Lo que le siguió a ese momento fue un día monótono, nada fuera de lo normal, asistí a mis clases con el animo bajo. Mis palabras no iban de acuerdo a mis acciones, si quería dejar a Sasuke no podía hacerlo besándolo o abrazándolo fuerte, mi cuerpo suplica por su presencia. Salí de la facultad con la cabeza abajo, me sentía cansada, camino a casa compraría un café, paso a paso pensaba en lo feliz que fui esa mañana al lado de Sasuke, pero sacudí mi cabeza con fuerza. Mirando el suelo, como si fuese lo más entretenido del mundo tropecé con un señor, mis libros cayeron al suelo.

- Lo siento señor - dije por mero reflejo de educación, busqué mis libros con rapidez y quedé paralizada al ver que él me ayudaba a levantarme.

- Deberías llevarlos en tu mochila - le miré incrédula, esa sonrisa, esos ojos, esos labios finos, ese cabello; su mirada me hizo soltar una risa nerviosa.

- Sasuke, ¿cómo supiste que estaba aquí? - el frío de la tarde no era lo suficientemente fuerte como para evitar sentir las mejillas hervir, él me sonrió con ternura.

- Pues, hace mucho me dijiste que estudiabas aquí, hoy sueles llegar tarde a entrenar, por lo que deduje que debías salir tarde - me acaricia el rostro con cariño - vamos juntos - quiero sollozar un poco, nunca me había dado semejante sorpresa - ¿qué ocurre? - me lanzo con fuerza a sus brazos, esto es lo que siempre quise.

- Estoy muy feliz - dejo que mis lágrimas caigan, pero nunca habían sido más dulces, él me sonríe como quien ve a un niño pequeño, acaricia con suavidad mi cabello, quisiera besarlo, pero sé que no es el lugar indicado y, como buena amante que soy, sé que no debo jugar más allá de lo que me fue permitido.

- Eso veo - escucho desde atrás una voz que me hiela la sangre, puedo ver esos fríos ojos azules y un rostro endurecido, está molesto.

- Naruto - susurro con franco terror, me ha descubierto - Sasuke sólo vino a... - dije un poco histérica, pero nada venía a mi cabeza, además no podía articular palabra.

- Quedamos de irnos juntos, trabajo cerca - me acaricia con suavidad la cabeza - ¿no es linda? - me besa la nuca - Hinata es la hermana que nunca tuve, cuida de ella, no quiero que se sobre esfuerce - sus palabras me hacen dudar de su sinceridad, por un momento pensé que de verdad quería que fuera su nueva novia.

¿Novia? ¿Y si nos casamos? ¿y tenemos 2 hermosos hijos? ¿y una casa grande con un perro? Las ideas comienzan a fluir en mi cabeza, puedo vernos en su habitación abrazados, viendo series con unas cervezas a cada lado, sus dedos se entrelazan con los míos y me veo recostada en su pecho. La realidad de los ideales son dolorosamente distantes, veo una enorme brecha entre lo que deseo y la verdad contra la que me estrello al despertar de mi ensoñación.

- ¿Hermana? - dice Naruto un poco molesto - ¿a quién pretendes engañar? el amor se puede leer claramente en tus ojos, deberías dejar de verla, tú eres un hombre muy viejo para ella, encima casado - el semblante de los dos se endurece, esto no pinta bien.

- Eres un chico desconfiado, eso podría traer problemas, ¿crees que entre ella y yo hay algo? - Naruto está perdiendo la paciencia.

- Sí, vaya que lo creo - Sasuke presiona mi hombro con dureza, está furioso, pero su rostro es calmo - sé que tú quieres estar entre sus piernas - dice el rubio haciéndome sonrojar, no creo que Sasuke esperara que me acostara con otro hombre.

- Naruto, basta - enojada le hago callar - estás cayendo bajo, si no puedes soportar que tenga a otro hombre en mi vida, no sé si puedas estar conmigo - Naruto toma mi muñeca con fuerza.

- No lo soporto a él, ¿cómo crees que me siento cuando él claramente te devora con los ojos? - tal vez vio algo que yo no pude, sus ojos son los de un niño encaprichado, pero sé que tiene la razón.

- Él no es así - con mi mano libre acaricio su mejilla - no veas cosas que no son - le digo con suavidad - somos como hermanos, ni yo ni él tenemos familia, mi deseo sería que si me caso él me entregara - mi deseo salió de mis labios casi por inercia, como si necesitara algo creíble que decir, funciona, Naruto está sin palabras, al igual que Sasuke.

- ¿Quieres casarte? - cubro mis labios con mis manos avergonzada, siendo sincera, no quería contar mi deseo de casarme a nadie, no creo que a alguien le interese casarse conmigo.

- E-Eh, no quería decir eso, no quiero presionarte - Sasuke sonríe para sí mismo, debe ser interesante para él saber que su pequeña amante desea casarse, tal vez vea que no puede llevar una relación conmigo o que soy muy intensa.

- El matrimonio no es la gran cosa, Hinata - me dice Sasuke con su mirada de superioridad - ¿crees que por un maldito anillo vas a ser feliz para siempre? - me siento pequeña y un poco agredida.

- Pues es mi maldito sueño, si no te gusta es tu problema - le digo con fuerza, él no va a cambiar, su expresión es un poco incrédula ante mi rebelión, Naruto se ve complacido - ¿sabes? no necesito que me lleves, me iré en tren como siempre - tomé mis libros y los dejé a los dos solos, que se mataran a golpes, no me interesa.

Subo al tren sola, con mis audífonos puestos me pude olvidar un poco de esos dos. Naruto me quiere sólo para él y tienes celos bien infundados, Sasuke sólo me desea como una cosa, aunque siendo tan dulce un momento me hace dudar de sus verdaderas intenciones, sé que odia a mi género porque una chica lo traicionó, pero me parece injusto culparme a mí, que soy capaz de morir por él. Aunque esta vez fue demasiado lejos, no me agrada en absoluto que se crea mejor que yo porque sueño con casarme, si obedezco a esa tradición es porque me parece bonito sentirme como una princesa por un día. Al entrenar no estaba Naruto, Sasuke estaba alejado y con una cara amargado, es su problema. Al terminar, Sasuke me alcanza, a lo que no presto mucha atención.

- ¿Hinata? - me detiene tomando mi muñeca.

- ¿Qué? - le miro desafiante, a lo que él sonríe para sí.

- ¿Estás molesta? - asiento con lentitud.

- No me parece correcto que la persona que dice quererme no respete lo que deseo - él suspira, puede que esté atemorizado, pero no voy a dar pie atrás a lo que creo.

- Oh - él ríe levemente - es que, alguna vez fui como tú, mira dónde estoy, dejando a mi mujer, ¿te parezco feliz? - su mirada se oscurece.

- Vamos Hinata, cura el corazón de este pobre diablo - dice Kurenai, Ino me mira molesta, sé que no le agrada que me lleve tan bien con él, a fin de cuentas, está enamorada de él.

- ¿Eh? - digo ocultando mi rubor - él es quien debe pedirme disculpas, es un grosero - él aparta mi mano de mi pecho.

- Lo siento - me besa suavemente la mejilla sacando de mí un suspiro.

- Vaya, contrólate Hinata - dice Ino en medio de una risa nerviosa, haciéndome sentir avergonzada.

- No puede, ¿no ves que está enamorada de ese pedazo de basura? - Kakashi es siempre tan elocuente.

- No es cierto, yo no me fijo en gente como él - mi corazón late con fuerza.

- No tiene sentido que sigas ocultando las cosas - me susurra - ya no, di lo que de verdad sientes - Sasuke me toma de la cintura y me apega a su cuerpo.

- Él es un completo idiota, no te perdonaré por ser dulce conmigo - digo cruzada de brazos, pero su semblante no cambia, es suave.

- Sabes que una institución no te hará feliz - argumentó con ternura - no me gustaría que pusieras tu fe en eso, porque eso no tiene buen final - me acaricia la cabeza suavemente, es dulce y su olor me embriaga.

- ¿Por qué no lo besas? - grita Ino riendo nerviosa, pero en realidad es odio el que siento, me subestima por ser más fuerte que yo - eso es lo que quiere la niña - me está provocando, pero Sasuke me mira, toma mi mentón y me besa.

- ¿Eso era lo que querías? - Ino niega con la cabeza riendo aún más fuerte - ¿crees que no sé lo que sucede? - ella aparta la mirada, sé que quiere dejar en claro que no somos competencia.

- No, ella no debe saberlo - digo algo fuerte - este tema lo manejaré yo, de preferencia a solas, ahora no es el momento - Sasuke suspira, sabe que he dejado escapar la oportunidad de humillarla, pero sé que ella me trata con desprecio porque se frustra de no tener la misma soltura que yo con los chicos, le gustaría tener la gracia y elocuencia que tengo, es muy tosca y tímida como para poder seducir a alguien, requiere ser flexible y maleable, suave y determinada, amar requiere de mucho más.

- ¿Hinata? - pregunta Ino un poco sorprendida.

- Quizás algún día me digas de frente lo que sientes, hasta entonces, no dejaré que pasen a llevar tus sentimientos - fue todo lo que dije con calma, sé que Ino sería destruida si Sasuke quería vengar sus humillaciones hacia mí, siendo franca me molesta que sea así conmigo, pero no dejaré que él se meta en mis problemas.

Me fui caminando lentamente, no sé exactamente qué hacer, siento que todo es un desastre, quisiera empezar de nuevo, dónde no me sienta sucia manteniendo apariencias, es divertido cuando hay un juego en medio, pero mis emociones ya no me permiten cambiar de parecer. Sí, quiero empezar de nuevo, buscar un nuevo amor, una nueva motivación, esto no es vida. Si mi deseo es llevar una vida mejor debo terminar con Naruto y empezar un camino sola.

Cuando me reuní con Naruto en el café en el que comenzó todo pude ver en sus ojos un dejo de entusiasmo. Me sentí mal, pero ya no quería ataduras en mi vida, quería ser totalmente libre.

- Naruto, yo te llamé para - no pude seguir, me hizo un ademán para que me callara.

- Para terminar conmigo - su adivinación fue perfecta, aunque si lo pensaba era lógico.

- Sí, lamento mucho esto, no quiero que sufras, pero quiero seguir mi camino sola, si sigues a mi lado terminaré lastimándote - sus manos temblaban y al tocarlas estaban frías.

- Lo sé, puedo ver que no sientes lo mismo que yo - me besó tiernamente la mejilla - me alegra un poco que esto acabe, es agotador tratar de convencerme que lo nuestro tenía un futuro - tiene razón, no lo tenía.

- No quiero dejar de verte, sé que debes estar furioso conmigo, pero eres tan alegre, desearía sentir lo mismo que tú - él se apoyó en mi hombro y luego bebió un poco de café.

- Te quiero Hinata, gracias por ayudarme a imponer mis deseos por sobre los de mi familia - me besó con ternura en la boca - cuando los dos estemos listos podremos ser amigos - tomó su vaso y se marchó.

Con una sensación de abandono y soledad me fui a casa, podría pensar que ahora podía estar con Sasuke, él y yo estamos libres de cualquier amor, pero Naruto ha sido más importante para mí de lo que parece, me hacía sentir valiosa, pero es porque yo me desprecio, lo suficiente como para revolcarme con un hombre mayor que claramente no sentía lo mismo que yo. Si me detengo a pensarlo un poco, necesito un momento a solas, sin Naruto ni Sasuke, sólo yo. Cuando llegué a entrenar sola Ino me abordó.

- Quiero hablar contigo - me dijo un poco seria.

- ¿De qué? - se le ve incómoda, pero me siento algo molesta con ella por su forma de ser tan despectiva.

- Quiero disculparme contigo - baja la cabeza apenada.

- ¿Por qué? ¿por qué siempre eres tan mala conmigo? te ríes a cada cosa levemente técnica que digo, es como si creyeras que soy estúpida, te quiero mucho Ino, pero no entiendo qué te molesta de mí - tengo noción de ello, sí, pero quiero que ella me lo diga.

- Todos te prestan atención, Sasuke, Naruto, fuiste capaz de romper un matrimonio, y no eres fuerte, sé que soy mejor que tú - solté una leve risa.

- Te felicito por ser tan directa, pero el amor no se trata de ser mejor - le digo con suavidad - amar a alguien no es sólo por ser inteligente o guapa, es entender las necesidades del otro, Sasuke necesita ser comprendido, no criticado, Naruto necesita ser apoyado e impulsado. Gustarle a un chico no se trata de impresionarlo, sino de entender, una vez que veas eso, todo es más fácil - Ino me mira con atención - tal no gustan de ti porque los intimidas o te cuesta establecer cercanía emocional y física, pero lo aprenderás con el tiempo, ten paciencia - Ino me abrazó con fuerza.

- Gracias Hinata, quisiera ser la mitad de persona que eres tú - le acaricié la cabeza con suavidad.

Creo que todas estas cosas pasan para ayudarme a crecer por mí misma, tomaré las cosas con calma y dejaré que todo fluya, Sasuke ya no tendrá el poder que alguna vez tuvo, es hora de hacerme dueña de mi propia vida.