Vegeta salía de entrenar. Tenía algo de hambre y sabía que si su hijo había llegado de eso que le llamaban escuela, habría merienda en la cocina. Entonces, cruzando la sala de estar, se encontró a Trunks de pie mirando hacia la pared. No era la primera vez que lo encontraba así, había descubierto que era una de las maneras de Bulma de castigarlo.

En ese momento Trunks metió un golpe en la pared dejando un boquete.

— ¡Mamá, no te aguanto! — murmuró al mismo tiempo que bajaba su brazo.

— ¡Te he escuchado, Trunks! Añado dos semanas más.

— Ugh... maldita sea...

— [¿Qué has hecho ya, niño?]

Trunks se giró con cara molesta hacia su padre y le respondió con duda:

— Yo sólo... yo...

— ¡Trunks! ¡En silencio!

Trunks se giró de nuevo hacia la pared de un respingo con las mandíbulas apretadas y replicando entre los dientes:

— Noqueé a un compañero de clase... Podría haberle destrozado la cara, ¡pero no! — Alzó más la voz como si quisiera replicarle a su madre — ¡Me controlé! ¡Sólo le metí un golpe seco en la nuca para que me dejara en paz!

En eso, se oyó una silla moviéndose y unos segundos después una Bulma enfurecida lo cogió de la oreja:

— ¡Trunks, no es la primera vez que te metes en problemas! ¡Tienes que aprender realmente a controlarte!

— ¡Pero si lo hago!

— ¡No me contestes! ¡Siempre acabas hiriendo a un compañero...

— ¡Eso no es verdad! — Se giró suplicante a su padre — ¡Controlo bien lo que hago! ¡Podría machacarlos fácilmente y lo único que reciben es un leve golpe, una caída al suelo o un moratón! ¡Venga ya!

Vegeta veía con algo de diversión la escena, si fuera por él felicitaría a su hijo, mejor, lo animaría a que les diera más fuerte. Pero viendo a la loca de su mujer estrujando la pobre oreja de su hijo, prefirió no meterse, tenía demasiada hambre para arriesgarse a perder la merienda. Así que dejó a esos dos con la riña y se fue primero a la cocina a merendar. Al regresar la bulla todavía seguía.

— ¡Cómo te atreves a hablarme así, Trunks!

— Mamá... — el niño sabía que iba a perder — Lo siento pero...

— Ni peros ni peras.

Entonces, Vegeta intervino:

— Puesto que no controlas tu fuerza, a la cámara de gravedad, ¡ahora!

— ¡Vegeta! ¡Papá! — se quejaron al mismo tiempo madre e hijo.

— Entrenamiento extra. — Miró a su mujer — ¿Quieres que controle su fuerza? De eso me encargo yo.

Vegeta agarró del cuello de la camisa a su hijo y lo arrastró literalmente a la cámara de gravedad. Bulma parpadeó varias veces sorprendida de que Vegeta quisiera aleccionar a su hijo... y menos por haberse metido en una pelea en la escuela. Su cara cambió a una sonrisa radiante.

Quizás ya está asumiendo bien las normas de la Tierra y el rol de padre...

Una vez en la cámara de gravedad, Vegeta soltó a su hijo con desgana, éste se levantó sacudiéndose el pantalón y habló con una sonrisa a su padre:

— [¡Gracias, papá por salvarme!]

— Hmph — soltó cruzándose de brazos.

Vegeta sabía que, aunque su hijo era muy social en ese estúpido centro de niños, era un crío diferente a ellos y muchas veces había venido a los entrenamientos soltando toda la frustración que durante el día retenía. Criticándolos a cada golpe que soltaba y metiéndoles una santa paliza imaginaria, el niño se volvía más fuerte a la vez que se relajaba.

— [Son unos estúpidos débiles pero lo que más me revienta es que tengo que aparentar ser un empollón rico... ]

Miró a su padre quien no se movió, sabiendo que eso significaba que podía seguir hablándole. Le encantaba poder contarle a su padre los "problemas" que tenía en la escuela. Sabía perfectamente que, a diferencia de su madre, él no lo iba a reñir por eso.

— [Ese idiota al que noqueé se estaba metiendo conmigo... Normalmente les meto tajadas verbales y se callan pero ése se cree más fuerte porque hace Artes Marciales. Así que le demostré que lo que él hacía en realidad era una mariconada.]— Continuó con orgullo el pelilila. Eso hizo soltar un bufido de superioridad a Vegeta. Entonces el pequeño se puso en posición de ataque y representó la pelea: — [Él me lanzó un puñetazo que esquivé sin dificultad, y con la palma de la mano lo empujé lo suficientemente fuerte para que cayera al suelo, me reí en su cara y al darme la vuelta me fue a atacar por la espalda, el muy cobarde. Pero lo pude sentir y entonces me moví al lado y al pasar su cabeza debajo de mi brazo, lo noqueé con la palma de mi mano. ¡Ves! ¡Me controlé!] — Acabó la narración triunfante.

Vegeta ya había comenzado a augmentar la gravedad de la sala. Aunque normalmente le daban igual las historias de su hijo y le aburrían, véase irritaban, no le molestaba tanto escucharlo cuando se trataba de alguna pelea en la escuela.

— [Bien, igualmente no te libras del entrenamiento.]

— [¡Sí!] — Dijo contento Trunks. Ahora podría desfogarse.