¿Alguien quería una ración de Calle Bourbon? ¿Alguien me había mencionado que faltaba [SPOILER] Camille?

Por si alguien no se ha enterado el tema del plagio ha quedado zanjado, paso también a remarcar algo que encontraréis en mi perfil:

Queda totalmente prohibido la reproducción total o parcial de esta historia. Si alguien más divisa dicho fic en otra página informarme. Decid NO al Plagio


Episodio 07: A veces es necesario el Bourbon para acabar con el Infierno.

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La noche era completamente oscura, te invitaba a perderte en el cielo, porque ni siquiera eres capaz de ver dónde empieza y termina, era por eso que Damon Salvatore amaba la oscuridad, podías perderte en ella y no saber cómo salir pero también era seguro que nadie más iba a encontrarte, por eso Damon anhelaba la noche, sabía que nada ni nadie podría juzgarle ahí, ni siquiera su dulce prometida. Ahí estaba a salvo de todas esas miradas que solo buscaban atravesarte para obtener lo que querían; si una cosa había aprendido en su vida era evitar los malos entendidos, nadie hace algo por nada, todos buscan a cambio algo, cualquier cosa, algunos dinero -como la mayor parte de la gente- otros sexo, dolor, un favor de vida a muerte, cualquier cosa.

Damon debería estar acostumbrado, es decir, ¿cuánto tiempo llevaba metido en ese mundo de sexo y dolor? Mucho más de lo que recuerda, ya debería saber que si Hope pide algo, es porque lo quiere ya, no para que él haga una estupidez de las suyas.

Por eso estaba allí, sumido en la oscuridad, caminando entre la gente para poder entrar en su propia casa que por unas horas se convertiría en la caza del lobo.

El no era la oveja.

Ni el pastor.

El era un cazador. O tal vez sí que era la víctima. Con Hope nada estaba claro, pero si ella se sentía segura él no estaría en peligro.

O eso creía.

La fiesta estaba en su máximo punto cuando Damon decidió entrar, no había mucha gente como el pensaba en un principio pero sí la suficiente para saber que esto no era una simple reunión de amigos, con Hope nunca nada estaba claro por lo que no quiso arriesgarse y comenzó a saludar con su típica sonrisa, ni siquiera recordaba cuándo fue la última vez que sonrió de verdad en un evento público como este, ¿fue en Italia su última sonrisa verdadera? ¿o fue cuando Hope decidió destrozar su alma?

No importaba.

- Damon. -la dulce voz de Hope le sacó de sus pensamientos, por un momento se vio transportado a otra época, casi sin darse cuenta estaba frente a ella, tomando su rostro con delicadeza y posando sus labios en los de ella.- Te amo, mi amor.

- Yo también. -sonrió pero su sonrisa desapareció de un golpe cuando la figura de un hombre apareció tras su mujer.

Le conocía muy bien, demasiado bien.

- ¿Te acuerdas de Marcel, cariño? -tenso como estaba no se acordó de reaccionar como era debido.- ¿Te encuentras bien?

- Perfectamente, un poco cansado. -le sonrió para quitarle importancia.- Bienvenido a mi casa, Marcel.

- Una fiesta espectacular, tu mujer se las gasta muy bien, querido. -rió, odiaba eso, no que hiciera bromas con respecto a su no mujer, sino que se refiriera a ella como su mujer, o peor aún, que quisiera entablar una conversación con él, ¿es que no se daba cuenta que no le aguantaba?

Nunca le aguantó realmente, ¿qué creía que ahora sí? Estaba a punto de irse, de dejarle ahí plantado con la excusa de saludar cuando ella entró en la sala, no es que estuviese enfrente de la puerta, pero es que todos en la sala giraron sus rostros a la entrada, donde ella, vestida completamente de negro y arreglada como una modelo, entraba con elegancia portada una pequeña bandeja repleta de dulces, no sabía que admiraban los demás, realmente no le importaba lo más mínimo lo que viesen los demás en ella, él tenía muy claro lo que había visto. Su corazón latía a mil por hora, amenazando con atravesar su pecho y salir disparado, sus ojos comenzaron a brillar como si se tratara de un adolescente hormonado y una sonrisa se dibujó en su rostro, apartando a Hope y a Marcel de su camino se dirigió hasta ella, nadie podría afirmar lo que Damon estaba haciendo pero aún así debería tener un poco más de cuidado, él lo sabía, se lo estaba repitiendo como una mantra cada vez que daba un paso, pero era imposible quedarse quieto o ignorar la belleza y la luz que desprendía esa pequeña loca.

Se quedó quieto cuando sus ojos se cruzaron con los verdes de Stefan, tan arreglado como la misma Elena se puso delante de su camino con una bandeja repleta de copas de vino, Damon gruñó, marcando su territorio y captando por primera vez en la noche la mirada de su amigo, el cual alzó una ceja sin comprender que estaba haciendo.

Ni siquiera él sabía lo que estaba haciendo.

- ¿Una copa, señor? -le ofreció la bandeja, repleta de colores, pero Damon ni siquiera prestó atención a la variedad de vinos ni tampoco a la mirada preocupada de su amigo, él tenía la atención puesta en otra persona, que con mucha agilidad se movía por los presentes ofreciendo manjares.

Que se acercara a él con esa sonrisa y le ofreciera algo que entonces todos en la fiesta tendrían que desaparecer porque él personalmente se lanzaría a probar sus labios rojos, ¿sabrían a dulce? ¿a alcohol? ¿o a ella misma? Porque amaba su sabor, amaba cada parte de su cuerpo, pero lo que más amaba era su cabello, que ahora, contra él mismo, estaba recogido en un moño perfecto.

Mierda, pensó, necesitaba ese cabello suelto, húmedo y sudado esparcido por su cama, o por el suelo de ese mismo salón.

Se pasó una mano por la boca, cuando notó que unos brazos rodeaban su cuello por detrás y giraban todo su cuerpo, estaba cabreado, nadie le quitaba unas buenas vistas así porque sí, pero en cuanto sus ojos captaron una melena rubia se olvidó que acababa de perder un orgasmo visual con los ojos café de su hermosa y sexy mesera.

- ¿Camille?

- ¿Bombón? ¿Te sigo ayudando con eso? -se mordió los labios de forma sugerente mientras se balanceaba sobre su cuerpo, Damon sin entender nada bajó la mirada hasta sus pantalones.- Tu polla va sola, ¿o aquella camarera ha captado toda tu atención?

Quiso golpearla. Pero luego recordó que Camille O'Connell's era la única mujer que tenía derecho a ser una zorra mala con él por lo que le permitió que se riera un rato, solo un poco.

- Es guapa, sexy, mmm, tiene buen culo. -comentó directamente en su oído al estar abrazada a su cuerpo, la música no estaba tan alta para invitar a nadie a bailar pero eso no era una cosa que parara a Camille, por eso estaba ahí, captando la atención de todos mientras miraba "con disimulo" a la camarera.- Pero vamos, nunca te vi reaccionar así por una mujer.

- Cami. -susurró aguantando la risa.- Como sigas moviéndote así voy a olvidar que eres mi mejor amiga.

- Cerdo. -se apartó asqueada comprobando de primera manera que aquella erección había desaparecido completamente.- No sé si sentirme bien con eso.

Damon soltó una carcajada y la abrazó con fuerza, la echaba de menos, era su amiga, su cómplice, su aliada y aunque por un momento había estado a punto de matarla ahora mismo le agradecía la interrupción porque aunque Elena era puro sexo también era una bomba a punto de estallar y si la chica le hubiera visto devorándola con la mirada al final habría habido una catástrofe porque Hope no perdía nunca una oportunidad para hacer de las suyas.

- No mires ahora. -rió bajito Camille en una de las veces que había mirado en dirección a las mesas.- Pero alguien quiere matarme.

Damon se tensó al instante, preocupado de que se tratara de Hope olvidó la advertencia de su amiga y clavó la mirada directamente en las mesas, donde una muy enfadada Elena le fulminaba con la mirada, por un momento, todo dejó de existir y Damon se vio caminando en dirección a las mesas, pero Camille fue más rápida, tiró de él hasta enredar sus brazos en su cuello.

- Wow, chaval, te gusta ¿eh?

- Es algo follable. -rodó los ojos quitándole importancia.- Simplemente me pone con ese traje.

- Ya, que tu te ibas a dejar llevar por tu polla en una situación así, donde Hope puede cortarte los huevos, perdona que no te crea.

- ¿Y qué se supone que tengo que decirte?

- Nada. -sonrió.- Nada.

- Ya.

- Pues eso.

- Pues bien.

- Vale.

- Perfecto. -se zafó de su agarre, ya no necesitaba que su amiga le echara un cable y menos ahora que se estaba poniendo muy pesada con el tema de Elena, ¿es que no podía ser simplemente un capricho sexual? ¿es que todo tenía que estar relacionado con sus sentimientos? Solo Camille seguía viendo en él un atisbo de corazón, era la única que seguía golpeándose contra un muro, él no tenía sentimientos, no más, porque Hope se había encargado personalmente de destrozarlos uno a uno.

- ¿A dónde vas?

- Necesito una copa.

Camille le dejó ir, en otra ocasión hubiera ido tras su culo como buena terapeuta que era, pero esta vez actúo como una amiga y lo dejó marchar. Lanzó una mirada a las mesas, donde una chica, la morena de antes, la miraba fijamente, ella era la respuesta a todo. O tal vez no.

- Deja de hacerlo. -Stefan se colocó detrás de su hermana mientras tomaba otra botella de vino, la aludida ni siquiera se inmutó.- Ele.

- Te he escuchado.

- ¿Entonces?

- Si ella me mira yo también.

- No estamos en la secundaria. -bufó molesto.- Así que dejen de hacer el idiota.

- ¿Quién es ella? -por primera vez Stefan alzó la cabeza para mirar directamente donde su hermana miraba, hasta hacía un momento pensaba que era a Damon a quien miraba con odio pero ahora veía que no, que a quien miraba era a una rubia que conocía muy bien, olvidándose por completo su función allí como sombra salió corriendo en dirección a la pequeña muchacha.

A Elena no le gustó ni un pelo ver nada de eso, no estaba celosa, ella nunca estaba celosa pero le dolió enormemente que su hermano la eligiera a ella en vez de a su hermana; por eso tomó una copa de vino - de las de su hermano -y se la bebió de un trago.

- No son para ti, princesa.

Cerró los ojos, aguantando las ganas de girarse y golpearle, respiró hondo y mantuvo la copa en sus labios unos segundos más por el simple hecho de no cometer un error, pero era inevitable girarse y clavar sus ojos en los azules de Damon, porque escuchar su voz era un pecado pero tenerlo tan cerca, pegado a su cuerpo casi, respirando el mismo aire que ella, eso si que era demasiado, casi hechizada se dio la vuelta para encontrarse con algo mucho peor, no solo se perdió en sus ojos o en todo su cuerpo sino que encima se vio transportada a los brazos de Damon Salvatore.

- Si quiero sobrevivir, necesito una copa. -tomó de la mesa, a ciegas, otra de las copas que servía su hermano, la olisqueó.- Mmm, chateau canon la gaffeliere…

- Lo dudo. -rió, recordando perfectamente los vinos que había en su casa.- Hope odia ese vino.

- Sé perfectamente lo que estoy bebiendo. -escupió de mala gana, entregándole la copa casi vacía de un golpe seco.- Soy catadora.

- Por supuesto. -tomó la copa y se la llevó a los labios, saboreando no sólo las últimas gotas de vino sino también el sabor de los labios de la chica, Elena tragó saliva al darse cuenta del significado sexual de los gestos tan dramáticos de ese imbécil, casi quiso matarlo por idiota, no solo lo había hecho aposta sino que encima se había reído de ella, en su cara, cruzada de brazos esperó el siguiente ataque.

Con la punta de la lengua tomó la última gota que sobresalía del borde, Elena se vio así misma lamiéndose los labios por la necesidad y el deseo, casi se dejó llevar, el ojiazul soltó la copa, pegándose al cuerpo de Elena, adentrándose en su espacio personal, tras soltar el vidrio clavó sus ojos azules en los labios rojos de la muchacha.

- Quiero besarte.

- Deja de decir eso, cada vez que hablas… -negó con la cabeza. Damon tomó su rostro con una mano y se acercó a ella, a escasos centímetros que estaba de su boca recordó donde se encontraba y con quien, por lo que se apartó asqueado y miró por todos lados, buscando desesperado a su prometida.

La encontró, estaba discutiendo con Camille y Stefan casi se alegró de que no hubiese estado pendiente de él ni de Elena.

- Lo siento tengo que… -pero al mirar a su lado, Elena ya estaba caminando en dirección al centro de la sala, donde Marcel hablaba muy amigablemente con una Davina bastante incómoda, casi estuvo a punto de ir a por ambas chicas pero entonces recordó que ni Stefan ni Camille tienen porque aguantar a Hope, ese era su deber.

A paso ligero y evitando a los meseros los alcanzó, tomó el brazo de Hope al ver sus intenciones de empezar una pelea y tiró de ella, no quiso hacerlo con mucha fuerza, pero aún así no evitó hacerle daño, porque necesitaba infringir dolor de alguna forma.

- ¡Ah! ¿¡Qué se supone que haces!? -ladró Hope en su oído, le agradeció que intentara no llamar más la atención pero odió que estuviera tan cerca y más cuando, no hacía ni unos minutos que había tenido, literalmente, en sus brazos a Elena.

- Déjalos en paz.

- Nadie la invitó.

- Vengo con Marcel, es mi primo. -sonrió triunfante.- Si me echas tendré que ir a llorarle a él, no creo que te guste que haga eso.

- Insufrible.

- Zorra.

Damon se puso en medio de ambas, aunque Stefan había estado haciendo ese papel segundos atrás, el ojiazul conocía muy bien como se las gastaba ambas rubias por lo que tenía que actuar sino quería que la sangre corriera.

- Amor, ¿cual es el problema?

- Quiere llevarse a mi camarero. -se cruzó de brazos.- Está trabajando.

Damon cerró los ojos, tomó aire.

- Deja que se vayan, tienes a más camareros, ¿no es suficiente con un Gilbert aquí?

Hope estuvo a punto de protestar, pero una idea maquiavélica cruzó su mente en ese momento, una sonrisa se dibujó en su rostro y con un movimiento despectivo los echó de allí, no necesitaba humillar a Stefan Gilbert teniendo en la misma sala un plato aún más suculento, Damon no le quitó ojo de encima cuando su dulce prometida clavó sus ojos verdes en la figura delgada de Elena.

- Si, es más que suficiente, amor.

Durante lo que quedó de velada, Damon permaneció al lado de su prometida en un completo silencio, no estaba dispuesto a meter la pata de nuevo, prefería estar ahí, callado y escuchando, aunque si tenía que ser sincero se pasó la mayor parte del tiempo vigilando el cuerpo de Elena, como se movía al traer las copas de vino o cuando simplemente se paseaba a su alrededor con esa sonrisa que quitaba el hipo.

Realmente tenía un problema, pensó Damon, mientras se tomaba la octava copa de vino, porque si necesitaba urgentemente un bourbon, estar alrededor de Elena era todo un esfuerzo, más si al mismo tiempo estaba evitando que Hope se diera cuenta del encaprichamiento de su cuerpo.

- ¿Verdad, mi amor? -casi se atraganta con la última copa.- Cariño, no deberías beber tanto.

Su sonrisa, hubo un tiempo que esa sonrisa le dejaba completamente embelsamado, ahora, aunque odiaba que todavía le afectara de esa forma sabía mejor que nadie que ya no tenía el mismo efecto sobre él, intentó sonreír pero el sabor amargo del vino había atravesado todo su cuerpo.

- Hope, querida, no te preocupes.

- No lo hago. -le dio un tierno beso en la mejilla.- Como le decía a Marcel, ¿a qué Davina es encantadora?

Si antes le había sentado mal la copa de vino ahora la copa, esta nueva que había tomado de la mesa, le estaba sentando como una patada en los huevos, tragó duro cuando sintió todas las miradas posadas en él, ¿qué esperaban? ¿que le diera su aprobación?

No iban a tocar a esa niña.

- Hope. -le cortó viendo venir sus intenciones.- ¿No libraba Davina hoy?

- No, lo hacía Kol. -le sonrió como si en realidad no hubiese notado el odio en el tono de su voz.- Voy a llamar a Dav.

- Lo haré yo. -se levantó, justo cuando pasaba Elena con otra nueva ración de botellas de vino, en ese mismo momento ambos tropezaron, varias de las botellas cayeron al suelo rompiéndose en miles de pedazos, Davina corrió a ayudar, comenzando a pedir disculpas por la coordinación.

En ese momento todo pasó demasiado rápido, Hope se acercó a la chica, la tomó del brazo y tiró de ella en dirección a Marcel, cuando Damon quiso intervenir apareció un muy molesto Kol, vestido completamente de gala pero con una mirada asesina puesta en su rostro.

- ¡Davina se viene conmigo, maldita zorra egocéntrica! -ladró Kol, tomando del brazo de Hope y tirando de ella con muy mala leche.- ¿¡Es que no puedes dejarnos ser felices, maldita sea!?

Esto empeoraba por momentos. Damon no era estúpido, todo esto, solo podía significar una cosa, el ojiazul no estaba dispuesto a ello, por lo que intentó atravesar todo el alcohol para alcanzar a la pareja de hermanos, pero una mano sostuvo su tobillo y tiró de él. Perdió el equilibrio en el último momento cayendo encima de algo, o mejor dicho de alguien.

Elena, totalmente tumbada en el suelo, se salió de debajo de Damon, tomó la bandeja de los dulces -totalmente destrozados - y se los lanzó directamente encima, ¿a qué venía eso? quiso decir en voz alta, o mejor dicho, quiso gritarle en la cara, pero cualquiera decía algo cuando estaban intentando meterte el azúcar hasta por las narices.

Unos minutos necesitaron para que esa fiesta se convirtiera en una locura. Damon peleaba en el suelo con Elena, Kol y Hope se gritaban lanzándose cosas, Davina sollozaba y gritaba buscando una forma de parar todo ese embrollo, mientras tanto, Marcel junto a los demás invitados disfrutaban del ridículo donde los Salvatore Mikaelson se habían metido, otra vez.

- ¡Basta! -intentó gritar Damon cuando sintió que los alemanes entraban por sus fosas nasales en vez de por su boca, casi con la vista borrosa tomó los brazos de Elena y tiró de ella, pero la chica seguía pataleando como una cría buscando una forma de seguir actuando como tal.- ¡Para! ¡Por favor! ¡Para!

- ¡Nunca! -le pegó una patada en la entrepierna, provocando que el chico la soltase y se contrayese de dolor. Elena tomó aire antes de salir corriendo en dirección al extintor.

- No, otra vez no… -pero su advertencia quedó en el aire, Elena no le atacó, no, ese no era su objetivo, fue directamente a por Marcel que había acorralado a Davina contra la pared. En cuanto Gilbert pulsó el aparato el silencio reinó completamente en la sala, Kol salió corriendo en dirección a Davina pero Damon tenía otros planes, tomó de la solapa al menor de los Mikaelson y tiró de él en su dirección.

- ¿Qué…? -sorprendido como estaba no vio venir el puñetazo de Damon, el cual le cruzó la cara en unos segundos.

- Te tengo dicho niñato que no te acerques a Hope. -le escupió en la cara mientras se arreglaba el traje, después salió de allí sin decir más nada, porque si se quedaba un segundo más, esa fachada de caballero se rompería en mil pedazos.

Quería golpear a Elena.

Eso no estaba bien. ¿O si?

Pero realmente no le importaba en absoluto. Porque necesitaba desahogarse, en menos de unas horas todo su mundo se había vuelto patas arriba, salió al exterior buscando un poco de paz, o esa era la excusa inicial por lo que necesitaba no era paz, era todo lo contrario, un momento donde él no fuese Damon Salvatore y no tuviese que mantener las apariencias, eso era lo que buscaba.

No podía encontrarlo. No ahora que le había prometido a sus amigos que sería paciente y se mantendría alejado de las malas lenguas.

Por eso se encontraba ahí, parado en una esquina de su propio edificio sin captar la atención de nadie y fumándose un cigarro, o varias, antes de enfrentarse a su no tan dulce prometida.

Comprobó la hora del reloj varias veces, no habían pasado ni cinco minutos y ya estaba atacado, ¿por qué se ponía así por cinco míseros minutos? Ah, obvio, porque esos cinco minutos le podía costar la misma vida y más cuando no tenía ni idea de lo que planeaba Hope como venganza, ¿por qué, entre todos los días del año, había elegido ese día para fastidiarle?

Tiró la colilla al suelo y la pisoteó con fuerza, estaba a punto de sacar otro cigarro cuando escuchó ruidos al otro lado.

Una figura embutida de negro salió de la puerta trasera del edificio la cual solo el servicio tenía acceso, Damon supuso que se trataba de alguien que hoy tendría la tarde libre -cosa que le costó bastante entender conociendo a su propia novia- pero aún así no le quitó el ojo de encima hasta que lo reconoció, salió de su escondite para que le viese.

Mikaelson le miró de reojo mientras se cubría con un paño el ojo morado, ambos se quedaron ahí, estáticos como si esperasen expresamente el movimiento del otro, pero ninguno dijo ni hizo nada, simplemente permanecieron así.

Inmóviles.

En cuanto Kol Mikaelson dio un paso hacia adelante una sonrisa perversa se dibujó en sus labios y Salvatore se arrepintió, no tenía información nueva para contarle, no tenía nada y había decidido dar su entrada espectacular con las manos vacías, se sintió como una mierda.

- No tienes nada en absoluto. -sonrió Mikaelson metiéndose las manos en los bolsillos para después mirar a la puerta por la cual había salido.- Estoy cansado, Damon.

El aludido asintió, tomó otro cigarro de la caja y lo encendió.

- Lo siento tío, por el golpe. -le señaló la herida con el cigarro encendido, el humo molestó a Kol más que el simple hecho de la herida.- ¿Quieres?

- El tabaco mata.

- Dudo que esto me haga el mismo daño que Hope, ella me está arrancando la vida con más rapidez que esto. -le señaló el tabaco antes de meterse el cigarro en la boca.

- Como sea, no me arriesgaría.

- ¿Desde cuando te preocupas tanto por mi Mikaelson? -le comentó coqueto acercándose peligrosamente, Kol soltó una carcajada cuando sintió el brazo de Damon alrededor de su cadera.- Mmm… perfume…

- ¡Quita de en medio, animal! -lo apartó cuando se propasó, no sólo le había tomado de la cadera sino que encima había acercado su hocico a su cuello.- Tío no hagas eso, me recuerdas a ella.

- No lo digas que me quitas todo el rollo. -rió dando otra calada al cigarro.- Odio que me comparen con esa zorra.

- ¿No has hablado con Enzo?

- No, Hope me llamó en el último momento.

- Pero tío, si llevas todo el día fuera, ¿no has tenido ningún momento para quedar con Enzo? ¿No se supone que habíais quedado esta mañana?

Damon no contestó, se lo pensó antes, claro que había quedado esa mañana temprano con él en su despacho pero había estado entretenido con otras cosas, primero hablando por teléfono con Mikael Mikaelson y después con una no tan encantadora Elena Gilbert pero por supuesto, Damon no iba a decir nada de eso, lo primero porque Kol ya tenía sus propios problemas como para añadirle el nombre de su padre en ellos y lo segundo, simplemente no quería oír a uno de sus compañeros tocando un tema personal. Kol y él no eran amigos, simplemente tenían una causa en común, tiró el cigarro y clavó la vista en el chico.

Kol se olía los problemas a la legua, es como si tuviera un radar, se activaba solo, la primera reacción era retroceder, la segunda pasarse la mano por el cabello y reír. Había hecho ambas, solo quedaba la última.

- No…

Negar lo evidente. Ahora le tocaba a él darle la mala noticia que se estaba oliendo o inventarse una no muy mala noticia.

No estaba de humor.

- Tío no más, acabo de sacar a Davina de ahí, no quiero más problemas. -al contraer el rostro sintió una punzada en el ojo derecho por lo que rápidamente se llevó el paño ahí.- Y encima creo que tengo que ir al hospital, capullo.

- Esto te va a gustar menos. -tiró la colilla, tomó otro cigarro cuando las manos de Mikaelson se posaron en las suyas.

- Estamos juntos en esto Salvatore, desde siempre.- Damon tardó unos segundos en reaccionar, odiaba cuando se sentía tan bien con esto, no quería sentir nada, ni por él ni por nadie porque si se permitía sentir de nuevo su corazón se rompería del todo.

- Mañana hablamos, buenas noches.

Kol quiso pararlo, preguntarle acerca de su no conversación pero se tuvo que recordar así mismo que si había alguien que le necesitaba en ese momento, esa era Davina, ya habría tiempo para lamentar aquella que torturaba a Salvatore.

- Tenéis que disculparme…

Eso era lo último que escuchó de Hope cuando Elena salió de la sala completamente manchada en dulce y alcohol. Lo extraño era que la rubia en ningún momento se había dirigido a ella cuando era más que obvio que si alguien tenía la culpa de que todo estuviese así era ella, o eso pensaba que pasaría después de todo.

Pero para su sorpresa no fue así, Hope la ignoró en todo momento y se centró en Davina y Kol, ambos recibieron una reprimenda pero consiguieron marcharse juntos.

Tomó su teléfono para comprobar la hora cuando vio que tenía la bandeja de mensajería llena, abrió una conversación, era Stefan.

"¿¡Qué mierda ha pasado en el Edificio!?"-S

Inhaló y exhaló antes de responder al mensaje, odiaba que su hermano, como siempre, se librara de los problemas pero tampoco tenía ganas de meterse en otra pelea, justo cuando iba a responder una sombra se cernió sobre su figura, de mala gana se giró para enfrentar a Damon porque estaba más que segura que se trataba de él.

- Hola mi esclava…

Elena soltó una carcajada, negando con la cabeza se arremangó dispuesta a patear el trasero de negro machista que tenía delante, pero justo cuando iba a dar el primer golpe el sonido de unos tacones la desconcertó.

- Hope. -era la primera vez en toda su vida que se alegraba de ver la figura de su ex cuñada ahí, cruzada de brazos y mirando a ambos de forma tentativa, apartó de un manotazo al cerdo ese y se acercó a la rubia.- Ya me retiraba.

- No. -se quedó quieta.- Tu noche aún no ha terminado, ¿de verdad creías que no iba a hacerte pagar todo esto?

Cerró los ojo, apretó los puños, podía notar como los nudillos se volvían completamente blancos, no pensaba consentirle ni una falta de respeto más, pero, ¿qué podía hacer ella sola?

- ¿Qué quieres, Hope? Es tarde.

- Que te acuestes con Marcel. Mejor, que pases la noche con él, como una buena… -se puso delante de ella, acarició con delicadeza el comienzo de sus senos.- Puta barata.

- ¡Tiene que ser…! -se adelantó, justo cuando Marcel la tomó en brazos, comenzó a patalear pero esta vez de forma defensiva, no pensaba permitir que esa zorra manipuladora se riera de ella en la cara.- ¡Eres una zorra, hija de puta! ¡Esto no estaba en el pacto!

Hope sonrió, una sonrisa que heló la sangre de Elena, provocando que se quedara quieta, dejándose manejar por ese cerdo que la tenía acorralada, pero no fue la mirada de su ex cuñada lo que la dejó petrificada, fueron sus palabras, las últimas palabras que dijo.

- Me perteneces.

En el forcejeó su teléfono cayó al suelo revelando una serie de mensajes que quedaron en el aire, sin responder, como si la castaña realmente estuviera evitando a su hermano Stefan cuando en realidad buscaba la forma más sana de librarse del problema, las lágrimas se acumulaban en sus ojos, pidiendo a gritos salir, casi sin poder defenderse se dejó manosear, podía sentir las manos de ese tipo por todo su cuerpo, acariciando de forma peligrosa sus senos, casi aplastándolos, notaba como su polla se clavaba sin ninguna consideración entre sus piernas, pidiendo liberación, pero aunque Elena amaba el sexo salvaje, ahora mismo lo que menos quería era eso, se sentía sucia, barata y una puta, como Hope la había llamado minutos atrás.

- Calma fiera… -lamió su cuello hasta alcanzar sus senos mientras sostenía sus brazos por encima de su cabeza, pegada como estaba contra la pared casi no podía moverse, la abofeteó varias veces hasta dejarla KO en el suelo, se arrastró, buscando una forma de sacar fuerzas de donde no las tenías.- ¡He dicho, calma!

Recibió varias patadas hasta quedarse quieta en el suelo, Marcel o como se llamara tiró de su pierna hasta abrirla completamente dejando a la vista unas braguitas totalmente negras, se relamió los labios mientras acariciaba sus muslos de forma sugestiva.

- Vas a disfrutar de esto perra asquerosa.- pero aunque Elena estaba hecha polvo y no dejaba de pensar que se merecía todo lo que estaba sucediendo ella era una perra rencorosa por lo que cuando tuvo oportunidad le golpeó en la cabeza, arrastrándose como pudo tomó carrerilla e intentó huir de allí.

Pero varios hombres de Marcel esperaban ese movimiento, sin saber muy bien como seguir intentó atravesarlos, pero fueron mucho más rápidos, la sostuvieron y tiraron de ella hasta lanzarla contra el frío suelo.

Marcel negó con la cabeza.- Y yo que quería que disfrutaras, como me pones, puta.

Le dolía la cabeza, le rabiaba, se había golpeado tantas veces que ya no sabía dónde le dolía exactamente pero sí tenía claro una cosa, fuese donde fuese la estaba dejando inconsciente porque casi no podía ver con claridad lo que estaba pasando a su alrededor, su mundo se tambaleaba y lo único que quería Elena era desaparecer.

O tal vez estar consciente para matar a ese hijo de puta.

Algo líquido fue derramado alrededor de sus piernas, Elena no podía estar segura de lo que era, pero en cuanto sintió una presión sobre su cuerpo supo que estaba pasando, ahora no lloraba, simplemente dejaba que todo pasara, la estaban violando sin ni siquiera estando consciente pero aún sabiendo que eso quedaría marcado de por vida.

Ruido, más ruido.

"¡Ella es MÍA!"

Todo se volvió negro, alguien la tomó en brazos, cargó con su destrozado cuerpo, pero Elena no fue capaz de abrir los ojos, de gritar o simplemente de hacer algo, se dejó llevar sabiendo que ya nada más volvería a ser como antes.

"¡Maldita seas Lena, RESPONDE!"-S

"COGE EL MALDITO WHATSAPP"-S

"CONECTA EL WIFI!-S

Última conexión 1:30...


"A veces nada es lo que parece"

"Las apariencias engañan"

No digo más nada que esas dos frases que todo el mundo alguna vez habrá oído decir, sé que la mayor parte de los que me leéis no entrará a razones y no pensará muy bien a que me estoy refiriendo, pero solo cabe decir que Elena, nuestra protagonista es una luchadora nata -que pase lo que pase- ella está siempre al pie del cañón.

Ah, para el Club "Quiero matar a Marcel" no hay que hacer mucho para entrar, solo odiarlo a muerte, lo mismo sucede con Hope, ahora recomendaría que no os apuntaseis todavía al Club "Muérete Zorra (Hope)", Hope es uno de los personajes con mucho peso, tiene su pasado, sus pros y sus contras, vale que ahora mismos los "contras" pesen más que los pros -si es que hay alguno- pero sed pacientes.

Todas las dudas, preguntas, teorías podéis dejarlas en un comentario o en mi cuenta de ask, mi usuario es SweetReaderDE, de todos modos tenéis el enlace en mi perfil. También acepto amenazas de buen rollo, ¿eh? XD

Ronda de SPOILERS:

Tres mentiras, Dos Verdades.

1: Flashback Damon & Hope.

2: Flashback Hermanos Gilbert.

3: Escena erótica entre Hope y Damon.

4: Escena erótica entre Damon y Elena.

5: Pelea-Charla entre Damon y Elena.

Quien acierte recibirá en exclusiva un par de fragmentos del siguiente episodio. Así que, a hacer trabajar vuestra cabecita y pensad que spoiler tiene más sentido para el siguiente episodio.

¡GRACIAS por leerme! En serio nunca me canso de decirlo, sin vosotros esto no sería posible, así que si algún día tenéis alguna sugerencia, queja o cualquier cosa no dudéis en dejar un comentario aquí o en ask, yo misma os responderé cuanto antes. En serio vuestra opinión es el pilar más importante para mi.

Besos