El cálido sol de la mañana y el olor a café recién hecho despertó a Juvia como si de caricias se trataran. No recordaba el momento de haberse quedado dormida, sólo sabía que habían pasado horas desde que se dio cuenta de que su amiga ya respiraba pesadamente. Se incorporó en la cama dejando que los rayos del astro rey la calentaran mientras se estiraba, al fin con una sonrisa en la boca. Le había sentado mejor de lo que pensaba a charla con Lucy. En la mesa reposaba la jarra de café caliente con canela, una taza limpia y un plato con dos tostadas, al lado de un bote de mermelada de fresa. Su favorita. Se sentó en la silla para servirse el café y untarse las tostadas. Estaba disfrutando del primer bocado cuando su cabeza empezó a trabajar.

"Lucy sabía que éste era el desayuno preferido de Juvia? Debió verlo cuando desayunábamos juntos en el hotel. ...Un momento... Juvia y Lucy-san no desayunaron juntas nunca! Cómo ha podido saber todos estos detalles?"

- Si el café está frío puedo calentarlo. -La chica sintió un escalofrío al escuchar la voz dócil a sus espaldas.- Ya tiene canela y azúcar, toma lo que te apetezca. -No quiso girar la cabeza para mirarle. Tampoco podía, se sentía paralizada. Qué hacía Gray allí? Y de esa forma tan sumisa...- Si prefieres otra cosa puedo prepararlo, yo...

- Basta. -Interrumpió ella enérgicamente, aún sin mirarle.- No es necesario que Gray-sama haga esto. Juvia está bien.

- Pero yo no... -confesó el chico de hielo.

La maga de agua se dio la vuelta para llegar a contemplar unos ojos culpables en un gesto de determinación, y se sorprendió de ello.

- No es asunto de Juvia cómo se sienta Gray-sama. Después de todo, al fin ha llegado "mañana".

- Juvia no digas eso, por favor. -Su tono de súplica casi hizo a la chica relajar el frío tono con el que estaba hablando.

- Creo que Gray-sama se lo dejó bien claro a Juvia ayer, y a Juvia le ha dolido demasiado esta separación. Durante un tiempo, Juvia no quiere ver a Gray-sama.

El chico no se esperaba eso. Abrió los ojos en un tremendo asombro y con un dolor punzante en el corazón. No sabía que le hubiese hecho tanto daño, no había sido su intención. Pero sabía que Juvia era una persona con una imaginación desbordante, por un lado uno de sus encantos, y debía haber supuesto que por su cabeza pasaría algo así. Tragó con dificultad y se acercó a la muchacha, que le miraba con frialdad. Quería tocarla, pero no se atrevió. Tenía apenas una triste posibilidad antes de que ella echara a correr, y debía medir bien las palabras.

- No quiero dejar de verte. -logró captar su atención.

- Gray-sama no debe decir lo que Juvia quiere oír.

- Pero es lo que siento. Siento haberme comportado así en el tren, y al llegar a Magnolia. Lo cierto es que... no sabía como decírtelo...

- Juvia es adulta, Gray-sama puede decirle lo que quiera que lo entenderá. Lo que le dolió a Juvia fue su silencio.

Otra punzada en el corazón. Aunque más que por el reproche fue por el temblor en la voz de la chica. La había jodido a base de bien. Empezaba a ver negro el que le perdonase, pero aun así tenía que intentarlo.

- Pues te lo diré ahora. Te diré lo que te tenía que haber dicho antes de salir de allí. Lo que te pude decir en el tren y no me atreví. Lo que escondía cuando huí al llegar a Magnolia...

- Ya es tarde. -Le interrumpió.

- Aunque sea tarde debo hacerlo. -dijo desesperado por evitar de se fuera.

- Juvia no quiere oírlo -le volvió a cortar, levantándose de la silla y caminando hacia la puerta de la casa, pasando por su lado y dándole la espalda con saña.

- Te quiero.

Esas palabras la hicieron detenerse en seco. No podía haber escuchado lo que creía. Se lo estaba imaginando seguro. Le dio miedo darse la vuelta y ver que en realidad todo estaba siendo producto de su alocada imaginación, pero en estos momentos su corazón latía con tal fuerza que de un momento a otro se le saldría del pecho. Tragó tratando de humedecer la garganta que se le había quedado totalmente seca, sin resultado, y probó a responder sin darse la vuelta.

- No bromees con esas cosas.

- No bromeo. Te quiero Juvia. No he querido verlo, pero estos días me has hecho necesitarte a mi lado. He disfrutado tanto de tu compañía que el mero hecho de pasar separados esta noche ha sido agónico para mí. No he podido parar de recriminarme el haberte dejado marchar al salir del tren. Qué me dices? Volvemos a empezar?

En algún momento de la confesión Juvia se atrevió a girarse lentamente hasta quedar frente a Gray. Éste se había ido acercando poco a poco hasta ella, y ahora la tomaba de las manos con dulzura mientras la miraba a los ojos. Esos preciosos ojos azules que de un momento a otro romperían a llorar. Ella no se lo pensó. Tras las palabras de su amado olvidó todo rencor y se lanzó a sus brazos, hundiendo la cabeza en su cuello y dejándose abrazar por aquellos fuertes brazos que tan loca la volvían, mientras dejaba escapar un llanto de felicidad al respirar el aroma directamente de su pecho. Y así permanecieron un rato. Un rato que les pareció un minuto. No tenían prisa, se tenían el uno al otro, y por fin se habían dado cuenta.

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- Joder, Gray me despertó muy temprano hoy... -se quejaba Lucy tumbada sobre una de las mesas del gremio, bostezando sin parar.

Natsu se acercó con dos platos y puso uno delante de ella.

- Venga, se lo debemos. Toma, tienes que comer algo.

Ella alzó la cabeza y miró las tortitas de su plato, sin poder evitar sonreír.

- No sabía que fueras tan romántico.

- Eh?

Al darse cuenta de que las tortitas tenían forma de corazón soltó un grito ahogado y miró a la camarera/cocinera que disimulaba limpiando unos vasos detrás de la barra. Mientras toda su ofuscación se descargaba a través de sus ojos, la maga de espíritus estelares le dio un rápido beso en la mejilla evitando reír por la situación.

- Gracias, Natsu.

Él se puso rojo pero sonrió. El detalle les había ido bien a los dos, y Mirajane sonrió más que complacida al verlo.

Cuando terminaron de comer y Mira se llevó los platos, el dragon slayer de fuego quiso abordar un tema que desde la mañana anterior le había estado taladrando la cabeza, Pero no sabía cómo hacerlo. Abrió la boca varias veces para hablar, pero la chica estaba tan concentrada leyendo que no se atrevió a molestarla. Le encantaba verla leer. Le daba... paz. Observaba cada uno de los gestos involuntarios que iba haciendo según avanzaba la historia, y le resultaba adorable cuando movía los labios para releer alguna frase que le hubiese gustado. Pero ahora no hacía ningún gesto, ninguna mueca, nada. Ni siquiera movía los ojos. Es como si no estuviera leyendo. Las mejillas de la chica empezaron a colorearse, levemente al principio, en un tono más rojo a los pocos segundos. Él no lo sabía, pero Lucy llevaba un rato pensando lo mismo que él. Quería hablarlo, quería aclararlo. Pero no se atrevía. Al notar la presencia del chico su sangre se iba calentando por momentos. Era el efecto que tenía Natsu en ella. Y sabía que en el momento que llegara a su límite, desearía tocarle costase lo que costase. Es un ardor que sólo el contacto con la piel de Salamander podía apaciguar. O eso, o la distancia. Pero ahora no hacía falta que pusiera distancia, no? Levantó la vista del libro decidida y se encontró con el chico mirándola embobado.

Los dos apartaron la vista, totalmente abochornados.

"Por qué me avergüenzo ahora? Ni que fuera la primera vez que le miro a los ojos. Con todo lo que hemos pasado durante este trabajo..."

Decidida, ella volvió a girar la cara para mirarle.

- Natsu... -le llamó.

- Sí? -respondió él aún temblando.

- Hay algo de lo que me gustaría hablar. -Sus palabras eran firmes.

- Tú dirás. -dijo tragando con dificultad.

- Lo que dijo Happy en el tren... -los ojos del chico se iluminaron- Qué opinas de ello?

- Pues que Happy a veces habla demasiado.

- No tonto, me refiero a... ya sabes, a lo que se refería. Tu crees que... nosotros...?

Al muchacho se le encendió aún más la cara al escuchar esto.

- Lucy, yo... bueno... -intentó ordenar sus palabras, pero le costaba demasiado- Yo quiero... bueno, no tengo ningún problema con eso... -terminó, totalmente rojo.

A la chica le parecía de pronto demasiado cómica la situación. Parecían dos tontos que apenas se conocieran, intentando hablar de algo prohibido. Sin poder evitarlo, empezó a reír. El muchacho se sintió más incómodo aún, pensando que sus palabras no estaban siendo tomadas en consideración.

- Yo no le veo la gracia, Luce. -dijo apartando la mirada.

Ella le puso una mano en la cara y con suavidad volvió a redirigir su mirada hacia los ojos marrones de la maga estelar. Una sonrisa confiada y divertida dio la bienvenida a esa mirada verde, que se turbó en respuesta.

- Natsu Dragneel: quieres ser mi novio?

El sonido de un cristal roto se oyó de fondo. A decir verdad, era el único sonido que se había escuchado. Todo el gremio estaba en completo silencio, y cuando los amantes miraron a su alrededor se dieron cuenta de que todo el mundo estaba estático mirándoles, con las mandíbulas por los suelos y alguna que otra lagrimilla de emoción saliendo de algún ojo. Levy se llevó las manos a la boca, mientras que Gajeel a su lado se sonrojaba mirando de reojo a la maga de escritura solida. Mirajane había dejado caer un un vaso al suelo, estallándose sin remedio. Elfman murmuraba algo de que Lucy era todo un hombre y a su lado Evergreen se resignaba ante el apasionado comentario del Strauss. Y así, muchas miradas más. Era cierto que en el gremio todo el mundo sabía de la compenetración que ambos tenían, y algunos hasta llegaban a intuir los sentimientos que se profesaban aun sin saberlo ellos. Pero de repente encontrarse con esa situación, así, en abierto para toda la malla, y con tanto descaro... estaba siendo un shock.

Al ser consciente de la situación, Lucy empezó a pensar que no estaría mal en este momento, no sé, un pequeño apocalipsis, o una grieta en el suelo que se la tragara por completo, y así dejar de sentirse el centro de atención por algo tan burdo, que en un principio lo había hecho con la intención más inocente y sana del mundo. Ahora le parecía todo un espectáculo de circo, y ella era quien llevaba la nariz roja puesta. Entonces notó cómo algo la sujetaba de su otra mano y tiraba de ella hacia la puerta del gremio. Natsu salió corriendo para llevársela de allí, con los ojos escondidos bajo su flequillo y agarrando a la chica con fuerza bajo la atenta mirada del resto.

Una vez salieron y se alejaron lo suficiente, aún sin soltarse las manos, El muchacho se detuvo en seco y, sin levantar la cara se dio la vuelta hacia la rubia a la que había arrastrado. Ésta, jadeando aún por la carrera y con la otra mano en el pecho, le miró avergonzada.

- Lo siento, no sabía que me oiría todo el mundo. Yo sólo quería relajar la tensión. Parecía...

No pudo continuar. Los brazos del dragon slayer la rodearon y la atrajeron hacia su fuerte y cálido cuerpo, estrujándola en un abrazo que confesaba toda la necesidad que sentía por ella. Notaba pequeños temblores de ansiedad por tocarla, por olerla, por sentirla. Y el haber oído esas palabras de boca de Lucy con esa naturalidad, esa sonrisa, esa calidez... le habían hecho estallar el corazón de alegría. Ella, a su vez, se tranquilizó al notar el firme cuerpo del chico contra el suyo. Sin lugar a dudas, ese era su lugar favorito, en el que se sentía cómoda, a gusto, protegida. Cualquier cosa podía pasar, que mientras ella estuviera allí todo estaba bien. Entonces, un murmullo la sacó de su ensimismamiento.

- No.

- Qué?

- No quiero ser tu novio.

El cuerpo se le quebró. La garganta se le secó y sintió hasta un mareo, que de no ser porque estaba bien sujeta en brazos del chico de seguro se habría dado de bruces contra el suelo.

- Bu-bueno, podemos ir con más calma. -Dijo tratando de ocultar la decepción en sus palabras- No hace falta formalizar una relación como tal. -Aguantó un hipo- Sólo...

- Quiero ser más que eso. -La interrupción la dejó pasmada- Quiero ser tu compañero, tu familia, tu apoyo, tu amigo. Quiero... no, deseo ser tu amante por encima de todo. Quiero ser quien te saque de quicio y quien te calme cuando te enfades. Quiero serlo todo para ti, porque tú lo eres todo para mí. Lucy Heartfilia, -le sujetó la cara anegada en lágrimas entre sus dos fuertes manos para que le mirara.- Quieres ser mi vida?

La chica agarró una de las manos que le sujetaban la cara, notando esa calidez que sólo él tenía, y cerró los ojos mientras sonreía con el corazón lleno de felicidad. No podía hablar. Sólo podía disfrutar del sabor de las palabras que acababa de oír. Por supuesto que quería ser su vida, por si no se había dado cuenta. De echo hacía tiempo que su vida ya era suya, aunque no se quisieran dar cuenta de ello.

- Dí que sí Lucy!

La voz chillona del exceed azul los devolvió al mundo real. Happy estaba a pocos metros de ellos, con los ojos vidriosos y sus patitas tapando su hociquito emocionado. Detrás de él se encontraban todos los que previamente estaban en el gremio, que no habían dudado en salir corriendo a la calle para enterarse del desenlace. A la pareja le pareció como si les cayera una plancha de acero en la cabeza, pero pronto sonrieron dándose cuenta de la emoción que sus compañeros estaban sintiendo por esa relación. La invocadora se secó las lágrimas, se dio la vuelta hacia el resto y, levantando una mano conciliadora, canturreó:

- Vaaaale vaaaale! Se acabó el espectáculo! La próxima función no será gratuita.

- Pero... Lucy! -se quejó el gatito.

- Que sí que sí. Que todos sabéis lo que voy a responder, no seáis morbosos!

Mientras los demás se iban, Natsu se acercó por detrás a su chica y la abrazó con cariño. Una vez solos se atrevió a decir en su oído con tono sugerente:

- Espero que realmente me lo confirmes a solas...

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FIN.

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Bueno bueno! Y aquí termina la historia. Final feliz, porque me gusta terminar de escribir con una sonrisa, y con posibilidad de algún capítulo extra. Qué me decís? Queréis leer algo sobre el "después" de nuestros chicos? Dejad vuestros comentarios y vuestros deseos serán órdenes para mí.

Gracias a todos los que me habéis seguido en mi primer fic publicado, nunca me había atrevido a hacerlo y la verdad es que engancha! Saber que estáis ahí esperando para leerme, realmente me enciende! Poco a poco iré puliendo los detalles, pero espero que muchos de vosotros me acompañéis en mis próximas aventuras.

Un saludo enorme!

Hanako ^^