Mentiras Que Cambian Vidas
Disclaimer: Los personajes pertenecen a la grandiosa Stephenie Meyer, yo sólo juego con ellos, pero la trama es completamente de mi autoría, por favor digan no al plagio.
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Capítulo 10* Confesiones que duelen
Aquel día Carmen se encontraba en su casa, preparaba la cena para la llegada de su marido, sus hijas habían salido y ninguna regresaría esa noche, así que era una noche solo para ellos dos. Estaba cocinando un rico lomo ahumado cuando el timbre la sorprendió.
— ¡Ya voy!— gritó Carmen
Se apresuró a colocar el lomo en el horno, con la temperatura adecuada y salió de la cocina rumbo a la puerta. Al abrir, estaba ante ella la persona que menos esperaba.
— ¡Hola Carmen! ¿Tiempo sin vernos no?—
—Hola Renée, si ya hace algunos meses, pasa— saludó Carmen, haciéndose a un lado para que Renée pasara— ¿A que debo tu visita?— preguntó
—Acabo de llegar a la ciudad hace unas horas, vine con toda mi familia, a pasar unos días, Phil creyó que era injusto que solo Tanya conociera Seattle y nos trajo a todos de vacaciones— explicó con simpleza, aunque solo ella sabía que no era del todo cierto
— ¡Oh! ¡Qué bien! ¿Cómo está Tanya? Espero pronto me presentes a los demás— habló Carmen
—Tanya está bien, y pronto te presentaré al resto de mi familia, ellos estaban cansados así que solo he venido yo— mintió— espero que no te moleste—
— ¡Claro que no! Estoy sola así que me haces algo de compañía en lo que llega Eleazar— le dijo Carmen, guiándola hasta la cocina
— ¿Y tus hijas?— preguntó Renée, mordiéndose la lengua al querer preguntar por solo por Bella, su hija.
—Bella está en su departamento, avisó que no vendría a dormir, y Kate esta con su abuela de paseo y volverá el fin de semana— explicó Carmen
— ¿Eso quiere decir que podemos hablar en confianza?— preguntó Renée
—Claro, ¿De qué quieres hablar?— preguntó Carmen, invitándola a sentarse en uno de las sillas de la isla de la cocina.
—Me han recomendado a un tal J. Jenks para hacer una búsqueda, lo contraté hace algunos meses, pero quiero tu opinión, me dijeron que tu familia lo conoce ¿es cierto? — habló Renée
Carmen se puso pálida, y con manos temblorosas le sirvió a Renée una taza de té de manzanilla, se la entregó y sirvió una para ella, colocó entre medio de las dos un plato de galletas.
—Es el abogado de los Cullen y los Denali, lo conozco si— habló con la voz tranquila
— ¿Entonces?... ¿Crees que es confiable?—
—Sí, a nosotros nunca nos ha defraudado— habló muy convencida Carmen
—Siempre hay una primera vez…— musitó Renée por lo bajo
— ¿Cómo dices?—
— ¡Oh nada! Que confiaré en él—
— ¿De qué búsqueda hablas?— preguntó Carmen
—Busco a mi hija, un bebé que abandoné contra mi voluntad hace años—
— ¿Contra tu voluntad?— preguntó Carmen extrañada— ¿A caso tu esposo no la quería?—
— ¡Oh no! Mi hija no es de Phil, su padre es Charlie— aclaró
— ¿Charlie? Pensé que solo eran amigos—
—Lo somos, pero hace veinticuatro años éramos novios— confesó Renée— y de esa relación nació una pequeña bebé, que mi padre me obligó a abandonar—
— ¿Te obligaron a abandonarla? ¿Por qué?—
—Nosotros los gitanos tenemos una cultura diferente, con nosotros los abortos eran algo pecaminoso, pero al yo estar comprometida con un hombre que no era el padre de mi bebé era la deshonra para cualquiera que se enterara, y yo pertenecía a una de las familias más importantes de la comuna, mi padre me dejó tener a mi bebé, pero el mismo día que nació me obligó a salir de la casa y abandonarla — explicó Renée, recordado cada detalle de aquel día
— ¿Y porque buscarla hasta ahora?—
—La busqué desde hace mucho, pero nunca tuve resultados, hasta ahora que di con Jenks—
— ¿Por qué?— preguntó Carmen extrañada, las palabras de Renée le recordaron la noche en la que aquella joven había abandonado a Bella en Madrid.
Renée iba a contestar, pero el sonido de la puerta y la voz de Eleazar anunciando su llegada la interrumpieron.
— ¡Estoy en la cocina cariño! ¡Tenemos visita!— gritó Carmen a su marido
— ¡Oh! ¿Qué tal Renée? Charlie no me dijo que estabas en la ciudad— saludó Eleazar
—Charlie no lo sabe, acabamos de llegar—
—Entonces…
Carmen fue interrumpida por el sonido del timbre, Eleazar le hizo una seña indicando que él abría la puerta, Carmen comenzó a sacar cubiertos para colocarlos en la mesa.
— ¿Qué haces aquí?— exclamó Charlie enojado
—Vine a hablar con Carmen— dijo Renée vacilante
— ¿Enserio?— contestó Charlie sarcástico
—Sí, necesito hablar con ella— respondió la mujer
—Disculpen que me meta pero ¿comemos y después hablamos?— sugirió Carmen, aun sin entender por qué Charlie asesinaba con la mirada a Renée
Charlie, no queriendo importunar más, aceptó y los cuatro fueron al comedor, entre Renée y Carmen colocaron la mesa y los hombres bajaron a la cava por una botella de vino para acompañar la comida. Una vez en la mesa comenzaron a comer, la comida era deliciosa, pero la tensión era tan grande que se podía cortar con unas tijeras. Al terminar, Carmen retiró los platos con ayuda de su marido y ofrecieron a Charlie y Renée una taza de café en la sala para continuar con su charla.
— ¿Y bien? ¿De que querías hablar Renée?— preguntó Carmen nerviosa. Tenía un extraño presentimiento, que le advertía que esa conversación no le dejaría nada bueno, solo dolor y tristeza.
—Yo sé que Bella no es hija suya, y no se atrevan a negarlo— comenzó Renée
—Renée basta, no debimos quedarnos…— interrumpió Charlie
—Déjala hablar Charlie— intercedió Carmen, aunque por dentro rogaba que sus conclusiones no fueran acertadas
—Yo te conté que abandoné a una hija contra mi voluntad, la abandoné en la puerta de una casa en Madrid, era una noche muy fría y decidí tocar la puerta, dentro se escuchaba música y risas por lo que pronto se darían cuenta de la presencia de mi Marie, llamé a la puerta una vez, y deje a mi bebé en el suelo le até a su manita una cadenita que Charlie me había regalado, le di un último beso y llamé de nuevo a la puerta, la música cesó y yo corrí tras unos arbustos, pronto una mujer salió y acunó a mi bebé, la veía con adoración y supe que ella la cuidaría, así que salí corriendo, la mujer me llamaba, pero sabía que si volvía la vista un segundo, le quitaría de los brazos a mi hija y me escaparía de ahí con ella, pero recordé a mi padre y su amenaza de matar él mismo a mi hija si me atrevía a regresar con ella, así que me fui— habló Renée sin apartar la vista de Carmen
—Pero todos sabemos que Bella es hija biológica de Carmen y Eleazar, ¿Qué ganas con esto Renée?— preguntó Charlie enojado
—Bella no es nuestra hija biológica Charlie, a ella la abandonaron frente a nuestra puerta, un día antes de nuestro regreso a Seattle— confesó Carmen con lágrimas en los ojos
Eleazar trataba de consolarla, pero para ese punto él también había armado el rompecabezas y unidas las piezas, Charlie y Renée eran los padres de su princesa, de su pequeña Bella.
— ¿Entonces…?— habló Charlie cuando comprendió las palabras y las lágrimas de sus amigos
—Si Charlie, Bella es nuestra Marie— dijo Renée ilusionada— Y debemos decírselo, hoy, me niego a que sea otro día— sentenció
— ¡No podemos decirle ahora! ¡Está embarazada y puede afectar a su bebé! ¡No arriesgaré a mi nieta!— le gritó Carmen
—Mi hija es fuerte, ella es una Swan y su hija también, Carmen, Bella no es tu hija, es mía y es mi nieta— dijo Renée exaltada
— ¡No! ¡Yo soy su madre! ¡Yo la cuidé todos estos años! ¡Llegó cuando menos lo esperaba y ahora no imagino una vida sin ella!— replicó Carmen
—Y yo necesito que ella sepa que soy su madre, que me deje explicarle, que me llame mamá—
—Llama a Bella Carmen— pidió Eleazar
— ¿Qué? ¿Tú también? ¡Es nuestra Eleazar!— objetó Carmen
—Debe saber la verdad—
Carmen y Eleazar desde siempre habían temido que ese día llegara, pero tras el cumpleaños número diez de Bella, le comenzaron a restar importancia al asunto, pero hoy ese día había llegado. Los padres biológicos de su bebé estaban ante ellos, y no los dejarían tranquilos hasta que Bella supiera la verdad.
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—Haber Alice, tranquila y dime que ocurre— habló Bella nerviosa
—Ayer por la noche habló Edward, nos contó que sus maestros cubanos eran una eminencia, y después...— Alice comenzó a narrar, pero fue interrumpida por Bella
— ¿Maestros cubanos?— preguntó extrañada
—Sí, ¿A caso se te olvidó lo que te dijo Edward antes de tomar la decisión?- interrogó Alice
— ¿De qué hablas Alice? No he hablado con Edward desde hace poco más de seis meses— explicó la castaña
—Pues a nosotros nos dijo que te avisó que iría a terminar su carrera a Cuba— le contó extrañada Alice
Bella se sorprendió, no había sabido de Edward desde hacía mucho tiempo, ella le mandaba e-mails con las imágenes de las ecografías de su hija, pero nunca había recibido respuesta alguna. Al inició se había entristecido de que él no se interesara por ellas, pero después se acostumbró a hablarle a un computador. Alice le explicó que Edward se había ido a principios de año, justo un día después de que ella hubiese volado a New York, había ido a terminar sus estudios en una de las mejores escuelas de medicina en Cuba, y ahí había conocido a Heidi Bennett quien tras unos meses de conocerla, la hizo su novia, y ahora Heidi y Edward iban a ser padres, se casarían y vivirían tan felices como lo han sido este tiempo. Palabras textuales de Alice, quien no notó los sollozos silenciosos de su prima y mejor amiga.
— ¿Verdad que es una noticia hermosa?— chilló feliz Alice
—Claro que si Alice, la mejor del mundo— contestó Bella con la voz rota
— ¿Y tú como estas? ¿Qué tal Enzo?—Pregunto Alice con picardía
Pero justo cuando Bella iba a contestar unas manos conocidas taparon sus ojos, ella sin pensarlo se levantó y se tiró a los brazos del hombre, aun con el celular pegado a uno de sus oídos.
— ¿Alice? Te llamo después— habló Bella y colgó sin esperar respuesta
— ¿Que ocurre cariño?— preguntó Enzo preocupado
Pero Bella no contestó, solo lloró en sus brazos lo que preocupó más al hombre, y la tomó en brazos y se sentó con ella en la banca en la que ella había estado.
—No me asustes Bella, dime que ocurre— pidió nuevamente
— ¿Puedes llevarme al departamento?— habló Bella entre hipidos
—Claro, vamos—
Enzo los puso de pie y pasó un brazo por sus hombros de manera protectora y camino con ella las calles que los separaban del departamento de Bella. Ninguno dijo palabra alguna en el trayecto a casa de Bella, ella solo trató de tranquilizar sus sollozos mientras que él daba lentas y reconfortantes caricias en su espalda. Al llegar, Bella dio las llaves del departamento a Enzo y cuando el ascensor se detuvo en su piso, ambos caminaron hasta la puerta y él abrió dejándola entrar primero.
— ¿Quieres contarme lo que ocurrió? — le preguntó Enzo, temeroso de su reacción
Bella negó con la cabeza, lo único que quería en ese momento era dormir y olvidar por un momento lo que Alice le dijo, pero no podría hacerlo, porque a su pequeña no le gustaba dejarla dormir.
— ¿Qué pasa?—preguntó Enzo al ver el ceño fruncido de la castaña
—Solo quiero dormir— dijo ella
—Pues hazlo, no te preocupes por mí, puedo venir más tarde— sugirió
—No voy a poder dormir aunque quiera— comentó un tanto risueña—a mi bebé parece no gustarle que yo duerma— explicó ante la pregunta no formulada del hombre. Enzo también rió ante la respuesta, la bebé, aun antes de nacer, era todo un caso, no había momento del día en que no se moviera, pero no sabía que eso incluía a las noche.
—Puedo hacerte compañía entonces— sugirió él
—Eso estaría bien, podemos ver películas— aceptó ella
Enzo sonrió y asintió, no la obligaría a hablar. Por su parte Bella pensaba que no estaba bien usar a Enzo, pero si él se iba, ella lloraría nuevamente y no quería hacerlo porque eso afectaba a su bebé. De modo que ambos habían ido a la cocina a preparar palomitas de maíz. Una vez hechas, fueron a la habitación de Bella, siempre se quedaban en la sala, pero ella estaba muy cansada y no quiso aceptar la sugerencia de Enzo de él después llevarla a su cama si ella se quedaba dormida.
Vieron una película completa, y al pasar a otra, por la mitad, Bella se quedó dormida. Enzo notó que Bella se removía un poco incómoda, y pensando que era su presencia lo que de alguna manera la incomodaba, iba a levantarse e irse, pero no pudo resistir la tentación de tocar el abultado vientre de la chica, antes ya lo había tocado y le encantaba hacerlo, porque Vanessa siempre parecía reconocerlo. Cuando su mano se posó sobre el vientre de Bella, notó que lo que había dicho ella era cierto, la bebé se movía mucho y no dejaba dormir a gusto a Bella. Y entonces hizo algo que nunca antes había hecho.
—Hola princesa— habló acariciando el vientre de Bella — soy Enzo, seguro que me recuerdas—dijo con una sonrisa, y recibió como respuesta una pequeña patadita de Vanessa en su mano— yo sé que la noche es muy aburrida, pero debes dejar dormir a mamá, ella está cansada y tiene mucho sueño y tú también debes dormir— la bebé volvió a patear y Enzo continuó con caricias lentas por el vientre de la castaña— te prometo que te llevaré al parque a jugar en cuanto puedas caminar, y te arrullaré por las noches para que puedas descansar solo deja dormir a mamá ¿de acuerdo? —pidió y una patadita fue la respuesta, la bebé no volvió a moverse tanto durante un rato y al voltear la vista a Bella la descubrió con lágrimas en los ojos, observando.
—Yo... Bella lo siento si te incómodo... solo quería calmar a la princesa para que te dejara dormir—contestó cabizbajo
—No lo sientas, ella te quiere mucho, y yo también, solo que me emocionó el verte hablar con ella, te imaginé a ti siendo su papá, y lo diferentes que serían las cosas— habló ella
—Y aún pueden ser diferentes, yo te quiero, ahora puedo decir que te amo, las quiero y el amo a ambas, si tú me dieras la oportunidad yo podría demostrarlo—
—Demuéstralo, yo también te quiero y sé que puedo llegar a amarte, pero tengo que confesar unas cuantas cosas antes...—
— ¿Me dirás porque llorabas en el parque?—preguntó y Bella asintió
—Solo prométeme que no me juzgaras, que me dejarás hablar hasta el final y después decidirás si aún me quieres a tu lado o no, te juro que yo comprenderé si ya no me quieres—
Enzo asintió con un movimiento de cabeza y le limpió un par de lágrimas que había derramado.
—Vanessa no es producto de una inseminación artificial, ella tiene un padre, padre que ahora se va a casar con otra y va a tener otro hijo— confesó ella con un nudo en la garganta y Enzo la abrazó dándole consuelo—hasta hoy sólo Charlie sabía de esto, ahora tú lo sabrás, y te pido que no se lo digas a nadie, mi familia me odiaría si se enteran—
Bella iba a continuar, pero el sonido de su celular se lo impidió, en la pantalla vio el número de su casa y se extrañó de verlo, pues había llamado a su madre y le había avisado que pasaría la noche en su departamento.
— ¿Hola?— preguntó
— ¡Bella! ¡Hija necesito que vengas a la casa ahora!— contestó su madre desde el otro lado de la línea telefónica.
— ¿Que pasa mamá? ¿Kate y papá están bien? ¿Y mi abuela?— preguntó Bella alarmada
—Todos estamos bien...—contestó Carmen y después de un respiro continuó— solo necesito que vengas a casa ahora ¿sí?— pidió su madre con la voz rota
—Está bien mamá y tranquila, planeaba decirles mañana, pero les adelantaré la noticia, ya elegí el segundo nombre de Vanessa— le dijo Bella emocionada
—Te esperamos aquí cariño, y ya quiero saber el nombre de mi nieta—
—Bien, voy para allá—
—Te esperamos— le dijo Carmen y cortó la llamada
— ¿Quieres que te lleve?— preguntó Enzo
— ¿Aun me quieres cerca de ti?— preguntó Bella asombrada
—Siempre las querré cerca de mí— contestó él
—De acuerdo, pero tengo que ir a casa de mis papás y tal vez me quede ahí, no sé para qué me llamó mamá—
—Te esperaré fuera si es necesario, pero no dejaré que vayas sola es muy tarde para que andes por la calle—
—Está bien, ¿Podemos seguir con nuestra conversación en el auto?— pidió ella
—Claro que si — le contestó él
Ambos se levantaron de la cama alisando sus ropas, Bella tomó su móvil y sus llaves del departamento y de su auto, y salieron al garaje del edificio, ahí estaba el auto de Bella, su recientemente adquirido Audi A4 negro, le dio las llaves del auto a Enzo y él la ayudo a subir al asiento del copiloto y después rodeó al auto y se subió en el asiento del piloto, arrancó al auto y partieron rumbo a la casa de Bella.
— ¿Quién es el papa de Vanessa, Bella? — preguntó Enzo
—Mi primo, Edward, supongo que has escuchado a Alice hablar de él — confesó un poco tímida— yo le quiero, él me quería, y aunque lo nuestro no podía ser decidimos vivir el momento, y después de algunos pocos meses quedé embarazada de Vanessa, al inicio temí su reacción, y le propuse que mintiéramos sobre el padre de mi bebé, él la vería crecer como su tío, y él me dijo que lo aceptaría, pero debía dejarlo acompañarme a las consultas, estar en el parto y todo lo demás, yo acepte, era algo que no le podía negar, el día que lo decidimos le conté a mi familia la versión que acordé con Edward, ellos claro que se emocionaron, pues Vanessa va a ser la primera nieta de las tres familias, y dos días después no sabía nada de Edward, le conté a Charlie lo que pasaba realmente, nos ofreció su ayuda, dijo que nos enviaría a otro lugar a ambos, nos ayudaría a establecernos, y nos brindó su ayuda incondicional, yo traté de contactarlo para decirle de la ayuda de Charlie, pero él nunca contestó, nunca lo ha hecho, le he mandado por e-mail cada ecografía de Vanessa, no sé si las ha visto o no, pero hoy me entré que va a casarse y a tener otro hijo con otra mujer, no sé qué pensar, aunque mi corazón me dice que él no me amó como decía hacerlo, yo le entregué todo y él ahora se va casar con otra— confesó ella rompiendo en llanto, los cálidos brazos de Enzo la rodearon y ella lloró en su pecho.
—No llores mi Bella, yo no te juzgaré, tú lo amas y él te traicionó, pero yo no soy él y si me dejas, yo puedo ser el padre que Vanessa necesitará —
— ¿Aun me quieres?—
— ¿Porque no te querría? Tú hiciste lo que podías, él no supo afrontar las cosas, y ahora yo estoy aquí, dispuesto a sanar la herida en tu corazón—
—Gracias, y te juro que pondré todo de mi parte para amarte como tú lo haces, Vanessa será tu hija, Edward perdió su oportunidad— habló ella, imaginando con tristeza el futuro que pudo tener a lado de Edward, y que ahora ya no podría ser.
—Ahora creo que tienes que bajar, o se preocuparan por ti— le dijo Enzo con una sonrisa sincera
Bella no se había percatado de que ya estaban en su casa, y le pareció extraño ver el auto de Charlie aparcado al frente de ellos.
—Anda ve, yo te esperaré aquí, avísame si te quedas a dormir para pasar a buscarte mañana— indicó él con una sonrisa sincera
Bella asintió, y bajó del auto limpiando los restos de lágrimas que quedaban en su rostro. Como ella tenía llaves de la casa, entró sin tocar, las luces de la sala estaban prendidas, así que supuso que sus padres estarían ahí. Caminó hasta el lugar y escuchó lo que la voz, que reconoció como la de Renée, le decía a alguien.
—Debemos decirle, Bella tiene que saberlo, ustedes la han tenido desde que era un bebé, yo no, y quiero recuperar ese tiempo— dijo con la voz rota a causa del llanto.
¿Qué debía saber ella? ¿Por qué les reclamaba Renée a sus padres? Ella no lo sabía, y no se quedaría con la duda. En la habitación estaban sus padres, sentados en el sillón más grande de la estancia, su madre lloraba en los brazos de su padre, Renée estaba de pie y de espaldas a ella, y Charlie de frente sentado en la silla más apartada, por lo que fue el único que reparó en su presencia. Bella, caminó la distancia que la separaba de su madre y la abrazó.
— ¿Qué ocurre mamá?— preguntó Bella preocupada, su madre solo cambio los brazos de Eleazar por los de ella y continuó llorando— no llores, ¿quieres saber el segundo nombre de Vanessa? Apuesto a que eso te alegrará— Carmen asintió, y aun con los ojos llorosos levantó la vista y la posó en el rostro de su hija— mi pequeña se llamará Vanessa Carlie, elegí Carlie porque no encontraba una mejor combinación para representar a sus otros dos abuelos; Kate y papá propusieron Vanessa y se quedó, pero faltabas tú y Charlie a quien considero como un segundo padre— explicó mirando a Carmen y a Charlie, que la miraban con adoración y lágrimas en los ojos— así que jugué con los nombre de ambos y salió Carlie, de Carmen y Charlie…
Bella no pudo continuar porque su madre volvió a tirarse a sus brazos llorando, Bella no sabía lo que pasaba, lo que si sabía era que odiaba ver llorar a su mamá.
— ¿Qué pasa mamá?— preguntó nuevamente, y recordó las palabras de Renée— ¿Qué tengo que saber? ¿Lloras por eso mami?— preguntó Bella cual niña pequeña, pues sabía que su mamá adoraba que la llamara de esa manera.
—Renée, creo que debemos dejar que Carmen y Eleazar hablen con ella a solas, después ella misma nos buscará si lo cree prudente— habló Charlie
— ¡Pero Charlie!— replicó Renée enojada
—Nada de peros Renée, ya esperaste veintidós años, puedes esperar una noche más— sentenció Charlie tomando del brazo a Renée y guiándola a la puerta.
Cuando la puerta estuvo cerrada, Carmen se calmó un poco, y escondió su cara entre sus manos.
— ¿Qué pasa mama?— preguntó Bella, pero su madre seguía sin contestarle— ¿Me dirás que pasa papá?— preguntó esta vez a Eleazar
—Ven cariño— pidió Eleazar, levantándose de su lugar para que Bella se sentara ahí, él se acuclilló al frente de ella y tomó una de sus manos— tu sabes que eres nuestra hija, y eso nada ni nadie lo cambiará, nosotros te amamos siempre, y nunca dejaremos de hacerlo— habló Eleazar derramando un par de lágrimas
— ¿Qué pasa papá? Me estas poniendo nerviosa—
—Bella, nosotros no somos tus padres biológicos— habló Eleazar
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¿Qué les pareció el capítulo? Creo que fue el capítulo de las revelaciones, ¿Merezco sus RR's? ¡Todas quieren matar a Edward!... y no las juzgó, la verdad hasta este momento me he contenido de matarlo o al menos lesionarlo en un capítulo, pero créanme, una acción o palabra, duele más que cualquier golpe, ni que decir de la muerte, así que él sufrirá mucho y pagará sus malas decisiones.
Promocional: Les recuerdo que podrán encontrar adelantos, fotografías y mucho más referente a este y a mis otros Fics en el grupo de Fb Bella Readers (link en mi perfil)
Besos desde México, Bella.
