Saludos, fieles lectores, podriamos decir que llegamos al último capitulo oficial de esta melodrama canino, pero no por eso significa que todo esta terminado, aun nos falta una capitulo especial, por mientras, disfrutren
Una vez más, les agradezco a todos ustedes, amigos lectoras y lectores, son sus palabras de aliento, sus comentarios y sus criticas constructivas, los que me impulsan a continuar (Eyiles Jack, Marowak-Dark, NippyDzk, Wolfito, Nelson Cabrera G, Spiteful Entity, Napo-1, Otro loco más y demás, muchisimas gracias)
El viaje casi acaba, pero no lo hace menos interesante, disfruten el viaje.
Paw Patrol es propiedad de Spin Master Entertainment, fanfic y adaptación, su servidor.
Capítulo 10: Lagrimas fraternales
Chase y Rocky corrían a toda prisa. Al ver a Marshall junto a un lobo fue algo que los hizo preocuparse, e iban dispuestos a enfrentar lo que fuera por salvar la vida de su amigo, incluso tener que pelear con un lobo salvaje, sobre todo Chase, quien no soportaba la idea de volver a ver a su amigo y hermano en peligro, pero para su fortuna, vieron que el dálmata estaba solo.
-Escucha Chase, déjame hablar con él primero, cuando haya podido convencerlo de que no huya, te hare la señal para que te acerques, y no vuelvas a arruinarlo, entendiste? –susurró Rocky. El pastor alemán asintió con la cabeza y el mestizo se acercó lentamente al dálmata, quien permanecía sentado y pensativo, pero pudo notar la presencia del cachorro reciclador.
-Qué quieres Rocky? –dijo Marshall sin voltear. El mestizo trago saliva antes de responder.
-Marshall, estás herido, déjame ayudarte –dijo viendo con nerviosismo la pata rota de su amigo.
-Déjame en paz, no voy a regresar, ustedes no me quieren porque soy un cachorro estúpido, no es verdad? –dijo el dálmata con voz entrecortada y sin voltear para que no lo viera llorar.
-Eso no es cierto, todos te están buscando, incluso Skye, a pesar de está herida, se unió a nosotros para revisar los alrededores para encontrarte.
Por un momento, Rocky vio al dálmata titubear, esperaba que con esa respuesta su amigo recapacitara y se acercara al mestizo, pero Marshall se mantenía quieto y silencioso.
-Ella está bien? –preguntó secamente y sin mucha emoción.
-Sí, Katie la atendió y dijo que fue gracias a tu ayuda y tu rápida intervención que ella está bien.
Marshall respiró aliviado al saber que su amiga estaba mejor, pero aún seguida dándole la espalda a su amigo y su voz sonaba aun con molestia.
-Y para que quieren qué regrese? Para seguir riéndose de mí? Para burlarse del cachorro torpe y estúpido que nunca protesta? O para que también me golpeen entre todos, como hizo Chase?
-Escucha *suspiro* lamento que no hayamos intervenido, lo admito, todo pasó muy rápido y nos tomó por sorpresa, no supimos cómo reaccionar adecuadamente, pero créeme, todos te extrañamos muchísimo, hemos hecho hasta lo imposible para encontrarte: Skye ha estado recorriendo los cielos por horas, aun en su estado, yo me moje bajo la lluvia, Zuma casi se ahoga por buscarte, por favor, te lo suplico, regresa. Incluso Chase ha participado, aun cuando Ryder le prohibió hacerlo, y fue gracias a él que pudimos encontrarte aquí.
Marshall volteó a ver al mestizo, sus enormes ojos azules reflejaban una gran tristeza, pero no dijo nada, como si no creyera en las palabras de su amigo, aun así, continuó escuchándolo.
-Mira, él quiere disculparse contigo, déjalo que venga y te lo diga personalmente, te prometo solemnemente que no te hará daño, yo estaré aquí para protegerte, confía en mi –dijo esbozando una leve sonrisa y abriendo sus ojos como cachorro regañado. Marshall conocía esa expresión, era la que usaba Rocky para evitar que Ryder lo bañara, pero que también usaba para inspirar confianza en Zuma y en los demás. Ante eso, decidió ceder, pero con precaución.
-…..está bien….. –dijo Marshall con resignación-, pero que no se acerque demasiado.
-De acuerdo amigo…..CHASE! YA PUEDES VENIR!
El pastor alemán se acercó tímidamente hacia donde se encontraban los dos cachorros.
-Marshall, estás bien? Me alegra….
-No te acerques más! Quédate ahí! –gritó el dálmata, mirando con disgusto al pastor alemán.
-Está bien, está bien….…Marshall, te hemos estado buscando por todas partes, lamento…lamento lo que te hice…y te dije…...yo…..yo.….perdí el control, no quise que esto pasara, estoy dispuesto a hacer lo que sea para que regreses con nosotros.
-Lo que sea? -dijo el dálmata-, acaso te dejarías golpear por mí?
-Sí, lo que tú quieras, es lo justo, si quieres golpearme, hazlo, no me defenderé.
El dálmata se acercó lentamente y cojeando a donde estaba el pastor alemán, se paró frente a él y con la poca fuerza que tenía, se lanzó sobre Chase y lo derribó. Marshall quedó encima de su amigo, gruñéndole y mostrando sus dientes, con una expresión de furia asesina, algo que ni Chase ni Rocky habían visto antes, y comenzó a abofetear al cachorro policía, después abrió sus fauces y mordió su pata izquierda. El mestizo no intervino y se limitó a observar de lejos lo que sucedía. El pastor alemán tampoco se movió ni dijo nada cuando sintió los afilados dientes del dálmata penetrando su traje táctico y desgarrando su piel, solo hizo una leve mueca de dolor, pero cuando el dálmata percibió el olor y el sabor de la sangre de su amigo, lo soltó inmediatamente, se alejó y comenzó a llorar, lo que confundió tanto a Rocky y a Chase.
-Marshall, que te pasa –preguntó Chase extrañado–, por qué te detuviste?
-Yo….yo…..NO PUEDO!….Realmente quiero golpearte…hacerte daño…..desquitarme por lo que hiciste, pero…..no puedo…..NO PUEDO! –dijo Marshall sollozando.
-Por qué no? -pregunto el pastor alemán consternado.
-Yo…aun te quiero, eres mi hermano mayor, y prometí proteger a mi hermano…..….siempre…te quiero al igual que a los otros cachorros, y preferiría morir antes que hacerte daño…..perdón…..perdón por hacerte eso –dijo el dálmata entre lágrimas.
Chase no podía creer esas palabras. Se quitó el casco táctico, lo arrojó al suelo y corrió a abrazar a Marshall, sujetándolo con todas sus fuerzas, como si tratara de evitar que huyera.
-No Marshall, perdóname tu, fui un cobarde, un idiota, te lastimé y te hice huir, y mírate! Estas muy malherido, casi te mueres al caer de un precipicio…casi te come un lobo…..y aun así…aun así…prefieres preocuparte por mi…eres un tonto….un cachorro tonto….con un corazón de oro y un alma pura y noble como los ángeles…..yo no….yo no…no merezco ser tu hermano…..ni tu amigo, soy un miserable…..
-No digas eso…tú siempre serás mi mejor amigo y mi hermano mayor, yo te quiero Chase.
-Te extrañe mucho hermanito! Te extrañé tanto! -dijo Chase, llorando desconsoladamente sin soltar al dálmata, sujetándolo con toda sus fuerzas y apoyando su cabeza con la de Marshall.
-Yo también te extrañé Chase, aun con lo que hiciste…..te extrañe mucho -dijo Marshall con la mirada empañada y su voz quebrada, abrazando al pastor alemán con sus pocas fuerzas.
-PERDONAME! PERDONAME POR FAVOR! TE DEFRAUDE, TE LASTIME, TE HICE SENTIR MAL! SI TU QUIERES, ME IRE DE LA CIUDAD, DE LOS PAW PATROL Y DE TU VIDA, PERO VUELVE A CASA….POR FAVOR….TE LO SUPLICO –lloraba Chase.
-NO CHASE, PERDONAME A MI POR HUIR ASÍ Y PREOCUPARLOS A TODOS, FUI UN MAL CACHORRO! –dijo Marshall, aferrándose a Chase.
-Tú no eres un mal cachorro, eres un cachorro maravilloso, cuando te vi caer…me quise morir, no soportaría que tu murieras, y más por mi culpa, buuuuuuuuuuuhhhhh! –gritaba Chase.
-No llores Chase, me parte el corazón ver a mis amigos llorar, y más a tí, buuuaaaahhhhhh!
Ambos cachorros lloraron abrazados por un rato, aferrados el uno al otro, como dos pequeños cachorritos temerosos de separarse, dejando que fluyera el dolor, la angustia y el temor que estuvieron guardando los últimos días. Rocky estaba feliz por ver que ambos canes se habían reconciliado, y con su mirada empañada, decidió unirse a ellos y los abrazó para reconfortarlos. Así permanecieron los tres amigos por un rato, hasta que finalmente se sintieron desahogados.
-Ven Marshall, te ayudaremos a salir de aquí –dijo Rocky. Entre los dos cachorros, cargaron en sus lomos al dálmata, quien disimuladamente volteó en dirección al bosque y vio a lo lejos a Grey Shadow, quien lo miró con ternura. Marshall le devolvió una débil sonrisa y el lobo se alejó. Tras unos minutos, llegaron a la salida de la carretera donde ya los esperaba Zuma y Rubble con la ambulancia. Con cuidado, los cachorros colocaron al dálmata sobre una camilla, lo cubrieron con una manta y lo sujetaron con unas correas para que no se cayera.
-Twanquilo Mawshall, te llevaremos con Katie –dijo Zuma lo más calmado posible, aunque en su interior deseaba gritar, brincar de alegría y abrazar a su hermano dálmata.
-Gracias…..Zuma….…oye….te ves bien….con…...mi uniforme -dijo sonriendo. El labrador sonrió contento por el comentario. Todos abordaron sus vehículos y regresaron a la ciudad.
Ya era de noche en Bahía Aventura, y tanto Ryder como sus cachorros permanecían en la sala de espera de la clínica de Katie. Estaban impacientes por saber cómo se encontraba el dálmata, después de todo, sabían que su estado de salud era bastante delicado debido a todo lo que había sufrido en esos dos días y estaban muy preocupados, en especial Chase, quien no dijo nada desde que llegaron a la veterinaria y Katie le vendó el brazo por la mordida de Marshall, y solo le limitaba a permanecer en silencio y atento a la puerta del consultorio. Tras un buen rato, Katie salió y todos se levantaron al mismo tiempo, y con ansias la rodearon, esperando a que la joven veterinaria les diera alguna noticia del estado de salud de su amigo.
-Como esta Marshall –preguntó Ryder preocupado. La joven veterinaria se retiró los guantes de látex, los tiró en un bote de basura y respiro profundamente antes de comenzar a hablar.
-Bueno, la verdad…..está bastante delicado: presenta múltiples contusiones, heridas y laceraciones en su cara y cuerpo, una leve intoxicación, una pata fracturada, tres costillas rotas, una herida infectada en su hocico, otra herida de bala en su oreja, esta insolado, hambriento y con agotamiento extremo por todo el esfuerzo realizado, creo que eso cubre todo lo que tiene.
Todos voltearon al mismo tiempo a ver a Chase, quien al percatarse de las acusadoras miradas de sus amigos, solo pudo encogerse de hombros y bajó la mirada por la vergüenza.
-Pero aún con eso, se encuentra fuera de peligro, se recuperara pronto –dijo Katie sonriendo.
Al escuchar eso, todos suspiraron aliviados al saber que el dálmata estaba bien, y aunque estaba mal herido, estaba vivo y de regreso. Todos los cachorros aullaron de emoción, felices por oír eso, y Chase se veía más feliz y tranquilo por esa noticia.
-Gracias Katie, podemos llevárnoslo? –preguntó Ryder.
-Seguro. Pero deberá estar en reposo un buen tiempo. Pasen por aquí para verlo.
Todos entraron a una pequeña habitación que tenía cuatro camas, era el lugar donde Katie colocaba a las mascotas que requerían reposo tras una intervención quirurgica. Vieron al dálmata acostado en una pequeña cama, con varios vendajes en su cuerpo, incluyendo su hocico, así como un yeso en su pata fracturada, pero se veía contento y alerta.
-Amigos, están aquí! –dijo Marshall débilmente, volteando a ver a los cachorros.
-Así es -dijo Rocky -, nos alegra verte, y queremos disculparnos por nuestros actos.
-Fuimos unos cobardes, debimos ayudarte y no dejarte ir –dijo Rubble.
-Pewdónanos Mawshall, lo sentimos mucho –dijo Zuma con tristeza.
-También es mi culpa Marshall, si no hubiera sido por mi descuido, esto no habría ocurrido en primer lugar –dijo Skye con lágrimas en los ojos.
-Yo también quiero disculparme contigo, y con los demás –dijo Chase-, no debí reaccionar así, lo siento mucho Marshall, espero puedas perdonarme por todo lo que pasó, no hay excusa para mi comportamiento, y si quieres que me vaya de los PAW Patrol, con gusto presentare mi renuncia y entregare mi placa a Ryder –dijo el pastor alemán con su voz quebrada.
-*Suspiro* admito que me sentí mal por la forma en que actuaron todos, pero yo también hice mal al huir y preocuparlos, también les pido que me perdonen por eso –dijo el dálmata.
-No hay nada que perdonarte amigo, lo más importante es que estés bien –dijo Rocky.
-Gracias Rocky, y Chase…si estoy molesto por lo que paso, pero entiendo tus motivos, y admitiste tu error, por eso acepto tu disculpa, y no quiero que te vayas y trunques tu carrera y tus sueños, tu eres nuestro líder y los PAW Patrol necesitan a alguien valeroso y fuerte como tú.
-Gracias…–dijo el pastor alemán con voz temblorosa y limpiando las lágrimas de sus ojos.
-Bueno, será mejor que regresemos al cuartel –dijo Ryder. Tomó a Marshall en sus brazos y con cuidado lo subió a la ambulancia. Katie le entregó una bolsa con medicamentos y una receta con las dosis que debía suministrar. Una vez que llegaron a la torre, el joven rescatista entro con los cachorros y acostó al dálmata en uno de los cojines de la planta baja.
-Te dejaré aquí para que descanses, y bienvenido a casa otra vez, Marshall.
-Gracias Ryder –dijo Marshall un poco débil y dándole un leve lengüetazo a su dueño.
-Ryder, podemos acostarnos aquí para acompañar a Marshall, por favor? - preguntó Skye.
-Si Marshall lo permite, está bien –dijo Ryder. El dálmata asintió con la cabeza. Todos aullaron de alegría y comenzaron a mover los cojines para acomodarlos a los dos lados del cachorro. Una vez que acabaron, el pastor alemán se acercó lentamente a Marshall.
-Puedo acostarme a tu lado? –preguntó Chase tímidamente.
-Claro –dijo Marshall sonriendo. Chase se colocó a la derecha del dálmata y lo abrazó; Skye se acomodó al lado de Chase y recargó su cabeza sobre el pastor alemán; Rocky se puso a la izquierda del dálmata y puso su pata sobre él; Zuma se quedó abrazando al mestizo y Rubble abrazó al labrador. Los cachorros se veían contentos y más tranquilos al tener a Marshall ahí.
-Descansa hermanito –dijo Chase, sujetando con fuerza al dálmata.
-Gracias, igual tu hermanote, y gracias a todos ustedes amigos, los quiero mucho.
-Los dejare dormir, que descansen –dijo Ryder, secándose disimuladamente una lágrima, feliz de ver a todos sus preciados cachorros reunidos otra vez.
-BUENAS NOCHES RYDER! –dijeron todos los cachorros. El chico apagó la luz y subió por el ascensor. Unos instantes después, los perritos se quedaron profundamente dormidos; sus rostros reflejaban una gran alegría al saber que uno de los suyos había regresado a su lado, sano y salvo, y al fi podían dormir tranquilos, en especial Chase, quien sujetaba a su hermano dálmata con todas sus fuerzas, Marshall, aun dormido, correspondió el gesto y puso su brazo derecho alrededor de su querido hermano mayor y mejor amigo, y lágrimas de felicidad corrieron por sus mejillas. Los PAW Patrol estaban felices por estar nuevamente juntos, y en medio de la noche, a lo lejos, se escuchó un curioso aullido de lobo, como si celebrara el reencuentro del cachorro moteado con su peculiar manada perruna.
