Mirada
"-Creo que ahora ya tengo toda la suerte que necesito – dijo en voz baja, a la intensidad justa para que ella pudiera escucharlo, posicionada a pocos centímetros de él."
Y no hubo tiempo de pensar en nada, no hubo ocasión de llevar su mente a divagar a lugares extraños, mas solo perdieron su mirada en los ojos de la persona que tenían en frente. Ella nunca bajo las manos, que aun tenía posicionadas en el pecho del chico, debajo de la clavícula derecha de éste y ahora, esa posición le daba acceso a escuchar levemente los latidos del corazón de él, que mágicamente se sincronizaron a los suyos, que acelerados y potentes, retumbaban armónicos en sus oídos.
De improviso se escuchó un golpe en la puerta, acompañada de una voz femenina que provenía del exterior.
-Adrien – Dijo Nathalie con voz inexpresiva mientras golpeaba monótonamente la puerta.
El golpe hizo que ambos jóvenes se separaran abruptamente, tomando direcciones opuestas mientras miraban al suelo tímidamente.
-Si – dijo Adrien mientras abría la puerta a la mujer que lo esperaba afuera e intentaba esquivar el contacto visual para no dejar en evidencia la tonalidad aun rosada en sus mejillas.
-Estaba en conferencia con tu padre, le he comunicado tu decisión y me ha dado esto. Es el itinerario de tu próxima sesión – dijo la mujer alta entregándole una carpeta al chico. – ¿Todo bien? ¿Tienen hambre?
-No – dijo Marinette desde el sillón frente al televisor – Además yo ya me voy.
-¿Ahora? – Dijo Adrien impulsivamente – es decir, ahora que tengo alguna oportunidad para ganarte.
-Una más y me voy, ¿está bien? - contesto la chica con una sonrisa.
-Ok. ¿El gorila está ocupado? – Dijo él dirigiendo su atención de nuevo a la mujer en el dintel de la puerta.
-No, esta abajo ¿Necesitas algo?
-Dile que si me puede acompañar a dejar a Marinette a casa. Es algo tarde para ir y regresar caminando – dijo con una sonrisa cómplice mirando a la mujer que regreso su mirada arqueando una ceja.
-En seguida – dijo volviéndose hacia el pasillo, deteniéndose en seco antes de comenzar a caminar –. ¿Alguno en particular?
-La limo – contesto cerrando la puerta el chico.
-Espera no! – Dijo la chica avergonzada – de verdad solo estaba bromeando hace rato.
-Y yo hablaba en serio cuando dije que daríamos un paseo. Todo está bien, no te preocupes – dijo tomando asiento junto a ella y regresando al silencio.
Ambos chicos miraron el suelo, el contacto visual que habían compartido hace algunos minutos era ahora inexistente y el ambiente se había vuelto denso e inexpresivo.
-¿Comenzamos? – dijo entonces el chico estirándose para tomar el control de la consola que se encontraba sobre la mesita frente a él.
Tras perder la batalla justamente, concretar el paseo prometido sin reclamo alguno; tras recorrer el camino sin esbozar palabra alguna y tras despedirse con un tímido "hasta mañana", Marinette bajo de la limo, entró a casa, saludó a sus padres y subió a su habitación, solo para dejarse caer en la cama boca abajo.
-Marinette, ¿Estas bien? – preguntó inmediatamente la pequeña kwami roja saliendo del bolsito de la chica.
-Lo quiero – dijo ella sin despegar la cara del almohadón donde había enterrado su rostro para esconderse. – No entiendo como pude dudarlo.
-¿Dudarlo? – dijo la pequeña confundida.
-No, nunca, nunca más – dijo levantando la mirada levemente dejando ver el rojo intenso que teñía sus mejillas, frente, orejas y todo aquel rincón de su rostro que era posible ser influenciado por su creciente sonrojo.
-Esta confusión, que por cierto nunca me mencionaste hasta ahora… ¿era por casualidad por Chat? – cuestiono Tikki mientras se sentaba cerca del rostro de su portadora con expresión culpable.
-Debo llamar a Alya – dijo poniéndose de pie ignorando completamente la pregunta que le habían efectuado.
-¿Qué pasa si decido contarle? – pregunto el rubio con la mirada perdida.
-¿Qué quieres decir? – contesto con indiferencia Plagg mientras comía un tozo de queso.
-Si le digo la verdad, si le revelo mi identidad… ¿Qué pasaría? – contesto el chico con timidez escondiendo la cabeza entre las rodillas flexionadas.
-Tu identidad es secreta ¿recuerdas? – contestó el gatito mirando al rubio con severidad – no puedes decirle.
-Pero, yo ya sé quién es ella. Sería lo justo que ella supiera quién soy yo – refutó lentamente subiendo su mirada a su compañero -. Además… si se llega a enterar por un descuido mío, o por perspicacia suya y llega a saber que yo ya conocía su identidad… se enfadará muchísimo – dijo bajando el mentón de nuevo a sus rodillas.
-¿No crees que se enojara de todas formas si le dices que lo descubriste hace una semana y aun no le dices nada?
-Pero acabas de decirme que no puedo decirle – dijo con la voz llena de esperanza sacando la cabeza de su escondite.
-No puedes hacerlo... pero ¿Me escucharás? – contesto mirándolo resignado – nunca me haces caso alguno a lo que digo.
Adrien había llegado a casa solo para sentarse sobre la cama y retorcer cada musculo de su cuerpo. Al fin podía decir con plena seguridad que la amaba. Amaba completamente esa mirada, esa sonrisa, esa expresión de timidez al intercambiar palabras, esa forma de esconder su mirada entre el flequillo al sonrojarse… la amaba, a ella y no a la idílica sombra de la chica detrás de la máscara. Pero comprendía y pesaba en su espalda que hasta este momento se había jactado siempre de no haberle mentido nunca a su compañera de batalla, pero ahora si lo había hecho. Le había mentido en más de una ocasión y tan solo en una docena de días, le había mentido más que en todos los meses que llevaban combatiendo el crimen juntos. Sentía que se estaba aprovechando de la situación y sentía que era injusto para ella ser el objetivo de una relación casi experimental.
-Se enojará se lo diga o se entere sola… me odiará de igual manera – dijo finalmente el rubio, con la cabeza aun dentro del refugio de su propio abrazo en donde el sonido fue completamente absorbido por la densidad de su escondite.
Al día siguiente Adrien salió temprano de casa, como se había vuelto costumbre no había dormido bien y había decidido caminar a la escuela temprano y lentamente para disfrutar del viento y el sol.
Al llegar a la escuela sintió un deja vu. Vio de nuevo a Mell sentada en los escalones del colegio mirando a la nada.
-¿Esperando a tus amigas? – pregunto amablemente el chico, saludando con la mano y tomando asiento al lado de la chica.
-¿No tendrás problemas por sentarte conmigo? – contesto ella casi sin expresión, devolviendo solo la mirada y sin mover la cabeza de su posición inicial.
-Todo está bien. ¿Te pasa algo? – preguntó el rubio, aludiendo a la falta de interés de la chica hacia la conversación.
-Hoy probablemente me expulsen – contestó aun inexpresiva.
-¿Cómo?
-Chloé quiere que expulsen a todos los alumnos que han sido… tu sabes… manipulados dentro de las dependencias del colegio.
-¿De qué hablas? si ella también ha sido akumatizada – contestaba gesticulando frente a la falta de coherencia en las palabras de su interlocutor.
-Sí, lo planteamos ayer en la reunión pero ella apela a que eso ocurrió en su domicilio, y que por ende no puso en peligro a nadie externo. En cambio nosotros destrozamos propiedad de la escuela y pusimos en peligro personal estudiantil.
-Pero, nadie tiene la culpa, ustedes no tienen la culpa de ser víctimas de Hawk Moth.
-Pero ella no lo ve así. Ayer en la mañana tuvimos una reunión con el director y algunos profesores. Al final y por falta de tiempo no llegamos a nada, de hecho solo estábamos ella, los directivos y yo, el resto de los alumnos implicados serán notificados hoy para una nueva reunión después de clases – dijo bajando la mirada y abrazando sus rodillas con las manos.
-No puedo creer que esté haciendo esto – dijo el chico bajando la mirada de la misma forma que ella.
-Yo sí, ella no es una buena persona.
Adrien miro el horizonte casi con repugnancia, no comprendía como alguien a quien él llamo su amiga, estaba haciendo esto con gente inocente. Mientras su atención estaba completamente puesta en sus propios pensamientos, una voz conocida lo saco de sus pensamientos solo para arremeter contra él en un escalofrió que recorrió su espalda.
-Hola – dijo lenta y fríamente Marinette pasando junto a los chicos que hablaban en la escalera.
-Ho...hola Marinette – dijo entrecortado el chico mientras dejaba a un lado sus pensamientos y seguía a la muchacha con la mirada mientras pasaba a su lado y entraba a la escuela -. Espera… Marinette – Dijo finalmente volteándose por completo y alzando la voz, solo para ser ignorado por la chica quien siguió su rumbo inexorable.
El chico solo regreso a su posición sentado en la escalera, soltando un suspiro lento y bajando nuevamente la cabeza.
-Te dije que sentarte conmigo podría traerte problemas… ¿ella era tu novia? – cuestionó en voz baja.
-¿Qué? No!... – Dijo el chico con un sonrojo en sus mejillas mientras movía las manos efusivamente en signo de negación.
-Pero ella te gusta – comentó la chica de ojos azules en un tono dulce y divertido.
-Bueno – dijo él bajando la mirada de nuevo, rascándose la nuca tratando de esconder el rubor que se extendía por todo su rostro.
-Que tierno – sonrió dulcemente -. Entonces qué haces aquí, ve con ella.
-Buenos días – Saludó entonces un chico moreno que se acercaba por las escaleras de la mano de una chica de lentes.
-Hola! – dijo cariñosa la morena mientras subía las escaleras lentamente junto a su pareja.
-Buenos días Nino – contestó el rubio a su amigo mientras le sonreía -, Alya – la saludo también desviando la mirada a la chica que lo acompañaba - ¿Conocen a Mell?
-Un gusto Mell – Dijo amablemente Nino saludándola con la cabeza.
-¿Qué hacen acá afuera? – cuestión Alya mientras los miraba desconfiada.
-Hablábamos de Chloé – contesto el chico mientras se ponía de pie – adelántense, yo voy en seguida, Marinette acaba de llegar.
-Ok – contestó al unísono la pareja mientras seguían su camino adentro del colegio.
-Veré que puedo hacer con Chloé – dijo el rubio mientras le estiraba una mano a la chica de pelo azulado, para ayudarla a ponerse de pie.
-No es necesario, sé que todo se arreglara eventualmente. Gracias por acompañarme –contesto la chica aceptando la mano del chico como apoyo para ponerse de pie.
-No hay problema. Nos vemos – se despidió el chico con una sonrisa.
-Suerte con Marinette – respondió la chica con una sonrisa dulce.
-Gracias.
Al entrar al salón de clases pudo ver a sus amigos enfrascados en un efusivo debate, en donde Marinette estaba retorciéndose de la risa por presenciar uno de los primero desacuerdos de opinión entre la reciente pareja que formaban sus amigos.
-Que hermosa manera de iniciar el día – bromeó el rubio mientras tomaba asiento en su lugar –. Hola Mari – dijo mientras le dedicaba una mirada tierna a la chica que tenía en el asiento justo de atrás.
-Hola – contesto ella, completamente descolocada por la tonalidad de la voz de su compañero y por su nuevo apodo.
-¿Qué está pasando? – pregunto casi al aire al ver a sus amigos discutiendo cariñosamente.
-Pasa que en mi indagación por internet para encontrar la música para el spot publicitario de la feria de ciencia, encontré las canciones de una serie de televisión y las descargue, ahora las estamos comentando con Marinette, pero Nino dice que esta es música de chica y que debería escuchar otra música.
-En su defensa, las canciones están muy lindas – apeló por su amiga la chica aludida en la discusión.
-Si lo están, son canciones con letras preciosas y románticas – siguió defendiendo la morena mientras esperaba contestación de su pareja en el debate.
-Yo solo digo que la serie es una serie para niñas pequeñas, yo creo que debería buscar otro tipo de música para escuchar – comento divertido el moreno.
-Pero en fin, yo escuchare lo que quiera – dijo finalmente la chica morena mientras le lanzaba un beso al aire en dirección a Nino de forma coqueta.
-Y yo dejare que escojas libremente lo que quieras escuchar. Aunque sea música para niñas pequeñas – dijo en tono de burla mientras hacia el gesto de pescar el beso con las manos y depositarlo en su mejilla derecha - ¿Qué hablaban con la chica afuera en la escalera? Se veía algo triste.
-Chloé está pidiéndole al director que la expulsen; a ella y a todos los estudiantes que han sido akumatizados dentro de las dependencias del colegio – respondió cambiando el semblante divertido que tenía a uno mucho más serio.
-¿Qué? – Respondió sorprendida Marinette – pero si ser akumatizados no es su culpa.
-Eso mismo pienso yo – contestó el rubio desviando la mirada hacia su compañera de ojos azules – pero al parecer Chloé y por consiguiente su padre no piensan igual.
-Pero si ella fue convertida en Antibug no? ¿No comprende que uno no actúa bajo su voluntad cuando está en esa situación? – cuestión Alya esta vez aportando a la conversación.
-Pues parece que no.
En ese momento fueron interrumpidos por la señora Bustier, quien entro al salón y llamo la atención de los estudiantes para comenzar la clase.
Al finalizar la jornada Alya y Nino se pusieron de pie rápidamente y se marcharon, era su primer día como pareja oficial e iban a aprovecharlo yendo por un helado. Por otro lado Marinette no había podido sacarse de la mente a Mell y al resto de sus compañeros quienes habían sido víctimas de Hawk moth y ahora podían ser expulsados.
-Adiren! – llamo la chica a su compañero quien terminaba de guardar sus cosas en su bolso.
-Sí, dime Marinette – contesto sonriente el chico.
-Em... tu – tartamudeo la chica bajando la mirada – ¿hablarás con Chloé sobre los compañeros akumatizados? Probablemente tú puedas persuadirla.
-Quería hacerlo, pero no vino a clase y ahora tengo practica de esgrima – contestó lentamente mirando el asiento vacío en donde debería haber estado la rubia y Sabrina que tampoco estaba – la reunión se llevaría a cabo hoy en la tarde, pero no sé a qué hora exactamente, creo que ahora depende del consejo estudiantil.
-Sí, supongo que si – contesto la chica aun con la mirada baja.
-Me divertí mucho ayer, ojala podamos jugar otra vez, ahora que tengo más posibilidades de ganar – dijo el rubio guiñándole un ojo a la chica, mientras levantaba su mano derecha, dejando ver el brazalete verde en su muñeca y tocaba el broche que llevaba puesto en la unión de su bufanda, bajo su clavícula izquierda.
-Claro… cualquier día... cuando tengas tiempo – tartamudeo la chica al ver los regalos que ella le había dado al chico, todos siento usados al mismo tiempo.
-Me voy, llego tarde a mi clase de esgrima.
-Ok. Suerte en tu clase – se despidió con un gesto con las manos.
-La tendré. Gracias.
A.
Notas del Autor: Gracias por su eterna paciencia chicos, agradezco eternamente el apoyo que le dan a este pequeño proyecto en el que trabajo.
Este capítulo puede parecer puro relleno, lo sé, pero es la base para los acontecimientos de los próximos capítulos así que espero que le hayan puesto mucha atención. Y en conmemoración que se estrenara pronto en español el especial de navidad, que es un musical, estoy trabajando en un capitulo con música para la próxima semana.
Espero que me sigan teniendo paciencia y sigan dándole el mismo apoyo que hasta ahora a mi trabajo. De verdad muchas gracias. :)
