Traducción autorizada del fic "Life&Death" de Heart Iconography id: 10753945.
Disclaimer: Todo lo relacionado con The Walking Dead pertenecen a Robert Kirkman y la cadena AMC.
Esta historia, sus personajes, sus voces, sus sentimientos son obra de la autora. Yo me limito a traducir sus palabras.
Advertencia: Violencia, lenguaje, abusos físicos…
Perdonad las erratillas ^^'
Varias semanas pasaron. Lentamente, incontables semanas. Daryl había optado por dormir en el pasillo, no queriendo romper con el arreglo hecho con Glenn y Maggie. Beth había intentando sacarle de ese embrollo, pero no podía culparle por no querer dormir con ella nunca más. En su ausencia, las pesadillas de ella habían vuelto, y ella dormía apretujando el diario que él le había encontrado con su pecho como si de un peluche se tratara.
Daryl a penas le dirigía la palabra. Si ella había pensado que era callado antes de llegar a conocerse, no era nada comparado con el presente. Era afortunada de conseguir arrancarle un sí o un no. Generalmente gruñía o se encogía de hombros; eso era, cuando él estaba en las cercanías para que Beth pudiera intentar hablar con él. Él había optado por pasar más tiempo cazando, en ocasiones una o dos noches en solitario, lo cual ella odiaba, ¿pero qué podía hacer ella?
Esa noche él se encontraba sentado en la hoguera frente a ella. Glenn y Maggie acaban de entrar a la casa. Beth estaba terminando de comer, al igual que Daryl, pero ella no se sentía con ganas de regresar todavía. Las estrellas titilaban con claridad y brillo en el cielo, y ella sabía que en cuanto volviera a esa casa, escaleras arriba, su pecho se contraería por la ansiedad. Beth odiaba dormir sola. No. Odiaba dormir sin Daryl. Ella le miró. Él estaba cavando un agujero en el suelo con una rama.
"Puedes volver a dentro si quieres," ella ofreció. "Puedo apagarlo yo."
Daryl se encogió de hombros pero no respondió. Ella se arrebujó en su jersey, envolviéndose con él. El frío comenzaba a colarse en los huesos de Beth, aún con el fuego encendido. Un rescoldo estalló con estrépito, resaltando más todavía el silencio entre ambos. La tensión.
Beth se movió incómoda sobre la silla de camping. Intentó ignorar al hombre sentado al otro lado pero le resultaba imposible. Sus ojos estabas prendidos de él. Beth dirigió su mirada hacia él una vez, dos veces, viéndole morderse el pulgar, atacando la carne con sus dientes. Daryl parecía miserable al estar cerca de ella.
"No tienes por qué quedarte aquí fuera", le aseguró Beth. "Lo digo en serio. Soy perfectamente capaz de apagarlo. Fundamentos básicos de acampada."
"No estoy preocupado por el fuego," dijo Daryl. "El maldito apocalipsis y tú quieres que te deje aquí sola a tu aire."
"Bueno, es casi tan entretenido como tenerte aquí sentado taladrándome con la mirada."
"Ni si quiera te estaba mirando, niña", dijo Daryl.
"Eso no es mucho mejor", dijo ella silenciosa.
El silencio incómodo se instaló entre ellos. Beth quería decir más, pero no estaba segura del qué, por lo que se mordió el interior de la mejilla. Daryl echó otro leño al fuego; sus movimientos eran irregulares pero definidos, como cristales rotos. Podía sentir su ira hacia ella, contenida a duras penas, bajo la superficie.
"Tal vez te sientas mejor si me sueltas unos cuantos gritos," dijo Beth, mirando hacia él. "Puedo ver que lo quieres."
"No tengo nada que gritarte," dijo Daryl en tono tirante. "Querías acabar con ello. Estás fuera. No tienes por qué seguir rascando esa costra, Beth."
"No era así, Daryl", dijo Beth en un suspiro. "Sabes que lo único que intentaba hacer era lo mejor para ti, para nosotros…"
"¿Podrías dejar de decir chorradas?" Le espetó él. "No necesito que tomes mis decisiones por mí. No necesito que actúes como si supieras más que yo, ¡No lo sabes! Y ten bien claro que no necesito que actúes como si después de todo lo ocurrido, quieras hacerme creer que sólo quieres que seamos amigos."
"Daryl…"
"¿Quieres acabar con lo nuestro? ¡Perfecto!" Daryl gritó. "Pero no tienes derecho a terminar porque soy el único con algo de sentido común, niña!"
"Lo verás algún día," dijo Beth.
"¿Ver qué?"
"Que estás mejor sin mí," dijo ella sin titubear. Antes de que él pudiera abrir la boca para protestar, ella habló de nuevo. "Le pedí a Maggie hace unos días si Glenn y ella podía seguir la pista que llevaba hasta Rick. Poco antes de que el bebé esté aquí. Si es él… Entonces, volveremos."
"Pero…"
"Son tu gente, Daryl", dijo Beth poniéndose en pie," no yo. Yo nunca fui la gente de nadie, excepto de papá y Maggie."
"¡Eso no es cierto!" Exclamó él. "Estás diciendo gilipolleces. Todo el mundo se preocupaba por ti como si uno de los suyos, Beth."
"Nunca dije que no lo hicieran, pero al finalizar el día, vosotros erais luchadores, y yo era una niñera. No sé qué coño soy ahora, pero no es lo mismo. Ojalá lo fuera. Pero no lo es. Y nunca lo será."
Daryl se acercó a ella furioso. Si Beth no confiara en él con cada fibra de su ser, se habría alejado de él. Había fuego en sus ojos; su mandíbula se tensaba y destensaba, como un resorte de ira; sus manos apuñadas hasta que sus nudillos se emblanquecieron, y tal y como habían surgido, se relajó. Él atrajo una de las manos de ella hacia su pecho, justo encima de su corazón, y ella le dejó.
"Quieres decir que no eres mi gente, no puedo impedírtelo, Beth," dijo él de forma hosca. "Pero no puedes evitar que sea la tuya."
Los dedos de Beth se curvaron ligeramente contra su musculado pecho. Sus uñas se clavaron en la tela de su chaleco, acercándolo, acercándole a él, ella siempre le quería más cerca. Ella le miró a sus ojos azules, viendo todo el dolor que ella le había causado y todo el amor que aún así Daryl sentía por ella y que estaba hiriendo sus entrañas, y ella quería besarle. Ansiaba besarle. Pero de algún modo, ella le soltó y se alejó. Beth no podía decirle adiós dos veces. No sabía si podría sobrevivir a ello. Y Daryl parecía pender de un hilo a su vez.
¡Hola a todo el mundo! ¿Cómo os va ese inicio de año? Espero que bien y quien celebre la llegada de los Reyes Magos, que éstos no se hayan extraviado y os dejaran algo.
Aún no tengo wifi en mi poder como antaño, ahora mismo subo esto desde la cafetería de un super mientras me tomo un capuchino. Antes de irme intentaré contestar a vuestros reviews/pms pero si no lo hago, prometo hacerlo en cuanto pueda.
Dicho esto, las cosas pintan bastante chungas en Villa Dixeene (me lo acabo de inventar). Parece que toda la ternura del Oso Dixon y sus gritos no logran la respuesta que él esperaba; y ella sigue fiel a su decisión… ¿Lo hará por siempre? ¿Cambiará de opinión? Habrá que esperar para verlo.
Como siempre, mil gracias por vuestros comentarios en los capítulos, sois geniales y la autora está más que encantada por ellos.
Os veo en 7 días, ¡espero! Perdonad cualquier incoherencia :$
Moi moi
