser tan paciente con el Diego... no cualquiera puede hacer eso. Estoy esperando el 15 de septiembre IMPACIENTEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE! jajajaj te quiero cabra loca!

Para la cuchufleta (Karla Urbano, y lo dijeeeeeeeeeeee! jajaj) aquí tienes a tu ahijada! he cumplido, y para mi patito tambièn que siempre me está apoyando y queriendo!

Este capítulo tiene dos canciones, "Tanto" de Pablo Alborán y "Make a memory" de Bon jovi, como siempre les digo, si pueden escuchar la canción para crear un ambiente más lindo :)

(No lo pude revisar antes... si ven algo, no se escandalicen por fa! :D )

Espero que disfruten este capítulo!

Capítulo 10:

El plan era conciso, no había espacio para los errores ¡Estaba clarísimo! Cuando Ginny llegara a casa su adorada amiga lo llamaría, pero tal protocolo Harry lo había olvidado. Llamaba a Hermione cada tres minutos por alguna nueva noticia y se crispaba cuando la contestación no era favorable. Estaba nervioso y ansioso por ver a la madre de sus hijos, en algunos momentos se olvidaba de sus ansias recordando a la pelirroja en cuanta faceta ella le regalara, tantas risas, tantos aprendizajes. Tanta vida... suspiró abatido. Necesitaba reencontrarse con toda esa felicidad que una vez desbordó de su mirada. Con solo pensar en ella invocaba las risas de Ginny, la mirada brillante, el sabor de sus labios. El celular sonó y Harry dio un brinco en el asiento, presuroso contestó sin detenerse en observar la pantalla.

― ¿Ya está en casa? ― Preguntó impaciente.

― ¿Quién? ¿Quién debe estar en casa Harry? ― Preguntó ella, Harry al escuchar esa voz se desordenó el cabello y se recostó en la silla.

― ¿Qué quieres Cho?

― Saber si hoy vendrás a casa ― Inquirió angustiada.

― No ― Respondió seco.

― Necesitamos hablar cielo, pienso que sería bueno que vinieras para que solucionemos estos pequeños problemas.

― Creo haber sido enfático cuando hablamos, no tenemos problemas que resolver.

― Sabes que sí, cielo... te amo ― Añadió con voz quejumbrosa.

― En algún momento pensé que los dos estábamos enamorados, pero no fue más que una penosa excusa que le diera sentido a la decisión que tomé hace un tiempo.

― Estás enojado ahora Harry, por eso dices estas cosas sin sentirlas realmente, tú me amas tanto cómo lo hago yo, nuestra relación es lo mejor que nos pudo pasar, cielo ― Insistía ella suplicante.

― Tienes razón ― Harry pudo imaginar cómo ella sonreía del otro lado de la línea y sólo sintió aberración por ese asqueroso esbozo ― Estoy molesto, furioso y decepcionado de todas las estupideces que hice. Las cosas entre tú y yo no se dieron de la forma en que imaginé, me comporté como un hijo de puta con mi familia por algo que nunca valió la pena...

― ¿Jamás valió la pena lo nuestro Harry? ― Preguntó llorando.

― Creo que no ― Ella sollozó furiosa y él resopló ― Jamás le dimos demasiada importancia a lo nuestro, estábamos ocupados pensando en Ginny, tú en destruirla y yo tratando de olvidarla...

― ¿Me estás dejando por ella? ― Gritó Cho y Harry sonrió entristecido.

― Creo que jamás la dejé por ti ― Respondió enloquecido.

― ¡Deja de mentir! Yo sé que me amaste ― Suspiró ella intentando contener el llanto ― Yo sé que esto tiene solución mi vida, por favor, no arruines esto tan maravilloso que tenemos...

― El problema es que antes tenía algo mucho mejor, algo que me sigue quemando la piel cuando pienso en ella, algo que aún me hace suspirar y me acelera el corazón de una manera que me desespera, anhelo tantas cosas con ella que me pone enfermo pensar en esas negativas que merezco y voy a recibir...

― ¡Maldito bastardo, te odio imbécil, te odio! ― Exclamó furiosa. Harry resopló y asintió.

― Es todo Cho...

― ¡No mi amor, perdóname! Me descontrolé, es que tengo miedo, ¿Sabes? No podría soportar vivir sin ti, cielo...

― Lo siento mucho, pero debo colgar. Buenas noches ― Harry lanzó el celular al escritorio, se quitó las gafas y se restregó los ojos, cansado. En el pasado sus decisiones hirieron a muchas personas, quizás en este momento el blanco de sus decisiones era Cho, pero no sentía remordimientos ahora. Cho había ayudado en esa guerra donde su propia familia había salido lastimada, donde sus hijos dejaron de creer en aquel héroe de antaño y su mujer perdiera las ilusiones en el amor y en el "Para siempre"

Él también había aportado una artillería poderosa en aquella guerra, él había despreciado y humillado a su esposa, había faltado el respeto a más de quince años de relación, había roto la confianza que su familia depositaba en él. Merecía en ese momento que Albus no le hablara, que James dudara en querer ayudarlo y que Ginny no le regalara sonrisas que avivaban el alma. Dios, como extrañaba a esa mujer. Se revolvió el cabello desesperado y el celular volvió a sonar. Esta vez miró la pantalla y con una sonrisa genuina atendió.

― ¿Llegó? ― Preguntó ansioso mientras esbozaba una sonrisa llena de ilusión

― La pajarita acaba de llegar al nido ― Sonrió. Por primera vez en mucho, demasiado tiempo Harry se sintió feliz.

― ¿Verdad? ― Preguntó infantilmente.

― No idiota, te estoy contando la mentira de tu vida ¡Claro que sí engendro peludo! Llegó hace diez minutos...

― ¿Diez minutos? ¿Por qué no llamaste hace diez minutos Hermione?

― Ginny estaba demasiado entusiasta, no quería dejar de hablar... Claro mamá ― Harry frunció el ceño.

― ¿Mamá?

― Yo le digo a Ronald que le mandas muchos besos, acaba de llegar ― Harry sonrió.

― Vale, mensaje captado.

― Cuida de papá y por favor sé insistente, recuerda que es por su bien...

― Claro, gracias por todo...

― Me debes una grande mamá...

― Lo que quieras...

― Una segunda luna de miel no estaría mal, todo pagado...

― Te excedes...

― Es un favor grande ― Canturreó Hermione y Harry rió.

― Si me va bien esta noche con Ginny, dalo por hecho.

― Eres la mejor mamá del mundo, pero te sugiero que atiendas ahora el caso de papá.

― Tienes razón. Hablamos pronto... ¡Ah, Hermione! ni en mis peores pesadillas le mandaría besos a tu esposo ― Ella rió y Harry colgó, se levantó sonriendo... esa noche por fin volvería a ver a Ginny.

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― Acuéstate.

― No.

― Hazlo ahora.

― No, no quiero ― Bonnie miró con obviedad a Daniel, suspiró y se sacó el abrigo de lana.

― En diez minutos llevaré sopa a tu habitación y más te vale que estés acostado ― Dijo de manera tajante evitando las réplicas de Dan con una gélida mirada. Él maldijo por lo bajo y se dirigió hasta su habitación ― Buena decisión ― Sonrió.

Veinte minutos más tarde la pelirroja aparecía en su alcoba con una bandeja y una linda sonrisa en el rostro mientras Dan revisaba los papeles que estaban desperdigados por la cama.

― Eso ― Señaló los papeles ― No es lo dijo el doctor...

― Me excluiste de mi lugar de trabajo, ¿Qué más quieres? ― Preguntó sin levantar la vista.

― Que te mejores pronto ― Susurró ella ― No me acostumbro a ver ese ojo morado ― Dan alzó su mirada y la contempló. Hace una hora esa mujer estaba convertida en una persona determinante, dispuesta a hacer cumplir las reglas de su médico de cabecera y ahora, justo en este momento parecía la mujer más dulce del mundo incapaz de refutar alguna cosa ¿Quién la entendía?

― ¿No es hora de la siguiente medicina? ― Ella sonrió y dejó la bandeja en las piernas de Dan. Él dejó los papeles sobre la mesita de noche y Bonnie le dio la medicina.

Ambos estaban cómodos, acostados en la gran cama de Dan mientras Bonnie cambiaba de canal con el mando aburrida. Dan la observaba divertido cuando simulaba estar leyendo un libro. Mirar a Bonnie era un aprendizaje constante, descifrar sus distintas miradas, sus gestos tan expresivos, los movimientos inesperados que hacía, suspiró y bajó el libro.

― ¿Nada entretenido?

― La televisión no me entretiene.

― Entonces, ¿Por qué la encendiste?

― Estaba aburrida.

― Ya veo... ― Dan la miró a los ojos y ella sonrió ― Eres muy linda cuando sonríes.

― ¿La medicina nos devolvió al señor Radcliffe galante? ― Ambos rieron y segundos después se miraron a los ojos ― No sé qué haces para trastornarme de esta manera, Dan ― Susurró Bonnie asustada.

― Si no nos trastornáramos el uno al otro esto sería muy simple y olvidaríamos todo fácilmente, pero nos volvemos locos Bo ― Ella alzó la vista y sonrió.

― ¡Tantos años sin decirme Bo! ― Exclamó ella y Dan rió ― Debo admitir que me gusta más que "Rojita"

― Bo es más "nuestro" ― Asintió él.

― Y Rojita hay miles, pero sólo una Bo es tuya ― Los ojos de Dan brillaron de tal manera que Bonnie pudo ver con claridad cada emoción reflejada allí.

― ¿Bo es mía? ― Preguntó alucinado y ella rió.

― En cada una de sus facetas ― Daniel se acercó feliz, rodeó la cintura de la pelirroja y la besó encadenado a todos aquellos sentimientos que esa pequeña mujer le inspiraba. Debido al efusivo momento Dan aplastó el mando y la televisión quedó en un programa de farándula, pero ellos embelesado uno en el otro ni cuenta se dieron. Después de los besos las caricias se hicieron presentes, pero él no se resistió y amando la risa de ella comenzó un ataque de cosquillas para Bonnie.

― ¡Dan para... Noooo! ― Jadeaba ella mientras reía e intentaba controlar las manos del muchacho, apartándolo, pero aún él con el cuerpo morado y dolorido era más fuerte. En un intento desesperado por quitarlo de encima sucedió lo peor que le puede pasar a una chica con su novio... un pedo, uno largo y sonoro. Dan la soltó inmediatamente y se desternilló de la risa, de esa risa contagiosa y poderosa. Bonnie mortificada por la atronadora risa de Dan intentó lanzarle un almohadón, pero esto sólo hizo que él riera más fuerte mientras posaba una mano en sus costillas. ¡Dios, nunca había escuchado reír así al maldito! ― ¡Daniel! ― Gimió Bonnie componiendo una mueca avergonzada.

― Dios... ― Decía él mientras se quitaba una lágrima y reía ― Ha sido la ventosidad más graciosa del mundo ¡Y no tiene olor!

― ¡Ya idiota! No te rías, ha sido la peor humillación del mundo ― Pero Dan no se calló, rió más fuerte. Bonnie se tapó los ojos con las manos completamente avergonzada.

― ¿Por qué te avergüenzas? Sólo fue un pedo. Uno perfectamente sincronizado si me permites añadir ― Rió.

― Oh Dios mío, eres un idiota inmaduro ― Gimió Bonnie.

― No soy yo quien se tira un pedo con público...

― ¡Dan!

― Te ves preciosa luego de tremendo inconveniente...

― No puedo creer que estés disfrutando esto.

― ¡Nunca te he visto tan avergonzada! Que un pedo lo logre es adorable...

― Del lugar que lo mires esta situación no tiene un pelo de adorable ― Musitó ella.

― No un pelo, pero sí un pedo ― Daniel sonrió, se acercó a ella y la besó con suavidad. Bonnie se derritió en sus brazos, anhelante por su contacto, por el sabor de la boca de Dan. (1) ― Eres asombrosa ― Susurró Dan y una vez más la besó. El ambiente comenzaba a caldearse, las manos de Dan tenían mente propia cuando subían por las piernas de la pelirroja y su boca se encargaba de besar el cuello de Bonnie, ella estaba perdida hasta que el nombre de Dan llamó su atención... Su nombre en la televisión... Entornó la mirada y vio en la pantalla a Dan, con la misma ropa que había utilizado el día de ayer, que por cierto habían compartido en el rodaje, con una mujer del brazo. Ambos reían mientras él tomaba la mano de la chica y ella reía como idiota, Bonnie frunció el ceño ¿Qué era eso? Los incisivos de la mujer eran del porte de un castor, tenía el pelo oscuro y juraba que los pómulos eran los mismos que el del muñequito que salía en las películas de terror "El juego del miedo" Saw... ¿De dónde las sacaba? y lo peor ocurrió cuando ella sin importarle que hubieran cámaras le estampaba un beso en los labios que Dan no rechazó. Y eso la mató, la paralizó, la bloqueó. Las lágrimas empañaron sus bonitos ojos mientras la imagen se repetía una y otra vez.

Dan contrariado por la falta de movilidad en la pelirroja la miró intentando recuperar el aliento. Cuando vio las lágrimas en las mejillas de Bonnie se preocupó, las enjugó asustado.

― Bo, ¿Qué sucede? ― Ella lo miró perpleja, tenía los ojos abiertos como platos y la boca abierta por el horror ― Cariño... ― Apremió él preocupado, pero ese tonito llamó a la tierra a Bonnie y la rabia la consumió en segundos, la cachetada no se hizo esperar ― Pero, ¿Qué...? ― Se levantó de la cama furiosa.

― ¿Ahora te gusta jugar a dos bandos?

― ¿Eh?

― ¿Quieres saber qué me pasa maldito traidor? ¡Mira la puñetera televisión! ― Dan confundido lo hizo, segundos después su rostro mostraba la resignación absoluta.

― No es lo que crees...

― ¡Sólo cinco minutos, Daniel, cinco minutos puede durar lo nuestro! No voy a permitir que me vuelvan a engañar... ¡Te odio! ― Finalizó sin poder contener las lágrimas. Dan con esfuerzo se levantó de la cama, apretó los labios y dio dos pasos hacia Bonnie ― ¡No me toques!

― Déjame explicar cómo sucedió todo...

― ¡No me interesan tus explicaciones!

― Estás viendo todo con errores, Bonnie ― Explicaba él con calma aparente.

― ¿Con errores? ¡No seas cínico! Quién le metió la lengua hasta la campanilla fuiste tú, no yo.

― Esas imágenes son...

― ¿De qué juguetería la sacaste? ¿La pillaste en la sección de My Little Pony? ― Dan blanqueó los ojos y negó.

― No voy a permitir que insultes a alguien que no conoces...

― ¿La defiendes? ― Preguntó llorosa.

― ¡Claro que sí! Ni siquiera la conoces y tengo que soportar tus berrinches.

― ¿Te das cuenta? ― Preguntó cansada y aterrada ― No podemos estar juntos, hoy es ese Pony andante, mañana cualquier estupidez... no servimos para estar juntos.

― Tienes toda la razón, eres una mujer inmadura, incapaz de ahondar en un tema con seriedad. Insultas a las personas por las cuales te sientes amenazada porque no sabes defenderte de otra manera, eres una niña ¡Madura de una maldita vez! ― Bonnie lo miró unos segundos, intentando digerir la perorata que había soltado Dan.

― Tienes una manera tremenda de girar las cosas a tu antojo y beneficio ― Susurró ella determinante ― Pero en algo te doy el mérito, no servimos para estar juntos.

― Luego que termine el rodaje no nos volveremos a ver, creo que es lo mejor para los dos ― Sentenció él sin mirar a Bonnie. Algo le decía que no estaba actuando bien, pero en ese momento no veía otra opción.

― Lo mejor para los dos es que te vayas a la mierda ― Salió del cuarto dando un portazo y con seguridad se escucharía otro cuando saliera de la habitación del hotel.

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― ¿Harry? ― El corazón de Ginny comenzó a alterarse a medida que comprendía lo que veía. En efecto, el padre de sus dos hijos estaba parado en el umbral de la puerta de su casa, con el cabello en un intento de ser peinado, con sus ojos brillantes y expectantes y sus labios contenían una sonrisa tímida. Vestía un traje oscuro, una camisa beige azulada y una corbata de un tono más oscuro que la camisa.

― Hola ― Susurró él intentando relajarse.

― ¿Pasa algo con los niños? ― Inquirió preocupada. No veía otra razón para que Harry se animara a visitarla.

― ¡No! ― Dijo él en un tono más alto del que pretendía utilizar. Carraspeando se ajustó el nudo de la corbata ― Ellos están perfectamente. Hoy me escribieron nuestros hijos y sobrinos ― Sonrió.

― ¿Cómo va todo con Albus?

― ¿Vamos a hablar de nuestros hijos en este lugar? ― Preguntó él sonriendo logrando que ella se ruborizara y se viera adorable ante sus ojos.

― Tienes razón, perdona ― Ella se apartó y Harry aprovechando aquel descuido entró en su antigua casa. Era imposible no revivir los recuerdos felices que había construido en aquel lugar con su familia. Ese aroma tan característico de Ginny lo sacó de aquella duermevela y sus recuerdos tomaron una connotación más erótica. Algo que no servía para relajarse.

― Albus al menos me habla ― Sonrió mientras ambos se dirigían hacia la sala. Hablar de sus hijos era un tema seguro... aunque cuando ella supiera lo que tramaban su seguridad pendería de un hilo ― Fui a Hogwarts y hablamos, aclaramos los temas que lo incomodaban y aunque no se comporta con naturalidad sé qué hace el intento por soportarme.

― Dale tiempo, ellos no se acostumbran al giro de nuestras vidas. Estoy segura que entienden mucho más de lo que yo quisiera ― Suspiró Ginny cansada. No era bueno ver a Harry... no lo era para nada. Mucho menos cuando la última vez su comportamiento con él fue tan austero, algo natural, pero no propio en ella. Quizás era buen momento para volver a usar aquel caparazón y no salir aún más lastimada ― No quisiera ser grosera, pero...

― "Pero"… Odio esa palabra, después de usarla sé que nada bueno viene ― Sonrió Harry. Sabía que tramaba esa mujer y él no le daría gusto porque precisamente en ese instante sentía unas ganas tremendas de luchar por ella ― Te peguntarás que hago aquí ― Ella asintió ― Como te dije antes, hablé con nuestros hijos y sobrinos, de hecho obtuve su permiso y me vi gratamente sorprendido ― Rió. Ginny lo miró recelosa. Era bueno saber que James y Al se empeñaban en saber de su padre, pero cuando esas tres cabecitas se unían para planear alguna travesura ¡Ardía Troya!

― ¿Y ese permiso es para...? ― Apremió ella y él negó divertido.

― Eso es algo de lo cuál te enterarás más adelante ― Ginny arqueó una ceja y Harry rió feliz. Cómo extrañaba esas charlas con su pelirroja.

― Ya veo ― Sonrieron los dos y él sintió que por fin obtenía una sonrisa de Ginny dirigida sólo para él. Su alma vibró y sus ojos brillaron emocionados. En ese minuto entendió que la sonrisa de Ginny era imprescindible en su vida.

― Te ves hermosa con ese vestido ― Suspiró deslizando su mirada por cada rincón del cuerpo de la pelirroja, un segundo más tarde entendió lo que su traicionera boca dijera ― Bueno, estoy seguro que sin él también ― Ginny abrió los ojos sorprendida y Harry abrió la boca reprendiéndose mentalmente por ser tan idiota ― Quiero decir que siempre eres hermosa... con vestido o sin vestido ― Cerró los ojos mientras Ginny reprimía las ganas de soltar una carcajada ― En todas tus facetas lo eres ― Se corrigió nervioso ― No necesitas usar ropa ― Carraspeó ― Bueno si así lo deseas... ― Suspiró derrotado y Ginny por fin sonrió ― Eres hermosa siempre ― Terminó por corregirse totalmente rojo. Ella sonreía divertida mientras se mordía el labio y Harry hubiera deseado que dejara de hacer eso. Ese simple gesto alteraba su autocontrol, en lo único que podía pensar era en tenerla entre sus brazos y como tan estúpidamente le había dicho a ella Ginny estaba hermosa con ese vestido verde ajustado hasta las rodillas. Harry recordó que aquel vestido era el regalo que él y sus hijos escogieron para el cumpleaños de Ginny. Su cabello estaba recogido en un elegante moño que ansiaba ser soltado y deslizarse como cascada por la espalda pecosa de la mujer. El maquillaje de Ginny resaltaba sus ojos con una fina línea en sus párpados y un brillo labial.

Harry suspiró al recorrer con la mirada ese cuerpo sensual que sentía tan suyo, la vergüenza pasada parecía olvidada cuando sonrió lascivo, él era el único hombre que conocía cada centímetro de ese cuerpo.

― Gracias por el cumplido ― Sonrió ella.

― Es la verdad ― Dijo Harry dando unos pasos hacia ella. Ginny carraspeó nerviosa ― James dijo que necesitaba que cerciorara que su madre estaba bien ― Susurró él sin dejar de observar e impresionarse por el efecto que estaba causando un simple brillo labial. Quizás no era el brillo, sino los labios que lucían más apetecibles que nunca con aquel brillo. Suspiró.

― Estoy muy bien ― Dijo ella sonriendo nerviosa.

― Así veo ― Susurró Harry al tiempo que su mirada lanzaba destellos de lujuria ― Albus pidió y fue enfático en que pasara esta misma noche...

― Y aquí estás ― Canturreó ella mientras sonreía, a estas alturas asustada.

― Hugo quería que esta noche recibieras esta rosa ― Harry sacó con mucho cuidado una rosa roja que sacó de su traje. Ella recibió la rosa arqueando una ceja.

― ¿Hugo te pidió que me regalaras una rosa?

― De hecho él mencionó una orquídea, pero sé que te gustan más las rosas así que le escribí y le consulté el cambió y le pareció perfecto ― Sonrió mientras miraba perdido como Ginny contemplaba su obsequio embelesada y acariciaba los pétalos de la flor. Harry se rascó la barbilla intentando controlar sus impulsos, ella alzó la vista y conectaron sus miradas. Entonces Harry supo que sería imposible contenerse.

― Estoy impaciente por saber qué fue lo que Rose te pidió ― Sonrió y Harry también lo hizo.

― Que te besara ― Ella abrió los ojos impresionada.

― ¿Que tú...? ― Pero no le dio tiempo para formular la pregunta, para pensar o albergar en su corazón algún otro sentimiento. Sus labios fueron sellados por los cálidos de Harry, primero fue un roce reconquistando un terreno perdido y cuando su labio inferior se vio aferrado a los de Harry, un rayo de razón se coló en su cerebro y se apartó alarmada. Una fuerte cachetada resonó en la silenciosa sala ― ¿Crees que con una...?

Harry no se resistió, impulsado por las emociones tomó de la cintura y de la nuca a Ginny impidiendo que ella se escapara, el terror lo inundó cuando pensó en el rechazo por segunda vez. Pero ella no se resistió esta vez a los encantos de sus ex esposo, aún con la rosa entre sus manos rodeó el cuello de Harry con sus brazos para intensificar el beso y él la tomó con fuerza desmedida, retrocedieron unos pasos y ella sintió una superficie plana en su trasero. Una mesa que contenía adornos y una fotografía, como centro, de James y Albus, que no fue impune a la pasión contenida por tantos meses. Los objetos cayeron con estrépito.

― Harry... para... ― Decía entre besos con la respiración acelerada.

― No... No puedo ― Él continuó conquistando los labios de Ginny, pero ella en otro arranque de racionalidad se separó y volvió a abofetearlo.

― ¿Qué mierda te crees que soy? ¿Cualquier puta con la que estás acostumbrada a tratar? ¡Pues no!

― Si esas cachetadas quieren decir que después me comerás la boca de un beso estoy dispuesto a recibirlas durante toda la noche ― Ginny abrió la boca confundida y molesta.

― ¡Claro que no idiota! ¿Qué estás diciendo? Estás equivocado si crees que aceptaré que hagas conmigo lo mismo qué Cho y tú me hicieron ― Replicó mientras intentaba desesperadamente separarse de él, pero Harry aferraba el cuerpo de Ginny.

― Eres una mujer increíble, me desarmas Ginevra Weasley ― Ella furiosa le golpeó el pecho.

― ¡Te hablo en serio!

― ¡Yo también!

― ¿Quieres hacer el favor de soltarme?

― Eso no sería un favor, es un suplicio ¡Una tortura! ― Le dio un suave beso en los labios, en la nariz, en el mentón. Su nariz rozó el cuello de Ginny y ella se estremeció.

― Ha... Harry, para por favor ― Decía mientras sus manos se tensaban en torno a sus hombros sin oponer resistencia física ― No sigas... ― Harry sonrió consciente que ella disfrutaba plenamente el momento.

― Estás disfrutando ― Susurró mientras mordisqueaba la oreja y luego repasaba con una candente caricia de su lengua.

― No, te equivocas... ― Harry volvió a sonreír mientras miraba los ojos de Ginny a escasos centímetros de distancia. Ginny se perdió en esa mirada, estaba aterrada y acorralada por los brazos de su único amor. Tampoco ella quería escapar, después de tantos meses sin ese contacto que la hacía estremecer y suspirar como loca, pero... maldita sea... ¡Ella también odiaba esa palabra! ― No quiero interferir en tu relación y esto sólo ocasionará problemas ― Él suspiró mirando los ojos castaños de Ginny y ella no pudo reprimir regalar una caricia...

― Te prometo que esto no es un problema ― Ella lo miró confundida. Tantos meses deseando un beso, una caricia, una mirada de Harry le estaba pasando la cuenta y sus fuerzas estaban arruinadas, combalecían cuando esos brazos la rodeaban con seguridad. Sabía que todo era cosa de momento, Harry no estaba pensando y a ella se le dificultaba tanto hacerlo en ese instante... que a veces el corazón, el amor y la pasión ganaban. El mañana quedó atrás junto con las consecuencias y los reproches. Una lágrima resbaló por la mejilla, una lágrima cargada de tanto sentimiento que la liberó emocionalmente y entonces permitió que él la besara y los dos suspiraron.

Disfrutaban aquel beso que tantas veces ansiaron, que tantas veces imaginaron y también soñaron. Harry bajó ambas manos y las posó en el final de la espalda de Ginny, la acercó a él con fuerza haciéndole sentir lo que ese beso había despertado, ella jadeó.

― Harry...

― No me pidas que pare ahora, no ahora que por fin te tengo entre mis brazos cariño ― Suplicó él esparciendo besos en el blanco y suave cuello de la mujer ― Tu aroma sigue teniendo el mismo efecto en mí ― Decía perdido en ella, en ese sabor y aroma que lo descontrolaba, sentía extasiado como ella se derretía ante su contacto. Él la afectaba del mismo modo que ella lo hacía.

― No ― Logró decir Ginny luego de un momento, puso ambas manos en el torso masculino a modo de defensa ― Lo siento, pero no puedo― Resopló ella mirando los ojos de Harry ― Esto no es correcto ― Harry sonrió ante la actitud de Ginny, que no hizo más que redoblar sus fuerzas y ansias por tenerla, ella lo miró alarmada no veía por donde zafar e hizo lo más maduro en ese momento. Se giró.

― Yo pienso que esto es lo más correcto que he hecho en meses ― Susurró cerca de su oído, Ginny cerró sus ojos. Temía ceder y sin embargo en ese momento era lo que más deseaba en la vida y los brazos de Harry rodeando su cintura, sus labios besándole el cuello no hacían la tarea fácil para la sanadora.

― ¿Por qué me haces esto? ― Gimió perdida en las caricias.

― Porque me vuelves loco, Ginevra. Deseo tocar tu cuerpo, perderme y undirme en él. He contado cada maldito segundo que mis manos no te tocaron y me sentía desolado, Ginny... no es un sentimiento al que esté acostumbrado ― ¿Así que él sentía lo mismo? Ella se mordió el labio cuando una mano grande bajó por su vientre y se posesionaba de su intimidad acercándola más a él, mucho más.

― Yo no... ― Dejó de pensar cuando aquella mano siguió bajando hasta el borde del vestido desesperada por encontrar piel. Harry deslizó su mano por debajo de la tela y sus dedos encontraron la braga, sonrió.

― Tu cuerpo dice todo lo contario, preciosa ― Susurró excitado, sus dedos arrancaron la barrera de la braga y se encontraon con la piel suave y húmeda. Deslizó dos dedos en su interior y el pulgar estimulaba aquel brote endurecido, ella jadeó, se aferró a la mano dueña de esos dedos que la hacían estremecer de placer.

― Ahh... ― Gimió y él sonrió, movió la cabeza y buscó la otra boca desesperada. Harry se hundió en su boca profundamente, lamiéndola, devorándola, poseyéndola. Ella respondía frenética a cada embestida de su lengua, ahogando los gemidos en esa boca que la saboreaba como único fin. La otra mano de Harry comenzó a recorrer el cuerpo tembloroso de Ginny, su vientre, sus pechos... ella era una gloriosa fiesta para los sentidos, sus gemidos música para los oídos. Gemidos que él le arrebataba sin clemencia ― Harry... ― Sonrió ella sintiendo espasmos por todo su cuerpo, sonrió dichoza cuando esos benditos dedos cumplieron su misión ― Harry... ― Repitió. Se giró para besar a ese hombre una vez más, pero antes vio como él se llevaba los dedos a la boca y saboreaba encantado. Esa mujer sabía a... todo. A todo lo que él había perdido hace tanto tiempo ya. A la misma escencia que había rechazado y ahora anhelaba con locura.

― Eres completamente sabrosa ― Sonrió y ella se abalanzó sobre él y lo besó. Reconociendo cada espacio que antes le pertenecía. Sonriendo comprendió que aquella noche el hombre que amaba le pertenecía, era suyo, completamente suyo. Sin dejar escapar cada segundo bajó ambas manos y le quitó el cinturón, desabrochó su pantalón y lentamente bajó la cremayera, hasta que los pantalones cayeron. Con suavidad lo empujó para que se sentara en el sillón mientras él la observaba divertido y también feliz. Ella lo hacía feliz. Ginny también sonrió y terminó por quitarse las bragas. Se las lanzó en la cara y él rió, la tomó entre sus manos y la guardó en el bolsillo del saco que aún llevaba puesto. La pelirroja se acomodó el vestido y se sentó ahoracajadas sobre él.

― Creo que me debes mi ropa interior ― Ronroneó y Harry tragó en seco.

― No creo que la necesites ahora ― Susurró mirando los labios de la mujer.

― Haz que la pérdida de mi ropa valga la pena ― Desafió ella, Harry la tomó de la nuca y la besó con pasión, ella respondió eufórica mientras él envolvía la cintura con un brazo. Ginny sonrió olvidando cualquier motivo por el cuál debía matener distancia con él. No podía. Él era inevitable para ella y pretendía recuperar en una noche todas las que perdió. Con manos decididas bajó la ropa interior y la erección quedó libre de toda opreción. Se miraron a los ojos y ella se deslizó lentamente, como si quisiera recordar cada segundo hasta tenerlo completamente dentro de ella, suspiraron. Las manos de Harry se aferraron a la angosta cintura.

Enséñame a rozarte lento

Quiero aprender a quererte de nuevo

susurrarte al oído que puedo

Si quieres te dejo un minuto pensarte mis besos, mi cuerpo y mi fuego

Que yo espero si tardas, porque creo que te debo mucho...

― Te sientes tan bien, cielo ― Murmuró sin dejar de observar esos ojos castaños, entonces Ginny comenzó a empujar lenta e inexorablemente, un centímetro tras otro de forma torturante, sin detenerse, sin esperar, sin pensar, sin miedo. Harry jadeó, apretó con fuerza sus manos en el cuerpo de su mujer disfrutando las embestidas, la seducción que envolvía a Ginny lo estaba matando ― Eres maravillosa, cariño ― Gimió necesitando un beso, pero ella se lo negó, sonrió y aceleró los movimientos formando una perfecta O con sus labios. Harry gruñó y ella le mordió el labio y lo besó. Él dejó una de sus manos sobre la nuca para que no se apartara de nuevo, necesitaba con fervor esa boca.

― Harry...

― Sí... ― Esta vez fue él quién se separó de los labios de la pelirroja, deseaba besar el cuello blanco y suave, perderse en su aroma. Los besos de Harry parecían quemar su piel, entrelazó sus dedos con el cabello desordenado y una vez más aceleró sus emebestidas alentada por los sonidos que él emitía. Harry dejó caer la cabeza en el respaldo del sillón, cerrando sus ojos y abriendo la boca. La sanadora sonrió, le besó la punta de la nariz y él abrió sus ojos y también sonrió. Acarició el rostro de Ginny con una ternura impresionante para el momento tan fogoso. Los dedos recorrieron la boca roja de la pelirroja y ella los chupó. Harry vio como deslizaba la lengua por los dedos que antes le habían dado tanto placer a ella, se estremeció, su cuerpo se tensó y notó como ella estaba por llegar al orgasmo.

― Córrete conmigo, mírame a los ojos y córrete conmigo ― Le ordenó ella de una manera que lo dejó caliente y desesperado. Cinco segundos después los consumió el mejor orgasmo que habían tenido en la vida. Ella se dejó caer sobre él y Harry la estrechó con fuerza entre sus brazos. La besó con ternura mientras resoplaban ― Fue...

― Lo mejor que hemos hecho, además de James y Albus ― Sonrió y ella soltó una carcajada ― Extrañaba ese sonido ― Suspiró cerrando los ojos.

― Y yo tus comentarios sin sentido después de un momento como éste ― Sonrió dulcemente y él volvió a abrir sus ojos para contemplar a esa mujer tan, pero tan especial. Ella se movió, le acomodó la ropa interior mientras le daba un suave beso en los labios. Ginny se levantó al tiempo que él intentaba controlar su respiración. Ella caminó hasta el comedor, se apoyó en la mesa y se giró. Harry estaba pendiente de cada paso que Ginny daba, ella sonrió y con un movimiento de su dedo índice le indicó que se acercara. La noche recién comenzaba.

Él no se hizo esperar, se levantó, se subió los pantalones y con un movimiento se subió la cremayera mientras caminaba hasta donde se encontraba la mujer que esa noche le robaría cada sonrisa y suspiro.

Cuando estuvo frente a ella le rodeó la cintura con un brazo y con el otro tiró al suelo todo lo que había en la mesa. Alzó a Ginny y con cuidado la sentó sobre la plana superficie. Ella lo acercó de manera brusca rodeando la cintura con sus piernas. Él sonrió.

― ¿Desesperada?

― No quiero parar esta noche, no quiero hablar, sólo quiero que me hagas el amor ― Suspiró. Él la miró unos segundos a los ojos y cedió sólo por ese momento. Más tarde hablarían. Subió sus manos hasta los pechos de Ginny protejidos por tanta ropa, ropa que no era necesaria en ese momento, ropa que molestaba. Le rajó el vestido por la mitad y pudo contemplar el color del sujetador. Verde oliva. Ella soltó un gritito de espanto al ver su vestido, regalo de sus adorados hijos, rasgado por la mitad ― ¡Es un regalo de los niños! ― Replicó y él rió.

― Después lo solucionamos ― Le prometió besándole el mentón y poco a poco fue recorriendo el cuello que tanto le gustaba. Ella sonrió y se separó.

― ¿Después? ¿Cuándo? ― Preguntó divertida.

― Cuando no cubra tu cuerpo ― Dijo y deslizó ambas manos por debajo del vestido acariciando la estrecha cintura y la suave espalda sintiendo con satisfacción como ella se estremcía ― Es una lástima para tu ropa que vistan a la mujer más sensual que camina sobre esta tierra que de sólo verla dan ganas de arrancarle la ropa con los dientes ― Ella levantó una ceja y sonrió.

― Que hombre más...

― ¿Guapo?

― No ― Sonrió.

― ¿Irresistible?

― No, persuasivo ― Harry curvó sus labios.

― ¿No te parezco guapo ni siquiera un poquito? ― Ginny blanqueó los ojos al ver esa sonrisa tan especial y compradora, su corazón latió rápido y enamorado. Sabía que con ese hombre estaba perdida.

― Sólo un poco ― Suspiró y él miró los ojos de Ginny, desarmado por la entrega de ella. Era casi imposible creer que ella estuviera en ese momento con él, compartiendo tanta intimidad que él no merecía. Le acarició la mejilla maravillado.

― ¿Crees que podrías cambiar de opinión si yo...?

Los labios de Harry exigieron que los rojos e hinchados de Ginny se abrieran y ella aceptó gustosa los besos profundos y posesivos tratando de robarle el aliento, porque él la tomaba con tanta fuerza que Ginny perdía la suya. Él se separó un momento y comenzó a bajar lentamente, primero su cuello y pechos sufrieron los salvajes embites de Harry, ella sonreía y acariciaba el cabello azabache soltando suaves suspiros. Él siguió bajando, recorriendo un cuerpo que conocía a la perfección. El plano vientre de Ginny fue atacado por dulces y suaves besos, empezó a abrirse camino entre sus piernas, separando los muslos y perdiéndose en ese aroma tan dulce y puro de exitación, llenando sus pulmones de esa escencia que deseaba probar. Las piernas delgadas de Ginny descansaban sobre los hombros de Harry entregada al placer.

Harry la torturaba con su boca, dientes y lengua relamiendo, chupando y mordisqueando cada espacio que encotraba en aquella cavidad mojada. Ginny no dejaba de acariciar el cabello de Harry acercando esa dulce boca hasta su sexo, enloquecida. Su lengua se abría paso con destreza mandando al abismo cada segundo de raciocinio de la pelirroja. Ella gimió, se recostó sobre la mesa y alzó sus manos, comenzando a acariciarse, primero el cuello, luego los pechos. Necesitaba más...

― Más Harry... más ― Jadeó. Harry le die riendo suelta a su lengua por segunda vez esa noche compenetrado con el placer de su mujer. Ella gemía en una ola de éxtasis que no la quería abandonar, se arqueó y sus manos tuvieron como único destino la desordenada cabellera azabache.

Las manos de Harry descansaban sobre las piernas de Ginny como si buscaran paz, mientras eran tentadas por el diablo. Las caderas de la pelirroja se alzaron buscando la culminación de su placer, pero él estaba tan entretenido en su labor que no quería terminar jamás.

― Un poco más cariño.

― Por favor ― Suplicó arqueando la espalda. Harry seguía recorriendo con su lengua, recordando su sabor, disfrutando de los temblores que el cuerpo de Ginny daba. apretó con sus labios el punto máximo de placer y ella jadeó encontrándose por fin con el orgasmo. Se dejó caer sobre la mesa, cerró sus ojos intentando serenar su respiración. Harry se levantó y sonrió al verla tan... complacida y satisfecha, tómó una de sus manos y la empujó hacia él, aún ella con los ojos cerrados buscó la boca de Harry y él le dio un beso lento y apasionado.

Ahora que me he quedado solo veo que te debo tanto

Y lo siento tanto

Ahora...

No aguantaré sin ti, no hay forma de seguir así...

Cuando se separaron se miraron a los ojos, sonrientes. Ella le quitó el saco, comenzó a desabotonar la camisa botón por botón, pero luego del tercero el trabajo se le hizo fastidioso y utilizando el método de su ex marido abrió la camisa con brusquedad y los botones restantes salieron disparados en distintas direcciones. Ella rió y Harry vio ese brillo juguetón en su mirada. Ginny deslizó las manos por su torso firme advirtiendo el deseo incesante en cada caricia. Harry buscó la traba que sujetaba el brillante y sedoso cabello, lo retiró con cuidado y la cortina pelirroja cayó como cascada. El ondulante cabello que tanto le gustaba caía por los hombros hasta desparramarse sobre la suave y pecosa espalda. Tomó un mechón y concentrado siguió la ondulación del cabello hasta el final, sin darse cuenta exhaló un profundo suspiro.

― Llévame a la cama Harry ― Murmuró Ginny y él la miró alarmado.

― Yo... ― No entendía la razón, pero de pronto sintió terror. Había ido hasta ese lugar con el propósito de hablar, de entablar una charla sana y habían terminado haciendo el amor. No había otro sinónimo que describiera lo que habían hecho, follar era muy simple, muy fácil y demasiado común. El sexo con Ginny era fundirse en la fantasía hasta hacerla realidad. Arrastraba sentimientos demasiado profundos y temía lastimarla por segunda vez. Estaba seguro que quería a esa mujer, pero no sabía si estaba enamorado. No quería volver a equivocarse y con eso defraudarla a ella y a sus hijos.

― Quiero seguir siendo tu mujer esta noche ― Harry le debía tanto a Ginny que jamás podría saldar aquella deuda. Ella se entregaba con una sonrisa en los labios, con los brazos abiertos y con una pasión que quemaba sus propias entrañas, se entregaba sin importar que al final de la noche él se marchara porque tal vez no la quisiera... y él la quería tanto. Sin embargo su inseguridad afloró en ese momento y eso bastó a Ginny para saber lo que pasaba por la cabeza de ese hombre tan especial para ella. Sus ojos se tiñeron de tristeza ― Sé qué no me quieres ― Murmuró con voz firme mirando los labios de Harry ― Sé que eres feliz en otro sitio, sé qué quizás estás aquí a petición de los niños y que las cosas se confundieron demasiado y que ésto no debería haber pasado...

― Te equivocas. Si esta noche hicimos el amor fue porque los dos lo quisimos y jamás me podría arrepentir de lo que pasó ― Ginny lo miró a los ojos y tomó el rostro de Harry entre sus manos.

― Te necesito una vez más, por favor ― Susurró cerrando los ojos, acariciando la nariz de Harry con la suya, él suspiró y también cerró sus ojos. Él quería permanecer allí, sentir las caricias de Ginny, su respiración, su cuerpo cerca de él. La tomó de la cintura y la acercó más a él. Una lágrima traicionera escapó de sus ojos ― No sé cómo pedirlo ― Sonrió ella ― Vienes a esta casa y cambias mis parámetros ― Rió y Harry abrió los ojos y vio que ella también lloraba ― Hazme el amor una vez más, como antes... ― Susurró comprendiendo que estaba rogando. Soltó a Harry y se secó las lágrimas. Era una idiota cosumada ¡Le estaba rogando! Harry la miró a los ojos y en segundos vio la transformación en el rostro de su pelirroja. Desde la más dulce expresión a la fría y altiva que jamás había visto en la cara de Ginny. Ella se cubrió el cuerpo como pudo y lo miró ― Olvida todo lo que dije, no estaba pensando realmente. Es demasiado tarde y mañana...

― No podría olvidar jamás esta noche, es lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo ― Dijo Harry. Ante la perspectiva de perder la única oportunidad su inseguridad se fue lejos de allí, la miró a los ojos y vio el dolor reflejado en esa mirada ― Contigo jamás podría fingir, esta noche te he hecho el amor de la misma manera que lo hice siempre, con la aglomeración de sentimientos que tú provocas en mi, con la locura que desatas, con el... ― "Amor que creo aún siento por ti" Quizo decir, pero prefería estar seguro antes de recuperar a su mujer y a sus hijos, a su familia. Además no sabía si lo que acababa de decir era una declaración de amor, aunque se le pareciera mucho.

― Creo que es mejor que te vayas ― Insistió Ginny contrariada por las palabras de Harry.

― No, no ahora que...

― Por favor...

― Sé que no quieres que me vaya ― Le dijo Harry caminado hacia ella, arrinconándola contra una pared ― Finge una noche cariño ― Murmuró contra sus labios suaves ― Por esta noche olvida nuestro pasado, por favor ― Suplicó invirtiendo los roles ― Deja que te haga el amor como he deseado hace tanto tiempo ― Ginny lo miró a los ojos ― Es jodidamente doloroso saber que también me deseas y no me permites continuar... te necesito cariño ― Deslizó una pierna entre las de gimió cuando él friccionó el muslo contra sus pliegues. La humedad de su sexo cubrió la extremidad de Harry y él sonrió triunfante ― No lo evites mi vida...

― ¿Quieres una noche fingida?

― No mi amor, quiero que te entregues como lo has hecho hasta ahora, quiero que te derritas en mis brazos, que me muerdas la boca, que tu cuerpo vibre junto al mío, quiero que todos tus orgasmos me pertenezcan... Sólo necesito que finjas amor por mí, como la primera vez que te hice el amor y susrraste en mi oido lo mucho que me amabas ― Las lágrimas se deslizaban por las mejillas de Harry, estaba desesperado por una respuesta y ella estaba conmocionada por las demandas de Harry.

― Harry...

― Por favor mi amor ― Suplicó, Ginny le enjugó las lágrimas y lo miró a los ojos. Albus se parecía tanto a su padre, tenía la misma expresión de Al cuando su hijo menor estaba aterrado. Sonrió. Cerró sus ojos y asintió. Tendría una noche más para coleccionar recuerdos.

― Por una noche ― Él sonrió y la abrazó

― Me llenas y vacías Ginevra, todo a la vez ― La miró a los ojos y la besó

Vamos a jugar a escondernos, besarnos y de pronto nos vemos

desnúdame y ya luego veremos...

Vamos a robarle el tiempo al tiempo

Por mucho que aprieto tus manos me cuesta creer que aún no te hayas marchado

Me fundiré en tus labios, como se funden mis dedos en el piano

Se inclinó un poco para tomar las piernas de Ginny y ella sabiendo lo que él quería rodeó la cintura del hombre con sus piernas. La condujo por el pasillo entre risas y besos. Se detuvo a escasos centímetros de la habitación que fuera testigo de tantas carcajadas, de felicidad, de amor, de pasión, de peleas que terminaban con la súplica de Harry por el perdón de su mujer. Una habitación que contenía una infinidad de recuerdos, como el quiebre del matrimonio también.

Ambos se miraron a los ojos sonriendo mientras recuperaban el aliento. Parecía imposible, era un sueño demasiado nítido tenerla entre sus brazos, poder susurrar lo maravillosa que era, ver sus sonrisas tan reales rompiendo sus esquemas. Estaba concentrado en ella, pensando de la forma que aferraba su cuerpo le costaba entender que estuviera ahí y no corriendo despavorida, aterrada por tenerlo tan cerca. Ella estaba ahí con él, riendo con él.

― ¿De verdad quieres esto? ¿Quieres ésta noche...?

― Ser tu mujer ― Asintió, Harry sonrió ampliamente y su mirada se iluminó. Él le acarició la mejilla con el pulgar y ella lo miró a los ojos y vio felicidad, emoción y otro sentimiento que no supo identificar.

― ¿No te arrepentirás más adelante? ― Preguntó preocupado.

― ¿Cómo podría arrepentirme de la noche que he ansiado hace tanto tiempo? ― Harry suspiró y Ginny sonrió acariciando el rostro de Harry fijando su mirada en los labios apretados del hombre ― Claro que no ― Harry sonrió rozando con lentitud la espalda de su mujer.

Ahora que me he quedado solo veo que te debo tanto

Y lo siento tanto

Ahora...

No aguantaré sin ti, no hay forma de seguir así...

― Te necesito tanto ― Ginny lo besó con suavidad deseando sentir el amor que Harry emanaba cada vez que le hacía el amor, sentir que más allá de ser dos cuerpos acariciándose, eran dos almas en fusión y un corazón latiendo enamorado y feliz. Entonces la realidad cayó sobre ella estrepitosamente, Harry sólo buscaba lujuria, buscaba un polvo para almacenar en su memoria que se sentía tirarse a la madre de sus hijos ― ¿Qué pasa? ― Preguntó él con la respiración acelerada.

― No quiero que conviertas esta noche en un arma que podría acabar conmigo ― Puntualizó ella mirando con seriedad los ojos de Harry. Él cerró sus ojos entendiendo qué quería decir ella.

― Fui un imbécil...

― Lo fuiste, pero que te quede claro que no volveré a permitir...

― Ya lo sé...

― ¡No...!

― Esta noche jamás podría ser utilizada como un arma ― Decía besando las manos de Ginny ― Porque es lo mejor que he tenido en meses ― Le aseguró con convicción.

― Me lastimaste mucho cuando dijiste esas cosas en el hospital, me humillaste.

― Perdóname, ¡Fui un maldito bruto! Aquella mañana estaba furioso, sentí que... mi mundo había dejado de funcionar, no te imaginas cuántas veces me odié por hacerte sentir de esa manera, tú entre todas las personas eras la única que siempre confió en mí, siempre me diste ilusiones, me diste una familia... me diste quince años de tu vida... me diste todo y yo fui un bastardo contigo ― Hundió su rostro en el cuello de Ginny y rodeó con fuerza la cintura con sus brazos. Ella lo acogió sin dudar, sus manos se aferraron al cabello azabache y sus piernas lo rodearon con urgencia, la necesidad era aplastante. Harry la miró a los ojos y la besó y Ginny correspondeó sin titubear, zambullendo la lengua en su boca otra vez sin importarle, como si fuera a morirse de hambre sin él ― Te juro por nuestros hijos... ― Ella negó apoyando su frente sobre la de él, saboreando las respiraciones entremezcladas.

Tú que me enseñaste a ser sincero sin temor a lo que pienso evitando la mentira

Tú que siempre has estado presente cuando no estaba la gente que tanto me prometía

Tú que me enseñaste a ser sincero sin temor a lo que pienso evitando la mentira

Tú que siempre has estado presente cuando no estaba la gente que tanto me prometía

― No quiero juramentos, no quiero vivir a la deriva de promesas ― Él tomó el rostro de Ginny con sus manos temblorosas.

― No mi amor, tienes que creer en mí, confiar en mi ― Ella lo miró. Harry tenía un poder sobrenatural en Ginny, podía hacer de ella muchas cosas y con el esfuerzo mínimo. Él podría sonreír y ella reiría toda una vida alentada por esa simple mueca, podría gritar, llorar, sentir y vibrar por ese hombre, pero confiar... no estaba en sus planes. Harry había mencionado la noche que terminó con todo que ella lo mataba en vida y que quería compartir sus días con otra mujer y no sólo eso, sino que había compartido una vida paralela con esa mujer. Había traicionado a sus hijos y el techo en el que vivía, la había traicionado a ella junto con todos los planes que tenían para el futuro. Había roto la confianza que ella depositaba en él para siempre y eso no se construia con encuentros pasionales, por mucho que lo necesitara y la hiciera feliz, la confianza era algo más que besos, abrazos y lágrimas.

― No puedo confiar en ti Harry... nunca más ― Dijo ella en el susurro más frío que Harry escuchara alguna vez. El alma de Harry se congeló, el único consuelo que lo abrigó en ese momento fue el cuerpo de Ginny y se aferró a el. Sus ojos estaban fijos en los labios rojos y apetecibles de su pelirroja.

― Entiendo, pero haré que vuelvas a confiar en mi cariño, te demostraré...

― No necesito que me demuestres algo Harry, sólo te exijo...

― Exíjeme lo que quieras ― Sonrió él y Ginny enarcó una ceja. El susurro ronco de ese hombre la hizo querer correr, cómo si le previnieran que en esos fuertes brazos se iba a quemar y deseó poder correr, pero la tentativa de quemarse le gustaba, la excitaba ― Exíjeme que esta noche sea eterna y sólo existamos tú y yo ― Ginny suspiró, asintió y se dejó llevar por lo que sentía, ¿Era algo malo? no lo sabía, sólo sentía que entregarse a él era algo maravilloso. Harry sonrió, la alzó desde la cintura y la condujo hasta la habitación.

Cuando llegaron hasta ese santuario que seguía representando para él, Ginny comenzó a quitarse la poca ropa que tenía encima y él la observaba con una sonrisa expectante en los labios. Él también de desvistió, comenzó por los pantalones, los zapatos y las medias. Ginny le quitó la camisa con una sensualidad innata y por último el calzoncillo. Harry se deleitó unos segundos con el espectáculo que ofrecía su mujer, con el cabello ondulado suelto cayendo por su espalda y ocultando también sus pechos, una Eva en el paraíso. Ella se acercó sonriendo dulcemente, tomó el rostro de Harry entre sus manos y le dio un suave beso en los labios, en el mentón, la mejilla, los ojos, la cicatriz, una vez más en los labios y en el cuello... Harry la alzó una tercera vez y juntos cayeron en la cama riendo como en los viejos tiempos. Cuando le rozó con la lengua el labio inferior, tanteando la entrada en su boca, ella la abrió y juntos se embarcaron en un viaje de recuerdos felices. Harry comenzó a tocar el cuerpo de la pelirroja, desde la cintura hasta sus suaves y turjentes pechos, le separó las piernas y la penetró lentamente, saboreando el momento.

Harry exudaba testosterona que narcotizaba sus sentidos. Cuando la boca de Harry apresó de nuevo la suya, cedió a su beso. Pero él no sólo entraba en su boca, sino que vencía y destruía. Poseía, y no sabía hasta que punto eso era bueno. Los gemidos resonaban en la habitación y éstos se hacían más recurrentes con cada embestida de Harry, ésta vez el orgasmo llegó al mismo tiempo, se miraron con intensidad mientras ella sentía llenarse por completa. Harry la besó en la frente y ambos rieron, diablos, cada vez durante esa noche era mejor.

― Ginny... ― Suspiró él hundido en el cuello de ella, la pelirroja se aferró al cuerpo de Harry sintiéndose plena. Quizás había sido la última vez que había hecho el amor con el hombre que amaba, quizás de un momento a otro él decidiía irse luego de esa despedida que habían tenido... pero él no pretendía abandonar esa casa ni el cuerpo de su mujer. No había un sitio mejor para respirar y sentir tantos sentimientos a la vez. Le besó el cuello durante unos segundos para después dedicarse por completo a cierta parte olvidada aquella noche, sonrió feliz cuando vio sus pechos, su lengua recorrió el camino que había entre ellos y luego se apoderó con la boca del pezón y su mano se dedicó al otro, repitiendo con el pulgar los lametazos que le daba al pezón. La respiración de la mujer comenzaba a entrecortarse, sus pieras rodearon la cintura de Harry y él comenzó a moverse motivado por los sonidos que hacía ella que resumía todo el placer.

Ahora que me he quedado solo veo que te debo tanto

Y lo siento tanto

Ahora...

No aguantaré sin ti, no hay forma de seguir así...

― Harry... sí ― Él sonió y su ego creció, ella era tan receptiva que lo enloquecía, movía su cintura sincronizada con la suya, era perfecto. Ella se giró y desde ese momento tomaría las riendas de la situación. Sonriendo comenzó a cabalgarlo demostrando que ella también tenía poder sobre él y sabía como ejercerlo. Apoyó ambas manos en el pecho de Harry y se impulsó con más fuerza, Harry contenía la respiración y la miraba fascinado, gruñó cuando un movimiento certero de la pelirroja casi lo hace correrse de sólo verla disfrutar y entonces... Estoy enamorado, pensó mientras la miraba. Estoy tan, pero tan enamorado (2) Y sonrió, se corrió sin dejar de mirar los ojos castaños brillantes de Ginny... era jodidamente feliz. Ella se dejó caer en sus brazos respirando entrecortadamente, temblando tras ese orgasmo de antología que había tenido.

― Dímelo ― Suplicó Harry recorriendo la espalda sudada de Ginny, ella no lo miró, pero sonrió. Sabía qué era lo que Harry quería escuchar. Suspirando alzó la vista y se encontró con la mirada brillante de su ex esposo.

― Te amo ― Él la miró unos segundos mientras tomaba el rostro pecoso de Ginny entre sus manos y luego rió, feliz, exultante. La besó una vez más ― Te amo tanto ― "Yo también mi vida, te amo tanto que creo que me volveré loco"

― No sabes la cantidad de veces que he rodado en la cama deseando encontrarte allí ― Ella también sonrió ― Sé que no quieres promesas, pero te juro por nuestros hijos que volverás a confiar en mi ― Le aseguró y la besó. El beso fue más profundo, más duro y posesivo que antes y reverberó en el cuerpo, corazón y alma de ambos.

― Esto no se repetirá Harry ― Le aseguró ― James y Albus no merecen seguir sufriendo por las decisiones equivocadas que nosotros tomemos ― "Si tú supieras cariño que nuestros hijos saben todo, me matas" ― Dejemos esto como... ― La besó una vez más y ella se perdió como siempre en las trampas de Harry, giró una vez más en la cama y ambos quedaron cómodos sobre ella. Ginny lo miró arquenado una ceja y luego miró la pared frontal y abrió los ojos alarmada, gesto que Harry no notó, estaba demasiado ocupado mirando sus labios, suspiró y se acercó sin besarla, sólo sitiendo la cálida respiración de su mujer. Ella sonrió ― Son las 5:30 hrs de la madrugada.

― ¿Verdad? ― Preguntó él riendo, aferró a Ginny entre sus brazos y se acomdó, dispuesto a dormir un par de horas, ella lo observó riendo.

― ¿Qué crees que haces Potter?

― Dormir, lo necesito cariño ― Ginny sonrió con ternura.

― No, no lo harás ― Él abrió los ojos y la miró.

― No tengo problemas en seguir... ― La carcajada de su mujer fue tremenda y él sonrió estúpidamente, embobado con ella.

― No, utilizaremos los siguientes minutos en levantarnos, te irás de esta casa y yo me iré a duchar porque debo ir a trabajar.

― ¿En serio?

― En serio.

― ¿Te puedo acompañar?

― No ― Rió. Ginny se incorporó lentamente mientras él la soltaba a regañadientes, se sentó ahorcajadas sobre Harry y él recorrió con sus dedos el costado del cuerpo de la pelirroja. Ella se estremeció y ronroneó, Harry sonrió ― Cinco minutos señor Potter ― Le recordó, se levantó y se puso encima la camisa de Harry. Antes de salir de la habitación le guiñó un ojo y él suspiró.

Se acomodó en la cama sonriendo y suspirando extrañando a su mujer. Sí maldición, la extrañaba. Miró el techo y maldijo sus equivocaciones y se convenció que no descansaría hasta tener de vuelta la vida que antes tenía, quizás hasta podría ser mucho mejor, se dijo, sólo debía recuperar la confianza de Ginny, iba a ser difícil, pero sabía que su mundo no estaría en paz hasta tenerla en su brazos. Además tenía a los mejores aliados, sus hijos y sobrinos.

Escuchó el agua de la regadera, se levantó y con una sonrisa idiota en el rostro se vistió. Primero la ropa interior y luego los pantalones. Las medias y los zapatos al final. Salió de la habitación con el presentimiento de que pronto volvería, sonriendo caminó por el pasillo hasta quedar frente a la puerta del baño, la cuál se abrió un minuto después. Ella lo miró, aún con el cabello seco y su camisa puesta, frunció el ceño.

― Pensé que te habías ido ― Harry sonrió.

― Tienes mi camisa.

― Y tú mis bragas en el bolsillo de tu saco.

― Cierto, pero tu ropa interior irá directo al cajón de nuestros recuerdos ― Ella acentuó el gesto arqueando aún más la ceja, Harry rió.

― Esta camisa también lo hará entonces

― De acuerdo, no tengo problemas. Aún falta algo ― Ginny puso sus brazos en jarra.

― ¿Qué puede ser eso que...? ― Él se acercó y la besó profundamete. Se apoyó contra la pared y Ginny rodeó el cuello de Harry con sus brazos.

― Nunca tengo suficiente de ti ― Ella suspiró y sonrió coqueta. El siguiete movimiento sería un beso, pero lo pensó mejor. Se mordió el labio y él gruñó excitado.

― Nunca tendrás suficiente de mi ― Harry se estremeció, la miró con ganas de comérsela, sus manos recorrieron la piel de su mujer por debajo de su propia camisa y ella sonrió. Deslizó su lengua por el mentón hasta hundirla por completo en la boca de Harry. Él animado le apretó el trasero gruñendo, entonces Ginny se separó de él y caminó hasta el baño, se giró antes de cerrar la puerta sonriendo ― Fue un placer verlo señor Potter...

― ¡Espera!

― Adiós... ― Sonrió.

― No me puedes dejar así ― Reclamó él y Ginny rió.

― ¿Así cómo? ― Preguntó ella inocentemente.

― Con ganas de continuar ― Ella soltó una carcajada y él sólo rió al escucharse tan desesperado por esa pelirroja. Ginny lo miró a los ojos unos segundos aún riendo.

― Nos veremos pronto ― Y así, sin más ella cerró la puerta y Harry saboreó el último beso suspirando, esperó que su respiración se serenara y con una sonrisa idiota desapareció.

db*hg*db*hg*db*hg*db*hg

Los fuertes golpes en la puerta la despertaron, sobresaltada miró la hora en su reloj pulsera y maldijo a todo el mundo. Era media noche, había tenido una semana de locos con la película, con sus hormonas y sentimientos. Por fin había terminado su trabajo y su vida volvería a la normalidad luego del huracán Radcliffe. Remoloneó en la cama unos segundos más y se levantó. Salió de la habitación refregándose los ojos, bostezando. Abrió la puerta de la habitación del hotel, aunque hubiese preferido no hacerlo, cerró sus ojos unos segundos y luego los abrió resignada.

― ¿Qué haces aquí?

― Necesito...

― Las horas de consulta son de vez en cuando de ocho a seis de la tarde, gracias por su atención...

― Es en serio Bonnie, no estoy para tus juegos.

― Se supone que me deberían avisar si quiero recibir visitas.

― Ser Daniel Radcliffe puede resultar beneficioso en algunos aspectos — Admitió él arrogante y Bonnie rodó los ojos.

― Me alegro por ti ― Se giró para ir a la alcena y sacar una botella de vino tinto, vertió un poco en una copa y tomó un sorbo. Dan entró en la habitación, cerró la puerta de manera brusca y ella lo miró frunciendo el ceño ― ¿No podías esperar hasta mañana para cerrar los detalles de la película?

― ¡Me importa una mierda la película!

― ¿Sabes? No sé por qué lo imaginaba, venir enojado en mitad de la noche no es por algún tema laboral ― Ironizó y él se exasperó más.

― No es divertido, no tiene una pizca de gracia lo que tengo que decir.

― ¡Pues dilo de una maldita vez! ― Dan lanzó sobre la mesa unos papeles.

― ¿Qué mierda significa esto? ¿Quién es ese viejo que te manosea el culo? ― Espetó furioso. Bonnie arqueó una ceja y tomó los papeles que Dan había dejado sobre la mesa. No eran papeles, eran fotografías. Varias fotografías por cierto.

― ¿En serio quieres una respuesta cuando es evidente en ésta fotos? ― Ironizó.

― ¿Por qué?

― No te entiendo.

― Si me entiendes, sabes qué quiero decir ― Replicó desesperado.

― La última vez que estuvimos juntos dejamos todo claro, tú cómo siempre escaparías luego de terminar con las grabaciones, yo no tengo nada, absolutamente nada que explicarte.

― Armaste un lío que no tenía justificación, comenzaste a insultar a una persona...

― Una persona que estaba besando al tipo que se suponía sentía algo por mi...

― ¡Te fuiste y no me dejaste explicar nada!

― No había otra explicación Daniel ― Repuso fastidiada esbozando una sonrisa petulante.

― ¿Y para éstas fotografías? ¿Hay una doble lectura o ya tienes la coartada perfecta?

― Ya no me interesa que pienses, esa tarde escogiste y nuestros caminos no se volverán a cruzar ― Él sonrió y dio unos pasos hacia ella.

― ¿Así de fácil?

― Así de fácil y todos felices ― Rectificó y bebió otro sorbo de vino.

― ¿Estás segura? ― Ella lo miró a los ojos y asintió. Sonrió y Dan vio lágrimas en sus ojos.

Hola otra vez, estamos tú y yo

Como siempre, como solía ser

Tomando vino, pasando el tiempo

Tratando de resolver los misterios de la vida.

Cómo está tu vida, ha pasado el tiempo

Dios, es bueno verte sonreír

Te veo alcanzar tus llaves

Buscando una razón para no marcharte.

― Nunca habrá una historia entre tú y yo. Si estamos cerca más de diez minutos en cualquier momento se activará una bomba y razones estúpidas y dolorosas nos harán discutir, discutiremos tantas veces que acabaremos por odiarnos ― Una lágrima resbaló y ella maldijo aquella lágrima traicionera ― Quiero conservar el recuerdo que tengo de ti con sentimientos puros.

― ¿Es algo serio lo que tienes con él? ― Insistió ― ¿Lo quieres? ¿Eres feliz con él?

― Sí, lo conozco hace mucho tiempo.

― ¿Coqueteabas conmigo mientras estabas con él? ― Preguntó dolido.

― Sí ― Mintió y sonrió ― Lo sé, jamás debí hacer una escena de celos la última vez que nos vimos, pero creo que necesitaba un detonante para terminar lo nuestro de manera exagerada para que me odiaras ― " Y salieras de mi vida" Concluyó mentalmente ― Lo siento mucho, pero ésta otra persona es importante ― Dan esbozó una sonrisa desolada.

― Es lo mismo que me dijiste cuando comenzaste una relación con tu ex pareja.

― Quizás contigo siempre tenga el mismo diálogo ― Bonnie estaba interpretando la mejor actuación de su vida, lo mejor para Dan era salir de su vida y conseguir algo mejor, algo que no le diera tantos dolores de cabeza ― Deberías irte, no creo que él le guste verte cuando llegue.

― Eres una perra insensible ― Le dijo mirándola a los ojos, Bonnie sintió como su corazón se quebraba, las lágrimas luchaban por salir, pero ella era más fuerte y las pudo contener. Esbozó una sonrisa.

― Si ya no tienes palabras amables qué decir te pediría que te largaras para siempre, Dan. Supera esto de una vez, consigue a una chica que te quiera de verdad y a mí déjame tranquila.

― Lo que viste en la televisión el otro día fue parte de un montaje, ella quiso aprovechar las cámaras. Sabes cómo son las cosas en este mundo, por una tonta razón creí que esas fotografías ― Señaló las imágenes que estaban sobre la mesa ― También lo eran. Creí que había una oportunidad para lo nuestro, pero al parecer estoy destinado a llegar tarde a tu vida, a la de Ginny...

― No me interesa ― Logró decir con un nudo en la garganta. Dan la miró a los ojos y se acercó un paso más.

― ¿Cómo puedes ser tan...?

― ¿Perra? No te amo, no te quiero, no me gustas, no me interesa qué pueda pasar con tu vida, creo que eso no es ser perra, sino ser honesta. Admítelo, te estoy ahorrando seguir sufriendo, quítate la venda de los ojos. Comienza de nuevo...

― No es posible que esté tan enamorado de ti y que tú no te sientas de la misma manera ― Bonnie lo miró a los ojos y esta vez las lágrimas ganaron y se deslizaron por sus mejillas. Dan se acercó a ella, tomó el rostro de la pelirroja y enjugó sus lágrimas ― Tú me amas, tienes miedo y estás desesperada por sacarme de tu vida para volver a tener el control, pero me amas. No hay otro sitio en el que deba estar hoy, tú estás aquí y es todo lo que importa.

Si no sabes si deberías quedarte,

Si no me dices que piensas,

Sólo respira,

No hay otro lugar en el que debemos estar esta noche,

Quieres hacer memoria...?

Tomo esta vieja fotografía,

Veo todo el pelo que teníamos,

Es muy dulce escucharte reír,

Tu teléfono está sonando,

No quiero saber quien es...

― No...

― Deja de negarlo. Esa mujer que viste no me interesa, jamás podría interesarme otra, sólo tú. No importa cuánto quieras alejarme, no me iré, no lo haré esta vez.

― No es lo mejor que podemos hacer, juntos no funcionamos, nos volvemos locos...

― Pero así nos amamos, si esto no fuese así sería demasiado aburrido, asume que te encanta que te vuelva loca ― Dijo él haciéndose el interesante.

― La mayor parte del tiempo odio que me vuelvas loca, pero... odiaría más que te largaras, odiaría no dirigir nuestra historia teniendo un guión que conozco de memoria...

― ¿De memoria? ― Preguntó sonriendo.

― Te amo ― Dijo al fin con voz temblorosa, las lágrimas seguían cayendo. Dan sonrió y la abrazó con fuerza.

― Te amo mi amor ― Bonnie lo miró a los ojos y sonrió.

― Tengo un plan para esta noche ― Dijo ella entusiasta.

― Si estás tú, no necesito escuchar el plan Bo, puedes hacer lo que quieras ― Ella suspiró y apoyó su frente sobre la de él.

Si te vas ahora yo lo entenderé,

Si te quedas, ya tengo un plan,

Quieres hacer memoria...?

Quieres robar un pedazo de tiempo...?

Puedes cantarme una melodía,

Yo escribiré un par de líneas,

Quieres hacer memoria...?

Si no sabes si deberías quedarte,

Si no me dices que piensas,

Sólo respira,

No hay otro lugar en el que debemos estar esta noche,

Quieres hacer memoria...?

Quieres robar un pedazo de tiempo...?

Puedes cantarme una melodía,

Yo escribiré un par de líneas,

Quieres hacer memoria...?

― No dejes que la vuelva a cagar, por favor ― Él sonrió.

― No permitas que te deje una vez más.

― El hombre que aparece en las fotos es un amigo, apareció hace unos días cuando yo estaba muy triste y me invitó a pasear en ese yate y... me encantaría decir que todo fue un montaje, pero...

― Te manoseó el culo porque tú quisiste...

― ¡No! ese es un efecto a distancia, pareciera que me está tocando el culo, pero no lo hizo...

― ¿Pretendes que te crea?

― ¡Es verdad!

― Pues la foto muestra otra cosa.

― Por el efecto a distancia.

― ¡Tiene la mano estampada en tu culo!

― ¡No es así!

― ¿De qué sede de alcohólicos anónimos lo sacaste?

― De la que está al lado de la juguetería que tú sacaste a My little Pony ― Respondió con cizaña.

― ¿Por qué la nombras? Te dije que...

― ¡Y yo te acabo de decir que nadie más que tú me ha tocado el culo! ― Dan la miró estupefacto Y Bonnie se odió por ser tan boca floja. Se soltó del agarre de Dan y fue hasta su habitación, él la siguió sonriendo.

― Espera... ¿El esperpento descolorado no te tocó? ― Ella se acostó y le lanzó una mirada asesina.

― No ― Dan rió fuerte.

― ¡Pobre hombre! Ahora entiendo la cara de idiota que traía siempre, creo que la llamaban abstinencia sexual ¡Todo calza! ― Bonnie se acomodó en la cama y le lanzó una almohada a su... a Dan.

― ¡No tiene gracia!

― ¡Oh, claro que la tiene! ― Él comenzó a quitarse los zapatos, casi se cae mientras reía y perdía el equilibrio.

― Dan, por favor ¡Eres tan inmaduro!

― Te daría la razón si a la última palabra le quetaras el "Inma" ― Dijo de manera atropellada mientras se quitaba los pantalones.

― ¡Idiota!

― Mi amor, ¿Qué hacían en sus ratos libres? ― Preguntó mientras se quitaba la sudadera y la camisa a la vez, se metió a la cama muerto de frío y abrazó a la pelirroja por la espalda.

― No me tocaba el culo, pero su lengua...

― No volveré a preguntar otra vez, no quiero saber ― Ella rió y se giró, lo miró a los ojos. Dan suspiró, se acercó y la besó, sintió como ella de derretía y mientras lo profundizaba podía jurar que escuchó un gemido. Lentamente se fue acomodando sobre ella sin romper el beso, pero ella de manera brusca se separó ― ¿Qué pasa ahora?

― No te quitaste los calcetines ― Le reclamó.

― No, ¿Por qué?

― Me molesta...

― Tengo frío, siempre se me congelan los pies y acabo con una gripe que...

― Mi amor, eres tan mata pasión ― Rió ella y Dan arqueó una ceja. Se hundió en las profundidades de la cama, le bajó las bragas a Bonnie y su boca se fue con rapidez al sexo de la pelirroja.

― ¡No te depilaste! ― Exclamó, ella se cubrió la cara con las manos para ahogar la carcajada, pero la risa murió cuando Dan comenzó a mover su lengua y como la movía. Después de unos minutos ella se encontró con el orgasmo. Dan salió a la superficie y la miró sonriendo, ella tenía los ojos cerrados y respiraba de manera irregular ― Que horror que un hombre con calcetines te lleve al orgasmo en menos de dos minutos Bo ― Sonrió, ella abrió un ojo y se mordió el labio.

― Eso fue bueno, aún para un hombre con calcetines ― Admitió y Dan rió.

― Calcetas con dibujos de perros ― Bonnie lo miró unos segundos y luego rió.

― Extrañaba las calcetas rayadas, ¿Aún las conservas?

― Sólo los días jueves ― Bonnie suspiró. Mañana haría cualquier cosa por llamar la atención de la prensa para que los fotografiaran juntos y el mundo entero supiera que Daniel Radcliffe le pertenecía... y ella a él. El mundo después de todo no podía ser tan malo, estaba segura que muchas personas se alegrarían. Era un poco loco pensar que habían personas en algún lugar del mundo que se esmeraban por saber de ella, colgar fotos suyas en sus facebooks, pero por sobre todo deseaban verla feliz con Dan... Quizás no era tan loco y les agradecía el cariño y el apoyo constante ― ¿En qué piensas?

― En el Bonniel ― Dan frunció el ceño y ella le dio un beso en el mentón.

― ¿Bonniel?

― Tú y yo, nuestro mundo ― Dan asintió y la besó. Bonnie Deslizó las manos hasta su trasero para empujarlo a su interior sonriendo juguetona, Dan alzó las cejas y ella rió. Despacio, Daniel se hudió en su interior y ella lo recibió como si ése fuera el lugar donde debía estar. Se movió y ambos jadearon. Dan se movió entonces más rápido, arrastrándola con él. La sensación se intensificó y entonces estalló como una oleada. Los dos. Él la miró a los ojos y la vio sonreír...

― No me quitaré éstos calcetines nunca más ― Ella estalló en una sonora carcajada.

― Te amo ― Sonrió.

― Es agradable escuchar esa frase de tus labios ― La besó.

― Mientras hagas de ésto un mundo feliz la escucharás siempre.

― Descuida, el mundo Bonniel será feliz.

(1) Fragmentos "Calle Dublín"

(2) Es lo que piensa Vishous cuando comprende lo que Jane significa para él, personajes de "La hermandad de la daga negra"

Qué les pareció?

Humm... al principio estaba molesta con Ginny por esta recaída, pero creo que la entiendo ¡Las piedras en el camino son tentadoras de lanzar, pero a veces te encuentras con rocas y es más complicado!

Sólo puedo adelantar que en el siguiente capítulo Ginny tiene la oportunidad para devolver cada dolor y lágrima que Cho le causó... ¿Dije mucho?

Para las lectoras que sólo siguen esta historia por el Bonniel les antcipo que no habrá mucho en el siguiente, quizás nada. Ahora el protagonismo por completo será de Harry y Ginny.

Para aquellas que no han leído "Calle Dublín" se los recomiendo! Si gustan me dejan su correo en fbk y les mando el libro, verán que en el capítulo hay varios pasajes del libro, sin ir más lejos Dan tiene varios diálogos del protagonista, amé el libro. :D

MuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuUuuuuuuuuuuu uuuuuuuuuuuchas gracias por el apoyo de siempre!

Ah! también quiero agradecer por los comentarios que me llegaron a mi nueva historia "Querida Venganza" que a diferencia de "Comenzar" sólo será humor! Gracias yegua, Natty, Susy y Mar por las ideas que me mandan siempre! :D

Y después de tanto agradecer me voy a comer!

espero sus opiniones!