Notas de la autora:

Queridos lectores, disculpen la demora pero cada cierto tiempo tengo mucho trabajo y además un pequeño de 3 añitos así que hay mucho trabajo en casa también.

Agradezco mucho sus comentarios y aportes, varios han mostrado dudas con respecto a las acciones de Shaoran. La verdad está siendo algo egoísta pero lo entendemos! Siente muchas cosas por nuestra Sakurita!

Les dejo otro cap y nos leemos al final.

Capítulo X: Intensidad

Shaoran

Uno

Dos

Tres

Cuatro

Cinco

Seis

Siete

Ocho

Nueve

Diez

Fui consciente de los segundos en mi cabeza y juro que no había estado en una posición más incómoda que esa.

Sakura me miraba sorprendida pero no decía palabra. Sus ojos brillaban intensamente bajo la luz del farolillo que colgaba en la calle. Las festividades para recibir la primavera habían alcanzado incluso los espacios públicos.

Mis manos sudaban y sentía el estómago revuelto debido a los nervios.

Pero Sakura no pronunciaba palabra, al parecer me había precipitado, como nunca antes había tenido novia no sabía en qué momento era preciso pedirlo.

Ni siquiera sabía si ella deseaba tener una relación, sabía de antemano que era arriesgado pero después de darle varias vueltas había decidido que valía la pena totalmente.

-Discúlpame, creo que no debí adela…

Mis palabras quedaron en el aire, se abalanzó sobre mí y me besó.

Supuse que la respuesta estaba explicita así que sonreí y correspondí de manera efusiva.

Pero como siempre había algo que nos arruinaba los momentos, su hermano abrió la puerta y rugió.

-¡Sakura!

Creo que el estruendo de su voz, se escuchó a millas de distancia. Nos separamos de inmediato, ese gorila estaba acercándose a pasos agigantados y mi instinto de supervivencia me pedía a gritos que corriera mientras pudiera.

-¿Se puede saber qué demonios haces?- Dijo furibundo- ¿Besuqueándote enfrente de nuestra casa? ¡Y con este mocoso chino!

Tomó el cuello de mi camisa y mis pies flotaron. Realmente si no corría ahora, ese desquiciado me mataría.

-Hermano, basta. ¡Suéltalo!

-Sakura, te juro que si no entras, esto se va a poner feo.

Ella se nos quedó viendo con el miedo reflejado en sus pupilas. Traté de tranquilizarla haciéndole un gesto con la cabeza, asintiendo.

La verdad sabía que ese troglodita iba a darme una paliza pero sería distinto si no había testigos, estudié muchos años artes marciales en China pero no me atrevería a golpear al hermano de Sakura.

Sakura comenzó a caminar en dirección a su casa, recogió el oso de felpa y cerró la puerta.

Kinomoto me bajó bruscamente al suelo. Trastabillé y caí de trasero.

-Mira mocoso, Sakura es lo más valioso que tengo, es una niña, es inocente y no puede ver más allá en las personas.

Me paré y lo encaré.

-No soy una mala persona y quiero a tu hermana.

Kinomoto bufó molesto y se tomó la cabeza.

-No quiero que ocurra una desgracia, por eso te voy a dar la oportunidad de demostrarme que te la mereces. Pero si llegas a hacerle daño ¡Te juro por todos los dioses chinos que te buscaré donde sea y te partiré la cara, muñeco barato! ¿Me oíste?

-Fuerte y claro, Kinomoto.

Dicho eso, hizo un gesto con la mano, en claro signo de advertencia y se metió a la casa.

Sentí el timbre de mi celular, lo saqué del bolsillo y miré el mensaje que se abría en la pantalla.

"Shaoran, por favor dime que estás bien. Perdóname al final no pude siquiera responderte. ¡Claro que quiero ser tu novia!"

Sonreí, al menos el camino a casa sería mucho más acogedor.

Toda la calma que logré caminando se acabó en dos segundos cuando cerré la puerta del departamento y escuché los chillidos de mi prima.

-Xiao Lang ¿Se puede saber dónde has estado? Llevo mucho rato esperándote.

-Fui a dejar a Sakura a su casa.

-Tía Ieran llamó.

Me congelé. Un sudor frío cruzó mi frente y mi estómago dio un vuelco nervioso.

-Y ¿qué quería?

-Hablar contigo, claro pero como no estabas le dije que te llamara más tarde.

Suspiré.

-No quiero hablar con ella Mei, no ahora ni nunca.

-Pues lo siento Xiao pero vas a tener que enfrentarla algún día, no puedes escapar toda la vida.

En eso ella tenía razón, no podía escapar toda la vida, de una u otra manera mi madre me encontraría.

Faltaban cuatro meses para el término del semestre y se me estaba agotando el tiempo. Las cosas con Sakura estaban saliendo de maravilla pero en el fondo sabía que aunque me opusiera a mi madre y lograra quedarme en Japón por un tiempo, si o si tendría que volver a China, el problema es que no sabía por cuánto tiempo y bajo qué circunstancias.

-Me voy a dormir Mei, estoy cansado.

-Xiao Lang ¿Sabes? Ya entendí que quieres a esa chica pero tienes que tener presente que no tendrán un final feliz ¿Verdad?

-Buenas noches, Mei.

Pánico

Esa era la palabra que se paseaba por mi cabeza en esos momentos, torturándome con lo que el futuro me depararía, mi madre era una mujer fría y calculadora, no le importaba nada con tal de conseguir lo que se le antojaba, siempre el negocio familiar había primado más que cualquier cosa, recuerdo que a Feimei le espantó un pretendiente solo porque no se acomodaba a la estructura del clan, no le importó el sufrimiento de mi hermana ni que llorara durante días por ese amor perdido.

Y sabía que Sakura no encajaría para nada en el prospecto de mi madre, ella siempre buscaba afianzar sus alianzas estratégicas con nuestras relaciones amorosas y Sakura era de una familia modesta y amorosa.

Estaba empezando a dudar si fue lo correcto decidir estar juntos, pasé una noche en vela reflexionando las consecuencias de tener una relación, pero al final me había ganado el sentimiento.

Mi madre no podría tan fácil conmigo y menos con nosotros, estando con Sakura me sentía fuerte y valiente, sentía que nada podría con ese huracán de sentimientos.

Realmente no sabía ¡Cuán equivocado estaba!

Sakura

Si lo pensaba detenidamente había pasado poco tiempo entre mi ruptura con Yukito y volver a tener una relación amorosa, de hecho todo empezó con Shaoran casi al mismo tiempo de mi desilusión anterior.

Si era sincera conmigo misma, tenía miedo, miedo a que las cosas no salieran bien y miedo a que no funcionara, Shaoran era el sueño de cualquier mujer. Guapo, inteligente, buen deportista, algo huraño y arrogante a veces, pero conmigo había aprendido a controlarse.

Muchas veces pensé en nosotros como una pareja, pero ahora que se había vuelto realidad era un poco extraño. No sabía cómo debía reaccionar frente a él y pese a que tuve novio, mis sentimientos ahora eran completamente diferentes.

Shaoran despertaba en mí sensaciones intensas y difíciles de controlar.

Ese día estaba nerviosa, volveríamos a vernos luego de ese sábado mágico. Habíamos compartido algunos mensajes el día anterior pero nada como ver esos ojos ámbar otra vez.

-Sakurita ¡Madrugaste!

-Hola Tomoyo, si la verdad me levanté más temprano. Tengo algo que contarte.

-¿Ah sí? Déjame adivinar, Li y tú ya son novios ¿Cierto?

-Pero… ¿Cómo lo supiste?

-Soy una brujita Sakura, me extraña que después de tantos años de amistad, aún no lo sepas.

-No te creo nada, así que dime ¿Quién te lo dijo?

-La verdad es que nadie, lo supuse por tu rostro de felicidad, el beso que Li te dio en el templo y lo desaparecida que has estado. No he sabido nada de ti en dos días… ¿Es extraño, no crees? Y… acabas de confirmarlo.

La risita traviesa de Tomoyo llegó a mis oídos como una dulce melodía.

-Buenos días.

Se me erizaron todos los vellos de la nuca al escuchar su voz. Agaché la cabeza y sentí subir el calor a mis mejillas.

Quise responder pero de mi boca no salía palabra.

-Buenos días Li, Sakurita ¿No saludas a tu novio?- Dicho esto y con una sonrisa imborrable en el rostro Tomoyo salió con un florero entre sus manos.

Juro que iba a matarla, lenta y dolorosamente Tomoyo Daidoji perecería entre mis manos. Apretaría ese hermoso cuello hasta que…

Mis instintos homicidas se fueron al carajo cuando Shaoran se acercó a mí.

-¿Se lo contaste?

-¡Claro que no! Ni siquiera sé cómo lo supo, según ella lo adivinó ¿No le dijiste nada a Eriol?

-No he hablado con él. Bueno en realidad qué importa. Igual todo el Instituto va a terminar sabiendo- Tomó mi mano y sonrío- ¿Cómo has estado?

-Bi.. bien, ¿Y tú?

Mi cerebro estaba entorpecido, mis neuronas se desconectaban cuando estaba cerca de él.

-Bien, aunque con Meiling en casa, todo se ha vuelto un tanto, caótico ¿Crees que esté saliendo con Azuma? Yo la verdad ya no sé qué pensar. Ayer hablaron por teléfono y se veía bastante entusiasmada-Dijo tomando asiento enfrente de mí.

-La verdad no lo sé, me parece un tanto repentino.

Aún más repentino fue sentir su mano en mi cintura, automáticamente di un brinco que lo hizo sonreír.

-Oye, no puedes seguir reaccionando así ¿Te acuerdas lo que dijiste este fin de semana?- Me acercó a él suavemente.

Respiré, estaba tan nerviosa que en cualquier momento comenzaba a hiperventilar.

-S…sí.

Me sentía como una estúpida, no podía articular palabra coherente y su olor estaba volviéndome loca ¿Hoy se había bañado en perfume o qué?

Sus ojos estudiaron mi rostro y se detuvo en mi boca, enredé mis brazos alrededor de sus hombros y nos besamos.

-Woow ¿Sakura, Li?

La voz de Chiharu nos interrumpió y rodé los ojos, qué no podía tener un momento a solas con ¿MI novio? ¡Dios! Shaoran Li era mi novio ¡Totalmente increíble!

-¡Vaya, amigo, una total sorpresa!

Esta vez fue el turno de Yamasaki, por lo visto se había vuelto algo oficial que estuvieran juntos, no había tenido mucho tiempo de hablar con Chiharu pero suponía que pronto me enteraría de sus andanzas amorosas, aunque ella no lo quisiera aceptar, la conocía bien y costaba mucho que asumiera sus sentimientos.

-Ya que están aquí y supongo que igual van a enterarse, es bueno que sepan que estamos saliendo.

-¿Cómo dijiste Shaoran?

Akiho se plantó en la puerta de entrada, detrás venía Asuka y otro par de chicas, al parecer de otro salón.

Todas se quedaron atónitas, mirándonos.

-No puedo creerlo, no quisiste salir conmigo y hoy ¿Te haces novio de esta mosca muerta? Sabía que engañabas a todos con esa cara de santita ¡Tsukishiro tenía razón, te hacías la mojigata pero al final eres una zorra cualquiera!

Todo pasó en cámara lenta, no sé en qué momento me había acercado tanto a Akiho y le había estampado una cachetada en el rostro. Su mejilla estaba roja a causa del golpe y mis ojos comenzaron a aguarse. No quería llorar enfrente de esa arpía pero no pude evitar que algunas lágrimas cayeran de mis ojos, fue casi un acto reflejo. Las sequé rápidamente con la manga de mi chaleco.

-Mira Akiho, llevo años aguantando tus humillaciones, ni siquiera sé por qué me odias tanto pero no voy a permitir que sigas insultándome ni burlándote de mí. ¡No tienes idea lo que pasó entre Yukito y yo así que cállate!

-Claro que sé lo que pasó entre ustedes, todo el Instituto lo sabe Kinomoto ¡Te dejó porque no pudiste satisfacerlo como hombre! ¿Qué te hace pensar que podrás hacerlo con Shaoran?

Shaoran la tomó por los brazos y la zamarreó.

-¿Por qué no te callas Yamamoto?

Me quedé pasmada en mi sitio. Así que eso había ventilado Yukito sobre nuestra relación. Que yo no había podido satisfacerlo y por eso había buscado otros brazos.

Volví mis ojos a Akiho y ella me miró con desprecio. Sonrío de una manera casi maquiavélica.

-¿Sabías que la chica con la que te engañó Tsukishiro es mi amiga? Fue tan fácil tentarlo ¿Quién querría estar con una niñita como tú?

-¡Te dije que te callaras, Yamamoto!

-No Shaoran, ya basta, alguien tiene que decirle sus cuantas verdades a esta idiota ¿De verdad crees que ella va a ser mejor que yo? ¿De verdad crees que te va a satisfacer en la cama? Shaoran por Dios reacciona ¡Es virgen! ¡Y todo el Instituto lo sabe!

A lo lejos pude escuchar unas risas, eran las amigas de Akiho.

Entre mi estupefacción pude distinguir a Tomoyo entrando con el florero en las manos y el ceño fruncido, pude ver a Eriol y otros compañeros quedarse en la puerta husmeando y preguntándose qué sucedía.

Chiharu y Yamasaki me miraban preocupados.

Eché un último vistazo a Shaoran, quién había soltado a Akiho y se había vuelto a mirarme, esos ámbares me miraban con incredulidad.

No fui consiente cuándo mis piernas comenzaron a moverse tan ágilmente y me alejé corriendo a gran velocidad, escuché varias voces distintas llamarme pero era tarde, estaba muy lejos.

Me refugié en el edificio incendiado, aunque era algo tétrico, siempre encontraba la paz que necesitaba en ese lugar.

A lo lejos escuché pasos, sinceramente no quería ver a nadie, aún no lograba comprender por qué Yukito había actuado de esa manera conmigo, a lo mejor no fui la mejor novia del mundo pero siempre me preocupaba por él, siempre estaba al pendiente, siempre ponía sus sentimientos sobre los míos, siempre lo complacía y si no habíamos tenido relaciones era porque no me sentía preparada ni mental ni físicamente. No negaba que las ganas estaban pero no me consideraba lo suficiente madura para tomar una decisión que probablemente me marcaría de por vida. Comencé a cuestionarme si quizás por eso me hubiese engañado con otra chica pero ya no valía la pena, total eso había quedado atrás.

-¿Sakura?

Levanté la vista y lo vi.

Shaoran se veía preocupado y algo agotado.

-Aquí estás, estaba preocupado.

-Shaoran, sé que no tienes la culpa de nada, pero quisiera estar sola.

-Sakura… No dejes que lo que diga esa tipa te afecte.

-Todo el Instituto sabe que soy una… una

-¿Una qué? ¿Una chica que se respeta y no deja que cualquiera la toque?

-A lo mejor Akiho tiene razón, contigo también han pasado muchas cosas sin haber sido novios.

-Sakura, no voy a permitir que te cuestiones lo nuestro por lo que Yamamoto pudo haber dicho. Lo hace para herirte, en el fondo siente envidia. Ella ha intentado de muchas formas seducirme y bueno… a mí no me gusta.

Mi mirada se conectó con la de él.

-¿En serio Shaoran?

Tomó mi mano.

-Voy a contarte algo, pensaba no hacerlo porque sentí que no aportaba en nada a nuestra relación pero creo que es mejor que lo sepas. El día que estuvimos en la piscina temperada, antes de encontrarte, Yamamoto intentó meterse al lado de hombres y besarme.

-¿Cómo?

-Traté de ser lo más caballero posible y rechazarla, a lo mejor por eso está tan molesta y se ha desquitado contigo, sabe que no le haré caso.

Me sentía incrédula, una cosa era que Akiho quisiera salir con él y otra era acosarlo.

-Llevo en Japón seis meses y no he querido estar con nadie más ¿No crees que tienes que gustarme bastante para internarlo? Además debes estar agradecida ni siquiera tu hermano te aguanta.

-¡Oye!- Le di un leve golpe en el costado, se había sentado a mi lado.

Ambos reímos.

-Gracias por subirme el ánimo. Y con respecto a lo que otro que dijo Akiho…- Sentí el calor subir a mis mejillas.

-Sakura no me importa, no estoy buscando eso de ti. De hecho nunca he buscado nada, todo se ha dado de manera natural entre nosotros.

Suspiré… estaba jodida, sería demasiado fácil enamorarse de él…

No. Había sido demasiado fácil enamorarse de él porque irremediablemente ya lo estaba.

Shaoran

Jamás por mi mente se pasó que sentiría ganas de golpear a una chica pero Yamamoto había logrado lo imposible. Juro que en el momento justo cuando empezó a gritarle esas cosas a Sakura quise callarla a punta de golpes.

Canalicé un poco la rabia y solo la zamarreé.

Me sentía impotente, el dolor se podía ver en los ojos de Sakura, incluso se habían aguado al escucharla, derramaron un par de lágrimas pero ella era fuerte, se supo defender hasta que esa tipa comenzó con lo de la virginidad. No entendía por qué las chicas se echaban en cara algo tan burdo y superficial, bueno de Yamamoto no me sorprendía nada. Era una chica fácil y sin remordimientos, Eriol me lo comentó en más de una ocasión, se había acostado con medio Instituto y en vez de afectarle parecía disfrutarlo. Se jactaba sobre su fama para conseguir cosas, a mí eso no me afectaba para nada, no era mi tipo y no era lo que buscaba ahora, no mentía, me había acostado varias veces con chicas como ella, sobre todo después de las discotecas a las que me gustaba asistir. En China, el ser de la familia Li te abría muchas puertas y claro, algunas ventanas, pero todas tenían un común denominador, solo buscaban la fama y fortuna de mi familia. Sakura ni siquiera sabía quién era ni de dónde veía cuándo me conoció, supongo que ahora sabe más ya que en el Instituto no hay persona que no sepa de dónde vengo. Si tan solo supieran que ser quién soy también conlleva una gran responsabilidad.

Vi a Sakura alejarse rápidamente, volví mi vista a esa víbora e hice lo que cualquier novio haría, a veces el apellido pesaba bastante.

-Yamamoto- Ella dirigió su vista hacia mí.

-La próxima vez que vuelvas a molestar a Sakura, voy a olvidar los modales que me dieron en China y te juro que vas a arrepentirte.

-Pero Shaoran, tenía que bajar de la nube a esa tontita.

-No vale la pena hablarte Yamamoto, lo que pasa es que te mueres de envidia.

Hubo un breve silencio.

-¿Envidia? Ja ¿Qué podía yo envidiarle a esa?

-Muchas cosas, de hecho por eso me fijé en ella, porque no se parece en absoluto a ti.

Yamamoto abrió los ojos y me di la vuelta.

Salí en busca de mi chica, me sentía algo raro, era extraño saber que nadie antes la había tocado. Habíamos tenido varios encuentros candentes y nunca me hubiese imaginado que el enfermo de Tsukishiro no pudo tener relaciones con ella, entonces eso buscaba ese día, además de haberla engañado, quitarle su virginidad. ¡Maldito Infeliz! Cuando volviera a verlo le daría otra paliza solo por darme el gusto.

Comencé a buscarla, era tan rápida que la había perdido de vista hace bastante, a veces prefería que no fuera tan buena en deportes, creo que sería la única chica que me ganaría una carrera.

La encontré luego de un buen rato, estaba sentada con la cabeza gacha cerca de donde conversamos la primera vez. Recordé ese momento como si hubiese sido ayer, y a propósito jamás me aclaró por qué me conocía desde antes. Bueno ese no era un tema para sacar a colación ahora, podía dilucidar en su rostro que todo lo que había dicho Yamamoto había abierto viejas heridas.

La animé y nos paramos para volver al salón, ya nos habíamos perdido la primera hora así que no importaba mucho, la tomé de la mano y caminamos en silencio.

Al llegar, todos se nos quedaron mirando y fue realmente incómodo, Azuma me fulminó con la mirada. Poco me importaba, era un idiota y ya sabía que lo que se traía con Mei era solo una pantalla, de seguro un plan urdido por mi ingeniosa prima.

El día pasó bastante rápido y a la hora de salida fui a dejar a Sakura a su casa, ya se le notaba más animada, Yamamoto no había hecho acto de aparición en lo que quedó de día. Pero parecía solo la calma antes de la tormenta.

-¿Qué te parece si vienes al departamento un día de estos? Podríamos ver una película o comer, no sé hacer algo.

-Mmm me parece algo peligroso ir a tu departamento, no quiero que tu prima me deje sin extensiones.

Sonreí.

-No seas boba, claro que Mei no haría algo así, no es un animal salvaje ¿Sabes?

-Conmigo no lo parece. Me detesta.

-La verdad es que estuve prometido con Meiling hace algunos años.

Sakura abrió los ojos mostrando sorpresa.

-Explícame.

-Bueno, como te he conversado antes, mi familia se compone de un clan bastante importante, algunas veces bastante anticuado y apegado a las "reglas ancestrales" lo ideal dentro de la familia es que formemos vínculos matrimoniales entre los mismos integrantes. Por lo mismo mi madre pensó que uniéndome a Mei todo quedaría entre familia y se conservaría toda esa tradición estúpida.

-¿Y cómo pudiste salir de eso?

-Bueno, Meiling siempre ha sido más que una prima para mí, es casi una hermana, me crie con ella y con las otras cuatro metiches, así que hubiese sido imposible verla de otra manera. No me imagino siendo su esposo. Ni en mil años.

-Me alegro de que hayas podido zafar de eso, además somos demasiado jóvenes, no me imagino unida a nadie para siempre, aún.

-Pienso lo mismo pero bueno, es un poco difícil derribar el pensamiento de viejos decrépitos que vivieron casi en la época de los dinosaurios.

Reímos.

-¿Y qué piensas hacer luego de que termine el año escolar? Piensas entrar a alguna Universidad de aquí o estás pensando en ir a Tokio.

-La verdad es que no lo sé pequeña preguntona, por ahora quiero vivir solo el día a día, he estado toda mi vida pensando y planificando el futuro, estoy cansado de eso, Tomoeda me ha dado la libertad de elegir qué quiero y qué no quiero hacer.

-Entiendo.

Después de esa provechosa conversación ya estábamos fuera de su casa la besé y me despedí.

Comencé a caminar lentamente. De verdad quería que el tiempo se detuviera, hablar del futuro con Sakura me había abierto los ojos, me sentía culpable, yo sabía perfectamente lo que pasaría luego del año escolar. Mi madre había dicho que solo pasaría este período en Japón para luego retomar mis obligaciones en Hong Kong pero aún tenía la esperanza de poder convencerla y que cambiara de opinión. Debía tratar de viajar, conversar por teléfono nunca era igual que en persona. Estaba planeando ir lo antes posible, apenas el Instituto me diera un descanso, tal vez acompañar a Mei cuando volviera.

De una u otra manera debía convencer a mi madre que aplazáramos todo eso de asumir el legado Li, que mis hermanas también estaban capacitadas, que eso de ser el único hombre ya estaba pasado de moda, pero por más que lo pensaba no sabía cómo abordar el tema. ¿Cómo conseguir que mi madre entendiera que era feliz en Japón, alejado de toda esa mierda comercial, económica y frívola? ¿Cómo poder demostrar que Sakura había llenado todos los espacios vacíos de mi vida?

No tenía ni la más mínima idea de cómo hacerlo pero lo haría. Mi felicidad dependía de poder lograrlo.

Sakura

Realmente el tiempo pasaba volando. Shaoran y yo llevábamos un mes de relación y nunca me sentí tan feliz, hasta las cosas más pequeñas las disfrutaba en su compañía. Aún se metía conmigo, pero de una forma divertida y siempre terminábamos reconciliándonos.

Meiling había vuelto a Hong Kong no sin antes advertirme que cosas malas estaban por pasar, al principio no pude dilucidar tanto sus intenciones pero habló de la familia y sobretodo de la madre de Shaoran.

Flash back

"Habíamos ido a despedirla al aeropuerto. Shaoran me pidió acompañarlo. Meiling ya no era tan hostil como al principio aunque creo que jamás yo sería santo de su devoción.

Me acerqué a abrazarla.

-Bueno Kinomoto, supongo que al ser de la familia ahora eres Sakura.

-Nunca he sentido rivalidad contigo, Meiling.

Ella observó a su alrededor y mientras Shaoran contestaba el celular y se alejaba unos pasos de nosotras, tomó mi mano y la apretó levemente.

-Escucha, Sakura, nunca me has caído del todo bien y pienso que… habrían mejores personas que tú para mi primo pero lo que menos quiero en la vida es que él sufra. Lo quiero demasiado como para verlo mal. Xiao Lang siempre ha sido bastante cerrado, confío en que si se supo abrir contigo, eres la chica correcta.

Me sonrojé.

-Tía Ieran es una poderosa mujer de negocios, para ella siempre ha sido muy importante el qué dirán y la unión familiar. No será fácil, cuídate y cuídalo. Si no nunca te lo perdonaré.

Me soltó algo brusco y tomó su maleta sin despegar su mirada de la mía.

Me quedé pensando en todas sus palabras, esos ojos zafiro me taladraban, tragué en seco, realmente los Li eran muy intimidantes."

Fin Flash Back

-¿Aló? ¿Sakura? ¿Estás ahí?

La voz de Shaoran me sacó de mis pensamientos.

-Ss..si. Dime.

-¿Sucede algo?

-No, solo estaba pensando.

-Mmm te estaba preguntando qué película te parecía mejor, hay varias nuevas en Netflix, o ¿Quieres ver otra cosa?

-La que tú elijas estará bien, Shaoran.

-¿Qué pasa? Estás más distraída de lo normal.

-No pasa nada, déjame ver qué hay disponible.

Le arrebaté el control remoto y comencé a pasar por las diferentes películas que se desplegaban en la pantalla. Ninguna me parecía interesante hasta que encontré una que hace mucho tiempo quería ver, era una comedia romántica y aunque un poco antigua por el reparto de actores, valía la pena arriesgarse.

-¿No puede gustarte otro género? Hemos visto tres películas del mismo estilo en las últimas semanas. Podríamos ver algo de terror.

-¿Estás loco? Sabes que odio ese tipo de películas.

-Ay vamos Sakura, acá no pasa nada si te asustas puedo abrazarte.

-No quiero.

Me crucé de brazos y me senté en el sofá de la sala.

Shaoran suspiró y se sentó a mi lado.

-Está bien, tú ganas, veamos la ñoña película romántica. Veamos cuánto demoran esta vez en quedar juntos y vivir felices por siempre.

Sonreí. Puse play y comenzó a pasar la introducción.

Shaoran se acomodó y pronto me abrazó.

Al poco rato levanté mi hombro y pude darme cuenta que la tirita diminuta de mi sujetador se había soltado, estaba un poco incómoda pero disimulé todo lo que pude, comencé a moverme despacio, no quería que Shaoran se diera cuenta, moría de vergüenza. Pero como siempre, fallé olímpicamente.

-¿Qué te pasa? No has dejado de moverte.

El calor subió a mis mejillas y me incomodé aún más.

-Es que…

¿Dios, por qué todo era tan difícil para mí? ¿Acaso había hecho algo muy malo en mi vida pasada?

Lo mejor era ser sincera, Shaoran ya se había dado cuenta.

-Es que, se me desabrochó el tirante del sujetador.

Silencio. No quería mirarlo pero pude notar que parpadeó varias veces.

-¿Qui… quieres que te ayude?

-Bueno.

Dije esto sin pensarlo, cuando pude evaluar la situación, me di cuenta que no había sido una muy buena idea.

Desabotoné los primero botones de mi blusa y la deslicé por los hombros. Cuando quedó a una altura prudente, asentí.

Shaoran rozó las yemas de sus dedos en mi espalda y solo a ese contacto, una corriente me recorrió por completo. Me estremecí y respiré profundamente.

Cerré los ojos y me repetí mentalmente que debía calmarme. Respira Sakura, es solo un momento.

El problema es que pronto sentí su boca besar mi hombro y mi cuerpo se incendió de inmediato.

Su boca recorrió todo el camino desde la espalda, el hombro y parte de mi cuello.

Hace bastante tiempo no teníamos un encuentro así, las otras veces habíamos estado acompañados, la primera vez que vimos una película en su casa vino Tomoyo y Eriol y en la segunda también estaba Meiling.

Sin darme cuenta terminé encima de él, besándonos apasionadamente en el sofá.

Me senté a horcajadas encima de él y tiré suavemente mechones de su cabello castaño, luego besé su cuello y pude disfrutar en demasía la marcada prominencia de su cuello. Lo escuchaba suspirar y me sentía poderosa.

Podía demostrarle al mundo que Shaoran Li me deseaba y que no era la niña que todos creían, podía sentir su erección a través del pantalón y eso me encendió aún más.

Levanté la sudadera que llevaba puesta y recorrí su marcado abdomen. Luego subí por su pecho y volví abajo. Volvió a recorrer mi cuello y pronto mis pechos se vieron llenos de húmedos besos.

Suspiré profundamente y él se quitó la sudadera, mi blusa cayó al suelo y Shaoran me levantó y nos dirigió a su habitación.

Había llegado la hora… y estaba más segura que nunca…

Notas de la autora:

¿Y? ¿Qué les ha parecido? Vamos avanzando bastante, sobretodo en la intensidad de emociones y de actos en estos dos.

Al fin van a "afianzar" ese noviazgo... al parecer.

Veamos qué pasa en el próximo.

Nos leemos, muchas gracias a tod s.

Besos!